Los personajes de Sakura CardCaptor, no me pertenecen son una idea original de Clamp


Un poco de libertad

Un mes y medio había transcurrido, Sakura regresó a dormir en su habitación pese a las insistencias de Shaoran, si bien su padre estaba de acuerdo con su relación, ella no veía correcto dormir con él, aunque realmente lo deseara, Shaoran aceptó su decisión, puesto que no la quería presionar, iban a ir al ritmo que ella marcara, estaba consciente de que Sakura no había tenido ninguna relación antes, el castaño quería que disfrutara de cada momento y así estaba sucediendo.

Las actividades del ambarino habían cambiado drásticamente, ahora estaba al tanto de personas con enfermedades más complejas, que requerían de cuidados especiales, aunque de vez en cuando regresaba a sus antiguos pacientes, quienes solicitaban la presencia de Shaoran, muchos de sus nuevos pacientes habían mejorado de forma significativa y regresaban revitalizados a sus actividades, el médico chino ganaba poco a poco fama en Edo, las personas sabían que era buen médico, también sabían que su actitud sería afable siempre y cuando siguieran las indicaciones, porque de lo contrario solía regañar a los pacientes con poco tacto, algo que Sakura siempre le reñía.

Seguía pendiente de la salud de Fujitaka Kinomoto, su enfermedad no se detenía, en varias ocasiones durante las sesiones aparecían los pequeños ataques de tos y de vez en cuando había sangre en el pañuelo pese a los tratamientos que él le administraba, sin embargo, el dolor era casi imperceptible y había recuperado peso, ya no se veía pálido, dormía muy bien por las noches, el maestro Kinomoto a primera vista se notaba con buena salud.

El extracto de flores cerezo seguía resguardado dentro de la habitación de Fujitaka, los dos castaños llevaron sus frascos el día que salieron de paseo a la arboleda, eso los dejaba tranquilos, porque las únicas personas que conocían acerca de la sustancia eran Sakura, Shaoran y el maestro Fujitaka o al menos eso pensaban ellos tres.

El ambarino caminaba cargando un envoltorio enorme que se veía muy pesado, iba junto a Eriol por las calles de Edo, habían ido a tomar un poco de sake, en esta ocasión no asistirían al distrito del placer, por cómodo que fuera pasar la velada en las casas de té, dejaron de ir a esos lugares para no exponer a sus respectivas mujeres a las habladurías del pueblo, en esta ocasión decidieron ir a un pequeño lugar ubicado en el centro de la ciudad, ya estando en la mesa Shaoran dejó a un lado la pesada carga y ambos comenzaron a conversar.

—Es bueno que la pequeña Sakura le haya dado permiso de salir maestro Li —se burló el ojiazul, tomando uno de los bocadillos, que hace poco les habían servido.

—El hombre casado es usted Hiragizawa, Daidouji no me dijo a qué hora, debo regresarlo a su residencia, me aseguraré de que no tome mucho sake —contratacó Shaoran.

—Ahora es Tomoyo Hiragizawa, que no se le olvide Li, además tenemos tiempo, mi pequeña flor estará con las chicas, contando los detalles del viaje —aseguró Eriol con tranquilidad.

—Un muy buen detalle de su parte Hiragizawa, su esposa se nota radiante —felicitó el castaño, sirviendo el sake para él y para el samurái.

—Si le soy sincero Li, llevé a Tomoyo a la residencia que mi familia tiene en la provincia de Fukui, para apartarnos un poco de las insistencias del general Daidouji, yo no tenía planeado realizar ese viaje, pero poco antes de la boda, estuvo presionando mucho en cuanto a tener descendencia pronto, era un poco incómodo, no por mí, por la pequeña Tomoyo, de ninguna manera la quería presionar —comentó Hiragizawa, al parecer el Samurái necesitaba desahogarse.

—¿Por qué querrá el general Daidouji que ya tengan hijos? —preguntó Shaoran, para mostrarse atento al tema y que su amigo tuviera la confianza de seguir hablando.

—Desconozco la razón maestro Li, tal vez está desesperado por ser abuelo, porque ni mi propio padre sacó el tema, pero cuando noté esa actitud en el general resolví irnos lejos unas semanas, para estar solos los dos y conocernos como pareja, hacer buenos recuerdos como recién casados e ir al ritmo de mi bella flor, no me mal entienda claro que quiero tener hijos con Tomoyo, pero quiero que sea un acuerdo de los dos, no por presiones que vengan desde fuera de nuestro matrimonio— señalo Eriol—. Para mi ella es muy importante y quiero que se sienta segura y en confianza conmigo.

—Al parecer la resolución que tomó fue muy buena su esposa se nota muy contenta, por algo dicen que el Samurái Hiragizawa es buen estratega —comentó Shaoran mientras daba un sorbo al sake—. Aprovechando que estamos hablando de su esposa, me gustaría saber si la dejará seguir en la consulta.

—¿Por qué no habría de hacerlo? —preguntó el samurái sirviendo nuevamente el licor—. Yo sé que Tomoyo disfruta la medicina y me consta que ha estudiado mucho, yo no le veo ningún problema en que siga con sus actividades, aunque sea mi esposa, yo nunca le cortaría las alas a mi bella flor. Se que el general Daidouji no lo verá con buenos ojos, pero pienso que la decisión es de ella, ya me enfrentaré a mi suegro, se que aun cree tener la última palabra sobre la vida de su hija, pero Tomoyo ahora es mi familia y estaré atento a lo que ella decida.

