Disclaimer: Yu-Gi-Oh! GX todavía no me pertenece. Si fuera así, nunca habría dejado que 4kids la tocara en primer lugar.
Capítulo 22
El destino del alquimista
Las siguientes semanas trascurrieron con lentitud desde la perspectiva de Judai, mientras trataba de hacerse a la idea de que una de las personas en las que más confiaba resultó no ser quien creía. Por otro lado, había algunos motivos por los que valía la pena intentar no dejarse caer en depresión.
Fubuki y Asuka consiguieron convencer a sus padres de permitirles regresar a la Academia, lo que a su vez se tradujo en una enorme fiesta por parte de los alumnos de Obelisco y, por supuesto, sus amigos. Fubuki era quien más feliz estaba de regresar a la Academia, esta vez sin más secuelas de su encuentro con Darkness; aunque no tanto de regresar a clases. Las últimas semanas, Asuka se encargó de asegurarse de que estaba listo para los exámenes finales. Tomando en cuenta que desapareció antes de terminar el primer año en la Academia, eso significaba que estaría graduándose con la generación de su hermana y no con la de Ryo.
No es que eso fuera un problema. Considerando que fue su hermana lo que le permitió no perderse completamente en el Vacío, ser compañeros de aula sin duda sería una experiencia entrañable e interesante. Y la mayoría de las alumnas de primero pensaban lo mismo. No así las de tercero, que parecían celosas de que las menores tendrían dos años más para disfrutar de la compañía del chico más popular de la escuela.
Por supuesto, en esas semanas no todo fueron buenas noticias.
El mismo Seto Kaiba se presentó en la Academia con su equipo de seguridad para buscar cualquier pista del paradero del profesor traidor. Ahora ya no era una misión de rescate: se trataba de estar listos para contraatacar. Por supuesto, los alumnos no eran conscientes de lo que estaba pasando en general, aunque sí tenían órdenes de reportar de inmediato a la dirección y la seguridad del campus si el Profesor Daitokuji aparecía de nuevo por la Academia.
Judai se retrajo un poco sobre sí mismo, pasando la mayor parte de su tiempo libre repasando sus estrategias una y otra vez, y ajustando su baraja. Además de cuidar a Faraoh, el gato del profesor Daitokuji, quien en los últimos días se había vuelto muy apegado a él, cuando no estaba maullando de forma lastimera frente a la puerta cerrada de la habitación de su dueño.
—¿Sigues con eso? —preguntó Hayato cuando se levantó para ir al baño y encontró a Judai todavía sentado en el escritorio repasando su mazo.
—No sé qué tipo de mazo usará el pro…el Asesino. Debo estar preparado.
El problema era que Daitokuji nunca había sido demasiado bueno en los duelos. O, más bien, jamás demostró su verdadera habilidad. Por eso era el profesor encargado de Osiris. Aunque, si se veían las cosas bajo la perspectiva de lo que sabían ahora, para él fue una posición muy ventajosa: estar en el dormitorio más alejado del edificio principal, lejos de las miradas indiscretas, y uno cuya normalidad era quedarse vacío antes del final del año escolar (el ochenta por ciento de los chicos que quedaban allí abandonaban antes de acabar su primer año); era el sitio perfecto para trabajar en lo que fuera que hacía como parte de los Asesinos sin levantar sospechas.
—Deberías descansar —dijo Hayato mirando a Judai con preocupación—. Mañana comienzan los exámenes finales.
Judai sonrió para tranquilizar a Hayato.
—Está bien. Nunca he necesitado dormir mucho. Además, la noche es el momento perfecto para trabajar en mi mazo. Me puedo concentrar mejor en la oscuridad.
—¿Es por eso que no enciendes la lámpara?
—Puedo ver perfectamente. —No era mentira, desde que había comenzado a hacer un uso más extensivo de sus poderes como Rey Supremo, para él parecía como si la noche fuera incluso más clara que el día.
—Si tú lo dices —murmuró Hayato antes de volver a trepar a su litera.
La puerta se abrió y entró Sho.
—Pensé que dormías —dijo Hayato tallándose los ojos.
Sho lo miró un momento, y Hayato casi pudo jurar que sus ojos brillaron de un rojo intenso durante un breve instante.
—Fui a revisar que no hubiera problemas. Todos los demás descansan con tranquilidad.
Hayato asintió.
—Es raro. El año pasado, a estas alturas yo era el único en todo el dormitorio. Tres ascendieron, y el resto se marcharon antes de la Golden Week.
—Pues espero que luego de los exámenes de esta semana la mayoría ganen su pase a Ra —agregó Judai—. Si no dejan libres algunas habitaciones, el próximo año tendremos problemas de alojamiento.
—Bueno, al menos aquí habrá una litera extra —comentó Sho—. Es un secreto, pero ya que puedo confiar en ustedes, se los diré: el profesor Kabayama dijo que tengo los créditos necesarios para subir a Ra. Si no fuera porque ya es muy tarde para un examen de promoción, estaría ascendiendo ya.
Judai sonrió feliz.
—¡Bien! ¡Felicidades, Sho!
—Wow —dijo Hayato sorprendido—. Pensar que al comienzo del año tenías miedo de tu propio mazo. Felicidades, amigo.
—Gracias a ustedes, a su apoyo, estoy más cerca de mi objetivo.
—¿Tu objetivo? —preguntó Hayato.
