Los besos
Erza sonrió mientras dejaba al oso de peluche en su cama, se puso la pijama y se abrazó a el mientras veía su celular, vio unos mensajes de Mirajane en las que mencionaba algo de Jellal y de su "cita", frunció el ceño llamándola de inmediato.
-Hola Er-chan – Escuchó del otro lado de la línea – Se ve que tuviste una muy linda cita… ¿O acaso interrumpo su noche también?
- ¿De qué hablas Mira? – Suspiró abrazándose más al oso que le había dado el peli azul
- De las fotos que circulan por todo el internet de Jellal y tú o tal vez sea otra pelirroja que no conozco – Rio divertida – Mi favorita hasta ahora es en la que estás abrazándolo por detrás…
- ¡¿De qué fotos hablas?! – Exclamó alarmada
- De las fotos que les tomaron algunos fans, porque Jellal se está haciendo muy popular – Se encogió de hombros – No es cómo que saldrán en revistas de chismes, pero al menos si hay un revuelo en la red – Se burló
- No – Se quejó sonrojándose
- Pues sí, Er-chan – Suspiró – Ya dime cómo les fue hoy
- Mira… - La reprendió
- ¿O tal vez la pregunta sería cómo les está yendo ahora? – Soltó maliciosa
- Jellal está en su hotel y yo en casa, no pasó nada más que una salida a comer entre amigos y esas muchachitas no tenían porqué…
- ¿Entonces ya son amigos? – Sonrió
- ¿Sabes qué? – Respiró profundamente – No quiero hablar de esto, mañana tengo que grabar y dirigir una película – Se acomodó en su cama – Y tú mejor ocúpate de hacerme un sobrino en vez de hacerme insinuaciones, buenas noches
- Buenas noches – Sonrió complacida – Me pondré a hacerte sobrinos entonces – Rio levemente y colgó el teléfono
Erza rodó los ojos con diversión, en serio que no podía contra Mirajane, siempre ella era como su demonio de la diversión, aunque el chiste resultaba casi siempre ser la peli escarlata, se acomodó en la cama mientras sonreía abrazada a ese nuevo peluche esponjoso.
…
Jellal estaba recostado en la cama de su habitación, sonreía pensando en la tan agradable tarde que había tenido con la peli escarlata, sintió tanta ternura cuando los ojos le brillaron por conseguir ese oso, rio levemente ante el recuerdo de cuando abrazó al peluche contra su pecho, navegando con su celular encontró fotos de ese día, aunque la verdad lo ponía algo incómodo, ya que Erza podría querer tomar otra vez su distancia al ver esas imágenes y también sentía decepción de que ella tal vez cancele su prometido almuerzo del día de mañana, negó con la cabeza alejando esos pensamientos y decidió llamar a Ultear que en serio le preocupaba saber si estaba bien o si había pasado algo con ella.
-¿Hola? – Escuchó al otro lado de la línea a su amiga que hablaba en voz baja
- Hola – Emitió Jellal aliviado de escucharla bien - ¿Me quieres decir que pasó hoy Ul? Me preocupó que te desaparezcas así de repente
La mujer tomó su bata y salió de la habitación que ahora compartía con Seilah, se sentó en su sofá y contestó con el tono algo más en alto – No parecías tan preocupado en esas fotos con nuestra jefa – Rio levemente
Jellal negó divertido – No empieces Ul, que ya me está cansando eso de que me tomen fotos desprevenido
-Es el precio de la fama… - Soltó divertida
- Ya me quieres decir que pasó contigo hoy o seguirás evadiéndome con lo otro – Emitió sabiendo lo que su amiga hacía
- Es algo complicado – Suspiró recostándose un poco en el sofá - ¿Alguna vez te hablé de Kyoka? – Se apoyó en una de sus manos
- ¿La que siempre quería los mismos personajes que tú por ninguna razón aparente? – Entrecerró los ojos
- Exacto – Asintió – Es algo complicada y larga la historia, pero en resumen estoy ayudando a la chica que trabajaba para ella, se llama Seilah y ahora que renunció está casi que en la calle…
- Ya… - Frunció un poco el ceño – Después hablamos mejor al respecto, ahora descansa
- Tú igual – Sonrió – Nos vemos mañana en el trabajo
- Sí, hasta mañana, adiós – Colgó
Jellal vio extrañado el techo de la lujosa suite, no entendía porque Ultear ayudaba a alguien que no conocía de nada, es decir, la actriz era una buena persona, pero ofrecer su hogar era algo que normalmente no haría, a menos que sea alguien muy cercano, intentó no darle vueltas a eso y se recostó a dormir, con la bella imagen de la peli escarlata abrazando el oso de color azul.