—Gracias Hiragizawa—se limitó a decir Shaoran—. Aprovechando que está usted de tan buen humor y tan determinado en sus acciones ¿podría prestarme un caballo el próximo domingo?

—¿Un caballo? ¿acaso piensa escapar de la corte? —preguntó con mirada traviesa.

—Escaparemos por unas horas, sí —respondió Shaoran—. Y en mi defensa diré que usted me dio la idea de salir un momento de los muros de este castillo con su viaje de bodas.

El samurái se limitó a reír abiertamente y le indicó a Shaoran que una yegua mansa estará esperándolo el domingo por la mañana.

Los dos hombres estuvieron conversando el resto de la velada, el lugar tenía tableros de go, por lo que Shaoran confiando en sus nuevas habilidades, le pidió una partida al samurái, el cual no se negó, siempre disfrutaba de un buen juego de estrategia.

Como era de esperarse Eriol ganó la partida, pero Shaoran aprendió nuevas jugadas con las cuales pensaba sorprender a su suegro.

Cuando se despidieron Eriol tomó el gran envoltorio de tela que tenía Syaoran a su lado y dijo riendo.

—Sabe maestro Li, cuando le diga a Tomoyo para que es esta seda, le brillarán los ojos, seguramente mañana encontrará algún pretexto para tomarle medidas a la maestra Sakura —dio unos golpes en el hombro del médico y continuó—. El amor le ha pegado duro maestro, yo le dije que necesitaba una linda japonesa para quitarse esa cara de lobo amargado y sí que tenía razón.

Shaoran rio por las ocurrencias de su amigo mientras negaba con la cabeza, Hiragizawa estaba en lo correcto, vivía totalmente enamorado de su pequeña yosei de ojos esmeralda.


Como casi todos los días Shaoran entró a la habitación del maestro Fujitaka, quien se encontraba muy animado pintando en un lienzo donde se podía apreciar un paisaje lleno de árboles de cerezo y un pequeño lago.

—Buenos días, maestro, hoy amaneció muy animado, no sabía que pintaba —expresó Shaoran a modo de saludo acercándose a observar el lienzo—. Debo decir que tiene mucho talento.

—Tonterías maestro Shaoran, pequeñas distracciones aprovechando que me siento bien —comentó el médico mayor, sin despegar la mirada de su trabajo.

Shaoran preparaba la medicina mientras en maestro Kinomoto continuaba pintando y le contaba al ambarino que había soñado ese paisaje y en su sueño había estado presente su amada Nadeshiko y Sakura siendo aun un bebé, por lo que no dudó en solicitar lo necesario para realizar una pintura, quería expresar de alguna manera el sentimiento que tuvo esa linda noche.

Una vez el castaño terminó las medicinas Fujitaka las tomó sin protestar como todos los días, además Shaoran realizó una sesión de acupuntura y preparó una infusión con artemisa, dejó que el maestro Kinomoto se relajara, mientras el castaño observaba el cuadro aún en proceso de ejecución.

—Quisiera terminarlo para dárselo a Sakura, quiero que sepa que sí vi los campos llenos de cerezos en flor como se lo prometí —dijo el maestro Kinomoto desde su futón, se notaba muy relajado—. ¿Le apetece jugar con este viejo, maestro Li?

—Siempre me agrada jugar con usted maestro, espero sorprenderlo en esta ocasión —comentó Shaoran en tono confiado.

El maestro Kinomoto se incorporó por si solo, asombrado de que el dolor era imperceptible, mientras Shaoran acomodaba el tablero de go en la mesita baja y le entregaba las piedras blancas a su suegro.

—Hoy me siento realmente bien maestro Shaoran —dijo Fujitaka con mucha energía y Shaoran reconoció esa expresión, la había visto en Sakura, siempre sonriente y llena de vida, el castaño sonrió complacido, mientras le entregaba un cuenco con la infusión de artemisa.

Los dos hombres comenzaron a jugar, después de un rato Shaoran cambió su maniobra y empezó a utilizar jugadas similares a las que Eriol había realizado en la última velada que compartió con él.

—Ahora si está jugando con estrategia maestro, no solo se está dejando llevar, hasta puedo decir que parece un samurái, tiene una visión clara del campo de batalla y conoce a su oponente, si tuviera una espada le diría que no la está desenvainando en vano —dijo con orgullo Kinomoto, el maestro Li estaba progresando mucho, quizás el go parecía un simple juego, pero era un entrenamiento que se podía aplicar a las circunstancias de la vida—. Me da la impresión de que ha estado estudiando los preceptos del Bushido(1).

—Tengo amistad con un samurái, creo que se me han estado pegando algunas de sus mañas y sí en ocasiones hablamos sobre su ideología, comparto muchos de sus puntos de vista —comentó sonriente Shaoran, ver al maestro Kinomoto tan cómodo le causaba mucha alegría, porque Sakura estaría feliz de ver a su papá tan lleno de vida.

—Se nota, estas jugadas son dignas tácticas de guerra, quizás a Clow le complazca jugar con usted, le diré que está preparado en la próxima junta de consejo— comunicó el maestro Kinomoto.

—No creo que el Shogun tenga tiempo para jugar con un simple médico —dijo Shaoran rascando atrás de su cabeza, jugar con su suegro y con Eriol era una cosa, pero jugar con el gobernante del país lo ponía nervioso, no se sentía preparado, Clow era el mayor jefe militar.

