Capítulo X: La declaración

Advertencia: escenas de violencia, la declaración de James, que así mismo constituye un discurso de lo más homofóbico, racista, clasista, de lo más asqueroso y horrible posible, lo siento mucho, realmente me disculpo, hasta me dio arcadas escribirlo. Más para lo único que sirve es para construir su personaje.

Rachel soltó una gran exhalación al verla, retrocediendo unos pasos del estupor.

- Tranquila, tranquila – le dijo su padre cogiendo su mano, ambos vestidos con todos los implementos que pedía la situación en sí, todo muy estéril – ella está dormida amor, no te asustes, no tiene dolor.

Rachel después de retroceder algunos pasos, sintiendo las manos de su padre ahora en sus hombros en señal de apoyo, se acercó a ver a Quinn.

Ella estaba, recostada en la camilla, con la pierna izquierda enyesada, la muñeca izquierda enyesada, el brazo con vendas, ahí de dónde se raspó tan violento que se le salió la piel, con pernos saliendo de su brazo ahí dónde se quebró el hueso, moretones en todos sitios, su carita hinchada y moreteada, su nariz vendada ya que estaba rota, con vías entrando y saliendo, que Rachel no podía decir de qué eran o qué hacían, vías de oxígeno, de comida, de medicina, en fin muchas.

Quinn estática en un estado adormecido.

- Una semana amor, ella va a dormir una semana básicamente, para que la hinchazón del cerebro y la presión se alivie – dijo su padre y ahí notó Rachel que su cabeza también estaba vendada, creyendo ella que le habían abierto para repararla.

- Mierda – juró Rachel con lágrimas no derramadas en los ojos, su papá la reconfortó en un abrazo de oso – sé que estará bien papi, pero asusta.

- Lo sé amor, lo siento mucho – acotó su padre igual de asustado que su hija, ya que, si bien él había visto muchas veces todo tipo de lesiones, jamás había visto un acto total sin sentido, una masacre tal, lesiones y muchas muertes, ¿producto de qué? producto de un muchacho no mayor a 17 años.

- ¿Por qué lo hizo? – preguntó Rachel y su padre no supo si por James o por Quinn, pero de todas maneras no tenía ninguna respuesta que satisfaciera a la de su niña.

- No lo sé mi amor – le respondió él aun abrazando a su niña.

- Papá yo sé que, si le hablo y estoy con ella, se recuperará más rápido – le dijo con una pequeña sonrisa mirándole.

- Si mi amor – replicó él con una pequeña sonrisa – esa es mi niña – dijo orgullosamente – para ello tendrás que hablar con sus padres, si ellos están de acuerdo, yo también.

- Sí papi – dijo ella positivamente.

La charla con Judy Fabray fue un poco larga, ella apreciando los esfuerzos y cariño de Rachel por su hija, pues se extendió llegando a ser amena, lo que se puede dentro de ese contexto.

La charla con Russell fue un poco rara.

Rachel tal cual le había prometido a su padre, había ido a casa a por unas horas a dormir, comer, bañarse, cambiarse y volver después.

Ella lo buscó y lo encontró en el cuarto de su hija, él viéndola desde afuera atravez del vidrio, él parado mirándole, usando una muleta.

Rachel se acercó a él deteniéndose a su lado, se puso a ver a Quinn igual que él, sin saber cómo saludarle y menos preguntarle lo que más quería.

- Dispara – dijo él causando un sobresalto en ella, mirando siempre el nivel de pulso estático de su niña – perdóname, un error en la elección de mis palabras – se disculpó él, cosa que fue más rara aún para Rachel.

Un silencio incómodo después.

Rachel soltó una exhalación antes de decir – quiero poder hablar con ella, e interactuar con ella a voluntad – le pidió.

- Mira qué bonito – exclamó él con una sonrisa con la mirada fija en algo al fondo del cuarto de su niña – cosa que asustó más si es posible a Rachel, pensando que él estaba siendo sarcástico y estuvo a punto de irse, para cuando Russell habló nuevamente – niña, tranquila, mira – le pidió apuntando con el dedo al monitor de latido dentro del cuarto de su hija – mira – repitió – a lo largo de una hora, he estado mirando ese maldito monitor – empezó a contarle – mi voz no hace nada para cambiarlo, más que pequeñas alteraciones que se vuelven a reducir a nada, pero tú dices una palabra y éste se altera en plan loco – señaló.

