Semana 4 - semana de positividad

Día 28 / anímate

Rukia está triste, en su estado no ha podido ver a Ichigo tanto como quisiera, con ella embarazada y él de misión.


Las patadas en su vientre dolían, apuntaban a sus riñones y otros órganos internos que no podía discernir. Aunque eso era algo normal en su situación. Estar embarazada de gemelos y a punto de llegar a término no era fácil. La Sociedad de Almas estaba encantada por su embarazo porque estos no eran comunes, y uno gemelar se consideraba poco más que un milagro.

— Rukia-nee, te traje algo de té— Era Karin, la ya no tan pequeña Kurosaki había tomado el papel de guardaespaldas mientras su hermano no se encontraba en casa.

— Gracias— Rukia inmediatamente regresó su vista a la ventana y no pudo ocultar su semblante triste a pesar de que era su té favorito el que se encontraba entre sus manos.

— ¿Rukia-nee, estás bien?, te veo triste.

Rukia dirigió la mirada a su adorada cuñada.

— Lo siento, Karin, no quería preocuparte— Le dio un sorbo a su té que estaba endulzado con un poco de miel.

— ¿Es por Ichi-nii?, no debe de tardar en llegar, el papeleo lo ha de haber retenido y ves que es tan torpe para eso.

— Pero ya pasó una semana— Se sujetó su vientre para no alterar a sus muy inquietos vástagos— , ¿crees que le haya pasado algo?

— Tranquila, Rukia, me retrasé porque me alargaron el papeleo para darme la licencia por paternidad y me dieron otras dos misiones de emergencia— Era la voz, algo cansada, de Ichigo que estaba entrando a la sala con una caja de la repostería favorita de Rukia.

Ella corrió, tanto como pudo con el peso de dos bebés en su vientre, hasta alcanzar a Ichigo y rodearlo con sus brazos

— Te traje tu pastel favorito para que te animes.

Rukia lo ignoró y sólo lo abrazó, eso era lo que necesitaba para animarse, tener a su esposo entre sus brazos.

Aunque el pastel de fresas de La pâtisserie también ayudaba a mejorar su humor.