Capítulo 22
Después de escribir el capítulo 21, éste de algún modo 'fluyó' (ejem). Es un poco travieso, después de la intensidad del último capítulo, pero también es bastante intenso a su propia manera. Hay algunos desarrollos significativos, pero principalmente es sólo un pequeño regalo para todos vosotros. (¡espero!) – un regalo bastante largo, en realidad - ¡creo que es mi capítulo más largo hasta ahora!
¡Me divertí UN MONTÓN escribiendo esto, y espero que os divirtáis leyéndolo! ¡Disfrutad! x
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Hermione había caído dormida poco después que Severus, y la pregunta se había hundido en el fondo de su mente. Cuando se despertó al día siguiente, sólo sintió una profunda satisfacción, y simplemente estaba feliz de despertar a su lado.
Fue duro para ellos separarse, pero se sintieron ligeramente alentados por el conocimiento de que tenían una excusa para verse durante el día en la clase de Pociones.
Cuando lo besó como despedida, gimió contra sus labios, "Ya no sé cómo puedo sobrevivir a tus lecciones. Es demasiado doloroso tener que sentarme allí mirándote y escuchándote y no tenerte."
"Hmm," él estaba mordisqueándole el cuello.
"Pero tú eres tan tranquilo y racional. Nunca pareces estar distraído por nada."
"Es sólo una máscara. Debes saber que durante las últimas semanas he estado enseñando casi todas las clases contigo con sólo un pensamiento en la mente."
"¿Y ese pensamiento es…?"
"Enterrarme tan profundamente dentro de ti como sea posible."
Ella sonrió ampliamente mientras él continuaba acariciando su clavícula. Lo mantuvo ahí todo el tiempo que se atrevió, antes de apartarlo de ella. "Tengo que irme. Tengo una importante lección de Artes Oscuras esta mañana para mi documento de extensión de ÉXTASIS. Te veré más tarde…" Pero justo cuando comenzaba a alejarse, se volvió rápidamente hacia él de nuevo. "Oh dios, odio decir adiós, cariño… cariño… la pasada noche fue simplemente… increíble… mi dulce cariño… quédate conmigo…" lo bañó en besos. Él respondió con mayor fervor. Después de un largo rato, Hermione por fin se separó y se dirigió a la puerta.
"Señorita Granger." Su repentino tono brusco la sorprendió. Se giró para mirarlo. Él le estaba sonriendo lánguidamente. "Me parece recordar haberle mandado un ensayo que debía presentarse hoy. Espero que llegue al final del día."
Ella lo miró por un momento. ¿Hablaba en serio? A su propia manera retorcida, sabía que sí. Pero ella obedecería. De algún modo. Su mente entró en acción.
"Oh sí, Profesor. Lo recuerdo. Puedo asegurarle que… produciré algo." Le devolvió la sonrisa, luego salió por la puerta.
La mañana transcurrió lentamente, las horas hasta Pociones por la tarde se arrastraron sin descanso. El deseo de Hermione por él parecía ser más fuerte que nunca. La unión de su intensidad física y emocional el día anterior le provocaba tanto anhelo por él, que se preguntó cómo demonios podría seguir manteniendo la charada del decoro por más tiempo. Cuando llegó la clase, su vientre estaba protestando su necesidad desesperadamente. Era como si tuviera una bestia anudada de deseo enjaulada dentro de ella, frenética por ser liberada.
Ella y Ginny fueron las primeras en llegar a Pociones. Snape estaba sentado a su escritorio, pero se levantó en cuanto entraron y se acercó a ellas. Hermione tenía en el fondo de su mente que las dos personas con las que estaba conocían la situación con respecto a la otra y, sin pensarlo más, corrió hacia su Profesor y lo atrajo con fuerza a un beso profundo. A Snape lo cogió un poco por sorpresa, pero su propia lujuria era evidente contra sus muslos y estaba tan desesperada por calmar parte del fuego ardiendo dentro de ella, que olvidó por completo que Ginny estaba a unos pies de distancia. Snape, por su parte, también parecía haber olvidado enseguida a la otra mujer en la sala, y retorció los dedos en el cabello de Hermione, girando su cabeza brutalmente para hundir la lengua cada vez con más fuerza en su boca abierta.
Ginny tosió.
Después de un rato el sonido se registró en su conciencia y lentamente se separaron.
"No os preocupéis por mí," dijo Ginny incómoda. Estaba claro que estaba una poco perturbada por la visión. "Entonces supongo que él sabe que sé."
Hermione asintió. "Sí," dijo sombríamente. "No le importa. ¿Verdad, Severus?" Antes de que pudiera responder, Ginny habló.
"Al parecer, no," dijo, apartando la cabeza de ellos.
