Capítulo 12. Enji Todoroki

La primera noche después de que las cosas cambiasen para su familia, llovía.

Paseaba por su casa carente de vida. A pesar de lo que había luchado, sentía que ese paso hacia delante para todos le demostraba que en realidad, había sido vencido en aquella ardua batalla en la que había intentado volver a tener a su familia unida. Finalmente, lo había conseguido pero, sin él. Lo importante era que, a pesar de no haber conseguido el perdón de los suyos, al menos serían felices por fin, de alguna forma.

Salió al porche de los jardines y se sentó allí en mitad de la nada pensando en qué debía de hacer a partir de ese momento. Era más difícil de lo que parecía asumir que su desenlace era estar totalmente, solo…

-Cogerás frío ahí en medio de la nada con esta noche tan desapacible.-De repente, la voz de Hawks sobre el techadito del porche, se alzó sacándole de sus pensamientos.

-¿A qué has venido Hawks?

-¿Leíste el libro?-Preguntó bajando de las alturas para sentarse a su lado. Enji alzó sus ojos hacia él, contrariado. A pesar de que sabía que tenía alguna pega por la que no podía comunicarse con él abiertamente, ¿se arriesgaba a llegar hasta allí de repente después de días solo para saber si había leído o encontrado el mensaje que le había dejado? Sin duda era alarmante toda aquella información pero una extraña sensación en su interior le decía que estaba pasando algo que escapaba a su control.

-Está bien.-Respondió sin más intentando no perjudicarle de cualquier forma.

-¡Estupendo!-Sonrió inocentemente como siempre hacía.-Pensaba que te aburrirías en el incide.-Rió. Hasta que, de pronto, de nuevo, ese humor que solía tener con él y con todo el mundo, cambió.-Pues espero una recomendación tuya como héroe número uno.-Recalcó las últimas palabras sin darse cuenta. Enji entrecerró los pensando que había otro mensaje cifrado y escondido dentro del libro que él desconocía por completo o del que al menos no se había percatado.

Sin decir mucho más, Endeavor entró en su casa y al cabo de unos minutos, le devolvió el libro.

-Mientras tanto, te lo devuelvo.-Se lo lanzó y Hawks lo cogió al vuelo.

-Estupendo.-Regresó a su sonrisa.- ¡Nos veremos!-Se despidió y sin más, el héroe se marchó de su jardín.

Endeavor volvió a sentarse durante un rato para pasar un tanto desapercibido. Se había dedicado, por si acaso en los últimos días a buscar un ejemplar igual del libro para señalar las partes que Hawks le había dejado resaltadas. De esta forma, tendría siempre una copia con él por si el original tenía alguna misión más que cumplir.

Con todo hecho, el héroe se levantó al cabo de un rato después de darle vueltas a lo que Hawks le había dicho y buscó su propio libro. Empezó a releer las palabras que había resaltado pero en esta ocasión se fijó en las primeras en vez de en las segundas.

"¿A qué no "saber" que está vivo?", tenía poco sentido pero podía encontrárselo.

-Alguien está vivo…-Arrugó la nariz. Sintió una corazonada antes de seguir leyendo tranquilamente.

"Hace objetos". "Nueve". "Oculto". "Liberación". "Sigue ahí". "Avisar". "Ella".

Los ojos de Endeavor se abrieron de par en par. El libro, que poseía entre sus dedos se deslizó un tanto hasta dar de bruces con la mesa. Tembló. Esa información era casi tan impactante como la primera. No por la repercusión para el mundo sino por la que tenía para las personas de su entorno. Esas, que de algún modo, nunca habían dejado de luchar por dar con él aunque fuese, su cadáver.

Instintivamente pensó en ella.

Llevaba sin hacerlo, más tiempo del que creía y, nada más componer su sonrisa, sintió un vuelco en el alma. Si todo lo que había comprendido del mensaje estaba bien, Hawks le estaba señalando que Daiki Shinto no murió hacía nueve años. El infierno por el que pasaron aquellos héroes, la muerte de la muchacha, todo había sido en vano… No podía creerlo. El plan de la Liga funcionó. Le borraron los recuerdos. Él volvió a respirar después de que ese héroe al que llamaban Unknown, apartase para siempre a las personas importantes de su lado. Y finalmente él parecía seguir vivo pero, ¿cómo? No podía asegurarse de ninguna manera. Ni ir a ningún sitio. Ni preguntar nada. Peligraría la seguridad de Hawks pero sobre todo de la misión tan importante que estaba llevando a cabo para su sociedad, y eso era lo último que deseaba.

En ese caso, ¿qué debía hacer?

Y justo en ese instante, a pesar de la hora que era, su teléfono móvil empezó a sonar escandalosamente por toda la casa. A toda prisa lo buscó y los descolgó sin siquiera saber quién estaba al otro lado. Aun se sentía muy impactado por la noticia que acaba de recibir de aquel libro y de Hawks.

"-¿Quién es?-Preguntó sin estar pendiente aún de lo que hacía. No dejaba de darle vueltas a si el número dos le había visto realmente en persona o había oído que seguía con vida en algún momento de la misión. Sin duda debía de haber sido hacía poco porque antes, no le había oído hablar de él.

Se cuestionó porque no se lo mencionó desde el principio…

-Endeavor, tenemos que hablar.-El tono de All Might se alzó tras el auricular y él, que pareció darse cuenta de con quién conversaba en ese momento, dejó de divagar preguntándose por qué precisamente él le llamaba a esa hora de la noche.

-¿De qué?-Contestó secamente. En otro tiempo le habría colgado el teléfono pero ahora, sabía que debía de hacer las cosas de otra manera si quería ganarse el respeto de los demás a pesar de que aún le cabreara hablar con aquel que había dejado de ser el número uno de esa forma tan patética.

