Hola chicos, después de varios trabajos finales por fin pude actualizar el fic, espero que les guste.


Capitulo 22.

Los niveles bajos de Coruscant, un lugar donde lo peor de la sociedad vive. Si una persona llegase a estar en sus calles, lo único que podrá ver, si es que sobrevive, será una red interminable de delincuencia. Las pandillas y las mafias tienen el control de cada calle y esquina. Es peligroso caminar por el lugar, ya que si no estás atento o llevas una buena cantidad de dinero, tu seguridad en este mundo queda sin garantía.

En este mundo de oscuridad hay todo tipo de antros nocturnos, donde todos se reúnen a beber, a realizar apuestas ilegales, a cambiar ciertas sustancias y sobre todo obtener diversión. De entre todos estos sitios nos enfocaremos en uno en especial, conocido como "El ala rota"

"El ala rota" era un salón mediano, con una barra de bebidas al fondo, una pista de baile en el centro y algunas mesas distribuidas. La música estaba hasta el máximo, las luces de colores no paraban de parpadear y la gente bebía y bailaba.

Pero en lo más apartado de todo el bullicio de gente eufórica y drogada, había un hombre encapuchado sentado en una mesa con un vaso de whisky en la mano derecha. Miraba de vez en cuando el reloj que estaba en la pared detrás de la barra e ignoraba a todas las chicas que buscaban llamar su atención.

Ese hombre no buscaba diversión, no, él estaba ahí esperando a un contacto, que para su molestia, estaba retrasado.

-Llegas tarde – dijo el encapuchado al mismo tiempo que tomaba un trago de whisky

-Lo lamento– dijo una persona que portaba un sombrero de color negro y por su tono de voz no estaba arrepentido de llegar tarde a su encuentro -Es difícil encontrar expresos de último momento a Coruscant.

El encapuchado ignoró el comentario y le ordenó al otro hombre que tomara asiento frente a él y este último sin oponerse lo hizo.

-Me gustaría saber por qué Thebek 7 ya no está bajo nuestro control Bane – dijo el encapuchado.

Bane hizo una seña con su mano y le indicó a una camarera que le trajera una botella de brandy. Una vez hecho esto, el pirata en vez de servirse en un vaso cogió la botella y tomó unos cuantos tragos antes de hablar.

-Era un planeta inútil después de todo -contestó el pirata después de dejar la botella en la mesa.

-Ese planeta tenía un alto índice de producción – exclamó el encapuchado molesto -Y era de los principales en dar buenas ganancias. ¿Cómo podremos compensar eso?

-Te preocupas mucho por un planeta – dijo Bane tomando de la botella -Tomamos otro y problema resuelto.

-¿Crees que es así de fácil?

Bane no contestó nada y siguió bebiendo, esto hizo que el encapuchado sacará un pequeño blaster de sus ropas y disparará directo a la botella del pirata, rompiéndola en mil pedazos y derramando su contenido alcohólico. Por un momento todo el antro guardó silencio y miró hacia ellos, pero al siguiente segundo las platicas y los bailes volvieron como si nada hubiese pasado. Después de todo era muy común que ocurriera ese tipo de cosas.

-No me tientes -dijo el encapuchado volviendo a guardar su arma.

Bane enarcó una ceja, no sentía miedo con ese tipo de amenazas y sin preocuparse de lo que era capaz su "compañía" volvió a pedir otra botella.

-No todo está perdido – dijo Bane subiendo los pies a la mesa.

-¿Ah no? - dijo el encapuchado con sarcasmo.

-Aun tengo un haz bajo la manga.

-Habla – dijo cruzándose se brazos y recargándose en el respaldo del asiento.

-Entre los rebeldes que atacaron la base imperial de Thebek 7, se encontraba un jedi.

-¿Un jedi? ¿Cómo puedes probarlo?

-Con ésto.

Bane se metió la mano en su chaqueta, sacó de un bolsillo un cilindro de color negro y se lo entregó al hombre encapuchado para que lo examinara por si mismo.

El encapuchado tomó el objeto con sus manos enguantadas de color blanco y no pudo evitar dejar escapar un signo de sorpresa.

-¿De dónde lo sacaste?

-Al parecer era del jedi que se atrevió a retarme -contestó Bane.

-¿Cómo estás seguro?

-El jedi no lo traía consigo en ese momento, debió haberlo perdido en algún momento de la batalla.

El encapuchado se mantuvo callado unos segundos, observando minuciosamente el sable de luz que tenía en sus manos. Esto cambiaba todo, y era muy probable poder sacar beneficio de ello.

-¿Sabes quien era el jedi? -preguntó el encapuchado.

-Lamentablemente tenía cubierta la mitad de la cara – contestó el pirata -Pero eso no impidió que pudiera ver algo con lo cual pudiera identificarlo.