…
Ya había pasado un tiempo, desde aquella improvisada cita que ambos negaban había sido una cita, Erza cumplió su palabra de ayudarlo a conseguir un departamento al que también había ayudado a amoblarlo, ella estaba siendo una muy buena amiga, porque eso eran ahora, sólo amigos, amigos que de vez en cuando se besaban, pero nada más que eso y ni si quiera hablaban de aquellos besos que hacían que sus sentimientos crezcan el uno por el otro, Jellal ya no sentía lo que en un principio, porque ahora era algo mutuo y si ella jamás lo había detenido en esos besos, él tampoco, pero ahí si ya no sabía por qué, era algo complicado ya casi ni salían a la calle a comer porque estaban tomando más fama, aunque Erza seguía con ese famoso "blur" en su rostro, sabían que no duraría mucho mientras esté con el peli azul o hasta que se sepa su participación en la película, no sabían muy bien que estaba pasando entre ellos y llegaron al mutuo acuerdo de que disfrutaban su compañía y ya, Jellal no se ponía a hablar de sus sentimientos y Erza no dejaba que el sentimiento de hacer algo incorrecto la invada, ni expresar lo que le pasaba con el peli azul, aunque ambos sentían que debían de hablarlo o dejarse de besos en cualquier momento, porque era muy probable que uno de los dos o ambos salgan lastimados, sus amigos alrededor no les decían nada acerca de su "amistad", porque en principio Mirajane y Laxus sabían que Erza necesitaba decidir lo que pasaba por ella misma y al molestarla solo causarían que se aleje y siga con esos pensamientos que no la llevaban a ningún lado, y Ultear… pues, solo iba prácticamente para grabar y ya, desde la última vez que había hablado con Jellal de Seilah era como si no estuviera más ahí para él, aunque no lo hacía a propósito.
-Entonces dices que Siegrain es el malo… - Empezó diciendo Jellal mientras tomaba agua sentado en el sofá de su camerino
- Yo no creo que ninguno sea bueno, ni malo – Se encogió de hombros mientras se recostaba mejor en el sofá cruzándose de brazos bajo el pecho
- O sea sí… - Balanceó la cabeza dejando a un lado el vaso – Pero… ¿No es algo extraño que ninguno de los protagonistas sea bueno?
- Es que nadie es completamente bueno en la vida real – Se encogió de hombros – Es el peor invento del entretenimiento hacer creer que hay alguien que es prácticamente un santo y que sus acciones malas solo sean en defensa o en venganza, es un maniqueísmo increíble el que se maneja, y es totalmente falso, la gente no es totalmente malvada, pero tampoco necesariamente unas muy buenas personas, todos somos gris de algún modo, sólo que en algunos predomina más la parte buena o la mala – Explicó encogiéndose de hombros pensando que era lo más obvio del mundo
- ¿Y en ti que predomina, Scarlet? – Preguntó curioso
- Las personas como yo sólo son grises – Emitió con una nostálgica risa
- ¿Las personas cómo tú? – Alzó una ceja acomodándose mejor para verla a los ojos, ella sólo agachó la mirada – Te refieres a una mujer talentosa, comprometida, algo enojona con su trabajo, alguien que siempre que puede ayudar lo hace, por más que no tenga… - La tomó gentilmente de la barbilla
- No soy cómo me describes… - Negó llevándose un mechón de cabello detrás de su oreja
- Pues es lo que yo veo – Sus ojos se quedaron hipnotizados por ese mechón escarlata
- No me conoces, Jellal
- Creo que tú eres la que no se conoce a sí misma – Pasó la mirada a esos bonitos ojos color café
No era que Erza no se conocía, sino que se había perdido, se había perdido a sí misma después de que le arrebataron su futuro, a quien era su futuro.
