Molly y Arthur llevaron a t/n al interior de la madriguera, la cual era igual de desordenada que el exterior.

T/n vio hacia arriba por las escaleras y vio que había muchos mas pisos de lo que parecían que había.

—Bueno, bienvenida—Molly era una mujer baja y regordeta, tenia el cabello rojo como llameante fuego y sus ojos eran de un tono marrón cálido. —Este será tu nuevo hogar así que siéntete como en casa.

—Nunca tuve una casa o siquiera un hogar—t/n agacho la cabeza no querían que vieran que sus ojos estaban brillando por la emoción y al mismo tiempo por tristeza.

—Cariño…—Molly se acerco a t/n. Le levanto la cabeza y pudo ver las heridas que tenia en la cara, eran las del orfanato las cuales aun faltaban por curar—¡Por Merlín! Que te hacían en ese lugar. —Molly saco su varita y le apuntó a t/n dijo unas palabras que t/n no entendió, pero siguiente a eso le dejo de doler la cara y todas las heridas que tenía.

—¡Arthur! Lleva a t/n a su cuarto y que se de un baño también, debe estar cansada.

Arthur la llevo por la madriguera, subieron escaleras hasta que llegaron a la habitación que sería la de ella.

—Esta es tu habitación, es el tercer piso, es el de mi hijo Bill, pero él no se encuentra por el momento aquí. —Arthur también tenía el pelo color rojo brillante, aunque se notaba la perdida de este, tenía gafas y a través de ellas se podían ver sus ojos azules. Era alto y delgado

Arthur se fue dejando a t/n sola.

Dejándola en su propia habitación en la Madriguera.