Capítulo 22:


—¡Por lo que más quieras, pisa el condenado freno! —Suplicaba el Gumshoos al Lucario inexperto en su primera vez al volante.

—¡Hay muchas cosas que nunca había hecho hasta que salí de casa! —Replicó apretando el cuero del manubrio—. ¡Si dejo que una pequeñez como esta me detenga no podré llegar a tiempo a con ellos!

Pisando aún más el acelerador, el Lucario se adentró entre los matorrales que separaban a aldea Linoone de la iglesia, luchando por esquivar cada árbol que se aparecía en su camino.

—¡¿Qué cojones ha sido eso?! —Exclamó Gumshoos tras ver como una masa sin forma fue impactada por la camioneta haciéndola pasar por encima del parabrisas hasta quedar en el suelo del lado contrario. —¡No puede ser! ¡Has arrollado a un Pokémon! ¡Detén el auto de una jodida vez! —Exclamó fuerte, zarandeando a por el hombro a Cian.

—¡Ya te dije hace rato que aún no sé cómo frenar esta cosa! —Aseveró golpeando el volante para hacer sonar el claxon de manera accidental ya por tercera vez en la noche. Después pasó a mover la palanca posicionada detrás del manubrio activando los limpia parabrisas, encendiendo las direccionales y alternando las luces entre los faros de posición y los de largo alcance.

—¡Vas a matarnos idiota! —Advirtió, considerando la opción de bajarse por su cuenta aun cuando la maquinaria seguía en marcha, meditando sobre lo irónico que era el haber sido salvado por Cian minutos atrás sólo para encontrarse al borde de la muerte una vez más, ahora por propia culpa del tipo acero.

—Levántate. —Tendió Obstagoon su mano para ayudar a ponerse en pie al ya muy desgastado Lycanroc una vez que se encerraron en la habitación donde Palmacosta había tenido prisionera a Hima todos estos días, con el fin de resguardarse de los viciosos ataques del simio decapitado en lo que trataban de recuperar el aliento. Mantener esa roca de mármol para evitar el escape de Ambipom le había costado mucha más energía de la que imaginó en un principio. Ahora pensaba que generar esos enormes bloques de piedra en el aire iba a resultar en una evolución contraproducente de su técnica a pesar de lo bien que se viera al hacerlos.

Pasando sobre el cercenado cadáver de Diggersby sin poder detenerse en dedicar una oración por él, Izoold se asomó por la ventana para confirmar que una gran multitud de Pokémon, en un estado similar al de Palmacosta, se amontonaban poco a poco en el exterior, sin hacer ninguna otra clase de movimiento, era como si los estuvieran esperando a por ellos dos pacientemente.

—¡Nos han rodeado desde afuera y esta puerta no resistirá mucho! —Señaló Izoold—. Necesitamos pensar en un plan cuanto antes.

—Es la segunda vez que escucho eso esta noche. —Habló Amaranto entre dientes, dejando escapar un poco de aire tras un pequeño suspiro en lo que se ponía de pie entre tambaleos—. Ahora sabes cómo se siente.

—¡No estoy para tus juegos! —Gritoneó Izoold. —Debo volver con mi gremio cuanto antes. Necesitamos decidir un plan de acción a cuál apegarnos. ¡Decide! ¿La ventana o la puerta frontal?

—Ninguna. —Respondió sereno mirando los objetos de la tan maloliente habitación.

—¡Ozette! ¡Ozette! —Corrieron a alcanzarla en mitad de la pequeña zona boscosa una vez la ubicaron de cara contra un árbol seco, no sin antes ver los restos de un Pinsir aplastado en medio del camino antes de dar con ella.

—¿Te has golpeado o algo? —Preguntó el Mudsdale no entendiendo lo que había pasado.

—¡¿Pero qué preguntas son esas, amigo?! —Indicó Thievul una pregunta que no necesitaba respuesta de sólo ver el charco de sangre debajo de Breloom y se apresuró a darle la vuelta a su amiga con cuidado para revisarla mejor. Descubriendo al instante una gran herida abierta justo por encima del estómago del Breloom.

—Esa… cosa… —Habló Ozette con dificultad entre jadeos—. ¡Iba a comerme! —Vociferó fuerte con un nudo en la garganta—. Algo le ha pasado por encima en lo que forcejeábamos… ¡aun así me ha mordido!

—Este Pokémon… —Contempló Toxtricity al Pinsir arrollado en lo que se acercaba con ellos—. Está muerto…

—Aquí todos son muy inteligentes ¿no? —Preguntó Luin con sarcasmo—. Gracias por la información de sobra, roquerito.