-De Megan y de Daiki Shinto.-En cuanto les mencionó sus ojos se clavaron en el libro que aún seguía abierto sobre la mesa. No podía ser cierta tanta casualidad en un solo día. De repente, comenzó a agobiarse. ¿Qué estaba pasando?

-¿Qué ocurre con ellos?-Arrugó el ceño más preocupado que molesto. Aun así, no fue capaz de suavizar de momento, su tono cortante de voz.

-¿Recuerdas a los héroes que perdieron a su hermana en la confrontación?-Endeavor asintió.-Pues esa chica tenía una misión.-Respondió.-Quería darle a Megan un mensaje de Daiki.-Los dedos de All Might se fijaron en el dispositivo.-Lo tengo entre mis manos y creo que sería algo positivo que ella, donde quiera que esté, lo tenga… ¿qué opinas al respecto?-Todoroki sabía perfectamente a donde quería llegar All Might con esa llamada. Sin embargo, no podía evadirse de sus obligaciones con tanta facilidad solo por unas pequeñas palabras de apoyo. Si el ejército de la Liberación atacaba cuando él estuviese ausente, entonces…-Igualmente,-siguió el héroe al otro lado al ver que no respondía absolutamente nada al respecto,-creo que deberíamos de hablar en persona para aclarar ciertos temas, Endeavor. Por mucho que nos cueste, trabajar en equipo siempre será…

-Mañana a primera hora estaré en la academia.-Soltó y antes de que All Might pudiese siquiera decir algo más, le colgó el teléfono sin más."

Caminó hasta llegar al dormitorio de invitados mientras seguía dándole vueltas a todas las informaciones que le estaban llegando en un periodo de tiempo tan corto. Estaba convencido de que si le contaba lo que Hawks había descubierto las cosas se complicarían pero tal vez, si le ponía en sobre aviso para que estuviesen más atentos de lo normal, reforzarían la seguridad de la ciudad en su ausencia. Aun así, pensó que podría ser una buena idea soltar las pistas que había descubierto sobre Daiki. Tal vez, All Might, hiciera algo por una vez en su vida para investigar su dichoso paradero…

Suspiró y entonces, en ese instante, abrió el armario del dormitorio. Allí, sobre una de las pechas, había colgado un bonito vestido azul oscuro. Sus manos tocaron la tela con delicadeza y por un segundo se lo llevó a la nariz para impregnarse de un aroma que, evidentemente, después de nueve años, se había esfumado por completo. En ese momento, cerró los ojos y contuvo el aliento.

¿Cómo iba a presentarse en Escocia sin saber qué sería de ella o dónde estaría? Mucho menos para decirle que Daiki podría estar vivo cuando ni siquiera él mismo estaba seguro de ello. Era como darle unas esperanzas totalmente infundadas. Algo sin una base firme en la que apoyarse. No obstante, si Hawks se había jugado el tipo solo para contarle aquel secreto, no podía ser un engaño de ninguna de las maneras. Ese muchacho estaba vivo y posiblemente los villanos le tendrían bajo sus órdenes y para su propio beneficio en contra de su voluntad. Sabía hasta qué punto las ideas y los inventos de ese joven héroe eran famosos e importantes.

Chistó con la lengua ofuscado. En aquellos casos, prefería ser el último héroe del mundo solo por no tener que lidiar con aquellas complicaciones. Sin embargo…

Se llevó una mano a esa cicatriz que tenía en el rostro después de aquella ardua batalla en la que había estado a punto de perder la vida y pensó que realmente ese había sido su punto de inflexión real para intentar hacer algo por su familia. Sabía que ella le diría que había empezado a hacerlo, tarde.

Cerró los ojos dándole vueltas a que, al final, All Might se saldría seguramente…, con la suya.

Y por supuesto, así fue.

A la mañana siguiente, en cuanto pisó la U. A, se dio cuenta de que era lo suficientemente temprano como para que no hubiese nadie por los pasillos. Él, sin embargo, no había podido dormir absolutamente nada y le parecía que el día no acababa de empezar.

Nada más entrar en el despacho de Nezu, un bostezo de All Might le recibió de tal manera que no pudo ignorar fruncir el ceño. Allí, en aquel lugar, no solamente se encontraba el que había sido el héroe número uno sino también el director de la escuela, Eraser y por supuesto, Tsukauchi. Los cuatro le miraron cansados como nunca.

-Ni siquiera sabía que uno se podía llegar a reunir tan temprano.-El director le pegó un buen sorbo al café con una sonrisa de satisfacción.

-¿Y bien?, ¿de qué tenemos que hablar? Tengo cientos de cosas que hacer.-Endeavor se cruzó de brazos sentándose en uno de los sillones.

-Imagino que All Might te ha contado la misión que Dispel trajo a la academia ayer, ¿cierto?-El inspector, le pidió al héroe mencionado el dispositivo. Enji afirmó con el rostro serio y distante.-Compartamos información en ese caso.-Siguió.-Bien, recientemente hay poco movimiento de la Liga según sabemos. Imaginamos que estarán preparándose para un plan importante, nosotros tenemos a nuestras líneas en listas para cualquier cosa de todas formas así que, de momento, no nos preocupa del todo ese aspecto. Al menos, por ahora.-Comentó el policía dándole a conocer las pesquisas que Todoroki ya sabía.-Sin embargo…, hemos descubierto algo interesante. Tras observar firmemente las actuaciones de los últimos asociados a la Liga de villanos, podemos lanzar la siguiente hipótesis; creemos que Daiki Shinto puede estar entre sus filas.-Aquella noticia sorprendió a Endeavor por dentro pues su rostro, aún seguía totalmente impasible con esa información de cara a los demás.-Hemos dado con algunos dispositivos, trajes y vehículos que emplean en sus ataques más recientes en los últimos meses, que coinciden con la tecnología que empezó a desarrollar Shinto hace más de quince años. Por supuesto, con muchos adelantos y, cuando All Might nos ha hecho saber sobre esto,-le enseñó el aparato,-sin duda lo vemos más viable que nunca. El parecido es más que razonable. La forma en la que se ha trabajado, meticulosamente, sobre este dispositivo, es exactamente igual. Pensamos que tal vez, con su marca, podríamos intentar identificarlo realmente de alguna forma si es que sigue poniéndola en la tecnología que trabaja con los villanos. Habría que intentar requisar algo como eso para comprobarlo, compararlo y verificar lo que queremos saber.-Endeavor apuntó ese detalle en su mente para después comentarlo en la reunión con su equipo de la agencia. Era importante intentar confiscar algún elemento que les diera una pista pero sin alarmar a sus trabajadores sobre lo que podía ocurrir realmente.

