Capítulo 12: Ensalada

Una composición de coplas navideñas redondillas,
entre las cuales se mezclan todas las diferencias de metros,
sin orden de unos a otros, y según la variedad de las letras se va mudando la música. Por eso se llama ensalada, por la mezcla de metros y sonadas que lleva.

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Hiccup abrió la puerta de su casa, entrando con cansancio notable en su rostro.

-Pensé que era Jim, por la motocicleta. ¿Todo bien con el carro? ¿Te pasó algo? –preguntó Valka, acercándose a él, dejando el libro que leía en la estancia.

-No mamá, todo bien. –aclaró dejando el casco y su mochila en un mueble organizador. -Mi carro está en el conservatorio, hicimos una inesperada visita a Arcadia y Jim me prestó su motocicleta para regresar. –comentó con tranquilidad.

-Ah, ya veo.

-Por cierto, te mandan saludos. –dijo mientras iban a la cocina para tomar un poco de agua.

-Gracias, me dijo tu tía Bárbara que vendrán en Navidad. Será muy diferente este año. –musitó nostálgica.

"Mientras las dos no cocinen" –pensó con ironía el muchacho mientras tomaba agua.

Con la conversación, Toothless llegó a la planta baja también. Al verlo, Hiccup corrió a abrazarlo, dejando sorprendido tanto al muchacho como la mamá.

-Eh, sí, yo también estoy contento de verte. –coincidió Toothless, dándole palmaditas en la espalda.

-Pensé que habías muerto. –alcanzó a murmurar con alivio, siendo escuchado por los dos.

-¿Qué dices? –preguntó Valka, llevándose la mano al pecho por la tremenda noticia.

Hiccup se separó de su hermano y miró a ambos, debía una explicación.

-Escucha, pensé que estabas con Stormfly.

-Sí, así era. –comentó Tooth, sin entender, siguiendo a Hiccup a la estancia principal de la casa. -¿Qué tiene que ver ella? –preguntó incómodo por recordar cómo terminó todo con su compañera.

El mayor indicó que se sentara, Valka también lo hizo, no salía de la impresión.

-Estaba con Astrid en Arcadia, allá nos llevó la maestra para mejorar con lo de la química entre los dos…

-Sí, sí, ¿qué tiene que ver Storm? –interrumpió impaciente el de cabello negro.

-Cuando veníamos de regreso a Berk ella recibió una llamada del celular de Storm, era un hombre.

-¿Hombre? –sacó la vena celosa que no tenía porqué existir, no al menos después de haberla rechazado como lo hizo horas antes.

-Sí, había encontrado la bolsa y celular de Storm tirados en la calle.

Toothless se angustió muchísimo, no era normal que ella fuera distraída.

-Justo después la mamá de Astrid la llamó para informar que ella había sido atropellada.

-¿Qué? –preguntaron los dos oyentes, debido a que era muy querida por ambos.

-Sí, aunque al parecer está bien. Sólo lastimó un pie.

-Espero que se mejore pronto, pero… ¿por qué creías que yo estaba muerto? –preguntó Tooth, angustiado aún con la noticia.

-Porque cuando fuimos por las pertenencias de Storm, el guardia dijo que estaba con un muchacho que la salvó y que él había muerto al rescatarla. Pero resultó que fue una mala broma del guardia. –aclaró de inmediato. –Pensé que estabas con ella, y creí que tú eras quien la ayudó.

-No, debió ser después de que nos vimos. –infirió apenado por no haberla acompañado de regreso a casa.

-Pero está bien, se quedará esta noche en el hospital. –informó a grandes rasgos.

Por su parte, Toothless quería comprobar a ciencia cierta que ella estaba bien, pero sin el celular de ella en su pertenencia no era posible.

-Por cierto, ocupo que me lleves mañana a la escuela si puedes, iré por mi carro, lo dejé en el conservatorio.

Hiccup no cenó en esa ocasión, pero acompañó a su familia a hacerlo. La cena era amena, aunque con ciertos silencios que llegaban y se quedaban atrapados entre suspiros de los tres por no poder olvidar la ausencia del ser más querido en el hogar Haddock.