—¡No lo entiendes! —Interrumpió Duo al zorro, sintiéndose un poco avergonzado por la forma en que había quedado su oración anterior—. ¡No es que haya muerto por esa cosa que le pasó encima! —Mencionó picándolo con una rama en el brazo derecho, haciendo que este se separase del cuerpo del bicho con facilidad—. Es que lleva meses muerto, su cuerpo está podrido desde dentro. Él también ha bebido el agua del agua de Mercurio al igual que esa amiga de ustedes. ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué de pronto están apareciendo muchos Pokémon con los síntomas de la lágrima de Xerneas aún cuando estamos tan lejos de la costa? —Trató de dar con la respuesta en su cabeza, haciendo memoria de todo lo que había visto hasta ese momento.

—¿Por qué tenemos que esperar a Amber en medio de la nada? —Se quejó el Croconaw con su banda en los recuerdos del Pokémon tipo veneno—. ¿No podíamos quedarnos cerca de la laguna cuando menos?

—¡Tonto! —Le arrojó Krokorok una bola de papel—. La laguna se secó a principios de año. ¿Por qué eres tan menso?

—¡La laguna! —Comenzó Duo a armar el rompecabezas de vuelta en el presente—. ¡Las dos aldeas se alimentaban de sus aguas! ¡Todas las casas del interior de esta aldea tenían las puertas bloqueadas! ¡Si esto es así no sólo se trata de Yesil, cada Pokémon en la cercanía volverá a levantarse ahora que escucharon su rugido! —Se acercó a Breloom para ayudarla con el traslado—. ¡Es mucho peor de lo que imaginé, debemos buscar refugio pronto! ¡Debemos volver a la iglesia!

Llevando al Pokémon tipo planta sobre la espalda del caballo, partieron sin rechistar en dirección a la iglesia por busca de vendas y medicamentos para tratar la herida del Breloom que ya había quedado inconsciente. El sangrado de la doble herida; la primera en la pierna y la segunda cerca del estómago, más la energía que gastó subiendo la cuesta llevando a cuestas a sus amigos, y el estrés de enfrentar a Mienshao le propiciaron un desmayo casi inmediato.

—Agua… —Puso un pie el Linoone fuera de la cama frente a Espeon y Shinx. Magenta sin embargo no le dio oportunidad de hacer mucho más antes de sujetarlo por la espalda y arrojarlo fuera de la casa por la ventana.

Descubrieron de esta manera los tres, el escenario exterior lleno de Pokémon en el mismo estado que Linoone, dirigiéndose todos en una marcha lenta hacia el acantilado.

—¿Qué es lo que buscan? —Preguntó Shinx lleno de miedo, ocultándose detrás de Levigis.

—A juzgar por lo escrito en el diario, —Respondió Espeon—. es natural pensar que han desarrollado una fuerte dependencia al agua que les dio la supuesta vida eterna. Deben estar caminando en dirección a ese canal subterráneo de la laguna que pasa por debajo de esta misma casa.

—¿Y qué vamos a hacer ahora? —Inquirió el león.

—Nuestros asuntos aquí han terminado, —Respondió Levigis adelantándose por cuenta propia a la entrada—. es momento de ir por el vehículo que nos facilitó Izoold en la otra aldea, aún tengo mis sospechas sobre ese extraño ataque a la presa por parte de Vanadio. Aquí hay gato encerrado, si de verdad hubiera sido él quien ejecutó el ataque en ese entonces, poca razón tendría para estar hoy en busca del diario solo con la ayuda de esos idiotas; y habría desplegado un ejército copleto para asegurar su victoria. El país no tiene signos de que se haya librado una contienda recientemente y lo que se observa en él es meramente resultado de un desgaste continuo de malas decisiones.

Conociendo bien que el puente del camino corto fue cortado por la misma Magenta, el grupo partió en dirección a la salida frontal del pueblo para tomar el camino largo de vuelta a la iglesia.

—Que quieres ¡¿qué?! —Cuestionó Izoold incrédulo al perro de la noche tras escuchar su idea—. ¡¿Te has vuelto loco?!

—¡¿Te parece que es un buen momento para usar la lógica?! — Argumentó Amaranto su sugerencia—. ¡El Pokémon en el pasillo ya demostró tener energía inagotable aun cuando no lleva una puta cabeza sobre su cuello! ¡Y la muerte misma camina como si fuera un domingo por la tarde allá afuera! —Continuó hablando mientras revisaba el cuerpo inerte del conejo para tomar todas las pistolas que llevaba consigo, buscando en especial por la pólvora contenida en cada bala no disparada; llenándose los dedos con dicho compuesto.