-¿Quieres decir, entonces, que esa niña murió en vano hace nueve años?, ¿que Shinto solo estaba inconsciente ese día?-Endeavor confirmó en ese momento lo que Hawks había descubierto ya por su cuenta. Es decir, estaba seguro de que él se había topado con su rostro por los pasillos de la guarida de la Liga de villanos con total seguridad.

-Es posible que no se diesen cuenta de lo que pasaba realmente o que lo hicieran más tarde y le curasen de alguna forma una vez acabado el trabajo de Unknown.-Siguió All Might, serio y pensativo.-Pero, son demasiadas conjeturas aun.

-No sabemos si las coincidencias son reales o hubo algún secuestro más.-Intervino Eraserhead.-Sin embargo, no consta que hubiese otro ingeniero o investigador que fuese raptado en la fecha. Así que, tiene que ser él o el que esté haciendo ese tipo de cosas, aprendió de su mano y se ha asociado con ellos por algún motivo que desconocemos.

-Bien, están resolviendo esas dudas, ¿cierto?-El héroe y el detective asintieron.-Yo ayudaré con el tema de requisar objetos. A parte de eso,-lo sabía, era consciente de ello, de la misión que los tres le encomendarían que hiciese. Pero…, aun así, tuvo la necesidad de preguntar,-¿por qué estoy aquí?-Gruñó siendo consciente de que de pronto, tras su pregunta, All Might le observaba de una forma totalmente diferente y singular. Suspiró por dentro. Tenía tantos problemas que a veces, necesitaba tomar un poco de aire para intentar manejarlos mejor.

-Queremos que le entregues el mensaje a Megan Shinto, Endeavor.-Soltó Nezu sin más.-Sabemos que el lazo que siempre te ha unido a ella es fuerte así que, debes de ser tú el que se lo entregue y el que la haga…, regresar.-Esta vez, los ojos de Enji se abrieron ligeramente sorprendidos.

-Iría yo.-Se pronunció All Might.-Pero, después de mi retirada, los médicos no me recomiendan viajes excesivamente largos.

-Y sabemos, que las dos únicas personas que serían capaces de hacer que volviese son All Might y tú.-Siguió Nezu ampliando su sonrisa.

-¿Y por qué debería volver? No creo que le agrade vivir de nuevo llena de incertidumbres sobre si él sigue vivo o no por una pequeña hipótesis.-Gruñó. Si algo no quería era hacerla sufrir de nuevo por alguien que no estaba claro si había regresado de entre los muertos o no.

-El caso es que, mientras lo comprobamos realmente, ella no estará aquí en vano, envuelta en dudas. Si vuelve, será para ayudarnos a encontrarle con la certeza de que tenemos una buena pista de donde pueda estar sea cuál sea el resultado. Esta vez como un nuevo caso, totalmente distinto. La haremos partícipe dentro de la investigación.-Susurró Tsukauchi. A sabiendas de lo que ocurría con el supuesto "Ejército de la Liberación", a Endeavor no le hizo gracia en absoluto la idea de que ella estuviese envuelta en un asunto tan peliagudo de primera mano. Se trataba de exponerla a algo demasiado peligroso aun sabiendo que no tenía ningún quirk.

-No creo que sea una buena idea sabiendo porque la buscaba All for One a ella en primer lugar, desde hace más de siete años.-Comentó siendo consciente de la gravedad del asunto. Uno que no estaba disponible en información, para los demás.-Exponerla a ese peligro…

-La protegeremos.-Intervino All Might.-Con nuestra vida.

-Y con nuestra escuela.-Continuó Nezu.-La idea es que lleve a cabo sus investigaciones médicas aquí. A salvo de todos. Bajo nuestro sistema de seguridad y por supuesto, de forma confidencial hasta que se solucione el asunto.

-¿Y para qué lo haría exactamente?-Inquirió el héroe de fuego.

-Si ella regresa y averiguamos que Daiki Shinto está vivo, tiene que devolverle los recuerdos perdidos de alguna manera.-Le respondió Eraser.-La única forma que teníamos de hacerlo era con Rokujou Kioku, la hermana menor de Dispel y Unknown pero por desgracia, no podemos contar con su ayuda. Así que, lo único que se nos ocurre…

-Es que ella cree una manera de revertir ese proceso.-Terminó Tsukauchi.-Y es una tarea muy compleja sin duda pues, dos de las personas a las que borró fueron a ella misma y a su hijo.-Endeavor contuvo el aliento. Tenía claro que si alguien podía crear algo así en el tiempo en el que daban con él y le rescataban, sería ella. No obstante…

-Aun así no puedo dejar mis responsabilidades a un lado.-Frunció el ceño observando a All Might de forma ciertamente sombría.-Ahora soy el héroe número uno…-Toshinori sintió un temblor subirle por la espalda.

-Por eso reforzaremos los héroes disponibles en las agencias. Los alumnos en prácticas, aumentaremos las pasantías, lo haremos, todo. Intentaremos que el país esté lo más seguro posible hasta que regreses.-Procuró restarle importancia el rubio.

