Capítulo 22: Esta demente sed de venganza debe ser extinguida
-Sé que estoy hace apenas un mes y que mi decisión fue apresurada y sin consultarle nada, pero necesito ir. Solo será una semana, profesora
Draco se encontraba hablándole a una casi catatónica Minerva Mcgonagall. Ésta se encuentra sentada en uno de los cubículos de la sala de DCAO, todavía pálida y con la mirada perdida
-¿Profesora?
La mujer se lleva una mano a la boca mientras pone una cara pensativa y preocupada, luego fija su mirada en el rubio a su lado –Draco, debes ir… debes ir y asegurarte de que nada malo suceda
Draco se sorprende un poco al ver la cara de la directora, nunca la había visto tan conmocionada y con miedo. ¿Esto se debía a la sensación que tuvo cuando confrontó a Harry? ¿Era tal la presión que incluso dejó a la directora Mcgonagall así de perturbada?
El rubio traga un poco de saliva y rectifica su decisión –No se preocupe, definitivamente traeré a los dos a salvo, aún si tengo que arrastrarlos a la fuerza –Finiquita dándose confianza
La mujer solo aparta la vista y queda mirando a la nada misma mientras se pierde en sus pensamientos
Draco no gasta más tiempo en ello, rápidamente agarra su chaqueta sobre el escritorio y sale en la búsqueda del auror esperando que este todavía no se hubiera marchado. Al salir del salón se encuentra a Neville recostado contra una pared
-Hey… -Titubea el Slytherin
-¿Se puede saber qué diablos fue todo eso? –Gruñe el león con preocupación y fiereza
Lo pone mal ver a Neville, la persona que más lo ayudó en sus primeros días como profesor, en ese estado y más aún el haberlo arrastrado a una situación tan confusa hasta para él mismo
-Lo siento Neville, pero debo pedirte un favor
-Ya sé que quieres que te cubra mientras no esté. Lo que quiero saber es qué demonios está sucediendo y qué fue… eso
-Veo que a ti te sucedió lo mismo. ¿Cómo lo sentiste tú?
-Fue como… como si la luz a mi alrededor hubiera desaparecido por completo, y como si mi cerebro estuviera constantemente mandando advertencia de "peligro-huye-peligro" pero al mismo tiempo no podía ni siquiera moverme
-¿No sentiste como si el piso te estuviera devorando poco a poco?
-¿Qué? No, solo estaba como te lo dije, como si estuviera bajo el efecto de un hechizo petrificante pero totalmente diferente, no sé cómo describirlo –Añade frotándose la cabeza
Draco intenta cuadrar todo pero no llega a ninguna conclusión. Sea lo que sea que ha hecho Harry no se encontraba en ningún libro o registro que hubiera leído. Hechizo, encantamiento, maldición… nada de esto parecía adaptarse a lo que sintieron. Y esa extraña sensación de hundimiento, como si su sombra lo tragase poco a poco es lo que más lo perturba, más aun por el hecho de que solo él lo ha sentido
-Neville, necesito que documentes todo lo que recuerdas sobre lo que sucedió, y si tienes tiempo y puedes investigarlo sería maravilloso
-Vamos ¿No quieres que vaya a tu casa y planche tu ropa también?
El Gryffindor se lleva la mano a los ojos y solo le hace un ademan a Draco para que se vaya y no se preocupe
-Por cierto ¿Sabes a donde se fue Potter?
-Para nada, pero si todavía se encuentra por los alrededores y si tuviera que adivinar diría que o está con Hagrid o… en la "tumba blanca"
Harry podría haberse desaparecido al instante y hacer oídos sordos a las suplicas de Draco, pero luego de pensarlo unos segundos decidió que, de alguna u otra manera, quizá le pueda ser de utilidad. Por eso no hizo ni una mueca de desagrado o siquiera mostro enfado alguno al verlo esperando en medio del camino que lleva del lago negro al castillo.