"Lo siento," murmuró Hermione, "es sólo que… nosotros… nos deseamos…"
Ginny levantó la mano rápidamente, con una mueca en la cara. "¡Suficiente información! ¡Gracias! Ya sabes, 'Mione, cuando no te gusta que hable de Harry… así… creo que ahora comprendo exactamente a qué te refieres." Les dio la espalda. Hermione sonrió un poco, antes de apretar su mano y alejarse un poco. En ese momento, más estudiantes entraron a la clase.
Hermione y Ginny no habían dejado sus libros cuando entraron por primera vez en la sala, y se quedaron atrás, encontrando finalmente una mesa libre al fondo de la clase.
Snape se lanzó a su lección, su voz devanándose profundamente hacia Hermione en la parte trasera de la sala. Ella sintió que sus bragas se humedecían contra ella.
"Dios," gimió suavemente hacia Ginny. "¿No podrías correrte sólo escuchándolo?"
Ginny casi resopló con sorpresa. "Sé que dije que tenía una voz maravillosa, pero… creo que quizá tomaría un poco más que eso."
Hermione se volvió hacia ella, casi sorprendida de escuchar su desacuerdo. Sus cejas se alzaron y las dos chicas se disolvieron en silenciosas risitas. Aun así, no pasó desapercibido.
"¡Señorita Granger! ¡Señorita Weasley! Serán tan amables de desistir de su comportamiento disruptivo y concentrarán su atención en mí."
"Por supuesto, señor," Hermione le sonrió con su más dulce sonrisa, apoyando la cabeza en las manos y mirándolo fijamente desde el fondo de la sala. Su flujo de discurso había sido interrumpido y su rostro se crispó con una combinación de molestia y deseo.
"Veinte puntos menos para Gryffindor," siseó hacia ellas.
"Bastardo," Ginny no pudo evitar murmurar entre dientes.
Hermione se volvió para mirarla. "Bastardo sexy," corrigió con una sonrisa burlona. "Es de mi amante de quien estás hablando."
Ginny le sonrió. "Quizá… pero todavía puede ser un imbécil vengativo a veces."
Hermione se había girado para volver a mirarlo, su vientre revolviendo su necesidad. "En realidad no me importa una mierda," dijo, sus ojos clavándose en su cuerpo.
"No… eso es lo que yo reuní."
La lección progresó. Hermione no podía quitarle los ojos de encima. Se encontró frotándose a lo largo de la silla en un intento desesperado de aliviar el dolor palpitante que amenazaba constantemente con abrumar su cordura. No escuchó una palabra de lo que él había dicho, la única imagen que su mente le proporcionaba era la de él sujetándola a su escritorio mientras embestía dentro de ella una y otra vez.
En un momento dado, sus ojos se encontraron. Ella sostuvo su mirada, y articuló hacia él tan claramente como pudo, "Haz – que - me – corra."
El fluido discurso de él se detuvo momentáneamente, luego rápidamente bajó la mirada y continuó. Nadie se percató.
Al comienzo de la parte práctica de la lección, Snape comenzó a moverse por el aula, inspeccionando diferentes brebajes. Ginny se había desplazado a una mesa separada ligeramente frente a Hermione para darles más espacio, dejándola sola en la parte de atrás, fuera de la vista de los otros estudiantes. Era una poción complicada, pero afortunadamente Hermione la había experimentado en su época luchando contra Voldemort, y pudo prepararla fácilmente. Los demás alumnos, sin embargo, incluida Ginny, estaban acurrucados sobre sus calderos, los ceños fruncidos en profunda concentración.
Mientras agregaba ingredientes, mantuvo los ojos enfocados en su Maestro de Pociones. Estaba avanzando de estudiante en estudiante, una corriente de críticas fluyendo de su boca como de costumbre, pero un poco más apagada de lo habitual, notó. La piel de Hermione hormigueó con anticipación. Dios, debía venir con ella ahora.
Por fin, sus lentos pasos se abrieron paso hacia Ginny, y por una vez, en realidad, le hizo un pequeño cumplido por el cuidado con el que agregó la savia de saúco. Ginny brillaba de satisfacción y se aplicó a hacer un trabajo aún mejor. Luego él se giró y, con la cabeza baja, se dirigió a la mesa de Hermione.
"Señorita Granger."
"Profesor Snape."
Se acercó a ella, su túnica rozando la de ella. Ella volvió la cabeza hacia la suya, pero mantuvo el cuerpo de frente a la mesa, agradecida por su sostén mientras se apoyaba en ella. Él la miraba fijamente a los ojos. Los suyos eran impasibles, pero su proximidad indicaba su lujuria mutua. Ella respiró hondo para tratar de capturar el oxígeno que tanto necesitaba.
