CAPÍTULO FINAL.

¿Qué había ocurrido antes del recuentro de Candy y Terry?

Candy había decidido darle la mitad de la herencia a la tía Elroy. Ni Archie, Stear o Anthony pusieron objeciones. Candy no consideraba la herencia como propia. No obstante conservaría la otra mitad, Candy pensaba donarla a una institución en la lucha del cáncer. Ella no necesitaba tanto para vivir. Además tenía sus dos empresas que ahora ya no necesitaban su presencia, solo viajes cortos, pero nada que el avión de su padre no pudiera arreglar, Y con Terry tendría de más. Elroy Andley había recibido la noticia por parte de Stear. Elroy estaba sorprendida por semejante acto de bondad de Candy, Elroy fin dió su comprensión, y aceptó su error al juzgar a la muchacha.

La tía Elroy Andley apretó la carta de William, su hermano y miro sus manos ya arrugadas. Había dejado pasar la vida, al igual que William, su hermano sin vivirla, pero William tuvo la dicha de conocer un poco de esa felicidad, que no tiene edad, y que siempre nos está esperando, tarde o temprano. Todo eso se lo enseño una niña sin familia, sin posición social, y sin pedir nada, y cambiado lo da todo, Elroy no podía esperar que la vida le diera lo mismo que a su hermano, pero si podría arreglar un poco del daño que ella había hecho. Y solo por pensar eso sintió una nueva ante la vida, y muy llena de energía.

Candy y Terry estaban en la cama, en un revoltijo de besos, abrazos y lágrimas. Besos de reconocimiento, abrazos de consolación, y lágrimas de reconciliación, risas y planes para su nuevo comienzo. Al fin.

—¿Me perdonas? pidió Candy— ¿me perdonas por haberme ido ? ¿Por no haberte dado oportunidad para explicarte y dejar que mis pensamientos e inseguridades nos hiciera daño?

—Candy ¿crees que estuviéramos en esto, si no?

—Me perdonas también por… haber pensado todo un año que nuestro destino era estar separados… volvió hablar Candy y Terry sonrió .

—Con una condición.

—La que quieras, amor, pídeme lo que quieras. Terry le dio una mirada insinuante y Candy se sonrojó.

—No vuelvas a ocultarme nada nunca más. Por más pequeño que sea, por más horrible, por más…

—¡Nunca más! — Aseguro, Candy.

—Dios, Candice, te he extrañado tanto, todo este tiempo tratándote tan mal y por dentro sentía que moría. Tienes tanto qué perdonarme! se levantó sin importarle su desnudes y levantó a Candy que estaba igual y tan roja como un tomate

—No, Terry

—Sí, sí. Perdóname – Terry se dejo caer hasta el suelo, de rodillas, mientras abrazaba las piernas de Candy

—Terry, no…

—Te insulté porque te creí frívola. Te hice llorar en el pasado con mis insultos y ahora con mis amenazas, y haciendo caer sobre ti mis acusaciones cuando no fuiste sino un ángel. Lo estabas pasando tan mal y yo sólo empeoré las cosas.

—Pero ya no importa.

—¡Dios, eres un ángel. Y me duele haber sido el causante de tus lágrimas. Candy se arrodilló frente a él. Candy tomó el rostro de Terry entre las manos y sonrió.

—Si te duele tanto, es que tal vez me quieres un poco.

—Un poco. No, Candy. No me alcanzaría la vida para demostrar lo grande de mi amor, Desde el día que te cruzaste en mi camino te llevaste mi corazón, solo tú tienes todo de mi.

—Es una declaración, tan bonita. Candy está emocionada y se siente amada como nunca lo ha sido.

— Cuantas veces imaginé este momento, me imaginé muchas veces declarándote mi amor, pero en ninguna de mis imágenes tú llorabas, mi amor, tus lágrimas son de oro… Candy lo besó mientras lágrimas y suspiros, ahora de felicidad brillaba en sus mejillas.

—Yo, también te amo, Terry. Solo a ti, soy toda tuya, solo tuya.

—Candy...

— Te amo, te amo, te amo… Candy se puso encima de Terry, Terry se dejó hacer, y Candy siguió y siguió besándolo, diciéndole que lo amaba, dejando caer sus lágrimas, esta vez de puro gozo, sobre el rostro de él, y mientras, la luz del sol se filtraba por entre las cortinas, testigo de aquel reencuentro largamente añorado.

