Descargo: Shingeki no Kyojin y sus personajes le pertenecen a Hajime Isayama, yo solo los he tomado prestados para esta historia.

Tema del capítulo: Hilo rojo.


22 DE OCTUBRE:

CIELO TEÑIDO DE CARMÍN


En un principio no te vi: no supe

que ibas andando conmigo,

hasta que tus raíces

horadaron mi pecho,

se unieron a los hilos de mi sangre,

hablaron por mi boca,

florecieron conmigo.

(Pablo Neruda, Epitalamio)

Su veintidosavo día de convivencia, se marca en aquel mes por la irrefrenable necesidad que Eren parece tener de pintar y tu temeroso silencio.

Octubre veintidós ha sido todo sol luminoso coloreando los árboles que repletan el bosque, pero cuando la tarde cae sobre ustedes, carmín desangrado se vuelve el cielo, envejeciendo el oro de las hojas ya caídas y tintando de rojo sangrante los arces circundantes.

Sentado en el porche mientras bebes té y vigilas a Autumn —que juguetea con una de sus madejas de lana—, observas al chico que es ahora todo colores en una mezcla, como una paleta. Eren, ensimismado en su trabajo, te ignora como otras veces; pero a diferencia de otras ocasiones, el aguijonazo de su distancia te duele lo imposible, porque lo sabes enfadado y lo sabes herido, y aun así el terror que te produce el perderlo te vuelve un cobarde, manteniendo tu boca cerrada como pocas veces antes.

Tragando culpa en un nuevo sorbo de té que te sabe amargo como un castigo, le observas trazar sobre el lienzo aquel cuadro desconocido que jamás te ha enseñado. Eren pinta, concentrado y perdido, vuelto uno con su mundo de colores que solo él comprende; sin embargo, cuando tu contemplación se vuelve tan obvia que la presiente, sus ojos de verano buscan el invierno de los tuyos en un silencioso desafío; uno que se vuelve tensa mueca en sus labios y el presagio de la tormentosa tempestad que lo envuelve.

Dejando el pincel a un lado y siendo el desastre de colores, cabellos desgreñados y emociones complicadas que siempre es, Eren se acuclilla frente tuyo y acoda sus morenos brazos sobre tus muslos, observándote con aquellos ojos imposibles que te desarman de una forma horrible. Y es injusto y duele, porque a pesar de que jamás pretendiste dárselo, aquel condenado mocoso tiene un poder terrible sobre ti, pudiendo destruirte con solo proponérselo.

—Habla —ordena; su voz por completo teñida de súplica—. Explícame.

Y a pesar de no desearlo, a pesar de que el miedo abrasa tus venas como hielo trizado, le hablas de su padre descubriendo accidentalmente sus secretos encuentros que por tantos años se esforzaron en ocultar, volviendo la relación que ambos cultivaron con cuidado esmero en algo feo e irreconocible, totalmente alejado de la realidad. Le hablas de Erwin y el problema en que se vio envuelto sin merecerlo, y de cómo aquel horror se convirtió en oportunidad, porque a cambio de mantenerte a la distancia como su padre desea, a cambio de encerrarte en aquel lugar, te cobraste su libertad como pago. Y es justo, le explicas, porque aunque ahora le duela, aunque ahora lo sufra, cuando ya esté lejos no habrá nada de aquel doloroso pasado que lo alcance; y saber aquello te basta.

Eren te mira y tú le devuelves la mirada, y puedes ver el dolor florecer en sus ojos como verdeazulada marea sangrante; un dolor que no es el de los sueños rotos ni las causas perdidas, sino aquel lleno del anhelo y la desesperación por no dejar ir, por mantener; un dolor que bien comprendes porque durante meses ha sido tu compañero constante.

Y no por primera vez te preguntas, si quizá lo mejor habría sido el mantenerlo lejos, porque el dolor por lo que se añora, duele menos que el de lo que se es amado y perdido.

Pero entonces sus tortuosos ojos de mar te miran, y el tiempo se vuelve efímero en ellos, porque así como tú has sido su más grande y profundo anhelo, él ha sido tu más preciado sueño.

—Rompe tu promesa —implora, y tu alma se vuelve añicos—. No tienes que cumplir nada; me quedo. Tan solo… elígeme a mí.

Y por un instante te vuelves todo dudas, porque su mirada es tal miríada de dolor agónico que lo sientes como propio; porque octubre está a punto de acabar y el resto de tu vida parece un camino demasiado largo para aquella travesía solitaria; porque lo amas, y sabes que solo necesitas ser así de egoísta para terminar con tu agonía.

