DULCE HOGAR, CANCION DE AMOR
Fueron a presentarse al conjunto y todos recibieron a Shadow muy gratamente, Tails se acercó a darle un saludo más personal y Shadow recordó cómo el pequeño zorro se había enfrentado a él valientemente para salvar a la niña Cosmo, recordó su tenacidad y su fuerza de voluntad a pesar de ser tan débil. Shadow le extendió su mano y le sonrió, le dijo: Eres un buen chico. Tails tomó su mano y los dos juntos ejecutaron un movimiento simultáneo como el primer indicio del ya corriente trabajo en equipo. Knuckles mantuvo la boca abierta todo ese tiempo porque no podía creer el extraño comportamiento del que les había hecho tantas fechorías. Estuvo a punto de intervenirlo pero se frenó al pensarlo bien ya que si era cierto que había cambiado se enteraría mediante sus acciones subsiguientes.
Dónde está Amy?-preguntó Sonic extrañado. Knuckles se puso esquivo y le respondió sin querer hablar de ello:-Salió corriendo. No lo sabemos.-Qué? Por qué?-preguntó Sonic. Le respondió:-No lo sé...-y con los brazos cruzados le apartó el rostro. Tails miró a Sonic sin comprender y Sonic salió apurado a buscar a Amy.-Okey, váyanse todos de mi casa, esto no es un hotel, fuera!-dijo Robotnik y todos siguieron su camino. Antes Tails le sugirió a Shadow que le agradezca a Robotnik por haberlo ayudado. Lo hiso con bastante sinceridad, y después Tails le agradeció por el hospedaje que les brindó por esos días. Robotnik se mostró educado también.
Fueron al taller de Tails y cada uno por su lado esperaron a que Sonic y Amy aparecieran, más nerviosos que calmados por la esmeralda que Robotnik tenía en su poder. Shadow husmeaba los artefactos que Tails había construido, y terminó por apoyarse en el borde de una mesa donde había una pequeña radio encendida. La mirada de Shadow lo hacía sentir inseguro porque, a pesar de haber demostrado buenas intenciones, su ademán era tan poco amigable. Tails se sintió por demás incómodo y para salir de ese lugar le dijo que tenía que hablar con Knuckles sobre algo, y se fue.
Ciertos olores y objetos del taller de Tails le recordaban al Ark donde había nacido y por consiguiente a Maria. Intentaba recordar algunas cosas, darle forma a algunas imágenes que siempre estuvieron difusas en su memoria, tenía una conexión particular con las máquinas, con el material duro y frío de donde se levantó por primera vez, olió y tocó. Y la cara de una persona, la espalda, una pantalla. De la radio se escuchaba una canción de amor y el cantante exponía su corazón en suspiros y sollozos y a Shadow le pareció tan repulsivo que levantó la mano para golpear el botón de apagado. En ese instante de pronto su mano quedó suspendida. Así decía la letra:-Llegaste a mi vida cuando más te necesitaba, me diste todo y todo te lo di, estuvimos cerca, tan cerca de tocar nuestras almas. Te ibas con el sol, y a mí me quedaba la luna. Después me hiciste daño, me mentiste, porque ya no me querías más, querías a otro, ¿Cómo no lo pude ver, no lo sentí en tus besos, no lo vi en tu mirada? Ahora comprendo que no eras la persona para mí, que no eras parte de mi destino. Ojalá ese otro lo sea para tí así yo podré seguir mi camino en paz. Por todo lo que me diste, te quiero.
Shadow penetró las notas de la melodía, comprendió que era una canción triste. Con la mano suspendida se dejó abalanzar por los violines, piano y guitarras, como si los escuchara por primera vez, como si les encontrara un significado, un propósito que él podía entender. Cuando combinó toda esta batería de cosas sensibles con los ojos de su enamorado su corazón cayó en el más deleitoso sopor romántico como le sucede a cualquiera que espera en la melancolía la llegada de su compañero. Los rayos del sol entraban hermosos por las ventanas, un brillo acogedor cubría la superficie de máquinas, instrumentos y papeles.
