ENSÉÑAME A VIVIR SIN TI
Decidí retomar de a poco mis actividades y mi trabajo; necesito tener la mente ocupada para que no comience a pensar...
Todos estos días que había pasado recluida en el templo de Virgo, habían sucedido muchas cosas:esa misma noche en que regresamos de Jamir,Hades se había hecho presente en el Santuario, destruyendo la barrera que la señorita Sasha,quién era la diosa Atena de esta época, había estado construyendo todo este tiempo para proteger el lugar y los pueblos aledaños; además el dios del Inframundo había herido al caballero dorado de Sagitario,Sísifo con una de sus propias flechas, aunque cargada con la maldad de Hades, la cual se había incrustado directo en su corazón. Desde ese entonces,el caballero no despertaba y permanecía en un sueño profundo. El anciano sanador y Pefko habían acudido a examinarlo para ver qué podían hacer por él,pero los días pasaban y no podían encontrar la solución para su problema. Se rumoreaba que tal vez nunca despertaría, puesto que las heridas inflingidas por Hades dañan el alma,no sólo el cuerpo.
Mis colegas se sorprendieron al verme aparecer por la casa del Sanador, pero me recibieron alegremente a ver que había logrado salir de mi encierro,lo mismo ocurrió con mi amiga Agasha, que prometió quedarse conmigo y ayudarme a recuperar el ritmo. Comenzamos a preparar entonces unas infusiones para tratar los cólicos abdominales y algunos preparados con propiedades antibacteriales,y luego el anciano sanador me encomendó ir a realizar la revisión diaria de Sísifo,para ver si continuaba estable y no habían cambiado sus signos vitales. Así que me dirigí a paso lento hacia el templo de Sagitario,como siempre, pasando por todas las casas y pidiendo permiso a sus guardianes, pero sin cruzar otra palabra; todavía no tenía ganas de estar con las personas y mucho menos de detenerme a conversar.
Al llegar al templo de Sagitario, saludé y solicité de todos modos el permiso por respeto,pese a saber que nadie me respondería debido al estado de su guardián. El caballero dorado se encontraba en la sala principal del recinto,en una posición como de respeto o sumisión hacia alguien. Me acerqué a él y comencé a tomar su pulso,controlar su respiración,ver si su temperatura había cambiado,si presentaba algún indicio de tener aunque sea el más mínimo movimiento. Pero él parecía estar petrificado. Había logrado volver a concentrarme por un rato en mi trabajo, cuando de pronto, apareció en el salón una joven de larga cabellera lila y ojos de color esmeralda,vestida de blanco y con un báculo en una de sus manos.
_Supongo que tú debes de ser Natalie,mucho gusto, se dirigió hacia mí con amabilidad. _Mi nombre es Sasha;por favor,¿puedes decirme cómo se encuentra Sísifo el día de hoy?_ . Me quedé atónita al darme cuenta de que la diosa Atena estaba frente a mí. Y hasta sabía mi nombre. ¿Cómo no iba a saberlo?. En ese momento,puse una de mis rodillas en el suelo en señal de respeto,como veía que solían hacer los caballeros ante una persona importante.
_Por favor, levántate, hablemos un poco. _ .
Comencé contándole el estado de Sagitario,le dije que continuaba en un estado como de animación suspendida,y que por ahora no había indicios de que fuera a despertar de su letargo,por lo menos médicamente hablando.
_Natalie debo agradecerte por haber brindado tu ayuda a este Santuario y a las personas de las villas vecinas... Y también quisiera darte las gracias por haber sido la mujer que ha traído felicidad a la vida de Ásmita; él había sufrido mucho a lo largo de su vida y contigo pudo experimentar el sentimiento más noble y maravilloso,el amor... _.
Al escuchar su nombre,mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas,y los recuerdos comenzaron a agolparse en mi mente.
_Sé que éste es un momento muy difícil para ti y que crees que tu mundo se acabó,pero no es así,Ásmita quería que vivieras y que continuaras adelante;no estarás sola Natalie, dijo Sasha mientras estrechaba mis manos para infundirme ánimo.
_Volveremos a vernos pronto, Natalie,puedes contar conmigo como una amiga, susurró Sasha y salió del lugar.
Volví a la casa del anciano sanador para informarle del estado de Sísifo. Al parecer durante ese tiempo y desde hacía rato había estado teniendo lugar una batalla entre Aldebarán de Tauro y un espectro identificado como Kagaho de Benu. El caballero dorado había ganado el combate,sin embargo le perdonó la vida al sirviente de Hades debido a que no había percibido maldad en él. Si bien Aldebarán era un hombre corpulento y muy fuerte, había resultado muy malherido en esta batalla; cuando se conoció la noticia, preparé mis materiales de trabajo y fui hasta la casa de Tauro para realizarle las curaciones pertinentes. El caballero presentaba quemaduras de diversa gravedad en varias partes del cuerpo,sobre todo su rostro; incluso uno de sus ojos había recibido tanto daño por las quemaduras, que ya no volvería a tener visión en él.
Luego de realizar las curaciones a Tauro, Agasha me buscó para almorzar juntas;creo que la pobre teme que al no estar ella presente,deje de comer nuevamente. Acepté su invitación y me sorprendió que había traído uno de los platos típicos de Grecia,un delicioso Mousakás,un pastel con carne,patatas, berenjenas y bechamel. Durante la comida,Agasha habló todo el tiempo;me relataba cómo iban las obras de reconstrucción de Rodorio y de las casas de los aldeanos y negocios. Realmente apreciaba mucho los esfuerzos de la jovencita para sacarme de mi melancolía. Degel era otro que se sumaba para tratar de animarme un poco; me visitaba tanto en la casa del anciano sanador como en el templo de Virgo,donde me había instalado durante esos dias,y me insistía para que fuera a visitar nuevamente su biblioteca,con la promesa de libros nuevos y de que me regalaría el que quisiera. Un día decidí aceptar su invitación, aunque dudando,pues me traía algunos malos recuerdos, y me encontré con esa extraña mujer morena, la vestal del templo de Acuario;ella no me da buena espina,algo me dice que no es de fiar.
Por las noches, había vuelto a mi rutina de leer los libros que Degel me había prestado;no podía quedarme sola con mi mente puesto que ésta me traicionaba y volvían a mí todos los momentos que había pasado junto a Ásmita;sus consejos,las meditaciones,su compañía...
Aún sabiendo que él era fugaz, lo amé con todas mis fuerzas,como si fuera para siempre. Si de verdad es cierto que vivimos muchas vidas, no sé cuántas me falten por vivir,pero en cada una de ellas espero encontrarme con él...
Así fueron pasando los días, que se hicieron semanas. Desde que él se marchó no hubo ningún día que no lo haya recordado. Había tratado de mantenerme ocupada todo el tiempo,y últimamente me estaba sintiendo muy cansada, con mucho sueño a pesar de dormir las horas suficientes;atribuía todo al estrés que había pasado las últimas semanas. Me encontraba en el improvisado consultorio de la casa del Sanador realizando algunos controles a pacientes,cuando un mensajero me entregó un mensaje del Patriarca diciendo que necesitaba hablar conmigo. Finalmente podría hacerle unas preguntas a Sage,creo que tiene mucho que explicar.
CONTINUARÁ...