- ¿Qué significa? – preguntó ella mirando también fascinada cómo se alteraba el mismo.

Russell la miró y entrecerró los ojos cómo pensando "educación pública" antes de desestimarlo y seguir – eso significa que te escucha aun estando en coma – le dijo.

- Oh vaya – acotó Rachel sonriente, soltando una risita viendo cómo el corazón de Quinn hacía bailaba un vaivén muy lindo – awww – añadió.

Russell sonriente, miró un buen rato a ambas, pensando que no podía ser tan malo, el desenlace, él soltando una exhalación, en plan de resignación, ya que no había planeado que la vida de su hija fuera así, pero aceptando que también no era tan mala idea, y que él lo podía aceptar o lo tendría que aprender a aceptar, tal como lo pidió Judy.

Desde ese momento, Rachel entró y salió del cuarto de Quinn cada que pudo, y eso era muy poco, ya que tenía a quedarse mucho con Quinn, sobretodo hablándole, cantándole, leyéndole, así descubrió a su pesar algunas cosas como, por ejemplo:

No le gustaba las historias de los musicales, ni las 12 horas que le había leído sobre ello, si su ceño fruncido acaso era un indicador.

Más sí le gustaba y le encantaba el libro de "Alice en el país de las maravillas"

Tenía una reacción plana o ausente a la voz de Finn.

Le encantaba la voz de Rachel.

Parecía ¿ronronear? cuando Rachel le cantaba una canción de cuna lo cuál era raro, ya que la gente no ronronea, pero a Rachel le encantaba, le fascinaba la reacción de Quinn, la cuál era demasiado adorable, aun en coma.

Rachel también le contó los días siguientes a su coma, como para que no se pierda nada:

- James – ahí saltó el corazón de Quinn – Shhh, Shhh calma corazón no te asustes – le pidió y siguió – él es el tirador, pero no quiere hablar hasta verte, lo que es raro, ya que no podrá verte – dijo decidida asintiendo.

- Sue ahora dirige el colegio en ausencia de Figgings – rayos eso le causó gracia a Quinn o eso interpretó Rachel – sí, también eso es raro – acotó Rache l- aunque ya sea el final del año escolar, hemos estado en una especie de semana de reunión y confraternidad, ya sabes, para ayudarnos mutuamente con todo.

- Ha habido hasta ahora varios homenajes con respecto a lo que pasó, así como un jardín simbólico con una placa tallada en granito, con todos los nombres de los estudiantes que ya no están, y a su lado, otro que menciona a estudiantes que hicieron varias cosas para salvar a otros, supongo que algo inspirador y que muestra mucha humanidad – le dijo ella cogiendo su mano, quedándose por un momento impresionada al ver cómo había habido muchos actos ¿heroicos o tontos? esos días, ella había oído de varios nombrar que eran alguno de ellos o ambos, pero a ella más bien, le gustaba pensar que habían sido "actos valientes"

La semana en que Quinn estuvo "fuera" pasó muy rápido, los chicos iban a visitarla cada tanto, le comentaban de todo, desde afuera de su cuarto, Rachel asegurándoles, que ella les podía oír.

Ocurrió un viernes por la noche, Rachel había terminado ese día exitosamente, entrado en una rutina propuesta por su padre para retomar su normalidad, ese día unas cuantas clases de canto, aún no de baile, ya que su pierna todavía le dolía, exitosamente definiéndolo cómo "el hecho de que ella ya no quería huir del lugar apenas verlo", dado que pasaba por el colegio al ir a ellos y por la casa de James, había mucho miedo aún, por los recuerdos y los sucesos, más ellos, los chicos del club Glee, se venían apoyando mutuamente, igual los demás, y para sorpresa de todos, Sue resultó tener buen tacto, eso fue una gran sorpresa.

Por ahora ella estaba a cargo, para cuándo iniciara el último año de los chicos, quién sabe.

Ocurrió un viernes por la noche, Rachel se dirigía al hospital como lo había hecho toda esa semana para hablar con Quinn, aunque ella estuviera dormida, agradeciendo que poco a poco su carita iba siendo la de un inicio, ya había bajado mucho la hinchazón y los cortes, su nariz había retomado su tamaño normal, seguía con vendajes, y todo, más Quinn iba mejorando lentamente.

