Ryuu - parte 1

La vida de Ryuu dio un giro drástico a los seis años, todo comenzó con Shiro.

—Oye Ryuu, ¿quieres venir conmigo a entrenar?

El pequeño Ryuu y Shiro, su hermano mayor, tenía una rutina donde el mayor lo buscaba para hacer algo juntos y él se debatía entre responder 'no' o simplemente largarse sin respuesta. Ese día Ryuu se decidió por la segunda opción y se estaba marchando cuando Shiro lo detuvo con otra oferta.

—Quiero presentarte a unas personas, estoy seguro de que te gustaran.

No era muy sociable, y conversador, tampoco tenía ni una pizca de empatía, poco filtro también. Y esa es la idea, él no era uno para conocer gente nueva (se llevaba fatal con su familia).

—Solo acompáñame, Ryuu. Te encantarán.

Así fue como terminó siguiendo a su hermano hasta el campo de entrenamiento cerca del bosque de la muerte, donde esperaban un grupo extraño de personas: dos jonin adultos claramente miembros del clan Hyuga, un pequeño ninja de cabellos plateados que era apenas unos años mayor que el propio Ryuu.

—Shiro-san, estábamos esperando a que llegaras. El pequeño Kakashi aquí se impacientó.

—Lo siento, es que hoy quise traer un compañero.

Todas las miradas se posaron en él y Ryuu casi pudo sentir un leve calor en sus mejillas, se estaba arrepintiendo. Pero una vez más su hermano no lo dejó marchar tan fácilmente.

—Déjenme presentarles. Este es mi hermano menor Ryuu.

—¿El chibi número dos?

Ryuu se soltó del agarre de su hermano y se contuvo de responder a la ofensa solo a favor de marcharse, no soportaba la burla de ser llamado 'chibi'.

—Espera —ese agarre mortal de nuevo, su hermano podía ser firme y suave al parecer, el muy perfecto—; al menos deja que te los presente.

—Que sea rápido.

—Ellos son Hizashi y Hana Hyuga —recordó el nombre del hombre, ese que lo llamó por aquel apodo ridículo, era un miembro de la rama secundaria y hermano del jefe del clan Hyuga—; y él es Kakashi Hatake.

—Un placer conocerte Ryuu-kun.

—Igualmente Hana-san.

—Chibi dos, es bueno conocer al fin al segundo menor de los hermanos Toshino.

—¿Chibi?

Shiro se vio imperturbable, lo cual posteriormente Ryuu analizaría como un extraño comportamiento, pues su hermano mayor conocía la poca paciencia de Ryuu y su lengua venenosa; pero quizás el Toshino mayor sabía que no era necesario intervenir.

—Él es así y tienes suerte que no te diga algo peor, cuando me conoció a mí me llamó 'lobito plateado'.

—Pareces un pequeño lobo de pelaje gris, en mi humilde percepción.

—Tú percepción apesta, Hyuga-sama —pronunció el nombre de clan y el honorífico con énfasis y Ryuu casi pudo ver diversión en aquellos ojos onix.

Vio una nube gris aparecer encima de Hizashi y decidió que, por su orgullo y en nombre de su educación, copiará al Hatake y llamaría al Hyuga con honores. A quien engañaba, era solo por una vena divertida que le acaba de nacer.

—Hizashi-san, no se moleste por el respeto que le tiene Kakashi-kun —cada centímetro de la mujer estaba tallada en la elegancia característica de los Hyuga.

Hana era muy dulce, de una manera parecida a Shiro pero sin ese espíritu fuerte que siempre rodeaba a su hermano, ella era como una estrella parpadeante.

—Deberíamos ir calentando si queremos aprovechar el tiempo.

—¿Van a entrenar? —preguntó sorprendido, estaba seguro de que Kakashi era un chunin y ellos eran jonin, ¿seguramente él selecto grupo de jonin elites no entrenaron con un niño que no estaba a su nivel?

—Vamos a, Ryuu —respondió Shiro.

—¿Vamos? —Shiro asintió siendo seguido por todos sus amigos.

No puso resistencia solo porque estaba interesado en ver como entrenaban ese grupo extraño de ninjas. Eran interesantes en la manera en que se respetaban y ayudaban mutuamente, pronto descubrió que el Hatake solo llevaba reuniéndose con el grupo un par de veces y era tan parecido a él en personalidad.

Extraño. Un jonin educado y cortés con una inclinación a lo gracioso (bromas en las que nunca sospecharon de Hizashi), la amable prometida del jefe de uno de los clanes más poderosos de Konoha, un ninja que cubría su rostro (y corazón, según escuchó una vez de Shiro hace un tiempo) y se mantenía callado. No eran el tipo de personas con las que se imaginaba que su hermano pasaba tiempo, aunque para su sorpresa si les gustaba, eran personas tan sencillas, calladas y con un toque de extrañez como lo era él. El bastardo de Shiro tuvo razón en que le encantarían, era tan perfecto que lo sabía todo.

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Tragó saliva ante la vista horrorosa delante de él. Ni en sus más horribles sueños o temibles pesadillas estaba preparado para algo así.