—Sí: dejaré de ser la sombra de mi hermano. Antes de que terminé mi segundo año subiré a Obelisco, reclamaré su trono de Káiser y voy a superarlo.
—¿Superar al Káiser? —preguntó Hayato—. ¿Es posible hacer eso?
—¡Muy bien, Sho! —medio gritó Judai—. Estoy seguro de que puedes hacerlo.
Hayato se contagió del entusiasmo de Judai y miró a Sho de otra forma. Sí, estaba seguro de que podía hacerlo. Desde ese encuentro desafortunado con los Asesinos se había vuelto mucho más fuerte. Le gustaba pensar que él también, aunque no había pasado por algo tan malo como su amigo que casi murió.
—Qué hay de ti, Hayato —preguntó Sho—. ¿Tienes algún objetivo específico en la Academia?
El chico mayor lo pensó un poco.
—No soy muy bueno en los duelos…
—Eso no es cierto. Has mejorado mucho.
—Judai, está bien. Sé cuáles son mis limitantes. No creo que pueda ser un duelista de alto nivel como ustedes. Me cuesta trabajo pensar con la rapidez necesaria para ser un duelista competente. Pero hay una cosa que puedo hacer: diseñar cartas.
Eso era cierto. Hayato era el mejor de la clase de diseño. Era una lástima que fuera una de las clases más infravaloradas dentro de la Academia. Dado que era una optativa, la mayoría la tomaban como una simple clase de arte para perder el tiempo.
—Esa es una gran idea —dijo Judai—. Eres el mejor de la clase. Sé que puedes lograrlo.
Hayato sonrió feliz. Este sería un año en que su clase favorita tendría un verdadero examen final. El año anterior, al ver el desinterés general por su clase, el profesor encargado decidió cerrar antes de que pudiera siquiera llevarse a cabo el examen: diseñar una carta que sería calificada por el mismo departamento de diseño de Ilusiones Industriales.
—¿Has pensado en qué clase de carta presentaras en el examen? —preguntó Judai con curiosidad.
—Oh, ya casi está lista. Unos pocos toques más y podré entregarla. —Hayato parecía mucho más animado cuando hablaba de sus diseños. A veces a Judai le recordaba un poco a su Padre—. ¿Qué hay de ustedes? ¿Ya saben que presentaran?
Sho miró a su amigo algo nervioso. Le daba vergüenza admitir que fue uno de los Osiris que se inscribió a esa clase por verla como puntos fáciles. El entusiasmo de Hayato por la materia era contagioso, así que él mismo estaba tomando la clase con más seriedad.
—Yo tengo una idea —dijo—. El otro día estaba viendo una serie de sentai para recordar los viejos tiempos, cuando las veía con mi hermano. Cuando los mechas se combinaron para formar un mecha más grande, tuve una idea: ¿y si pudiera combinar los roid de esa formar? ¿Lo imaginan? Una especie de fusión similar a los monstruos Dragón VWXYZ.
—Suena muy bien.
Hayato asintió dando la razón a Judai.
—¿Qué hay de ti, Judai? ¿Has pensado en algo?
Sho había dejado de llamar hermano a Judai desde hacía unos meses. En cierto sentido, extrañaba eso. Fue lindo ser el hermano mayor por algunos meses.
—Bueno, la verdad es que hice un poco de trampa.
—¿Trampa? —preguntó Hayato.
—Hace años, gané un concurso de diseño de cartas de Corporación Kaiba.
—Oh, recuerdo eso —interrumpió Sho—. Yo intenté entrar, pero no pasé la ronda inicial.
—¡Espera! ¿Tú ganaste ese concurso?
Judai asintió, lo que al parecer hizo que Hayato se emocionara más.
—¡Increíble! Hay un arquetipo entero creado por ti. Espero algún día poder decir que creé un arquetipo propio.
—Estoy seguro que podrás.
Hayato sonrió a Sho por el apoyo.
—Entonces, ¿qué decías sobre esa carta? —preguntó Hayato a Judai.
—Oh, sí. Este verano Corporación Kaiba recuperará el satélite del proyecto Nova, así que estaré recibiendo las cartas que creé cuando era más joven. Debido a eso decidí hacer algo relacionado. —Judai encendió la lámpara y abrió su mochila mostrando su cuaderno de bocetos de la clase de diseño—. Les presento a "Sabio Neos": la fusión de Yubel y Héroe Elemental Neos.
Hayato miró el cuaderno impresionado. Se notaba que había pasado largo tiempo perfeccionando el arte de su carta. Judai no era precisamente el mejor dibujando, pero el boceto del nuevo monstruo era muy bueno. Por supuesto, siendo algo diseñado por Judai, se trataba de una fusión.
—Se ve muy bien —dijo Sho.
—Gracias…
La sonrisa en el rostro de Judai desapareció. La llave espiritual que colgaba de su cuello comenzó a brillar. Los ojos del duelista Osiris se encendieron en color dorado. Era momento de enfrentar a Daitokuji.
Yubel apareció a su lado, mientras Judai tomaba su mazo del escritorio para insertarlo en el disco de duelo.
—No lo subestimes. Es claro que ha estado ocultando sus verdaderas habilidades.
—Lo sé.
Hayato saltó desde la litera más alta, y al instante comenzó a buscar su chaqueta. Sho también parecía listo para la batalla.
