Estábamos pasándola realmente mal aquella noche. Aunque bueno, generalmente mi vida la pasó muy mal, pero en la oscuridad de la noche lo empeoraba aún más. Por si no lo recuerdan le temo a la oscuridad, lo sé, muy tonto para alguien que enfrento al Minotauro, un perro del infierno, una Furia e incluso encaró a Medusa (aunque no literalmente), ¿Pero que se le puede hacer? Nadie es invencible, todos tenemos un talón de Aquiles.

Acampamos en el bosque, a unas cien yardas de la carretera principal, en un claro pantanoso del bosque donde los niños de la zona local habían usado obviamente para sus fiestas. El suelo estaba lleno de latas de refresco aplastadas, envoltorios de comida rápida y entre otros desechos, algunos muy desagradables.

Eso me trajo un poco de tristeza, pero no era el único. Percy hizo una mueca, recuerdo que el quería ir a acampar una vez aunque nuestra visita al campamento Mestizo fue una especie de excursión de campamento ... Pero con monstruos. Annabeth parecía asqueada por lo terrible que estaba el lugar, pero el peor era Grover. El chico cabra estaba entre furioso y lastimero, supongo que por ser un sátiro estas cosas les molesta. Porque ya saben, cabras hippies.

Suspiré, al menos no todo era malo.

Habíamos tomado algo de comida y algunas mantas de la Tía Eme, pero no nos atrevíamos a encender una hoguera (para mi mayor infortunio) para secar la ropa húmeda. Las Furias y Medusa habían proporcionado suficiente emoción para un solo día. No queríamos atraer otra cosa.

Decidimos dormir por turnos, me ofrecí voluntario para la primera guardia de la noche.

Percy cayó rendido en su manta, hoy la ha pasado muy duro. Annabeth se acurrucó en las mantas y empezó a roncar tan pronto como su cabeza golpeó el suelo. En cambio, Grover se elevó con sus zapatos alados a la rama menor de un árbol, puso su espalda en el tronco, y se quedó mirando el cielo nocturno.

- No tienes que preocuparte, puedes dormir. Los despertaré si llegue haber problemas. - Le dije, para ser una cabra parecía muy testaruda.

Grover asintió con la cabeza, pero aún así no cerró los ojos. - Esto me pone muy triste, Dio. -

Levante una ceja curioso. - ¿Que cosa? ¿Fue el pase gratis a una búsqueda suicida? - Le pregunté con una sonrisa sarcástica. ¿En serio por qué debemos hacer esto de nuevo? Cierto, el destino del mundo por una pelea entre hermanos, casi lo olvido.

- No, eso no ... Bueno, en parte. Pero esto es lo que en verdad me entristece. - Parloteo un poco antes de señalar los cúmulos de basura en el suelo. - Y el cielo, por tanta contaminación lumínica y los gases nocivos de las fábricas han contaminado tanto el cielo que ni siquiera se pueden ver las estrellas ... Esta es una época terrible para ser un sátiro. -

No pude evitar hacer una mueca por la tristeza con lo que dijo eso. Como me gustaría tener una hoguera aquí, pero bueno.

- Si que amas a la naturaleza. - Comenté, a mi me gustaba pero no era muy apegado a ella.

Grover me miró, con ojos casi acusadores. - Solo un humano no lo haría. Tu especie está destruyendo el mundo tan rápido que … Ah, no importa. Es inútil darle lecciones a un humano. Al ritmo que van las cosas, nunca encontraré a Pan. -

¿Pan? Reconocí la palabra en español debido a que unos niños del orfanato eran de origen latino, pero siento que no es a lo que mi amigo fauno se refiere.

- Cuando hablas de "Pan", ¿A qué te refieres exactamente? - Le pregunté interesado.

- ¡Pan! - Exclamó el con respeto. - ¡El gran dios Pan! Es por el que quiero conseguir mi licencia de buscador. -

Lo dijo de tal manera como si eso explicara todo, creo que olvidó que no estoy muy informado de este mundo. Pero era bueno ver que el querido G-Man se calmara un poco al respecto a la contaminación que provocamos los humanos.

Un viento extraño empezó a moverse a través del claro, de manera temporal el hedor de la basura y suciedad se desvaneció. Solo para atrae el olor de las bayas y flores silvestres y del agua de lluvia limpia, las cosas que podrían haber estado una vez en estos bosques hace mucho tiempo. De repente, sentí un tirón de mi cuerpo y la melancolía junto a la calma me inundó por algo que existió en este lugar, pero nunca logré ver.