El rubio estaba agitado por haber corrido a toda prisa en su búsqueda y Harry, sin mediar palabra alguna o siquiera darle algo de tiempo para recuperar el aliento, puso su mano sobre su hombro haciendo que ambos se desaparezcan del lugar y en un pestañeo apareciesen a cientos de kilómetros
Draco casi pierde el equilibrio por la sorpresa de haber sido transportado tan de repente y sin aviso previo. Ladea la cabeza para recuperar sus sentidos y ver a donde se habían aparecido
-Esto es…
-El 93 del callejón Diagon –Responde secamente –Será mejor que te quedes aquí, no quiero que me causes más problemas de los que ya me diste
El edificio que tiene en frente es el afamado Sortilegios Weasley. Una estructura abrumada de luces, colores y niños extasiados en dulces y bromas. Harry lanza una mueca de gracia porque cada vez que pasa hay más y más niños, y jóvenes adultos claro también. La fila era de decenas de metros, la cuadra entera era una turba de gentío gritando como si no hubiera mañana. Esperar allí le llevaría casi medio día, afortunadamente él tiene asuntos que pueden ser atendidos si atraviesa una "puerta secreta" ubicada en el callejón de un de los costados de la tienda. Dicha puerta solo se abre recitando un código y un movimiento de varita en particular
-"Juro solemnemente que mis intenciones son buenas"
Una puerta de abeto se aparece sobre la pared. El objeto en si es plenamente liso, no tiene timbre o algún llamador, tampoco cerradura y mucho menos un picaporte, en cambio en la parte donde debería estar la mirilla se encuentra un ojo proporcionadamente grande que se mueve de un lado a otro hasta fijarse sobre Harry. Acto seguido la puerta se abre dejándolo entrar a una habitación extremadamente pequeña. En él solo hay un escritorio con una silla en cada lado y una ventana apuntando al frente de la tienda donde se visualiza a la perfección como las personas se agolpaban en la entrada
-Harry, bienvenido –Saluda George sentado en una de las sillas mientras revisa su papeleo
George parece la perfecta definición de "muerto viviente"; sus ojos están rojos y lucen cansinos, las ojeras son voluptuosas y parece que cada día pierde más pelo. Una media botella de whisky y una de agua mineral se encuentran sobre el escritorio
-Hola, George ¿Cómo estás?
-Ya sabes, volcado en trabajo
-¿Por qué no contratas a un empleado?
-Ya lo hice, tengo a dos atendiendo el local. Solo estoy finalizando estos papeles que se me han atrasado por… bueno, ya sabes
Harry toma asiento en la silla restante y trata de llevar la chara por otro camino – ¿Haz empezado con la bebida?
-¿Esto? –Apunta a la botella –Es solo porque me quedé sin café. Incluso lo estoy rebajando con agua. ¿Quieres un poco?
-De acuerdo. Pero el mío sin agua por favor
El pelirrojo le sirve un gran medida en un vaso, Harry le pega un pequeño sorbo, lo degusta, le vuelve a pegar otro pero esta vez es uno más largo y tendido. Ambos quedan en silencio, mirando sus respectivos vasos atrapados en sus manos
Harry observa un arañón al costado de su mano derecha, seguramente debido al altercado con el hombre en el ministerio. Sabe que estuvo mal, que se le fue la cabeza y de las manos, pero no puede sentir arrepentimiento o vergüenza. Simplemente hizo que parte de su furia reprimida escapase por un momento, y por ese pequeño instante, por esos treinta segundos de descontrol, él se sintió verdaderamente bien, libre y satisfecho
George lo saca de sus pensamientos – ¿A qué se debe tu visita?
-Necesito equipamiento
-Qué raro, siempre piden con antelación
-Es una misión de último momento
-De acuerdo. ¿Quieres lo de siempre?
-Equipamiento completo para dos
George lo observa un momento con cara de dubitación pero decide no indagar demasiado. Se desaparece y vuelve a aparecer al cabo de solo diez segundos con una maleta de cuero negro con una gran "M" dorada bordada en su centro
-La clave es 3-5-2-6-6-0. Le agregué un par de tabletas de chicles calentadores, como se acerca el invierno creo que te vendrán bien. ¿Quieres que agregue algo más al paquete?
-¿Tienes tótems de comunicación?
-Puse un par en la maleta, van de parte de la casa
-Genial, muchas gracias
-No hay de qué. ¿Este pedido lo facturo a nombre de Kingsley como siempre?
-No, anótalo a mi cuenta
Al escuchar esto George se pone firme frente a Harry –Todo me parecía muy raro, y hasta cierto punto lo estuve pasando por alto, pero ya no puedo hacerlo. ¿Esto no es una misión para el Ministerio, no es así?
Harry no puede responder, mira a un costado como si quisiera evitar tener que dar explicaciones-Esta bien –Se retracta George dándole la espalda y posando la vista en la ventana que da a la calle –Si esto es algo privado será mejor que no me… ¡Maldito infeliz!