Fujitaka solo se limitó a sonreír, los hombres siguieron jugando, esta vez el juego se puso muy interesante Kinomoto estaba jugando en serio y se la estaba poniendo difícil a Shaoran, pero él lograba anticiparse, estudiaba con detenimiento las jugadas y analizaba posibles escenarios, perdieron la noción del tiempo, hasta que escucharon la puerta de la habitación del médico abrirse.

—¡Papá tienes secuestrado a Shaoran! —protestó Sakura inflando sus mejillas y entrando a la habitación, el gesto llamó la atención de los dos hombres y los sacó de su concentración en el tablero.

—Perdón, pequeña Sakura, es que el juego estaba interesante —dijo Fujitaka con voz alegre y una gran sonrisa, la cual no pasó desapercibida para Sakura y su rostro se iluminó al ver a su papá tan alegre y recuperado, justo como lo recordaba antes de que estuviera enfermo.

—Ahora tendré que comer aquí con ustedes —dijo con fingido enojo—. Voy a solicitar nuestra comida ahora regreso.

La castaña salió de la habitación dando saltitos, mientras regresaba, los dos médicos volvieron su atención al tablero, de verdad el juego estaba muy interesante, minutos después regresó Sakura.

—En un momento traen nuestros alimentos —informó la maestra, mientras se sentaba junto a Shaoran y se recargaba en su hombro—. Shaoran —dijo la castaña llamando la atención del ambarino quien inclinó su cabeza en dirección a Sakura para encontrarse con una gran y hermosa sonrisa que lo dejó sin palabras—. Gracias por cuidarlo y por acceder a jugar con él.

—N… no tienes nada que agradecer —expresó Shaoran sin dejar de mirar a la castaña, un pequeño sonrojo apareció en las mejillas del médico chino, no tenía inconveniente en mostrarle a Sakura cuanto la quería, pero ahora estaba el maestro Kinomoto viendo todo y eso lo cohibía.

Fujitaka estaba complacido por la interacción de ambos, hacían una linda pareja y estaba seguro de que Sakura estaba en buenas manos, miró el tablero y aprovechó que su oponente estaba distraído, y Shaoran había colocado una piedra en un lugar equivocado por estar mirando a Sakura, entonces el maestro Kinomoto contraatacó, llevándose consigo un gran territorio del castaño.

—Maestro Li, ya mejoró su estrategia, pero su distractor es muy grande —comentó el maestro Kinomoto riendo abiertamente, mientras quitaba las piedras de Shaoran del tablero.

Shaoran se dio cuenta de la jugada del maestro cuando regresó la vista al tablero, se cuestionó en qué momento había hecho una jugada tan tonta teniendo como resultado la pérdida del territorio que obtuvo por medio de su pensada estrategia.

—Lamento decirle que en la guerra y en el amor todo se vale y aquí hay un poco de ambas —dijo Fujitaka quitando todas piedras de Shaoran, con una expresión de complicidad que hizo sonrojar a los dos castaños.

En ese momento llegaron los sirvientes con las bandejas de comida para los médicos, tomaron sus alimentos, Sakura y su padre conversaban con mucha energía, entonces Shaoran se pudo dar cuenta de la similitud entre ellos.


El domingo Shaoran despertó muy temprano, era su día de descanso y el de Sakura, así que la pasarían juntos, pero esta vez él tenía preparado algo especial. Se dirigió hasta una cajonera donde sacó un envoltorio de fina seda color rosa, con bordados de flores de cerezo, pasó sus dedos por la delicada tela y recordó

Cinco días atrás…

El castaño se encontraba de guardia nocturna en la consulta, aun no era muy tarde, pero la noche ya había caído, un sirviente entró cargando dos paquetes, uno pequeño y otro enorme y pesado.

El sirviente le comunicó que los envoltorios acababan de llegar en un cargamento desde China y estaban dirigidos a él, tenían la orden de entregarlos de manera urgente, Shaoran agradeció y recibió los envoltorios, él estaba esperando solo un paquete sabía que iba a ser enorme y pesado porque debía contener varias piezas de seda para los kimonos de Sakura, también sabía que llegaría una carta con la respuesta de sus padres, pero estaba intrigado por el paquete más pequeño, sobre todo porque estaba empacado con sumo cuidado, con varios paños.

La curiosidad fue un motor para abrir el envoltorio, comenzó a quitar las capas de tela, hasta llegar a una que reconoció como la seda de la mejor calidad del clan Li, la misma que según recordaba era la que mandaban sus padres para los atuendos de los gobernantes, el tacto con esa tela era increíblemente suave, era rosa con bordados de flores de cerezo, la quitó con cuidado para encontrar una elegante cajita hecha de madera de cerezo, tenía un delicado lacado con el emblema de la familia Li, dentro se encontraba una horquilla, la cual descansaba entre fina seda, era un trabajo exquisito de joyería, un ramillete de flores de cerezo, el castaño la tomó entre sus manos y sonrió satisfecho, junto con el envoltorio venía un pergamino.

Shaoran abrió el pergamino y pudo observar la siempre impecable caligrafía de su madre Li Ieran:

"Querido Xiao Lang,

Tu padre y yo estamos muy complacidos de saber que te encuentras bien, fue una grata sorpresa para ambos enterarnos que ahora formas parte de los médicos del Shogun, siempre supimos de tu potencial, recuerda que como heredero del clan Li, debes dejar en alto tu nombre y el de tu familia, no olvides todo lo que aprendiste mientras estabas en China.

