18. Condición Física

Entrenar

Karui inhaló fuertemente y observó a Omoi, quien parecía igual de desgastado que ella.

—¡Karui, Omoi, no han terminado sus series! —gritó el entrenador—. No aceptamos holgazanes en Shippuden —agregó dándoles la espalda—. ¡Más arriba esas patadas, Sakura!

—Sí coach —gritó Sakura y aumentó el rango de su patada.

Karui se dobló en sí misma y apoyó las manos sobre las rodillas, todos a su alrededor estaban locos.

—Ino, ayuda a los nuevos —gritó el coach.

Ino dejó las pesas que cargaba y caminó hacia Karui y Omoi, con amabilidad le dio a cada uno una botella de agua.

—Beban despacio —les sugirió.

Karui sonrió ante su amabilidad y bebió lo más despacio posible, aunque se sentía completamente deshidratada—. ¿Cómo mierda pueden entrenar a este ritmo? Ese tipo esta loco

Ino se encogió de hombros, pero fue Sakura, quien les acercó una toalla a los recién llegados, la que respondió —Hemos entrenado así desde siempre, bueno en las temporadas donde hay combates físicos… que son la mayoría.

—Pero no hicimos esto la temporada pasada —se quejó Omoi.

—La mayor parte de la temporada fue una reunión de Kages y las peleas fueron bastante estáticas —dijo Ino— pero parece que ahora nos pondrán a pelear a todos.

Karui soltó un bufido—. Pues ese entrenador está loco, nunca me habían tratado tan agresivamente.

Ino sonrió—. Sí… Toshio es muy estricto, pero sabe lo que hace, nos ha entrenado desde niños. Sin él, nada de lo que se ve en NARUTO se vería igual.

Omoi levantó una ceja—. ¡Pero nos buscaron dobles! Se supone que esto lo hacen ellos, no nosotros.

Choji, quien había escuchado la última frase de Omoi se acercó riendo—. No hemos llegado hasta donde estamos abusando de los extras, ellos nos ayudan, claro, pero nosotros hacemos la mayor parte de las coreografías de las peleas —señaló al otro lado del gimnasio donde Neji y Sasuke practicaban una pelea sobre un rin, el corpulento entrenador Toshio los observaba detenidamente y hacía pequeñas correcciones a su estilo de combate—. Miren como Sasuke usa los puños y toda la planta del pie para mantener equilibrio, en cambio Neji balancea sus golpes con la mano abierta y se apoya sólo en la punta de los pies. Los movimientos de Sasuke son duros, parecidos al Karate, y Neji tiene un estilo fluido, como el Taichi.

—Ya veo — susurro Karui observando la pelea que se llevaba a cabo entre dos de los actores que claramente conocían bien sus movimientos.

Sakura señaló hacia Lee y Kiba, quienes también practicaban uno junto al otro—. Lee suelta golpes rígidos, como el box, cortos y potentes mientras que Kiba se concentra en el equilibrio. Los fans reconocen esos detalles y los aprecian. Nuestros estilos son parte de la personalidad de nuestro personaje.

—Qué suerte ser Gaara y no tener que venir a esta estupidez —se quejó Omoi.

Sakura rio—. Gaara también entrena, no podría tener esa figura sin ejercicio, pero es cierto que no viene tanto como los demás.

—¡Suficiente charla! —gritó Toshio desde el otro lado del gimnasio y a su vez, le indicaba a Neji y Sasuke que podían tomarse un descanso —¡Sakura y Lee al rin!

—¡Si, señor! —dijeron al mismo tiempo y se dirigieron a intercambiar posiciones con Neji y Sasuke.

—Ino, Kiba, ayuden a los nuevos, entrenamiento básico en la viga de equilibrio —dijo Toshio mientras daba guantes de protección a Sakura y Lee.

—Sí, señor —respondieron ambos.

—Vamos —dijo Ino a los recién llegados y los guío hacia donde se encontraba Kiba, sobre una barra de gimnasio.

Tras un pequeño descanso Neji y Sasuke se unieron a Choji en la zona de las pesas.

A pesar de que el entrenamiento aún le parecía terrible a Karui no podía negar que estaba asombrada del compromiso de todos, desde Sakura y Sasuke siendo personajes principales hasta Kiba y Choji, personajes mucho más ocasionales. Todos en la sala de entrenamiento daban su máximo esfuerzo para perfeccionar su estilo. No había duda del porqué hacían un trabajo tan espectacular en pantalla.