Su delicioso aroma llenó sus sentidos y sus ojos se cerraron. Un chorro de líquido fluyó de sus profundidades.
Él dio un paso más, el costado de su cuerpo presionando contra el de ella. Exhaló en su oído, su voz tan baja y sedosa que creyó que podría desmayarse. "Confío en que su falta de atención de antes no haya resultado en una mezcla fallida."
"Espero que pueda ver, Profesor, que he preparado la poción exactamente como usted especificó."
Se inclinó sobre ella, su cuerpo largo y ágil, empujándola más hacia el escritorio. "Hmm… parece satisfactoria, pero entonces… también lo hizo la última, que luego resultó en la casi muerte de su amiga."
Ella sólo pudo exhalar una respiración larga y lenta de deseo desesperado.
Él no se movió, sólo permaneció a su lado. Podía sentir su erección presionando firmemente contra su muslo.
"Por favor…" Fue tan suave que apenas fue audible, pero fue suficiente.
Los estudiantes frente a ellos estaban completamente ensimismados en sus pociones, aparentemente inconscientes de nada excepto de su trabajo. Había un suave ruido de cucharas, calderos y murmullos concentrados mientras se aplicaban para mezclar sus ingredientes.
Entonces, en la parte posterior de sus piernas, Hermione sintió un toque; dedos largos, cálidos, buscando más arriba, cada vez más arriba, subiendo su falda con ellos. Su mano se arrastraba lánguidamente, hasta que encontró la suave carne desnuda de su grupa. Una vez más, no llevaba ropa interior.
"Señorita Granger… creo haber mencionado antes acerca de llevar el uniforme correcto. Pienso que una detención puede ser adecuada esta vez." Estaba acariciando su trasero en círculos lentos, lánguidos. Ella sólo pudo gemir como respuesta.
Luego, con un leve gruñido propio, velozmente bajó la mano y, doblando los dedos debajo de ella, de repente empujó dos en su interior. Sus ojos se abrieron por la sorpresa y jadeó. Los dedos se movieron hábilmente, acariciando deliciosamente a lo largo de su lugar más dulce.
Su cabeza cayó hacia atrás y le susurró, tan bajo que sólo él pudo oírlo, "Esto es tan bueno… eres tan bueno…"
Otro dígito fue insertado en ella; enseguida estuvo más llena de lo que podría haber imaginado. Lo identificó vagamente como su pulgar. Pero casi de inmediato fue retirado de ella de nuevo. Gimió suavemente con decepción.
Pero entonces, con otro gruñido de concentración y una tensión de su propio cuerpo, su mano se retorció y ella sintió una presión sobre la tierna y apretada abertura de su trasero. Era su pulgar, resbaladizo con sus propios jugos. Sus ojos se abrieron ligeramente con sorpresa.
"Relájate," siseó él contra su oído. Ella lo hizo, respirando con anticipación. Despacio, introdujo su pulgar en su pasaje más apretado. Ella jadeó por la sensación. No era dolor, como había esperado, sino simplemente aumentaba las exquisitas sensaciones que él todavía estaba sacando de su coño.
Entonces, otro dedo salió y se deslizó hacia su clítoris, tocándolo con los más leves toques, pero aun así causando que se arqueara contra su mano con un gemido.
"Shhh," volvió a exhalar él con fuerza en su oído. Ella miró nubladamente a los estudiantes que tenía delante; todavía estaban intensamente concentrados en sus pociones.
Ahora él se movía con más urgencia, rodeando su clítoris hinchado con firmeza, y moviendo el pulgar de forma deliciosa dentro de su trasero. Aun así logró mantener un dedo profundamente dentro de su coño, y el placer que había estado a punto de romperse durante tanto tiempo, rápidamente llegó a un punto de liberación.
"Oh joder… oh joder… ahora… ahora…" Con un apenas audible gemido cuando sus dedos y pulgar rasguearon y frotaron delirantemente por última vez, se corrió extáticamente. Como rápidamente se estaba convirtiendo en un hábito con él, llevó su mano libre a cerrarse con fuerza sobre su boca para sofocar sus gritos mientras su cuerpo se sacudía a su alrededor. Sus espasmos eran casi incontrolables, y él no pudo contener un pequeño gruñido de satisfacción ante la visión y la sensación de esta mujer desmoronándose sobre sus dedos. Su placer se transmitió a él y la atrajo aún más estrechamente hacia sí para sostenerla derecha mientras su placer la engullía.
Luego, cuando por fin su cuerpo se hubo relajado, él retiró el pulgar y los dedos y se separó de ella. Miró por última vez su caldero. "Sí, Señorita Granger, me declararía contento con sus esfuerzos de hoy."