-¿Y tú sí me conoces más que yo? – Soltó casi en un susurro viendo la tonalidad verde en los ojos de Jellal que solo se podía divisar con mucha atención
- Por cómo te expresas de ti misma, creo que sí – Contestó en el mismo tono que ella
Erza rio levemente – Desde que me corregiste la tonalidad de mi cabello, pienso que sí puedo llegar a creer lo que me dices
-Tu cabello no podía ser un simple color rojo, es escarlata, estoy cien por ciento convencido – Sonrió levemente
- ¿Siempre tienes que decir esa clase de cosas? – Preguntó incrédula de que un hombre le hable con tal afecto
- Al menos contigo lo hago – Contestó sincero
Ella bajó la vista a sus masculinos y deliciosos labios, que se le antojaban cada vez más, Jellal notó su intención, pero no quiso evitar lo que pasaría, ella se acercó lentamente hacia él y el peli azul correspondió se rozaron levemente al principio pero después empezaron a besarse con más profundidad.
Erza rodeó sus brazos en el cuello de él abalanzándose un poco y cayendo encima del peli azul mientras su lengua sin permiso alguno se adentraba en la boca de Jellal para jugar con la de él, Jellal sonrió encima de los labios de ella mientras caían y acarició su mejilla cómo era de costumbre en sus besos, él hasta ahora intentaba no romper la barrera de ella con sus sentimientos, pero la verdad es que Erza esperaba muy dentro de ella que él fuera tan atento y la desarmara con esos besos del principio, pero Jellal no quería demostrar más lo que sentía, no quería volver a ser rechazado, no por ella, no por tan maravillosa mujer a la que tenía en tan buen concepto.
El sonido de unos nudillos tocando levemente la puerta los interrumpió, ellos despegaron sus labios para tomar aire.
-Perdón por interrumpirlos – Ambos escucharon la voz insinuante de Mirajane y podrían jurar que ese demonio veía a través de la puerta, lo cual los hizo sonrojarse – Pero estamos a nada de grabar, entonces quisiera que por favor vayan al set y más tu Jellal que hay que maquillarte – Emitió con su voz dulce de siempre que los hacía sentir algo incómodos dada la posición en la que estaban y en la que se quedaron – Apúrense por favor – Soltó maliciosa y ellos escucharon los tacones de la peliblando resonar mientras se alejaban de la puerta
- Nosotros… deberíamos – Carraspeó Jellal levantándose un poco
Erza estaba tan cómoda ahí, que maldijo el que el horario de grabar llegue tan de pronto, pero asintió tímida mientras soltaba el cuello del peli azul y se levantaba de encima de él tomándose rápidamente el vaso con agua que le había servido el peli azul cuando ella llegó para darle las instrucciones de ese día, o sea varios minutos antes de que empiece la última conversación que los llevó a los besos.
...
Ultear llegó a su departamento a la tarde como le era usual últimamente, llegó justo para el almuerzo que Seilah le hacía todos los días, no porque se lo pidiera, era un gesto que ella tenía con la actriz, sonrió cuando al entrar, la vio sentada en el sofá con un libro, Ultear tenía demasiados libros en su estantería que tenía el interés de algún día leerlos, pero la única que los tenía en la mano todos los días era Seilah, no le molestaba en lo absoluto, de hecho empezaba a creer que era adorable que se emocione conforme se desarrollaban las escenas, en las mañanas después del desayuno la veía muy concentrada buscando algún trabajo para ella, porque a Seilah no le gustaba sentir que se aprovechaba de la actriz, aunque simplemente por más que busque no había nada, la consideraban casi que sin experiencia sumado a que no tenía estudios, se volvía relativamente difícil, solo quedaban los trabajos de servicio, pero a Ultear no le parecía que deba de tomar un trabajo parecido al que ya tenía y Seilah no quería trabajar en Fairy Tail producciones, porque sentía que sería algo que no lograría por ella misma.