Cuando llegó la hora de dormir, Hiccup se dirigió a la habitación de su hermano, quería hablar con él de algo importante de lo que no pudo durante la cena.

La recámara de Tooth era algo diferente a la de él. Mucho más desordenada, con los colores grises en las paredes que predominaban con acabados que daba una impresión bastante juvenil y contemporánea, sin mencionar unos posters de grupos musicales en las paredes que le daban estilo. A un lado de la cama estaba su área de estudio, aunque prefería practicar en la estancia por la facilidad para afinar el violonchelo por el piano, lo tenía muy ordenado, eso sí, con muchas carpetas de partituras acomodadas en el librero con los métodos que ha estudiado durante su preparación musical y demás libros de la escuela. Lo que más le llamó la atención a Hiccup fue el escritorio, donde tenía una foto familiar con su padre, igual que él, y al lado, una foto con su amiga Stormfly tocando el violonchelo en una de las presentaciones de hacía dos años.

-Hola, hermano, ¿qué pasa? –preguntó el muchacho mientras se aventaba a la cama para caer de brinco como usualmente lo hacía.

El mayor tomó la fotografía de su hermano y la chica Hofferson para mostrarla con él.

-¿Qué pasó con Storm? –preguntó interesado.

-Tú eres el que sabe y el que me dijo. –objetó, encogiéndose de hombros.

-Tooth… me refiero a ANTES de que se separaran, ¿porqué no la acompañaste a su casa?

El pelinegro respingó. Berk no era un lugar de mucha inseguridad, pero tenía en claro la importancia de ser caballeroso.

Al lado de la cama, estaba la mesita donde reposaba el celular conectado a la corriente, recibió una notificación que Hiccup alcanzó a ver, aunque lo que más le llamó la atención fue el rostro iluminado de su hermano por ver de quién se trataba, "Lyse".

Tooth contestó rápidamente y al terminar de textear volvió a dejar el celular en donde estaba.

Resopló confundió y sintiéndose culpable por lo que le había pasado a su amiga.

-No me juzgues, es sólo que le dije a Storm que ya no quería ser su compañero de dúo.

Hiccup abrió los ojos desmesuradamente, pues los había escuchado tocar muchas veces y en definitiva era un deleite ver la destreza que ambos mostraban.

-¿Es en serio?

-Sí. –asintió convencido. –Lyse es mi nueva compañera, y no sólo eso, es la mujer que amo.

La convicción con la que Toothless habló sorprendió al mismo hermano. Él nunca había tenido novia, incluso llegó a pensar que probablemente tendría una relación con Storm, pero él lo estaba dejando bastante claro, más con el enamoramiento que tenía con la nueva chica que acababa de conocer.

-Ay, hermanito. ¿Quieres contarme? –preguntó con la ceja alzada.

El chico asintió, ocupaba un consejo, o bien, un estirón de orejas, lo que fuera a necesitar.

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Astrid Hofferson:

Descansa, Hiccup.

El muchacho sonrió, la verdad es que si ignoraba lo de Stormfly, había sido un día bastante diferente y especial también.

Su hermano estaba enamorado, sin duda. Pero le preocupaba la reacción le había desencadenado ante la ruptura, y lo más difícil, que la chica no se lo había tomado bien.

Aun no conocía a Lyse, esperaba que Toothless no hubiera dejado lo más por lo menos.

Volvió a recortarse con las manos detrás de su nuca, mirando el techo de su habitación, rememorando la tarde que había tenido con su compañera de cuatro manos.

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-Bien, ya que no sabemos qué hacer, creo que sería bueno continuar con los siguientes pasos del capítulo uno. Al menos para avanzar y no llegar con las manos vacías el día de mañana. –opinó la rubia mientras se enfriaba.

El castaño asintió, sacando su celular para ver la foto que había tenido las anotaciones de lo que les faltaba. Observó la foto detenidamente y optó por la siguiente parte del método.

-Creo que con esto podemos cerrar las 24 horas juntos.