—¿Kakashi-san?

Sin respuesta.

Ryuu respiró hondo y volvió a intentarlo, pero el resultado fue el mismo. Estaba un poco preocupado, el jonin peli-plateado seguía sin reaccionar y tenía la mirada perdida. Lucía una cicatriz en su ojos izquierdo según escuchó de Guy, el ninja de spandex verde lucía menos animado que de costumbre cuando lo vio desde la distancia.

—¿Qué es Kakashi-san?

Silencio. Varios minutos de silencio.

Y entonces:

—Obito murió.

Eso ya lo sabía, vio el nombre en la piedra conmemorativa. Pero estaba claro que Shiro tenía razón cuando dijo que Kakashi si apreciaba a sus compañeros de equipo más de lo que dejaba ver, también dijo algo sobre que Kakashi y Obito casi parecían hermanos. Bueno, Ryuu no se sentiría tan mal si algo le pasara a sus hermanos, no se comunicaba mucho con ellos (sí, él era un bastardo, pero le daba igual), pero estaba seguro de que si Shiro perdía a uno solo de sus hermanos estaría devastado.

Oh mierda. Kakashi estaba deprimido por la muerte de su compañero.

Así fue que se marchó sin dedicarle ni una palabra más a su casi amigo que conocía desde hace más de un año. No lo lamento (la opresión de su pecho decían otra cosa, el traidor), él no era bueno con los sentimientos, esos eran los otros. Esperaría a que Hana o Shiro, incluso Hizashi, hablaran con Kakashi antes de buscarlo para darle la noticia de que al fin logró superar a su padre en Fuinjutsu, todo un logro siendo que su padre era uno de los maestros del Fuinjutsu más talentosos desde los Uzumakis.

¿Kakashi estaría feliz por él? Tal vez no, estaba de luto por su compañero.

A pesar de tener ya un grupo de amigos, gracias a Shiro, no pudo evitar esa sensación persistente de vacío. No lo entendía. Tenía siete años y las cosas no estaban en mejor condición que antes, seguía sin saber su camino o propósito en esta vida.

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Se sentía un poco feliz por el matrimonio de Hana, solo un poco. Pero pronto no lo estuvo.

La guerra había terminado pero no las desgracias, en el mundo ninja siempre habría de sobra gente mala. ¿Por qué? ¿Qué acaso la vida se empeñaba en que nunca nadie pudiera disfrutar un momento feliz con sus seres queridos?

Ryuu tenía ocho años y empezó a odiar al mundo ninja, ¿qué niño de ocho años debía sobrevivir a su hermano menor de solo seis años? Aori era un chunin por excelencia, un experto en Taijutsu y Ninjutsu, y tenía a su equipo. Se suponía que todo iba a salir bien. ¿Qué clase de sistema permite que niños, sean o no prodigios, vayan a misiones potencialmente peligrosas?

Hace unos meses atrás Ryuu estaba diciendo que no lloraría ni lo sentiría si perdía un hermano, ahora sus acciones hablaban lo contrario.

—¡Eres su padre! ¡Tú tuviste la culpa! ¡¿Por qué no escuchaste a Shiro?!

—Era una misión sencilla.

—¡Era un niño!

—Era mi hijo, también me duele su muerte.

Se burló, no era justo, su padre siempre había amado a sus hijos independientemente de sus habilidades, los amaba a todos como los amo su madre. Incluso a él que estaba muy cerrado respecto a los sentimientos. Aún así, se burló de su tristeza.

—¿Tú estás triste? ¿Has visto a Shiro y a Haruki? Ellos están devastados, por tu culpa. Por qué no pudiste proteger a uno solo de tus hijos.

Fue cruel, Ryuu a veces se preguntaba de dónde sacó su carácter cuando ni siquiera Haruki era tan malvado, y eso que el mayor era bastante pícaro y dolorosamente honesto.

Ryuu tenía ocho y ahora era el menor de seis hermanos (antes siete). Sin madre y pronto sin padre.

Siempre se culpó por el suicidio de su padre, aunque no lo mostrara. Tenía pesadillas en las que le gritaba a su padre cosas muy feas y lo instaba a cortarse la garganta con cualquier objeto punzante que hubiera. No podía mirar a sus hermanos a la cara incluso meses después, cuando al fin dejaron de odiarlo y aceptaron que su padre se había suicidado por el dolor de perder a su hijo menor.

Pero Ryuu se culpaba aún.

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Otra vez esta escena, ¿por qué el mundo quería hacer sufrir a su amigo? Kakashi solo quería proteger a su amiga, Rin. Había conocido a la chica (a distancia), era una buena compañera y una ninja leal. Se merecía algo mejor de este mundo.

—¿Kakashi-san?

—Voy a entrar a Ambu.

Y volvió a huir, quizás debió quedarse y hablar con Kakashi. Quizás solo una charla para recordarle que aún tenía amigos lo hubiera disuadido para no entrar a Ambu. Pero Ryuu seguía siendo malo en sentimientos y prefería herir a otros en lugar de herirse a sí mismo, ¿y sí su amistad con Kakashi no era suficiente para disuadirlo? Le dolería.