—Chicos…
—Vamos contigo —dijo Sho—. Tal vez no somos guardianes, pero, si es necesario, también lucharemos.
Judai no pudo hacer más que asentir al ver la determinación en los ojos de sus compañeros de habitación.
—Vamos.
Siguiendo el camino marcado por la presencia de la Magia de las Sombras, los tres estudiantes se internaron por un camino que conocían muy bien: era un atajo que se usaba para llegar desde el dormitorio Osiris hasta las aguas termales, el cual tenía además la ventaja de no pasar frente a los otros dormitorios, en donde era común encontrarse con un ambiente hostil para los miembros de Osiris. También era la forma más fácil de llegar al dormitorio abandonado desde esa parte de la isla.
La noche estaba silenciosa, demasiado para ser una noche en una isla del Pacifico unas pocas semanas antes del verano, como lo era la Isla Academia. Eso nunca era una buena señal. Como una confirmación a los pensamientos de Judai, un grito agujereó el silencio de la noche.
No estaban muy lejos de la fuente, así que se dirigieron allí. Llegaron a tiempo para ver como una enorme mole dorada se desvanecía. El profesor Chronos estaba de rodillas, con las manos apoyadas en el suelo, derrotado.
Frente a él se erguía una figura amenazante: llevaba una larga capa y una máscara cubriendo su rostro. Su cabellera plateada resplandecía bajo los rayos de la luna. Tenía un disco de duelo personalizado extendido.
—Signore Crawford, Signore Maeda, Signore Marufugi, huyan. Él no es un duelista ordinario. —El profesor se desplomó, al tiempo que su cuerpo se desvanecía en el aire.
El duelista frente a él extendió la mano, en donde no sólo apareció la llave espiritual de Chronos, sino un libro de aspecto antiguo en el que selló los restos de la esencia de Chronos.
Los ojos de Judai brillaron cuando sintió otras dos presencias más dentro del libro: Jun y Daichi.
—Judai, esperaba atraer a Ryo a mi trampa antes de enfrentarme a ti.
Judai apretó los puños. La voz de Daitokuji era tan relajada como de costumbre, como si nada de esa pesadilla estuviera ocurriendo en realidad.
—No importa, no cambia el resultado.
Daitokuji desplegó su disco de duelos una vez más.
—¿No cambia nada? —preguntó Judai dejando que la rabia se filtrara en sus palabras—. ¡Nos traicionó a todos!
—Si es así como quieres verlo —comentó Daitokuji—. Para mí esto siempre se ha tratado de una sola cosa: sobrevivir. Así que, por favor, Judai, toma este duelo con la seriedad necesaria. Tu energía de duelo es el último ingrediente para mi más grande creación alquímica. Sería una lástima que no te enfrentaras a mí con todo lo que tienes.
—No dejes que te engañé —susurró Yubel—. Quiere sacarte de balance.
—Oh, por el contrario, necesito que Judai lo dé todo en este duelo.
—Puedes verme.
—Siempre. Soy muy buen actor, como sin duda han aprendido. Conseguí engáñalos por casi una década. Pero supongo que ahora es momento de dejar las máscaras.
Como dijo, se quitó la máscara de forma literal.
—Oh, por Osiris —exclamó Hayato al tiempo que retrocedía.
El rostro del profesor era casi el de un fantasma: venas marcadas por todas partes, los ojos apagados y los labios resecos. Judai podía ver como la vida se escapaba de ese cuerpo. Daitokuji estaba muriendo.
—Cuesta verme, ¿verdad? El tiempo se agota para mí. Transferir mi alma de un homúnculo a otro está drenando todas mis fuerzas. Ya no puedo mantenerlos por más de un año sin que se pudran.
—¿Homúnculo? —preguntó Sho.
—De verdad, joven Marufuji, necesita poner más atención en clases. Pero supongo que puedes responder su pregunta, no es así, Judai. Eres mi mejor alumno después de todo.
Judai no dijo nada.
—Oh, una lástima. —Volvió a centrar su atención en Sho—. Digamos que, en términos simples, un homúnculo es un cuerpo creado y mantenido por la alquimia. Oh, bueno, al menos mi versión lo es. En realidad, los homúnculos son seres vivos, pero siempre puedes extraer el alma y reemplazarla por otra.
Judai apretó los puños mientras sentía como la Oscuridad dentro de él se agitaba con rabia. Crear vida y jugar con ella de esa forma. Eso era imperdonable.
—Veo que no te agrada mi idea. Por supuesto, para alguien desesperado, cualquier cosa que pueda mantenerte con vida es útil. Si te hace sentir mejor, luego de esta noche ya no será necesario. Tengo todos los ingredientes para sanar mi cuerpo original, así que ya no será necesario sacrificar a mis hijos para lograr mantener mi existencia.
El libro en sus manos comenzó a brillar. Hayato emitió un grito de horror cuando notó como su cuerpo se desvanecía como ocurrió antes con el profesor Chronos. Des Koala apareció frente a él, al parecer intentando protegerlo. Sus esfuerzos resultaron inútiles cuando ambos fueron absorbidos dentro del libro.
Sho apretó los puños y sus ojos brillaron de un intenso color rojo, como dos rubíes.
—¿Por qué…? —preguntó Judai cada vez más furioso.
