Era una competencia con su novia, una pequeña considerando todo lo que habían hecho desde que salían juntos.
Había empezado con una plática sobre sus formas de prevenir embarazarse, las que les parecían más cómodas y aquellas que no, así hasta que, en forma de mofa Adrien había mencionado que Marinette solía llegar al orgasmo demasiado rápido y, aunque fuese así ella no iba a permitir que el chico lo dijera.
Por ello ahora la pelinegra se encontraba encima suyo con las rodillas a los costados de su torso y sin ropa interior de por medio. Ambos se dedicaban a brindarle placer bucal al otro con el fin de hacer que se corriera más rápido. Mientras ella lamía con vehemencia su miembro él se dedica a sujetarla bien de las caderas para poder enterrar su lengua lo más profundo que la longitud de esta le permitía.
Adrien no se iba a permitir perder frente a su novia, aún cuando ella era experta en hacerle sexo oral sabía que podía ganarle si se concentraba en brindarle mayor placer. Así que decantó por hacer un poco de trampa y con una de las manos que aún sostenía su cadera comenzó a trabajar en estimular su clítoris lo mejor que podía dada su posición.
Supo que ya tenía la victoria a la mano cuando ella dejó de prestarle atención para dedicarse a gemir libremente su nombre y lo mucho que le gustaba aquello, por lo que siguió con su trabajo, moviendo su lengua sobre ella, subiendo hasta tocar su botón de placer y luego bajar un poco más.
Ganó. Y lo sintió en sus papilas gustativas cuando el orgasmo de Marinette fue expulsado de su cuerpo y este se desplomó sobre el suyo propio.
— Precoz. — Dijo a modo de burla pero con clara muestra de cariño, para seguir lamiendo suavemente y poder alargar el clímax de la chica.
—Así me amas... —