Y note que Grover sentía lo mismo.

- ¿Podrías contarme sobre tu búsqueda? - Le pregunté.

Grover me miró con cautela, como si temiera que pudiera burlarme de él, lo noté porque se como se siente.

- El Dios de los lugares salvajes desapareció hace dos mil años. - Comenzó a explicar. - Un marinero de la costa de Éfeso escuchó una voz misteriosa gritando desde la orilla; "¡Diles que el gran dios Pan ha muerto!". Cuando los humanos escucharon la noticia, lo creyeron sin titubear. Ellos han estado saqueando el reino de Pan desde entonces. Pero para nosotros, los sátiros, Pan fue nuestro Señor y Maestro. Él nos protegió y a todos los lugares salvajes de la tierra. Nos negamos a creer que murió. En cada generación, el más valiente de los sátiros compromete su vida a encontrar a Pan. Ellos buscan en toda la tierra, explorando cada uno de los lugares más salvajes, esperando encontrar dónde está escondido, y despertarlo de su sueño. -

- Y tú quieres encontrarlo. - Dije un poco asombrado por la historia.

- Es el sueño de mi vida. - Dijo con un tono de ensueño pero a la vez firme. - Mi padre fue un buscador. Y mi tío Ferdinand también ... Bueno, la estatua que estaba ahí ... -

Hice una mueca recordando a la estatua del fauno. - Lo lamento mucho ... -

Pero Grover sacudió la cabeza sin pesar. - El Tío Ferdinand conocía los riesgos, mi padre también fue consciente. Pero yo sí voy a tener éxito. Yo seré el primer buscador en regresar con vida. -

- ¡Espera! ¿Que quieres decir con que seras el primero? - Pregunté, consternado.

Grover tomó su flauta de su bolsillo como si no importara mi preocupación.. - Ningún buscador ha regresado jamás. Una vez que se van, bueno, desaparecen. Nunca son vistos con vida de nuevo. -

- ¿Ninguno desde hace dos mil años? - Le cuestioné con creciente preocupación.

- No. -

- ¿Y tu padre? ¿No tienes idea de lo que pasó con él? -

- Ninguna. - Baje mi mirada, sentí empatía por la cabra. ¿Quien diría que tendría tanto en común con un sátiro? Bueno, al respecto de nuestros padres desaparecidos.

- Pero a pesar del peligro que recorres, tu aún quieres ir. - Dije sorprendido por la valentía cabril que Grover demostraba. - Quiero decir, ¿Realmente crees que vas a ser el que encuentre a Pan? -

- Tengo que creer eso, Diomedes. Cada buscador lo hace. Es lo único que nos mantiene de la desesperación cuando vemos lo que los humanos han hecho al mundo. Tengo que creer que Pan todavía puede ser despertado. - Fue su respuesta, y las palabras de mi boca murieron.

Me quedé mirando la niebla de color naranja del cielo y traté de comprender un poco a Grover, al principio lo vi un poco miedoso y nervioso, pero con esta nueva información y su coraje por un conseguir alcanzar un sueño tan desesperado, una meta que nadie en los últimos dos mil años o incluso más no han conseguido lograr fue ... Hermoso.

Por un momento, no pude evitar preguntar que quería hacer yo con mi vida. Cuestiono el significado de mi vida, no siento tener un verdadero motivo detrás de la misma. No tengo vanidad, carezco del sentido de propósito encontrado en otras personas. No tengo el espíritu de lucha para derrotar monstruos o ni un espíritu competitivo para vencer a otros, no tengo el deseo de obtener fama ni la fe de lograr grandes cosas. Todo lo que he hecho hasta ahora, fue pura suerte.

Cerré mis ojos y pude sentir de nuevo ese tirón de mi cuerpo, y en medio de la oscuridad vi una imagen. La vista de un comedor en un apartamento, platos servidos con panqueques azules en la mesa. Vi a un cierto chico de ojos verde mar atragantarse con la comida mientras su cara estaba llena de miel, una hermosa mujer de cabello castaño y ojos azules riendo ante la vista sirviendo en mi plato más panqueques azules.

En ese momento comprendí lo que quería.

Una familia.