Entonces, sin otra mirada, se giró y cruzó hacia un banco en el otro lado de la sala, lavándose las manos antes de continuar examinando las pociones de otros alumnos.
Al final de la clase, Ginny se volvió para encontrar a una brillante pero ligeramente desaliñada Hermione detrás de ella.
"¿Qué te ha pasado?" preguntó confundida.
Hermione simplemente sonrió.
"¡Estás bromeando! Pensé que estaba pasando mucho tiempo mirando tu trabajo. ¡Maldita sea, 'Mione!" Ginny puso los ojos en blanco pero se giró con una sonrisa burlona.
Hermione se demoró en el aula mientras Ginny esperaba en la puerta. Era el final del día, pero las dos brujas tenían una reunión para preparar las decoraciones de Gryffindor para el baile. Hermione se aproximó a Snape. "Tengo que irme ahora, pero vendré contigo más tarde. ¿Estás libre?"
Él asintió con insistencia. "No tardes."
Volviendo a mirar a Ginny, que estaba tratando de ignorarlos discretamente, se alzó para besarlo, exhalando contra sus labios, "Gracias por… lo de antes. Fue… delicioso. ¿No estabas preocupado porque – pudieran vernos?"
"Estábamos lo suficientemente seguros. Para el observador casual, habría parecido que simplemente estaba ayudándote con tu poción. En todo caso…"
Ella esperó a que continuara. Él había bajado los ojos.
"¿Qué?"
"Me parece… que ya no estoy tan preocupado por ello." Sus ojos volvieron a alzarse hacia los de ella.
Su corazón se hinchó, y levantó la mano para besarlo profundamente una vez más. "Aun así," exhaló ella, apoyando la frente contra la de él, "no quiero poner en peligro tu trabajo. Debemos ser cuidadosos."
"Lo seremos." Le dio un beso más.
"Hermione. Tenemos que irnos." Ginny llamó disculpándose desde la puerta.
"Ya voy," respondió antes de volverse de nuevo hacia Severus. "Adiós, mi dulce cariño. Estaré aquí pronto."
Él se permitió una cálida sonrisa ante sus palabras. Ella lo había llamado así antes, y lo había llenado de una alegría tan satisfactoria que apenas podía identificar el sentimiento. Nunca nadie lo había llamado algo remotamente parecido a eso antes. Sanó otra de las innumerables heridas de su alma.
Cuando se alejaron, Hermione se sintió silenciosa, no queriendo estar separada de él por un momento.
"Debéis tener cuidado, ya sabes, 'Mione," dijo Ginny sombríamente. "No quieres arriesgarte a joder tus EXTASIS a estas alturas."
"Estamos teniendo cuidado," replicó ella a la defensiva. "No quiero que sea despedido, más bien. Obtendré mis EXTASIS de algún modo."
Ginny se detuvo abruptamente. "No puedo creer que estés diciendo eso. Tu trabajo académico es primordial para ti. ¿Has perdido todo sentido de la perspectiva?" Sonó conmocionada y enojada.
Hermione la miró con el ceño fruncido. "La preparación de mis EXTASIS apenas me está costando, Ginny. Si no lo hubiera tenido… a él… creo que habría muerto de aburrimiento este trimestre. ¡Voy a cumplir veinte en mi próximo cumpleaños! ¡Ayudé a salvar el mundo, por el amor de dios! ¡La vida académica ya no está hecha exactamente para mí!" Se dio la vuelta y salió corriendo, dejando a Ginny boquiabierta en el corredor.
Ambas fueron a la reunión, pero apenas hablaron una palabra con la otra.
Esa noche, en la cena, apenas miró a Ginny, pero se dio cuenta en su corazón de que debía haberle sonado como una perra egoísta y arrogante. Cuando Ginny se levantó para irse, se apresuró tras ella. "¡Gin!" Su amiga se giró lentamente hacia ella, pero enderezó el rostro.
"Lo siento. Yo sólo… no sé qué va a pasar. Ya no quiero ser 'institucionalizada', pero igualmente, no quiero dejarlo… es sólo que… me asusta un poco, eso es todo."
Ginny se relajó un poco. "¿Por qué no hablas con él de eso?"
"Lo haremos… lo haremos…"
"¿Pero no lo habéis hecho todavía?"
"No… no ha habido un momento adecuado, supongo. Lo hemos tocado, pero… luego se ha barrido bajo la alfombra de algún modo."
"Bueno, tenéis que hacerlo, 'Mione, así de simple." Miró a Hermione con una expresión sincera pero preocupada. "Vamos - ¿subes a la Sala Común un rato?"
"Sólo un poco – yo…" su voz se apagó. Ambas sabían a qué se refería.
"Sí, sí… bueno, puede esperar un poco – no es el único que quiere un pedazo de ti." Enlazó su brazo con el de Hermione y subieron juntas a la Torre Gryffindor. "No olvides que Harry y Ron vendrán mañana."