—El joven Maeda es un duelista con poco talento, pero debo admitir que su conexión con el espíritu de duelo de Des Koala es admirable. Fue un obsequio de su madre, ¿verdad? No hay duda de que esa mujer debió amarlo mucho. No hay que permitir que esa energía se desperdicie en un duelista sin talento.
Sus ojos se dirigieron a Sho.
—Se ha vuelto fuerte, joven Marufuji. No quiero que interfiera. Quizá su relación con Camula lo haga inmune a mi Encantamiento Alquímico, pero me gusta estar preparado. —Daitokuji sacó un pequeño vial de su saco—. La sangre es vida, una verdad que resulta especialmente cierta para un vampiro, incluso uno incompleto como usted.
El vial comenzó a brillar de un rojo intenso. Sho emitió un alarido. Se llevó las manos a la cabeza y cayó al suelo de rodillas.
—¡Sho! —gritó Judai intentando correr hacia su amigo.
No pudo llegar a él. Una especie de ataúd emergió de la tierra y encerró a Sho, antes de volver a enterrarse.
—No tiene idea de lo complicado que es conseguir un espécimen como el señor Marufuji. Considerando que los vampiros humanos están extintos en la Tierra. Un buen alquimista siempre asegura sus muestras.
Judai se giró para enfrentar al profesor.
—¡Libéralos! —ordenó. El todo de su voz habría sido suficiente para hacer retroceder a cualquiera; Daitokuji, en cambio, simplemente sonrió.
—Sabes que no puedo hacer eso. Pero, ya que estamos en la Academia de Duelos, siempre puedes intentar ganar su libertad con un duelo.
Judai activó su disco de duelos, olvidando de momento todas las formalidades.
—Justo como pensaba —murmuró Daitokuji.
Juda: 4000 — Daitokuji: 4000
—¡Robo! —comenzó Judai sin muchas ceremonias—. Activo "Polimerización": fusionó a "Héroe Elemental Avian" y a "Héroe Elemental Burstinatrix" para invocar a "Héroe Elemental de la Llama Wingman" (ATK 2100 / DEF 1200).
Daitokuji rio levemente cuando vio emerger al héroe de Judai en un estallido de llamas.
—Ya veo, comienzas con una jugada clásica.
—Coloco una carta y termino mi turno.
—Tranquilízate, estás cayendo en su juego —pidió Yubel al ver que la furia de Judai estaba llegando a un nivel que nunca antes había visto.
Judai no dijo nada.
—Es mi turno, robo —Daitokuji sonrió—. Creo que disfrutaras esta partida. Mi investigación sobre como la alquimia puede combinarse con el poder del Duelo de Monstruos dio como resultado este mazo. Estoy seguro que reconocerás en él mucho de lo que te he enseñado.
—Has tu jugada —espetó Judai.
—Tanta impaciencia. Sin embargo, un buen profesor debe saber lidiar con un estudiante problemático. Así que, repasemos comenzando por lo más básico: el fuego. Toda gran creación alquímica debe comenzar con el fuego, después de todo, es el máximo exponente tanto de la creación como de la destrucción. "Todas las cosas nacen del fuego y a él vuelven".
—Suficiente —espetó Judai.
—Tanta impaciencia —repitió—. Muy bien, activo la carta mágica continua "Hervidor de Alquimia – Destilería Caótica". Mientras esta carta esté activa, mis cartas serán desterradas en lugar de ser enviadas al cementerio. —La carta se transformó en un horno de tamaño mediano, casi del tamaño de una vieja estufa de leña, que Judai reconoció como uno de los elementos principales en el laboratorio de todo alquimista—. Por supuesto, hay que aprovechar todos los recursos, incluso los que son eliminados del juego. Activo la carta mágica continua "Absorción del Alma". Ahora, cada vez que una carta es desterrada, gano 500 puntos de vida.
Un brillo espectral rodeó a Daitokuji demostrando que su carta estaba activa.
—Con esto mi combo inicial está completo. Es hora de comenzar: activo la carta mágica "Elección Dolorosa". Sabes cómo funciona, así que elige.
Frete a Daitokuji aparecieron cinco cartas en las que Judai reconoció muchos más de los instrumentos que se usaban en la práctica de la alquimia.
—Elijo la "Llave de Plata".
Cuatro de las cinco cartas se convirtieron en esferas de energía blanca al ser desterradas, las cuales fueron absorbidas por el cuerpo de Daitokuji, dándole 2000 puntos de vida adicionales, por lo que ahora tenía 6000. Daitokuji agregó la carta restante a su mano.
—Una buena elección, como esperaba. La plata es el metal de la noche, representando la luz de la luna y por lo tanto a una diosa madre. Apropiado para el Heraldo de la Oscuridad, ¿no te parece? Además, como postuló Francis Barret, llenara de felicidad, amigos y buena voluntad a quien porte dicho metal.
—¿Buena voluntad? —preguntó Judai furioso—. ¿Qué clase de buena voluntad puede haber en alguien que trata a sus alumnos y colegas, quienes confiaron en él, como herramientas?
Daitokuji rio con amargura.
—Te aseguro, Judai, que todo lo que hago es con las mejores intenciones en mente.
Judai liberó un remolino de oscuridad que no pareció intimidar a Daitokuji.
—Ya entenderás, pero ahora sigamos con el duelo: coloco un monstruo. Por supuesto, un buen alquimista sabe emplear el conocimiento y sus herramientas de la forma correcta para obtener el resultado deseado. Y bien sabes, Judai, que la mayor llave al conocimiento es un libro. Activo la carta mágica "Libro de Taiyou", con la cual invoco por volteó al monstruo que coloqué este mismo turno.