Omoi perdió el equilibrio y cayó de la barra, pero Kiba le impidió rendirse y le indicó cómo colocar sus pies sobre la delgada barra de metal al mismo tiempo que Sakura daba un fuerte golpe en el hombro de Lee y el chico caía al suelo del rin, Sakura de inmediato lo ayudó a levantarse y continuaron el entrenamiento.

Toshio frunció el ceño al escuchar unos aplausos lentos, es tipo de aplauso sarcástico que Karui no creyó que el estricto entrenador apreciara.

—¿Se le ofrece algo, señor Eiji? —pregunto Toshio, y su voz de pocos amigos hizo a todos detener sus ejercicios. Incluso Sasuke, colgado de la barra de dominadas, bajo al suelo.

—En lo absoluto coach Toshio, solo quería ver de cerca el arduo entrenamiento del elenco —miro por la sala—, aunque es algo decepcionante, me parece que faltan muchas personas.

Karui observó las reacciones de todos, parecían sorprendidos y molestos pero Neji, sobre todos, se notaba irritado.

—No es necesario que todos entrenen el mismo día —respondió Toshio con naturalidad.

Eiji asintió y revisó su celular—. Es lo que veo —dijo comprobando los horarios de entrenamiento—. Comprendo que Hinata pidió permiso para faltar, pero ¿Dónde está la bella Tenten?

Karui notó de inmediato la tensión en el cuerpo de Neji y observó claramente que Eiji buscaba esa reacción pues no se esforzó en ocultar una sonrisa.

—Tenten vino por la mañana —respondió Toshio y Karui miró con disimulo la reacción del grupo, pero nadie vaciló ante la mentira—. Pero se sentía enferma y le di permiso de retirarse.

—Ya veo —dijo Eiji y comenzó a caminar por el recinto—. Aunque usted no tiene la autoridad para justificar la falta de nadie.

Ino tomó la mano de Kiba e incluso Karui vio una pequeña mirada de advertencia de parte de Sasuke a Neji.

—Supongo que tendré que reportarla para descontarle el día —agregó mientras se sentaba en un banco cerca del rin—. Me gustaría quedar a ver el entrenamiento.

Toshio asintió—. ¡Continúen chicos! ¿Qué miran?

Todos asintieron cabalmente y volvieron a sus actividades mientras Eiji los miraba a todos desde el centro del gimnasio.

Entonces Karui volvió a dar una ojeada a todos, algo había cambiado. Los golpes dados al aire reflejaban verdadera furia, como si en verdad estuvieran peleando contra alguien.

Enfermarse

—Luces horrible —dijo Sakura.

Tenten sonrió e intentó arreglarse el cabello aunque sabía que Sakura no se refería a eso—. ¿Qué hacen aquí?

Ino se abrió paso y entró a la casa, le encantaba la casa de Tenten por su estilo tradicional y el patio central era muy bonito—. Neji nos dijo que seguías enferma así que vinimos a visitar.

Tenten sonrió—. Gracias —dijo con cierta duda y le dio el paso a Sakura.

—¿Ya fuiste al doctor? —preguntó Sakura mientras se quitaba los zapatos.

—Ya

—¿Y?

—Anemia —dijo Tenten encogiéndose de hombros—. Dice que he trabajado demasiado últimamente.

Sakura asintió—. Demasiado, Ivy debe estar consumiendo mucho tiempo.

Ino se soltó el cabello—. ¿Kiba no te ayuda lo suficiente? Le diré que haga más.

Tenten sonrió—. Kiba hace más de lo que debe, al final él se encargó del contrato de Gameshok —miro a Sakura—. ¿Por cierto cómo va? ¿Te tratan bien?

Sakura asintió—. Muy bien, todos son muy agradables y la colección deportiva que seleccionaron es muy buena ¿En verdad te encuentras bien? Te ves muy pálida.

Tenten sacudió la mano —No es nada, solo necesito unos días más de descanso y estaré como nueva.

Ino y Sakura tomaron asiento y Tenten les llevó un poco de té, el olor del té calmó un poco los nervios de la chica—. ¿Sucedió algo interesante hoy? —preguntó sonriendo.

Ino y Sakura se miraron indecisas pero finalmente Sakura habló—. Eiji visitó el entrenamiento y notó tu ausencia…

—Dijo que te descontará el día —concluyó Ino

Tenten se encogió de hombros—. No importa, me las arreglaré luego ¿Pero que hacía Eiji en el entrenamiento?

