Double penetration
Ron/Severus
Continuación de Castigo
—¿Es que estás completamente loco?—preguntó Severus sin dar crédito a lo que veía.
—Pensé que te gustaría—dijo Ron, aunque la voz sonó duplicada, porque delante de Severus había dos copias exactas de su pareja.
—Vamos a San Mungo.
—No, espera.—La verdad es que a Ron también le estaba dando un poco de repelús sentir que su copia decía todo exactamente como él. ¿Eso era lo que los gemelos sentían todo el rato?—Me dijeron que solo dura un par de horas.
—¿Quienes? Esos hechizos son ilegales.
No podía delatar a sus propios hermanos hasta que consiguieran los permisos para ese nuevo hechizo.
—No te lo puedo decir, pero podemos usarlo.
La mirada de los dos Rones era evidente, y Severus se dio cuenta de los motivos del joven al presentarse así.
—Siempre dices que te gustaría tener dos de mí para que te llene por todos lados.
Severus casi enrojece, pero era demasiado mayor y demasiado pervertido para eso.
Ron se acercó, los dos Rones, idénticos, y en ese momento con gemelos bultos incipientes entre las piernas.
—Me lo dijiste hace unos días, que querías tener mi polla en la boca mientras te follaba.—Los dos le rodearon, y Severus, que tenía debilidad con ese maldito pelirrojo hormonado ya se estaba muriendo por él.
Pero no se era uno de los mejores espías si se dejaba ver todo eso en su cara.
Aunque ahora no había ninguna guerra ni señor oscuro amenazando. Solo un joven de 22 años haciendo locuras para complacer a su pareja que le doblaba la edad.
Ya habían pasado todos los problemas que su relación les habían planteado, padres, amigos, celos, inseguridades, para quedar solo ellos dos.
Ahora, tres.
—Chúpamela.—Eso dicho al duplicado seguido de una bajada de pantalones enseñando idénticas pollas, mandó al traste cualquier cara de mortífago consumado de Severus. Se lamió los labios.—Chúpanosla.
Con una mano en cada hombro sintió como sus rodillas tocaban el suelo, y en ese punto, hizo lo que tenía que hacer, meterse en la boca intermitentemente una y otra.
Los gemidos ya no sabía de cual de los dos venía, y ya no le importaba, los dos eran Ron, los dos sabían a Ron.
Y los dos se la metieron en la boca a la vez.
Mentiría si dijera que no era demasiado pero también si no le encantaba.
En algún momento, uno se retiró y se fue hacia su parte trasera. Severus había creído que esa copia no podría hacer movimientos autónomos, pero le había bajado los pantalones, estaba duro como una piedra y deseando que le follara. Pero no sabía cual de los dos era, si el real o la copia, cual fuera le estaba lamiendo como si no hubiera un mañana, y el que tenía delante le estaba follando la boca.
Solo lo disfrutó un tanto desesperadamente, pero si algo habían aprendido ambos en su relación es que eran lo que eran, y Severus era un adicto a Ron, y Ron un amante talentoso aunque sus pociones siguieran siendo una bazofia.
—Daaa—gimió Severus con la polla atorada en su garganta—.Daaa.
Los dos pelirrojos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y Severus gimió desesperado.
—Ya—pidió desesperado—. Métemela ya.
La sonrisa del Ron delante de él, era aquella perversa de saber que en aquel tema dominaba él. Solo golpeó sus labios duramente con su polla, y Severus la lamió.
Pero el Ron de detrás era mucho más obediente, porque sintió la punta roma de carne caliente atravesar sus anillo muscular.
Tenía que ser la copia, Ron no era tan obediente.
Se echó para atrás llevándose al Ron que tenía en la boca, metiéndosela completamente.
Oh, sí. Nunca había estado con dos personas a la vez y era una de sus grandes fantasías.
Ron se lo estaba regalando del único modo que podría darse, curiosamente el que seguía celando de los dos era el joven y apuesto héroe de guerra. Severus no llegaba a entenderlo, porque desde hacía mucho era única y exclusivamente suyo.
El movimiento no era tan sincronizado como en su mente, pero era increíblemente bueno sentirse así. Lleno.
El Ron delantero agarró su mandíbula marcando su propio ritmo y no el que el Ron trasero marcaba con sus caderas.
—¿Te gusta?—preguntaron los dos—¿Te gusta ser jodido así?
Dio gracias a Merlín de no correrse con esas palabras porque quería gastar todo el tiempo de su regalo.