Ella llegó al hospital notando que había patrullas en el estacionamiento, cosa que era normal dado que James todavía estaba internado.

Ella entró al hospital, notando que no había nadie en la recepción, y más allá al fondo del pasillo parecía haber una especie de "malentendido", había mucha gente gritando, moviéndose, en el pasillo que llevaba al cuarto de Quinn.

- Mierda – soltó ella caminando más rápido para verla, notando ni bien llegar a metros de la puerta de su cuarto, mismo que estaba abierto, que James estaba dentro junto a un policía, él atado a la silla, Russell estaba siendo sometido en el piso porque quería llegar a James, por cuatro oficiales, de ahí la pelea, Amy intentaba que Quinn no se moviera a la par que quería contener a Judy de llegar a James.

Y Quinn estaba despierta mirando todo preocupada.

¡Quinn estaba despierta ¡

Holy Fuck.

- ¿Eh qué pasa? – preguntó Rachel haciéndose oír más allá de las maldiciones de Russell desde el suelo.

- Ese hijo de puta no va a declarar si no ve a Quinn ¡- gritó Santana desde el lado derecho del cuarto quién estaba tratando también de llegar a James, por lo que estaba luchando con dos oficiales.

Enfermeros y más policías corriendo a ayudar y calmar a todos.

Esa fue la primera vez que ella oyó a su padre gritar, jurar y poner todo bajo control.

- Gee – dijo Rachel tapando ambos de sus manos sobre sus oídos.

Más policías recurrieron a poner todo bajo control.

Con ello, se llevaron a Russell, a Santana, a Judy, Rachel levantó las manos como diciendo que se iba a portar bien y que no se la lleven.

Hiram viendo lo alterada que se había puesto Quinn y que veía frenética a Rachel le pidió al oficial a cargo que se quede, a modo de apoyo para Quinn.

Carpenter aceptó eso, después de todo, James había prometido confesar y firmar lo que quieran siempre que pueda ver a Quinn y/o hablar con ella, a pesar de que su abogado presente le decía que no haga estupideces y que se calle.

- La mayor estupidez ya la hizo – soltó Rachel negándose a tenerle miedo a este pedazo de mierda, y con ello aportarle más poder que no debía tener.

"El amor vence al miedo", eso había dicho Russell, osea Russell, caray.

- Silencio por favor – pidió Hiram y su hija asintió concediéndoselo – ahora por favor, seamos breves, Quinn acaba de despertar y no quiero sobrecargarla, capitán Carpenter, le pido que sea prudente.

- Sí Doctor, muchas gracias más bien – le agradeció para luego decir – adelante James

Para que la lacra hablara.

Quinn recostada en su cama con la pierna enyesada y ahora el brazo enyesado, vendas en su cabeza, en su nariz y en su mano derecha que también tenía muchos cortes, Amy a su lado para asistirla y ayudarla si surgiera cualquier cosa.

James sentado en silla de ruedas, con ambas piernas y brazos enyesados, aparte de la del coxis al rompérselo.

- No lo hagas – dijo su abogado.

Gonzales que estaba al lado de la silla de ruedas de él, le dio unas ganas inmensas de callarlo.

- Dije que lo haría y lo voy a hacer – soltó James mirando a Quinn qué sólo miraba a Rachel.

- Bebé por favor, a un lado – le pidió su padre y así lo hizo Rachel parándose al lado de Carpenter, Quinn bufando un poco, porque la quería más cerca, a la par que estaba de lo más defensiva y protectora de ella, contra James.

- Adelante James – pidió Carpenter por segunda vez.

- Quiero quedarme a solas con Quinn – pidió James

- No ¡ - gritó Rachel – lo siento – después dijo suavemente haciendo que Quinn le dedique una sonrisas tan pequeñita, pero tan pequeñita y hermosa, esa destinada sólo a ella, esa que hacía sonreír grande a Rachel y marcársele esos adorables hoyuelos que tenía.

Awww.

- AHHHHHHHHHH JODER NO ¡ - gritó James tratando de levantarse, de lo más iracundo, no pudo, ayudó mucho que estuviera de lo más enyesado y que estuviera con ataduras a la silla, no porque pudiera levantarse sólo, él no podría, sino por seguridad, él había cometido un hecho terrorífico que se convirtió en uno peor, al los policías descubrir en su casa a ambos padres muertos.