- Si luchas dispuesto a morir, sobrevivirás; si luchas tratando de sobrevivir, morirás. Si crees que nunca volverás a casa, lo harás; si esperas volver, no lo harás. Si bien no es incorrecto considerar el mundo como incierto, como guerreros, uno no debe pensar en el mundo como incierto sino como totalmente seguro. - Sin saberlo, deje salir esas palabras.

- Vaya ... Interesante refrán, motivador, pero interesante. - Comentó Grover mientras me daba una mirada inquisitiva.

Mis mejillas se calentaron, me sentí avergonzado de las palabras que solté inconscientemente. Solo podía preguntarme de donde habían salido.

Nos quedamos en silencio un rato más contemplando el cielo nocturno, antes de decidir romper el silencio.

- ¿Cómo vamos a entrar en el Inframundo exactamente? - Le pregunté curioso, no teníamos un plan, y no creo que haya un ascensor directo a la tierra de los muertos, ¿O sí?. Sacudi eso pensamientos, que horrible es tener déficit de atención. - Quiero decir, ¿Qué posibilidades tienen tres chicos y un sátiro contra un dios y sus legiones de zombies? -

- No lo sé. - Admitió él avergonzado. - Pero se que Annabeth tendrá un plan. -

- Oh, cierto. Atenea siempre tiene un plan, ¿No es así? - Dije con un toque de sarcasmo.

- No seas así con ella, Dio. Atenea fue la diosa que más favoreció al Diomedes Original de la Guerra de Troya, así que debes ser más respetuoso. Además, Annabeth ha tenido una vida dura, pero es una buena persona. Después de todo, ella me perdonó ... - La voz de Grover murió en la última parte.

- ¿Qué quieres decir con eso? - Le pregunté en un tono inquisitivo. - ¿Te perdonó por qué? ¿Que pasó? -

De repente, Grover parecía muy interesado en tocar notas en su flauta que hablar al respecto. Parecía que aquello le producía mucho dolor.

- Espera un minuto. - Dije conectando los puntos, las cosas que sabía de Annabeth hasta ahora, las cosas que me contó Hope y Percy de ella empezaron a tener sentido en mi cabeza. - Tu primer trabajo como guardián fue hace cinco años. Annabeth ha estado en el campamento cinco años. Ella no ... Quiero decir, tu primera tarea que hiciste mal fue ... -

- No puedo hablar de ello. - Dijo Grover, y su tembloroso labio inferior sugirió que él se echaría a llorar si lo presionaba, así que deje ir el tema ... Por ahora al menos. - Pero como decía, por el camino, Annabeth y yo coincidimos en que algo extraño está pasando con esta búsqueda. Algo no es lo que parece. -

- Bueno, casi todo en esta búsqueda no es lo que parece. Y podemos comenzar con el hecho de que acusan a Percy por robarle su biberón con forma de rayito al rey del Olimpo, cuando obviamente fue nuestro amigo de abajo, y no habló de Satán. - Dije despreocupadamente, incluso cuando un trueno resonó a la distancia. Ya me estaba acostumbrado.

- Eso no es lo que quise decir. - Dijo Grover nervioso por el trueno. - Las Fur … Las Benévolas se estaban conteniendo. Al igual que la señora Dodds en la Academia Yancy con Percy ... ¿Por qué esperó tanto para matarlo? ¡Aunque no me malentiendas, me alegra que no le haya pasado nada! - Dijo apresuradamente al notar mi ceño fruncido. - ... Luego en el autobús, ellas no fueron tan agresivas como se esperaba. -

- Ellas parecían bastantes agresivas para mí. - Comenté, recordando cuando le rompí la mandíbula a ma Furia que se supone que era la señora Dodds.

Grover sacudió la cabeza. - Recuerda que ellas nos estaban gritando: "¿Dónde está? ¿Dónde?" -

- ¿No se referían a Percy? - Pregunte inquisitivo, esa sería la respuesta más lógica, ¿No?

- Tal vez ... - Me respondió, pero parecía inseguro. - Pero Annabeth y yo concordamos de que a ambos nos dio la sensación de que no estaban preguntando por una persona en especial. Dijeron: "¿Dónde está?" Parecían estar preguntando acerca de un objeto. -

Hice una mueca, ¿Me está hablando en chino acaso? - Eso no tiene sentido. ¿Están buscando algo? Pero no es una persona, ¿Que exactamente? Esto es confuso. -

- Lo sé. Pero si hemos entendido algo acerca de esta búsqueda, y sólo tenemos nueve días para encontrar el rayo maestro ... - Me miró como si estuviera esperando respuestas, pero yo no tenía ninguna que darle, o al menos alguna que tuviera sentido al menos.

