Mike estaba supervisando la construcción de los nuevos robots de combate para cuando iniciara su invasión en la tierra de los dragones. Desde ahí veía como se iban construyendo los robots mediante un curioso sistema.

Primero tenían un robot como base en el interior de un contenedor de cristal y era escaneando mediante un haz rojo. A los pocos segundos aparecía en una plataforma una copia idéntica de dicha unidad.

Aquello era el secreto de la creación de incontables robots del ejercito de Mike Bluer. Sin necesidad de zonas de ensamblaje ni búsqueda de recursos. Mediante una tecnología desconocida creada por el alicornio, podría desde cierto modo clonar de la nada copias de cada unidad, permitiendo así crear incontables tropas en las cantidades necesarias para sus planes.

Mientras sus posibles enemigos tenían tropas que iban perdiendo batalla en batalla, Mike no tenía problema alguno con las perdidas ya que rápidamente podría sustituirlas.

Mike: Por eso confió en los robots. No se cansan nunca, pueden ser reparados o sustituidos, nunca cuestionan las órdenes, no sienten ni miedo ni emoción. Sin duda el ejercito perfecto.

Comentaba con malicia el alicornio oscuro con una sonrisa perversa. Eye Bat sujetando una especie de carpeta con su magia mientras caminaba, al toparse con Mike lo saludó.

Eye Bat: Hola, amo.

Mike: Hola, Eye Bat ¿Cómo va con el encargo?

Preguntaba el potro a la yegua unicornio donde ahí mirando su carpeta unos documentos, le respondió.

Eye Bat: De momento vamos bien. Ha sido un tanto complicado al principio debido a su particular diseño, pero una vez montado por completo y ver que ya es completamente funcional tras unas satisfactorias pruebas, puedo confirmar que todo va bien.

Mike: Me alegra oír eso.

Decía sintiéndose muy complacido el alicornio por la respuesta dada por la yegua unicornio. Ahí Eye Bat comentó.

Eye Bat: Y debo añadir que la nueva unidad de combate es sin duda espectacular. Ya tengo ganas de verlo en acción cuando comience la invasión.

Mike: Yo también lo espero. Je, je, je.

Contestaba el alicornio donde este y la yegua miraron en un lugar, donde se veía la silueta de algo enorme enfrente de ellos.

Eye Bat: Aun así, los dragones presentarán batalla. No será fácil conquistar su tierra y exterminarlos si los dragones se unen.

Comentaba ahora seria la unicornio donde veía algo complicado que el ambicioso plan del alicornio de conquistar la tierra de los dragones. Mike lejos de estar preocupado, la contestó.

Mike: No te preocupes. Tropas vamos bastante sobrados. Y también tenemos a "él". Je, je, je.

Decía esto el alicornio oscuro a la vez que emulaba una sonrisa perversa.

Días más tarde, Shining Armor que aun seguía luchando por la liberación de Equestria del yugo de Mike Bluer, donde de vez en cuando lograban hacer daño en algunos puntos vitales de su ejercito mecánico. Aun así no parecía que lograsen gran cosa, ya que no importaba cuanta destrucción lograsen causar, el ejercito de Mike no parecía acabarse nunca.

Shining Armor tuvo que optar por buscar aliados en otras tierras, ya que era cuestión de tiempo de que Mike Bluer y su ejercito fueran a dichas tierras para conquistarlas, por lo que tenían un objetivo común y era detener al potro loco.

El unicornio decidió ir a la tierra de los dragones. Sabían que era una raza poderosa como fiera, pero tenía que tener cuidado ya que se trataban de una raza violenta nada parecida a Spike, el antiguo asistente de su hermana Twilight, donde el dragón violeta era un buen dragón.

Y hablando de Spike, cuando Shining fue junto con varios de sus seguidores, fue su sorpresa encontrar al pequeño dragón en la tierra de los dragones.

El unicornio junto con su gente iba caminando por las zonas rocosas a la vez que charlaba con Spike que caminaba a su lado.

Armor: Aun no puedo creerme que estés aquí, Spike. Me alegro de que al menos estés tú bien.

Comentaba el unicornio sintiendo una gran alegría de ver al pequeño dragón. Spike con una leve sonrisa, le contestó.

Spike: Yo también me alegro de verte a ti también y que estés bien, Shining.