Sakura volvió a hablar—. Dijo que quería observarnos pero yo creo que nos está vigilando ¿No les parece que sus visitas son muy frecuentes últimamente?

Ino y Tenten se miraron indecisas pero, finalmente Tenten lanzó un suspiro y habló—. Bueno… tarde o temprano te ibas a enterar y es mejor que sepas ahora antes de que Eiji te tome por sorpresa.

Sakura asintió—. ¿Tiene que ver contigo y Neji levantando una empresa de la nada con el mismo giro que LOVE?

Tenten asintió—. Verás, todo empezó hace casi dos años ¿Recuerdas la noche en la que fuimos por Hinata a ese hotel?

—Una noche horrible —dijo Sakura—. A Hinata sí que se le pasó la bebida esa noche.

Ino se acarició el cabello—. Pasaron muchas más cosas esa noche.

—La fiesta había sido de Eiji y bueno… Hinata no estaba en su mejor momento, hizo cosas que probablemente, en condiciones normales, no habría hecho nunca. Pero las hizo y Eiji tenía evidencia de ello…

Sakura se tapó la boca con las manos—. ¡Ay no, Hinata! ¿Por qué no nos dijo nada?

Tenten se encogió de hombros—. Eiji no es alguien con quien se pueda pelear de frente —Ino asintió ante el comentario—. Hinata le dijo lo que sucedió a Neji y terminó apuñalado.

Sakura abrió los ojos—. ¿Eiji apuñaló a Neji?

Tenten asintió—. Yo escuché una conversación que no debía y ¿Recuerdas tu fiesta? —preguntó, Sakura asintió—, no me desmayé por el alcohol, uno de los matones de Eiji me ahorcó.

Sakura volvió a abrir los ojos— ¡Qué le pasa a ese loco!

Ino asintió—. Eiji compró Sporst-E…

—¿Para tu contrato? —preguntó Sakura e Ino asintió—. ¿Así que levantaron Ivy para poder contraatacar?

Tenten ladeó la cabeza—. Lo intentamos, pero LOVE tiene mucha ventaja, y comprar acciones en Shippuden fue un golpe demasiado brutal para nosotros.

Sakura asintió—. ¿No pueden comprar algo en Shippuden para quitarle poder?

Tenten sacudió la cabeza negando lentamente—. Shippuden es extremadamente cara, solo tenemos una opción por el momento —Ino desvió la vista y Tenten continuó—. Firmar por la imagen de tantos actores como podamos para que no sean propiedad exclusiva de la alianza Shippuden-Love.

Tenten se reclinó sobre sí misma, quería contarle la verdad a Sakura y a la vez sacar a sus amigas de su casa pues quería volver a su cama y lidiar con sus síntomas a solas.

—Nadie puede firmar a Naruto ni a Sasuke sin la autorización de los abogados de Shippuden —dijo Sakura pensativa— ¿Cuál es su plan?

Ino tragó saliva —Necesitamos que convenzas a Sasuke de hacer una campaña contigo para San Valentín.

Sakura abrió los ojos—. Nadie puede firmar a Sasuke sin la autorización de Shippuden, lo acabo de decir, Ino —repitió.

—Lo sabemos —dijo Tenten—. Queremos que hagan una campaña clandestina, le pagaremos una buena cantidad.

Sakura rio—. No creo que el dinero sea un problema pero están olvidando un pequeño detalle ¡Karin jamás lo permitiría!

Ino sonrió—. ¿Y a quién le importa lo que diga Karin?

Sakura sonrió —No lo sé… lo pensaré.

Tenten asintió, conforme con la respuesta de su amiga y cerró los ojos un momento, para evitar el mareo que la había golpeado.

Reposar

Llegar hasta ese hospital les había costado dos días y medio, habían visitado todos los hospitales preguntando por sus registros médicos, pero nadie tenía su nombre en las listas, quienes los reconocían terminaban pidiéndole autógrafos y quienes no los reconocían simplemente los ignoraban y los tomaban como personas molestas.

Pero finalmente habían llegado, como siempre, preguntaron por sus registros y esta vez, una mujer mayor, que seguramente jamás había visto la serie los atendió como personas reales.

—¿Hace un año? —preguntó la mujer ladeando la cabeza—. ¿Me permites tu identificación?

Naruto asintió—. Más o menos… no tenemos la fecha exacta —y entregó a la mujer su cédula de identificación.