-¿Y eso era?

-Una cicatriz en el ojo derecho.

-¿Eso es todo? Dudo que te sirva de mucho.

-Se equivoca, eso es lo que lo hace muy interesante – Bane esbozó una enorme sonrisa y prosiguió – De entre todos lo jedi que he peleado, solo ha habido uno con esa característica. Además esto lo hace un premio gordo.

-¿Quién es ese jedi?

-Fue conocido hace mucho tiempo como el "hombre sin miedo" o "el elegido" El jedi más poderoso de todos los tiempos: Anakin Skywalker.

El encapuchado abrió los ojos como platos y agradeció que la capucha no dejaba ver más allá que su boca.

-¿Es-estas seguro?

-Totalmente.

Una vez más el encapuchado observó el sable de luz asombrado. Las cosas si que habían dado un giro de 360 grados. Unos segundos después de haberse repuesto del asombro, se aclaró la garganta y dijo:

-Creo que será mejor enviar una "alerta" al gobernador Tarkin para molestar a los rebeldes.


Ya era como la décima vez que Sidious trataba de contactar a su aprendiz por medio de la fuerza y como en todas, este era bloqueado por su alumno. Hacía poco había recibido un informe de Thrawn diciéndole que Darth Vader no se encontraba en el palacio imperial ni en su residencia. Dando a suponer de que se encontraba fuera de Coruscant.

Con eso Palpatine ya estaba realmente molesto, le había dejado ordenes estrictas a Vader de permanecer en el centro mientras él iba asegurarse de que la estrella de la muerte estuviera lista. No solo estaba molesto, estaba rabiando ira y juraba que iba a darle el peor castigo de su vida.

Al menos tenía una vaga curiosidad de ver la escusa que ponía el señor Oscuro y esperaba que por su bien, fuera buena.

La fuerza comenzó a arremolinarse a su alrededor, estaba alterada, pero no era porque se acercará un peligro, al contrario, era por algo que le sería muy beneficioso. Sidious cerró los ojos y permitió que el lado oscuro circulara por todo su cuerpo.

Podía sentirlo claramente lo que el lado oscuro le estaba diciendo en esos momentos. En alguna parte de la galaxia habían aparecido dos seres poderosos en la fuerza. Hacía tiempo que no detectaba algo así, lo que convertía esto en una oportunidad especial.

En un pasado, los jedi al detectar tal poder hubieran temido, pero no en este presente. Si aquellos seres eran debidamente entrenados en el lado oscuro, sus poderes llegarían a ser imparables.

No podía darse el lujo de desperdiciarlo. Después de todo, su día no había sido tan malo.


Anakin seguido de Ahsoka y R2 entraron en la cantina de Mos Espa. El lugar apenas tenía iluminación suficiente, las mesas estaban esparcidas por todas partes, la barra estaba en medio y la gente que se hallaba allí tenía un aspecto amenazador.

Si, una cantina como otra.

-No están permitidos los droides aquí – dijo el cantinero.

Ahsoka frunciendo el ceño en desacuerdo, no tuvo otra opción más que pedirle a R2 que los esperara afuera del local y el droide astro mecánico no muy contento con la orden, obedeció maldiciendo al cantinero en el camino.

-Bien -dijo Ahsoka viendo el lugar - ¿Por dónde empezamos?

-Tú ve por allí y pregunta quien está dispuesto a llevar a dos personas y a un droide fuera del planeta -dijo Anakin.

-¿Qué hará tú?

-Voy por un trago.

Sin darle oportunidad a la togruta de replicar, Anakin caminó hacia la barra de bebidas y tomando asiento pidió una bebida. El cantinero le sirvió un vaso con un líquido azul fosforescente y tomándolo con su mano derecha, ingirió todo su contenido de un trago, sintiendo como este raspaba su garganta.

Pidió otro al cantinero y aprovechando el momento, se puso a pensar en la situación en la que se encontraba.

En ningún momento pensó que su viaje encubierto llegaría a tal extremo, se suponía que solo iba averiguar el causante de las desviaciones monetarias del imperio y no terminar en el bando rebelde.

Si, aceptaba que este cambió de situación resultaba ser beneficioso en parte, ya que de ese modo descubrió que Bail si era parte de la rebelión y que no solo eran rumores. También sabía que en cualquier momento daría con su base principal y así acabar con ellos de una vez por todas.

"Pronto esto terminará " pensó "Ten un poco de paciencia Vader"

Justo en ese momento sintió como si alguien lo miraba fijamente, era algo común considerando que se hallaba en una taberna rodeada de piratas y contrabandistas, cuyos ojos siempre estaban atentos a cualquier fuente de dinero o intruso que pudiera interferir con su negocio.