Permanecían un rato asi, cohibidos por ese tiempo que ya no existe. Alegres por el futuro desconocido...

Un toque en la puerta los hizo levantar.

—Diga.

—Señor GrandChester...— Dorothy, sonaba un poco preocupada.—Tiene un visita... —Dorothy no pudo terminar cuando Savanna gritó.

—¡Terry...! Necesitamos hablar. Savanna parecía desesperada. Terry miro a Candy, preocupado y regreso la mirada a la puerta, donde está Dorothy y Sávanna . Terry no quiere qué Candy se moleste ahora que todo está bien,

Maldita sea.

Terry miró otra vez a Candy, disculpándose. pero Candy estaba tranquila. Ahora que sabe que Terry la ama.

—Habla con ella. Aquí te espero. — Dice Candy tranquilamente.

—Eres increíble—Terry está maravillado—. Te amo— Candy no lo dudaba. Terry deposito un beso en los labios y se levantó de la cama para vestirse con rapidez.

Cuando Terry salió, Sávanna intento besarlo. Dorothy le pidió una disculpa por no impedir la presencia de Savanna, y se retiró. Terry miro mal a Sávanna.

—¿Qué haces aquí? —Savanna entre-abrió su boca mirándolo sorprendida, jamás esperó esas palabras de Terry.

—Vine… a buscarte. Terry te fuiste sin despedirte, necesito una explicación… Te extraño —le sonrió—. Te amo.

—No deberías estar aquí.

—¿Qué? ¿Que te está pasando, Terry?

—¿De verdad, no lo sabes? No debiste venir.

—Savanna. Es mejor que regreses a tu vida, no puedo seguir dándote esperanzas.

—¿Por qué no? ¡Dime qué pasa! Por qué me hablas así! ¿Por qué ni siquiera te alegras de verme?

—Savanna porfavor.

—No, no lo acepto.

—¿Mejor explícame para que fuiste a la casa de William? Y, no lo niegues, se que estuviste en mi despacho.

— ¿Creí que estabas con esa mujer que te abandono, no me explicas nada? Mi novio de repente desaparece, y todo parece que ella intenta separarnos. Seguramente no le caigo bien a esa mujer que te tiene atrapado. ¡Y por eso fuí a buscarte ! ¡Si he de enfrentarme al mismo diablo por ti lo haré, Terry! —él se pasó ambas manos por el cabello como si estuviera desesperado. Esperaba que Savanna entendiera con una palabra, pero era demasiado pedir—. Amor, te he echado mucho de menos — siguió Savanna extendiendo a él su mano, queriendo tocarlo—. Y sé que tú me has echado de menos a mí. Tenemos que seguir con nuestra relación.

—Tú terminaste esa relación cuatro años atrás —Savanna se quedó de piedra allí en su lugar, mirándolo con los ojos grandes abiertos y la respiración se le agitó.

—¿Qué?

—¿Lo recuerdas? Tú terminaste todo cuando decidiste irte.

— ¡No! ¡No lo hice! No puedo perderte ahora, quiero estar contigo. ¿Por qué me haces esto? ¿Me estás castigando?

—No todo se trata de ti Savanna. Sabes creo que irte fue después de todo lo mejor que has podido hacer, juntos tu, y yo no hubiéramos funcionado. Somos muy parecidos. Tú necesitas a alguien opuesto, y yo no soy esa persona. Lo siento mucho Sávanna por darte esperanzas.

—¿Es por ella? Terry no contestó, —Esa mujer te dejo.

—Yo fui el que la alejó, Candy hizo lo correcto. Savanna sintió el corazón aplastarse dentro del pecho. Lo había perdido, comprendió,

No pude recuperarlo. Pero Sávanna necesitaba saber algo más.

—Dime algo, solo responde, ...

—Savanna no te hagas más dañó.

—¿Por que ella?.

Terry sorprendido por esa pregunta viniendo de Savanna, No supo cómo pero contesto, las palabras salieron solas de su interior.

—Porque en medio de un vacío, en medio de una infinita oscuridad, Candy es mi luz. Mi vida era vacía antes de Candy, y al conocerla, quise hacer planes, quise pensar en el mañana —Terry cerro sus ojos mientras las palabras salían de su interior, como un manantial sale de una montaña.

Savanna nunca pensó escuchar algo tan sinceró, no podía hacerle daño al hombre que amaba, ella no podía llenarse de odio, Savanna comprendió que cuando tuvo su oportunidad la dejó pasar. Adiós, mi amor.

