La sangre: La unica salvacion

Narra KAGOME

Sentí que mis guardias corrían hacia mi y sacaron sus espadas para ayudarme con los enemigos.

Mire a Sesshomaru y palidecí, el estaba inconsciente y aquella flecha no era ordinaria... llevaba... ¿llevaba miasma?, ¿veneno y energía oscura? me interrogue con gran desconcierto.

Esto era insólito, nunca había visto esta mezcla, nunca y me sentí mucho mas preocupada, ¿Cómo iba a salvarlo?

De pronto vi que ya me rodeaban los soldados, era un escudo y vi que muchos caían por la flechas y lanzas que el enemigo lanzaba sin compasión alguna y vi a lo lejos un grupo de humanos que iban cayendo, sentí que la cólera tomaba posesión de mis sentidos y la rabia buscaba salir.. pero no pude mi mirada cayo en un Sesshomaru inconsciente me agache... saque la flecha que en el había impactado y lo hice rápido porque mas tiempo pasaba en el cuerpo de sesshomaru seria mas peligrosa.

-Lo siento- le susurre al ver que el gimió y luego de ello no musito ni una sola palabra o gemido el estaba como muerto.

Ante la defensa creada delante de mi los generales corrían, habían visto al heredero caer. hicieron uso de su poder para frenar a los enemigos y estos al ver al heredero tendido y casi sin vida se fueron profiriendo arengas por que se creían ganadores, su objetivo se hallaba a punto de perecer.

Solo que no lo permitiría, Sesshomaru no podría morir sin que lo consienta.

En eso lo alzaron rápidamente y lo llevaron al campamento.

con urgencia entramos a la tienda de sesshomaru , ordene que trajeran vendajes y agua para poder limpiar su herida.

- ¿Quién es usted? -me pregunto un general lobo en tono grosero.
antes que respondiera uno de mis guardias le entrego un mensaje.

-disculpe la rudeza miko kagome- me dijo mas calmado- ¡vayan a traer lo que pidió!- grito a sus soldados -usted podrá salvarlo - me dijo tan seguro de ello pero me sentí mal, la verdad era que no sabia si podría aunque deseaba salvarlo a cualquier costa.

-yo... -dije mientras seguía quitándole la armadura- espero hacerlo- y le enseñe la flecha- esta flecha tiene poder espiritual oscuro y veneno es la primera vez que veo esto junto, el objetivo de esta lucha era matar al heredero - informe seria.

-¡solo los monjes y mikos pueden hacer esto!, ¡ustedes manejan la energía espiritual! - me dijo molesto mientras lanzaba la flecha al suelo.

-es cierto- conteste y lo mire con rabia por la acusación- pero yo no soy una miko oscura, o un monje que use para esos fines el poder especial que se nos dio, jamás haría esto, escúchelo bien jamás. Sepa mas bien que una miko corrompida no podría hacer el uso de la sanación -dije todo eso de manera rápida mientras le retiraba el haori ensangrentado- Salvare al príncipe y no le deseo ningún mal a la casa del oeste, mas bien investigue quien pudo pedir los servicios de una miko o monje oscuro.

El general me miraba y se detenía de responderme. sabia que la única forma de salvar al príncipe era mi poder y mas prueba de mi inocencia era eso.

No estaba corrompida y podía usar el don para las buenas obras.

Aunque a mi mente venia kikyo y su ultima lección. ella no era o no estaba corrompida pero pudo usar su poder para atacarme... pero se detuvo.. ella me dijo que si seguía se corrompería y que "conocía una"

En ese instante salió el general lobo y entraron los soldados con lo que pedí, limpie la zona afectada y empecé con la purificacion... serian horas pero no iba a dejarlo morir.

Mientras todo esto ocurría el príncipe de oeste no podía reaccionar y trato de comunicarse con su bestia:

-yako- llamo el heredero en su mente- creo que moriremos.

-es por culpa tuya, nunca cuidas tu lado izquierdo- reprocho la bestia débil.