Respecto a tus intenciones de casarte con una mujer japonesa, te mentiría si te dijera que tu decisión fue agradable, tenía la esperanza de concertar un matrimonio con el clan Zhang, pero tu padre me hizo comprender al volver a leer la misiva que nos enviaste, la profundidad y transparencia de tus sentimientos, nos has explicado que Ying Fa es de una familia importante en la corte y de gran tradición en la medicina, algo que sabemos es tu pasión, saber que el Shogun confía en ella para mantener la salud de su pueblo, nos hace notar que es una mujer inteligente y eso nos complace, el favor del gobernante de Japón será bueno para los negocios.

Te recuerdo que la boda deberá realizarse en China, así que espero que no demores demasiado en volver, ya estás en edad de sentar cabeza, ya es hora de que otorgues al clan Li el siguiente heredero.

Tu padre y yo enviamos un presente a Ying Fa, infórmale que esa horquilla es una reliquia de la familia Li, una pieza única de la más fina joyería, deberá portarla con el orgullo de ser la prometida del heredero del clan.

Te enviamos la seda que nos solicitaste, manda confeccionar varios kimonos, Ying Fa deberá lucir como la próxima dama Li. Saluda de nuestra parte al honorable padre de tu prometida, comunícale que deseamos su pronta mejoría y vela por su salud como si fuera tu propio padre.

Cuídate hijo, pon en alto el nombre del clan en aquella lejana tierra, tu padre insiste en que te comunique que aún no es necesaria tu presencia en China, pero yo sí quiero que regreses pronto y sientes cabeza.

Te quiere siempre, tu madre

Li Ieran"

Al terminar de leer la carta la sonrisa en los labios del castaño fue radiante, no pensó que sus padres lo fueran a tomar tan bien, aunque conociendo a su padre, seguramente hizo gran labor de convencimiento con su madre.

Shaoran envolvió nuevamente la horquilla y sonrió travieso.

Li Hien era un hombre poco común que había permitido a su único hijo varón dedicarse a algo que nada tenía que ver con el negocio familiar y lo había dejado marcharse a un país lejano, siguiendo un sueño infantil, pero que sabía era la pasión de Shaoran.

El padre de Shaoran había sido educado conforme la tradición Li exigía, su matrimonio fue arreglado, pero desde antes de que los abuelos de Shaoran acordaran su alianza, Hien y Ieran ya estaban enamorados, en su caso la fortuna jugó a su favor cuando se decidió su compromiso, por tal razón Hien quería que Shaoran se casara con la mujer que él decidiera, aunque la tradición dictara lo contrario y había disuadido a Ieran en muchas ocasiones cuando trataba de proponer una alianza.

Sabía que su hijo era muy responsable y serio desde pequeño, también sabía que era consciente del compromiso que tenía con el negocio familiar, cuando fuera necesario tomaría su lugar como líder del clan, pero mientras Hien estuviera saludable, dejaría a Shaoran desenvolverse en lo que sabía que disfrutaba, quién sabe, quizás los negocios de los Li pudieran diversificarse incluyendo el cuidado de la salud.

Shaoran fue a las cocinas de palacio para preparar un almuerzo para su escape de la fortaleza, terminó su bento(2) y regresó a su habitación, empacó lo necesario y se dirigió a la habitación de la castaña, dio unos pequeños toques en la puerta, aún era temprano así que Sakura seguía vestida con su kimono para dormir.

—Hola Shaoran —dijo la castaña con un pequeño bostezo mientras abría su puerta.

—Buenos días hermosa yosei, ¿está usted lista para irnos? —preguntó en tono formal, pero dejando aparecer una sonrisa ladeada.

—¿Irnos a dónde? —cuestionó desconcertada la ojiverde sin entender la actitud de Shaoran.

—Escaparemos del castillo —señaló confiado el castaño dejando ver demasiada formalidad en sus palabras, estaba jugando un poco, para ver qué reacción tenía Sakura.

—¡¿Qué?! No Shaoran, ya habíamos hablado de quedarnos aquí, no nos podemos ir, mi padre se preocupará, sé que ya está mucho mejor, pero al menos le debemos avisar, el Shogun te buscará no podemos escapar, así como así, tienes que pensar en el negocio de tus padres —parloteó angustiada la castaña, al observar la actitud decidida del médico.

—Tranquila pequeña, regresaremos por la tarde —expresó Shaoran tratando de calmarla, no pensó que jugar un poco con su tono serio la fuera a alterar tanto—. Ponte ropa cómoda, algo que te permita mover las piernas.

—¿Por qué? —cuestionó Sakura sin entender.

—Deja de preguntar y ve a cambiarte —indicó guiñando un ojo de manera traviesa y coqueta.

Cuando Sakura salió de su habitación el castaño se quedó sin palabras, lucía preciosa con un kimono corto, rosa con bordados de flores y una hakama en morado con un pequeño detalle del lado izquierdo.

—La más hermosa de todas las flores —afirmó Shaoran quedando prendado de la mujer frente a él.

—Gracias —dijo apenada Sakura dejando aparecer un lindo carmín en sus mejillas que embobó más al lobo—. Shaoran… Shaoran —llamó Sakura al ver que no reaccionaba.

—Si… esto… vámonos —reaccionó el médico regresando a la realidad.

Caminaron hasta la entrada del castillo, donde ya los esperaba un sirviente que en sus manos tenía las riendas de una hermosa e imponente yegua blanca.