Pensé en lo que Medusa le había dicho a Percy: que estaba siendo utilizado por los dioses. Lo que le esperaba era peor que la petrificación. No quiero ni imaginarme que podría ser peor que eso.

Suspire con cansancio. - Hay algo que debo decirte. - Le dije a Grover, lo cual llamó su atención. Lo siento Percy, pero todos aquí somos un equipo y debemos confiar en todos nosotros. - Ni Percy ni yo estamos aquí por Rayo Maestro, solo vamos al inframundo para sacar a Sally de ahí. -

¡Uff! Que bueno es sacar eso de mi pecho, ahora a esperar que G-Man se enoje conmigo.

Grover sopló una nota suave en su flauta, como si no que hubiera importado lo que acabo de decirle. - Lo sé muy bien, Dio. ¿Pero estás seguro de que esa es la única razón? -

- ¿Estas hablando de nuestros padres? ¿Los divinos? - Resople sabiendo muy bien a lo que quería llegar. - No se que siente Percy al respecto sobre su padre, pero no me puedo imaginar nada bueno. En cuanto a mi, eso no es importante, me imagino que "Mamá" estuvo muy ocupada cuidando una tonta hoguera que a su propio hijo, ¡Pero descuida! No tengo ningún problema obviamente. -

Grover me miró desde su rama del árbol. - Mira, Diomedes, no soy tan inteligente como Annabeth. No soy tan valiente como tú o Percy. Pero yo soy bastante bueno leyendo las emociones. Percy está contento de que su padre esté vivo. Se siente bien de que lo hayan reclamado, y parte de él quiere hacerlo sentir orgulloso. Es por eso que envió la cabeza de Medusa al Olimpo. Quería que el viera su logro. -

Me quedé callado, no sabía que responder, ¿En serio eso era lo que sentía Percy?

- En cuanto a ti ... - Grover frunció el ceño. - Eres un volcán de emociones. Estas feliz por tener una familia de sangre, pero estas furioso porque tuvo que abandonarte a tu suerte cuando solo eras un bebé y sin un padre para estar ahí. No esperabas ser reclamado, pero en el fondo lo deseabas más que nada ... Y lo mas importante, en el fondo quieres conocerla y poder abrazarla aunque sea una vez. -

Mi cuerpo se puso tenso, como una de las estatuas de Medusa y me puse a la defensiva, ¿En serio soy tan fácil de leer? - ¿En serio? Bueno, tal vez las emociones de los sátiros trabajan de manera diferente a las emociones humanas. Porque estás equivocado. Ella no se mete en mis asuntos, y yo no me meteré en los suyos. -

No sabía porque actuaba tan aprensivo respecto a ese tema, pero es que ... En serio me afectó ser abandonado de esa manera, y que luego de doce años con la incertidumbre de que haya alguien haya fuera que pueda llamar "mi verdadera familia" más allá de Percy o Sally, de repente aparece una señal encima de mi cabeza para anunciar; "¡Aquí estoy! ¡Tu madre que nunca conociste que resultó ser una diosa todopoderosa de la cocina!" Si ... No era muy fácil de procesar.

Grover bufo antes de poner los pies en la rama. - Está bien, Dio. Lo que tú digas. -

- Además, no es momento de pensar en esas tonterías. Apenas salimos de Nueva York y estamos atrapados aquí, sin dinero y sin camino al oeste. -

G-Man miró al cielo de la noche, como si estuviera pensando en ese problema. - ¿Qué tal si tomo la primera guardia? ¿Te parece bien? Deberías dormir un poco, te hace falta unas buenas horas de sueño. -

Aunque tenia razón, necesitaba de mis diez horas diarias de sueño, quise protestar, pero él comenzó a tocar Mozart, suave y dulce, y me volví, mis ojos comenzaron a pesar. ¡Eso es trampa, fauno! Después de unos compases de concierto para
piano nº 12, me quedé dormido.

No saben cuánto lo lamente.

...