-me acostumbre a que inuyasha me cuidara la izquierda -sonrió ante tal costumbre.

-¿y donde estaba el? -dijo molesto- en el bello palacio pasándola bien -hizo una pausa- la miko no podrá, esto rebasa sus limites y si te diste cuenta ella esta débil...

-no la culpare sino puede salvarnos, mas bien no debí ser tan duro con ella, ya no podre decirle que yo...- se detuvo a sopesar lo que diría, solo que..

-estas apunto de morir y ¿estas preocupado de lo que dirás?, eres un imbécil.. dilo de una vez- exigió con molestia, su bestia.

-esta bien - respondió rendido el príncipe- amo a kagome y no se cuando empezó, si la primera vez que me la cruce en los pasillos del palacio de inuyasha o cuando la consolé por su infortunio de que ya no tenia un futuro con su familia en su época.

-vez que no es difícil, lo malo es que nunca lo escuchara, eres un malnacido - dijo la bestia muy disgustada.

-recuerda que somos uno -dijo el príncipe borrando su sonrisa y cambiando a un facción llena de pena y culpa, al ver que moriría pronto y que por su maldito orgullo o mas que nada por poner esa barrera de "asuntos" nunca tuvo el valor de manifestar sus sentimientos.

- si salimos de esta, le dirás y sino lo haces lo hare yo- dijo con determinación- aunque dudo que vivamos.

- la fe es lo ultimo que se pierde - respondió el príncipe para luego quedarse callado.

Narra autora::

Ya habían pasado 5 horas que la miko hacia su máximo esfuerzo sacando la energía, había logrado sacar el veneno, pero la batalla seguía con esa energía a oscura...

kagome sudaba y se veía agitada, necesitaba tomar un descanso pero no podía y no debía, la vida de sesshomaru era mas importante que cualquier agotamiento y se repetía a si misma que todo estaba en la mente.

-siento que desfallezco- se dijo mentalmente- mi cuerpo no aguanta... por favor kamis ayúdenme... debo salvarlo.. debo hacerlo... no puede morir es el futuro del oeste... -las lagrimas empezaron a emerger sentía que su corazón se oprimía. Solo que...

- ¿lo amas? -le pregunto una voz - dime la verdad y te ayudo.

- ¿Quién eres?- pregunto alarmada mientras enviaba mas poder y buscaba con la mirada al dueño de esa voz.

-responde la pregunta, el que o quien sea no es importante...- insistió y la miraba con cautela aunque ella no lo veía.

- yo no lo sé ... es la verdad- dijo incomoda por la invasión a sus sentimientos.

-tu alteraste el pasado te creíste un Kami y para un kami es tabú hacer lo que hiciste y mírate ahora, te encuentras desesperada por salvarlo, si no hubieras cambiado el pasado el estaría vivo por allí, matando pero vivo -hablo sin importancia pero muy satisfecho de ver la expresión de kagome de completa angustia.

-perdón...- dijo con tristeza y sintiéndose culpable - no quise creerme un kami, solo quería..-dijo en medio de las lagrimas - solo quería un nuevo comienzo para inuyasha, el vivió injusticias y quería ser asesinado por sesshomaru pero en esta nueva realidad ellos viven en armonía.

-aunque volvieras alterar el pasado siempre alguien debe morir- le contesto la deidad- supongo que no lo sabias y has dicho que no sabes si lo amas...

-pero esa vez.. yo...- trataba de defenderse y pensó rápidamente- has dicho que alguien siempre debe morir y que tal si muero y el vive- dijo con un nuevo brillo en sus ojos ante la idea de poder salvarlo- El es valioso y sus padres lo necesitan, yo no tengo a nadie y a nadie voy a hacerle falta.

-me parece justo, después de todo, esta situación llego a pasar por culpa tuya -dijo con seriedad y a la vez formando una sonrisa siniestra que la miko no pudo ver por que aquella deidad no se hacia visible- te daré la energía que necesitas, solo que en 4 días morirás...- dijo con un ligero tono de pena que era fingido- tu cuerpo no resistiría de todas manera.