Pero observas a Eren y las dudas se convierten en certezas, en aquel comprender que sobre todo lo deseas libre y suyo, lo deseas feliz y vibrante como aquel cielo teñido de carmín que ahora los une; porque él siempre ha sido todo fuego y vida, todo sueños quebrados y dolor latente bajo sonrisas falsas, y no lo quieres más, no así; y si pudieses pedir un deseo para el futuro, sería su sonrisa sincera.

Siendo más instinto doliente que sentido común, mas desesperación ardiente que exactitud, tomas la madeja que Autumn ha dejado tirada tras su juego y cortas un trozo bajo aquella abrasadora mirada verdiazul.

Eren te observa todo enormes ojos de mar insondable, todo desesperación coloreada de súplica, y cuando atas el rojo hilo a su muñeca antes de hacer lo mismo con la tuya, sabiendo que él comprenderá por instinto lo que aquello significa, cierras los ojos y besas su frente, reafirmando tu decisión como has venido haciendo cada día, cada hora, durante aquellos últimos meses de dolor.

—Siempre te he elegido a ti. Sobre todo, sobre todos, siempre te he elegido a ti. Eres mi otro extremo.

Y por primera vez el chico frente tuyo se desmorona, no vuelto fragmentos sangrantes y heridos, ni rabia teñida de vergüenza bullente. Eren, como nunca antes, esconde el rostro en tu regazo y llora sin tregua, haciéndote descubrir el tortuoso camino que puede ser el llanto de quien se quiere.

Y mientras contemplas aquel cielo teñido de carmín, tan rojo como la sangre, como las fresas, como el corazón palpitante de ambos y aquel hilo que los ata, acaricias la cabeza de aquel etéreo chico de verano que por una vez no es sonrisa ni secretos. Observas el cielo teñido de aquel rojo que desangra los árboles sintiendo aquel lazo que los une, y por una vez, egoístamente, ruegas porque aquello sea eterno.


Lo primero, como siempre, es agradecer a todos quienes hayan llegado hasta aquí. Espero de corazón que la viñeta fuese de su agrado y valiera la pena el tiempo invertido en ella.

Y con este capítulo ya comenzamos la cuenta regresiva para terminar esta historia, a solo nueve días más de saber cómo acabarán estos dos muchachos por aquí.

La verdad es que la viñeta de hoy fue una viñeta curiosa, porque cuando aparecieron los temas del evento, siempre asumí de que sería un capítulo bonito, más romántico y tierno debido a que yo soy muy fan de todo el asunto del hilo rojo del destino; no obstante, cuando me llegó el turno de escribirlo, resultó un capítulo de completa confesión y liberación; un capítulo de explicar motivos, aceptarlos y poder recomenzar a partir de ese punto, y honestamente me gustó el resultado, porque el hilo rojo que nos une a nuestro otro extremo, no tiene por qué ser siempre acompañado de una historia feliz, sino que tan solo de una historia, una vida; y la vida siempre tiene tanto de dulce como de agraz.

Y respecto al título en esta ocasión, las aclaraciones son dos. La primera de ellas hace referencia una vez más al tema del significado de los colores, el carmín en este caso, el cual es un color rojo encendido que se mezcla con un tono más oscuro que es el violeta, volviéndolo un tono muy impactante visualmente; así que podría decirse que es un color que habla de emociones intensas como el amor, la pasión, la rabia que representa el rojo, más la soledad que tiene el violeta. Por ello, un cielo teñido de carmín es un cielo de emociones intensas pero contenidas, que es algo que a mi parecer marca mucho lo que ha sido el amor que Eren y Levi comparten por aquí.

La segunda aclaración, no obstante, es totalmente boba. Por si alguien sintió al leer el título del capítulo que era similar a algo más, es porque yo misma me he hecho autoplagio, o mejor dicho, he plagiado el título de uno de los libros de Levi en Anonymous, «Un Cielo teñido de Carmín», jaja. Pero el punto es que es un título que en verdad me gusta muchísimo por lo que significa, y escribiendo este capítulo, donde el rojo predominaba, acabé adoptándolo.

Y bueno, a pesar de que el capítulo de hoy ha sido bastante triste, igualmente espero que de todas maneras les gustase y cumpliera el objetivo del tema del evento. El tema de mañana es otro de los que me volvieron loca debido a su dificultad para aplicarlo a la historia, ya que es «universo alternativo de preparatoria», así que una vez más me tomé libertades de adaptación, y lo dejé tan solo como «escolar».

Una vez más muchas gracias a todos quienes leen, comentan, envían mp´s, votan y añaden a sus listas, marcadores, favoritos y alertas, siempre son mi mayor incentivo para seguir esforzándome.

Un enorme abrazo a la distancia y mis mejores deseos para ustedes. ¡Hasta mañana!

Tessa.