Alice POV

Salí del templo sintiéndome aún confundida por todo lo que acababa de pasar, no terminaba de asimilar lo que había descubierto y pensé que pasear bajo la lluvia me serviría para despejar mi cabeza.

La gente en el pueblo festejaba contenta y agradecía a Jasper cuando le vieron pasar junto al rey. Por mi parte, le miré sin saber qué es lo que estará pensando ahora... ¿se sentirá orgulloso? ¿deseará tener aún más poder? ¿querrá vengarse de aquellos que le humillaron en las distintas etapas de su vida?

A medida que el príncipe se alejaba junto a su padre, mi visión se tornó borrosa, mientras la lluvia se confundía con mis propias lágrimas. Creo que en toda la celebración, la única persona que estaba triste era yo...

De pronto, alguien puso sus manos sobre mis hombros. Me tensé un segundo hasta que vi al príncipe Edward mirándome con una sonrisa.

-Supe de inmediato que tú habías ayudado a Jasper- murmuró-... Él debe estar muy feliz y agradecido...

-¡No intente detenerlo!- exclamé desesperada- ¡Si él quiere algo no intente nada para impedirlo! ¡Nadie podrá evitarlo! Si lo intenta... ¡si intenta detenerlo podría salir lastimado!

-Alice ¿de qué estás hablando?

-¡¿No cambiará la línea de sucesión por mi culpa?!

-¡Por supuesto que no!- me tomó de la mano mientras yo intentaba respirar un poco más lentamente- Alice, ¿qué es lo que pasa?

-¡No lo soporto más!- grité llorando desesperada- ¡Por favor, sáqueme del palacio! ¡No quiero volver al palacio nunca más! Se lo suplico, por favor no me haga volver ahí...No... no puedo volver ahí.

-¿Qué pasó? ¿Te peleaste con alguno de mis hermanos?

-¡No! ¡No pasa nada!- no podía dejar de llorar- Es solo... ¡Ya no quiero estar en el palacio! ¡No quiero vivir ahí!

-Alice, ahora no puedo llevarte conmigo- me explicó-, si hago eso puede ser tomado como un tipo de rebelión hacia el rey y podría traerme muchos problemas...

-¡Entonces déjeme escapar!- sollocé- ¡No quiero volver al palacio! ¡Por favor no me obliguen a volver! ¡Me da miedo estar ahí!...

-¿De qué tienes miedo, Alice?

No puedo contarle la verdad, quiero decir, no puedo ponerle en contra del príncipe Jasper porque ni siquiera sé si ahora tiene aspiraciones al trono, es decir, sé que llegó a ser rey por recuerdos de mi antigua vida, pero desconozco los detalles de su ascenso al trono y no quiero precipitar nada. Me aterra pensar que será capaz de asesinar a todos mis amigos; son sus hermanos ¡Es su sangre! Pero al mismo tiempo, no sé que hacer para proteger al príncipe Edward, a Seth y a todas las personas inocentes que podrían morir en alguno de los arrebatos de ira de Jasper.

-¡Hable con el rey!- exclamé- Usted prometió casarse conmigo si su hermano hacia llover y ahora está lloviendo... ¡Cumplirá su promesa, ¿verdad?!

Si me caso con el príncipe Edward, puedo mantenerlo alejado del palacio y por tanto de sus hermanos, quiero decir, como su esposa podré convencerle de que no haga nada que pueda provocar la ira de su hermano y sé que llegado el momento, podré pensar una forma de ayudar a quien lo necesite. Además, me aterra enormemente la posibilidad de haber cometido un grave error y no se me ocurre otra forma de enmendarlo que huir y esconderme lejos.

-No creí que pensaría en ello tan rápido- comentó Edward con las mejillas teñidas de rubor-, pero si es lo que quiere, hablaré con mi padre en cuanto antes... Debes ser paciente: al menos por algunas noches deberas quedarte en el palacio hasta que el rey nos de su permiso.

Asentí no muy convencida de sus palabras, mas debo reconocer que estoy en medio de una crisis nerviosa y que no estoy pensando muy claramente.

El príncipe Edward me acompañó hasta el palacio e insistió en hablar con la señora Esme para que me diera un te de manzanillas o algo que consiguiera calmarme, pero insistí en que no era necesario preocupar a la señora, porque su salud aún es delicada y que solo me había puesto muy ansiosa porque creí que tendría problemas por mi evidente intervención en el ritual. Edward no parecía muy convencido, pero después de un rato decidió que no podía hacer más por mí.

