Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 1415.

Diciembre: Oportunidad

El ánimo había ido decayendo conforme avanzaban los días. Adrien y ella salían cada día juntos en busca de un trabajo que les diera un pequeño respiro, pero el universo parecía confabular en su contra.

Marinette pensó que, tal vez, si cambiaban su rutina cambiarían también su suerte. Así que le pidió a Adrien salir separados.

El frío de finales de otoño la golpeó como una mano gigante y gélida. Se arrebujó en su bufanda y se dispuso a recorrer las calles más céntricas para llenarlas de currículums. Hasta el momento había evitado el centro porque le había parecido más complicado que la contratasen, pero llegados a aquel punto ya no le quedaban muchas más opciones.

Tras más de una hora de miradas altivas y desdeñosa se preguntó si debería haberse vestido de un modo más elegante, pero ya era tarde para remediarlo.

Se tomó un pequeño descanso para comer algo en un café y replantearse su recorrido. Miró el mapa de París en el móvil barajando otras opciones hasta que la cara de Jagged Stone llenó la pantalla. Soltó el teléfono como si estuviera en llamas y aterrizó plano sobre la mesa. Lo observó un instante vibrar y se decidió a responder.

—Soy Marinette.

—¡Marinette! Sé que eres una chica muy ocupada, pero ¿tendrías una hora para vernos?

Marinette estuvo a punto de echarse a reír por la ironía de tener todas las horas libres del mundo en aquel momento.

—Sí, claro, tengo tiempo.

—¡Fantástico! —exclamó él. Marinette acostumbrada a su entusiasmo característico sonrió—. ¿Puedes venir al hotel antes de mediodía?

—Estoy cerca, puedo estar ahí en unos veinte minutos.

—Eso es genial, Penny te estará esperando en la entrada.

Marinette apuró su chocolate caliente y pagó la consumición antes de salir rumbo al hotel de los Bourgeois. No sabía que iba a proponerle Jagged, pero fuera lo que fuese lo aceptaría, necesitaba dinero desesperadamente.

Penny cruzó las puertas de cristal en cuando la vio aparecer y le sonrió con amabilidad. A Marinette le gustaba Penny porque era el tipo de persona que se preocupaba por crear un ambiente agradable para los demás, siempre se lo había puesto fácil respondiendo a sus dudas o ayudándola en lo que podía.

—Gracias por venir, Marinette.

Le devolvió la sonrisa a la mánager de Jagged Stone. Aquella llamada le había subido el ánimo.

—No te entretendremos mucho tiempo, puedes estar tranquila.

—No importa, no tengo nada que hacer —musitó siguiéndola adentro.

No tenía sentido decirle a Penny que no tenía trabajo y que llorar en un rincón sería lo más emocionante que pensaba hacer. No se cruzó con Chloé.

Penny abrió la puerta de la suite de Jagged con la tarjeta magnética y la invitó a pasar.

Jagged se puso en pie de un brincó y estrechó su mano con fuerza con una sonrisa en los labios.

—Siéntate, ponte cómoda —pronunció apuntando el sofá frente a él—. ¿Quieres tomar algo?

—No, estoy bien, gracias.

Jagged asintió sentándose.

—Quiero proponerte algo bastante diferente a lo que te pido normalmente.

Le miró con curiosidad, el estilo de Jagged se había mantenido inalterable en el tiempo, esperaba que no le hubiese dado por cambiarlo de repente porque sería un poco extraño.

—Siempre te pido portadas, posters publicitarios o gafas.

Penny se situó tras él, en pie, con las manos a la espalda y una mal disimulada sonrisa. Marinette reconoció la pose como la de "negocio en ciernes" y su curiosidad por aquella reunión aumentó.

—Sabes lo que me caracteriza mejor que nadie, o casi mejor que nadie —musitó carraspeando—. Así que he pensado que eres la persona más adecuada para este proyecto. Por eso y porque tienes mucho talento.

—¿Qué tipo de proyecto? —preguntó deseando no haber sonado tan ansiosa como lo estaba en realidad.

—Hay una firma de moda que quiere sacar una línea inspirada en mí y, deja que te diga, que lo que me han enseñado hasta ahora haría llorar al Dios del rock'n'roll —declaró con gesto dramático—. Sé que haces diseños a nivel particular y he pensado que podrías trabajar en esto para mí.

Marinette se tragó el "sí" que amenazaba con escapar de entre sus labios convertido en un ensordecedor chillido. Si la oferta venía de una marca podían rechazarla, lo lógico era que participase uno de sus diseñadores.