-Pues sí, creo que con las del sábado y las de hoy en la mañana y esta tarde ya se juntaron las 24 horas. –opinó Astrid.

-Aunque para asegurarnos podríamos ya sabes vernos mañana. –agregó el muchacho.

Hiccup sonrío cuando a la chica pareció agradarle, así que lo dejo como un pendiente menos.

Cada quien siguió degustando su postre y continuaron escuchando el villancico que la banda estaba tocando.

-Son buenos, ¿no? –comento Astrid moviendo el pie siguiendo el ritmo de "Jingle bell rock"

-Sí. Suenan bien. Mi primo ha tenido esa banda desde hace un año más o menos está muy inspirado por su novia. Tienen buenos contactos e incluso su música ha sonado en la radio, Clara la ha puesto en su programa.

-Ya veo. –simpatizó, aplaudiendo cuando terminaron esa canción.

Siguieron degustando su bebida caliente, hasta que Astrid hizo una petición.

-Cuéntame más acerca de esa disquera y radiodifusora.

El castaño suspiró con ese aire de nostalgia que expresaba siempre que hablaba de su padre. -Mi abuelo empezó en el negocio cuando cumplió los 22 años, justo igual que yo, mi abuelo y él se asociaron con la familia de Fass, el otro socio que se apellida Kulden, ellos hicieron buen equipo.

La pianista se interesó, pues toda la vida se había enfocado a la música en educación o como instrumentista debido a ejemplo que ella tenía de sus padres y familia. Ver otra rama laboral y aplicación musical hizo que se interesara.

-Ellos ayudaban a músicos a lanzarse como artistas. Con el paso del tiempo fue reconocida principalmente por su labor social, pues se alió con mi madre para darle difusión a la Academia de música que puso ella desde hace 15 años más o menos.

-¿Academia de música?, tus padres también se dedicaban a esto.

-Sí. Mi mamá es arpista, muy buena en realidad y también toca el piano. Pero se dedicó más al ámbito de la educación y de la difusión cultural. Es muy buena en su trabajo y sus alumnos la aprecian mucho.

-¿También es maestra en el conservatorio? -preguntó curiosa, ya que conocía a la mayoría de los maestros.

-Sí, bueno, fue un tiempo como maestra de piano en nivel infantil. Pero no como titular.

-¿En serio?, no lo sabía.

-Sí. Cuando le platiqué de ti me dijo que ella fue tu maestra durante un tiempo.

-No la recuerdo. Por lo regular recuerdo a todos mis maestros. Tu mamá es…

El castaño sonrío de medio lado, ya sabía que la rubia no iba a recordar la instrucción primaria que le dio su madre, pero al menos tenía la esperanza de que algún recuerdo le hiciera sentirse mejor y atenta.

-Valka. Se llama Valka.

Como si fuera un flashazo de información la muchacha abrió los ojos recuerdo ese nombre.

-Creo que sí la recuerdo, tenía como seis años. Fue mi primer maestra de piano, además de mi padre. Me da mucho gusto saber que eres su hijo. Eras muy buena conmigo. –sinceró.

Ambos se sonrieron, perdiéndose en la mirada del otro, recordando su niñez y quizá algún otro momento de cariño o de reencuentro involuntario que tuvo lugar a su temprana edad.

-¿Se les ofrece algo más? –preguntó Clara pasando por la mesa nuevamente, interrumpiendo esas miradas de cambio.

-No, todo bien. Muchas gracias. -indicó la muchacha Astrid.

Al cabo de unos momentos continuaron con la plática.

-Bueno el sábado pasado tuvimos la oportunidad de decirnos la crítica constructiva y de compartirnos de experiencia con el piano creo que eso ya nos acerca un poco más para conocernos. –opinó Astrid, interesada ya no sólo en el piano, sino en conocer a su compañero, el cual se le hacía bastante interesante.

Por su parte, Haddock se mostraba curioso a leer los demás aspectos del método, aunque previamente lo había hecho con su hermano, hacerlo con Astrid era diferente porque no sabía cómo iba a reaccionar la muchacha.