En cuanto se fue, caminé bajo la pesada lluvia hacia las dependencias de la única persona que podía ayudarme en estos momentos: Garrett.

Golpeo a su puerta insistentemente, segura de que estaba dentro y de que pronto me oiría. Èl es la única persona que puede ayudarme ahora, debido a que de cierto modo estoy en este mundo por su causa, quiero decir, si no hubiese entrado a su estupida joyería, nada de esto me estaría pasando.

-¡Alice!- exclamó Garrett con una sonrisa, en cuanto abrió la puerta. Me dedicó una mirada antes de guardar unos segundos de silencio- Tal vez quieras pasar y secarte un poco...

No había notado lo empapada que estaba hasta que él lo mencionó, por lo que acepté su oferta. Descubrí que estaba tiritando más por el frio de tener ropa mojada por horas, que por miedo o por ansiedad. Garrett me guío hasta una mesa donde me ofreció un poco de té caliente y me ofreció una manta para que pudiera secarme un poco.

-El príncipe Jasper no está- comentó después de servirme el té-. Creo que está comiendo con el rey, por supuesto no me informó a qué hora vendría a dormir, pero si gusta esperarle puede quedarse aquì hasta que Su Alteza llegue... De todas formas, aprovecho de decirle que no dejo de pensar cada día que hacerla dama de la corte fue una de mis mejores ideas: tenerla en el palacio solo nos ha traído buena suerte...

-No vine a ver al príncipe- le interrumpí mirándole de reojo-, vine a verlo a usted.

-¿A mí?- preguntó sorprendido- No me esperaba que quisiera verme...

-¿Por qué estoy aquí?- susurré mirándole de reojo.

-Oh bueno... eso es algo que solo usted puede responder.

-¡No!- grité- ¿Por qué estoy en el palacio?

-Porque según las estrellas usted debía casarse con el rey, pero luego...

-¡No es eso lo que estoy preguntando! ¡Garrett, ¿por qué me quitaste mi vida?!...¡Yo no quiero estar aquí! ¡Pensé que podría adaptarme, pero no quiero ver lo que pasará después!

-Creo que está un poco nerviosa...

-¡Garrett, creo que cometí un terrible error!- mi cabeza iba a mil por hora y casi no podía detener lo que pensaba en voz alta- ¡El príncipe Jasper se va a convertir en...!

-El rey Jasper...- completó dedicándome una sonrisa tranquilizadora- así lo llamaste cuando comenzó el ritual.

-¿Es eso posible?- pregunté.

-Hay cosas que no se pueden cambiar...-murmuró con la voz teñida de resignación- le aconsejo que no piense mucho al respecto ni que se obsesione intentando cambiar un destino que no le pertenece.

-¡¿Pero qué pasará con todos los demás?!- pregunté- ¡En el futuro el príncipe Jasper es recordado como...!

-¡A mí me pasó algo parecido a lo que le ocurrió a usted!- le miré sin entender absolutamente nada- Usted se golpeó en la cabeza y cambió totalmente, a mi me pasó que cuando era niño bebí algún tipo de veneno y fui a un mundo muy extraño ¡Había pájaros gigantes de metal que transportan gente en su interior! ¡Personas viviendo en grandes estructuras similares a las jaulas!... ¡Fue increíble! Cuando regresé, mi madre pensó que me había vuelto loco, por lo que intentó distraerme con astronomía; lo curioso es que todo lo que veía en el cielo, comenzaba a cumplirse... ¿Usted tiene visiones del futuro?

-No lo sé- confesé-, me da miedo tenerlas y que todo lo que veo se haga realidad...

-Señorita Alice, usted ha hecho mucho aquí, pero es verdad que a veces lo que tiene que pasar, sucederá aunque luchemos con todas nuestras fuerzas para que no ocurra... A veces lo que pasa es el modo más correcto en que tienen que suceder las cosas... Lo mejor que puede hacer es quedarse tranquila y confiar en que los hilos del destino saben lo que hacen...

Los hilos del destino son los que me tienen viviendo todo esto, pero no puedo quedarme conforme con solo esa explicación; soy consciente de que hay cosas que siempre van a pasar, como que el día termina cuando llega la noche, pero estoy segura de que las decisiones de la gente se pueden cambiar ¡Yo misma he cambiado por mi propia elección! Así que sé que el destino no tiene mano inflexible y que se puede negociar con él.