-Además, nadie sabrá que te has ido.-Añadió Tsukauchi.-Te daremos un vehículo privado en el que viajar para que pases y paséis desapercibidos una vez que volváis a Japón.-Endeavor gruñó. Estaba claro que habían pensado absolutamente todos los detalles para que él no pudiese negarse de ninguna forma. Chistó con la lengua sin creer que finalmente, aceptaría su proposición.

-Y te daremos,-continuó Nezu,-una semana.-Endeavor suspiró abiertamente.

-Estáis convencidos de que regresará por las buenas sin más pero no la conocéis lo suficiente como para saber que se resistirá y que se negará por mucho que yo intervenga. No pienso rogarle.-Su nariz arrugada se acrecentó recordando todas aquellas veces en las que Megan le había sacado de quicio de alguna forma.

-La conozco.-Asintió All Might con una sonrisa contradiciendo a su "rival".-Y por eso…,-Tsukauchi activo el dispositivo que tenía entre los dedos y el mensaje empezó a sonar,-cuando escuche la voz de Daiki después de nueve años sin él y le cuentes todo lo que pasó realmente…, estoy convencido de que volverá…

Dos días más tarde y prácticamente sin llevar a ver en ningún momento al sol esconderse, Endeavor llegó a Edimburgo prácticamente cuando allí caía la noche. Agradeció enormemente esa idea ya que, por fin, podría descansar después de un viaje tan largo. En cuanto llegó al hotel, sin llamar mucho la atención, subió a su habitación donde pidió algo de cenar y compró un billete de tren mientras sus ojos observaban el ambiente de la bonita ciudad escocesa de noche.

No podía creer que hubiese vuelto a aquel enorme campo solitario, lleno de ganado y perdido de la mano de Dios, después de dieciséis años, a pesar de que había prometido no volver a hacerlo jamás. Chistó. Y por un segundo, se preguntó si realmente estaría bien llevar a cabo aquel plan tan poco seguro conociendo sus posibles consecuencias. Sabía perfectamente que ella se negaría y que una semana podía llegar a ser un periodo muy corto de tiempo para convencerla pero esperaba que aquel mensaje, al que sus ojos se desviaron, hiciera lo posible por persuadirla.

En ese instante, solo con rememorar la forma que tenía de sonreír, se sintió ligeramente nervioso. Hacía muchísimo tiempo que no la veía y, el solo hecho de llevar aquella cicatriz en su rostro, ya iba a decirle muchas cosas. Todo lo que no había ido bien en su ausencia…

Y entonces, toda aquella vorágine de emociones que tenía dispersas en su mente, se sintió un poco más aliviada por el simple hecho de volver a tener, quizás, alguien con quien hablar de aquellos asuntos que le atormentaban. Ella le regañaría o le comprendería o volvería a enfadarse con él pero al menos, sería capaz de escucharle hasta el final sin pensar que era un monstruo y que probablemente se merecía todo aquello por el daño que había generado a los suyos sin necesidad. El último encuentro que tuvo con Nastu había sido, escalofriante para su mente firme…

-Ese sueño…-Murmuró sentándose sobre la cama observando un mensaje de Fuyumi en la pantalla.

"¿Has llegado?, ¿todo bien? ¡No te molesto! Mucha suerte. Besos."

Inmediatamente, le contestó.

"Todo bien. En el hotel. Descansa y cuídalos."

Nada más enviarlo, notó un gigantesco alivio en el alma. Gracias a su hija, la ausencia de Megan se había notado un poco menos a lo largo de aquellos años. Ella, había tenido la paciencia y la fuerza como para ser sincera con él e intentar que las cosas cambiasen de alguna forma.

-Tu familia soñada…-Suspiró y por primera vez en muchísimo tiempo, Enji Todoroki se sintió, allí en medio de la nada, totalmente solo…

Esa mañana el entrenamiento estaba resultando una auténtica odisea y Daiki era consciente de ello en el momento en el que, segregó por vigésima vez, mochi de sus dedos y comenzó con su propia clase de algo así como alfarería.

-¡Debe de ser más grande!-Oyó que le alzaba la voz la señorita Sight desde casi, la otra punta del patio de entrenamiento donde iba supervisando a los demás. Su visión era atemorizante. Por mucho humo, polvo o cualquier otra sustancia que se alzase en el ambiente con motivo de los destrozos que hacía el resto, ella siempre les observaba a través de ellos con su quirk. Era espeluznante sentirse tan observado.

Él le sonrió a duras penas sintiendo como empezaban a dolerle realmente las manos y para colmo el resto de Pakus diminutos que tenía a su alrededor y que se empeñaban en subírsele encima de cualquier forma posible, le estaban llenando el traje de mochi pegajoso. Suspiró bajando la cabeza totalmente, hundido. Si seguía así, acabaría desmayándose por una bajada de azúcar inapropiada.

-¡Eh Daiki!-De repente, la voz de Archie se alzó en medio de todo el jaleo que provocaban los diferentes quirks de sus compañeros de clase. Sus ojos se volvieron hacia él intrigados y a la vez, llenos de miedo por la severa mirada que posiblemente la señorita Sight les estaría enviando.- ¿Quieres ver algo divertido?-La impresionante sonrisa de su amigo, se amplió justo en el momento en el que alzó uno de sus brazos y la luz, como si de un espejo se tratase se reflejó en él haciendo que rebotase sobre sus obedientes Pakus que, en cuestión de segundos, se precipitaron contra el suelo con los ojos muy cerrados mientras se quejaban incapaces de moverse.-Y así es como te derrotaré.-Archie alzó un pulgar en señal de aprobación y el castaño pecoso notó como una pequeña gotita rodaba por su nuca.

Desde luego, tenía mucho que mejorar.