Armor: ¿Cómo te fue, viejo?

Preguntaba el unicornio queriendo saber lo que estuvo haciendo Spike todo este tiempo. El pequeño dragón se dispuso a contestarle.

Spike: Pues...Después de escapar con ayuda de Twilight del Equestria para que no me dieran caza, me dirigí hacia la tierra de los dragones donde habían más como yo...Más o menos.

Armor: Hiciste bien en irte, Spike. Tengo entendido que ese potro del demonio odia a los dragones por encima de todo. Si te hubieras quedado, puedes dar por seguro que habrías muerto.

Decía Shining Armor advirtiendo a Spike de las consecuencias de haberse quedado todavía en Equestria. Spike bajando la mirada con pesar, le contestó.

Spike: Sí. Ya lo sé. Si no llega a ser por Twilight ¿Sabes algo de ella y si está bien?

Armor: Por desgracia no mucho. Solo sé que mi hermana aun está viva y que actualmente trabaja en la gran biblioteca real del castillo de Canterlot y que rara vez sale de ahí si no es con permiso de ese condenado potro.

Contestaba Shining Armor contando a Spike lo que sabía.

Spike: Que ironía. Twilight quería trabajar en la gran biblioteca real rodeada de libros. Presiento que se sentirá como si estuviera en una jaula de oro.

Comentaba Spike sintiendo lástima por quien fue su cuidadora desde que nació.

Armor: Te prometo, Spike, que lograremos liberarla y también a toda Equestria del yugo de ese potro del demonio.

Hablaba Shining Armor con decisión y dispuesto a cumplir su palabra al precio que fuera. Spike se sentía agradecido por ello aunque no con mucha esperanza donde ahí contestó.

Spike: Ojala. Aunque eso sería un tanto difícil. Ese Mike Bluer tiene un ejercito enorme donde cada vez parece más grande. No estoy muy seguro de sí podremos conseguirlo.

Shining Armor comprendía el por qué Spike no estaba muy optimista. El ejercito mecánico era enorme y parecía ser imparable. Un enemigo despiadado que no temía a nada ni nadie y que por muchos que cayeran, parecían interminables. Por lo que liberar Equestria del jugo del joven y malvado alicornio parecía una meta inalcanzable, pero Shining Armor no estaba dispuesto a rendirse ante las dificultades.

Armor: No hay que perder la esperanza todavía, Spike. Si actuamos juntos, podremos lograrlo. Mi idea es unir a las naciones libres de la amenaza de Mike Bluer.

Spike: ¿Cómo pretendes conseguir eso, Shining?

Armor: No será fácil, ya que la mayoría desconocen el imperio mecánico y no serán conscientes de la amenaza hasta que ya sea muy tarde. Por eso debo advertir y lograr la alianza de todas las naciones libres del mundo para luchar contra Mike Bluer y su ejército mecánico.

Contestaba Shining Armor teniendo muy claro sus planes, sorprendiendo en gran medida a Spike con ello.

Spike: ¡¿Qué me dices?! ¿Lo dices en serio?

Armor: Muy en serio, Spike. Si no detenemos a ese potro y sus máquinas, nada quedará libre de su influencia.

Spike: Ya veo...Si vas a explicarles a todos sobre lo que nos vamos a enfrentar en el futuro, tal vez deberías omitir el detalle de que es un potro el que pretende hacerse el amo del mundo.

Comentaba Spike dando por sentado de que nadie que estuviera al corriente de la situación, fuera a tomarse en serio la idea de que es un potro el que está planeando la conquista mundial. Shining Armor comprendiendo a lo que se refería Spike, le contestó.

Armor: En eso tienes razón, Spike. Dudo mucho que alguien se tome en serio algo así.

Spike: ¿Y cómo lo vas a explicar a los demás?

Armor: Contando la verdad...omitiendo algunos detalles.

Contestó simplemente Shining Armor. El unicornio pensaba contarlo todo a las naciones libres del mundo, saltándose la parte de que el temible Mike Bluer es un potro, porque dudaba que haya tanta gente de mente abierta para creerse algo así o siquiera que se lo tomasen en serio.

Spike: Ya estamos llegando.

Avisaba Spike llegando a una zona donde habían montones de dragones de todas formas y tamaños, mayores y jóvenes como algunas crías.