La carta se giró, dejando salir a un gato negro de aspecto elegante, el cual llevaba varios adornos (incluyendo un collar y una especie de brazalete) de oro adornados con piedras preciosas (ATK 500 / DEF 300). De nuevo, la carta mágica se convirtió en puntos de vida tras ser desterrada, por lo que Daitokuji llegó a 6500 puntos de vida.
—¿Eres supersticioso, Judai? No importa si lo eres ya que, sin importar que pienses sobre los gatos negros, éste trae la mala suerte para los oponentes. Cuando "Un Gato de Mal Agüero" es invocado por volteo, puedo buscar una carta de trampa y ponerla en la parte superior de mi mazo.
Daitokuji hizo el movimiento en su mazo.
—Por supuesto, esperar un turno es demasiado. Activo la carta mágica "Codicia del Caos", ya que no tengo cartas en mi cementerio, y tengo más de cuatro cartas desterradas, puedo robar dos cartas. —Los puntos de vida de Daitokuji llegaron a 7000—. Esto es excelente. Activo la carta mágica "Proceso Blanco – Albedo", la cual me permite hacer Invocación Especial de "Homúnculo Dorado" (ATK 1500 / DEF 1500).
Judai cerró los ojos cuando vio alzarse a un enorme golem de oro. Podía sentir a las almas atrapadas en él, almas que berreaban con el llanto desesperado de los bebés recién nacidos. Ahora sabía dónde estaban las almas de los homúnculos que Daitokuji usó para alargar su propia vida.
—Impresionante, ¿verdad? La mayor meta de los alquimistas del pasado siempre fue convertir el plomo en Oro. Ahora imagina lo poderoso que es este homúnculo refinado a partir de ese metal tan preciado. Mi creación gana 300 puntos de ataque y defensa adicionales por cada una de mis cartas desterradas.
Con las ocho cartas que Daitokuji había usado hasta ese momento, su monstruo de ganó 2400 puntos extra, llegando a los 3900 de ataque y defensa.
—Por supuesto, todavía puedo fortalecerlo más. Activo la carta mágica "Llave de Plata", con la cual puede invocar a la "Bestia Alquímica – Caraluna de Plata" (ATK 500 / DEF 500).
Al tiempo que una criatura plateada, de cuerpo redondo, con enormes piernas y brazos pequeños, emergía en el campo frente a Daitokuji, el homúnculo ganó más fuerza llegando a los 4200 puntos. Además, su controlador ahora tenía 8000 puntos de vida.
—Oro y plata, sol y luna, día y noche, masculino y femenino —murmuró Judai. Como Daitokuji prometió, su mazo era una representación de todo lo que le había enseñado sobre la alquimia.
—¡Eso mismo! —elogió Daitokuji—. ¿Ves ahora el potencial de esta baraja? Una capaz de emplear todos los conceptos de la alquimia y unirlos al duelo. Con toda esa energía disponible, ni siquiera necesitaría una piedra filosofal para lograr la más grande creación que cualquier alquimista siquiera haya soñado.
Daitokuji miró a sus monstruos como un padre orgulloso.
—Es hora de poner a prueba ese poder. Battle Phase, atacó a Wingman con mi Homúnculo.
El enorme golem de oro se irguió, alzando su puño poderoso y descargándolo con todo su poder contra el héroe de Judai. El ataque fue interceptado por un escudo de energía.
—"Barrera de Héroes" —reconoció Daitokuji—. No importa, mi Bestia Alquímica puede atacar directamente a tus puntos de vida.
Judai fue arrojado hacia atrás cuando la criatura plateada lo embistió, causando 500 puntos de daño y dejándolo con 3500.
—Coloco una carta y termino mi turno.
Por supuesto, dado que era la última carta en su mano, no podía ser otra que la trampa que obtuvo con el efecto de su gato.
Judai: 3500 – Daitokuji: 8000.
—Mi turno, ¡Robo!
—Antes que nada, activo mi carta de trampa continua: "Macro Cosmos". —Como si se tratara de una carta de campo, la trampa de Daitokuji trasformó el campo de duelo. El bosque y el suelo desaparecieron, y ambos duelistas ahora parecían estar flotando en el espacio exterior—. Cuando activo esta trampa, puedo invocar de forma especial un "Helios – El Sol Primordial" de mi mazo (ATK 0 / DEF 0).
Un monstruo femenino, cuya única vestimenta eran vendajes, se materializó en el campo. La criatura tenía por cabeza un pequeño sol que flotaba a unos treinta centímetros de su cuello.
—Mientras "Macro Cosmos" permanezca boca arriba, toda carta enviada al cementerio de cualquier jugador será desterrada en su lugar.
—Sin embargo, no evita que use las cartas que están en mi cementerio —espetó Judai—. Activo la carta mágica "Recuperación de Fusión", con ella recuperó a Burstinatrix y a Polimerización de mi cementerio y las añado a mi mano.
Por supuesto, la carta mágica de Judai fue desterrada, lo cual hizo que Daitokuji llegara a 8500 puntos de vida.