-¡Tendré que esforzarme más en ese caso!-Elevó la voz con malicia y observando a Archie de reojo, se dirigió directamente a sus pequeñas creaciones con una sonrisa cargada de perversidad.- ¡Pakus, a por él!-Señaló el castaño a su víctima y enseguida los hombrecillos de mochi obedecieron y corrieron tras un Archie que no sabía exactamente donde debía de esconderse. Hasta que, en un momento determinado donde lo acorralaron contra una enorme roca, se lanzaron a por él volviéndose más pegajosos que nunca. De inmediato, lo dejaron totalmente inmovilizado.-Es un empate.-Daiki alzó el dedo pulgar como había hecho su amigo de ojos verdosos anteriormente.

-¡Ni hablar!-Protestó intentando liberarse sin resultado.- ¡Quiero la revancha!

-¡Dejad de jugar!-Ambos oyeron a la señorita Sight entre las sombras en algún lugar y dieron un botecito involuntario sobre sus pies al oírla. Inmediatamente, Shinto les ordenó a los Pakus que se retirasen dejando a un acalorado Archie sentarse sobre el suelo intentando recuperar la respiración que parecían haberle arrebatados.

-Te ahogan si se pegan tanto, ¿lo sabías?-El castaño asintió.

-Esa es la idea, mientras más unidos y pegajosos sean más serán capaces de comprimir algo. Es un nuevo movimiento.-Explicó.-Por eso tengo que aprender a hacer los máximos posibles hasta llegar a mi límite sin tirar de reservar.

-Eso tiene muy buena pinta.-De repente, la voz de Rachel sonó a su derecha y él, en cuanto la miró y le devolvió una bonita sonrisa, notó que la joven se tensaba ligeramente aunque no le dio demasiada importancia.

-Es un problema para mí.-Rió Archie.

-¿Y el endurecimiento?-Preguntó la castaña con su bonito pelo corto danzando sobre sus hombros.

-Estoy en ello.-Se cruzó de brazos el pecoso asintiendo.

-¡Dejad de hablar y volver al trabajo!-Oyeron a la señorita Sight gritarles y enseguida se pusieron de nuevo manos a la obra.

-Oye,-habló Archie antes de que se dispersaran una vez más,-quedemos después de las clases.-Propuso.-Hablemos con los demás y vayamos a por un buen helado.

-¡Qué gran idea!-Rachel unió sus manos en señal de aprobación.-Ayer me llegó la noticia de que han anunciado el premio al mejor helado de Londres en Morelli's Gelato. ¡Podemos ir luego!

-Genial.-Asintió el moreno a la propuesta.

-¿Dai…, vienes?-Los ojos castaños de Rachel se clavaron en él expectantes y simpáticos.

-Por supuesto.-Confirmó su asistencia sin dudarlo. El corazón de Rachel se sintió totalmente rebosante de alegría y sonrió llenando sus ojos de un brillo muy especial cargado de entusiasmo y de algo que aún había sido incapaz de definir con exactitud. Desde que le llamaba de aquella manera, Shinto había sido incapaz de negarse a ninguna de sus ofertas y proposiciones. Aun recordaba la primera vez que sus labios lo había hecho tomándose una confianza, quizás, excesiva.

"Flash Back"

Llevaba una tarde de lo más ajetreada en el periódico de la academia así que, en cuanto salió de allí al atardecer se dio cuenta de que el día se había esfumado sin más. Al final, llegaría a casa, cenaría y se iría a la cama para volver al día siguiente al mismo lugar. Estaba claro que debía de esforzarse para alcanzar sus sueños pero algunos días también se cansaba en exceso por ello. Y hoy era uno de esos días.

Así que, en cuanto llegó a las taquillas y observó que prácticamente quedaba solamente ella allí, suspiró agotada.

Dejó su material, la cerró y caminó por el patio hacia la salida y entonces, justo en ese instante, en uno de los bancos próximos a la puerta, se topó de frente con él. Tenía la cabeza echada hacia atrás y los brazos extendidos. Parecía escuchar música, como siempre.

De inmediato, su corazón palpitó con presteza. Sonrió y se acercó a él con cierto nerviosismo.

-¿Daiki?-Le quitó uno de los auriculares para que le escuchase y él, al segundo, reaccionó. Sus preciosos ojos azulados se clavaron en ella.- ¿No te vas a casa?

-¿No habíamos quedado?-Preguntó ligeramente envuelto en el mundo de los sueños.

-No.-Negó ella con una preciosa sonrisa.-Iremos a Harrows mañana, hoy teníamos cosas que hacer en los clubs, ¿recuerdas?-Daiki soltó un suspiro infinito siendo consciente de que ella tenía razón. El sol se perdía entre los árboles y de repente, su simpática expresión se desvaneció. El pecoso le desvió la mirada y enredó sus dedos ofuscado. Preocupada, Rachel se sentó a su lado.- ¿Estás bien?, ¿no te acordabas? No te preocupes por eso, todos tenemos muchas cosas en la cabeza y…

-Era una excusa.-Soltó de repente serio y distante.-Es solo que…, no me apetece regresar a casa.-Esa confesión sorprendió a la joven cuyas gafas se subió ligeramente con el dedo índice.

-¿Cómo que no te apetece?, ¿ha pasado algo?-Daiki negó.

-Hoy es un día complicado.-Fue sincero. En realidad, no había hablado nunca a nadie de ello por miedo a poner en peligro a su familia y por supuesto a ellos mismos pero, una parte de él necesitaba soltarlo. Despejarse. Su corazón se lo pedía a voces. Sin embargo, siempre lo había tenido prohibido. Para los demás, su marcha de Japón hacia Escocia seguía siendo todo un misterio.

-¿Quieres hablar de ello?-Rachel, con toda su buena voluntad, queriendo sacarle la sonrisa tan preciosa que siempre llevaba puesta, insistió.

-Me temo que no puedo.-Daiki torció la expresión sintiendo que la joven despegaba un tanto, la mano que le había colocado en el hombro y entonces, reaccionó. Estaba preocupándola sin necesidad. Así que alzó sus ojos esbozando una bonita y pequeña línea curva con sus labios.-No te inquietes. Solo estaba relajándome mientras llega la hora de cenar. Se me pasará. Mañana estaré mejor.