Algunos de los dragones miraban con cierta indiferencia o desconfianza al grupo de ponis que venían junto con Spike. Shining mantuvo la calma como la de su grupo para evitar complicaciones.

Sin variar el rumbo, el grupo llegó hasta donde había un enorme lago de lava.

Spike: Recordad. Pase lo que pase, no hagáis nada que pueda hacer enfadar al rey de los dragones Torch.

Prevenía Spike al grupo de ponis donde estos asintieron. En ese momento se escuchó una voz.

¿?: ¡Eh! ¡Spike! ¡Aquí arriba!

Spike y los ponis miraron arriba donde vieron a una joven dragona azul un tanto más alta y mayor que Spike volando hacia ellos. La joven dragona aterrizó enfrente del dragón.

Spike: ¡Ember!

Exclamó Spike con una sonrisa al ver a la dragona. La dragona pasando su garra en la cabeza del joven dragón, le iba diciendo a éste.

Ember: ¿Cómo estás, enano? Veo que estás en compañía de unos ponis. Algo raro de ver aquí.

Spike: Son unos amigos.

Respondía el dragón hasta que optó por presentar a la dragona al grupo a Shining Armor.

Spike: Shining, ésta es Ember. La hija del rey Torch.

Armor: Encantado. Soy Shining Armor y venía a hablar con tu padre, el rey.

Ember: ¿Hablar con mi padre? Está bien. Le avisaré.

Respondía Ember para luego irse volando por encima del lago de lava y ahí alzar fuerte la voz.

Ember: ¡Papá, soy yo, Ember! ¡Hay quienes quieren hablar contigo!

Tardó un momento desde que Ember llamó hasta que se escuchó un fuerte temblor de tierra.

De un punto del lago de lava, iba ascendiendo parte de ésta hasta llegar a gran altura y acto seguido revelarse un enorme y colosal dragón.

Los ponis retrocedieron alarmados y preocupados al ver al enorme dragón. Shining Armor en cambio se mantuvo firme ya que debería aparentar fortaleza.

Torch: ¿Quién me molesta en mi siesta de 78 horas?

Preguntaba en parte molesto el gran dragón mientras se rascaba la espalda con una garra. Su hija Ember volando hasta estar enfrente del gran dragón, le contestó.

Ember: Papá. Unos ponis han venido a hablar contigo de algo importante.

Torch: ¿Unos ponis?

El gran dragón bajó la mirada hacia donde le indicaba Ember donde vio al grupo de Shining Armor.

Torch: Unos ponis. Que curioso ¿Qué hacéis tan lejos de casa, pequeños?

Shining Armor manteniéndose firme, se adelantó unos pasos y manteniendo la mirada en el dragón, le contestó.

Armor: ¡Poderoso rey Torch! ¡He venido a advertiros de una gran cataclismo que amenaza la libertad y modo de vida de todo el mundo!

El dragón alzó una ceja ante lo que dijo el unicornio, ya que le llamó bastante la atención aquello.

Shining Armor le contó la situación actual de Equestria, de como Mike Bluer y su ejército de máquinas habían conquistado toda Equestria y luego de eso empezó a conquistar las tierras cercanas. Claro está el unicornio omitió el detalle de que Mike Bluer era un potro, o corría el riesgo de que no le tomasen en serio. El rey Torch escuchó atentamente todo lo que le decía el unicornio.

Armor: Esa es toda la historia.

Terminó de hablar el unicornio.

Torch: Así que ese Mike Bluer está dispuesto a conquistarlo todo.

Armor: Por eso he venido a pediros ayuda, rey Torch. Con tu ayuda y de los demás reinos aun libres de su dictadura, podremos detenerlo antes de que sea demasiado tarde. Por eso te pido que te unas a la resistencia ¿Os uniréis a nosotros, rey Torch?

El rey dragón estuvo un rato en silencio hasta que finalmente respondió.

Torch: ¡No!

Armor: ¿No? ¿Y por qué no?

Torch: No me interesa unirme a vuestra patética resistencia y ese Mike Bluer y sus máquinas no me preocupan. Si se presentan aquí, dalo por seguro que mis dragones los destruirán y si es preciso, yo mismo intervendré. Ja, ja, ja.

Contestaba el dragón con gran arrogancia y sin mostrar preocupación alguna. Spike sorprendido por la respuesta del rey, trató de hablarle.

