Si bien normalmente era de día cuando se despertaba, ahora era de noche. Una noche en una sala, parecía que se había saltado todo un siglo de la vida de Antonio. Habían pasado de guerras a una supuesta civilización en interiores. Esa cortesía falsa de la que no podían escapar. Al fin y al cabo los seres humanos siempre se han querido engañar pensando que son más refinados que los animales. Se metió las manos en los bolsillos, encontrando una hoja arrancada. Era un poema en español, se extrañó, casi no tenía escritos en ese idioma, los pocos que tenía valían la pena y estaban en su biblioteca, por mucho que en antaño le costara admitir lo buena que era su escritura. Lo quiso leer, pero antes se pregunto de donde habría salido. No se le ocurrió ninguna respuesta coherente a su pregunta, lo dejo pasar por el momento, le preguntaria al español sobre el poema.
Dejó en paz el folio arrancado e intentó divisar al moreno. No lo encontró, en cambio sus ojos se posaron en dos personas el francés y a cierto pruso. El ambiente entre ellos dos era incómodo, raro, callado...era totalmente diferente en comparación al presente. Pareciese que estaban ahí obligados y por puro compromiso, seguramente era eso y en esos tiempos debían de estar en algún tipo de conflicto. La moda era de principio del siglo XX, la primera guerra mundial y antes de eso ya tenían entre ellos varios conflictos en los que el holandéa había visto en primera fila.
De un momento a otro, el español por fin había ido hacia ellos, la tensión se disipo un poco gracias a su llegada.
--Perdón estaba felicitando a Luis y a Salvador.
--Mon ami, el estreno ha sido exquisito-dijo Francis mientras degustaba el champagne.
--No he pillado demasiado la peli pero no será ningún problema para mi increible persona-dijo Gilbert.
Ante tal afirmación, el rubio rió de manera burlesca como si fuese tan solo un inepto.
--Solo Antoine y yo podiamos realizar bien el surrealismo-dijo arrimandose más al moreno mientras su mano bajaba hacia terreno peligroso.
--Oye...sube la manita.
--No le pidas imposibles, es lo único que sabe hacer medianamente bien, meter mano.
La risa del albino resono por toda la sala, haciendo que el tema de conversación de toda aquella burguesía se fijase en esos dos hombres.
Como no, la pelea estaba escalando demasiado y España reclamaba que le habían prometido que no se pelearían esa noche, pero ninguno entro en razón. Finalmente el español se desentendió totalmente de sus mejores amigos y salió a tomar el aire. Vincent le siguió, cogiendo dos copas de champagne que ofrecia uno de los camareros.
Como siempre al español le daba igual mancharse el traje, estaba sentado en la hierva, rodeandose sus propias rodillas.
Vincent se sentó a su lado y le tendió la copa. El castaño sonrió ampliamente.
--¿Has visto la película? Un perro andaluz...-preguntó con suma timidez.
Asintió mientras miraba a la luna.
--Me cuesta verle la interpretación del artista pero le doy la mia propia-contestó el de tez clara.
--Tal vez la belleza es que no la entendemos del todo-dijo el español mirandole las manos.
La hermosura de sus palabras fueron como aquel terrón de azúcar que se disolvía en el café. Le dió el trozo de papel al español, al leerlo sonrió y se posó en su hombro.
-Volveran las oscuras golondrinas...
Sus labios rozaron las palabras de Bécquer.
Mencionar esta película no es casualidad, este cineasta revoluciono el cine mundial. Y para algo en lo que realmente los españoles hemos destacado pues, me gusta decirlo, porque si tengo que presumir de otras me deprimo XD.
9192810: Muchas gracias por tu paciencia. En cuanto a la pelea de los dos rubios, sus personalidades chacan tanto que no creo que se fuesen a llevar del todo bien y para que mentir, me gusta el drama. Si yo hubiera sido Antonio hubiera hecho lo mismo, eso o me hubiera hechado más leña al fuego y me reiria.
Espero que te guste mucho el capítulo y que lo disfrutes ya que no hay demasiada interacción entre Vin y Toño. Pero ya dentro de poco...
Sin más dilación me despido.