Termino de beber mi té en un completo silencio y salgo fuera del lugar donde vive Garrett. Aún llueve y a pesar de que se escuchan risas y el sonido de gente compartiendo momentos de alegría, yo aún me siento angustiada, quiero decir, si pudiera irme del palacio lo haría sin pensar, pero sé que terminaré aceptando lo que ahora sé.

Me había quedado mirando la lluvia en la entrada del Daminton, aún no tenía sueño y no quería estar en mi habitación todavía. De pronto, alguien me sujetó de la mano con decisión y me jaló para abrazarme fuertemente. Por un par de segundos no supe lo que estaba pasando, mas cuando vi que se trataba del príncipe Jasper, le empujé lejos de mí, lo más rápido que pude. No podía soportar que me tocara, se me revolvía el estómago y una mezcla de tristeza y miedo se apoderaba poco a poco de mí.

-Tranquila...- murmuró sonriendo mientras yo intentaba controlar el temor que había comenzado a sentir- soy yo... ¿Estás bien? Está pálida y tiene las manos frías.

-Estoy bien, solo me siento un poco cansada- le miré fingiendo una sonrisa-, he tenido mucho trabajo...

-No había tenido oportunidad de agradecerle- siendo honesta no me esperaba esto, menos luego de lo que descubrí acerca de su futuro-. Hoy fue uno de los mejores días de mi vida: cuando terminó el ritual la gente me agradecía y pedía permiso para tomar mis manos, mis hermanos estaban muy orgullosos y mi padre me abrazó después de muchos años. Dijo que lo que le hacía más feliz era que ya no ocultaba mi rostro y que me extrañaba mucho... Todo lo que ocurrió hoy fue gracias a usted y solo quería que lo supiera.

Nos quedamos en silencio, mientras yo le miraba Jasper sonreía y estiraba su mano para percibir la lluvia sobre ella... ¿Realmente esta persona será capaz de matar a sus hermanos? Precisamente ahora luce como un niño emocionado por haber hecho algo bien, así que para mí resulta aún más difícil creer que se volverá una persona cruel y despiadada.

-¿Sabes?- se giró de pronto así que se dio cuenta de que le estaba mirando, pero notó que me había dado un poco de vergüenza y agradecí internamente que no dijera nada al respecto- Antes me sentía muy triste y enojado, desde hace años que me sentía así, pero hoy todo el dolor y la rabia desapareció. Me siento muy tranquilo y jamás pensé que yo pudiera sentirme de esta manera...

-Alteza, ¿puedo decirle algo? -el asintió, al tiempo que yo intentaba ordenar un poco las ideas dentro de mi cabeza-... Alteza, usted desde ahora será una persona muy importante y valiosa, por lo que no debe enojarse tan rápido, recuerde que todo tiene solución y que no siempre se soluciona desvainando la espada. No se enfade mucho con sus hermanos, trate de perdonarles cuando le ofenden y pensar que si les perdona eso le engrandece, además sus hermanos le quieren mucho... Yo tengo una hermana pequeña y sé que aunque a veces peleamos, en el fondo la quiero mucho y haría lo que sea por verla feliz...

-Alice y sus clásicos sermones...- estaba sonriendo mientras yo le miraba atentamente- No te preocupes tanto por nosotros, estaremos bien... Desde ahora, todo estará bien...

Suspiré sintiéndome un tanto confundida, ¿De verdad este hombre que estaba tan feliz por hacer llover, se volverá una persona cruel y sin sentimientos? No... no puedo creerlo ni aceptarlo tan fácilmente. No puedo quedarme con los brazos cruzados y dejar que Jasper se convierta en alguien que no es: es solo una persona muy dañada que, como todo el mundo, necesita cariño para sentirse mejor. No descarto que también necesita terapia, pero tomando en cuenta que yo no soy psicóloga y tampoco aquí existe esa ciencia, no hay mucho que pueda aportar en ese aspecto... ¡Pero sí puedo ser su amiga! Como cortesana puedo escucharle, aconsejarle y ayudarle a tomar las decisiones correctas. Incluso si me caso con Edward, puedo acercarme a él como una hermana y aunque no viva en el palacio, puedo venir a verle para conversar y tratar de ayudarle en lo que pueda...¡Seré su amiga, su hermana y el hombro donde puede apoyarse si necesita consuelo! No puedo abandonarle ahora, no puedo huir cuando sé que me necesita.

Esa noche me dormí con la esperanza de que era posible cambiar el curso de la historia: el futuro no está escrito en piedra y las decisiones lo pueden cambiar absolutamente todo... Todos merecen la oportunidad de ser mejores personas y cambiar.

