Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, aquí estoy, ya sé que no soy muy constante con esta historia y lo lamento mucho, en fin, iba a preguntarles ¿qué tal les iba pareciendo la historia? Pero creo que no les está gustando mucho aun así, espero poder actualizar más seguido este fic.
Gracias por el apoyo; cualquier error, no duden en decirme, y yo con gusto lo corregiré 💖
Movió el pie una vez más en esa danza de ansiedad que normalmente la gente llamaban tic nervioso, tenía una hora esperando por Scorpius Malfoy, pero al parecer era una "persona" bastante ocupada, la verdad es que era algo que nunca hubiese pensado ¿qué podía hacer alguien como él? Bueno, al inicio pensaba que solamente era el hijito de un multimillonario con inmunidad diplomática, ahora sabía que era una clase de criatura que se llamaba kredator.
Se puso de pie cuando la puerta se abrió, pensando que por fin podría gritarle a gusto, pero no entró solo, lo seguía de cerca Audrey Perfección McLaggen.
—Ah, está aquí –comentó la rubia, sorprendida.
—Sí, lo está –respondió en un tono neutral el rubio, sin ni siquiera observarla, ya que se estaba sirviendo un trago.
—No hablen de mí como si no estuviera aquí –bufó indignada.
—Ay no, pero si estamos diciendo que estás aquí ¿o no, Scor?
La pelirroja puso los ojos en blanco cuando la escuchó llamarlo así, ya hasta sobrenombres tenían el uno con el otro, vaya ridiculez, observó a otro lado cuando por fin se dignó a mirarla, hundiendo su nariz en la chaqueta de Teddy y reconociendo su aroma por primera vez en todo el tiempo que la había llevado puesta, era un rico aroma.
—Y ya la perdimos –se burló Audrey.
—El asunto no es contigo, así que te suplicaría que te marcharas.
—Tú no eres nadie para mandarme ¿está claro? –Dio un paso hasta la pelirroja que no retrocedió.
—Chica valiente –soltó orgulloso Malfoy –vete, McLaggen, te recuerdo que aun puedo decirle a tu superior que estás interfiriendo.
Audrey refunfuñó enfadada, y solo le bastó escuchar el sonido de la puerta azotarse, cuando se imaginó a sí misma yendo hasta el rubio, besándolo tan apasionadamente como podía y a él sentándola sobre el escritorio antes de meterse entre sus piernas.
—Bien, ya se fue ¿qué es lo que…?
Lily le aventó la mochila que llevaba consigo al rostro, no lo golpeó, pero le hubiese encantado esa imagen en su mente en lugar de la anterior.
—Viniste solo a intentar golpearme, vaya –soltó divertido, abriendo la mochila.
—Deja ahí –bufó –son mis cosas.
—Me las arrojaste, pensé que querías que la revisara –se burló.
—Estás invadiendo mi privacidad.
—Ah, créeme si estuviera invadiendo tu privacidad, no sería esa –soltó socarrón.
—Supongo que el hecho de que…
Lily se quedó callada, tenía frente a ella a Scorpius Malfoy ¿entonces porque tenía de nuevo la sensación de ser observada? Incluso un frío sudor recorrió su espalda.
Todo rastro de diversión desapareció también del rostro de Scorpius, que se acercó a ella, bastante interesado.
— ¿Vas a decirme a qué viniste?
La chica lo observó, tenía una mirada seria, pero no enfadada, como si algo le preocupara respecto a su reciente actitud.
—Creí que… habías estado espiándome con Teddy, mientras él y yo…
—Preferiría espiarte en la ducha que con él, créeme.
—Es que… en un momento… creí que estabas ahí ¿sabes? –Lo observó –no te vi, pero tuve la sensación de que eras tú.
—Lamento decepcionarte, pero he estado ocupado en juntas todo el día, y así he estado los últimos meses.
—Así que no desististe del acoso, tu trabajo te hizo hacerlo.
Él sonrió divertido, dando un par de pasos hasta la chica, que esta vez se mantuvo en su lugar, sin retroceder y sin temblar por el miedo, aquello le pareció curioso a Scorpius.
—Ya no me tienes miedo ¿qué cambió? –Cuestionó.
—Todo mi ser me dice que eres peligroso, que me aleje corriendo tan rápido como pueda.
—Claro ¿y entonces? ¿Por qué no le haces caso a tus buenos instintos?
— ¿Por qué me arrojaste de ese risco?
—Ya te lo dije, me aburro rápido, cuando sé que no puedo tenerte para mí y mejor reseteo el juego.
—No es cierto, hay algo más en ese recuerdo que no vi, y que claramente quieres que no recuerde.
—En ninguna vida, he querido que recuerdes, cariño –la sujetó de la mejilla –si lo haces, me odias, si lo haces, ellos te ven.
—Así que te recordé en esa vida.
—Sí, podría decirse…
— ¿Entonces por qué estábamos juntos?
—No lo estábamos, Lily.
—Scorpius, conozco la sensación de Ted, de sus besos, de sus caricias y su cuerpo, conozco lo que es ser de él en cuerpo y alma, y en ese recuerdo… Ted no estaba, no sentí lo que siento ahora.