James se mostró de lo más violento, Carpenter pensó – al fin está mostrándose tal cuál es – y no jugando al chico emocional que tuvo un ataque de ira e hizo una estupidez, papel que su abogado quería representar.

- NO, NO, NO ¡ - gritó de lo más fuerte que pudo – ESA SONRISA ES HACIA MÍ, TÚ DEBES AMARME A MÍ, SOY TU TODO ¡ - empezó a gritar obsesionado por Quinn.

- Limítate a confesar tu accionar o te sacaremos de este cuarto tan rápido que no podrás ni sentir la brisa – acotó Carpenter cansado de su mierda y con el abogado presente del chico para que no invalide su declaración y/o confesión, al anularle derechos que incluso una pequeña mierda cómo esa, merece.

James gritó un par de veces más, antes de asentir cuando Gonzales tocó su silla y añadir – lo haré, lo haré – respirando fuerte para tranquilizarse un poco y seguir, siempre mirando a Quinn, que al igual que Rachel se negaba a ser intimidada por él, a no darle poder.

- Ese día, viernes 18, sabía que mis padres iban a sufrir, los maté primero, a mi madre, a mi papá le dediqué más tiempo – dijo con una sonrisa de lo más creepy, haciendo referencia a que su papá al haber escuchado el disparo, corrió al dormitorio, abrió la puerta, gritó de lo más aterrado, su hijo estaba esperándolo detrás de la puerta cogiendo un bate de béisbol con el cuál le destrozó ambas rodillas, de un gran golpe, para después con su papá en el piso, él romper cada articulación de él, disfrutando su sufrimiento al máximo, para al final verlo ahogarse con su propia sangre – junto a Jhon habíamos decidido que íbamos a limpiar el colegio de esa mierda de quejicas, góticos, emos, gordas, bullímicas, discapacitados, negros, asiáticos, gay, lesbianas, pobres de mierda, toda la mierda que es infeliz y que anda por ahí haciendo más infeliz a las demás personas, teníamos que matarlos a todos, empezando por ese maldito hindú de Figgings, que sólo está ahí para impedir que mostremos nuestra superioridad interna, el regalo de Dios que somos – un discurso de lo más homofóbico, racista, clasista, de lo más asqueroso posible – osea, a mí, Jhon era un inútil que pude convencer para que me ayude, oficialmente él iba a ser el culpable, pero todo se fue a la mierda – finalizó mirando a Quinn queriendo jugar al chico malo que es lindo y que las chicas pueden adorar en su intento de querer cambiarlos.

No, jamás chicas.

- ¿Y qué coño tengo que ver yo? – preguntó Quinn con la voz rasposa y lentamente, antes de hacer un gesto por el dolor que sintió al hablar por primera vez dado todo, Amy le dio un poco de agua en un vaso con un sorbete.

- Tú eres mi reina, eres mi todo – dijo encantado él – este es un tributo para ti, para que sepas que puedo hacer todo por ti, cuándo tú quieras, lo que decidas bebé.

Quinn lo miró un segundo antes de buffar, todo mientras hacías ruidos de motor por su nariz rota, aún usando ella ayuda para poder respirar.

Rachel no podía apartar su vista de ella, ya que aún toda rota, ella tenía una presencia imponente.

- Eres una mala broma – le dijo Quinn lentamente

- ¿Qué significa eso? – le pidió James desde su silla de ruedas, él con el rostro moreteado y vendado por los cortes que se hizo, todo confuso.

- Tú no me amas – replicó

- Claro que sí, todo para ti, ya te dije, bebé – le dijo enamorado y sonriéndole dulcemente.

Rachel sintió arcadas al oír ese término de su boca.

Carpenter se sorprendió aún con todos sus años de ver todo tipo de casos, se sorprendió de la dualidad de este muchacho que pasaba de iracundo a mansito, todo muy opuesto, cómo el día y la noche.

- Tú me adoras – habló Quinn con mucha lentitud, Amy se acercó a darle otro sorbo de agua con una pajilla para que pueda seguir, Quinn tomó muy poquito, pero tomó, James asintió entusiasmado que Quinn se dé cuenta – estás equivocado – James mostró un gesto confuso – tú me adoras por lo que podría ser, por Sue – finalizó.