En mis sueños, me encontraba en una cueva oscura ante una fosa abierta. Criaturas neblinosas grises abatidas mezclandose todas a mi alrededor, susurrando palabras de advertencia o de pavor en mis oídos, estaban asustados de los que había delante de aparente, de alguna forma llegue a la conclusión de que eran los espíritus de los muertos que trataban de decirme algo.

Tiraron de mi ropa, intentando tirar de mí hacia atrás, pero me sentí obligado a caminar hacia el borde mismo del abismo. Había algo en el que me llamaba la atención y no de buena forma, pero de tenia que averiguar que había ahí que me ponía los pelos de punta.

Mirando hacia abajo, me empecé a marear. El hoyo se veía tan amplio y tan completamente negro, que yo sabía que debía ser sin fondo. Sin embargo, yo tenía la amarga sensación de que algo estaba tratando de salir del abismo, algo enorme, malo y caótico.

- ¿Oh~? Al parecer está monstruosidad ha llegado hasta aquí. - Dijo una voz divertida resonando a lo lejos de la oscuridad infinita. - Aún eres débil e inexperto como el engendro del mal, pero aún tienes potencial, si. Como se esperaba del hijo de mi primogénita, ¡Al verte no veo un semidiós, sino a un monstruo como yo! -

La voz se sentía antigua … fría y pesada. Envuelta a mí alrededor como hojas de plomo.

- Ellos te han engañado, muchacho. A ti, a tus amigos. Están al borde de su perdición. - Dijo en un tan tentador, dándome las ganas de aceptar cualquier cosa que me ofreciera. - Haz un trató conmigo. Te daré lo que quieres. -

Casi decía que si, la imagen de Sally congelada gritando que nos fuéramos y luego aquella imagen de ella, Percy y yo comiendo panqueques llegó a mi cabeza, de verdad quería aceptar ... Pero otra voz me detuvo de decir que si.

- No le hagas caso. - Dijo esta nueva voz con delicadeza y suavidad, había tanto cariño pero al mismo tiempo reproche en sus palabras que casi pensé que era la Hermana Ilia o Sally. - Hijo mío, no lo escuches. No importa lo tentadora que sean sus ofertas, la palabra de este hombre no vale para nada. No se espera nada bueno de alguien que daño a su padre, lastimo a su esposa y odio a sus hijos más que nada en el mundo. -

Mis ojos ardieron, mi vista se intensificó cuando escuché lo que está nueva voz dijo. Cuando mis ojos cambiaron traté de discernir lo que había en el fondo de ese abismo.

Casi vomito por las abominaciones que se encontraban en ese lugar, aunque no creo que haya tenido el poder para verlo todo con claridad, tampoco me sentía entusiasmado para ver lo que había abajo con total exactitud. Si no fuese por esa tela de oscuridad que cubre ese hoyo, tomó el mundo vería lo que yo acabo de ver. Un infierno lleno de monstruos y maldad en estado puro, una fuerza tan maliciosa que te volvería loco en segundos. Y cada una de esas fuerzas tenían las ganas de salir al mundo y destrozarlo hasta los cimientos.

Y el más ansioso de hacer aquello fue ... Aquel ser de ojos dorados tan frío como el metal que miraba mi alma, tratando de ver si era útil o un obstáculo para destruirlo todo.

No podía discernir su apariencia exacta, pero sus ojos dorados brillaron con poder, este hombre podía aplastarme con solo un pensamiento pero algo se lo impedía y jamás me había sentido más afortunado en mi vida.

Trate de hablar, pero mi voz me había abandonado hace mucho.

Su risa hizo eco en todo ese abismo, haciendo que sacudiera la tierra. Mis piernas se congelaron en su sitio, estaba peor que una estatua de Medusa. Sentía mi sangre fluir al revés, me sentía enfermo y posiblemente mi piel se estaba poniendo más pálida que la nieve.

- ¡Hahaha! Te lo dije, eras débil. - Escuche una voz que era mía, pero a la vez no.

Estando a mi lado lo vi por el rabillo de mi ojo, una copia exacta de mi persona. Solo que su iris era igual a la de ese tal James de mi otro sueño, azules. Pero la pupila de esta falsificación malvada mía eran iguales a las mías, es decir cruces doradas tan frías como las de aquel hombre en el abismo.

Mi doble me sonrió cómo para burlarse de , pero como para darme ánimos, esperando que supere esta situación con mi propio poder.