—Maese Li su caballo, se llama Tsuki —reveló el sirviente, con una reverencia hacia el par de castaños.

—Muchas gracias, Kenji —dijo Shaoran agradeciendo al joven que reconoció como uno de los sirvientes de la familia Hiragizawa.

Sakura estaba atónita con lo que estaba viendo, iban a cabalgar, ella nunca lo había hecho, el caballo era hermoso e imponente, le dio un poco de miedo, pero también estaba muy emocionada.

—¿Hermosa señorita me permite ayudarla a montar? —preguntó el ambarino a la castaña, en tono galante.

Sakura solo atinó a asentir con la cabeza, ella pensaba que iban a caminar por Edo y por eso le pidió que llevara ropa cómoda, pero nunca se imaginó que fueran a pasear arriba de un caballo.

El castaño ayudó a subir a Sakura, se aseguró que la yegua estuviera en total calma, para que la maestra no tuviera miedo, una vez arriba, él subió al caballo, quedando ella atrapada entre las riendas y su cuerpo.

Entonces hizo cabalgar a Tsuki, lentamente cuidando que Sakura estuviera cómoda, a la maestra le tomó algún tiempo relajar su postura, pero cuando lo hizo se recargó en el pecho de Shaoran, se sentía tan bien, entonces se atrevió a preguntar.

—¿A dónde vamos? —cuestionó mientras miraba hacia arriba observando la barbilla del médico.

—Ya te dije escaparemos del castillo —ronroneó el médico chino acercándose a su oído, disfrutando el aroma de la esmeralda que lo volvía loco.

Iban transitando por las calles de Edo, cuando se encontraron con el maestro Tsukishiro y Naoko, quienes se despidieron de ellos alegremente, pero alcanzaron a escuchar que Naoko decía que esa escena la debía incluir en la historia que estaba escribiendo, los castaños solo atinaron a sonrojarse y Shaoran tomó las riendas para ir un poco más rápido.

—Nunca había montado un caballo —comentó sincera y emocionada Sakura.

—Siempre hay una primera vez, dime si te sientes incómoda —expresó complacido al ver la expresión de felicidad de la mujer en sus brazos.

—Para nada, estoy muy bien, ¿crees que saliendo de la ciudad podamos galopar más rápido? —pidió la maestra, con un tono que denotaba gozo.

—¿Estás segura? —cuestionó Shaoran, aunque no le sorprendía la petición.

—Sí, quiero sentir el viento en mi cara —explicó Sakura con determinación.

Por fin cuando estuvieron lejos del bullicio de Edo y se internaban en el bosque, Shaoran espoleó con cuidado a Tsuki para que comenzara a correr, no sin antes decirle a la castaña que se sujetara fuerte.

Corrieron por bastante tiempo cerca del rio disfrutando de la naturaleza y de la sensación del viento en la cara, en algún momento Sakura tuvo la seguridad de extender sus brazos sintiéndose por primera vez libre de los muros del castillo, su sonrisa era resplandeciente y el castaño estaba feliz por la reacción de su pequeño cerezo, siguieron internándose en el bosque, seguían el mismo camino que el castaño recorrió con Eriol cuando llegó a Edo, sabía que era una vereda hermosa y segura, totalmente libre del bullicio de la ciudad.

Después de disfrutar la carrera dejaron que Tsuki descansara y se rehidratara cerca del rio, decidieron descansar un poco para tomar su almuerzo, Sakura acarició con ternura a la yegua y le dio las gracias por el paseo.

Posteriormente se acercó a Shaoran quien estaba preparando una manta para descansar y disponer de lo necesario para comer, Sakura abrazó al castaño por su ancha espalda, una vez que se incorporó.

—Gracias Shaoran, nunca me había sentido tan libre —dijo sincera la esmeralda, se sentía muy contenta, por primera vez no tenía ataduras, se sentía ligera.

—Es un placer para mí, hermosa yosei —aseveró el castaño volteando para quedar de frente y poderle dedicar un gesto de felicidad.

Se refrescaron en el rio y comieron tranquilamente entre una plática amena, Sakura estaba muy alegre, Shaoran aprovechó para contarle que había conversado con Eriol, y él se mostraba abierto a que Tomoyo siguiera realizando sus labores para convertirse en médico, lo cual complació de sobre manera a la castaña y la tranquilizó un poco, la incertidumbre con respecto a Tomoyo aun la tenía angustiada y ahora después de haber probado unos segundos de libertad estaba más que segura que debía salir de esos muros de piedra.

Shaoran decidió entregar el paquete que habían enviado sus padres, después de comprobar que Sakura estaba relajada y feliz por los acontecimientos del día.

—Sakura, como sabes he hablado con tu padre y está de acuerdo en que tengamos una relación formal —explicó con confianza el castaño y Sakura asintió—. Hace algunas semanas envié una carta a mis padres comunicando esta misma decisión con el fin de que no se arregle ningún matrimonio para mí y accedieron.

La cara de Sakura era un poema, pequeñas lagrimitas estaban por salir de sus ojos, cuando el castaño le entregó un envoltorio de seda color rosa.

—Es para ti, te la envían mis padres, es una reliquia de la familia Li —dijo el castaño entregando el paquete, que estaba envuelto con sumo cuidado en una tela muy fina.