Pero era evidente, por su rostro preocupado, que Rachel no pensaba lo mismo.

-Sabes que puedes contar conmigo para cualquier cosa ¿verdad?, ¿Dai…?-Esa forma de llamarle…, provocó en el muchacho una expresión de sorpresa. De pronto, las esferas del castaño se perlaron ligeramente abriéndose de par en par. Ante su reacción, Rachel pensó que se había pasado de la raya nombrándole de esa forma y que…

Sin embargo, sus brazos rodeándola con energía alterando aún más a su pequeño corazón, interrumpieron todos sus pensamientos. Sin saberlo muy bien, parecía haber hecho algo que Smith necesitaba ese día.

Y así, envueltos en aquel abrazo pasaron los minutos suficientes como para que él, empezase a sentirse mucho mejor. No pudiendo evitar relacionar ese momento con lo que percibía por dentro.

-¿Sabes…?-Le susurró en el oído sin retirarse de ella. Rachel notó que se le subían los colores a las mejillas.-Hace muchos años…, mi madre le llamaba así…

Al escucharle, Rachel se mordió el labio y supo que todo lo que le ocurría, seguramente se debía a ese padre al que tanto había admirado siempre y que había perdido en algún momento de su infancia. Se preguntó si sería su cumpleaños, su aniversario, la fecha de su muerte… Suspiró por dentro. Fuese lo que fuese, lo mejor era corresponder a esa agradable sensación que le producían sus manos en su espalda y hacerle sentir mejor de alguna forma.

-Es un nombre muy bonito…-Respondió notando como los músculos del castaño se destensaban. Se sintió orgullosa. Parecía funcionar.

-Gracias.-Daiki se retiró de ella y, aun muy pegado a su rostro, la miró fijamente a los ojos volviendo a sonreír antes de darle un pequeño beso en la frente.-Era lo que necesitaba, Rachel.

En ese instante, el corazón de la castaña de flequillo alborotado se detuvo momentáneamente. Debía de parecer el tomate más rojo del mundo y en el segundo en el que Shinto se levantó del banco ella giró el rostro a toda prisa tratando de reaccionar o de evaluar lo que acababa de pasar. Se llevó las manos a las mejillas. No podía creer que después del horrible día que había tenido las cosas terminasen así de bien y decidió que no volvería a lavarse la cara nunca más después de ese momento tan maravilloso.

Era él. Él la había besado. ¡Era él!

-Vamos Rachel,-le advirtió el pecoso con el tono de voz más animado, sobresaltándola.-te acompaño a casa…

"Fin del Flash Back"

Y en cuanto él desapareció para seguir con su entrenamiento antes de que si tutora volviese a la carga, la joven castaña notó un agarre sobre su brazo antes de seguir igual con sus cosas.

-Ey, Rae...-La muchacha con su flequillo alborotado se volvió hacia Archie.- ¿Desde cuándo es Dai...?-Su sonrisa ladina demostró sin decoro a donde quería llegar y en ese instante, roja como un tomate, de repente, Rachel dio un brinco hacia atrás.

-¿Quién ha dicho Dai? Nadie se llama así.-Bufó mostrando su molestia al hablar de aquel tema pero Archie sonrió divertido mientras observaba como se alejaba de él sin dudarlo con el rostro más digo del mundo.

-Así que la señorita Evans tiene una debilidad.-Se llevó una mano al mentón antes de chocarla con la otra.-Me encanta.-Rió.

-Oiga señor Green,-de pronto, escuchó a la señorita Sight nombrarle a su lado,-¿piensa tirarse toda la mañana hablando o quiere ser un héroe?-Los ojos verdosos de Archie se fijaron en ella, en su juventud y en la singularidad de su pelo blanco como la nieve.

Inconscientemente, el moreno le sonrió de una forma un tanto diferente y ella, cruzada de brazos, suspiró.

-Nunca sería capaz de decepcionarla.-Y sin decir nada más, regresó al trabajo…

Nada más pisar Inverness, Enji, paseó por sus calles de piedra con sus comercios y restaurantes pequeños típicos de la ciudad hasta salir un poco hacia las afueras. Hacía poco más de quince años que no andaba por aquellos lares sin embargo, recordaba a la perfección donde estaba aquella preciosa y enorme casa de campo con su amplio jardín lleno de gallinas y caballos, más típico tal vez, de otras épocas. Nada tenía que ver aquel lugar con el ajetreado Tokyo o con Musutafu.

En cuanto la vio a lo lejos, sintió un fuerte vuelco en el corazón y por un segundo, se detuvo a contemplarla mientras empezaba a caer la tarde ligeramente. Los colores anaranjados sobre las viejas ventanas de cristal, el verde de su cercado, las enredaderas en la fachada. Estaba exactamente igual a como la había recordado siempre. En ese instante, tomó aire y sin darle muchas vueltas más, anduvo hasta llegar a la verja que abrió sin problemas pero, con la puerta no sería tan sencillo…

Llamó dos veces y esperó con el corazón más acelerado que nunca. Verla a ella otra vez, era como una especie de fantasía hecha realidad. No obstante, nadie contestó. Lo intentó de nuevo, más de esas dos veces pero al igual que la anterior ocasión, nadie respondió. En ese instante, Endeavor arrugó el ceño y se preguntó si realmente no había nadie en casa. La idea de que al menos sus padres, considerando la edad que tendrían ya, no estuviesen era…, extraña. Se echó hacia atrás y contempló la puerta. Parecía estar vieja y gastada pero eso no era algo que le sorprendiera, todo a su alrededor se hallaba de forma semejante. Aun así, torció la expresión disgustado y, sin pedir permiso, le dio una vuelta a la casa para ver si desde la puerta de atrás podía hacer algo. Pero, todo estaba vacío. No había animales, el jardín estaba totalmente descuidado y parecía que la parte de atrás de la vivienda estaba en un estado peor de lo que esperaba.