—Me rehúso por completo al plan, —Reafirmó Obstagoon su posición—. pero si es la única forma de salir de aquí con vida estoy seguro que Sinoa insistiría. —Se dispuso a retirar las maderas que bloqueaban la ventana.

—¡Aquí va! —Introdujo el Lycanroc su puño en la herida abierta del estómago en el cadáver de Diggersby—. ¡Como sospeché, hacer una de estas es mucho más demandante que cualquier otra cosa que hubiera hecho antes! —Mencionó cabeceando casi desmayado—. ¡Pero aquí vamos! ¡Todo o nada!

Quitando las sábanas ensangrentadas primero, colocaron el cadáver sobre la cama y lo arrojaron con la mayor de sus fuerzas a través de la ventana usando el colchón como catapulta; acercándose por el aire hacia la aglomeración principal de los Pokémon incapaces de morir.

—¡Hacer posible lo imposible! —Exclamó Lycanroc al aire, subiendo un pie al marco de la ventana al mismo tiempo que elevó la pistola de Magenta con las únicas dos balas que le quedaban. —¡No voy a detenerme hasta conseguir mi meta!

Disparando primero una vez hacia el cuerpo a punto de caer, la bala pasó demasiado cerca del cadáver, era un tiro que ya había comprometido a fallar, pero que resultaba necesario de realizar con el objetivo de corregir la mira. Descargó entonces su última bala tras hacer un ligero cambio en la dirección consiguiendo así dar de lleno sobre la panza del Diggersby.

Observando sin pestañear para no perderse de nada, Obstagoon quedó impresionado con el tino de Lycanroc, cuando tras dar de lleno en el blanco una explosión se generó dentro del cuerpo de su ex compañero. La bala de plomo pegó sobre un pedernal creado por Amaranto que depositó en el interior del cadáver junto con toda la pólvora compactada en una pequeña piedra. Creó así una lluvia de carne y sangre con la que bañó a los Pokémon no muertos del frente, pero no solo era aquello lo que habían conseguido. Durante el proceso, la misma chispa del pedernal catalizó una llama en todos los tejidos del cadáver antes de volar en pedazos gracias a la grasa y el ron presente aún en la sangre y arterias que sirvió como comburente. El fuego se propagó así entre el grupo de Pokémon zombis de manera acelerada cuando el tejido sanguíneo cayó sobre ellos como si fuera la red de una araña.

—¿Quién demonios son ustedes? —Volvió Izoold a quedar boquiabierto por la efectividad del plan de Amaranto.

—Alterar la naturaleza misma es una idea que me acaba de enseñar a hacer un nuevo amigo. —Respondió el Lycanroc—. Sólo ha funcionado porque conozco bien la composición de la pólvora. —Finalizó y sin desperdiciar un solo segundo más, ambos Pokémon bajaron de un salto por la ventana del segundo piso. Ni cortos ni perezosos corrieron entre la multitud ardiendo en llamas, buscando salir en del pueblo en dirección a la iglesia buscando llegar al puente por sugerencia de un Izoold ignorante de lo que había ocurrido con él momentos atrás.

—¡Aún están confundidos! —Gritoneó Izoold siguiendo de cerca al perro.

—¡El agua pudo darles vida eterna, pero si no consiguen apagar el fuego se convertirán pronto en cenizas! —Supuso el perro de la noche, creyendo que su victoria y escape era más que seguro.

—¿Qué es esto? —Preguntó Izoold notando algo que nunca había estado ahí antes. Contemplaron así los dos inquietos justo antes de llegar al borde del acantilado lo que parecía ser un cráter de un diámetro importante, no había forma de que eso pasara desapercibido y sabía bien que nunca antes lo había visto.

—Las hojas están rotas y las flores del interior aplastadas, sea lo que sea debe ser muy reciente. —Inspeccionó Amaranto el suelo con una mirada fugaz. —¿Qué fue el rugido de hace rato? —Se puso en pie aun jadeando con dificultad.

—No puede ser… —Murmuró Izoold más que confundido—. ¡El puente! ¡Lo han derribado! ¡Estamos atrapados de este lado!

—¡Tiene que ser una jodida broma! —Exclamó Amaranto confirmando el hecho con sus propios ojos—. ¡Esto seguro también es obra de tus estúpidos secuaces! —Se asomó para apreciar mejor el abismo que se abría ante él, apreciando el viento ululante que se elevaba desde lo más recóndito. De verdad que no había una forma en que lo pudieran cruzar con ningún medio u objeto.

—¡Tendremos que volver a entrar a la aldea! —Volteó Izoold para correr de nuevo en dirección a la aldea, pero antes de poder dar un paso cesó su intención casi de inmediato.