De esa manera desapareció y kagome sintió el nuevo poder recorrerle y vio maravillada como al fin podía librar el cuerpo de sesshomaru de esa energía oscura y cuando vio que el estaba limpio, tomo rápidamente un papiro y escribí instrucciones para el tratamiento del príncipe, luego de ello perdió el conocimiento.

Palacio del oeste:

Toga desplego todas sus tropas hacia al norte, había recibido las noticias y apenas termino de escucharlas habia dado sus ordenes de reunir a su ejercito.

A su llamado llegaron desde los rincones de su territorio toda aquella gente que estaba agradecida entre ellos humanos y hanyous y claro esta los youkais.

Irasue estaba envuelta en sentimientos encontrados por un lado quería salir de ahí e ir al encuentro de su hijo, estaba asustada y entraba en pánico por la sola idea que su amado hijo pudiera fallecer, sentía su corazón desgarrarse, por el otro estaba que echaba humo, no comprendía quien tenia ese poder para llevar al heredero del oeste al borde la muerte

-Debo ir, tengo que ir - dijo la inu a toga toda angustiada, que daba algunas ordenes.

-entiendo que quieres verlo yo estoy igual pero kagome esta con él, se que hará lo que sea por sesshomaru.. - pero vio que irasue no se consolaba con ello- bien hazlo ve, no puedo impedirte que vayas a verlo, pero debes tener cuidado.

-Lo tendré, no te preocupes - respondió mientras que una mano tocaba la mejilla de lord a modo de consuelo- mas bien que deberían temerme son ellos, no saben lo peligrosa que puedo ser y mas aun por mi hijo.

-Colócate una armadura -sugirió, mientras veía entrar otro soldado con mas pergaminos que debían ser sellados..

-veré como esta y volveré -dijo rápido la inu y se conjuro su poder y volviéndose una esfera de energía desapareció.

no paso muchos minutos y ella se hallaba a la puerta de la tienda, donde su hijo descansaba, hacia un día que las noticias habían llegado y un día mas de la partida de las noticias del campo de batalla.

sintió las miradas y como todos aquellos hacían una reverencia.
en cualquier otro momento hubiera dirigido su mirada a ellos pero esta vez no fue así, solo entro y lo vio...

- ¡hijo! -exclamo tapándose la boca al verlo tirada encima de un futon, su rostro parecía que dormía, pero giro su vista a la derecha y vio a kagome siendo atendida por algunas humanas, que dejaron de atenderla por saludar a la lady.

-sea bienvenida lady irasue -saludaron al unísono.

en eso entro Nyra trayendo una palangana de agua...

- mi señora -saludo, inclinándose.

- ¿Qué paso con kagome?-dijo alarmada mientras se acercaba a su amiga que sudaba y tiritaba.

-la miko kagome logro salvar al príncipe, luego de ello apenas pudo escribir las indicaciones para tratar al príncipe y desfalleció - explicaba algo temblorosa- a penas la pude sujetar pues entraba a ver como se encontraba.

-kagome, mi amiga...-dijo con pena mientras veía como su amiga balbuceaba- ¿ya trajeron a algún medico humano para que la vea?

-si, mi señora...-dijo con tristeza- pero dicen que ella morirá, todo ese poder oscuro y mas el veneno con que atacaron al príncipe, su cuerpo no lo podrá soportar, en tres días morirá... - dijo en medio de lagrimas Nyra y con mucha tristeza.

- ¡¿que?! -dio un grito ahogado- ¡no!¡ ella no! ella es mi hermana, ella no puede -hablaba con dolor y tanta rabia de ver como su amiga se había sacrificado por su hijo a raíz de la guerra aquella maldita guerra- debe haber una forma, algo debe haber -trataba de ser positiva.

-ma... ma-dre... -irasue giro hacia su hijo que balbuceaba

-sesshomaru -respondió mientras iba a ver a su hijo y lo ayudo a sentarse.