Judai gruñó. Tenía que ser mucho más cuidadoso ahora, ya que toda carta que usara y enviara al cementerio daría ventaja a su oponente. No tenía opción, sin embargo, para poder superar a su monstruo tenía que darle más puntos de vida al profesor.
—Activo "E-Llamada de Emergencia", la cual me permite añadir un Héroe Elemental desde mi mazo a mi mano. Añado a "Héroe Elemental Clayman". Activo "Polimerización" para fusionar a Burstinatrix con Clayman, ¡Invoco por Fusión a "Héroe Elemental Rampart Blaster" en defensa! (ATK 2000 / DEF 2500).
El nuevo héroe de Judai parecía ser una versión de Burstinatrix vestida con lo que parecía ser una armadura fabricada con el cuerpo de Clayman. Apareció en el campo frente a Judai, protegiéndose con un escudo de color rojo.
Daitokuji llegó a 10500 puntos de vida después de todos los movimientos de Judai.
—¡Battle Phase! Cuando Rampart Blaster está en posición de defensa puede atacar a mi oponente directamente, pero a cambio su ataque se reduce a la mitad durante el cálculo de daño. ¡Ataque!
El monstruo de Judai dejó ver su brazo derecho, el cual era una especie de metralleta. El arma giró al tiempo que liberaba una ráfaga de pequeños misiles, los cuales pasaron sobre los monstruos de Daitokuji para atacarlo de forma directa. Por supuesto, los 1000 puntos de daño poco significaban para él, dado que no representaban ni siquiera el diez por ciento de sus puntos de vida actuales.
—Cambio a Wingman a modo de defensa y coloco una carta. Termino mi turno.
Judai: 3500 — Daitokuji: 9500.
—Es mi turno —anunció Daitokuji—. Activo la carta mágica "Proceso Negro – Negledo". Destierro a mi Bestia Alquímica a cambio de robar dos cartas.
La bestia plateada y la carta mágica se convirtieron en 1000 puntos más, de tal forma que era como si Judai no hubiera siquiera tocado sus puntos de vida en el turno anterior. Necesitaba desbaratar su combo cuanto antes, el problema era que entre sus cartas continuas y el homúnculo no podía hacer nada más que permanecer a la defensiva.
—Activo la carta mágica "Reloj de Arena de Mercurio" para invocar de forma especial a mi "Bestia Alquímica – Echenesis Mercurio" (ATK 500 / DEF 500).
La criatura resultó ser una especie de pez volador recubierto por una especie de armadura grisácea. Judai pensó que era muy adecuado, tomando en cuenta que el mercurio, gracias a la cualidad de ser el único metal capaz de ser líquido a temperatura ambiente, representaba el principio alquímico del Ritmo: "Todo fluye, todo tiene sus procesos, todo va y viene como un péndulo". En ese sentido, el mercurio podía fluir en cualquier dirección, igual que el tiempo mismo.
—Sacrifico a "Helios – El Sol Primordial" para invocar a "Helios Dúo Megistus" (ATK 0 / DEF 0).
La figura femenina fue reemplazada por una similar, más robusta y con dos soles, uno pequeño orbitando a un segundo más grande.
—Dúo Megistus tiene un ataque y defensa equivalentes al número de monstruos desterrados por 200.
Había 4 monstruos desterrados, dos de Judai y dos de Daitokuji. 800 puntos no parecían ser muchos, pero tomando en cuenta que mientras las cartas continuas permanecieran boca arriba esos números sólo aumentarían, era un verdadero problema.
Además, los puntos de vida de Datokuji seguían aumentando, llegando ya a 11500.
—Batalla. "Homúnculo Dorado" destruye a Rampart Blaster.
El enorme homúnculo, ahora con 5400 puntos de ataque, descargó su puño contra el escudo del héroe de Judai. El monstruo no pudo soportar el impacto y desapareció en una explosión.
Dúo Megistus llegó a 1000 puntos de ataque y defensa, al tiempo que los puntos de Dantokuji subían a 12000.
—No puedo superar a Wingman con mis monstruos actuales, pero, como todas las Bestias Alquímicas, Echeneis puede atacar directamente.
El pez "nadó" por el espacio como si estuviera en un cuerpo de agua, pasando a Wingman para golpear a Judai en el pecho causando 500 puntos de daño más.
—Cambio a "Un Gato de Mal Agüero" a posición de defensa y termino mi turno.
Judai: 3000 — Daitokuji: 12000.
—Es mi turno. —Judai miró el campo. Su defensa sería completamente superada en su próximo turno, si no sacaba algo bueno ahora…
—No dudes —dijo Yubel.
—¡Robo! Activo "Olla de la Codicia" y robo dos cartas más. —Era momento de arriesgarse—. Cambio a Wingman a modo de ataque. ¡Batalla! Destruye a Dúo Megistus.
Incluso cuando era un ser que representaba al sol, el monstruo de Daitokuji sucumbió a las llamas del héroe de Judai. Daitokuji recibió 1100 puntos de daño, quedando en 10900, aunque rápidamente recupero 500 más dado que Dúo Megistus fue desterrado disparando el efecto de "Absorción del Alma".
—Activo "Espejismo de la Pesadilla". Coloco una carta y termino.
Judai: 3000 — Daitokuji: 11400.
—Es mi turno, robo…
—Durante la Standby Phase de mi adversario se activa el efecto de "Espejismo de la Pesadilla", lo cual me permite robar cartas hasta tener cuatro en la mano.