"Dios, no me había dado cuenta de que era tan pronto. Mierda – no sé cómo lidiar con ellos con respecto a… esto."
"He estado pensando. Puede ser buena idea guardártelo por un tiempo. Puede que Harry esté de acuerdo, pero mi hermano es muy protector contigo de una manera diferente, ya sabes… romántica. Él sería cauteloso con cualquiera - ¡¿pero Severus Snape!? ¡Maldita sea!"
"Pero escuché que ha estado viendo a otras personas. ¡No va a ser una regla para él y algo diferente para mí!" El enfoque de la vida de Ron volvió a irritarla.
"Lo sé. Pero ya sabes cómo es."
"Demasiado bien," puso los ojos en blanco.
"También hay otro tema que discutir."
"¿Cuál es?"
"El baile."
"Hmm." Había intentado evitar pensar en ello, pero la reunión se lo había recordado con abundante fuerza.
"No será muy divertido sin pareja, ya sabes. Mucha gente van sólo como amigos. ¿Por qué no vas con alguien así?"
"Oh dios, Gin, en realidad no lo sé. Quiero decir, Severus es algo así como… del tipo celoso. Deberías haber visto la forma en que reaccionó cuando simplemente me senté junto a Lawrence el otro día. No creo que pueda soportar verme con nadie más, incluso si fuera sólo platónico."
"Bueno, ése es su problema, no el tuyo."
"Sí, pero…"
"¿Pero qué?
"No quiero arruinar lo que ha estado sucediendo entre nosotros recientemente. Ha sido tan bueno, Ginny… tan bueno."
"Bueno – sabes que tú quieres ir al baile – todos nosotros queremos que vayas al baile. Simplemente encuentra una pareja y sé honesta con Snape – dile que quieres ir y necesitas una pareja y que no significa nada etcétera etcétera etcétera."
"Es más fácil decirlo que hacerlo."
Ginny se encogió de hombros. "Lo que sea… pero necesitas mantener el interés… el baile es en un par de semanas."
Hermione se dio cuenta de que esto también significaba que su tiempo en el colegio estaba llegando a su fin. Su corazón se hundió de repente a través de su cuerpo. Por mucho que quisiera seguir adelante, fuera de Hogwarts con él, su tiempo aquí era predecible, seguro, sabían dónde estaban, disfrutaban de la extraña dinámica de su relación institucional.
Ginny murmuró la contraseña a la Dama Gorda, que se quejó de la mala dicción de los estudiantes en estos días, y entraron a la Sala Común. Los ojos de Hermione cayeron de inmediato sobre Lawrence Filmore. Se las había arreglado más o menos evitarlo durante un tiempo, pero como si fuera una señal después de su discusión sobre el baile, aquí estaba, sus brillantes ojos sonriéndole. Ella suspiró profundamente, pero consiguió devolverle una débil sonrisa.
Mientras estaba dirigiéndose a su habitación, oyó pasos tras ella y se dio la vuelta. Era él. "¡Hola, Hermione! No te he visto para hablar por una eternidad. ¿Cómo has estado?"
"Bien, gracias, Lawrence… ¿tú?"
"Sí… ya sabes… montones de entrenamientos y partidos."
Dios, ¿podría el chico hablar de algo más que de Quidditch? Sonrió vagamente.
Él se revolvió nervioso. "Hermione, ¿podríamos hablar?"
Aquí vamos.
"Claro, Lawrence." Él le indicó que se acercara a un rincón tranquilo del corredor que conducía a la escalera.
"Uhh… he tenido la intención de preguntarte… ya sabes, este baile… estaba preguntándome si tú… ya sabes… si te gustaría ir conmigo."
Mierda. Predecible, pero mierda de todos modos. ¿No podría habérselo preguntado algún empollón feo y lleno de granos?
"Oh, Lawrence. Por dios. En realidad no había pensado ir en absoluto. No estoy segura de si estaré libre."
"Claro que lo estarás." De repente fue más audaz e insistente. "Todos estaremos libres esa noche. Va a ser una de las celebraciones más grandes que este lugar haya visto nunca. Montones de personas importantes van a venir del Ministerio y todo lo demás."
"¿De verdad?" intentó retrasar la respuesta a la pregunta.
"Sí… entonces… ¿qué piensas?"
Ella sólo lo miró y sonrió incómoda. Debería haber estado preparada para esto. Acababa de discutirlo, pero ahora encontró su cerebro incapaz de encontrar las mejores respuestas. Sabía que no había forma de que pudiera ir con Snape, como le encantaría, pero reconoció que quería ir desesperadamente, y que realmente necesitaba ir con alguien. Siempre era triste y poco práctico ir por tu cuenta. Se esperaba que tuvieras pareja. ¿Qué se suponía que debía hacer? Si decía que sí, sabía que Severus estaría desolado, incluso si le dejaba claro que era simplemente platónico.