El pelirrojo detiene la charla de repente y se escapa de la habitación con una evidente cara de furia, como si hubiera visto a su peor enemigo postrado frente a su tienda
Harry queda un momento confundido hasta que cae en cuenta de a quién pudo haber visto. Sus sospechas son confirmadas cuando ve a través de la ventana como Draco Malfoy está fumando tranquilamente recostado sobre una pared cruzando la calle
-Demonios –Atina a decir el auror antes de salir corriendo detrás del Weasley
Aun así fue demasiado tarde
-¡¿Cómo te atreves?¡ Maldito desgraciado infeliz, debería matarte yo mismo con mis propias manos! –Gritaba George mientras agarraba del cuello de la camisa a un aturdido Draco Malfoy
El rubio, que fumaba lo mas apaciblemente un cigarrillo, se encontró de un momento a otro tirado en el suelo culpa de la arremetida del pelirrojo que no paraba de gritar e insultarlo
-¡No les bastó con sacarme a Fred, tuvieron también que matar a Ron!
En el momento en que George levanto su puño Draco rápidamente se cubre la cara para evitar cualquier golpe que pudiera llegarle. Pero el golpe no llegó
El peso completo del Weasley que yacía arriba de él desaparece y la opresión sobre su pecho se había ido permitiendo el correcto funcionamiento de sus pulmones
Ahora el mismo George es el que se encuentra con la cara contra el piso mientras Harry limita sus movimientos apoyándose sobre él y agarrando sus brazos con toda su fuerza
-¡Suéltame! –Vocifera agonizante
-¡Maldición, detente un momento!
El auror lucha con cada gramo de su fuerza para mantenerlo a raya mientras le manda una mirada reprensiva al rubio para luego desaparecerse junto con el Weasley
Draco se recompone lentamente del suelo y agita sus ropas con las manos para limpiarse la tierra. Mira a su alrededor y se sorprende al ver que el tumulto de gente que se haya del otro lado de la calle está como si nada hubiera sucedido. Lo único que puede imaginarse es que Harry creó algún tipo de barrera invisible en el momento en que todo se descontroló para que las personas no vieran al dueño de Sortilegios atacándolo
Mete su mano dentro de su chaqueta y saca el paquete de cigarrillos. Luego de recostarse contra la pared de un callejón enciende uno y se lo lleva a la boca para darle una bocanada larga y tendida. Se pone en cuclillas mientras se sostiene la cabeza con una mano
-¡Demonios! –Grita con todas sus fuerzas
La empatía es la capacidad de percibir y entender los sentimientos, pensamientos y emociones de los demás. Y Draco entiende perfectamente cómo se siente George. La furia y rencor que se habían acumulado explotó al verlo
Al ver a un ex Mortífago como el que mató a su hermano Fred
Al ver a un Malfoy como el que mató a su hermano Ron
Se lleva el cigarro una vez más a la boca y en menos de dos minutos se los termina. Vuelve a encenderse otro pero detiene la acción al escuchar una aparición proveniente del callejón a su lado
El auror y el pelirrojo estaban calmados y serenos. Draco se hace a un lado para evitar otro ataque del Weasley pero éste solo pasa a su lado en dirección a la tienda
El Slytherin pareció escuchar un leve "perdón" pero no estaba muy seguro de ello, decidió aceptar las disculpas por más que quizá se las haya imaginado.
Harry se para a su lado y coloca la mano sobre el hombro de Draco –Eso salió mejor de lo que pensé. ¿Tienes un cigarrillo?
Acto seguido se teletransportan al número 12 de Grimmauld Place
"Confío en el buen juicio de nuestro ministro"
El titular de la primera plana de "El Profeta", sumado a la imagen de Arthur Weasley cubriendo a Harry, fue suficiente para que Hermione decidiera pasar de la lectura del diario que se encontraba sobre una pequeña mesa en el vestíbulo de espera donde se encuentra; y es que la castaña, una vez dejado el ministerio, fue directamente a Gringotts para así agilizar todos los trámites pertinentes al testamento de Ron y sacarse esa espinilla lo más rápido posible
No tiene la menor idea de cuánto es lo que hay en la bóveda, pues había optado por no ser tan controladora respecto a lo que es el dinero de cada uno. Aunque si de algo está segura es que el vice-jefe de aurores debería tener un sueldo poco más abultado que el de la simple jefa de regulación de criaturas mágicas
Ya hace quince minutos que la recepcionista le dijo que se mantenga a la espera en el exageradamente grande y lujoso lobby, pero a diferencia de su paso por el ministerio esta vez se encontraba más calmada, sin repentinos brotes de malhumor o los esporádicos síntomas de un ataque de pánico. Decidió asociarlo solo a que el otro lugar está fuertemente vinculado a la tragedia de Ron
-¿Señorita Granger?