—Como al señor Stone no le ha gustado ninguna de las propuestas le han ofrecido elegir al diseñador que prefiera —explicó Penny captando sus dudas al instante—. Aunque revisarían tu trabajo la última palabra, sobre si se acepta o no cualquier prenda de la colección, la tendrá el señor Stone.

—Por supuesto, tu nombre saldría en la colección y las etiquetas. También me he encargado de que el porcentaje que recibas por tu trabajo sea justo. Si es que aceptas.

—¿Es de verdad?

—¡Claro que sí!

Penny desde detrás de Jagged asintió reafirmando sus palabras.

—¿De verdad?

Penny sacó el contrato de la carpeta y caminó hasta a ella para ofrecérselo, sabía que Marinette estaba pensando en voz alta, incrédula, y no podía decir que no la comprendía.

—Puedes pensártelo con tranquilidad —le aseguró Penny—, tenemos un plazo de quince días para proponer a una candidata.

—Aunque espero que digas que sí —añadió Jagged—. He visto tus trabajos para Kitty Section y son fantásticos.

»Vuelve a casa y piénsatelo, cuando tengas tu respuesta ya me lo dirás.

—Gracias por haber pensado en mí para esto.

—Ya sabes que tengo debilidad por ti —pronunció guiñándole un ojo—, no podía pensar en otra persona.

Marinette dejó el hotel dando saltitos con el contrato bien abrazado. No podía creerse el haber tenido tantísima suerte cuando había perdido toda la esperanza de encontrar algo. Era consciente de que eso no le aseguraba un puesto a largo plazo, pero sí que le abriría algunas puertas y su trabajo tendría publicidad gratuita. Y si, además, Jagged se ponía su ropa en público sería sublime.

Metió las llaves en la cerradura y entró en el apartamento como un huracán.

—¡Estoy en casa!

Adrien se asomó con curiosidad, el tono de voz de Marinette sonaba tan jovial como diferente al del último mes.

—¿Has tenido suerte?

Marinette soltó la carpeta en la que cargaba los currículums sobre el mueble del recibidor y se lanzó directa a sus brazos.

—No vas a creerte lo que me ha ocurrido.

—Has encontrado un camembert especial —siseó Plagg emocionado ante la perspectiva.

—Lo siento, Plagg, por ahora sólo tenemos el del supermercado.

—Lástima.

Tikki salió disparada del interior del bolso de Marinette y arrastró a su compañero lejos de allí.

—¿Vas a contármelo o tengo que adivinarlo?

—Estaba dejando currículums en algunas tiendas del centro y me ha llamado Jagged.

—¿Te ha pedido otra portada?

—¡No!

A Adrien le pareció demasiado feliz como para que no le hubiese ofrecido diseñarle algo. Le sujetó el rostro entre las manos y clavó sus ojos verdes en los azules de ella tratando de adivinar qué era.

—Quiere que le diseñe una línea de ropa.

—¡Eso es genial, Marinette! Le habrás dicho que sí, ¿verdad?

—No, aún no. El contrato no es con él directamente, es con una marca.

—¿Las condiciones no son buenas?

Marinette parpadeó como si la realidad la hubiese golpeado de repente.

—No lo sé, no he leído el contrato todavía.

—Puedo llamar a Nathalie para que le eche un vistazo si quieres.

—No, no hace falta —declaró, su madre podría echarle una mano con ello y estaba segura de que Penny también le resolvería las dudas que pudiese tener—. Antes de decidirlo quería hablar contigo.

—¿Por qué?

—Bueno, si acepto va a suponer un montón de horas de trabajo durante al menos un mes —musitó algo nerviosa—, lo que significa que no voy a tener mucho tiempo para nada más y...

—Princesa —la interrumpió dejando un beso corto en sus labios—. Nos adaptaremos a lo que sea. Es tu sueño, no dejes que nada ni nadie se interponga entre tú y él.

—Entonces ¿te parece bien?

—Léelo y acéptalo.

En realidad, ya había tomado la decisión de aceptarlo, aunque Adrien no hubiese estado de acuerdo. Porque la puerta podía no volver a abrirse y no quería dejar escapar la oportunidad.

Si todo aquello salía bien podría afirmar que aquel año había empezado bien, con el reencuentro con Adrien, y había acabado mejor, con una relación que parecía estable y duradera y una gran oferta en el horizonte.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Con esto llegamos al fin. Ha sido una pequeña aventura de la que he disfrutado más de lo esperado; aunque no es el tipo de historia que me gusta escribir, le he tomado cariño.
Espero que la hayáis disfrutado. Gracias por haberme leído y por vuestro apoyo.
Deseo que tengáis una estupenda entrada de año y que 2021 os traiga muchas cosas buenas. Nos leemos.