Supo que Shiro logró convencer a Kakashi de que no pasará todo su tiempo en misiones y lo obligó a descansar y pasar tiempo con sus amigos, incluyendo Guy.

Lloró cuando dos días después sus hermanos Haruki y Ako (de once y nueve años) murieron emboscados por ninjas renegados que buscaban los secretos de Fuinjutsu de la familia Toshino. Y maldijo que solo le quedarán tres hermanos mayores, maldijo porque era el menor y sabía que lo protegerían a costa de su propia vida. Y no quería eso, no quería ver morir a otro hermano.

Su plan de marcharse en medio de la noche sin que ninguno de sus hermanos fue frustrado por Shiro, quien siempre parecía saber todo sobre sus hermanos. Shiro siempre fue tan gentil y grácil, un respetado shinobi y una persona modelo, un hermano excelente; pero Ryuu solo lo detestaba por ser tan perfecto que no podía odiarlo, por más que lo intentara con todas sus fuerzas. Tampoco es que importara porque el mayor seguro que amaría a todos sus hermanos pese a todo.

Lo que hacía esto más difícil.

—¡Me voy!

—Tienes ocho años Ryuu, no puedes irte.

—Ya soy un genin, oficialmente soy un adulto. Puedo irme.

—Por favor hermanito…

—No Shiro, no puedes convencerme de quedarme.

Y cometió un error, de hecho estaba cometiendo varios errores desde el momento en que decidió que irse era la solución a sus problemas. Pero su peor fue mirar a los ojos de Shiro cuando suplico:

—Quédate Ryuu, por favor.

Se quedó, en el fondo quería quedarse con sus hermanos.

No volvió a ver a Kakashi, lo evitó como la plaga porque sabía que el Hatake seguía estando deprimido y, como repitió miles de veces, no era bueno en sentimientos. Mira como resulto con su padre.

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Odiaba todo, estúpidos ninjas prodigios que sabían armar estrategias para acorralarte.

—Hola Kakashi-san.

—¿Cómo lo tomas?

—¿Preocupado por Shiro? Lo viste decaído por la muerte de nuestros dos hermanos, yo no tengo nada que ver.

—Pase por tu casa cuando intentaste marcharte.

—No soporto estar en una casa rodeado de sentimentales hermanos que me sofocan con sus cuidados.

—En serio. Solo te encontré por casualidad y quise saludar.

Ryuu odiaba que supiera que Kakashi jamás le mentiría.

—Bien podemos solo pasear en silencio, así si nos preguntan que estuvimos haciendo les podemos decir que paseamos con un amigo y ellos no se preocuparon por nosotros.

Traducción: tendremos algo que decir a Shiro sobre no estar encerrados o enfrascados en trabajos y le ahorraremos la preocupación. Como adoraba a Kakashi a veces.

La vida era extraña así. Un momento son felices y al siguiente vuelves a estar triste.

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Conocía a Kushina y al cuarto Hokage, por supuesto que lo hacía, la última Uzumaki tenía lazos estrechos con la familia Toshino desde que sus antepasados decidieron confiarle al abuelo de Ryuu sus secretos del Fuinjutsu, los únicos que podían igualar a un maestro Uzumaki en el arte el sellado eran los Toshino. Ryuu no sabía mucho de esa historia, odiaba la historia.

Lo que sí sabía era que Kushina Uzumaki era la Jinchuriki del Kyubi. Y supo que sus hermanos estaban en peligro cuando vio a la bestia de nueve colas ataca Konoha, Shiro, Mako y Ryo eran selladores excelentes que fueron llamados hace unas horas por alguna misión secreta. Ahora se podía hacer una idea de que misión tenían.

—¡Ryuu-kun!

—¡¿Maeda?! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Debes buscar a Shiro y mis otros hermanos, están en peligro!

Maeda no le respondió, solo lo cargo y lo llevó en la misma dirección que estaban evacuando a los civiles.

—¡Maeda!

Un edificio se derrumbó y Ryuu se desmayó. Algo le decía que esto era sólo el comienzo, que pronto iba a conocer una nueva clase de dolor. Deseo que Shiro estuviera con él.

N/A: ¿Hola? Solo quería decirles que hay una buena explicación para no actualizar en casi una semana. Sucede que el mismo día que publique el capítulo anterior adopte a dos perritas que son apenas unas bebes, ese mismo día una de ellas fue atropellada. Por suerte fue solo su piernita quebrada, o eso dijo la veterinaria pero al día siguiente descubrí que tenía sangrado interno y he estado en vela cuidándola a ella y a su hermana, quien también resulta que estaba enferma. Es que su dueño anterior no las cuidaba bien y andaban en la calle, por eso estaban tan descuidadas y solo ahora que al fin se están recuperando me permití hacer este capítulo.

AnyerA: Sí, el equipo siete es el mismo solo con Taiki en lugar de Naruto, él es civil y lo veremos en el siguiente capítulo.