Savanna no pronunció nada. Mientras Terry seguía diciendo todas esas cosas bonitas.

—Con ella aprendí humildad y conocí la pureza; Candy es buena aun con aquellos que no lo merecen. Candy es la poesía de mi corazón, ella es capaz de encontrar belleza en lo más simple. Es capaz de sonreír aun cuando por dentro está llorando, puede curar tu corazón cuando el suyo está en pedazos. Ella parece frágil, pero es la mujer más fuerte que jamás conocí; ella parece débil, pero es una guerrera, parece despreocupada, pero nunca vi a nadie tan centrado en la vida. Es la parte que complementa, y pone en orden todo mi desorden, es mi calma cuando yo soy la tempestad, Candy es esa persona con quien quiero dormir cada noche, y con quién quiero despertar cada mañana, Candy es la esperanza de mi alma, sin Candy yo no soy nada. —Cuando Terry abrió los ojos Savanna no estaba por ningún lado.

Terrence GrandChester, el joven multimillonario , últimamente se le ha visto en varias ocasiones con la heredera millonaria Candice Andley, Reconciliación ¿Cuándo? Pues si, señores, al parecer la pareja después de que casi se sacaban los ojos en la corte , decidieron que unidos se atraían más . Como somos una revista de chismes que se respeta, hicimos investigaciones y dimos con que este par tuvo un matrimonio en el pasado que se vio truncado por motivos desconocidos. En aquel tiempo Terrence GrandChester no era más que el embargador en la empresa de la que la heredera Andley es dueña. Al parecer, la pareja se está dando una nueva oportunidad. Buena suerte para ellos.

Neil Legan arrancó la página de la revista en la que salía el artículo del romance de Terry y Candy. Aparecía allí una foto a todo color del tamaño de la página donde aparecían los dos, tomados de la mano con dedos entrelazados, y mirándose a los ojos como si escondieran un secreto que nadie más en el mundo conocía. Candy estaba más preciosa, con su vestido largo y entallado dorado, dejando al descubierto sus curvas, pero sin entrar a lo vulgar y Terry, con un traje oscuro y camisa de un tono mostaza sin corbata era el acompañante perfecto. Neil dobló con cuidado la hoja y la metió en uno de sus bolsillos. De pronto sabía lo que tenía que hacer.

—Creo que habrá que acelerar las cosas —dijo Neil luego de haber marcado un número en su teléfono—. Ya no podemos esperar más.

—¿Cuando, señor? —le preguntó una voz al otro lado—. Faltan algunas semanas.

— No puedo permitir que ese par haga lo que les dé la gana, joder. La situación está a punto de volverme loco. Quiero que sea Mañana,

—¿Mañana? Pero no están todos

—A más tardar en dos días, trabaja con los hombres que tengas

Neil cerró la llamada.

No había nadie más atento que Terry. Y aunque apenas hacia un par de meses se habían reconciliado. Habían sido dos meses bastante expresivos en la intimidad, pero ante la vida social fueron caóticos. Habían recibido la noticia que Neil estaba siendo buscado por la policía, y que la tía Elroy está vez no cubrió a su sobrino político, mejor aún que Elroy Andley puso en manos de la justicia las pruebas que Terry GrandChester le había dado cambio de su consentimiento para contraer matrimonio con Candy. La policía había pedido la presencia de Candice GrandChester para su declaración, Tomada por sorpresa, Candy no entendía por qué necesitaban su declaración, cuando Candy no tenía que ver en nada, ni quería saber de Neil Legan. Pero al parecer la policía en su investigación habían encontrado el departamento de soltero de Neil Legan tapizado con fotografías de Candy, por eso la pareja no había podido volver a Inglaterra. Cuando Terry supo lo que el depravado de Neil tenía de su mujer, Terry había explotado de rabia. Aunque Terry estaba actuando bastante protector, incluso le había dicho a Candy que no volviera a conducir, y que contratara a un chofer que supiera defensa personal. Era una exageración, claro, muy conveniente de su parte, pensó Candy con una sonrisa y conducida por su chofer, y que sabía defensa personal entró al auto que su marido le había puesto, uno más moderno y cómodo, Candy salió hacia su trabajo. No le gustaba estar rodeada todo el tiempo y Candy tenía un desayuno importante pero no podía salir sin su chofer.