La misma horda de Pokémon que habían dejado atrás les había alcanzado, ahora cubiertas en tierra sobre los órganos remanentes del conejo, pero por lo menos libres de las llamas.

Paralizados del miedo pudieron observar también a la lejanía como el brillo proveniente del fuego se iba apagando poco a poco. Palmacosta con sus dos manos nacientes de la cola los estaba bañando en tierra para apaciguar las llamas como si pudiera coordinar pensamientos lógicos aún sin cabeza.

Quedando rodeados de manera lenta y apelmazada la pareja aprendió cómo su posibilidad escape iba disminuyendo con cada segundo que perdían en lo que trataban de elaborar un nuevo plan. "Saltar hacia el abismo" era su única salida en ese momento ahora que Amaranto no tenía la energía para crear otro muro divisorio.

—¡Espera! —Sujetó Izoold a Amaranto por el hombro—. Algo se acerca.

—¡Es un motor! —Reconoció Amaranto el sonido casi de inmediato apenas paró las orejas. Descubriendo una luz intensa acercándose desde el centro de la aldea deslumbrando todo en su camino de una forma intermitente.

—¡Si no te detienes ahora en verdad vas a matarnos! —Viró Gumshoos el volante con fuerza aun cuando Lucario no dejaba de apretarlo, falto del conocimiento necesario para frenar la carrocería.

Se quitó el cinturón por su cuenta y se colocó delante de Cian para presionar él mismo el freno. Un pedal que quedaba hasta lo más profundo del asiento, donde a Izoold le gustaba acomodarlo por su gran altura y que Lucario no hubiera si quiera soñado con alcanzar algún día desde el asiento.

Arrollando de lleno a múltiples Pokémon conforme más se acercaban hacia donde Izoold y Amaranto, la camioneta perdió su curso en lo que Cian trataba de dar una media vuelta inmediata buscando evitar el acantilado ahora que se posó en sus ojos el fatídico destino que le aguardaba de no frenar. Fue solo gracias a todos esos cuerpos que el vehículo bajó un poco su velocidad y consiguió así hacer ese deseado giro, derrapando sin llegar a volcarse en cuanto Gumshoos pisó el freno con toda su alma, abrazando a Cian por la cintura para evitar salir volando propulsado en contra de la misma maquinaria a causa de la inercia.

La camioneta consiguió así cesar su marcha, no sin antes golpear con la cola de la caja a un Heracross con una fuerza remanente suficiente para hacerlo volar por los aires, cruzando incluso el acantilado completo hasta quedar del lado que llevaba a la iglesia.

—Menos mal que traías el cinturón de seguridad o nos habríamos convertido en una estampilla en el cristal. —Mencionó Gumshoos sudando entre jadeos desde la entrepierna de Cian en el momento anterior a que la bolsa de aire se abriera empujando la cabeza del roedor contra el cuerpo del Lucario una vez que la camioneta quedó completamente detenida de esa forma tan brusca. Bolsa que rápidamente se inutilizó cuando hizo contacto con el pincho presente en el pecho del can. Dejando al Gumshoos por debajo de esta.

—¿Cian? —Se cuestionó Lycanroc acercándose al lado del conductor ahora que involuntariamente el Pokémon de tipo acero había limpiado el camino de la horda, mandando directo al abismo a gran parte de los no muertos que los tenían rodeados. —¡¿Dónde leches estabas?! ¡¿Y se puede saber de quién putas fue la idea de conducir haciendo eso?! —Demandó ruborizado por una respuesta apenas vio salir al Gumshoos bajo los restos de la bolsa de aire, los dos jadeando en un estado de exaltación máxima por estar a punto de salir disparados hacia su muerte.

—¡Syback! —Corrió Izoold a apoyar a su amigo camarero apenas lo vio tendido en el suelo incapaz de recuperarse por su cuenta—. ¿A qué has venido? —Lo ayudó a ponerse en pie.

—Acabo de arrollar a cientos de Pokémon. —Volteó un Cian pálido a ver el rastro de destrucción que dejó con la camioneta—. Lo que acabo de hacer es imperdonable… —Musitó en estado de shock para luego mirar como todos y cada uno de ellos se iban poniendo en pie una vez más. —¡Oh! ¡Menos mal que están bien! ¡Disculpen! —Les habló haciendo un túnel con sus manos frente a su boca para potenciar el sonido en la dirección de los no muertos—. ¡Era mi primera vez al volante!

—Qué rápido se te ha pasado la preocupación. —Murmuró el perro nocturno incrédulo de la simpleza con la que Cian pasó de un estado de ánimo a otro.