-Hola – Le sonrió la actriz mientras la chica seguía sentada en el sofá sin notar su presencia
- Hola – Alzó la vista algo apenada por no haberla saludado, se había quedado ahí para esperarla - ¿Cómo te fue hoy? – Cerró el libro, dejándolo en el sofá y yéndose a la cocina para poner la mesa
- Bien – Suspiró yendo tras ella - ¿Y a ti?
- Bien también – Se encogió de hombros mientras servía la comida en platos – Hoy hice pasta, espero que te guste – Sonrió levemente
- Ya te dije que no tienes por qué cocinar – Decía mientras alcanzaba cubiertos y vasos
- Pero me gusta hacerlo – Tomó ambos platos llevándolos a la mesa
Y a Ultear le encantaba lo que hacía, pero no quería que se sienta obligada, de algún modo la actriz la orilló a eso.
-Hoy busqué nuevos trabajos – Emitió Seilah mientras empezaba a comer
- ¿Algo que te interese? – La vio
- No, pero… de algo tengo que vivir – Intentó sonar divertida
- Ya te dije que en Fairy Tail te pueden dar algo, y sería relacionado con lo que ya sabes – Emitió con un poco de seriedad en el tono, Seilah abrió la boca para hablar, pero Ultear la tomó de la mano acallándola rápidamente – Sólo acepta mientras consigas algo – Insistió – Por favor
Sabía que Seilah solo se atosigaría más en su casa sin tener trabajo alguno.
-Bien – Asintió – Sólo déjame mañana intentar por mí misma por última vez, si no lo logro iré a pedir trabajo allá – Suspiró pesadamente
Tenía miedo de encontrarse a Kyoka y de lo que le pueda hacer, había recibido unas cuantas llamadas, pero no había querido contestar así que decidió cambiar de número.
-Está bien – Aceptó su condición – No te vas a arrepentir – Le sonrió – Son muy amables allá – La actriz vio la cara de la chica transformarse en nervios – Si te preocupa Kyoka… - Emitió bajando la voz mientras acariciaba su mano con cariño – Ella ya no trabaja en la productora, simplemente renunció
- ¿Cómo sabes? – Entrecerró los ojos viéndola
- La fui a buscar – Contestó endureciendo la mirada
Esa mirada que parecía tan fría, tan diferente a cómo la trataba.
-¿Para qué? – Continuó diciendo con su tono calmado de siempre
- Porque me enojó lo que te hizo y simplemente quería… hablar con ella – Se encogió de hombros intentando no sonar amenazante
Aunque Seilah si notó que ese hablar no era exactamente a lo que se refería.
-Gracias – Se limitó a contestar
- No es nada – La vio – Estoy para ayudarte
La verdad ninguna de las dos sabía el porqué de la ayuda, Ultear no tenía ni idea de qué la había hecho intervenir ese día de la entrevista y Seilah entendía menos el por qué no obedeció a su ama como siempre, y decidió correr hacia los brazos de la actriz.
Ultear retiró la mano suevamente de encima de la de ella, y se dispuso a comer lo que había preparado, mientras hablaban de diferentes cosas, desde el trabajo, los libros que leía Seilah hasta nimiedades sin sentido.