Es cierto que una parte de mí aún se siente un poco asustada por lo que acabo de descubrir, pero quiero aferrarme a la esperanza. Creo que pensando positivo se pueden lograr muchas cosas y ¡estoy segura que podré lograr lo que sea!

Al día siguiente me levanté muy temprano, ya que la señora Esme entró en mi habitación diciendo que una de las princesas requería de mis servicios. La miré confundida, ya que hasta donde yo sé, no tengo permitido aún trabajar con miembros de la familia real...lo de ayer fue una intromisión que pensé me causaría un montón de problemas.

-¿Por qué la princesa quiere que la asista yo?- pregunté mientras terminaba de vestirme.

-Porque hoy conocerá a su futuro esposo- respondió la señora Esme ayudándome con mi peinado- y escuchó que hiciste un buen trabajo con el príncipe Jasper, ya que pudo cubrir su cicatriz, así que quiere que la ayudes a verse bonita.

-¿No cree que fui impertinente?- pregunté mirándola de reojo sin poder ocultar la emociónde mi rostro- ¡¿De verdad cree que hice un buen trabajo?!

-Fue un gesto muy dulce de tu parte...- dijo al cabo de unos segundos de silencio-Un poco impulsivo, porque fuiste algo atrevida al tocar la cara de un príncipe sin estar del todo capacitada, pero las consecuencias no fueron negativas...

Sonreí un segundo, estoy segura que esta mujer habría puesto el grito en el cielo si supiera que antes de mi ingreso al palacio besé al príncipe, aunque debo reconocer que es divertido imaginar la cara que pondría si lo supiera... Supongo que hay secretos que se quedarán conmigo para siempre...

La princesa me esperaba en una habitación con sus ojos brillando de la emoción. La verdad es que era una niña de unos 15 años, sonriente y curiosa que solo quería verse bonita para la primera cita con su príncipe.

-¡Estoy tan emocionada!- exclamó mientras le aplicaba un poco de rubor en las mejillas- ¡Vengo de muy lejos y es la primera vez que veré al príncipe!.. Espero gustarle...

-¿De dónde viene?- me atreví a preguntar.

-De Kamal- asentí aún cuando no estaba muy segura de la ubicación de su reino-, ¡Espero que el príncipe me deje ir después de la boda! Extraño mucho a mi padre...

-Estoy segura de que sí... Disculpe la impertinencia, pero ¿con qué príncipe se casará?

-Con el príncipe James... aunque no nos casaremos todavía- la chica bajó un poco la mirada-, si no logro engendrar un niño no podré casarme nunca con él y me enviarán de nuevo con mi familia...¡Se supone que hoy es nuestro primer encuentro! ¡¿Crees que será bueno conmigo?!

El príncipe James y la reina Tanya están obsesionados con la idea de que él tenga un hijo varón. Con la princesa Victoria solo ha logrado tener niñas, pero hace un tiempo no acude a sus aposentos y prefiere frecuentar los cuartos de alguna cortesana desprevenida o lo suficientemente torpe como para pasearse cerca de él a altas horas de la noche.

Al principio no escogía a sus víctimas: la primera vez que violó a una cortesana fue a la chica que había ido a servirle el té. Fue espantoso: la niña llegó llorando, con su uniforme lleno de sangre y sus brazos con las marcas de unas cuerdas que el príncipe utilizó para atarla a su cama. Cada semana comenzó a repetir el patrón y al cabo de tres veces seguidas, sabíamos que ninguna debía acudir a su llamado de servir el té.

El problema es que luego de eso James afinó sus instintos y supo escoger a las chicas que recién llegaban a la corte: eran niñas de 12 o 14 años en su mayoría, inocentes y confiadas que acudían al encuentro probablemente, pensando en una historia de amor.

Miré a esta joven princesa a la que habían traído en un trato injusto para convertir en amante de un hombre casi 13 años mayor que ella y deseé que la vida pudiera ser más buena con esta chica.

Terminé de maquillar a la princesa en un completo silencio. Me sentía muy culpable al estar asistiendo a esta joven en lo que sería el peor error de su vida... ¿pero qué puedo hacer yo? Interferir solo logrará arruinar a esta chica y ganarme un castigo aún peor que servir como dama de la corte, ni siquiera puedo hablar con alguien sobre esto... Supongo que ahora entiendo cuando la señora Esme me decía que lo mejor era guardar las distancias cuando se trata de la familia real.