—Tú… —Expresó Izoold sorprendido de ver a Cian sano y salvo—. Entonces Hakonesia esta…

—¡Amaranto este sujeto es el líder de los que destruyeron el auto! —Gritoneó Cian su descubrimiento colocándose en una posición de guardia dejando ver la espada y escudo de Sirfetch'd—. ¡Es un Pokémon muy peligroso!

—Señorito Izoold. —Se metió Gumshoos a la conversación—. ¡Debe dejar esta lucha! ¡Hacer un pacto con Vanadio no le traerá más que desgracias!

—¡A callar! —Exclamaron Amaranto e Izoold al mismo tiempo—. ¡Nuestra batalla ya ha comenzado, sólo se encuentra en pausa a causa de esas alimañas! —Señalaron ambos a la horda de zombis.

—¡Rápido, rápido! —Apresuró Duo a los compañeros de Breloom apenas llegaron a la iglesia—. ¡Necesito que vayan por vendas y alcohol lo más pronto posible! ¡Ozette está perdiendo demasiada sangre! ¡Maldición, ¿por qué está pasando esto?!

—¡¿QUACK ESTÁ PASANDO AFUERA?! —Se separó Sirfetch'd de su amigo Druddigon esperando que nadie notase lo que hasta ese momento le estuvo haciendo mientras el dragón dormía—. ¡¿QUÉ LE PASÓ A OZETTE QUACK?!

—Me sorprende cómo has podido quedarte tan tranquilo aquí chupando patas mientras la pobre de Ozette daba la vida por Izoold en el campo de batalla—. Exasperó Thievul, tratando de hacer sentir mal a Hakonesia para abusar de su estado de arrepentimiento en los días próximos a suceder—. Necesitamos encontrar una forma de detener y lavar la hemorragia.

—¡ALCOHOL YA NO HAY QUACK! —Explicó cómo usó lo poco que quedaba para tratar las heridas y los rasguños de Druddigon, ocultando la verdad sobre cómo en realidad se podía decir que Exire no tenía ninguna herida grave gracias a su gruesa piel; pero bien que lo usó como una excusa para acercarse a acariciar su cuerpo esa noche luego de la batalla. —¡SINOA GUARDA BARRILES DE RON EN EL SOTANO QUACK, PERO SABES CÓMO SE PONE CUANDO TOCAMOS SU MERCANCÍA QUACK!

—Al viejo Sinoa no creo que le importe ya si tomamos un poco. —Respondió Luin bajando al sótano en compañía de Mudsdale.

—¡¿QUÉ LE PASÓ A SINOA?!

—Se petateó. —Respondió el zorro desde las escaleras.

—¡¿QUÉ?!

—El Lycanroc que matamos volvió como Zombi y trajo a sus amigos Zombis con él. —Habló Balacruf, de verdad que aún creía que eso es lo que estaba pasando—. Uno de ellos fue el que atacó a Ozette…

Anonadado por toda la información que lo golpeó de frente en solo uin instante, Sirfetch'd trató de ponerse al corriente con los hechos siguiendo a Luin hacia el sótano tras echarle una corta mirada a su compañera del tipo planta. Esperaba que Luin o Balacruf mencionaran algo también sobre el cambio de aspecto que él había tenido desde la última vez que se vieron para presumir su evolución, pero ambos decidieron omitir mencionar algo sobre ello para fastidiarlo aún sin ponerse de acuerdo entre ellos. El propio pato fue atacado incluso a burlas cuando se vio obligado a decirlo como justificante a que él también tuvo su propio enfrentamiento que le imposibilitó a seguirles el pasó en busca de Lycanroc en el exterior.

—¿Seguro que no te has caído en pintura blanca? —Cuestionó el Luin para aplastar su ego.

—Quizá ni es pintura… —Añadió el caballo.

—¡Qué asco, Hakonesia! —Siguió Thievul con el juego— ¡Aléjate de mí!

—Me han mordido… —Despertó Breloom hablando con dificultad en medio del dolor—. Soy jodida fibra muerta. Dispárame a la cabeza y ruega porque no reviva… —Trató de levantarse de su sitio, entregando su pistola a Duo.

—Tranquila, —Le habló el Toxtricity revisando bien la herida, luchando por contener la ansiedad—. El agua de mercurio no se contagia de Pokémon a Pokémon a través de la saliva u otros fluidos. Para conseguir ese estado de pseudo-inmortalidad hace falta beberla. —Explicó hasta el momento en que descubrió algo sobre la hemorragia—. ¡Necesito que se apuren allá abajo! —Gritoneó notando como por más que oprimiera la hemorragia esta no cesaba y su cuerpo se iba carcomiendo. Pese a que no eran amigos y apenas se conocían solo de vista en lo que Duo estuvo merodeando por el lugar durante los días que esperó por la llegada de Ámbar, dejarla a su suerte era algo que simplemente no se atrevía a hacer, aun y cuando tuviera una misión más importante por cumplir.