Llevaban diez minutos de camino cuando el coche frenó abruptamente. Miró en derredor, estaban en cerca de la Andley Inc, —¿Sebastián, qué…? –empezó a decir, pero una ráfaga de disparos la interrumpió. La llanta patinó y Candy lanzó un grito. Su mente se bloqueó mucho cuando vio a su chofer sacar un arma de la guantera.

— ¡¡Bajé la cabeza ,señora,!!

—¿Qué está pasando? –gritó Candy haciéndole caso.

—¡Nos están atacando, ! Candy miro a Sebastián hablar por teléfono, dando la ubicación y describiendo la situación, no sabía si a la policía o a sus hombres a cargo. Lo imitó y tomó su teléfono para llamar a Terry. No le contestó, debía tenerlo ocupado. Volvieron los disparos y Candy vio cómo el vidrio de la ventanilla del conductor se comenzó cuartear, se suponía que el carro estaba blindado pero no parecía que iba a aguantar tantos disparos, por el momento ninguna bala alcanzaba entrar, Candy.

—Sal de allí, Candy, o una bomba va a explotar el coche que los matará a ambos, y sé que no quieres eso para tu chofer.

—¡Oh, Dios, es Neil–Susurró Candy al reconocer la voz.

Candy alzó la cabeza para mirar y lo que alcanzó a ver la asustó aún más. Neil estaba protegido por chalecos antibalas, sostenía en sus manos una granada explosiva y apuntaba hacia ella, que permanecía agachada. Debían hacer algo pronto. Encerrados en el coche no estaban a salvo. Sebastián miró a Candy transmitiéndole ese mensaje y ella entendió. Candy abrió la portezuela de su lado en el coche para huir. Pero un golpe en la cabeza la sumió en un sueño. Candy se olvidó todo,

Neil sonrió.

Cuando Candy despertó Neil la miraba como si estuviera viendo algo extremadamente maravilloso.

—Estás muy bonita, Candy.

— ¿Dónde Estamos? ¿Qué le hicieron a Sebastián ?

—Porfin te tengo sólo para mi —Neil dijo ignorando sus preguntas y dió un paso hacía ella—. Se te nota que la llevas bien.

— Estás loco Neil, la policía te está buscando.

—No seas así conmigo. ¿Por qué siempre eres tan agresiva?

—Te mereces que te odié.

—A mi es a quién amas, Por qué. Te recuerdo que fuiste primero mia.

—No . ¡Jamás fui tuya! Y tú…

—No terminó la frase, pues el golpe de Neil vino fuerte y certero sobre su lado izquierdo de la mejilla. La fuerza con que Neil la había golpeado le rompió el labio, y en el segundo en que trataba de recuperarse del golpe, Neil se puso sobre ella sujetando sus manos con bastante fuerza y empezó a besar su garganta apretándola tan fuertemente que Candy no podía respirar. Empezó a luchar con todas sus fuerzas. Le arañó el rostro, le sacó sangre, rompió el botón de su camisa, y en su mente sólo podía pensar en Terry, en su bebé que aún no se lo había dicho, pensaba darle la noticia ese día con una cena romántica.

Después se vio tendida en una cama, desnuda y con la tráquea rota.

Esto era lo que ella había vivido, esto era lo que había experimentado antes en manos de Neil, las imágenes regresaron, Neil lastimandola, tocándole sus partes íntimas. No podía detenerlo

No.

Su bebé la necesitaba…

Terry...

Necesitaba decirle a Terry que estaba embarazada.

Neil apretaba con sus manos las mejillas de Candy hasta el punto de hacerle daño, y aunque ella se movía tratando se zafarse, no le era posible. Neil tenía la mirada más allá de la cordura, lejos… inalcanzable.

—Dime que me crees, dime que me perdonas, Candy no sabía que le decía—, ¡dímelo! Candy asintió. Lo que sea, con tal de que la dejara en paz.

Neil la soltó y empezó a reírse.