La tarde pasó tranquila la actriz había olvidado completamente que al día siguiente de llevar a Seilah a su casa había ido detrás de Kyoka, vio al techo sin entender que había pasado por su mente ¿Ir a golpearla? ¿Buscar venganza? ¿Saber la razón de que la podría hacer tratar a tan dulce mujer así? porque veía a Seilah como una muy linda chica, eso no lo podía negar, tenía una muy agradable actitud y sorprendía con sus pláticas tan elocuentes de todo lo que había aprendido en los diferentes libros, era tan diferente a Ultear, ella no quería saber nada de literatura ni de grandes obras consagradas de teatro, no le gustaba para nada tener que saber de teoría, su aprendizaje era prácticamente empírico, por más insistencia de Jellal quien siempre le quería hablar de grandes dramaturgos, le parecía a ella que podía saber lo mismo a base de experiencia, sin embargo compró los libros y últimamente iba más a la librería al ver que a Seilah le gustaban tanto, se puso de lado en la cama para verla, se la veía tan calmada con el rostro encima de sus dos manos, recordó cuando durmieron la primera noche, la pobre chica lagrimeaba entre sueños, tal vez era otra de las causas de por qué había ido a "hablar" con Kyoka, le enojaba mucho verla así, aún no sabía por qué, pero... era como una reacción natural, suspiró repasando su rostro con la vista, la detuvo en sus labios, volvió a ver el techo al instante, negando la rápida idea que tenía en la mente de besarla. ¿Qué le ocurría? ¿Besarla? ¿De dónde había salido eso? Ella ni si quiera estaba interesada en las mujeres. ¿O sí? Se llevó el dorso de la mano hacia los ojos negando lo que había pasado por dos segundos en su mente. A ella no le gustaban las mujeres, y aunque fuera así no debía atraerle Seilah, no ella, no la chica que quería ayudar y quién había pasado tantas cosas horribles.
No, no debía.
Ultear se acomodó tapándose totalmente con las mantas y cerrando los ojos para dormirse, los abrió no pudiendo y ahí estaba, el rostro tan relajado de la chica, se mordió el labio inferior, pero pensó que tal vez podría sólo ser algo inocente, un beso sin importancia, se acercó más liberando su labio inferior, ya sentía el calor del cuerpo de ella, acercó sus labios a la chica que aún estaba dormida, y atrapó su labio inferior entre los suyos, se reclamó mentalmente pensando que era de las peores ideas que podría tener, y cuando iba a alejarse sintió esos tentativos labios moverse, la actriz no supo que más hacer que corresponder del mismo modo, y sólo se dejó llevar.
Seilah de hecho había sentido la mirada de la actriz mientras intentaba dormir, se quedó prácticamente congelada cuando Ultear se acercó demasiado a ella, y no supo qué hacer cuando sintió los labios de ella encima de los suyos, no podía negar que la actriz le había resultado guapa desde que la vio por primera vez, pero jamás creyó tener ni una milésima de oportunidad con ella, y menos después de escuchar sobre algunas de sus relaciones, pero al sentir esos labios encima de los suyos y no queriendo debilitar esa duda que sintió cuando quiso alejarse correspondió casi que sonriendo encima de la boca de Ultear, sus besos eran tranquilos podía hasta sentir el cariño que había obtenido de ella dados los días de convivencia, pero la actriz se apartó mientras negaba con la cabeza.
-Lo siento – Habló Ultear dándole la espalda rápidamente mientras intentaba recordar cómo respirar correctamente
- No importa – Emitió aún jadeante mientras se acurrucaba para volver a dormir
Seilah sonrió un poco llevándose los dedos a sus labios, ese beso no había sido nada cómo lo que había sentido en el pasado.
Ultear cerró los ojos intentando dormir, se sentía en serio mal de haber hecho eso y lo peor era que en serio le había encantado, sintió claramente la sonrisa de la chica encima de sus labios, jamás en la vida había experimentado algo así, pero no debía, ella sólo la estaba ayudando no debía confundirla de ese modo.
Al día siguiente la actriz se levantó para entrar a la ducha, no le sorprendió que Seilah no esté a su lado, ella siempre se despertaba muy temprano para poder aprovechar mejor el día, mordió su labio inferior ante el recuerdo de haberla besado hace unas horas, no podía negar que la sensación le había agradado, sin hacer mucho caso a sus pensamientos entró a la ducha y se alistó para un nuevo día, pero antes de salir se puso nerviosa no sabiendo cómo reaccionar esa mañana, es decir ¿Iba a ignorar completamente el hecho de que la había besado? Sólo iba a sentarse en la mesa con ella y desayunar como si nada pasara, no sabía qué hacer, pero sus manos y pies se encaminaron al pequeño comedor como si fuera cualquier otro día.
