Sin darse cuentas había transcurrido un mes desde que ella le había comunicado a su esposo, que la guerra entre ellos había terminado, y todo estaba marchando a la perfección para los ambos, pues Goku por su parte decidió no seguir insistiendo en buscarle el lado a su amada.

Él era un guerrero fuerte que amaba las batallas, los retos, los peligros, y ella lo sabía y aún así había aceptado ser su esposa, ¿Cuál era el problema? Ya él se disculpó de todas las formas posibles, ¿Qué seguía, pedir un permiso en el otro mundo para ir a rogarle y suplicar? Con gusto lo haría, ¿De qué iba a servir? Pues de nada, cada noche le dolía estar sólo en una cama, extrañaba mucho a su familia. Estaba pagando el precio de ser un luchador.

Ella seguía cuidando de su nuevo hijo con más amor, sin dudas era el vivo retrato de su papá, y se había enfocado en las cosas verdaderamente importantes.

—Hola, mamá.

—Cariño, ¿cómo has estado?— preguntó mientras se levantó de su asiento y abrazó con ternura a su hijo mayor, qué regresaba de sus clases.

—Estoy muy bien, madre, ¿Y ustedes?

—Se a portado excelente hoy, no puedo creer que ya ha pasado un mes desde su nacimiento.

—Cierto, iré a bañarme para cuidarlo.

—Está bien.

La relación entre ellos dos era fantástica aunque el adolescentes extrañaba a su papá muchísimo, no había ninguna duda sobre ellos, incluso en ocasiones sin que su madre se entere lloraba con frustración, quería crecer junto a él, verlo cuidar de su hermano, que disfrutara de su familia.


Aquella tarde estaba muy lluviosa, Goku permanecía en su pequeña habitación mientras miles de cosas pasaban por su mente. Todavía escuchaba en su subconsciente el grito de un niño, inclusive se atrevía a decir que había soñado con un bebé muy parecido a él, y tenía colita. Sonrió con ternura, cómo le habría gustado tener otro bebés.

Tenía lista la carta, le daría a Milk la mejor respuesta. Seguía allí, hasta que el sonido de la puerta lo hizo levantarse.

—Hola, Goku.

—Demonios— susurró a sus pensamientos.

—¿Puedo pasar?

Maite seguía empeñada en perseguirlo, y ya él se estaba cansado, llegaría el momento de decirle las cosas.

—No es necesario, ahora mismo iba a salir. ¿Me das unos dos minutos?

Mientras caminaba junto a ella, empezó a notar cosas extrañas que quizás por ser un despistado no habría notado antes, su energía no era la misma, sus ojos se le parecían a los de alguien, también su voz.

—Extraño a mí esposa.

—¿Todavía sueñas con ella?—la pregunta lo dejó aún más confundido, él nunca le habló de su familia¿Cómo lo sabía?

—¿Cómo sabes que tengo esposa?—cuestionó muy serio.

Ella no estaba esperando semejante interrogatorio, definitivamente había metido la pata hasta lo más profundo.

—Lo normal es que un hombre con tantas cualidades esté casado.

A lo lejos divisó a la vieja Uranai Baba.

—Buenas tardes—saludó la anciana mientras sintió la verdadera presencia de la mujer que venía caminando junto a Goku.

Ambas mujeres se lanzaron miradas de fuego, cómo habría estado engañando a Goku por casi un año, parece que fingía muy bien o simplemente él es un tremendo estúpidos.

—Tengo que irme—se despidió Maite muy de prisa.

Uranai seguía impactada.

—¿Podemos hablar sobre esto?

Goku observaba sin entender absolutamente nada.

—¿Qué tiempo hace que la conoces?

—Desde que llegué aquí.

—Muy bonita, y quiere comerte hace muchos años.

—¿Hace años?

—¿Tienes la carta?

—Sí.

—Hasta luego.

La anciana que servía de emisario entre los dos esposos que sin importar que los dos mundos lo separaban seguían intentando tener comunicación, se marchó dejando al guerrero confundido.

—Tendré que investigar quién rayos es esa mujer.

Maite seguía asustada, la bruja la reconoció y finalmente su plan se fue al carajo, su amor por Goku seguía estando detrás de la puerta de lo imposible.


Milk estaba sentada amamantando a su pequeño, cuándo la vieja amiga, le entregó la carta y sin más nada que agregar sólo decía; te amo con las fuerzas de el universo.

Abrió sus ojos cómo dos platos y se preparó para responder.


La madrugada estaba fría y sentía su bien formado cuerpo casi congelar, despertó pero para su sorpresa no estaba sólo en su habitación. Y era, ella, la princesa serpiente. Cayó en cuentas de todo lo extraño que estaba ocurriendo con Maite, entonces entendió que todo el tiempo se trató de la bruja que una vez intentó secuestrarlo.

—¿Qué demonios?

—Ya me descubriste, cariño, pienso comerte. Fui bastante humillada por ti hace unos años atrás, y veo que sigues empeñado en una inútil terrícola que sólo sirve para parir.

—¡No te atrevas a insultar a mí esposa!

La furia se le notaba en sus ojos cada vez que alguien le mencionaba a su esposa de mal modos, ¿Qué tenía de malo guerrero amara a una mujer terrícola?

—¡La defiendes! Pero casi la engañas conmigo detrás de una modelo hermosa—disfrutaba molestarlo con aquellos.

—Yo nunca te toqué, tú estás obsesionada conmigo, y ni siendo otra estaría contigo, una mujer que a pesar de ser bella no llena el corazón de un hombre, no te metas con Milk. Ni siendo tú, ni siendo otra , le voy a fallar a la mujer que más amo.

—¿Y si tanto la amas que haces aquí?