Miró a Lawrence, sus ojos azules sonriendo tan coquetamente como siempre lo hacían. Ciertamente no sería platónico desde su punto de vista.
"Lawrence… yo… no sé…"
"¿Hay alguien más?"
Di que sí. Di que sí.
"No… no… es sólo que… Ron… ya sabes… Todavía se pone celoso."
"Pero has terminado con él. Ginny me lo dijo. No tienes que preocuparte por él."
"Bueno… sí… pero…" Los ojos azules ahora tomaron una expresión de cachorro suplicante. Estaba perdida por una respuesta sensible. "¿Puedo pensarlo?"
Él pareció decepcionado por no obtener una respuesta inmediata, pero tomó su no-negativa como aliento.
"Sí… sin problema… está bien, yo… err… te veré más tarde… adiós, 'Mione." Con una última sonrisa deslumbrante, se fue, caminando hacia atrás con las manos en los bolsillos.
Hermione se dio la vuelta y subió a su habitación.
Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda.
¿Por qué no podía simplemente haber dicho que no directamente? Suponía que todavía podría.
Hermione se sentó en su cama durante un rato, sintiéndose abatida y patética. El problema del baile no desaparecería, pero sabía que había una cosa que por ahora lo bloquearía de su mente.
Se puso en pie enseguida y abandonó su habitación. Ginny pareció decepcionada cuando se apresuró a salir de la sala común tan pronto después de llegar, pero logró dirigir una sonrisa resignada a su amiga cuando se marchó.
Hermione casi corrió hacia las Mazmorras. Al entrar en su sala, lo encontró una vez más en su escritorio y corrió hacia él. Él se puso en pie de repente, casi sorprendido de encontrarla tan rápido sobre él. Ella le arrancó la ropa, tirando de la suya en el proceso. "Por favor… por favor… date prisa… entra en mí… tengo que tenerte dentro de mí ahora… oh dios, por favor… date prisa, Severus."
Se tumbó velozmente sobre su escritorio, arrugando el pergamino en el que él había estado escribiendo. Gimió por la espera, aunque en realidad no pasó tiempo en absoluto. Él se había levantado tan pronto como ella se había precipitado hacia él, y le llevó sólo unos segundos liberar su polla desesperada, posicionarse y clavarse en ella.
"¡Oh dios, sí!" gritó ella cuando la llenó profunda y duramente al instante. Se incorporó un poco, aferrándose a su brazo con fuerza. "No te muevas… sólo quédate quieto… ¡joder, no te muevas! Sólo quiero sentirte… saber que estás ahí." Sus ojos se ensancharon cuando se concentró en su dureza de hierro dentro de ella, ensanchando sus paredes. Sostuvo su mirada. Él estaba mirándola con pura maravilla en el rostro. Ella no pudo evitar sonreírle con igual asombro. "¿Sabes lo bien que te siento dentro de mí? ¿Sabes cómo se siente tenerte llenándome tan duro y tan completamente?"
Él no respondió, pero sus ojos negros continuaron grabándose a fuego en su alma. Ella se recostó y se arqueó hacia él, haciéndole gemir con el repentino placer que le provocó.
"Ahora fóllame."
Él obedeció.
Una mano subió a su pecho, apretando, pellizcando el pezón, la otra se hundió en su cadera, manteniéndola quieta sobre el escritorio lo mejor que pudo. Ella estaba gimiendo sin cesar, instándolo a seguir, un flujo interminable de inmundicia emergiendo de su hermosa boca roja. La paradoja de esta bruja perfecta hablando con palabras tan groseras era demasiado para él, y sabía que se correría pronto. Sus bolas se tensaron y cerró los ojos, tratando de detener la marea de placer creciente hasta que supiera que ella estaba satisfecha.
Embistió más y más duro de ella, retorciendo el pezón brutalmente en la yema de los dedos. "Joder, bruja, córrete para mí, córrete para mí, no puedo aguantar… no puedo aguantar…"
Ella se corrió. Hermione se convulsionó a su alrededor, su placer la cubrió, alcanzando los dedos de sus pies. Gritó su nombre y con eso él estalló, su polla liberando disparo tras disparo de su semilla dentro de ella.
"Hermione… Hermione… Hermione…" su nombre fue cantado en sus labios, casi inaudible, pero provocando que su felicidad post-orgásmica se profundizara aún más.
Después de que hubieron bajado de su placer, ella se incorporó un poco, todavía unida a él, y él la abrazó estrechamente. Luego, después de que él se hubiera ablandado y deslizado fuera, fueron hacia el dormitorio y de inmediato cayeron en la cama.