Dado que su mano estaba en cero, Judai robo las cuatro cartas.
—Siempre sacando partido de las situaciones complicadas —elogió Daitokuji—. Muy bien, batalla. Homúnculo ataca a Wingman.
—Carta mágica de juego rápido "Provisiones de Emergencia": me deshago de mi otra carta tapada y de "Espejismo de la Pesadilla" para ganar 1000 puntos de vida por cada una de ellas.
Judai llegó a los 5000 puntos de vida. El ataque del homúnculo no se detuvo, impactando a Wingman con sus 5700 puntos de ataque. Judai gritó cuando recibió los 3600 puntos de daño de la diferencia de ambos monstruos. Sus puntos de vida cayeron a 1400, mientras Daitokuji ganaba otros 1500 puntos de vida.
—Al recibir daño, se dispara el efecto del monstruo en mi mano —dijo Judai con voz entrecortada—. Invoco a "Gorz el Emisario de la Oscuridad" (ATK 2700 / DEF 2500).
Daitokuji rio con amargura al ver emerger al poderoso guerrero vestido con una armadura negra como la obsidiana.
—Oh, cuantos recuerdos —dijo—. Ha pasado un tiempo, ¿no es así, Gorz?
—Tú enviaste a Gorz a atacar a Judai —declaró Yubel.
Daitokuji no lo negó. Por la forma en la que la energía de duelo de Gorz se extendió amenazando al profesor, no había duda que el monstruo no estaba contento con estar frente a quien lo manipuló para traicionar al mismo Rey Supremo, de quien era el emisario.
—¿Por qué…? —preguntó Judai con voz apagada, recordando perfectamente ese día. El día que creyó que iba a perder a Yubel… justo como perdió a sus padres.
—Necesitaba probar la fuerza del Heraldo.
Judai apretó los puños. No habría más piedad.
—Se activa el segundo efecto de Gorz, lo cual me permite invocar una ficha "Emisario de la Oscuridad", la cual tiene ataque y defensa iguales al daño de batalla recibido (ATK 3600 / DEF 3600).
Un nuevo guerrero, esta vez femenino, se manifestó en el campo de Judai.
—Echeneis ataca directamente.
Judai volvió a gruñir cuando sintió el daño.
—Termino mi turno.
Judai 900 — Daitokuji: 12900.
La confianza de Daitokuji en su combo no pasó desapercibida para Judai. Dado que seguía ganando vida cada vez que una carta era desterrada, y su homúnculo se hacía más fuerte, ni siquiera se molestaba en proteger sus propios puntos de vida y estaba más centrado en destrozar los del oponente. Debía aprovechar eso, pero primero debía regenerar él mismo sus puntos de vida. Por fortuna, tenía la carta perfecta. Además, el combo que igualaría las cosas casi estaba listo.
—Robo. Atacó a Echeneis con mi Ficha Emisario. —La mujer desenfundo su espada, saltó y cortó al pez de mercurio en dos.
Los puntos de vida de Daitokuji descendieron a 9800. El profesor retrocedió, llevándose la mano al pecho, al tiempo que una tos grave escapaba de su garganta.
—Ataco a "Un Gato de Mal Agüero" con Gorz. —Al igual que el pez, el gato fue cortado en dos. Por supuesto, eso restauró 500 puntos de vida de Daitokuji y fortaleció a su homúnculo, pero era mejor no dejarle más monstruos en su campo que pudiera usar para alguna estrategia—. Coloco dos cartas y termino mi turno.
Judai: 900 — Daitokuji: 10800.
—Es mi turno, robo. Batalla. Homúnculo, destruye a Gorz.
—Carta trampa: "Escudo Dranador". Niego el ataque, y además, gano puntos de vida iguales al ataque de tu monstruo.
—Termino mi turno.
—Antes de eso, activo mi carta mágica de juego rápido, "Fuegos del Día del Juicio", la cual invoca dos fichas "Día del Juicio" (ATK 0 / DEF 0).
Dos pequeñas criaturas formadas por llamas negras pasaron a ocupar un lugar frente a los dos guerreros de oscuridad de Judai.
Judai: 7200 — Daitokuji: 11800.
—Es mi turno, robo. —Era el momento de colocar las piezas finales—. Sacrifico mis dos fichas "Día del Juicio" para invocar a Yubel (ATK 0 / DEF 0).
Yubel adquirió forma física, pero no se apartó del lado de Judai, prefiriendo quedarse detrás de él, con las alas extendidas y listas para protegerlo de todo lo que intentara el traidor.
—Voy a disfrutar de esto —dijo el espíritu con voz sádica.
Daitokuji, todavía sin inmutarse, rio con ironía.
—¿Dónde quedó lo heroico, Judai? Atacando con guerreros de oscuridad y demonios.
—Coloco una carta y termino mi turno. Ahora, en mi End Phase debo sacrificar un monstruo para que Yubel permanezca en mi campo. Sacrifico a Gorz.
Las sombras envolvieron al guerrero enviándolo al destierro. No emitió sonido alguno mientras era engullido por la oscuridad.
Judai: 7200 — Daitokuji: 12300
—Mi turno, robo. Batalla, ataco a tu ficha Emisario con mi Homúnculo.
—Carta trampa: "Defensor Acérrimo". Puedo activarla cuando mi oponente declara un ataque. Selecciono un monstruo en mi campo, y durante este turno mi oponente debe atacar sólo a ese monstruo. Seleccionó a Yubel.