La pregunta le llegó al corazón.

—No necesito darte explicaciones, no eres más que una bruja vestida de princesa que se encapricha con las cosas que no están a su alcance, agradece que soy un caballero y no te echo de aquí de la peor forma, no quiero que te me vuelvas acercar jamás.

—Ni que me lo digas, podrías ser un príncipe y vivir en mi castillo, gozar de privilegios y comodidades, ser feliz, pero prefieres vivir con una débil terrícola en lo último de una montaña. Deberías valorarte más. ¿Qué hace ella por ti?

—No te debo explicaciones, pero si la información te sirve de algo, ninguna mujer es cómo ella, tú misma podrías robar su cuerpo pero jamás la dulzura de su alma. Si eres tan amable y te queda un poco de vergüenza, veré de una vez—abrió la puerta y le señaló que se marche con amabilidad.

—Tú serás mío, hagas lo que hagas, a mí nadie me rechaza, maldito.

Jamás imaginó que detrás de una mujer hermosa se ocultaba la princesa serpiente, nunca le pasó la idea por su mente. Estaba más que sorprendido, pero le molestó tanto las cosas que mencionó de su esposa, le daba tanta rabia cuándo alguien trataba de minimizar a su amada Milk. Aunque ella tuvo razón cuándo le citó porqué la dejaba sola si la amaba.

Se odió así mismo por ser tan bruto en ocasiones, pero nunca era tarde para remediar las cosas, y justo al día siguiente Milk le tenía que responder su carta, pero no era necesario esperar tanto.

Sin más pensarlo aquella misma madrugada pidió un permiso especial para ir aclarar las cosas con ella.

Seguía afuera de la pequeña casa, pues muchas cosas pasaban por su mente mientras sentía tres ki, no entendía ¿Alguna visita?

—No puedo creer que pedí un permiso para quedarme aquí sin tener el valor de entrar y darle la cara a ella.

Se decidió a entrar hasta su habitación, pero Milk estaba despierta escribiendo la carta número once. Se veía tan linda, siempre natural, pero sus pechos estaban algo hinchados, cierto detalle llamó la atención de el guerrero.

—Buenas noches, Milk.— su tono de voz era bastante serio, sabía que las cosas no estaban bien.

Ella se levantó bruscamente de la cama, mientras el seguía parado en el marco puerta, por Kamisama que Milk debería de dejar de dormir con esa bata transparente por un momento no supo que decir. Tragó en seco intentando recordar las razones de su regreso efímero, pero por los dioses que lo iba a volver loco.

Ella no sabía si soñaba o alucinaba, simplemente no creía que estaba frente a su amado, que de verdad estaba mucho más fuerte y varonil.

—Tenemos que hablar.

—Adelante, Goku. Dime.

—Yo, yo.

—¿Sí?

—¿Podrías taparte al menos por un momento?

Milk no evitó sonrojarse fuertemente.

—Siéntate para que estés más tranquilo.

—¿Crees que sentándome al lado tuyo estaré más tranquilo?

—¿Te vas a pasar la madrugada ahí parado mirándome cómo un bobo?

Entonces entró y se sentó.

—Yo pedí un permiso de unos treinta minutos para hablar contigo, Milk, perdóname por haberme ido.

—¿Sabes que eres papá de un niño?

La noticia lo dejó helado, ya se imaginaba eso, otro guerrero para la raza.

—¿Dónde está?

—Con Gohan. Les encanta dormir juntos.

—Te amo, Goku. No es necesario que me digas nada, yo te perdono, porqué yo elegí ser tu esposa y eso no es tu culpa, yo te esperaré hasta que sea necesario, te amo, te amo, te amo. La distancia entre dos mundos no son suficientes para dejar de ser el amor de mi vida.

Él no evitó besarla apasionadamente.

— Pensé que estabas molesta conmigo.

—Lo estaba, pero ya pensé exactamente lo que te dije.

—Milk, yo me voy a volver más fuerte, para cuidar de ti, de mis hijos, de la tierra.

—Eso es lo que te hace único para mí.

—Yo te amo más que todo en este mundo.

Se levantó de la cama y fue hasta la habitación de Gohan, observó a sus dos retoños con cariño, ocultando su ki para no despertar a su hijo mayor, su corazón saltó de felicidad cuándo miró a Milk y notó la alegría en su dulce rostro.

Se tomaron de la mano y caminaron hasta la sala.

—Goku, ésta carta es para ti.

—La número once.

—No es necesario que Uranai venga por ella, de hecho todo lo que te dije lo dice ella, te amo y no voy a renunciar a ti ni por la muerte que se interponga, te voy a esperar hasta que sea necesario.

—Milk, eres la mujer más hermosa, la más fuerte, las dulce, la mejor madre, la mejor esposa—hizo una breve pausa—y la más sexys.

La tomó con cuidado por su cintura la volvió a besar a un con más pasión y se despidió antes de que lo empiecen a llamar de el otro mundo.

Fin.


Siempre creí que Goku y Milk habrían tenido algún encuentro así, no sé, desde la idea de Akita hasta la imaginación de Pau Milk. Al principio iba hacer una larga historia con esta trama pero al final creo que se entendió la idea, muchos años para dar por terminada la historia.

Un punto importante llevo tiempo redactando desde mi celular y tomando en cuenta que mi punto más débil es la puntualizar, tomen en cuenta que desde acá es mucho más difícil todavía.

Cuándo creo que me voy a olvidar de Goku y Milk, Pun, vuelvo y me enamoró cómo loca, en fin espero que le haya gustado la bonita historia..

Tengo un millón de ideas sobre la pareja.

Sin más que decir que Kamisama los bendiga.

Pau Milk. (Facebook) Para ideas y sugerencias b

Los amo.