-Lo de espejo musical requiere un instrumento de música. Se supone que uno de los dos emite una melodía o un motivo musical y el otro lo imita, ya sea igual o con acompañamiento. Pero desde otro instrumento.

-Entiendo, creo que esto lo podemos hacer mañana antes de la clase o después, como te parezca ti. –opinó Astrid, Yo no tengo nada que hacer más que practicar.

-Sí, yo creo que antes estaría bien para decirle a la maestra Miven que vamos avanzando. El otro que tal vez podamos hacer hoy es el de el árbol el viento y la gravedad.

-¿En qué consiste este? -preguntó alzando la ceja, dubitativa ante esa información.

-Se supone que ambos nos colocamos de espaldas, uno frente al otro, te dejas caer y confías en que yo te voy a atrapar. Y después tú haces lo mismo.

-Ah, el truco de confianza. Lo hice todo el tiempo con mi prima.

-Sí, se supone. Sólo hay que cerrar los ojos y dejarte caer, sólo que hacia atrás, no hacia delante, porque así no te atraparé.

La muchacha se rio imaginando se la escena. -Está bien creo que podríamos ir a la terraza. -ideó la rubia señalando el lugar, el cual estaba vacío debido al frío.

Al castaño le pareció bien. Dejaron pendiente esa comida y él le hizo una seña a Clara para que no retirará los platillos de la mesa, que regresarían en un momento.

Abrieron con cuidado el ventanal que daba a la terraza para salir al espacio abierto. La nieve estaba cayendo y daba una escena invernal bastante bonita.

-Woo. Sin duda esta cafetería fue puesta en este lugar para apreciar todo el panorama. –susurró Astrid, deslumbrada por la escena. El viento que pasó despeinó un poco su cabello, pero no le importó a ella.

-¿En serio te agrada? -preguntó el castaño nuevamente ante el asombro del lugar y de la actitud de ella.

-Por supuesto. La naturaleza se ve muy bien desde aquí. No creo que nadie en el planeta que pueda ver, no disfrute de este momento. -mencionó ella Sin dejar de ver toda la montaña cubierta de nieve, sacando su celular para tomar una fotografía.

Hiccup sonrío, pues ese momento era muy diferente a otro que había vivido con la última chica a la que llevó a ese lugar: Annek.

-Ya quedó. -dijo después de tomar la foto. -¿Listo? -preguntó Astrid recordando el motivo por el cual salieron y se estaban enfriando.

-Sí. –el muchacho preparó sus brazos, indicando y esperando que ella se dejara caer.

-Creí que primero te cargaría yo. –opinó Haddock. -Primero las damas, mi lady.

Ante ese comentario la chica se ruborizó un poco aunque sólo fue por unos segundos porque el frío le calaba en las mejillas, dejándolas heladas en cuestión de en un momento.

-Entonces primero yo recibo al caballero. -bromeó también ella.

Era una batalla perdida contra la terquedad de los dos compitiendo, aunque de haber seguido, Astrid habría ganado.

-Entiendo. -buscó en los bolsillos y sacó una moneda para después mostrarla. –Elige.

-Espada. –seleccionó ella señalando la cara de la moneda que tenía esa arma.

-Bien, elijo el dragón. –comentó él al seleccionar la otra cara de la moneda que tenía el animal nacional de la isla.

Ambos se sonrieron divertidos, era una mini competencia.

-Uno, dos…

-Tres. –finalizaron juntos.

La moneda fue lanzada hacia el aire y se cayó justo en medio de ellos. Sin oportunidad de rebotar porque hizo un pequeño huequito por la nieve que estaba en el balcón.

-Espada. Tú te caes primero. –la chica se cruzó de brazos, sonriendo landina por haber ganado esa.

El castaño se rio, volteándose de espaldas inmediatamente. -Más te vale atraparme, Hofferson. –amenazó.

Astrid rodó los ojos. -¿Siempre eres tan dramático?

-Sólo a veces. –el muchacho estiró los brazos a los lados.