—¡ESTA COSA ESTÁ MUY PESADA QUACK! —se quejó Sirfetch'd de los barriles—. ¡NO HAY FORMA DE QUE PUEDA SUBIRLO YO SOLO!

—El otro día había muchos más barriles aquí y ahora solo quedan dos. —Notó Luin tras una barrida rápida—. ¿Tanto bebía Sinoa por su cuenta?

—Con la herida estando tan cerca del corazón no puedo hacer un torniquete tampoco… —Ni siquiera alcanzaba a poner una venda bien cuando esta se empapaba en un completo rojo carmesí—. Será cuestión de minutos… ¡¿Es que no queda nada por hacer?! ¡¿Por qué no para?! ¡¿Qué tenía esa mordida?! ¡Vamos, piensa en algo maldita sea! —Se sacudió la cabeza de lado a lado.

—Eres un maldito genio, Balacruf. —Felicitó Thievul al caballo por su gran idea, abriendo la tapa del barril con cuidado estando aún en el sótano—. ¡Algún día tu cara aparecerá en un libro de genios incomprendidos!

—Dile al jefe Izoold… —Murmuró Ozette tratando de contener su dolor.

—¡No le daré ningún mensaje tuyo! —Replicó Duo—. ¡Si quieres decirle algo debes hacerlo tú misma, resiste!

—Lo siento… —Cerró los ojos extenuada.

—Nunca te atrevas a olvidar, Duo, —Resonaron las últimas palabras de su abuelo en su cabeza—, Que las casualidades no forman parte de este mundo. Cada cosa que vemos, y cada cosa que escuchamos está ahí para enseñarnos algo aun cuando no podamos darnos cuenta en ese momento.

—Cada cosa que vemos… —Repitió el Pokémon tipo eléctrico abriendo los ojos para repasar su escenario, centrándose en el cuerpo de la Pokémon canguro—. Cada cosa que oímos…

—Hakonesia, ¿por qué aparte de ser tan extraño tenías que ser tan inútil? —Cuestionó Luin a modo de reclamo viendo el pobre trabajo del pato tratando de subir las escaleras con el barril entre las plumas.

— "El otro día Hakonesia dejaba de insistir en revisar mis pies alegando que había pisado toxicodendron cerca del río." —Recordó Duo el comentario de Ozette momentos atrás.

—¡El toxicodendron! —Recapacitó Toxtricity—. ¡Es una planta venenosa muy común en las orillas del río de esta zona montañosa! ¡Si ella estuvo ahí y no sintió esa picazón en las patas debe significar que…!

—Aquí está el alcoh- —Los tres compañeros de Ozette se quedaron perplejos de ver la escena que había ahora en el piso principal de la iglesia, pues Toxtricity se encontraba sobre el cuerpo inconsciente de la Breloom, con los labios puestos encima de los de ella.

Breloom estaba tan debilitada por el estrés y las batallas que su cuerpo no tenía una respuesta a lo que debía atacar primero, ni tenía suficiente energía para ser eficiente en componer algo, sin embargo, una apuesta hizo Duo por su salud cuando ella ya no podía emitir sonido alguno. Un juego de cara o cruz teniendo como única hipótesis una anécdota mal contada, pero que se aferró a tomar como correcta siguiendo las enseñanzas de su abuelo.

Si Breloom de verdad era inmune a los efectos del toxicodendron significaba que la habilidad natural de su cuerpo debía ser "Antídoto", la cual le daba el poder intrínseco de sanar heridas mediante unas encimas especializadas en obtener aminoácidos y proteínas a partir de una fuente de toxinas. Toxinas como las que llevaba Duo en su saliva de manera orgánica solo por pertenecer al tipo veneno.

—¡Cian, si es que aún moras en el interior de este recinto desgastado, tienes el equivalente a 3 aplausos de Magenta para pedir disculpas por tu traición al grupo! —Sentenció Levigis desde la entrada del templo. Durante el trayecto a la iglesia estuvo discutiendo con Magenta sobre si debían o no perdonar al Lucario. Al final Mienshao logró convencer a Espeon sobre lo importante que era Cian para el grupo.

—¡El sangrado ha disminuido un poco pero no es suficiente para detenerlo! —Se quejó Duo al romper el beso con la mirada empañada. —Lo siento… —La abrazó con impotencia disculpándose con sus amigos.

—Pero solo era una mordida ¿no?

—¿Ozette ya no va a sanar?