-Buenos días – Emitió ella con la calma que la caracterizaba
- Buenos días – Contestó Ultear sintiéndose tensa al instante, tomó su lugar y empezó a prepararse su café
- Hice tostadas, les puedes poner paté si gustas – Emitió dejando el plato en la mesa mientras empezaba a comer como si fuera cualquier día
Ultear frunció el ceño tomando las cosas para desayunar de mala gana ¿Tan poco había significado ese beso para la chica delante de ella? Pero lo más importante… ¿En serio molestaba tanto a la actriz que Seilah esté pendiente a las solicitudes de trabajos esa mañana y no a lo que pasó anoche? La chica sintió la mirada de Ultear, así que sólo le sonrió levemente mientras volvía a darle otra mordida a su tostada.
-Me voy al estudio – Se levantó de repente
- Okay… - Emitió Seilah extrañada por su actitud
La actriz se dirigió a la puerta, tomó su abrigo y bolso para poder irse.
-Ultear – Escuchó tras ella, no había notado cuando Seilah la había seguido
- ¿Sí? – Volteó para verla
Seilah sin más tomó a la actriz de la mejilla y empezó a besarla como hubiera querido anoche, Ultear jadeó no creyendo lo que pasaba, al final cerró los ojos dejándose llevar por ese beso, el pequeño enojo que tenía se desvaneció tras sentir esos labios en los suyos, la actriz lamió su labio inferior y la chica abrió su boca levemente, Ultear deslizó su lengua por esa cavidad que no se atrevió a explorar en la noche y sonrió sintiendo la lengua de ella jugar con la suya, cuando el aire se necesitó tuvieron que alejarse.
Ultear se sentía invadida de emociones y sentimientos nuevos, al igual que Seilah.
-Me la debías – Emitió jadeante
- ¿Qué? – Preguntó la actriz que estaba totalmente desorbitada
- Me besaste anoche, así que ahora con este estamos a mano – Le sonrió de lado y se acercó al oído de Ultear – Ten buen día – Susurró
- Tu igual – Emitió del mismo modo, se acomodó el saco y salió del departamento
Seilah al ver la puerta cerrarse sonrió deslizando su espalda por esta hasta llegar al piso, era tan diferente a todo, tan sincero, casi que hasta puro, era a la vez divertido tener el control, mordió su labio negando con la cabeza, tratando de volver a su usual calma, pero no podía, la sensación de besar a Ultear vagaba por su mente sin querer irse.
…
Había empezado como una conversación normal en el estudio entre dos personas que compartían un mismo rol aparte de ser jefa y empleado, estaban muy sonrientes los dos, cuando de repente les fue anunciada la llegada del vestuario nuevo para la película.
El interés creció en ella por ver todo lo que había ordenado, sentimiento que la invadía de verlo.
Y las ganas de él por complacerla.
Entraron al cuarto con los cientos de ganchos y percheros, la peli escarlata pasó los dedos con cuidado por las prendas que llevaban su nombre, eran cosas muy atrevidas, rio levemente, ella no vestiría así en la vida diaria, su estilo era más clásico, más inspirado en las revistas de alta costura, o al menos esa era la ropa con la que le gustaba ir a trabajar siempre diseños simples, pero muy exclusivos, algo que iba perfectamente con el título de directora de cine, pero al ser también actriz, debía de ir un poco más cómoda para todos los cambios de vestuario que hacía en un día, porque sí, había empezado a recrear todas las escenas y a tener un ritmo más normal de actriz.
Cosa que al peli azul le fascinaba, se la veía más tranquila y hasta más feliz en el día a día, era un poco más relajada, pero claro que mientras fungía de actriz o directora siempre estaba su lado estricto predominando.