Debía ir a servir el desayuno a los príncipes. Esta vez habían decidido comer en uno de los salones que tenia vista al jardin. Aun caía una ligera lluvia, no tan torrencial como la del día anterior, pero sí lo suficientemente persistente como para regar los cultivos y las flores.

Estaba terminando de servir el té, cuando el príncipe Seth me entregó sigilosamente una nota.

-¿Tienes libre la tarde?- preguntó para que solo yo escuchara a lo que yo asentí disimuladamente-, quiero mostrarte algo...

-Claro... nos vemos luego...

Iba a salir de la habitación junto a las otras damas cuando de pronto el rey ingresó al salón. Todas nos detuvimos para hacer la reverencia correspondiente y nos quedamos en el lugar a la espera de que nos dieran la autorización de retirarnos.

-Hoy es un día feliz- el rey miró a sus hijos con una gran sonrisa-, tengo muchos anuncios que hacerles... ¿Dónde està James?

-Dijo que iba a ir a conocer a su nueva esposa...- añadió el príncipe Peter con una sonrisa- ¡El hombre es inteligente! Se consiguió una princesa de un país pobre a la que comprò por casi nada y les hizo prometer a sus padres que si no lograba tener un hijo con ella, la devolvería a la casa sin siquiera casarse con ella...

-Peter, eso no es ser inteligente- opinó Edward frunciendo el ceño-, eso es ser cruel... Su Majestad, ¿no hay forma de obligar a James a casarse con ella?

-Ese arreglo matrimonial no lo hice yo y tampoco lo apruebo... Aunque se case con la joven, anularé el matrimonio y a ella la nombraré concubina real...de alguna forma se arreglará un poco su situación... ¡Jacob, dile a tu madre que es la ultima vez que hace un arreglo matrimonial sin mi consentimiento!

Las concubinas reales viven de una forma muy similar a las princesas, pero no es una posición muy digna dentro del palacio. Normalmente las reinas y princesas se sienten con el derecho de tratarlas mal por ser prácticamente amantes oficiales, pero es mucho mejor que no tener ningún rol en el palacio y estar bajo la voluntad y protección de un hombre como James.

- Como sea... tengo un anuncio importante que hacer para celebrar el éxito del ritual de la lluvia- contuve la respiración un momento, ¿Será que el príncipe Edward habló con su padre?- ¡Vamos a tener la celebración de un matrimonio real!

Los príncipes comenzaron a murmurar entre si, ya que al parecer la única noticia de matrimonio era el arreglo injusto que había hecho la familia de James.

-¡Seth!- exclamó el rey- Te vas a casar con la señorita Renesmee, la hija del general Charlie.

Un profundo silencio reinó en la habitación, mientras el joven príncipe miraba a su padre con una mezcla de sorpresa y tristeza, incluso de su bolsillo habían caído todos sus juguetes rompiendo el hielo que se había instalado en aquel momento.

-¡Padre! ¡Yo no quiero casarme!- exclamó el chico con sus ojos llenos de lágrimas- ¡Es injusto! ¡Jacob y Jasper siguen solteros! ¡¿Por qué tengo que casarme yo?!

-¡Porque yo lo digo!- gritó el rey- ¡Vas a casarte con la señorita Renesmee te guste o no! ¡Así que no quiero objeciones al respecto!

-Seth...- susurró Jacob poniendo su mano sobre el hombro de su hermano- debes agradecer al rey, si no lo haces puede ser tomado como una negativa de tu parte.

-Muchas gracias, Su Majestad, por la consideración- Seth parecía realmente triste, tanto que se sentó en su lugar y no levantó la mirada hasta que su padre se fue.

-Jasper- el rey se acercó a su hijo y le miró con evidente orgullo-, gracias a ti los dioses están contentos y el reino cuenta con agua. Lo hiciste bien durante el ritual por lo que mereces una recompensa... Dime, ¿Qué es lo que quieres? ¿Te gustaría una casa con un jardín grande, animales y terrenos de cultivo?

-Su Majestad, agradezco la oferta- el aludido respondió con una sonrisa mientras sus hermanos le felicitaban-, pero la verdad es que quiero otra cosa.

-Dime, puedes pedirme lo que sea.

-Quiero que me dé a la señorita Alice...- parpadeé sorprendida antes de mirar en su dirección. Pude notar sus ojos azules fijos en mí y mi cara ruborizándose un poco porque todas las personas que estaban en aquel salón me estaban mirando.