—¡TIENE QUE HABER ALGO QUE PODAMOS HACER!

—Yo tampoco lo entiendo bien. —Hablo Duo entre sollozos—. Su estado ha empeorado de la nada solo por una mordida…

—Coloquen su cuerpo cerca de la ventana… —Intervino Levigis—. Los hongos son criaturas nocturnas después de todo. Los rayos lunares potenciarán el efecto del antídoto si hacen caso de mi consejo. —Habló desviando la mirada tras discutirlo con Magenta, esperando poder engañarlos para que no notasen su habilidad de sanación.

Iniciando una discusión por ello primero. Luin, Balacruf, y Hakonesia se rehusaron a seguir las indicaciones de Levigis. Después de todo, la pareja lucía ahora bastante aterradora para ellos luego de esa batalla en que fueron dominados completamente.

Espeon por su parte solo escaneó el lugar con la mirada en busca de su compañero entre los gritos del otro grupo, percatándose de las grietas presentes en los pilares y las manchas de sangre sobre el suelo y la pared que no estaban ahí cuando llegaron horas atrás. Habiendo conseguido lo que buscaba, salió del recinto con Magenta siguiéndole por detrás para buscar una pista que los guiara hasta Cian. No iba a hacer hincapié en el tema de Breloom. No era de su particular interés ayudar a aquél grupo que ya no representaba una amenaza para ellos.

—¿Tienes alguna idea? —Preguntó el Pokémon tipo psíquico al Pokémon tipo lucha.

—Nada… —Expresó sereno tras meditar un poco, con el Shinx dormido otra vez entre sus brazos.

—Es una lástima… —Respondió Espeon cabizbajo— Era un Pokémon bastante cooperativo. De verdad creí que cumpliría con su palabra. ¿Le habremos exigido de más? Vamos a tener que iniciar de cero otra vez… —Buscó consuelo en la figura de Hoenn alzada justo frente a ellos y después se giró a escuchar la discusión que seguía en el interior.

—¡De verdad está funcionando! —Se sorprendió Duo mostrando gran alegría de ver la herida de Breloom cerrarse apenas la colocaron en la ventana.

—¡Ozette se está recuperando! —Se animaron sus tres amigos gritando de alegría, despertando a Exire en el proceso.

—¿Qué hacer? —Cuestionó el dragón curioso.

El grupo lo puso al corriente sin entrar mucho en detalles para evitar confundirlo y más preguntas que con dificultad ellos entendían aún.

—¡Oh, Ron! ¡Yo querer! —Tomó Druddigon el barril con ambas manos con el plan de beberlo sin preguntar más.

—¡Deja eso ahí grandote! —Le pidió Luin—. Es para limpiar las heridas de Ozette.

—¡Pero ya no haber!

—Bueno es que Hakonesia no podía cargarlo sólo desde el sótano, —Explicó Thievul—. así que tiramos lo necesario hasta que pudiera levantarlo… y luego a este inútil se le cayó a medio camino; así que ahora queda apenas para tratar a Ozette. ¡Tienes prohibido beberlo!

—Chicos esto no es alcohol. —Olfateó Toxtricity la pañoleta que había remojado y pasado más de una vez alrededor de la herida abierta de Ozette luego de ver como esta no se quejó por el ardor que le debía causar la esterilización—. Solo es agua.

—¿Agua? —Preguntó Luin volteando a ver a sus compañeros por una respuesta—. ¿Y por qué guardaría agua con tanto recelo el inútil de Sinoa?

—¡DENTRO DEL BAR DIJO QUE ERA PARA CELEBRAR LUEGO DE ACABAR CON EL LYCANROC! ¡EL MUY TACAÑO QUERIA DARNOS AGUA MIENTRAS SE QUEDABA CON TODO EL ALCOHOL QUACK!

—A mí me dijo que era un licor especial para Palmacosta. —Confesó Balacruf—. Varias veces lo vi dándole solo a ella en una botella. Creo que se gustaban o algo así.

—¡¿Quién ser tú?! —Volteó Druddigon hacia la salida trasera apenas sintió una presencia extraña de pie bajo el marco.

Un Heracross en muy mal estado los miraba desde la entrada, parado sobre la puerta que Levigis y Magenta derribaron durante el escape. Con unos ojos hinchados y un cuerpo decrepito, el Pokémon avanzó con premura hacia ellos, embistiendo con su gran cuerno para sacar al dragón del camino al barril.

Regresando a donde el grupo de Amaranto, Izoold le pidió a Gumshoos que le pasara un par de panes y una bebida energética al perro nocturno en lo que Obstagoon los ponía al tanto de la situación.