- ¿Dónde esta kagome? - la pregunta hizo que irasue no supiera que decir, como explicarle que el estaba vivo por que kagome prácticamente se sacrifico por el.

sesshomaru al percibir que algo se le ocultaba, reviso la habitación y la vio, ella sudaba y tiritaba. se puso en pie y no pudo caminar, se desplomo de nuevo y fue sujetado por su madre...

- mi príncipe- dijo Nyra, que se acercaba con una poción- la miko kagome dejo instrucciones y debe beber esto para que este sano completamente, por favor bébalo...

- ¿por que no la esta viendo algún sanador humano? - pregunto mientras sujetaba la poción..

-por favor beba, el efecto se pierde si usted demora en beberlo - insistió Nyra.

viendo que era por su bien y por encargo de la miko de sus tormentos, lo ingirió.

- ahora si, ¡explíquenme por que nadie la esta atendiendo!- exigió con cierta molestia al ver la cara de Nyra que no sabia como empezar.

irasue fue la que empezó a explicarle.

-los medico que vieron a kagome, han dicho que su cuerpo no resistirá toda aquella energía oscura y peor con el veneno que tuvo que transmitir a su cuerpo -explico con tristeza sin poder ver a su hijo que estaba mas pálido con toda esa información y sintiéndose culpable- han dicho que kagome vivirá tres agonizantes días...- en eso ella ahogo un sollozo.

-no- dijo incrédulo- ella no puede morir, ella no debía estar aquí, ¿Quién la envió?! ¿Quién hizo que ella viniera a este lugar peligroso?!- miro con una mirada de odio a su madre- ¡¿fuiste tu o fue mi padre...?

-hijo...-dijo dolida y sintiéndose culpable- se suponía que esta batalla era cosa sencilla, nadie pensaría que fuera de esta magnitud, nadie es culpable...

-YO soy el CULPABLE- se dijo lleno de cólera y vio a su madre- esa es la única verdad, - en eso se puso de pie y pudo caminar, se acerco a su miko y sintió como yako aullaba de dolor, al verla en tan lamentable estado. ¡Retirense, largo! -grito, mientras se sentaba al lado de la miko.

todos salieron de la habitación sin decir nada.

Irasue se fue, dolida por las palabras de su hijo, aunque lo comprendía absolutamente y vería la forma de salvar a su amiga. El tiempo era el peor enemigo y ella estaba dispuesta a darle batalla y mas que nada a la muerte.

Sesshomaru, secaba el sudor de la frente de kagome, se sentía tan molesto por haberla dejado en ese estado y muy impotente de no saber como ayudarla...

Narra Sesshomaru:

no debías haber venido, no debías haberme salvado, esto rebasaba tu capacidad por que lo hiciste, ¿acaso no amas tu vida? -decía en tono audible, mientras exprimía el paño que colocaba con cuidado en la frente de kagome- como puedo seguir con vida mientras que tu... -la voz se entrecortaba y las lagrimas empezaron a caer- kagome en realidad yo te amo, te elegí a ti, nunca sabré si sentiste lo mismo deseaba ganarme tu corazón pero después de lo que paso con inuyasha me porte mal y pensé que eras igual a las demás, pero me mentí a mi mismo sabia que no había pasado nada pero los sucesos me dejaron cegar y trate de engañarme negando mis sentimientos pero falle, estrepitosamente.

Si hubiera cualquier forma de hacer que vivas, daría hasta mi vida si es necesario...

-príncipe del oeste - ante mi apareció shinigami el dios de la muerte- la miko kagome esta a punto de morir, como bien sabe sus días están contados- hablo como si hablaran de algo sin la mas mínima relevancia- pero hay algo que usted puede hacer por ella...

- ¿Qué le hiciste? - en ese instante me di cuenta que el debe ser la causa y que algo tuvo que ver con la situación de la miko.