—Tú no te preocupes. Todos serán felices por siempre, como en los cuentos –Neil se levantó, liberándo a Candy —.Yo, en cambio, me hundiré en el mismo infierno. Pero necesitamos hablar. O mejor tengo que decirte algunas cosas. Sabes, secuestraba mujeres que se parecieran a ti, todas las tuve en mi cama, las amaba cuando veía tu rostro en ellas, pero luego no te veía más, y eso me enojaba, yo no quería vender a ninguna, pero siempre pensaba, si tengo más dinero Candy me amara —Candy solo escuchaba—. Tenía dinero y tú no me amabas, te casaste con el primer millonario que te compró. Por eso le di información a la prensa y a los abogados, así Terry iba a vengarse de ti, cuando le dije a tus abogados que Terry te compró, y el imbécil se lo creyó, No soy ningún santo, pero todo el mundo tiene derecho a la felicidad, —Dijo Neil como si lo estuviera meditando—¿por qué te enamoraste de él y no de mi, Candy?Te quedaste en mi corazón para toda la vida y no puedo vivir sin tu amor. Pero tampoco puedo dejarte a ti vivir el tuyo.

—Mierda. Mierda. Mierda. ¡Otra vez no! Terry estiro del pelo con las dos manos, impotente. Impotente por completo.

—¡Maldita sea! —gritó Terry mientras el miedo le produce una sensación sombría y lúgubre en las entrañas.

Terry junto con la policía, habían montado un bloque de búsqueda. Pero no había ninguna noticia, cuando recibió la llamada que habían encontrado el coche en el que se desplazaba su esposa, baleado y abandonado en medio de la calle. Terry sintió el corazón latiéndole en el pecho, como nunca en su vida. Las cámaras de seguridad del auto indicaron que el secuestrador era nadie más y nadie menos que Neil Legan. Terry no soporto un segundo más, así que comandó el grupo de hombres que manejaba y que en el pasado se había encargado de la gestión Richard. Todo aquello les estaba llevando mucho tiempo, y la paciencia no existía en el vocabulario de Terry..

—Terry, ¿qué diablos está pasando?

Levanto la cabeza y veo a Jefferson de pie en la puerta. Está desaliñado y despeinado,

—Se la ha llevado. Tengo la voz enronquecida mientras lucho por controlar mi rabia y mi desesperación.

—¿Quién se la ha llevado?

—Neil Legan.

Una hora más tarde, los hombres de Terry dieron con una pequeña área de descanso que conduce a dos verjas de hierro abiertas y oxidadas. Al final de un camino de hormigón, se alza una solitaria casa de tejado de terracota,. Solo se ven las tejas,

poco a poco se distingue el automóvil que se había identificado en el lugar del secuestro.

—GrandChester, será mejor que vengas.

La luz difusa de la puesta de sol proyectaba sombras alargadas a lo largo del camino. La finca es extensa y está rodeada de árboles desnudos, aunque se divisan algunos pinos y un huerto de tamaño considerable y bien cuidado. Por lo que alcanzo a ver, la casa abandonada.

—Tranquilo, Terry estás muy nervioso. Todo irá bien. Rescataremos a Candy. —Jefferson había insistido en acompañarme cuando le conté lo sucedido.

Espero que esté bien. Cierro los ojos y me imagino escenas horribles. Mi chica dulce. Midulce, dulce Candy.Voy a ir a buscarte.

Estaré ahí. Te amo.

Voy a matar a Neil, maldita sea. Una inyección de adrenalina recorre mi cuerpo.

No espero más y bajo corriendo del auto de una patada tiro la 0uerta

He pillado al hijo de puta por sorpresa y lo dejo sin aire al caer sobre él cuando se desploma sobre el suelo.

—¡Asqueroso hijo de puta! —le grito. Le doy un puñetazo en la cara, girándosela hacia un lado, y me siento a horcajadas sobre él. Vuelvo a pegarle, e echo las manos al cuello y lo estrangulo con fuerza. Neil me sujeta por las muñecas en un intento por derribarme. . Eso solo contribuye a enfurecerlo más. Intenta rebelarse sin parar. Jefferson no deja de gritarme que me detenga, pero me importa una mierda...

Lo siguiente que Candy vio, fue a Terry encima de Neil golpeándolo a puño limpio sobre el rostro.

—Ya por favor, ¡lo vas a matar! —gritó Candy tomándolo por el cuello y haciendo fuerza para alejarlo, pero no funcionaba; su esposo estaba ido en su furia, y los golpes seguían lloviendo sobre Neil—. Amor, detente, ¡Terry, porfavor! —gritó otra vez, y su voz al fin se coló en la niebla de odio y muerte que cegaba a Terry. Candy aprovechó la pequeña vacilación para alejarlo. Lo abrazó con fuerza rodeándolo por la cintura, y le tomó el rostro para que la mirara. Fue un error; cuando él vio el moratón que se iba formando en la mejilla y su labio partido, Terry volvió a perder la cordura.