Spike: ¡Pero, majestad! Shining Armor os está diciendo la verdad. Yo estuve en Equestria cuando pasó todo eso y créame que la amenaza es bien real.

Ember: Padre. Creo que deberías considerar la propuesta del unicornio. Spike ya nos contó lo que pasó en Equestria.

Hablaba también Ember donde tomaba muy en cuenta tanto la palabra de Spike como la de Shining Armor. Pese a todo, Torch lo restó importancia.

Torch: No será para tanto. Como dije antes, no supone problema para nosotros.

Armor: Y cuándo Mike Bluer y su ejercito decida atacar vuestra tierra exterminando a todos los dragones que haya ¿Entonces sí será vuestro problema?

Respondía Shining Armor con expresión y mirada seria donde no aprobaba la actitud arrogante del dragón. Torch ahí contestó.

Torch: Como dije antes, no suponen amenaza alguna y dudo mucho que se atrevan a atacar mi reino con todos los dragones que hay aquí.

En ese instante del cielo surgieron potentes disparos que al impactar en la tierra, provocaron enormes explosiones donde alertaron a todo el mundo.

Torch: ¿Qué rayos pasa? ¿Quién nos ataca?

Preguntaba sorprendido donde rápidamente se puso en guardia al ver el repentino ataque. Del cielo descendieron unas grandes naves negras con franjas blancas donde disparaban sus cañones contra los dragones. Shining Armor y Spike vieron con enorme preocupación aquello.

Armor: ¡Ya están aquí!

Spike: ¡Oh, no!

No solo aquellas naves, también apareció una nave con diferencia mucho más grande que las demás donde con sus enormes cañones disparaban contra todo lo que se movía, con una potencia de fuego muchísimo mayor. También de dicha nave desplegaron cápsulas donde al aterrizar en tierra, surgían los robots del ejercito mecánico de Mike Bluer y de inmediato se pusieron a atacar a los dragones.

Torch furioso porque se hayan atrevido a atacar, alzó fuerte su voz a modo de rugido y le dijo a su gente.

Torch: ¿Cómo se atreven a atacar mis dominios? ¡Dragones guerreros, destruid a los intrusos!

Los dragones mayores no tardaron en obedecer sus órdenes y fueron a combatir contra los intrusos.

En la nave más grande, Mike Bluer y sus Caballeros de la Muerte, observaban desde unas pantallas como los dragones iban a presentar batalla.

Mike: Es el momento ¡Desplegad nuestra nueva arma!

Dark: Como ordenéis, amo Mike.

De la nave desplegaron algo que no eran capsulas, sino algo bastante grande. Cuando aterrizaban en el suelo, causaban un fuerte impacto que hacía temblar la tierra.

Los objetos que caían del cielo eran unos enormes robots de gran tamaño de metal gris y partes negras. Cueros corpulentos con hombreras y cascos que recordaban a la de un samurai demoniaco.

Eye Bat: La unidad Rey Oní está lista para combatir, amo Mike.

Informaba la yegua a Mike ante la nueva unidad de combate. Mike asintiendo, dio la orden siguiente.

Mike: Perfecto. Que acaben con los dragones más grandes mientras el resto de los robots se ocupan de los más pequeños.

Eye Bat: Como ordene. Je, je, je. Llevo todo el día esperando verlos en acción.

Explosive: Je, je, je. Yo también Oh, sí. Seguro que causan una gran destrucción.

Como había ordenado previamente Mike, los robots conocidos como Rey Oni entraron en acción para combatir a los dragones. Los dragones combatían con fiereza, pero los grandes robots demostraron su gran superioridad en combate. Los grandes robots golpeaban con dureza contra los dragones e incluso lanzaban rayos láser de alta potencia en los ojos donde lograban causar importantes heridas en dichos reptiles. Algunos cargaban contra los dragones para placar contra ellos y llevarlos por delante, hasta que chocaban con ellos contra algún obstáculo y una vez ahí molerlos a duros golpes hasta matarlos.

Los dragones atacaban con su fuego con intención de derretirlos, pero el blindaje de los robots era tal que ni siquiera lograban hacer demasiados daños. Incluso los ataques de garra o mordisco no lograban siquiera traspasar el duro blindaje.