—Él ya había muerto, era una vida muy corta la que vivían los hombres en ese tiempo, ir a guerras, la peste, muchas cosas malas pasaron.
— ¿Por qué siempre soy la única que no recuerda nada? –Lo observó.
—Porque lo único que siempre he buscado, es protegerte, por eso, en cada vida, y para ello, a veces me toca hacer el trabajo difícil.
Lily se alejó, no entendía la razón, pero le creyó cuando le dijo eso, aun así lo escudriñó tanto como podía, era impenetrable, su semblante era inquietante ¿cómo una persona podía ser capaz de no mostrar emoción alguna en su cara y su mirada? Y mucho más, si decían cosas como esas, diseñadas para bajar la guardia de la otra persona.
—Dime, quiero saberlo ¿qué es lo que ves cuando me miras?
Lily abrió la boca para contestar, pero supuso que era una pregunta seria, no tenía ese tono sarcástico cuando quería ser "juguetón" con ella, había algo en su mirada, o eso quiso creer ella, porque realmente nada había cambiado, lo sentía tan lejano a su ser, no importaba que estuvieran en la misma habitación, Scorpius Malfoy parecía estar en un plano completamente diferente.
—No hay respuesta –sonrió divertido –por lo menos una cara bonita, pero no, nada de eso –le dio la espalda.
Eso era lo primero que se le vino a la mente, pero pensó que se vería muy estúpida diciéndolo, había muchas preguntas que tenía pero de las cuales quería la respuesta, por ejemplo ¿qué había visto en él aquellas veces en las que habían estado juntos?
Se sonrojó al recordar aquella memoria que le había dado de ellos juntos, sin duda la pasaban bien en la cama, pero ¿solo era eso por lo que había decidido estar con él? ¿Siempre había vuelto a los brazos de Teddy en cuanto él aparecía en su vida? ¿O era acaso que cuando Edward moría, ella no encontraba motivo para seguir que caía entre sus brazos por mera soledad?
Quería recordar todo lo que había vivido en cada vida, pero lo veía a él, añorando todo eso, y sintió lástima, él tenía todo aquello tan presente como si hubiese ocurrido ayer, y tenía que ser difícil enfrentarte de nuevo en una realidad, donde la persona que dices amar, elige a otro, y no a ti.
—Creo que es mejor que me vaya –comentó de la nada, caminando hasta su mochila, que estaba sobre el escritorio, donde Scorpius la había dejado.
—Demasiado pronto –informó él.
—Ah, supuse que estarías muy ocupado, no dices que lo eres –se encogió de hombros –además, no creo que a tu novia le agrade que esté aquí, a solas contigo.
—No es como si fueses a permitir que pasara algo más –dio un paso hasta ella.
El hecho de que Lily retrocediera no tenía nada que ver con que le tuviera miedo, sino con el enfado que le ocasionó que Malfoy no desmintiera que McLaggen era su novia.
—Y por cierto ¿a qué novia te refieres? –La cuestionó.
—Audrey McLaggen –respondió intentando usar un tono neutral, pero no lo consiguió, así que él sonrió.
—Vamos, cariño –la sujetó del brazo, acorralándola contra el escritorio y su cuerpo –no estás celosa ¿cierto? Porque no tengo que recordarte que estás con Lupin ¿o sí? –Elevó una ceja –a diferencia de ti, yo soy todo tuyo, en cualquier momento –tomó su mano y llevó sus labios a sus nudillos –solo necesitas tronar los dedos, y estaré ahí, para ti, en cualquier momento.
Aquello sonaba tan real, que no supo cómo reaccionar ante esa confesión, ¿qué tenía que hacer? ¿Agradecerle? Seguramente lo correcto sería alejarlo de ella, de su cuerpo, pero la cercanía se sentía abrumadoramente bien, ni siquiera la había tocado en alguna parte sensible o besado, y su respiración estaba agitada ¿por qué? ¿Solo por aquel recuerdo?
Solo había "visto" lo que había pasado entre ellos, pero no recordó ninguna sensación de aquello, así que no entendía porque su cuerpo estaba reaccionando de aquella manera.
Scorpius se alejó tan rápido como percibió el lenguaje corporal de ella, y aquello la sorprendió, no lo había rechazado, podía jurar que en la forma en que su cuerpo se estremeció, podía pasar como una clara invitación a intentar cualquier cosa con ella, entonces ¿por qué se alejó de ella?
—Para alguien que insiste demasiado, corre a la primera oportunidad ¿no lo crees?
Los dos se giraron a la puerta, la morena que había atacado a Lily estaba ahí, con una sonrisa divertida, observando de uno a otro.
—Sé que puedes olerla –avanzó de forma sensual hasta ellos –despide ese olor tan común en los humanos –acercó su rostro al oído de Lily –desesperación –susurró para ella, aunque el rubio pudo escucharla.
—Basta, Pansy, márchate ¿quieres?