La mujer revisó la computadora y negó—. Lo siento chico… no hay nada aquí.

Hinata miró tristemente a la mujer—. Es muy importante para nosotros, mi novio sufrió un gran caso de amnesia y en verdad queremos saber qué le sucedió —pequeñas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos—. No tiene idea la angustia que sufrí durante las dos semanas que lo buscaba, yo también quiero saber qué fue lo sucedió.

La mujer la miró con compasión—. Bueno… puedo revisar un lugar más —agregó dejando el mostrador y dirigiéndose hacia una pequeña puerta que conducía a los archivos no digitalizados del hospital.

Cuando la mujer cerró la puerta Naruto miró a Hinata con una enorme sonrisa—. Eres temible —susurró orgulloso y le dio un corto beso en la frente.

Hinata asintió sonriéndole—. Iré por un té ¿Quieres?

Naruto asintió agradecido y Hinata caminó hacia la máquina expendedora en la recepción del hospital. No le gustaban mucho los hospitales, había estado en ellos algunas veces, la peor fue la vez en la que se rompió la mano al caer de un árbol. A veces la muñeca aún le dolía con el frío, en definitiva, no le gustaban los hospitales, pero la búsqueda de los recuerdos de Naruto era prioridad.

Hinata miró la máquina expendedora, había mucha variedad de tés, pero no tardó en decidir los que quería, té verde para ella, de frutos rojos para él. Ingresó el dinero en la máquina, tecleó los números y se agachó para recoger las botellas de té.

Keine Neuigkeiten, es geht ihm gut —Hinata abrió los ojos con sorpresa, las casualidad no existen. Había escuchado esa voz sólo dos veces, pero era imperdible ¿Cómo no notaría a alguien hablando en alemán?

Hinata levantó la mirada, con cuidado, y miró el reflejo en el vidrio de la máquina expendedora. Era él, Erwin.

Fluch! —gritó Erwin mientras guardaba el celular, él también la había visto.

Hinata dejó el té y giró sobre sobre sus talones, pero Erwin ya había echado a correr por el pasillo del hospital hacia las escaleras eléctricas.

—¡Naruto! —gritó Hinata. El rubio recibía un folder rojo de la amable enfermera cuando escuchó el grito de Hinata y giró la cabeza para verla—. Es Erwin, es Erwin —dijo señalando hacia el hombre que corría presuroso por las escaleras.

Naruto abrió los ojos y comenzó a correr, Hinata lo siguió de cerca pero Erwin ya estaba en el primer piso del hospital.

—¡Sin correr! —les gritó la mujer del mostrador pero Hinata y Naruto fingieron no escuchar.

—Lo vamos a perder —dijo Hinata mirando como Erwin subía las segundas escaleras.

—Ve al cuarto piso por el elevador —dijo Naruto. Hinata asintió y se apresuró a alcanzar el elevador, que en ese momento abría sus puertas.

Naruto continuó corriendo por las escaleras mientras sostenía con fuerza el archivo en una mano.

Hinata salió del elevador y corrió detrás de Erwin—. ¡Erwin, detente! —gritó ella, Erwin giró en un pasillo y Hinata fue detrás de él, Naruto los perdió de vista.

Al fin, Naruto alcanzó a Hinata pero la chica se encontraba en medio de un pasillo desierto y silencioso, lleno de puertas cerradas.

—Lo perdí —dijo Hinata mirando a todos lados.

Naruto asintió —No puede estar muy lejos —susurró, le pareció correcto susurrar pues ese pasillo, a diferencia de los demás, se encontraba en silencio absoluto.

Hinata y Naruto comenzaron a caminar por el pasillo revisando con discreción por las ventanas de los cuartos, pero no había rastro de Erwin.

Ambos giraron en sincronía al escuchar una puerta deslizarse. Una enfermera salía de una habitación cargando una bandeja de esponjas.

—¿Buscan a alguien? —preguntó la enfermera.

Hinata sonrió—. Nuestro amigo Erwin, un alemán, creíamos que lo veríamos aquí pero quizá nos equivocamos… no hablamos muy bien su idioma.

La mujer sonrió—. ¡Oh Erwin! Un chico muy hablador… lástima que yo no hablo alemán.

—¿Lo ha visto? —preguntó Naruto.

La enfermera asintió—. Estuvo por aquí hace unos minutos, como cada semana, viene a ver el estado de Dai.

—¿Hay alguna novedad? —preguntó Hinata tomando la iniciativa y caminando hacia la mujer.

