Capítulo 22

Azize inspiró hondo cuando escuchó las novedades de que Cevdet se había escapado de la cárcel, supuestamente ayudado por un soldado traidor al ejército griego…

De inmediato supo que era Yakup y cuando los soldados aparecieron en su casa para buscar a su marido, ella intentó convencerlos que él no tenía absolutamente nada más que ver con ellos…

Los soldados lo buscaron por toda la casa y se fueron sin encontrarlo, porque él no estaba allí, por supuesto…

Azize se encerró en su habitación porque no se sentía bien y mamá Hasibe la fue a ver, para llevarle un té…

-Hija, lo siento, permiso…- le dijo y la vio sentada en la cama, apoyada sobre el respaldo.

-Pase madre…

-Te traje un té…- le dijo y vio la cara de asco de Azize.

-Le agradezco madre… pero no tengo voluntad de tomar nada…

-Azize… mírame…- le dijo y Azize enfocó sus ojos en ella.

-¿Qué ocurre? - preguntó cuando vio la mirada de su suegra.

-Tienes los ojos brillosos…

-Madre…

-Hija…- le dijo y achicó los ojos, con complicidad- ¿no será que estás…? - dijo y no terminó la frase, porque Azize abrió los ojos como platos.

-No… madre… ¿cómo me dice eso?

-Bueno, no me hagas caso… solo recordé tus otros embarazos…- dijo y acarició su cara con ternura antes de girar para irse, llevándose la taza de té que había traído.

Azize se quedó mirando la puerta cuando su suegra se fue y tuvo una idea. Tenía que sacarse la duda lo antes posible…


Salió un rato después, algo apurada y fue a ver a una enfermera que hacía un buen tiempo se había retirado. No es que no tuviera confianza en los médicos de su hospital, el problema era que sus compañeras se enterarían de la noticia, que en caso de que fuera cierta, ella no sabía todavía como manejar...

La mujer la miró sin comprender cuando abrió su puerta, le dijo que ya no trabajaba más como enfermera, pero Azize le insistió en que solo tenía una consulta para hacerle…

Entraron y ella le contó sobre sus dudas y la mujer le sonrió comprensiva, obviamente no sabía nada sobre su historia y su presente, lo cual era mucho mejor…

La acompañó a su habitación y la revisó. Azize estaba nerviosa y ansiosa, no sabía qué esperar, o sí, y eso la inquietaba aún más…

La mujer se tomó su tiempo, le hizo unas cuantas preguntas y le dijo que la esperaba en la sala, para hablar con ella…

Azize se miró al espejo y acarició su vientre como al descuido… era tanta la incertidumbre que cuando tuviera la confirmación, al menos se sentiría más liviana…

-¿Entonces? - dijo unos minutos después, cuando se reunió con ella.

-Bueno, señora… usted me dijo que es enfermera, supongo que lo que buscaba era una confirmación de su sospecha…

-Así es…- dijo asintiendo con nerviosismo.

-Pues entonces, la felicito… usted está esperando un hijo…- dijo la mujer con una sonrisa.

-¿Confirmado? - preguntó sintiendo que todo el aire no era suficiente para respirar bien.

-Por supuesto, enfermera… todo está en perfectas condiciones… está embarazada de algunas semanas…

Azize asintió y no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Se imaginó a Cevdet, feliz por la noticia… y luego recordó su situación y se secó las lágrimas…

Trató de recuperar su compostura, le agradeció a la mujer y le entregó unas monedas como pago. Sin embargo, la enfermera no se las aceptó, acarició su cara y le deseó suerte…

Azize caminó por las calles casi sin prestar atención. Se cruzó con gente que le decía cosas o la saludaba y ella no podía concentrarse en nada…

Se imaginó un mundo ideal en el que podría criar a ese hijo y ser feliz… no en medio de la guerra…se imaginó un mundo perfecto… que no era el suyo…

Pensó en Cevdet… tenía que decírselo… pero Cevdet se había escapado de la cárcel y seguramente estaba intentando alguna estrategia para poder volver… la noticia tendría que esperar…

Bufó con rabia, sentía que su marido debía ser el primero en enterarse… y así sería… ella no se lo diría a nadie…

Se imaginó dando a luz un varón, ese varón que no había llevado en sus entrañas, aunque adorara a Ali Kemal como suyo…