Se dejó caer. La rubia se preparó para atraparlo, sin embargo le falló un poco el cálculo y casi no lo agarraba. Aunque en cuanto lo hizo lo impulsó nuevamente para que éste se pusiera de pie.

-¿Lo ves? Te dije que te iba a atrapar. Confía en tu compañera de piano. –presumió la rubia, mostrando su competitividad.

El castaño le sonrió, sorprendiéndose por la fuerza de la chica. La vez anterior que había hecho esa jugarreta, se había pegado en la cabeza. Annek no lo había atrapado debido a que le llegó un mensaje por el celular, haciendo que se preocupara más por contestar que por su mismo bienestar del hombre que presumía amar.

-Sí. No dude de ti. –confesó viéndola con simpatía. –Ahora es tu turno. -alardeó el castaño.

Astrid se estaba divirtiendo se volteó para ver nuevamente el panorama natural que le ofrecía Arcadia se preparó y abrió sus brazos y con algo de duda pero también con valor en su corazón permitió tener esa confianza ciega hasta dejarse caer y ser atrapada por los reconfortantes brazos de Hiccup.

El muchacho le atrapó rápidamente y su rostro quedó al lado del de su oreja.

-Te dije que confiaras en mí. Yo también ya trapeé.

Escuchar ese susurro cerca de la oreja le causó un escalofrío que no comprendió en este momento, alegando para sí misma que se trataba del frío que había en la terraza. El muchacho la jaló un poco, para ayudarle a que recobrara el equilibrio.

Recogieron la moneda que seguía en la nieve y se regresaron a su mesa. No dijeron nada más, estaban regresando en calor otra vez.

-Un paso menos. –habló la muchacha mientras calentaba sus manos con la taza de té que ya estaba tibia.

-Sí. Un paso menos en nuestro Réquiem a la individualidad.

Con ese recuerdo, la muchacha se quedó dormida con una sonrisa en su rostro, sin saber que Hiccup, por su parte, estaba descansando

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Ya había pasado el día en el que Storm debía estar bajo observación. Le hicieron nuevamente radiografías y todo seguía igual, incluso tenía menos hinchazón.

La única indicación era que en dos semanas regresara para ver cómo seguía el esguince de su tobillo y en una semana para quitarle las puntadas del rostro por la herida.

Sus padres, mucho más tranquilos, la llevaron de nuevo a su hogar donde sus tíos, prima y hermano le dieron la bienvenida con una pequeña comida.

-Si no es mucha molestia, me gustaría ir a mi habitación. –se disculpó la convaleciente después de terminar su porción de pollo.

Los padres claro que lo permitieron.

-¿Astrid, me puedes acompañar?

La rubia le sonrió y fue con su prima. Los mayores se quedaron platicando en el comedor.

-Noto a Storm un poco extraña, ¿está bien? –preguntó Bertha, pues conocía a su sobrina como si fuera su propia hija.

-Yo también la veo algo triste, pero debe ser por el medicamento y el shock. –mencionó Gylda viendo cómo su hija batallaba en caminar.

-¿Han dado con el que la atropelló? –preguntó Erick.

-Siguen en investigación, mañana iré a ver las cámaras del parque para seguir la ruta del carro. –recordó Finn, molesto con quien se atrevió a lastimar a su hija.

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-Me da mucho gusto que estés bien. Me asusté mucho. –comentó Astrid mientras ayudaba a su prima a extender su pie a lo largo de la cama.

-Gracias. –musitó con melancolía.

No pasó desapercibido por la pianista. -¿Todo bien? No estás así por tu pie, ¿verdad?

Storm se mordió el labio mientras veía su chelo reposando en el tripeé en la esquina de su habitación amarilla.

-No…

La rubia se alertó, sentándose a su lado.

-¿Qué pasó? ¿Hay algo que no dijiste a la policía? –cuestionó con preocupación.

La muchacha abrazó a Astrid, asintiendo mientras trataba de reprimir un fuerte sollozo.

-Espera, le hablaré a tu mamá. –la detuvo, pero la de ojos celestes le sujetó la mano con fuerza.

