Disclaimer: Nada me pertenece, más que mis alocadas fantasías Helsa. D:
1er año.
Él
—Te crees muy valiente con tus estúpidos poderes de hielo, ¿no? ¿Por qué no vienes y peleas sin ellos, sangre sucia?
La pequeña rubia enrojeció y avanzó furiosa hacia su compañero, propinándole un empujón que lo tumbó sobre el banco de nieve que yacía a sus espaldas. Todo el pasillo estaba repleto de nevisca.
—¡No necesito de ningún poder para defenderme! ¿Por qué no me dejas en paz?
Hans estiró un pie y la hizo caer sobre el trasero encima de otro montón de nieve.
—La gente como tú solo arruina el mundo mágico.
—Dices eso porque no eres un buen mago. No eres más que un enano envidioso.
Las mejillas pecosas de Hans se colorearon tanto como las de ella.
—¡Yo no te tengo envidia! Eres una sangre sucia y eso nunca va a cambiar, por más poder que tengas.
—¡Envidioso!
—¡Monstruo!
—¡Al menos a mí mi familia sí me quiere!
Elsa se arrepintió de mencionar aquello casi al instante. Vio la rabia y la pena que amenazaban con desbordar los fanales de su compañero, y supo que había ido demasiado lejos.
—No sabes nada —murmuró él—. Te juro que voy a ser mejor que tú en todo, Elsa. Voy a ser el mejor mago que haya visto esta escuela, tan poderoso, que ni siquiera tu patético don será suficiente para vencerme.
Miró como el niño aferraba su varita mágica y creyó que estaba a punto de atacarla. Sin embargo, lo único que hizo fue ponerse de pie y darle la espalda con su arrogancia característica.
—¡Y también seré más alto que tú! —espetó, antes de alejarse como un príncipe con el orgullo herido.
Entre las cosas que más desconcertaban a Elsa desde su llegada al colegio de Magia y Hechicería, estaba ese chiquillo pelirrojo de brillantes ojos verdes, que parecían seguirla a todas partes con tanta curiosidad como aversión.
Para ella, entrar en aquel mundo lleno de magia era algo completamente nuevo e intimidante. Siempre se había considerado una niña extraña desde que tenía memoria, incapaz de encajar con las personas que la rodeaban debido a sus aptitudes para la magia, y sobre todo, a sus magníficos poderes invernales, que tanto miedo la hacían tener de sí misma.
Por un instante había creído que por fin encontraría su lugar en el mundo. Sin embargo se equivocaba. Incluso entre las personas con magia, sus dones se consideraban algo inusual.
Cierto era que había otros magos y brujas con habilidades especiales; más ninguna parecía ser tan peligrosa como la suya.
El hecho de que ese niño grosero del tren no hiciera más que meterse con ella, empeoraba las cosas.
—Ese es Hans Westergaard —le había dicho Rapunzel Corona durante el primer día de clases—, es el menor de sus doce hermanos. Todos han estado en Slytherin, no me extraña que él también. Parece agradable, pero es una patada en el culo. Si no me crees, pregúntale a su prima. Mejor no te metas con Hans, créeme, no quieres llamar su atención.
Muy tarde, ya Elsa había llamado su atención. Pronto descubrió que su nueva amiga se había quedado corta al describir a aquel diablillo, del cual sin querer, fue descubriendo algunos detalles.
Poseía una varita de espino con fibra de corazón de dragón como núcleo, y una costosa Saeta de Fuego que hacía ver a su Nimbus 2000 como basura. Era muy bueno en Defensa contra las Artes Oscuras, le gustaban los sandwiches y tenía un precioso gato de color marrón con manchas blancas y negras.
Al parecer también poseía ascendencia escandinava como ella, puesto que tanto los Westergaard como los Ostergaard (la familia de Ariel), tenían sus raíces en algún pequeño pueblo de Dinamarca.
Y no era que a Elsa le interesara saber cosas de una persona tan detestable. Simplemente se enteraba como quien no quería la cosa; para su desgracia, cuando el chico no estaba cerca atormentándola, tenía que haber alguien hablando acerca de él. Como esa niñita chillona y presuntuosa de Anna Solberg, quien aparentemente lo admiraba.
Incluso entre magos y brujas, había gente irremediablemente estúpida.
Elsa no sabía que era lo que más le molestaba de Hans, si esa odiosa costumbre de sentirse superior a los demás solo por venir de una familia rica y de sangre pura, o la facilidad que tenía para fingir ser un chico amable y ejemplar ante el profesorado y una buena parte de los estudiantes. O las horribles pecas de su rostro de diablo, que tan bien combinaban con el fuego de sus cabellos; o sus malignos ojos verdes que refulgían como el jade en la oscuridad. Había visto a algunos de sus hermanos que aún estudiaban en Hogwarts, (todos eran tan desagradables como él); era fácil inferir que el pelirrojo sería un joven apuesto como ellos al crecer, lo cual resultaba injusto.
Al menos podía jactarse de ser más alta que él. Por el momento.
Pese a todo, Elsa debía admitir que una parte de ella sentía auténtica compasión por Hans Westergaard. Era un chico rico, inteligente, popular y bien parecido. Pero estaba solo.
Aunque casi nadie se daba cuenta.
—Toma —la pequeña le extendió el trozo superior de su varita. Sus hermanos gemelos se la habían roto mientras lo molestaban, y ella observaba escondida tras un pilar. Hans había terminado de rodillas en el suelo, buscando cada pedazo y conteniendo las lágrimas—. Descuida, se puede reparar. Uno de mis compañeros también rompió la suya.
El colorado alzó la vista, profundamente desconcertado. Entonces la sorpresa se transformó en ira.
—¡No necesito tu ayuda, Sorensen! Déjame solo, ¿quieres? Y si le dices de esto a alguien me las pagarás, ¡sangre sucia!
La niña se encogió de hombros y se marchó con dignidad, dejando el fragmento de varita en el suelo. Sí, le daba lástima Hans Westergaard. Ni siquiera él merecía ser tratado como un paria por las únicas personas a las que podía llamar familia.
Y eso, muy a su pesar, era lo único que le impedía despreciarlo por completo.
Nota de autor:
Holis, mi gente del Helsa, ¿cómo están en este frío domingo de noviembre? Por lo menos en donde vivo lo es, aunque confieso que me encanta esta temporada. *w*
Ya vine con esta viñeta que claramente es una contraparte de "Ella". Hans no es el único que desde pequeño tiene ciertos pensamientos acerca de su rubia compañerita, como pueden ver, Copo de Nieve tampoco puede evitar interesarse por ese pequeño mago del mal. Me encanta indagar en los orígenes de su relación, ciertamente nuestro pelirrojo es un niñito con muchos problemas que tarde o temprano, va a tener que enfrentar. Ya saben, nada que no pueda solucionarse con un poco de magia y sensualidad helsosa.
Guest: Ariel es crazy for the muggle world, hahaha. And the attraction between our little Helsa birds is inevitable, they're slowly falling in love. 7u7 I know, FFnet was a bitch in the past days! I hope that that won't be a recurrent situation, as what sometimes happens with reviews. D:
genesis: Que bueno que sigas por aquí, espero que esta viñeta también sea de tu agrado n.n
Nos leemos en la semana con un momento más, babys. ¡Se me cuidan!