La enfermera negó, con cierta tristeza —Aún nada ¿Ustedes lo conocen?

Naruto negó—. No, pero sabemos que Dai es importante para Erwin. De cualquier forma solo veníamos a hablar un momento con Erwin. ¿Cree que podemos esperarlo aquí?

La mujer asintió—. Estoy segura de que volverá, no debe tardar, fue por un té a la recepción.

Hinata asintió—. Nos quedaremos por aquí. ¿Cuál es la habitación de Dai?

La enfermera cerró la puerta de la habitación del paciente que acababa de atender—. La que está detrás de ustedes, 19 —sonrió con agradecimiento—. Sí lo veo, intentaré decirle que lo vinieron a buscar —agregó antes de girar para continuar su ardua labor.

Hinata le agradeció y esperó a que la mujer saliera del pasillo para quitarse las gafas de sol.

—¿Erwin tiene familia en Japón? —preguntó Naruto.

—Lo dudo —dijo Hinata dirigiéndose hacia la puerta que la enfermera había indicado—. Vamos.

Naruto la siguió en silencio dentro de la habitación. Era una habitación privada, en la cama reposaba un chico de cabello castaño, respiraba tranquilamente y si no fuese por la máquina que tenía conectado parecería que tan solo dormía una siesta. Naruto observó su rostro, intentando recordar si le era familiar, pero no podía recordar nada.

Hinata se acercó a la ficha de identificación pegada sobre la cabecera de la cama y leyó susurrando "Dai, ubicación: Kanazawa, distrito 8 fecha de ingreso 28 de dic..."

Naruto levantó la mirada del rostro del chico—. ¿Dónde?

Hinata volvió a leer—. Kanazawa…

Naruto miró su propio archivo y leyó—. Kanazawa… ingresado a la 1:47 am, 28 de diciembre…

Hinata comprobó los mismos datos en los datos de Dai —¿Quizá es una coincidencia?

Naruto frunció el ceño, enojado—. ¿Te lo parece? —Hinata negó—. ¿Sabes que me dijo la recepcionista? —Hinata volvió a negar—. Que mi expediente estaba incompleto y no estaba en el sistema, no hay detalles del accidente, tan solo mi ingreso, signos vitales y alta. Shikamaru firmó mi alta.

Hinata lo miró unos segundos para procesar la información y luego volvió a Dai—. ¿Crees que él?

Naruto asintió—. Definitivamente, él tuvo algo que ver o por qué otra razón el amigo de Shikamaru vendría a visitarlo —Naruto caminó hacia Hinata y tomó una fotografía de la escueta ficha de identificación de Dai—. Hay que salir de aquí.

Hinata asintió y se dirigió a la puerta, pero Naruto se detuvo un momento y observó a Dai para grabarse su rostro tanto como pudiera.

Hinata lo tomó de la mano—. Vamos, preferiría no encontrarme a Erwin ahora —Naruto asintió y ambos salieron de la habitación donde Dai reposaba.

Erwin salió del baño privado de la habitación y suspiró, había estado demasiado cerca y sin duda debía informar la situación de inmediato.

Pasó junto a Dai y le regaló una inocente sonrisa al inconsciente chico, antes de llamar debía asegurarse de que Hinata y Naruto se hubieran ido. Lentamente abrió la puerta y miró hacia la derecha, el pasillo estaba desierto. Con calma abrió la puerta por completo y lanzó un suspiro.

Guten Tag, Erwin —dijo Naruto tomándolo por el cuello de la camisa.

Guten Tag —repitió Hinata cerrándole el paso para escapar.

Erwin suspiró —Fluch —susurró

Hey, hola.

Una disculpa que no hubo capítulo la semana pasado, primero me lastime la mano horrible y me dolia muchísimo teclear, segundo, tengo una visita muy especial que también requiere mucho de mi atención jaja y tercero, era la semana de año nuevo, son días de total flojera xD

Les deseo a todos un muy feliz año nuevo y que todo mejore para la humanidad este nuevo año, el optimismo es un buen mecanismo de defensa. El 2020 fue algo inusual que nos trajo cosas terribles y lecciones valiosas, gracias a todos los que me leen, dan follow y comentan en la historia pude superar varios pozos anímicos este año, se los agradezco muchísimo. Mis mejores deseos a todos ustedes.

En fin, espero les haya gustado este capítulo y nos estamos leyendo la siguiente semana.