- Jamás lo alcanzarás así. Aún no tienes la fuerza de voluntad ... - Mi copia suspiró decepcionado antes de volver a sonreír, entonces su iris azul se volvió roja. - Verás, perder la fuerza para ponerse de pie, sentirse tan débil y pequeño, y querer solamente huir ... Eso es a lo que la gente llama "miedo". -

Me quede congelado escuchándolo hablar, al principio el me despreciaba tanto, ahora me daba tales palabras de ánimo. Fue tan sorprendente que no sabía que pensar al respecto.

- Es un sentimiento que todos tienen, y es natural y casi fundamental tenerlo para considerarte un verdadero humano. Cuando tu tienes miedo, yo también lo tengo. Tu no eres el único que se siente de esa manera, así que no te sientas anormal por eso. Pero espero que entiendas que ... Comprendas que cuando reconozcas que tienes miedo, puedas combatirlo. Porque tener miedo nos hace más fuertes, debido a que ... Nos ayuda comprender nuestras debilidades. -

Me quedé tan embelesado por su palabras que apenas noté que mi doble desapareció en la penumbra dejándome con aquel hombre de ojos dorados del abismo. De repente, una fuerza invisible que me empujó hacia adelante me sacó de mi ensueño. Me estaba arrastrando hacia el abismo y lo lograría a menos que me mantuviera firme.

- Ayúdame a subir fuera de aquí, pequeña alimaña. - La voz de aquel hombre se hizo más hambrienta. - Tráeme el rayo junto al engendro del mar. ¡Asesta un golpe contra los dioses traidores! -

¡Ok! ¡Lo admito! ¡Tengo miedo! Miedo a fracasar, a estar solo, pero el peor miedo que tengo es volver a perder a alguien querido para mi. Así que debo luchar contra esta fuerza invisible para salir de aquí y no abandonarlos. No puedo dejarlos solos.

Los espíritus de los muertos susurraron a mí alrededor - ¡No! ¡Despierta! -

Los espíritus me tomaron y trataron de alejarme de aquel sujeto. Al hacerlo, pude notar que ya no parecían tanto neblinas, y algunos de ellos no tenían una apariencia tan ... Humana. Algunos parecían ser monos, sus ojos eran iguales a los míos; castaños con cruces doradas. Pero los que si eran humanos, hombres y mujeres de a partir de los diecisiete años, parecían incluso más fieros que los monos, con cicatrices y tatuajes en las áreas visibles de sus cuerpos. Lo más intrigante es que tenían los ojos iguales a ese tal James de mi sueño; azules y cruces negras en vez de pupilas.

Esto era desconcertante.

Sin embargo, me di cuenta que la pequeña imagen de Percy, Sally y yo comiendo panqueques se había hecho añicos. Y con ellas, las intenciones de aquel hombre en manipularme. Aunque hay que destacar que me empezó a ver muy feo.

Y fue en ese instante que me di cuenta que no trataba de empujarme al abismo, era todo lo contrario, me estaba usando como una escalera para salir de ahí.

- Un poco más. - Murmuró aquel hombre. - Solo un poco más. -

- ¡Despierta! ¡Hijo mío! - Exclamó esa suave voz con urgencia y preocupación para nada disimulados.

- ¡Despierta! - Gritaron los monos y aquellas personas de ojos tan singulares como los míos.

Alguien me sacudió.

...

Mis ojos se abrieron de golpe, ya era de día.

- Vaya. - Dijo Annabeth burlona. - Los muertos resucitaron. -

Luego del sueño que acabo de tener, debo de admitir que fue un chiste de mal gusto listilla, gracias.

Estaba temblando levemente luego de aquella pesadilla, reminiscencias de los horrores que vi en aquel abismo aún permanecen en mi mente. Aún podía sentir las garras de aquel hombre de ojos dorados tratando de usarme como un trampolín para salir alrededor de mi cráneo.

Mire a Percy de reojo, tenia una expresión casi tan mala como la mía. Mentalmente me pregunté si había soñado algo similar. Recuerdo a ese hombre diciendo: "El engendro del mar" un par de veces, ¿Se refiere a Aquaboy? Guh, cada vez todo se pone peor a cada instante.