Yacieron en silencio durante un rato, la cabeza de ella descansando sobre su pecho, los largos dedos de él acariciando su cabello.
"Señorita Granger." Ese arrastre familiar y ominoso. "¿Dónde está mi ensayo?"
Ella se tensó, pero luego se sentó con una sonrisa burlona. "Profesor Snape – usted sabe que yo nunca decepciono."
Él alzó una cínica ceja. Ella simplemente le sonrió provocativamente. Se levantó de la cama y volvió a su salón de clases. Un momento después regresó con una pluma y un bote de tinta.
"Sólo deme un momento. Ahora – tengo la tinta y la pluma – sólo necesito algo sobre lo que escribir…"
Con un mordisco burlón de su labio, se paró sobre él, antes de apartar las mantas de él, revelando su largo y tenso cuerpo desnudo debajo de ella, la pálida carne brillando a la luz de las velas.
Ella le sonrió deliciosamente. Él la miró, pero no dijo una palabra. Su respiración se hizo más profunda y ella pudo ver su polla retorcerse un poco, ya volviendo a la vida de nuevo. Bajó la mano con la pluma y golpeó la siempre hinchada cabeza con reproche con ella. "Oh no. Tendrá que esperar. No debo dejar pasar una fecha límite. ¿Verdad, Profesor?"
Con eso se arrodilló y abrió el bote de tinta. Metió la pluma y la sostuvo burlonamente en sus labios por un momento. "Ahora, déjeme ver…"
Entonces se volvió hacia él y despacio, muy despacio, bajó la punta de la pluma hasta el arco liso de su pecho. Se cernió tentadoramente sobre su piel luminosa, luego tocó la carne con ella. Él inhaló bruscamente pero no la detuvo. La pluma comenzó a moverse sobre su pecho, arañando a medida que avanzaba, pero la tinta fluía lo suficientemente suave. Tenía una punta razonablemente ancha. Ella sabía que en el mejor de los casos estaría haciéndole cosquillas, un rasguño burlón en el peor. Su mano se movía fluidamente sobre él y más y más palabras aparecían.
"Las Propiedades de los Diversos Ingredientes que se Encuentran en el Armario de un Maestro de Pociones." Hizo una breve pausa, fingiendo pensar intensamente. Entonces su mano volvió a bajar y comenzó a escribir una vez más. Él gimió sonoramente esta vez. "Número uno: Sangre de Dragón; un ingrediente raro y precioso, caracterizado por su viscosidad y tonalidad rojo intenso. La sangre del Rojo Ruritano es la variedad más potente, pero sólo puede obtenerse…" continuó escribiendo con fluidez.
Pronto, sus palabras habían cubierto la mayor parte de su torso, y se encontró escribiendo frenéticamente sobre su vientre liso y firme. Su escritura estaba acompañada por un gemido casi incesante del hombre bajo sus manos. Su carne se estremecía cuando raspaba la punta sobre ella, pero sabía cuán delicioso placer le estaba dando. Intentó moverse más hacia abajo, pero encontró su codo topando contra su miembro hinchado.
"¡Mal!" exhaló con fingida molestia. "¿¡Cómo se supone que una debe producir su mejor trabajo con estos impedimentos alrededor!?" De nuevo, golpeó ligeramente la punta de su polla hinchada con la mano, provocando que gruñera fuertemente con necesidad y se sacudiera hacia ella. Una atractiva gota de pre-seminal se formó en la parte superior y ella no pudo evitar sacar la lengua y pasarla profundamente por la ranura para lamerlo todo. Él gritó con tormento.
"¡Joder, bruja! Eres demasiado. ¡Me torturas!"
Ella simplemente le sonrió burlona. "Profesor Snape – me mandó un ensayo, que debe ser entregado al final del día. Seguramente no desearía que le defraudara, ¿verdad?"
Él echó la cabeza hacia atrás. El placer de los pequeños rasguños de la obra de la mente de esta mujer grabándose en su cuerpo era tan deliciosamente erótico y sublime, que cerró los ojos con fuerza y trató de concentrarse sólo en lo que ella estaba haciendo con la pluma. Hermione se había desplazado ahora a su pierna derecha y estaba llenándola velozmente con su vasto conocimiento de los ingredientes de pociones.
"Número treinta y dos: Cuerno de Unicornio; un ingrediente muy valioso y raro que sólo debe ser usado con moderación. Es reconocido por sus propiedades restauradoras, y cuando crece adecuadamente emite un leve brillo azul que se dice es el espíritu del unicornio mismo, infundiéndole curación…" Más gemidos del hombre encima de ella.