Sakura lo tomó con manos temblorosas debido a la emoción, habían sido muchas sorpresas durante el día, salir de su encierro, disfrutar del día y la naturaleza con Shaoran y ahora los padres del chino le mandaban un presente, apartó la tela cuidadosamente, pasó sus dedos sobre el emblema de los Li y abrió la caja donde encontró la fina pieza de joyería, una horquilla en la que se representaba un ramillete de flores de cerezo.

—¡Es preciosa Shaoran! — afirmó deslumbrada mirando el adorno para su cabello, pasó sus dedos por las flores, cuando salió de su ensoñación corrió hasta el rio, donde utilizó la cristalina agua de espejo, se realizó un peinado sencillo en el que colocó la horquilla, bajo la atenta mirada del castaño quien sonreía feliz.

—¿Cómo me queda? —preguntó caminando de regreso hacia Shaoran con una gran sonrisa y un lindo rubor en las mejillas.

Shaoran se incorporó, se acercó a ella con paso decidido, pasó sus dedos sobre la fina joya y atrapó un mechón rebelde de cabello castaño, lo pasó despacio por atrás de la oreja de su yosei y se aclaró la garganta, el sonido logro que Sakura levantara la cabeza y pusiera toda su atención en él, entonces Shaoran expresó con voz decidida, desde lo más profundo de su alma.

—Maestra Kinomoto Sakura, ¿Acepta ser la esposa de este extranjero procedente de la lejana China Y portar esa horquilla como la prometida del heredero del clan Li? — preguntó mirándola directamente a los ojos, el color ámbar destellaba en dorado conforme las palabras iban surgiendo de sus labios.

Las esmeraldas de Sakura que estaban atrapadas en una hermosa conexión con los ojos de Shaoran brillaron como nunca, su sonrisa se hizo más amplia y se arrojó a los brazos del castaño.

—¡Sí Shaoran, claro que sí! —dijo emocionada mientras movía la cabeza afirmativamente, lagrimitas de felicidad se asomaban por sus ojos verdes, le era imposible dejar de sonreír, su corazón latía desbocado de alegría.

Entonces el castaño no esperó más y la besó con todas sus fuerzas, Sakura correspondió el beso con la misma intensidad, estaba llena de emociones envolviendo su corazón, mismo que latía sin control, ambos desbordaban felicidad y lo transmitían en cada rose de sus labios, poco a poco el beso se fue haciendo más apasionado y demandante, Shaoran la encerró entre sus brazos y la obligó a caminar hacia atrás, Sakura no ponía resistencia alguna, de repente se toparon con el tronco de un árbol, la castaña se recargó en el y Shaoran la encerró en una prisión entre el árbol y su cuerpo, mientras se seguían besando transmitiendo la emoción del momento y las ansias por comenzar un futuro uno al lado del otro, Sakura pensaba que la prisión en la que la tenía el castaño era una en la que si estaba dispuesta a permanecer, hasta el fin de sus días, las mariposas en su vientre revoloteaban sin control.

Sakura colocó sus pequeñas manos en el pecho de Shaoran mientras que el ambarino atacaba los labios de Sakura sin piedad, explorando su terreno favorito, pequeños gemidos escapaban de los labios de Sakura, los cuales morían en los labios de Shaoran, mientras sus manos iban y venían por la espalda de su cerezo, la necesidad de oxígeno fue imperiosa y no tuvieron más remedio que separarse, pero sus ojos no los dejaron desviar la mirada, esmeralda y ámbar destellaban sin control.

Una vez que sus pulmones estuvieron saciados volvieron a besarse, Shaoran no paraba de repartir besos en todo el rostro de la castaña, hasta que llegó a su cuello y lo asaltó sin miramientos, mientras la acercaba más a él envolviéndola por la cintura provocando que Sakura gimiera su nombre, acto que lo enloqueció, estaba totalmente embriagado de ella.

Entonces la tomó en brazos y la llevó hasta la manta que tenían tendida en el pasto, colocándola con toda la delicadeza, como ella misma le había enseñado a tratar las flores de cerezo hace ya unos cuantos meses.

Sakura lo miraba desde su posición totalmente enamorada, el carmín que adornaba las mejillas de la maestra la hacía lucir preciosa, sus labios enrojecidos por el intenso contacto invitaban a Shaoran a devorar esa boca de cereza, el medico se fue acercando poco a poco y Sakura pudo apreciar el cambio en la tonalidad de los ojos del castaño adquirieron un tono dorado y sus pupilas comenzaron a dilatase.

El médico se inclinó sobre ella y volvió a atacar su cuello, besándolo con mucha intensidad, Sakura lo abrazo tratando de rodear su ancha espalda, la esmeralda estaba enloquecida por las innumerables sensaciones que cada caricia del castaño le provocaba, sus terminaciones nerviosas estaban totalmente activadas y comenzó a nombrarlo entre pequeños suspiros, Shaoran la miró desde su posición y abordó sus labios para callar esos suspiros, poco a poco el médico comenzó a bajar la intensidad de los besos, dejaron de ser tan demandantes, sabía que tenía que calmarse, estaba perdiendo el control, el lobo dentro de él comenzaba a manifestarse y era capaz de tomar a Sakura ahí mismo, pero la parte lúcida que aún quedaba en él lo hizo recapacitar, debía ir con más calma con su pequeña flor, debía ser paciente, cuando ella estuviera lista, el sabría esperar, no tenían que ir con prisa.

Entonces Shaoran comenzó a repartir dulces besos, en su rostro, en sus manos, hasta que quedaron abrazados sobre la manta, ella comenzó a jugar con los dedos del médico y después subió sus manos al cabello sedoso de Shaoran y lo mimó como a él le gustaba, la expresión de Sakura era de total alegría y Shaoran no podía mas que responderle con una radiante sonrisa.