—Vamos, ven por mí —provocó al homúnculo, mientras mostraba sus garras.
El ataque de la inmensa mole dorada se dirigió hacia Yubel. El puño golpeó a Yubel, quien pareció disfrutar más que sufrir por los 6300 puntos de ataque de la criatura, dado las 16 cartas desterradas de Daitokuji.
—Efecto de Yubel: no recibo daño de batalla, y cuando es atacada, inflige daño a mi oponente igual al ataque del monstruo con el que batalló.
Yubel voló en dirección a Daitokuji, a quien cortó con sus garras.
El profesor gritó de dolor, al tiempo que sentía como de un solo golpe la mitad de su vida se esfumaba. Retrocedió un par de pasos, al tiempo que sus gritos se convertían en una tos seca y desagradable. La sangre manchó sus manos y sus cartas.
Los 500 puntos de vida que ganó cuando la trampa de Judai se fue al destierro no aliviaron su padecimiento.
—Termino mi turno —declaró.
Judai: 7200 — Daitokuji: 6500.
—Es mi turno, robo. —En cuanto Judai miró su robo, supo que el duelo estaba terminado—. Activo la carta mágica de campo: "Coliseo Salvaje".
Un antiguo anfiteatro romano rodeó a los dos duelistas. El lugar estaba además infestado por la oscuridad.
—Mientras "Coliseo Salvaje" esté en el campo todos los monstruos que pueden atacar deben hacerlo; además, si un monstruo ataca, su controlador gana 300 puntos de vida al final de del Damage Step. Yubel, ataca a Homúnculo. Por supuesto, no recibo daño gracias al efecto de Yubel, ni es destruido. También, como Yubel no fue atacado, su efecto de causar daño no se activa.
Yubel escupió. Era molesto verse obligado a hacer algo como eso si no tenía ningún efecto real en el duelo. Sin embargo, confiaba en Judai.
—Activo la carta mágica de juego rápido en mi mano "Tifón del Espacio Místico". Con ella destruyó a "Absorción del Alma". Termino mi turno, y sacrifico a mi ficha Emisario para que Yubel permanezca en mi campo.
Igual que Gorz, la guerrera aceptó el destino que su maestro decidió para ella.
Judai: 7500 — Daitokuji: 6500.
El profesor respiraba de forma pesada. Estaba claro que el duelo estaba cobrando muchas de sus fuerzas. Su rostro estaba más pálido y venas mucho más marcadas.
—Robo. —Era un último turno y lo sabía, al parecer ese cuerpo no resistiría hasta el final del duelo, pero esperaba no caer solo—. Activo "R. D. D. – Reencarnación de la Dimensión Diferente": descarto una carta de mi mano, seleccionó uno de mis monstruos desterrados y lo invoco especialmente con esta carta equipada.
"Helios – El Sol Primordial" volvió a emerger en el campo.
—Ahora, activo la carta mágica "Conjunción Planetaria": mientras controle a El Sol Primordial, esta carta me permite destruir todos los monstruos que controle mi adversario y causarle 300 puntos de daño.
Los planetas se alinearon en el cielo sobre el coliseo. Judai cerró los ojos cuando Yubel desapareció en una explosión. Daitokuji sonrió. Sí, caería junto con su alumno.
—Se activa el efecto de Yubel…
¿Efecto? La sonrisa de Daitokuji murió. No tenía idea… Aunque había visto a Judai usar a Yubel en varias ocasiones, lo cierto es que el duelo generalmente terminaba antes de que sus oponentes lograran destruir al guardián. Tampoco había visto la carta por sí mismo. Incluso con toda la confianza ciega que Judai tenía en él nunca le permitió ver la carta por sí mismo. Además, Pegasus usó todos sus recursos para eliminar su información de las bases de datos, sabiendo que era indispensable para la seguridad de su hijo que su poder permaneciera en el más absoluto secreto.
—Cuando Yubel es destruida puedo invocar de forma especial a su siguiente forma "Yubel – Terror Encarnado" (ATK 0 / DEF 0).
La esencia de Yubel regresó al campo de juego y pronto tomó una nueva forma. Ya no era ese extraño demonio que representaba una dualidad entre lo masculino y lo femenino. Ahora era un enorme dragón de aspecto demoniaco. Tenía dos cabezas, y en su pecho se podía ver una versión gigantesca del tercer ojo de Yubel.
—Gracias al efecto de mi coliseo, estás obligado a atacar.
Daitokuji soltó una carcajada irónica al sentirse derrotado.
—Así que este es el final —dijo—. Batalla, "Homúnculo Dorado" ataca a Yubel.
Su monstruo tenía 7200 puntos de ataque, irónicamente los mismos puntos de vida que tenía Judai. Si Yubel no pudiera reflejar ese daño, habría sido su triunfo.
Las dos cabezas del dragón demoniaco se giraron a él cuando absorbió todo el poder del ataque del Homúnculo. Luego, dos potentes bolas de fuego salieron disparadas en su dirección.
Daitokuji se desvaneció en el fuego, sintiendo como si esas llamas trajeran todo el rencor acumulado de las almas con las que jugó en su intento egoísta de mantenerse con vida.
"Lo siento —pensó mientras su conciencia desaparecía—, presidente Kagemaru, no podré sucederlo en su misión".