Los demás robots se ocupaban de los dragones más pequeños o jóvenes donde los iban destruyendo sin piedad, sin importar si eran jóvenes o niños o recién nacidos. Ni siquiera los huevos de dragón se salvaban de ser destrozados por los robots asesinos.

Por el aire, las gárgolas atacaban a los dragones que volaban. Junto con dichos robots iban unos veloces cazas de disparo rápido donde disparaban balas de energía contra dichos dragones. Dichos cazas eran conocidos como cazas tengu. Dichos cazas cuando volaban bajo, se transformaban en una versión bípeda con brazos donde centraban sus disparos en unidades terrestres.

Spike: Ay, no...Ya me estaba temiendo que esto fuera a pasar.

Comentaba Spike con gran temor y miedo al ver como los dragones caían con relativa facilidad ante los ataques de las tropas mecánicas. Shining Armor gruñó por lo bajo al ver que el ataque hacia el reino de los dragones había llegando antes de lo previsto.

Armor: Han llegado antes de lo que esperaba.

Ember: Pero...¿Qué son esas cosas?

Preguntaba Ember asombrada y con miedo al ver a las tropas mecánicas atacando a todo dragón que veía. Shining rápidamente la contestó.

Armor: El ejercito mecánico de Mike Bluer. Y si no hacemos nada, exterminarán a todos los dragones del lugar.

Spike: ¿Y qué hacemos ahora?

Armor: Tenemos que evacuar a todos los habitantes del lugar. Luchar ahora sería un suicidio y especialmente con esas cosas gigantes de por medio.

Comentaba esto Shining mientras observaba a los robots Rey Oni combatiendo y matando a los grandes dragones del lugar.

Ember: ¿Evacuar dices? ¿Cómo pretendes que evacuemos de repente a tantos dragones?

Preguntaba sorprendida Ember ante lo que dijo Shining Armor. El unicornio seriamente respondió.

Armor: No queda más remedio. Si los dragones se quedan aquí, morirán.

Ember: Aun así, dudo mucho que la mayoría de los dragones decidan abandonar el lugar sin luchar. En especial mi padre.

Contestaba Ember mientras miraba preocupada a su padre, donde conociéndolo, querrá luchar y no huir bajo ningún concepto.

Torch: ¡Nadie osa atacar mi tierra y vive para contarlo! ¡Groaaarr!

Rugía furioso el dragón donde aleteó sus alas y se fue a combatir al enemigo.

Armor: ¡Vuelva! ¡No sea idiota! ¡No podrá detenerlos usted solo!

Gritaba Shining Armor tratando de que el rey dragón volviera, pero este último no le escuchó. El viejo rey se centró en atacar a todas las unidades robóticas que encontraba e incluso los gigantes eran destrozados por las grandes garras del rey dragón.

Mientras tanto, Mike Bluer junto con Darkwing se habían unido al ataque donde ambos alicornios volando, disparaban potentes rayos mágicos con que mataban a todo dragón que encontraban.

Mike: Ja, ja, ja. Eso, morid, bestias inmundas. No pienso detenerme hasta que el último de vosotros esté muerto.

Hablaba mientras se reía malvadamente el alicornio sin dejar de matar a todo dragón que se encontrase. Darkwing atravesando el cráneo de un dragón que intentó atacarla con un puñal de sombras, le comentó a éste.

Dark: Parece que odias a los dragones por encima de todo, Mike.

Mike: Como no tienes ni idea, Darkwing. Odio a esas criaturas salvajes como no puedes ni imaginarte.

La contestaba serio el alicornio oscuro, revelando lo mucho que odiaba y despreciaba a los dragones. Darkwing ahí le llamó la atención.

Dark: Hablando de dragones ¿No es ese el tal rey Torch?

Decía esto la alicornio sombría señalando con su casco donde ahí veía venir volando el rey Torch, donde el dragón a golpe de garras o con sus llamas, iba destruyendo a todo robot que se encontrase en su camino.

El dragón seguía volando y destruyendo hasta que acabó enfrente de Mike Bluer y Darkwing donde ambos alicornios estaban a la altura del dragón, donde este último miraba fijamente a éstos.

Darkwing retrocedió un poco debido al enorme tamaño del dragón mientras Mike mantenía la mirada con Torch.

Torch: ¿Quiénes sois vosotros? ¿Más seguidores de esas máquinas?