Quizá alguien de ahí lo había reconocido.

En un pasado había sido el centro de atención de un sin fin de revistas de chismes y farándula, en donde lo clasificaban como el jedi más sexy de todos los tiempos o donde comentaban historias inventadas sobre cualquier aspecto de su vida personal.

Esa fama lo llevó a encontrarse varias veces en situaciones muy incomodas. Muchas personas, en especial mujeres, lo interceptaban en la calles de Coruscant con el propósito de flirtear con él.

Esto solo provocaba que su trabajo fuera más complicado, ya que se veía metido en grandes escándalos en donde el consejo jedi había tenido que intervenir para acabar con eso.

Dichos escándalos incluso ponían de cabeza la relación que tenía con Padmé, pues un día apareció en todos los medios de comunicación un vídeo en donde se mostraba a él junto con Obi-Wan saliendo del restaurante de Dex y a una mujer que saltó frente a ellos levantando su blusa y gritando "Te amo Anakin".

Inmediatamente Obi-Wan desvió la vista para no ver a la mujer, pero Anakin tardó más tiempo en reaccionar y con tan solo esos segundos, toda la Galaxia lo catalogaba como "El jedi que le gusta ver".

Padmé enojada por ello, no le dirigió la palabra por varios días y no permitió que se le acercara o la tocara. No obstante, logró hacer que lo perdonara al decirle "Soy el jedi que le gusta ver solo a su esposa". Con eso, los dos consiguieron reconciliarse y tener una de las mejores noches de sus vidas.

Pero dudaba realmente que alguien lo hubiese reconocido, y aun menos después de toda la campaña de desprestigio contra los jedi que el emperador hizo apenas se hubo instaurado el Imperio.

De todos modos aun podía evitar sentir esa sensación de ser observado intensamente, como si fuera estudiado meticulosamente.

Sintiendo la paranoia crecer cada vez más en su ser, Anakin dirigió su vista hacia los comensales del bar, buscando con discreción a quien estuviera poniendo sus ojos en él. Varias personas, en efecto, le lanzaban miradas recelosas y fugaces, pero ninguna de ellas le causaba esa sensación de alerta. Siguió sondeando el lugar hasta que dio con una persona sentada en una de las mesas más apartadas.

El sujeto vestía con una gran túnica de color café y una capucha cubría toda su cara, lo que le impedía saber si era humano o alienígena. Ignorando esa desventaja, podía jurar que esa era la persona que no le quitaba los ojos de encima.

Haciendo uso de su impulsividad, Anakin se levantó de su asiento y se dispuso a encarar al encapuchado. Algo en aquel hombre no le inspiraba confianza y no planeaba irse de la cantina sin averiguar que tramaba.

No había avanzado ni siquiera un par de metros cuando...

-¡Skywito! -dijo Ahsoka apareciendo de la nada y colocándose frente a él con los brazos en jarra y una sonrisa en la cara – Ya conseguí transporte.

-¿Ehh?... Muy bien sabionda – dijo el castaño esquivándola y retomando rumbo a la mesa del extraño, pero para cuando hubo llegado, esta ya estaba vacía -¿A dónde fue?

-¿Se te perdió algo? -preguntó Ahsoka extrañada otra vez por el comportamiento de su ex-maestro. En definitiva, si le daban un crédito por cada vez que él hacia eso, ya se hubiera vuelto millonaria.

Anakin hizo un rastreó por todo el lugar con la fuerza, tratando de localizar al sujeto sin conseguir éxito alguno. Decepcionado y ligeramente molesto con su ex-padawan por ser la "causante" de que no pudiera averiguar la identidad del encapuchado, dejó escapar un suspiro y volvió su atención a la togruta.

-¿Quién esta dispuesto a llevarnos fuera de esta bola de polvo?- preguntó el castaño.

-Sígueme – dijo ella encaminándose a otra mesa del lugar en donde se hallaban sentados un Wookiee y un chico de no más de veinte años, el cual tenía los pies sobre la mesa y jugueteaba con un bláster.

-Anakin te presento a Chewbacca y a su amigo Han Solo – dijo Ahsoka.

El wookiee emitió un sonido que cualquiera podía interpretar con un saludo y el muchacho a su lado, solo se limitó a enarcar una ceja al ver al Lord Sith frente a él.

¿Realmente ellos pueden llevarnos? Se cuestionó el castaño al mismo tiempo que tomaba asiento junto con su padawan.

-Tengo entendido que buscan transporte – dijo Han Solo sin dejar de juguetear con la pistola - Y por lo que mi amigo Chewie me dice son de fiar.

-¿Y tú lo eres? -ahora era el turno de Anakin de enarcar una ceja.