La voz proviene del pequeño duende que había llegado hasta su lado sin darse cuenta. Este luce demasiado joven a comparación de los otros duendes. Tiene el pelo color marrón hasta los hombros, ojos color miel y una leve sonrisa; no viste tan refinado como los demás pues solo cuenta con una camisa blanca y un pantalón de mezclilla negro
-Sí, soy yo –Responde sonriente
-Hola, soy Tiban Blanchet, el guardia de la bóveda del Señor Weasley
Hermione queda algo sorprendida porque tenía muy en claro que solo los duendes con mayor antigüedad eran guardias de bóvedas y este pequeño parecía un adolescente al lado de Griphook
-H-hola, Tiban. Pensé que a los duendes les detestaba usar sus apellidos –Agrega mientras estrecha su mano
-Oh, solo a la mayoría. Otros, como yo, sentimos profundo apego a nuestros antepasados
-Ya veo. Por cierto, no eres…
-¿Demasiado joven para ser guardia de bóveda?
-Bueno, si
-Pues está en lo cierto. Yo era un simple ayudante cuando el señor Weasley vino con sus primeros galeones a abrir una cuenta personal. Yo me puse tan nervioso al verlo que tropecé con mis propios pies y tiré una estatua del señor Gringott del mármol más caro y fino del mundo. Estaba tan nervioso y al borde del colapso al ver la figura hecha añicos que ya me estaba despidiendo a mí mismo por incompetente
-¿Y cómo has terminado siendo guardia luego de eso? –Pregunta sonriente Hermione ya sabiendo por donde va a ir dirigida la historia
-Yo les estaba suplicando de rodillas a mis jefes para que no me despidieran cuando el señor Weasley se acercó, y con un movimiento de varita reconstruyó la figura de mármol por completo. Acto seguido exigió que yo me encargase de su bóveda. ¡Yo, un novato manteniendo una bóveda!
En fin, mi superior aceptó de mala gana pues no estaría bien visto rechazar a un héroe de guerra
Hermione se llevó la mano derecha al pecho, sintiendo un poco de calidad en su corazón después de tanto tiempo
-Dejemos de habar de mí, señorita. Tengo la documentación lista para ser firmada y si gusta constatar todo puedo darle la planilla de existencias de la bóveda y llevarla hasta allí –Dijo en tono amable el pequeño hombre
-Está bien, muchas gracias Tiban
Luego de realizar lo formalidades pertinentes y de darle un vistazo a la bóveda, Hermione y el duende Tivan caminan juntos hasta el vestíbulo del banco
-Por cierto, señorita, el señor Weasley también me había dejado a cargo de sus finanzas y de administrar todo lo relacionado con Sortilegios Weasley
Hermione lo había olvidado por completo culpa de querer hacer todo los trámites lo más rápido posible. Si bien Ron le había dejado todo, ella no se sentía cómoda formando parte una empresa de los Weasley, además que no sabe nada del negocio. Tendría que juntarse con George y hablar al respecto, cosa difícil siendo que lleva evitando a la familia por meses
El duende Tivan parece darse cuenta de la preocupación de la castaña e intercede –Si usted lo desea, puedo seguir ocupándome de esa parte hasta que usted lo piense más calmadamente y lo decida. El señor George y yo llevamos una buena relación y no creo que le preocupe que lleve los números de usted por el momento
-Sí, creo que eso es lo mejor. Muchas gracias, Tivan
-Estoy a su disposición, señorita Granger –Finaliza en tono compresivo
Hermione le sonríe y en silencio se retira del establecimiento. Se va del banco con una pequeña carpeta con los documentos, contenido y movimientos recientes de la bóveda. Además de una pequeña envidia por la pequeña fortuna que se había hecho Ron
Una vez fuera lanza un suspiro restaurador. Entre el ministerio y el banco había reunido bastante estrés, por lo que al fin salir a la calle la calma un poco. Mete la mano en el bolsillo derecho de su chaqueta y saca un pequeño objeto de tamaño y forma similar a la de un encendedor. Se lo lleva a su pecho y una pequeña sonrisa de apenas un milisegundo cruza por su cansado rostro, un acto imperceptible para cualquier persona
Apenas se adentraron a la casa y llegaron al vestíbulo Harry le hace entrega del maletín a Draco –La clave es 3-5-2-6-6-0. Pon todo el contenido en la mochila y también lo que te envíe –Dice con un cigarro entre los labios –Démonos prisa, no quiero estar acá cuando llegue
Harry se va del lugar mientras el rubio inspecciona el maletín. A pesar de que no parece demasiado grande el interior es bastante amplio como para resguardar varios frascos de diferentes tamaños, algunas cajas medianas con contenido que desconoce, un botiquín de primeros auxilios muggle, un par de pequeñas tablas de maderas no más grandes que un teléfono celular y un par de capas de color negro con una gigante "M" bordada en la espalda
Agarra alguno de los frascos y los mete en la mochila de campamento que le había dado del auror, pero a pesar de que adentró su brazo completamente no parecía llegar al fondo de ella, por lo que decide solo soltarlos e ir agregando cosas de manera aleatoria
Desde la cocina y por las escaleras comenzaron a flotar diversos objetos hacia su dirección. Linternas, bolsas de dormir, llaves, mapas, una caja de herramientas, una botella de whisky y una de gin y varios frascos más de diversos colores. Todos los objetos iban a parar al fondo de la mochila de campamento, si es que tenía uno
Draco se detiene un momento al recordar las palabras que le había dicho Harry antes de irse
-¿Antes de que llegue quién?