Preguntaba rugiendo el enorme dragón cuya voz provocaba una fuerte ventolera debido a la furia que lo dominaba. Mike manteniendo la calma, le contestó con una sonrisa sádica.

Mike: Ella es Darkwing. Una de mis Caballeros de la Muerte. Y yo soy Mike Bluer. El futuro amo del mundo.

Torch parpadeó un poco ya que Shining Armor le habló de Mike Bluer, pero nunca que éste fuera un potro.

Torch: ¿Estás de broma? ¿Un potro está dirigiendo este basto ejército de cosas?

Mike: Ja, ja, ja. Este es mi poderoso ejercito mecánico donde dominaré el mundo y exterminaré a todas las especies no ponis del planeta.

Contestaba con una risa malvada el alicornio oscuro.

Torch: ¡Maldito pony! ¡Me da igual quién seas! Muy seguro de ti mismo debes estar si crees que vas a acabar conmigo y mis dragones.

Hablaba el dragón donde no veía a Mike como una amenaza. El joven alicornio ampliando más su sonrisa perversa, le contestó.

Mike: Créeme. Contaba con que el enorme saco de grasa gorda entraría en acción. Por eso me traje mi enorme nave conmigo.

Decía esto señalando con su casco al cielo donde Torch miró arriba y ahí vio la enorme nave donde se creaban todos los robots de Mike.

Torch: ¿Eso es...?

Mike: Eye Bat. Activa el sistema especial de la nave que llevaba reservando para esta ocasión.

Contactaba Mike con Eye Bat donde la yegua estaba en un lugar de la nave donde parecía el núcleo de energía roja de esta.

Eye Bat: Será un placer.

La yegua se acercó a lo que parecía un panel de control con una palanca. Ahí bajando de golpe la palanca, provocó que el núcleo de energía empezara a brillar con fuerza y parte de la sala se transformó.

Mike: ¡Así! ¡Álzate, Doomsday! Ja, ja, ja.

Se jactaba el potro con una risa perversa mientras la enorme nave comenzaba a transformarse bajo la atenta y sorprendida mirada del enorme dragón.

Torch: ¿Qué rayos...?

Shining y los otros también miraban asombrados como la enorme nave comenzaba a convertirse en otra cosa.

Spike: ¿Qué ocurre?

Armor: No lo sé, pero tratándose de ese potro del demonio, podría ser cualquier cosa.

Contestaba el unicornio preocupado ante lo que tendría reservado el potro.

Poco a poco la nave se fue transformando hasta adoptar la forma de un colosal robot de metal negro con detalles violetas, con un casco en forma de calavera gris demoniaca con ojos rojos brillantes. Múltiples cañones por todo su cuerpo más unos cañones más grandes sobre sus hombros. Un especie de agujero con un punto rojo brillante en él. Garras grandes y afiladas.

Torch retrocedió al ver aquella enorme máquina cuyo tamaño era algo incluso más grande que él.

Doomsday: ¡Doomsday listo para obedecer las ordenes del amo Mike!

Habló la enorme máquina cuya voz sonaba atronadora como amenazadora.

Mike: Bien, Doomsday. Acaba con ese sucio reptil.

Doomsday: Como ordenéis, mi amo.

El robot obedeciendo la orden de su amo, comenzó a disparar una salva de disparos desde sus cañones, impactando contra Torch haciendo daño a este.

Torch: ¡Maldito montón de chatarra! ¡Te voy a reducir a cenizas!

Gritaba furioso el dragón donde lanzó una enorme llamarada contra Doomsday.

Mike y Darkwing se alejaron para que no les alcanzaran las llamas donde cubrieron por completo al dragón.

Torch sonreía al ver como el robot era cubierto por las llamas, así hasta que una enorme mano mecánica surgió del fuego y le agarró la boca, deteniendo así su llamara. Acto seguido surgió el robot del resto de llamas que se iban apagando y con su otra mano le dio un brutal puñetazo en el rostro del dragón donde lo hizo retroceder.

Torch furioso, se giró rápido para dar un fuerte coletazo, pero el robot con sus brazos le atrapó la cola y tiró de ella donde tiró al dragón al suelo.