Tocarse no era una opción, pero le quemaba la polla.
Solo gimió, porque no iba a sacar nada de su boca.
Y entonces empezaron las verdaderas embestidas, esas que le dejaban luego las piernas temblando. La que le hacían recordar al maldito pelirrojo dentro de él mientras tenía que dar clases a estúpidos niños.
Severus casi se ahoga a pollazos, la fantasía estaba siendo completamente intensa.
Del modo en el que estaba siendo follado tenían que haberse corrido los tres en ese punto, y cayó en la cuenta de que un profesor de Defensa contra las Artes Oscuras como Ron estaba usando un contenedor en los tres.
Le amaba, muchísimo, estúpidamente mucho. Elevó su mano que trataba de mantenerse elevada para apretarle los huevos.
Severus fue colocado como un muñeco en mil posturas, clavado a la cama que compartían cada noche, en el suelo y en su escritorio. Le sujetaban porque si por sus piernas fueran dudaba que pudiera con los dos cuerpos.
A veces paraban para lamerle a él, para besarle y acariciarle llevándole a otro nivel de placer.
—No puedo más, ¿cuánto tiempo queda?—Odiaba tener que ser él el que lo dijera, pero sentía que le iban a estallar las pelotas.
—Ahora viene lo mejor.—Ambos tenían parches de manchas rojizas por todo su cuerpo, la pecas solo lo hacían aún más atractivo.
Había conocido a unos pocos sádicos, Ronald Weasley era de los peores.
—Te vamos a romper el culo los dos.—Severus abrió mucho los ojos.
—No.
—¿No lo has llegado a pensar?—El eco en su mente era mortificante, sí, lo había pensado, de hecho lo estaba pensando y tocándose a sí mismo. Pero eso le provocaría una fisura.
Ron no era pequeño precisamente.
Sintió como los dos le acariciaban su ya dilatado ano.
Cuando vio a uno de los Rones agarrar su varita sintió que ese era el verdadero, su ano recibió numerosos hechizo lubricantes demasiado buenos de por sí solos.
—¿Cuidado, eh?
El real y la copia le besaron dulcemente y Severus tembló de anticipación.
La copia lo tomó entre sus brazos colocándolo bocarriba sobre su cuerpo, su polla entró resbalando casi en su interior, lo torturó un poco entrando y saliendo ante el que ahora sabía era el real, que se masturbaba delante de ellos. Pero no se hizo de rogar y se colocó entre las piernas de Severus.
No, no diría que entró fácil y suave, pero sí que fue malditamente excitante notarse a punto de reventar.
Mordió sus labios mientras sentía como lo volvía a lubricar mientras la copia lo masturbaba.
Cuando ambos se movieron Severus supo que le costaría sentir algo así alguna vez más, era demasiado, mucho, pero también tan bueno.
Su propia polla quedó aprisionada contra su cuerpo mientras el Ron sobre él marcaba el ritmo y cerraba los ojos de puro placer.
Severus tomó su rostro para besarlo. Pero la posesividad era algo que la copia también había heredado y le giró el rostro para besarlo.
Supo que el anillo restrictor se lo quitaron cuando se corrió sobre su pecho, y los Rones se corrieron dentro de él.
Dos pares de fuertes brazos le abrazaron, Severus se sentía muy blando como si le hubieran batido los huesos.
Los besos, y los te quiero le hicieron sonreír. Hasta que notó que ya no era piel lo que había bajo su cuerpo, solo las sábanas de su cama y Ron, su Ron, el único, trató de limpiarlo.
—Déjalo, está bien así.
—¿Te gustó?—lo abrazó Ron atrayéndolo más sobre él.
—Me ha encantado, pero también ha sido muy intenso, demasiado intenso.
—Te quiero.
—Te quiero—le besó Severus—, pero vas a tener que dar mis clases mañana.
—No, ya sabes que soy horrible en pociones.
—Haberlo pensado antes, y si haces explotar mi aula atente a las consecuencias.
Ron trató de tocar su culo viscoso, pero Severus le siseó como la auténtica serpiente que podía llegar a ser.
—No vas a acercarte ahí en muchos días, Weasley.
—No serás capaz.—Ron le besó pero dejó tranquilo al pocionista.
No, no sería capaz pero por esa noche había tenido suficiente sexo. Quizás otro día fuera él el que le daría un regalo por duplicado.
No os engaño, nunca pensé escribir más de ellos, peeeero llego el kink III y este promt, y no pude resistirme.
Mañana más.
Besitos.
Shimi.