-No, no… quiero contarte sólo a ti. Es una bobería, pero, en serio espero que tú entiendas solamente.

La muchacha se preocupó por ella, pero aunque no era muy abierta a los sentimientos, detectó que algo más había oculto.

-Es que, siento que mi corazón se rompió.

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Los villancicos eran una parte fundamental de las fiestas decembrinas. Pero la principal razón es por la bella melodía y el mensaje que transmiten. Cuando estos dos factores se unifican, dan como resultado una presentación maravillosa, justo como la que el grupo de coro juvenil del Orfanato de Berk estaba presentando como una puesta en escena al aire libre en medio del parque y lo mejor de todo es que era gratuita.

Todos los treinta miembros del grupo tenían bufanda roja y su gorrito de Santa por igual.

La directora estaba vestida igual la única diferencia es que llevaba una varita de dirección para marcar el tempo y la intensidad de la voz.

-Cantan muy bien. –musitó Heather, al lado de su novio desde el público, preparando su celular para grabar el grande finale.

-Sí. –mencionó Fishelgs, encantado por la melodía de la voz de los niños y también por la música de los acompañantes.

La directora marcó el gran calderón de la partitura de "Noche de paz" ganándose el aplauso de todos los presentes.

Hizo la indicación para que sus pupilos hicieran la reverencia, indicó a lo de la orquesta y finalmente, en medio de todos los aplausos, ella también mostró agradecimiento.

"Bravo" "Bravo" gritaron todos.

El telón del escenario público bajó y dio la oportunidad de que los aplausos se incrementaran, sin embargo, cuando tocó el suelo, volvió a alzarse.

El público volvió a aplaudir pensando que se debía a una nueva presentación, pero la dirigente se quedó sorprendida, porque en realidad los niños no se habían movido de lugar.

-¿Qué sucede? –preguntó en voz baja sin dejar de saludar al público.

Los alumnos seguían inmóviles, hasta que uno empezó a cantar.

It's a beautiful night
We're looking for something dumb to do
Hey, baby
I think I wanna marry you

Después siguieron más y más, uniéndose a la canción.

La directora del coro no sabía lo que pasaba, hasta que uno a uno, los niños sacaron de sus gorros una rosa, entregándosela mientras cantaban.

Is it the look in your eyes
Or is it this dancing juice?
Who cares, baby?
I think I wanna marry you.

La última flor que fue entregada, no fue de un niño, sino de su novio.

La muchacha sabía lo que significaba. Sus ojos verdes se empañaron mientras los gritos del publico y de sus alumnos incrementaban.

-Mala Defender, te conozco desde toda la vida, porque toda la vida te he esperado; y realmente considero que empecé a vivir desde que te conocí. No hay nadie más dedicada, entregada y leal que tú. Por eso, quiero hacerte una pregunta.

Todo el público gritó de la emoción porque en ese momento sus alumnos dejaron de cantar también.

-¿Quieres casarte conmigo? –preguntó cuando su novio se hincó en una pierna y le mostró un hermoso anillo en una cajita roja.

La mujer sólo sonrió, feliz y emocionada por todo el número que había sido preparado para ella.

Asintió con la cabeza. –Sí, claro que sí.

Dagur Deranged puso el anillo en su mano, después la entrelazó con la de él, se puso de pie y besó a su prometida, emocionado por ese inicio en su vida.

El público vitoreó y los niños fueron abrazar a su maestra a quien consideraban una mamá.

Heather, desde las bancas dejó de grabar, había sido muy emocionante y estaba feliz por su hermano y futura hermana también.

Fishlegs, por su parte, rodeó a su novia, siendo agradecido y feliz por lo que tenía.

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Notas de la autora:

En los spoilers les dije que habría una propuesta de matrimonio. Espero que el capítulo les haya gustado.

Muchas gracias a los que me dejan su comentario.

No creo que actualice antes de Navidad, pero tal vez antes de año nuevo sí.

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**Amai do**

-Escribe con el corazón-

Publicado: 18 de diciembre de 2020