—No lo hagas —le rogó Candy usando toda su fuerza para contenerlo—. Por favor, te quiero libre y en casa, te quiero a mi lado, no encerrado y dando explicaciones de por qué mataste a esta basura. Por favor… —Terry al fin cerró sus ojos y la abrazó. Candy lloró de alivio. Este era su Terry de vuelta.

—Te hizo daño —susurró él—. ¿Dime qué te hizo?

La policía no tarde en llegar. Los hombres de Terry se fueron pues los policías no les caían bien. Terry hablo con ellos diciendo que daba su lugar al más leal. Por pura suerte ellos aceptaron.

Jefferson termino la negociación dando una fuerte cantidad de dinero.

Terry volvió a mirar a Neil tirado en el suelo, quería matarlo, quería de verdad matarlo. Pero sabía que hacerlo sólo traería más problemas, y lo que Terry quería era irse a Inglaterra con su esposa lo antes posible, pero se encargaría que Neil Legan pasara su vida en la cárcel.

Luego de que la policía llegará e hiciera las preguntas correspondientes, citando a Candy para levantar la denuncia en la comisaría.

Jefferson, Candy y Terry, regresaron al lobby.

Pero en cuanto llegaron volvieron a salir esta vez a un hospital. Candy estaba sangrando.

—Terry, amor, estoy bien. No me hizo nada… Terry volvió a abrazarla.

Una hora más tarde.

Terry puso su cabeza entre sus manos, apoyados los codos en las rodillas. La angustia lo iba a matar.

Por fin cuatro horas más tarde salieron los doctores para dar el diagnóstico, Candy estaba bien y también el bebé, Candy necesitaba reposo absoluto, y mantenerse tranquila.Terry podía pasar a verla. Al hospital habían llegado Archie, Stear, y Anthony. Estaban preocupados. Al enterarse de que todo estaba bien y que Candy estaba sana y salvo. Anthony fue el primero en retirarse, no se sentía a gusto con la presencia de Terry.

Enseguida se fueron Stear, y Archie.

—¡Sebastian! –Exclamó Candy despertando —. Él… Terry sonrío porque su esposa no cambiaría nunca, siempre preocupándose por los demás.

—No te preocupes, está en recuperación, le extrajeron un par de balas y perdió mucha sangre, pero está estable.

Tres días estuvo Candy en el hospital. La pareja retrasaría a Inglaterra. Por fin Terry regresaba a su vida de ser un hombre hecho y derecho. Pero con una esposa que era todo lo que hubiera soñado de haber podido.

Terry casi se cae en el momento cuando escuchó la noticia.

Candy estaba embarazada.

—¡Es un niño!— Terry y Candy gritaron al mismo tiempo.

Candy ya tenía el nombre para el heredero. William GrandChester Andley.

La vida de los GrandChester había transcurrido sin muchos sobresaltos desde secuestro de Candy. A quien la maternidad le sentaba divinamente; cero náuseas matinales, ni antojos extraños, ni terribles cambios de humor. El embarazo perfecto.

No hubo complicaciones en el parto, y la vida del bebé era fuerte saludable y hermosa

Neil Legan fue sentenciado a cadena perpetua. Dorothy recuperó su dinero y ahora no tenía por qué trabajar. Se había comprado una casa con un jardín de rosas en Chicago y pensaba poner una florería de buen gusto, Así conoció a Anthony que ahora hacia lo que le gustaba. Anthony se había divorciado de Elisa, quién estaba en una clínica mental. La tía Elroy, junto a Sara la visitaban con regularidad. Archie no se quejaba. La Andley Inc volvía a dar cifras de varios ceros al día. Stear seguía con si vida tal y como era.

Candy y Terry ya estaban en Inglaterra, Candy había donado las empresas de software a la fundación contra el cáncer. "Juntos sonreímos mejor".En honor a William Andley.

Las producciones de cine salieron por fin en las pantallas grandes.

Terry había cortado todo contacto con su madrastra, aunque nunca le dio problemas.

Jefferson se había hecho ministro en Inglaterra. Sávanna, se había marchado y nadie supo más de ella, está vez para siempre.

Fin.

Gracias lectores por terminar otro momento junto a Candy y Terry. Nos leemos en "La última rosa del portal". Espero que les guste. Saludos.

JillValentine.