—Gracias por este día tan maravilloso Shaoran —agradeció Sakura, su corazón se sentía demasiado cálido.

—No tienes nada que agradecer bella prometida —dijo mientras le daba un beso en la coronilla, Sakura solo lo abrazó con más intensidad, le encantaba sentir esa calidez que emanaba del cuerpo del ambarino.

Se quedaron así abrazados sobre la manta, con sonrisas de felicidad, de vez en cuando se daban tiernos besos, disfrutaron de la naturaleza, el sonido del rio, de la brisa y de la compañía del otro.

Decidieron volver temprano, para cenar con su padre y seguir disfrutando del día, así que recogieron las cosas y Sakura guardó con sumo cuidado su horquilla, porque quería correr nuevamente, el castaño no le iba negar el gusto.

Cabalgaron por el bosque, corriendo y disfrutando de la brisa de la tarde, de los colores de las hojas, de los aromas de la naturaleza.

—Prométeme que me vas a enseñar a cabalgar —pidió Sakura cuando iban entrando a la ciudad.

—Solo si tú me prometes que serás cuidadosa, estoy seguro de que siempre querrás correr, y no quiero que te lastimes, una caída de un caballo puede ser peligrosa —respondió Shaoran recobrando la seriedad.

—Pero no te preocupes, si me lastimo mi prometido es médico —aseguró sonriente la esmeralda—. Y de los mejores de Japón y de China.

—Sakura estoy hablando en serio —protestó Shaoran volteando a ver a la castaña—. Prométeme que serás cuidadosa —pidió a su prometida.

—Está bien, lo prometo señor lobo enojón, deja de fruncir el ceño, te vas a arrugar —comentó juguetona mientras tocaba en medio de sus cejas, para que cambiara esa expresión tan característica de él.

Shaoran se limitó a negar con la cabeza, pero realmente estaba satisfecho por que el día había transcurrido de maravilla, ahora solo quedaba pasar el resto de la tarde con el padre de su hermosa prometida.

Si alguien le hubiera dicho meses atrás que se enamoraría como un loco y querría casarse con una japonesa, lo hubiera mandado al diablo, pero ahora iba entrando a Edo, con la mujer más hermosa de Japón entre sus brazos y además era su prometida, una sonrisa se coló en sus labios, ese día había sonreído demasiado, algo muy raro en él.

Llegaron hasta las caballerizas del castillo, donde entregaron a Tsuki, la hermosa yegua que los acompañó, nuevamente Sakura la acarició con cariño y le dio las gracias al animalito por dejarla pasear sobre ella, prometió llevarle zanahorias, Shaoran solo veía divertido como la maestra se comportaba como una niña pequeña prometiendo comida al caballo.

—Por eso ese gato amarillo hace lo que quiere —explicó Shaoran recordando a su pesadilla de cuatro patas—. Lo tienes muy consentido.

—Kero no es malo, no sé porque no se puede llevar bien contigo —expresó la castaña sin prestar mucha atención.

Caminaron hasta sus habitaciones para asearse y estar presentables para cenar con el maestro Kinomoto, ambos castaños se vistieron con kimonos sencillos, estaban cansados del día, Sakura se colocó un kimono verde esmeralda y Shaoran uno color oliva, la maestra se realizó un peinado sencillo y colocó su horquilla, quería mostrársela a su padre, estaba muy emocionada por su reciente compromiso.

Caminaron hasta la habitación del maestro Kinomoto y abrieron la puerta con cuidado, Fujitaka Kinomoto se encontraba leyendo un libro, cuando escuchó que su puerta se abría y dejaba ver a su dúo favorito, el maestro sonrió abiertamente.

—Hola papá —saludó Sakura acercándose y abrasando a su padre, gesto que el maestro recibió gustoso.

—Buenas tardes, Maestro Fujitaka —saludó Shaoran haciendo una reverencia a su suegro, quien seguía abrazando a su hija y solo contesto con una inclinación de cabeza.

—¿Qué tal? ¿Como la pasaron el día de hoy? —preguntó a modo de saludo al ver la sonrisa sincera de los jóvenes—. Sakura que bonito adorno traes en el cabello.

—Verdad que si papá, me lo enviaron los padres de Shaoran —expresó con ilusión y un lindo sonrojo invadió sus mejillas.

Fujitaka volteo su mirada en dirección al castaño quien asintió con la cabeza y se acercó sentándose en seiza junto con Sakura y su suegro.

—Les he contado que quiero que Sakura se convierta en mi esposa y ambos han aceptado, así que enviaron un presente, también le envían muchos saludos maestro Kinomoto y desean su pronta mejoría —comentó Shaoran

—Agradezca a sus padres en mi nombre Shaoran, entonces ya es oficial, cuide a mi mayor tesoro —pidió Fujitaka realizando una reverencia, misma que Shaoran contestó, confirmando que aceptaba el compromiso de los castaños.

—Así es maestro le he preguntado a su hija si desea ser mi esposa y también ha aceptado —comentó solemne Shaoran provocando un gran sonrojo en Sakura.

—Todo un caballero Shaoran, le agradezco que siempre toma en cuenta las decisiones de mi hija, pocos hombres valoran a la mujer de la manera en la que usted lo hace —comentó Fujitaka—. Será un gran líder para su clan, Sakura deberás comportarte con propiedad y hacer un buen equipo con Shaoran desde ahora y cuando sean finalmente una familia.