Continuó, llenando su pierna derecha, luego desplazándose hacia la izquierda. Pronto, todo el frente de su cuerpo estuvo lleno con su escritura fluida. Hizo una pausa para soplar sobre él, asegurándose de que la tinta estuviera seca y permitiéndose una sonrisa satisfecha ante su trabajo hasta ahora.
"Dese la vuelta, por favor." Habló con énfasis. Con un sonoro gemido, él obedeció de inmediato, aunque luchaba por saber qué hacer con su miembro palpitante.
"Número cincuenta: Corteza de Baobab; es mejor almacenarla en la oscuridad, ya que puede perder sus propiedades mágicas con bastante rapidez cuando se expone a la luz después de haber sido hecha tiras…" Ahora estaba llenando su espalda firme, musculosa. Él se tensaba y flexionaba cuando la punta afilada de la pluma se desplazaba sobre su carne. "¡Quédese quieto! No se puede esperar que me concentre con demasiados movimientos de distracción con los que lidiar." Se deleitaba con sus bromas, su voz reprendiéndolo como él lo había hecho tan a menudo con ella.
Él se acomodó debajo de ella. Ella continuó. Su mano estuvo pronto sobre sus firmes glúteos y se deleitó presionándolos un poco más fuerte mientras escribía sobre ellos. Él sofocaba sus gemidos sobre la almohada y aplastaba su erección en el colchón debajo de él.
Ella bajó por una pierna, luego volvió a la otra, terminando finalmente en su tobillo. "…si se usa incorrectamente, sin duda resultará en la muerte instantánea." Empujó la pluma con fuerza para el punto final. "Ahí, terminado."
Volvió a sentarse. "Creo que son unas dos mil palabras. ¿Confío en que eso es suficiente, Profesor Snape?"
Él se dio la vuelta, su polla hinchada rebotando de inmediato hacia ella. Estaba respirando rápidamente, sus ojos ardiendo hacia ella en la tenue luz.
"Tú, pequeña…" no terminó sus palabras. Ella alzó una ceja inquisitiva, pero luego se volvió para mirar su cuerpo tatuado. Sonrió con satisfacción. La punta de su polla estaba púrpura de lujuria y goteando pre-seminal.
Supo de inmediato lo que ambos deseaban. Acercó su cabeza a la de él y le susurró de cerca, "Ahora – por un asunto pendiente." Él intentó besarla, pero ella se alejó velozmente. Sin embargo, no estuvo decepcionado por mucho tiempo, ya que ella se desplazó hacia abajo una vez más por su cuerpo, mirando las palabras que adornaban su torso, antes de descansar sobre su ansiosa polla dura. Él se arqueó hacia ella.
No lo provocaría más. No podía contener su propia hambre de todos modos. Con una última mirada deliciosa a ella, hundió la cabeza por completo sobre él, tomándolo hasta la garganta.
Él gimió sonoramente, su mano llegó para mantenerla allí. Ella se deleitó con eso, sintiéndolo presionando en su garganta. Finalmente se retiró apretadamente, arrastrando sus labios dulces y calientes con fuerza sobre él a medida que avanzaba. Su lengua lamió desesperadamente alrededor de la cabeza, buscando en su hendidura, antes de hundirse sobre él una vez más, luego retrocedió para tirar de su piel a lo largo mientras avanzaba. Levantó la mano, abarcando su saco suavemente al principio, luego con un ligero apretón mientras su cabeza se movía con regularidad arriba y abajo sobre él.
Él estaba gimiendo tan incesantemente como ella lo había hecho antes sobre su escritorio, y el sonido era música para sus oídos. Ella respondió con mayor desesperación, su mano apretó sus bolas y se clavó con fuerza sobre él, luego, cuando se levantaba de nuevo, su lengua atrapando la cabeza, él se tensó y entonces se corrió frenéticamente. Sus dedos se apretaron en su cabello y la empujó hacia él con firmeza. Ella atrapó toda su semilla en la boca cuando él brotó una y otra vez dentro de ella, cada ráfaga acompañada por un gruñido del más profundo placer. Cuando por fin dejó de sacudirse dentro de su boca, ella se relajó, pero lo mantuvo por un momento más, luego lo liberó con suavidad, con cuidado de no derramar nada de su semen en el proceso.
Luego, acercándose a él una vez más, sostuvo su nublada mirada y tragó.
Los ojos de él lo captaron, luego se cerraron en sublime rapto.
Ella se acostó a lo largo de su torso adornado, y sus manos la rodearon.
"Oh… ¿y qué calificación obtuve?"
Él hizo una pausa antes de responder, plantando un tierno beso en la parte superior de su cabeza.
"Extraordinario."
. . . . . . . . .
No está haciéndolo tan mal, Profesor. ;-)