—Vamos, es divertido como dejó de apestar a miedo cerca de ti, y ahora lo único que la pelirroja quiere, es que te metas en sus bragas ¿cierto, niñita? –Le sonrió.
—Tengo novio ¿sabes eso? –Bufó ofendida.
—El cuerpo quiere, lo que el cuerpo quiere, y es que, solo míralo, es todo un espécimen de hombre apuesto, todo un semental –sonrió –aun te recuerdo galopando sobre él.
—Pansy –soltó en un tono de advertencia.
—No, no, sabes que no puedes tratarme así, cariño, estoy más alto que tú en la jerarquía –le guiñó un ojo.
—Aun así, soy yo el que domina esta zona, y eso te hace estar al margen conforme a mis reglas.
—Me enviaste a casa y adivina a quién fui a ver –asintió –tienes que volver, quiere hablar contigo.
Lily lo observó cuando maldijo, fuera a donde fuera que tuviese que ir, no le agradaba de ninguna manera, podía notarse por su poco lenguaje corporal, que evitaba aquel lugar a como diera lugar.
—No puedes negarte a verlo –sonrió –sabes las consecuencias de eso, y en esta vida, es mucho más bonita que en algunas otras ¿en serio quieres arriesgarla?
Lily observó a Scorpius que no dijo nada, se limitó a observar a la morena, que comenzó a jugar con los mechones pelirrojos, con una sonrisa triunfante, debería saber que no podía meterse con ella, tenía muchas más ventajas por la jerarquía y por la clara preferencia del jefe, por ella.
—Bien ¿te dijo cuándo quiere verme?
—Lo más pronto posible, deberías llevarle un recuerdo –le guiñó un ojo a Lily –te dejo, y tú, cariño, no seas tan anticuada, te aseguro que una vez que hagas tuyo al semental –observó al rubio –no vas a querer galopar sobre ningún otro.
Lily bajó el rostro, por alguna extraña razón, aquellas metáforas le hicieron sentirse desolada, no por ella, sino porque tenía la impresión de que estaba siendo usada para manipularlo de alguna forma, había algo que ella desconocía, algo que incluso Ted debería saber, pero era obvio que no le diría, no la quería cerca de Malfoy.
— ¿Quién te mandó llamar? –Lo interrogó.
—Ah, un viejo amigo, digamos.
—No creo que sea un viejo amigo –lo observó –puedes negarte a ver a los amigos, pero tú no puedes ¿a quién tienes que ir a ver?
Los dedos largos de Scorpius acariciaron el cuello de Lily, y descendieron un poco, sin quitar la mirada por el recorrido de sus falanges en su cuerpo.
—No llevas el collar –comentó.
—Obviamente, no pienso usar nada que me dieras tú –soltó burlesca –y menos porque mi novio va a preguntarme…
—Cierto –admitió –Lupin no va a preguntarte nada, te lo dirá ¿sabes por qué?
—No, pero podrías ilustrarme.
—Tú me los diste, en otra vida, fueron tuyos –aceptó –es algo que él recordaría de forma inmediata, pero no es momento de no usarlos, eso va a ayudarte a protegerte ¿comprendes?
—Claro, ahora mismo podría salir y comprar algo de mal gusto y usarlo, también funcionaría –se burló de él.
—Estoy hablando en serio –la sujetó del brazo, atrayéndola de nuevo a su cuerpo, Lily entrecerró los ojos –tienes que usarlo.
—Solo estás buscando que pelee con Ted, y no voy a permitirlo.
—Esto va más allá de mis riñas con él, sobre tenerte para mí –informó serio –es una protección infalible, Lily.
Ella negó, no iba a hacerle caso alguno, dudaba que algo tan espantoso fuese propiedad de ella, incluso en vidas pasadas, no creía haber sido tan diferente a lo que era ahora, o eso pensaba, la verdad es que no tenía idea sobre absolutamente nada de eso.
—Suéltame –pidió, sin embargo, no hizo intento alguno para alejarse.
—No hasta que me digas que los usarás, Lily, al menos el maldito collar.
—Maldito collar –repitió para él –si fuese mío de otra vida, y dices amarme tanto, no te referirías a esa cosa horrible como maldito collar –sonrió victoriosa.
—No siempre tuviste buenos gustos ¿sabes? –Admitió.
—Puedes soltarme, porque es más fácil a que me mates, a que yo acceda a ponerme esa cosa espantosa.
—Bien, no la cuelgues en tu cuello, solo llévala contigo, como llavero, como quieras, pero tenla sobre tu cuerpo, voy a estar lejos, Lily, es la única forma que tengo para estar seguro de que no te pasará nada en mi ausencia.
—Pues si realmente deseas que no me pase nada, deberías ser tú quien cuide de mí –lo empujó –deberías quedarte y permanecer junto a mí el resto de tus días.
La piel de Lily se erizó en cuanto terminó de decir aquellas palabras, el gesto de dolor en el rostro de Scorpius le dijo que algo andaba mal, así que se acercó de nuevo a él, el chico avanzó hasta el sofá y se desparramó sobre él, como si alguien lo hubiese golpeado, asustándola.