-vaya si que es inteligente y no uno mas de esos soldados que solo están programados para matar -lo vi sin miedo al responderme de manera tranquila- bueno ya que estamos en este punto le diré que kagome hubiera muerto el mismo día en que ella luchaba por salvarlo, con o sin mi ayuda la muerte es lo que a ella le espera- lo miraba con rabia a aquel espectro pues eso era lo que parecía y no un imponente kami. sentía rabia conmigo mismo y con aquel dios..- además como es de seguro que sabes, ella debe pagar el echo de intervenir con el tiempo y alterar toda una línea del tiempo

-ahora, ¿tu serás el verdugo de ella? -dije con enfado y mirándolo con ojos asesinos, si estuviera mucho mas repuesto sin duda me lanzaría contra el, pero continúe- tu quieres ser juez, no dijiste que eres el dios de la muerte, no eres el dios de la creación...

-creo que no estas en posición de decirme que dios debe juzgarla, por que de mi depende que ella vaya a mi reino "la muerte"... -dijo triunfante shinigami.

- ¿entonces cual es tu oferta? - dije ya impaciente, ver a kagome mal, me ponía de los nervios y sentía que yakko se recuperaba y quería aplastar a la deidad- que debo hacer para que ella viva? -pregunte mientras veía a kagome convulsionar de nuevo y esto me alteraba mas - dilo de una vez ¡que quieres de mi!... -en eso agarre las manos de kagome y con una voz de ruego al no soportar ver mas la situación de la miko dije - por favor dímelo... - en mi vida suplique y ahi estaba haciéndolo por la humana que amaba.

-¡ay el amor!, mira que efectos a causado en ti- vi como su horrenda boca formaba un sonrisa espeluznante- lastima que ella no sepa lo que realmente siente- aquello me dolió, vio que me sentía herido por su comentario.

-no me importa si me ama o no, solo quiero que viva... -respondí mientras veía el aspecto burlón del dios.

-bien, pero es una pena realmente- dijo con voz falsa de pena- quiero que me entregues tu inmortalidad...

-para que la quieres tu eres un kami...-respondí asombrado ante la propuesta y no le hallaba sentido.

-no es de tu incumbencia, entrégame tu inmortalidad, espero tu respuesta tienes un día - me respondió fastidiado el kami y despareció en el acto.
justo en el momento en que le diría que si, ahora debía esperar un tormentoso día.

los movimientos arrítmicos de mi amada miko me trajeron a la realidad y me sacaron de mis pensamientos en los que me había enfrascado por unos segundos.

Palacio del Oeste:

Irasue se apareció en medio del salón, donde toga, estaba dispuesto a retirarse para al fin ir al encuentro de su hijo.

toga al darse cuenta de la aparición de su compañera, se giro hacia ella, solo para ver el profundo dolor que transmitían los ojos de la Inu.

- ¿Qué ha sucedido?- se apuro en preguntar. mientras sujetaba del brazo al ver lo pálida que estaba.

La Inu no demoro en responder y aunque le causaba dolor el contarlo tendría que hacerlo.

-Kagome esta al borde de la muerte, los sanadores. los humanos -aclaro con la voz entrecortada- ellos no dan esperanza de vida mas que solo 3 días- informo al borde de las lagrimas- mi amiga, nuestra amada amiga se sacrifico por Sesshomaru... y lo consiguió y ahora ella ya no será...-dijo llena de tristeza- además nuestro hijo nos culpa por enviarla y se culpa a el... -dijo llevándose las manos al rostro...

Toga no vio venir esa reacción de su heredero, pero si, su hijo tenia algo de razón. Aunque espanto tal idea en ese instante, el nunca haría daño a su querida amiga.

-no fue así - respondió seguro y algo molesto- nuestra intención no fue hacerle daño, tu sabes que nunca arriesgaríamos a kagome de esa forma - se defendió, atrayendo la mirada de la Inu que se limpiaba las lagrimas- sabemos que en una batalla existen bajas es lo natural y sabíamos que esta batalla no era de gran magnitud y además ella debía ganar seguridad en si misma...

-eso no lo entiende- interrumpió la lady aun sintiéndose triste.