Enji, se asomó por una de las ventanas tratando de ver el interior sin mucho resultado. Preocupado entonces, por si había ocurrido algo de lo que nadie en Japón se había enterado, se pensó a conciencia forzar la cerradura y entrar. Tras darle un par de vueltas más a la casa comprobando que parecía no haber nadie en su interior, ni siquiera una señal de vida, se decidió por introducirse sin permiso.

Y, en cuanto sus botas caminaron por los tablones de madera viejos y vencidos de la casa, se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que nadie la habitaba. Aun había muebles por el lugar pero estaban cubiertos con sabanas las cuales dedujo, que en su momento eran de color blanco. El polvo se acumulaba en cada rincón. El silencio acompañaba sus pasos solo interrumpido con el crujido del suelo. La luz, entraba a través de los visillos que quedaban en algunas ventanas. Siguió andando por las estancias hasta que dio con una doble puerta que le llevaba a una biblioteca sin apenas libros. Supuso que se los habrían llevado al realizar la mudanza. Caminó un poco más acercándose a los muebles los cuales empezó a destapar. Y en ese instante, al vislumbrar el bonito sillón orejero de un verde oscuro, la vio a ella sentada en él…

"Flash Back"

Entró en aquella habitación con el ceño fruncido preguntándose por qué demonios había llegado tan lejos por una boda. Gruñó bebiéndose la copa que llevaba entre los dedos y la soltó sobre la estantería más cercana sin dejar de pensar qué era lo que había hecho exactamente para verse metido en aquella encrucijada.

-¿Ya estás harto de lidiar con todos ellos?-En ese instante, la voz de la joven que pretendía casarse en unos minutos, se alzó en aquella acogedora biblioteca. Sus ojos se desviaron hacia ella y su preciosa figura sentada en lo que parecía un cómodo sillón verde oscuro. Sus esferas se abrieron ligeramente. Ella estaba…, deslumbrante con aquel vestido blanco abotonado de arriba abajo. Se dijo, incluso, que nunca había visto a una mujer tan hermosa como ella en aquel preciso momento. Contuvo el aliento antes de hablar mientras la analizaba sin querer.

Parecía pensarse a conciencia algo que escapaba a su control.

-¿Qué haces ahí?-Respondió él con otra pregunta.

-Necesito perderme unos segundos antes de seguir. Estar…, sola.-Confesó la preciosa muchacha con su bonito vestido de novia puesto. Respiró hondo y siguió observando el paisaje a través de la ventana como si fuese lo más interesante del mundo. Sin embargo, Enji la siguió.

-¿No quieres hacerlo?-Cuestionó el héroe metiéndose las manos en los bolsillos de su traje negro.-No creo que a nadie le importe que no estéis…

-Claro que importa.-Le contradijo interrumpiendo su discurso.-Más de lo que nadie piensa realmente. Las cosas en Escocia son demasiado tradicionales.-Rió levemente y Enji coincidió con que en Japón, tampoco eran tan distintas.

-¿Y por qué estás aquí, entonces? ¿Por qué quieres estar sola?-Nunca quería meterse en ese tipo de jardines. Era evidente que si se trataba de sentimientos, emociones complicadas, agobios o frustraciones, él prefería evadirlas a toda costa cuando no tenían nada que ver con su persona. Siempre había pensado que ya llevaba una vida lo suficientemente complicada desde que su hijo mayor…, se había esfumado…

No obstante, se trataba de ella. Y había comprobado que existía una fuerza mayor a él que no era capaz de manejar que se negaba a dejar que cualquier cosa le preocupase u ocurriese. Algunas veces, se odiaba a sí mismo por ello.

-Tengo miedo.

En ese instante ambos se miraron a los ojos por primera vez desde que se habían encontrado casualmente en aquella habitación.

-¿De qué…?-Insistió el de cabellos rojizos.

-Es un héroe.-Susurró soltando un apagado suspiro.-Toda mujer que sea como yo y que quiera compartir su vida con alguien así debe de estar chiflada.-Sonrió resignada.-Y en realidad, no sé si me gusta realmente la idea de que puede que algún día salga por la puerta y debido a su trabajo, no regrese nunca más. Tengo miedo de levantarme una mañana y pensar en este momento como un sueño lejano y sin sentido. Tengo miedo de perderle. He imaginado ese futuro y…, Dios sabe que no podría soportarlo. Odio que sea un héroe…

Se mordió el labio desviándole la mirada y en ese instante, Enji contuvo el aliento pensando a conciencia qué debía de responderle.

-Pues me meto que Daiki Shinto nunca dejará de ser un héroe en cierta forma, ni siquiera por ti.-Era una realidad que a Megan aun le costaba trabajo aceptar después de lo que había ocurrido en Tokyo un par de años atrás.

-Tampoco me gustaría que cambiase es solo que…,-volvió sus esferas azuladas hacia él,-a veces me pregunto si no sería mejor salir de aquí corriendo y buscar a alguien que sea más…, normal.-Se encogió de hombros.-Más…

-¿Cómo tú?-Enji arqueó las cejas adivinando sus intenciones. Ella asintió.-No seas tonta. Ese imbécil de sonrisa fácil te quiere más que nada en este maldito mundo. No deberías de decepcionarle de esa forma.-La regañó.-Deja de actuar como una cobarde y una quejica, acepta lo que tienes y consérvalo, si es por lo que quieres luchar. Por desgracia, me temo que no encontrarás a otro idiota como él. Y desiste de decir que puede que no regrese, es un héroe que se dedica a los artilugios esos,-gestualizó,-extraños, no se enfrenta a villanos reales como yo.-Ella se echó a reír al oír aquel arranque de ego y él frunció el ceño. Tenía la sensación de que nunca era capaz de acertar con las palabras en ese tipo de situaciones.