El robot alzó uno de sus enormes pies en un intentó de aplastar la cabeza de Torch, pero el dragón se apartó a tiempo para esquivar el pisotón y tras levantarse, cargó contra el robot donde intentó atacarlo con sus garras. El robot atrapó con sus manos las garras del dragón y forcejeó con él hasta que el núcleo del pecho brilló y surgió un enorme láser rojo que impactó de lleno en el dragón, haciendo retroceder a la vez que lo iba hiriendo gravemente.

Mike: ¡Basta de juegos! Doomsday, acaba con él.

Ordenaba Mike ya cansado de perder el tiempo.

Doomsday: Como ordene, amo.

El robot alzó un brazo y ahí se materializó una enorme espada negra con blando en su interior con empuñadura de calavera gris y la tomó con su mano.

El robot blandió la espada con suma facilidad como si no pesara nada. El dragón atacó con más cautela al ver lo poderoso que era su adversario en realidad, intentando darle en algún punto ciego a la vez que esquivaba los espadazos del robot, así hasta que uno le cortó uno de los cuernos del gran dragón.

Torch: ¡Vete al infierno, engendro!

Gritaba furioso el dragón lanzando otra llamarada donde el robot de un tajo partió en dos la llamarada y con otro le hizo un profundo corte en el pecho del dragón, haciendo que este último sintiera un gran dolor.

Ember: ¡Padre!

Gritaba Ember que iba volando hasta estar al lado de la cabeza de su padre ya que estaba preocupada por él. Torch mirando a su hija, la decía a ésta.

Torch: ¡Hija! ¡Vete de aquí ahora!

Ember: ¡No voy a abandonarte, padre!

Torch: ¡Hija! ¡Escúchame! ¡He subestimado al enemigo, resultando ser éstos más poderosos de lo que esperábamos! Tienes que coger a tantos de los nuestros como puedas y llevarlos bien lejos de aquí o seremos exterminados sin remedio.

Le decía Torch a su hija para que se fuera, cosa que esta última no estaba dispuesta a hacerlo.

Ember: ¡Ni hablar, padre! No voy a abandonarte.

Torch: Hija. Tienes que hacerlo. Tienes que preservar nuestra raza de la extinción. Debes guiar a nuestro pueblo.

Decía el gran dragón sacando algo de su armadura. Un especie de cetro con una gran joya roja en ella. El Cetro del Lord Dragón.

Torch: Ahora, hija. Tú guiarás a nuestro pueblo.

Ember estaba sorprendida al ver como su padre le ofrecía el cetro, símbolo del lord dragón que gobierna a los dragones. Normalmente no se cedía así como así.

No hubo tiempo de que Ember dijera nada ya que Doomsday iba a atacar al gran dragón. Torch por acto reflejo, apartó bruscamente a su hija donde caía hacia donde estaban Shining Armor y Spike.

Torch: ¡Ahhhhh...!

Gritó de dolor el dragón ya que Doomsday le hizo un profundo corte en su pecho y el cetro salió volando lejos.

Ember: ¡Padreeee...!

Gritaba de horror Ember al ver como su padre recibía aquella herida mortal. Iba a salir en su ayuda, pero Spike agarrándola fuerte de la cola la detuvo.

Spike: ¡Quieta, Ember! ¡No vayas! Es un suicidio.

Ember: ¡No me importa! Mi padre me necesita.

Torch: ¡Hija! ¡Lárgate de aquí! ¡Deprisa!

Ordenaba el lord dragón mientras se sujetaba el pecho sangrante con una garra mientras Doomsday seguía con su ataque. Torch intentaba defenderse como pudo, pero las heridas y el cansancio que le invadían ahora mismo le hacían moverse muy lento y vulnerable.

Armor: Ember. Tenemos que irnos.

Ember: Pero...

Armor: Comprendo como te sientes, pero ahora mismo no podemos hacer nada. Debemos salvar a tantos de los tuyos como podamos, sino todo estará perdido y el sacrificio que está haciendo ahora mismo tu padre no servirá de nada.

Le hablaba muy seriamente el unicornio a la dragona. Ember no dijo nada y miraba con cierto pesar y tristeza a su padre donde estaba recibiendo una brutal paliza por parte de Doomsday.

Spike: Ember. Tenemos que irnos ahora. Esta tierra está prácticamente perdida.

Armor: Vamos ahora.

Spike y Shining junto con los demás ponis, fueron a ayudar a sacar a tantos dragones como pudieran. Ember mirando por última vez a su padre, dijo con pesar.

Ember: Adiós...padre...