-deberá hacerlo, además es seguro que por lo que esta pasando no se ha puesto a pensar en lo que dijo -hablo toga, mas firme en sus idea y sujetando la mano de su compañera- es natural su reacción irasue, ahora vamos.

- ¿tu sabes como? -dijo en medio del asombro y como si alguien le devolviera el aire.

-por supuesto, solo espero que -hizo una pausa- nuestro hijo se aclare la mente... aunque a este punto estoy seguro que lo hizo - dijo preocupado y saliendo del salón, jalando a irasue.

-Dime de que se trata -pregunto desesperada por saberlo.
- ¿es en serio, querida? -dijo aun desconcertado que su propia lady no supiera.

Entonces la lady trato de analizarlo y estaba tan perturbada que no daba con la respuesta que Toga tenia.

-Dímelo, no entiendo a que te refieres -expreso algo frustrada.
-la marca irasue, la marca - recalco - nuestra sangre...

La lady quedo de piedra y se sintió tonta, pero en medio de todo le parecía algo mas practico.

-eso seria una medida extrema pero dada las circunstancias - en ese momento montaban sus caballos y partían- no hay salida.

Toga sonrió increíblemente y dijo con tono pícaro:

-claro y así kagome seria la compañera de sesshomaru aunque- dijo algo dudoso en ese punto- no sabremos su reacción, quizás lo quiera matar...

- ¿matar?- dijo incrédula- si es la única manera de mantenerla con vida no puede quejarse... aunque reconozco que nos ahorraríamos muchas pasos. -dijo en tono burlón - hablando de matar...- dijo fastidiada- es mejor irnos de una vez y no al galope.

-estoy seguro que sesshomaru ya la salvo -dijo muy seguro Toga- con lo que me contaste y conociéndolo, sabes que es así.

La inu se relajo y viendo que inuyasha no aparecía y le causo extrañeza...
- ¿donde esta el cachorro? - toga sabia que así se refería a inuyasha a veces.
-el se fue con kikyo hace unas horas - le informo mientras, aumentaba la velocidad.

De esa manera ambos salían de palacio y deberían llegar a la mañana siguiente

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Narra autora:

Sesshomaru abrazo el cuerpo de su miko y ante el apareció Tsukuyomi ¿es que acaso ese día los kamis habían decidido visitar al príncipe del oeste?

Esperaba que este al menos le diera una manera de salvar a kagome, aunque a este punto no le importaba entregar su inmortalidad.

-así recibes a un kami - dijo con tono resentido- y yo bien dispuesto a decirte como salvarla sin tener que entregar tu inmortalidad a shinigami y además soy el dios de tu casa, el dios lunar - dijo con un toque de drama en sus palabras al ver que el heredero del oeste lo obervaba con mirada dura.

-me disculpara dios lunar, pero todo lo que me importa es salvarla y ... -en eso el dios le hizo una mueca, deteniendo las palabras del príncipe.

- ¿es que acaso no me oíste?, tengo una solución para salvar a kagome...-dijo mas tranquilo tomando asiento.

-dígamela, no aguanto verla así - dijo con mucho dolor al sentir el débil cuerpo que seguía tiritando.

-dale unas gotas de tu sangre, es todo lo que debes hacer -informo como si fuera lo mas obvio.

-eso... -dijo con dudas- eso la ataría a mi de por vida y ella se molestara... pasaría a ser mi compañera y no tengo idea si ella lo desea.

-quizás se moleste - hablo quitando importancia lo que le pareciera a la humana - pero ¿acaso su vida no es mas importante?, luego puedes conquistarla y asunto solucionado -expreso el kami mientras se observaba las uñas- que esperas hazlo.

sin pensarlo mucho el príncipe goteo de su mano la sangre, en los labios resquebrajados de la miko.

vio que en unos minutos el cuerpo de la miko dejaba de temblar y la fiebre bajaba.

colocó a la miko en el futon de manera delicada y se acerco al kami que aun estaba sentado ahí, observando la escena.

se hinco de rodillas e hizo una reverencia.