-Bueno... si es lo que quieres...- el rey parecía evaluarme antes de tomar su decisión- Alice, desde mañana serás nombrada dama superior de la corte y ayudarás en todo lo que puedas al príncipe Jasper ¿Está claro?

-Sì, Su Majestad...

El príncipe Edward me dedicó una mirada con algo de pesar, mientras yo suspiraba sintiéndome un tanto decepcionada: ahora no solo le pertenezco al rey, también le pertenezco a Jasper, así que supongo que mis planes de boda con Edward tendrán que ser postergados... solo espero que en el futuro logremos contar con la autorización para casarnos, ya que una parte de mi comienza a creer que nunca estaremos juntos...

James POV

Jasper no es mi hermano.

Desde que mi madre lo envió lejos en adopción, comencé a verle como un perro, pero por alguna razón puedo recordar cuando éramos pequeños y le había enseñado a trepar arboles. Era un recuerdo más o menos recurrente que me gustaría lograr desterrar de mi mente. Mi odio hacia él se remonta incluso a los momentos de nuestra tierna infancia: antes de que mamá lo hiriera, era su favorito; lo quería más que a mí, así que cuando le enviaron con los Vulturi no pude menos que alegrarme de no tener que competir con él nunca más.

Pero ahora... ¡Ahora que regresó solo espero poder vengarme! Jasper ha demostrado ser un traidor al preferir unirse a Emmett e ignorar a su familia materna, quiero decir, mis tíos y mi madre solo desean que yo pueda convertirme en el próximo rey y él lo único que hace es defender a Emmett y arruinar mis oportunidades de llegar pronto al trono.

-Tenemos que pensar en algo- le comenté a mamá mientras la lluvia caía con fuerza esa noche sobre el techo de la habitación-... ¡No podemos permitir que Jasper se convierta en un aspirante al trono!

-¡Esto es culpa tuya!- me reprochó mamá- ¡Era tu oportunidad para dirigir el ritual de la lluvia! ¡¿Por qué dejaste que se subiera al palanquín?!

-Porque estaban todos los guardias ahí y...

-¡¿Qué importa?!- gritó antes de abofetearme con fuerza- ¡Tendrías que haberle cortado la garganta en cuanto apareció!

-Madre... cálmese ¡Si mataba a Jasper, el rey me habría condenado y usted se habría quedado sin opciones para el trono!... ¿O acaso piensa que Jacob podría ser rey?... No era el mejor momento para matarlo, pero ahora creo que si nos deshacemos de él mi camino al trono será mucho más fácil.

-Aun no es momento de matarlo...- mamá sonrió después de varios segundos de silencio- podemos usar su buena fama a nuestro favor...

-¿De qué habla?

-Mañana invitaré a Jasper a cenar- comencé a reír con ella al tiempo que iba comprendiendo el plan de mi madre-... después de todo, sigo siendo su madre... yo me encargarè de Jasper, tu debes encargarte de la cortesana... ¡Estoy segura que esa maldita perra nos seguirá arruinando los planes!

-¿Cree que se ganará la confianza de Jasper si algo le pasa a Alice?- pregunté con algo de dudas- Es evidente que si algo le pasa va a dejar de estar de nuestro lado...

-Por eso es importante la invitación a cenar... si me gano su confianza y hago que esté de nuestro lado, podré convencerle de que la cortesana no le conviene... Después de todo, Jasper es solo un hombre: ahora está encaprichado con ella, pero se olvidará de la chica si consigo una joven más bonita y con una posición elevada...ahí es cuando entras tu y la dulce Alice pasa a la historia.

-Creo que no la mataré de inmediato- susurré-... Alice es muy bonita y creo que sería un desperdicio matarla sin divertirme con ella un poco primero...

-Me da igual lo que le hagas, puedes encerrarla en tus dependencias si quieres, pero la quiero muerta ¿Está claro?- asentí, aunque mi mente había comenzado a imaginar las posibilidades de tener a Alice para mi-... James, no quiero que esa perra quede embarazada ¿entiendes? ¡Puedes divertirte con ella, pero no tendrás hijos con ella! Si cometes un error y la dejas viva más tiempo del necesario, no será fácil ocultar el fruto de tu descuido...

-Madre, no se preocupe: solo tendré hijos con la muchacha que usted consiguió o con la princesa Maria.

-Dudo mucho que la princesa Maria acepte ser tu segunda esposa.

-Lo hará... la conozco y se que su ambición la llevará a mi lado tarde o temprano...