Sacudí mi cabeza para sacarme esos pensamientos. - ¿Cuanto tiempo estuvimos dormidos? -

- Lo suficiente para mí, para preparar el desayuno. - Nos informo Annabeth antes de arrojar una bolsa de Nachos con sabor a maíz del bar de la tía Eme a cada uno, bueno Annabeth, veo que serás una gran esposa en el futuro. Pobre el que se termine casando contigo. - Y Grover estuvo explorando un rato. Mira, hasta se encontró con un amigo. -

Percy parecía tener problemas para concentrarse, yo no estaba mejor. Saque unas galletas que saque de donde la tía Eme y empecé a comer, quizás esto ayude.

Sintiéndome un poco mejor visualice a Grover sentado con las piernas cruzadas sobre una manta con algo difuso en su regazo, un sucio animal de peluche de color rosa antinatural. No, espera. No era un animal de peluche. Era un caniche de color rosa.

El caniche me ladró con recelo. Grover le contesto: - No, no lo es. -

Parpadeé. ¿Que habrá querido decir?

- ¿Estas hablando con ... Esa cosa? - Pregunto Percy, al parecer no era el único que le parecía monstruoso aquel color rosa.

El caniche gruñó.

- Esta cosa, es nuestra entrada al oeste. Sé amable con él. - Nos advirtió Grover en un tono grave.

- ¿Puedes hablar con los animales? -

- ¿Quieres una galleta amigo? - Pregunté, el caniche saltó y ladró entusiasmado, así que le di la galleta.

Grover asintió a la pregunta de Percy, antes de presentarnos. - Dio, Percy conozcan a Gladiolus. Gladiolus conoce a Dio y a Percy. -

- Hola, Gladiolus. - Le saludé antes de darle otra galleta. En este punto, hablar con un caniche rosa ha sido lo más normal que he hecho el último mes.

En cambio, Percy se veía anonadado. Me miró a mí, luego a Grover y finalmente a Annabeth.

Aquaboy negó con la cabeza con vehemencia. - No voy a decirle hola a un caniche rosa. Olvídenlo. -

- Percy. - Intervino Annabeth visiblemente irritada por lo cerrado de mente que era nuestro querido Aquaboy. - Dio le dijo hola al caniche. Yo le dije hola al caniche. Tu le dices hola al caniche. -

El caniche gruñó de nuevo.

Percy le dijo hola al caniche.

Resople divertido por el desarrollo de este encuentro con el caniche.

Grover nos explicó que se había encontrado con Gladiolus en el bosque y habían entablado una conversación. El caniche se había escapado de una familia rica de mis alrededores, quienes habían fijado una recompensa de trescientos dolares por su regreso sano y salvo. Gladiolus realmente no quería volver con su familia, pero estaba dispuesto a hacerlo si eso significaba ayudar a Grover.

- ¿Como sabe Gladiolus sobre la recompensa? - Pregunto Percy confundido.

- Ha leído los carteles obviamente. - Le respondió Grover. No se, siento que no puedo discutir nada contra esa lógica.

- Claro, como pude ser tan tonto. - Bufo Aquaboy cruzándose de brazos. Parecía una foca bebé haciendo un puchero.

Le sonreí a mi hermano en todo menos en sangre. - No te preocupes, amigo. Algún día encontraremos la cura. -

Percy me miró ofendido.

- Así que devolvemos a Gladiolus. - Empezó Annabeth a explicar con su mejor voz de estrategia. - Obtenemos dinero, y compramos unos boletos para Los Ángeles. Simple y fácil. -

Pensé en mi sueño de nuevo … El murmullo de las voces de los muertos, los monos y aquellas personas tan similares a los míos. Aquel hombre de ojos dorados en el abismo, aquella voz tan cálida, esa copia mía de ojos incluso más raros, y finalmente aquella hermosa imagen de Sally, Percy y yo comiendo un desayuno normal azul como una verdadera familia. Todo lo que me podía estar esperando en el Oeste, y no parecía para nada algo bueno.

- Que no sea otro autobús. - Dijo Percy con recelo, no pude evitar estar de acuerdo con el.

- No lo será. - Dijo Annabeth estando de acuerdo, tranquilizando tanto a Aquaboy como a mi. Ella señaló hacia colina abajo, hacia unas vías del tren que no me había percatado la noche anterior. - Hay una estación de trenes en Amtrak a ochocientos metros de aquí. De acuerdo con lo dicho por Gladiolus, el tren hacia el oeste se va al mediodía. -

...

Bueno, capítulo corto pero fácil de traer.

¿Que les ha parecido?