-agradezco que usted me diera la manera para poder salvar a kagome, aunque era obvio no me encontraba seguro en hacer esto- expreso con un tono agradecido y aun hincado.

-no me lo agradezcas, no podía permitir que ese engendro de dios te despojara de tu inmortalidad, además es una afrenta directa el meterse con la casa lunar y no te preocupes que yo me encargare de shinigami y no te molestara mas - dijo muy seguro el kami- ya puedes ponerte de pie.

-gracias- dijo sesshomaru mientras se levantaba- nunca olvidare lo que hoy hizo por mi.

-el amor es tan extraño, primero tu padre con esa humana izayoi hubiera sido perfecto que se enamorara de irasue, pero el amor es caprichoso, ahora tu te enamoras de kagome, una mujer extraordinaria por cierto, hizo que todo cambiara incluso tú si te lo contara seguro que no lo creerías o quizás si, sabes que naturaleza tiene tu clan y lo digo por tu abuelo...- y en eso le entrego un espejo en lo que veía como atacaba a su hermano sin piedad y como este le dejaba sin brazo en su forma demoniaca- vez que ella cambio todo eso, lo hizo sin esperar algo a cambio, ya pago el precio de tal alteración..

-su familia -musito el príncipe aun sorprendido por lo que había visto.

-si así fue, su familia, quedando sola -dijo serio mientras se paraba y se acercaba a la miko que ya tenia la respiración mas acompasada- afrontando un futuro que no conocía, pero sabia que se podría cambiar, si las tres distintas razas se mantenían juntas.

-no me he comportado a la altura, debo recompensar todo su sacrificio -dijo apenado y avergonzado luego de haberla tratado de mala manera y juzgado de forma incorrecta y solo por aquella situación.

-lo que pasa contigo es que no sabes reconocer que la amas - vio los ojos centellantes de enojo por sus palabras- no me mal entiendas, te alejaste de ella no mostraste que sentías algo hacia ella y ella no es una adivina mi querido príncipe -dijo sonriente mientras, se giraba hacia el- no puedes esperar que ella sienta algo hacia ti porque tu se lo impongas, no has visto a las humanas, tu que has recorrido las tierras de tu padre e incluso la madre de tu medio hermano fue una humana...

-se que son diferentes -dijo serio y fastidiado por que le señalaban sus errores.

-creo que sabrás como solucionar tus problemas amorosos, pero si le haces daño a esta miko caída del cielo -dijo a manera de amenaza- no dudes que vendré por ella, una mujer así seria una excelente compañía.

-no hará falta -dijo determinado, pero el kami desapareció en su delante.

Narra sesshomaru:

al fin podía descansar, con ella ya curada sentía que el aire volvía a mis pulmones.

lo que me acechaba en la mente era, como decirle que ella vive por la sangre que le di...

-seria prudente decirlo y no ocultárselo -me sugirió echado yakko, sin duda todo esto también lo dejaron agotado.

-seria lo indicado -respondí, mientras me acomodaba el haori, ya que recién me había fijado en mi apariencia- solo que ella se vería forzada a una relación que no ha pedido -respondí ya sentándome al lado de kagome que al fin dormía.

- ¿pretendes ocultárselo?, no es buena idea - me respondió mi bestia, con aparente fastidio.

-entonces sugieres que le diga la verdad y verla obligada a llevar una relación que no pidió... sabes que si le di mi sangre es porque no habia mas opción.

-por supuesto que lo se -me dijo cansada de discutir- solo deberías ser sincero, ella lo asimilara.

-no estoy muy convencido -respondí- se que las humanas no les agrada que les impongan, les gusta ser conquistadas...

-seria tan sencillo si fuera una youkai...-me respondió yakko lamiéndose los labios.

-ya vez que no lo es -dije diciendo lo obvio y trayendo a la realidad a mi bestia que se colocaba en pie.

-haz lo que quieras - me respondió molesto- pero recuerda que en cualquier momento le diré tus sentimientos sin miramientos.