La puerta de ingreso a la casa se abrió lentamente. La persona que la había abierto se había quedado en el umbral, en silencio y estática
-¿Granger?
Sus miradas chocaron unos cinco segundos hasta que la mujer comenzó a caminar hacia su dirección. Cada paso era más largo y rápido que el anterior, y su mirada, oh esa mirada de asesina en serie solo hizo que el rubio se sobresalte por el miedo. Si alguien faltaba golpearlo y culparlo de todo lo malo que había sucedido era ella
Draco cierra los ojos mientras reza una plegaria a Merlín para que su muerte sea rápida e indolora, pues ya había experimentado de primera mano lo que era capaz de hacer esa Gryffindor
Pero nada pasó
No hubo estampida
No hubo gritos
No hay golpes ni cachetadas o rasguños
Él todavía se encuentra de pie temblando de miedo y con los ojos cerrados mientras un silencio arrollador invade la sala
Decide abrirlos para comprobar si todavía se encuentra con vida o si ya había pasado al otro lado gracias a una maldición asesina
Hermione estaba de pie frente suyo. La mirada mortal que tenía ya no estaba en su rostro, es más, ni siquiera lo estaba mirando a él. Su vista estaba posada sobre la mesa en el centro del vestíbulo, donde se encontraban el maletín, la mochila y todas las cosas que poco a poco iban llegando
El chillido de las maderas de las escaleras anuncia la presencia de Harry Potter, quien se encontraba sosteniendo una gran capa entre sus brazos
Ellos dos se observan
Hermione lo fulmina con la mirada como si hubiera descubierto una infidelidad o como si se hubieran comido el último postre de la heladera
En cambio, a Harry, solo se lo nota preocupado y con resignación
Draco no entendía bien la situación. Ellos no estaban diciendo nada pero al mismo tiempo se decían todo, Parecían estar teniendo una discusión mental contra el otro.
Sabía que existen amistades y parejas que se entienden con la mirada, pero aquello era más que solo terminar la frase del otro o saber su gusto de helado favorito. Es algo más fundamental, algo más fuerte y emocional que lo que él podría concebir nunca
El pleito mental parecía haber llegado a su fin, y por la expresión en su rostro el claro perdedor había sido Harry
-Empaca solo lo necesario, en quince minutos nos iremos
NOTAS:
Si te leíste todos los capítulos de corrido hasta acá, bienvenidos
Si te leiste cada capitulo a medida que se publicaba, lo lamento
La ultima actualización la hice a finales de septiembre, hoy estamos en día 25 de noviembre. Quiero pedir perdón por estar dos meses sin actualizar. Básicamente el capitulo estaba realizado al 60% pero por temas personales (mudanzas, computadora fallando, pandemiavirus, etc) no había podido avanzar hasta esta noche
Retomaré as riendas de la historia y trataré de lanzar capitulos quincenales como lo venia haciendo, si es que todo va bien
Díganme sus opiniones hasta el momento ¿les va gustando? ¿Se les hace muy meh? ¿hay algo que quieran que aclare o profundice? cualquier consulta les estaré respondiendo!
Espero les haya gustado. Me despido por el momento con mucha gratitud y cariño
Todos encuentran amor... al final