-¿Tú que crees? - dijo esbozando una sonrisa retadora. En cualquier otra situación, Vader con solo eso habría cortado en dos, asfixiado y mandado a volar a quien se atreviera a mostrar ese tipo de gesto. Pero eso no era otra situación, de modo que tenía que reprimir la necesidad de matar, que curiosamente se estaba haciendo difícil de controlar.

Ahsoka viendo como la tensión comenzaba a crecer entre ellos, decidió intervenir:

-Ejem, Chewbacca y yo ya nos habíamos conocido previamente.

-¿En serio? ¿Cuándo? -le cuestionó Anakin rompiendo el contacto visual con el contrabandista.

-Wasskah, cuando fui capturada junto con otros padawans. Chewie también fue capturado y juntos logramos escapar.

Anakin recordó perfectamente ese suceso, su padawan había sido capturada bajo sus narices y había hecho todo lo posible por salvarla, pero sobre todo recordaba las desesperación que sintió y a un más las ganas de golpear a los maestros jedi que le decían que la posibilidad de hallarla viva estaba perdida.

-Ya recordé – dijo el castaño al final.

-Miren, normalmente no hago este tipo de trabajos – dijo Han tomando la palabra -Pero Chewie me insistió en hacerle el favor a una vieja amiga, solo que como sabrán, nada es gratis en esta galaxia.

Anakin frunció el seño, tarde o temprano iban a llegar a esta parte del trato. Bueno, después de todo el dinero no era un problema, el problema es como hacerlo callar después de que hubiesen llegado a su destino. Sino funcionaba con el dinero, un truco mental jedi podía arreglar las cosas o mejor aun desaparecerlo.

-¿Cuánto quieres? - preguntó el castaño cruzándose de brazos y recargándose en el respaldo de la silla. Las negociaciones estaban comenzando.

-Primero díganme a donde quieren ir – dijo el contrabandista bajando los pies de la mesa y disponiéndose a negociar.

El Sith miró de reojo a Ahsoka, solo ella sabía a donde tenían que ir.

-Las coordenadas te las daré una vez que estemos en la nave – dijo la togruta.

-¿Tienen problemas verdad? - preguntó Han en tono de broma – Puedo aceptar eso, solo que la discreción les costará más.

-¿Cuánto?

-Veinticinco mil

-¡Veinticinco mil! - exclamó la togruta sorprendida -Con eso podría dar el primer pago de una nave mejor.

-¿Y quién pilotearía esa nave? - le cuestionó en forma burlona.

-No nos conoces.

-Soy el mejor piloto que hay aquí y mi nave es la más rápida que existe.

Ahora si Anakin se sentía más molestó con el chico.

-Hacer trucos en el espacio no te convierte en un piloto – dijo el castaño.

-¿Trucos? - también el contrabandista comenzaba a molestarse - ¡Para tu información hice el recorrido de Kessel en 12 parsecs! Eso hace que el niño que ganó la carrera de vainas a los nueve años parezca insignificante.

Ya estaba, el contrabandista había acabado con la paciencia del Sith.

-¡Pues para tu información, ese niño es mejor piloto que tú! - dijo Anakin encarando con furia al contrabandista.

-Si claro, quisiera verlo en acción con mis propios ojos.

Tanto Ahsoka como Chewie advirtieron que el enfrentamiento de los dos hombres podía llegar a terminar en algo terrible. Así que sin perder tiempo intervinieron en la disputa.

-Necesitamos transporte y él el dinero -dijo Ahsoka colocando una mano en el hombro de su maestro – Sé que podemos llegar a un acuerdo sin necesidad de negociaciones agresivas.

Aunque no le gustaba admitirlo, Anakin sabía que su ex-padawan tenía razón, de tal forma que tomando una gran bocanada de aire para tranquilizarse dijo:

-De acuerdo, aceptamos tus demandas.

-Que bien que entraste en ra... -dijo Han antes de ser interrumpido.

-Pero también tengo demandas que hacer.

-Escucho.

-Sin preguntas, sin atajos, al menos que sean necesario y por encima de eso, queremos evitar al imperio a toda costa. ¿Trato?

-Trato.

Han y Anakin estrecharon sus manos sellando el acuerdo y una vez separados, el Sith sacó de su bolsa un puñado de créditos y los colocó en la mesa diciendo.

-Diez mil ahora, los otros quince cuando estemos en nuestro destino.

El contrabandista tomó el dinero con una sonrisa, y luego dijo:

-Los espero en el hangar ocho, salimos en un par de horas.


Anakin y Ahsoka han conseguido transporte, y nada menos que con Han Solo. ¿Cómo les irá en el viaje?

Si quieren saberlo no duden en seguir ésta historia.

Todos sus comentarios son recibidos con gusto.

Nos leemos a la proxima.