-Están preciosos – Sonrió viendo los diferentes conjuntos para Lilith
Jellal asintió mientras veía detrás de ella.
-La verdad a mí me gusta más la ropa de Liz – Afirmó Erza viendo los vestuarios para la otra actriz
- ¿Y por qué para Lilith no ordenaste algo así? – Preguntó curioso
- Porque Lilith es más atrevida, no le tiene miedo a nada ni a nadie, siempre consigue lo que quiere – Sonrió acariciando las telas de las prendas de su personaje – En cambio Liz es más seria, perfeccionista, siempre quiere que todo sea a su manera, nunca acepta un no – Suspiró
Era curioso cómo ella misma se había dividido en dos personas, personajes que compartían rasgos suyos, pero eran tan diferentes a ella al mismo tiempo, era como si les hubiera dejado algo de sí misma, pero cambiándoles aspectos que las hacían tan lejanas a la Erza que era en ese momento, a la que había perdido, a la que poco a poco estaba volviendo a encontrar.
-¿Y con quién te identificas más? – La vio
- Con ninguna – Se encogió de hombros volteando a verlo
- Hablas como si fuera con ambas – Rio levemente recordando las múltiples charlas que habían tenido al respecto, era increíble cómo la peli escarlata le podía describir a personajes como si fueran reales
- Podría decirse que son como dos viejas amigas – Suspiró dejando todo en su lugar como lo encontró
- Pues vaya qué amigas… - Emitió divertido, Erza rio dándole la razón
- Voy a en serio extrañar esto cuando se acabe – Emitió mirando alrededor
- ¿Por qué pensar en eso ahora? – Le sonrió – Aún no vamos ni la mitad de la película grabada – Le acomodó un mechón detrás de la oreja – Debes de dejar de pensar en el fin cuando no estamos ni cerca, Scarlet
- Tienes razón – Asintió, pero no dejó de sentir que el fin así esté cerca o lejos, llegaría
- No sirve de nada si no lo crees – La vio
- Ya mejor vamos a trabajar – Soltó una risa encaminándose a la puerta, Jellal se puso en medio recostándose en la salida
- No hasta que pienses en el ahora – Emitió serio
- Justo porque pienso en el ahora digo que debemos ir a trabajar – Intentó sonar divertida
- Scarlet – Le rogó con la mirada
- Es fácil decirlo cuando tú sí tienes un futuro – Vio al piso
- ¿Por qué no tú tendrías uno? – Preguntó con cautela
- Porque no, Jellal – Lo vio con seriedad – Ahora por favor déjame salir
El peli azul la vio compadeciéndose un poco de sus palabras, ella notó que se retiró de la puerta por ese sentimiento y no por su autoridad así que simplemente se fue.
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Recuerden dejar su bello review!
Los comentarios en serio incentivan para poner cada loca idea que se me ocurra :3
Hola! Espero en serio que les haya gustado este cap 7u7
Perdonen a mis bebés, pero van re lentos en este fic :v
Ahora… tema SeilahxUltear, pues que les puedo decir? :v Simplemente se me ocurrió, tenía demasiadas dudas, pero en serio adoro a Seilah, es mi Etherias favorita y siento la verdad que fue un personaje muy dejado de lado y segundón cómo para la magnitud de lo que significa, al menos para mí 3, anyway la adoro y odio a Kyoka con mi corazón así que decidí juntarla con Ultear, ya que… no le encontraba ningún interés romántico, y necesitaba uno para mi gusto.
Btw… tal vez sea una pareja que utilice mucho en mis fics :3 pero bueno… veremos
Sin Gruvia en este cap, pero ya veremos cómo evolucionan en su relación la conductora y el músico
Bye...
Sección de comentarios:
Pilikali: Uuuuuu... van súper lentos mis bebés :3, a ver si me cuentas tu teoría xd
Guest: Creo que es un buen cambio dadas las personalidades y pasados de los personajes :3, 7u7 espero que te haya gustado entonces el cap de hoy