Sakura muy sonrojada observó y escuchó a su padre y solo se abalanzó en un abrazo efusivo, que Fujitaka respondió gustoso, pero hizo una mueca de dolor que no pasó desapercibida a los ojos del castaño, quien realizó un ademán de acercarse a revisar, pero el maestro Kinomoto negó con la cabeza, quería disfrutar del abrazo de su hija.

—Gracias papá —dijo feliz la castaña con pequeñas lágrimas en sus ojos, el maestro Kinomoto la acunó entre sus brazos.

Como todas las noches entraron los sirvientes con las bandejas de comida para los tres médicos.

Comieron mientras Sakura le narraba a su padre su salida del día, le comentó que quería aprender a montar, porque había sido muy divertido, quería ir nuevamente al bosque donde estuvieron ella y Shaoran, pero que ahora los acompañara su papá.

—Le podemos pedir al Shogun un palanquín(3) para que vayas cómodo papá, Shaoran le puedes decir a Eriol, el podría conseguir uno, aunque creo que si se lo pedimos al señor Clow no se negará, a ti no te niega nada papá, ya sé, deberíamos invitar a Eriol y a Tomoyo y pasar una tarde agradable los cinco, también le podríamos decir a Yuki a Takashi y a las chicas, pero, ¿quién se quedaría en la consulta? Seria muy feo dejar a alguien, Shaoran podrías hacer panecillos en forma de melocotón, llevaríamos el tablero de go y mi koto, Tomoyo toca el shamisen(4) tendríamos una tarde muy agradable— parloteaba Sakura muy emocionada, bajo la atenta mirada de los dos hombres que más la amaban.

—Esa es una gran idea Sakura— dijo Fujitaka, el maestro se notaba un poco mareado, casi no había probado sus alimentos, Shaoran estaba preocupado por la situación, miraba con atención a su suegro, quien se dio cuenta y solo sonrió negando con su cabeza indicándole que no preocupara a su hija.

—¿Verdad que si papá? —señaló Sakura con mucha emoción.

—Ven querida, déjame ver tus hermosos ojos iguales a los de tu madre —pidió de repente el padre de Sakura.

La castaña se acercó hasta su padre quien la observó detenidamente, posó sus manos sobre sus mejillas y le dio un beso en la coronilla.

—Eres lo mejor que me ha pasado Sakura —expresó con una sonrisa amable—. Siempre estaré orgulloso de ti mi pequeña flor, te quiero mucho.

—Yo también te quiero mucho papá —dijo Sakura devolviéndole la sonrisa a su padre y besándolo en la mejilla.

—Cuando dejen este castillo, disfruten de todo lo que la vida tiene para ofrecerles, ambos deben volar alto, sean muy felices —pidió el médico mirando a ambos jóvenes.

—Aun no nos iremos papá, dice Shaoran que no hay prisa, además debemos dejar a las aprendices bien preparadas y convencer al Señor Clow, creo que eso será lo más difícil, pero tu podrías interceder —comentó Sakura.

Entonces un ataque de tos le vino al maestro Kinomoto, se comenzó a ahogar, los dos médicos se pusieron en acción para ayudarlo, el maestro con una de las mangas de su kimono trató de taparse la boca.

El ataque de tos cedió, pero la manga del maestro Kinomoto estaba totalmente impregnada de sangre, una sonrisa se asomó por sus labios y miró a Sakura con todo su amor, un mareo lo aquejó y se desmayó en los brazos de Shaoran, bajo la atenta mirada de su hija…

Continuará…


Notas de la Autora:

1 Bushido. "el camino del guerrero". Es un código ético estricto y particular al que muchos samuráis (o bushi) entregaban sus vidas, que exigía lealtad y honor

2 Bento. Ración de comida preparada para llevar, bastante común en la gastronomía japonesa

3 Palanquín. Litera es una especie de silla de manos prolongada y cerrada con ventanas y portezuela en que se transportaba a una o dos personas

4 Shamisen. Es un instrumento musical japonés derivado del chino sānxián (tres cuerdas)

Hola chicos, un sábado más, pues ya es oficial, ya son prometidos nuestros castañitos, linda la sorpresa de lobo unas pequeñas horas de libertad lejos de los muros del castillo… El maestro Fujitaka, esperemos que no sea nada grave

Este capítulo está dedicado a Wonder Grinch, porque dice que la he hecho sufrir, ¿qué tanto es tantito?, bueno solo la parte de la miel va con mucho cariño para ti Iza, (omite la parte del maestro Fujitaka) porque sé que me volverás a decir que lloraste :( Gracias por todos los consejos, correcciones y cosas bonitas en las que me has apoyado, he aprendido mucho gracias a ti :)

Un agradecimiento gigante a Kirara96, por ser una beta tan super genial, gracias por los consejos, correcciones y esas cosas bellas.

A todos los lectores mil millones de gracias por dedicar su valioso tiempo a mis locuras en el Japón Feudal, es una época que me gusta mucho, gracias por sus comentarios, estrellitas y cosas bellas que siempre hacen, no saben cómo me motivan :), aun estamos en octubre así que vayan al FICTOBER 2020 en la cuenta de Wonder Grinch en Fanfiction y de Maii Alfonzo en Wattpad.

Reverencia de despedida, gracias por leer, que tengan un sábado super genial, cuídense mucho y éxito, nos leemos pronto :)