-En ese caso, debo vivir tranquila sabiendo que él no eres tú.-Bromeó y Enji arrugó más la nariz ligeramente molesto con aquel comentario.

Y hubo, por un momento, unos segundos de completo silencio en los que ambos se contemplaron como si se quisieran decir muchas complicadas y por supuesto, fuera de lugar.

-Si fuese yo, habría hecho cualquier cosa por apartar todas esas dudas de ti antes de llegar a este punto.-La ausencia de palabras permaneció hasta que ella se levantó del sillón acercándose a él más guapa que nunca.

-Dices eso porque, ¿estás intentando…, acostarte de nuevo conmigo?-Megan les señaló soltando aquella chanza intentando relajar la pequeña y extraña tensión del momento. Los ojos de Enji se abrieron de par en par y ella soltó una bonita carcajada.

-Deja de decir tonterías, Megan.-Volvió a enfadarse antes de soltar un largo suspiro, la pecosa sonrió apoyando una de sus manos en su brazo.

-Sé que lo harías, mejor que nadie.-Susurró muy bajito fijando sus esferas azuladas en las suyas con ese brillo tenue, sincero y maravilloso.-Gracias…, me hacía falta un buen sermón.-Megan despejó los dedos de su cuerpo y caminó con paso tranquilo hacia la salida de aquella habitación y él, que la había seguido sin dudar con sus pupilas, pensó: "Nos volverá a todos locos".

Y en ese instante, por fin, Enji Todoroki comprendió algo fundamental; una mirada, un suspiro, el silencio…, son suficientes para explicar el amor…

"Fin del Flash Back"

Negó a toda prisa disipando aquel recuerdo de su mente siendo consciente de que aún tenía demasiados sentimientos encontrados con respecto a ella. Y en ese momento, mientras seguía analizando la habitación, se percató de que estaba bastante desmejorada a como él la recordaba. Tenía un enorme agujero en la pared que daba al pasillo y había algunos destrozos en el suelo. En ese instante, mientras meditaba qué habría podido ocurrir allí donde había un trozo de pared hacia afuera sellado y una ventana tapiada con tablones, dio con un papel sobre el escritorio medio destrozado que tenía el parecido a una fotografía.

Había una fecha escrita en ella que le indicaba que la impresión tenía por lo menos veinte años. Los nombres de las tres hermanas Kent se dibujaban con una caligrafía exquisita no obstante, al virarla, solo dos de ellas aparecían en la foto y ninguna era Megan. Enji volvió a girar la fotografía y de repente, su nombre había desaparecido por completo.

Esa situación le desconcertó sobremanera. Comprobó de nuevo los nombres y la imagen y nada de lo que había visto en un primer momento aparecía. ¿Se lo habría imaginado tal vez?, pensó. No podía ser. Algo no pintaba bien. Sus ojos se alzaron hacia su alrededor y por primera vez, se percató de que las pocas cosas que quedaban estaban más desordenadas de lo habitual. Frunció el ceño.

-¿Qué ha pasado aquí…?-Susurró en voz alta. Tal vez, tendría que preguntar en el pueblo por la familia Kent. Pensaba que Megan regresaría a su hogar tras escapar de Japón y sin embargo, parecía no ser así…

Había algo que no pintaba bien.

Rápidamente salió de la casa por la puerta de atrás y, justo en ese momento, se topó de frente con una joven con el cabello negro cuyos ojos eran iguales a los de ella. Dibujó su piel con la mirada y se fijó en aquellas pequeñas pecas que también custodiaban sus mejillas. La muchacha se echó rápidamente hacia atrás asustada con los ojos abiertos de par en par y, cuando Enji avanzó hacia ella para explicar que hacía allí, la joven alzó la voz y una de sus manos deteniéndole en seco.

-¡¿Quién eres?!-Su tono amenazante fue más que evidente.- ¡Márchate inmediatamente de aquí!-Alzó la voz frunciendo el ceño, señalándole con el dedo índice el lugar por el que tenía que salir de allí. Y entonces, al oírla hablar de esa forma tan tosca y desafiante, al ver las pequeñas arruguitas que se le formaban en los ojos al encoger la nariz supo de quién se trataba.

Aunque por desgracia, no recordaba su nombre.

-Soy Enji Todoroki.-Mencionó intentando mantener la tranquilidad.-He venido a buscar a tu hermana mayor desde Japón.

Al oírle, la muchacha destensó los músculos pero aun así, encogió sus esferas sospechando abiertamente de sus palabras.

-¿Y cómo puedo saber si…?-Dudó.

-Unos minutos antes de que ella se casase con el idiota de Shinto,-la interrumpió,-se encerró en esa biblioteca pensando en huir sin mirar atrás solo porque tenía miedo de lo que suponía contraer matrimonio con un héroe.-Soltó. Era consciente de que solo él sabía eso pues había sido el único que había hablado con ella en ese momento sobre el tema pero estaba seguro de que si era la hermana pequeña de las Kent, Megan se lo habría confesado igual sin dudarlo.

En ese instante, la morena soltó un largo suspiro esbozando una pequeña sonrisa dándose cuenta de que él no era una persona amenazante a pesar de su imponente apariencia. De hecho, creía recordarlo levemente de la boda de su hermana mayor. Había llevado en aquella ocasión a parte de su familia…

-Es cierto.-Asintió con aires nostálgicos.-Estaba aterrada…

El vientecillo de la tarde se alzó ligeramente despeinándole el flequillo bajo la cinta que llevaba atada al pelo.

-Así que…, de Japón.-Endeavor afirmó con el rostro.

-Siento haber invadido la casa pero pensé que la encontraría aquí.

-Me temo, que hace ya algunos años de eso…-Se mordió el labio observando a su alrededor.-Verás…, ella…, desapareció.

Al escucharla el héroe notó un vuelco en el alma, recordó la fotografía. ¿Desapareció? ¿Qué significaba eso? ¿Acaso ella ya no estaba en ese mundo…?