Ember finalmente se marchó volando con una leve lágrima en su ojo. Torch al ver que su hija se había ido por fin, sonrió levemente y luego dirigió una mirada desafiante a Doomsday.

Torch: ¡Venga! ¿Eso es todo lo que tienes?

Doomsday cargó de energía su espada y le dio un gran tajo al dragón en el pecho, provocando mayores daños. Luego le atravesó la espada en el pecho del dragón donde ahí Torch rugió de dolor. El dragón agarrando el brazo armado de Doomsday, avanzó sin importar que la espada le atravesara más el pecho.

Torch: ¡Púdrete en el infierno, maldito!

Gritaba con furia el dragón lanzando una mortal llamarada con todas las fuerzas que le quedaban al rostro de la máquina. Doomsday sin mostrar señal de daño, le dio un puñetazo en mitad de la cara del dragón donde hizo que detuviera su ataque de llamas. Cuando sacó la espada, el dragón cayó de rodillas al suelo.

Eye Bat: ¡Vamos, Doomsday! Acaba con esa inmunda lagartija de una vez por todas.

Gritaba la yegua ya harta de perder el tiempo con el lord dragón.

Doomsday: Sí.

Doomsday alzó su espada con intención de matar al ahora debilitado dragón. Torch estaba demasiado débil para moverse con eficacia, pero aun así le dedicó una mirada llena de ira donde ahí le dijo.

Torch: Aunque yo muera, más tarde o más temprano los míos me vengarán.

Finalmente el robot dio un tajo final donde decapitó al dragón. El cuerpo cayó al suelo mientras la cabeza cayó rodando hasta finalmente hundirse en la lava donde provino originalmente el lord dragón.

Los dragones que aun estaban presentes o cerca, se alarmaron al ver con que facilidad había caído su antiguo rey. Por lo que decidieron salir huyendo del lugar.

Mike: ¡Matadlos a todos! ¡No dejéis que ninguno escape con vida de aquí!

Ordenaba Mike a sus tropas mecánicas donde de inmediato comenzaron a dar caza a todos los dragones que tuvieran a su alcance, provocando una gran masacre.

Horas más tarde, toda la tierra de los dragones estaba cubierta de cadáveres de dragones de todos los tamaños. Los Caballeros de la Muerte junto con varios robots, inspeccionaban la zona en busca de cualquiera que siguiera vivo. Explosive con sus ametralladoras de brazo caminaba por ahí hasta que escuchó un ruido y ahí vio a un joven dragón que trataba de emerger por debajo de un ala de un dragón mayor. El joven dragón se alarmó al ver que Explosive lo había visto.

Explosive con una sonrisa maliciosa, ladeaba la cabeza de un lado a otro en señal de negación y sin mediar palabra, disparó centenares de balas, acabando así con la vida del joven dragón donde su sangre se esparció por el lugar.

Mike y Darkwing se reunieron con los Caballeros de la Muerte.

Mike: Informe, chicos.

Frost: Hemos acabado con casi el 80% de los dragones que habitaban aquí, amo Mike.

Inferna: ¡Pero por desgracia el resto logró escapar! ¡Maldita sea! ¡Esto me pone muy furiosa!

Contestaba tranquila la alicornio de hielo y furiosa la unicornio de fuego. Mike se enojó levemente por el hecho de no haber acabado con todos los dragones, pero luego sonriendo levemente, comentó.

Mike: Bueno. No podrán esconderse eternamente de nosotros. Tarde o temprano les daremos caza y los exterminaremos.

Coyote: Hablando de dragones...He encontrado un buen recuerdo por ahí...

Comentaba Coyote sacando algo de su capa, revelando ser el cetro del Lord Dragón. Mike tomó con su magia dicho cetro para observarlo mejor.

Dark: Vaya. Eso sí que parece un objeto bastante bonito.

Comentaba Darkwing con una sonrisa al ver el objeto. Mike sonriendo con malicia, dijo.

Mike: Y sin duda un buen trofeo para nosotros. Je, je, je.

La noticia de la caída del Lord Dragón Torch y del casi exterminio de los dragones, se extendió rápidamente por muchos territorios. Poco a poco el miedo por el ejercito mecánico se iba extendiendo y preocupando seriamente a sus habitantes con la siguiente pregunta ¿Quién será el siguiente reino en caer?