Llegó al hospital y se encargó de sus quehaceres, tratando de olvidarse por un momento de esa pequeña alma que llevaba en su vientre… el fruto de su amor con Cevdet… un fruto tan inesperadamente increíble… aunque ella hubiese fantaseado con tener mil hijos con su Cevdet…


Pasaron un par de días, los síntomas se hicieron cada vez más evidentes, pero de Cevdet no había novedades… y Azize sentía que más allá de la confianza, de la fe ciega que tenía hacia él, había mínimas posibilidades de que no volviera y eso la hacía tambalear en sus creencias de ese mundo perfecto que se empeñaba en fabricar para sentirse a salvo, feliz con su familia…

No lo pensó más y se dirigió al cuartel griego. Tenía que ver si había alguna novedad de él…

Se acercó al soldado que estaba en la entrada y le preguntó directamente por él. Quizá ya no fuera su esposa, pero seguía siendo la madre de sus hijos… la madre de sus hijos…

-Disculpe soldado… ¿sabe si hay alguna novedad sobre el coronel Cevdet? - le preguntó y el soldado levantó la vista del papel que estaba leyendo y cuando le iba a contestar, se abrió la puerta del despacho de Cevdet y Azize vio salir a Tevfik, que la miró como si no comprendiera.

-¿Qué haces aquí, Azize? - le preguntó.

-Vine a ver si había novedades de Cevdet… no me enteré de nada y tampoco viniste a hacernos saber lo que pasaba…- dijo Azize.

En ese momento, Cevdet se asomó y ella sintió que sus piernas le temblaban. Estaba a salvo. Estaba otra vez con ella.

Disimuló, obviamente, más allá de su preocupación no quería que se notara lo feliz que estaba…

-¿Vienes a felicitarlo por su reciente hazaña?

-¿Qué dices, Tevfik? - le dijo ella luego de mirar un momento a Cevdet.

-Nuestro querido Cevdet, ha entregado a Esref Pasha a los griegos…- dijo y sacudió la cabeza con fastidio. Azize miró a Cevdet sin comprender.

-Ya puedes irte, Tevfik… gracias por la visita…

Cevdet gesticuló hacia Azize, dándole a entender que entrara a su oficina. Ella lo siguió, todavía shockeada y cuando cerró la puerta, ella se quedó de pie frente a él.

-¿Qué es eso de que entregaste a Esref?- le preguntó ella.

-Lamentablemente es cierto, Azize…- le dijo y ella se perdió un momento en sus ojos, de alguna manera tratando de decodificarlo y de soportar la desilusión.

-Pero… lo matarán, Cevdet…

-Lo se… intentaré que no pase…

-¿Intentarás? No puedo creerlo… es uno de nuestros líderes… ¿cómo se te ocurre?

-No había otra forma…- intentó él, y la tomó de las muñecas con suavidad, se moría por abrazarla.

-¿No la había? Escucha… yo me alegro de que hayas vuelto, de que estés vivo… pero no a costa de entregar a uno de nuestros líderes…

-Azize…

-Todos estos años nos esforzamos por cumplir la misión que te encomendaron… y ahora siento que todo eso se fue a la basura…

-Azize… no tuve opción… y Esref estuvo de acuerdo…

-Estoy desilusionada…- le dijo ella y comenzó a llorar- no puedo creerlo, Cevdet… ya no importa la misión, pasarás a la historia por ser el traidor que entregó a Esref a los griegos… y por más patriota que seas, de eso no hay retorno…- le dijo en la cara, con furia y desesperación, aunque cuidando de no ser escuchada.

-Azize…- dijo y bajó la voz- me lastimas… tú sabes mi verdad… sabes todo el sacrificio que estamos haciendo…

-¿Sacrificio dices? En vano… y la única que parece sacrificarse aquí, una y otra vez… soy yo…- le dijo y se soltó.

-Debes confiar en mi…

-Eso hago… créeme… pero cada vez me cuesta más…- dijo y se encaminó hacia la puerta- es una lástima, había venido a contarte algo muy especial… pero no vale la pena…- y se fue dando un portazo.

Cevdet inspiró hondo y se tapó la cara con las manos.

Azize salió del cuartel desolada, perdida… entre lágrimas, lo único que pudo hacer fue acariciar su vientre y tratar de refugiarse en ees mundo ideal que había construido en su imaginación para ella y su hijo…


Bueno, parece que Azize decidió que no era el mejor momento para darle la noticia a Cevdet... veremos como sigue! Gracias por seguirla y les pido confianza, una vez más!