—Es que aún no termino de procesar cómo fue que terminé en una historia de Zombis. —Mencionó Cian rascándose la cabeza—. ¿Pokémon sin cabeza que caminando por las calles? Ahora me queda un poco más claro por qué este país necesita ser exterminado.

—Creímos que cortando la cabeza los Pokémon olvidarían cómo volver a la vida, —Respondió Lycanroc tras devorar todo en un par de bocados—. pero eso incluso les dio poderes. El simio de por allá parece ser el único capaz de razonar aún. ¿Tienes alguna idea?

—¡El único plan es salir de aquí cuanto antes! —Contestó Lucario alarmado tras pensarlo un poco—. ¿Y dónde está la cosa que emitió ese gran rugido? —Cuestionó nervioso, mirando en todas direcciones. —Dónde está Magenta y los demás?

—Me preguntas a mí cuando eras tú el que debía protegerlos… —Refunfuñó Amaranto—. Deben estar en dirección a la aldea vecina, buscando un auto para pirarnos de este lugar.

—Disculpa… —Se metió Izoold en la conversación—. Esté que está aquí con nosotros es el auto del que les hablé. Y esté de acá —Jaló a Gumshoos con él—, es el Pokémon que debían buscar en el bar. Tus amigos van en dirección a encontrarse con la nada ahora mismo.

No dando crédito a las palabras de Izoold, Amaranto subió a la camioneta y tomó el volante ordenando que todos subieran a bordo en lo que corregía la altura del freno. Obstagoon subió del lado del copiloto mientras que Lucario y Gumshoos entraron en la caja trasera, encontrando en su interior un gran armatoste con el emblema de Vanadio, instrumento que planeaban emplear para hacer valer su justicia en esas tierras de nadie una vez obtuvieran el visto bueno de Aggron.

—¿Qué es… esta cosa? —Inquirió Cian con curiosidad.

—Es un modelo Bellsprout —Explicó Sybak—. Una torreta capaz de disparar una ráfaga de más de 200 balas en pocos segundos.

—Se ve bastante impresionante por lo menos. —Mencionó cerrando la puerta de la caja—. Por un segundo pensé que sería como en esas historias de terror y que esas cosas iban a atacarnos, pero se están moviendo en una dirección diferente. ¿A dónde se dirigen? ¿Son como los de esa leyenda? —Musitó encogiéndose de hombros.

Con las llantas oscilando sus primeras revoluciones sobre su sitio, la camioneta se puso en marcha a toda prisa. Amaranto no desaprovechó la oportunidad de golpear con ella a todos los Pokémon que se metían en su camino de la misma forma que lo había hecho Cian. Le arrojó la carrocería con especial placer al Ambipom sin cabeza, pero antes de darle esté saltó desapareciendo de la vista.

—¿No te pareció que se veía un poco más grande que antes? —Preguntó Lycanroc confundido.

—¡Mis amigos están en la iglesia, necesito que pases por ahí primero! —Contestó Izoold ignorando la pregunta.

—¡Si quieren subir que suban! —Respondió Amaranto—. ¡Pero yo no voy a detener el vehículo! —Apretó el volante—. ¡Ir a donde Levigis y Magenta, rescatar al niño de los zombis haciendo que salte a la camioneta en plan historia de vaqueros, abandonar a Cian en medio de la nada es el itinerario de la noche! ¡Si te puedes acoplar a ese plan sería más que genial!

—¡¿Qué ha sido eso?! —Se preguntaron Lucario y Gumshoos tras escuchar un fuerte golpe sobre el techo.

Quedando en suspenso con la mirada fija en el techo los dos Pokémon dentro aguardaron un momento antes de calmarse al ver que el evento no volvió a manifestarse. Fue solo entonces que el ruido reapareció multiplicándose por todo lo ancho del techo e incluso por los lados. Golpeando con ambas colas Ambipom comenzó a aboyar la camioneta por todas partes buscando hacer una abertura.

—¡Está justo sobre nosotros! —Exclamó Amaranto sacudiendo el vehículo de forma violenta para sacársela de encima en lo que Cian hacía lo suyo por órdenes de Sybak, disparando con la torreta hacia cada pared del vehículo buscando acertar al mono de casualidad.

—Asomando los ojos de su propia cabeza que llevaba entre las manos a través de los hoyos creados por las balas como si quisiera burlarse del grupo, Ambipom siguió paseándose por el techo hasta que una explosión la sacó de balance cuando Cian impactó de forma accidental una piedra de pólvora que Amaranto arrojó hacia lo alto.

Aprovechando de ver al mono rodando malherido por el suelo Cian abrió la puerta de la caja de par en par y comenzó a todas las balas de la ametralladora directo sobre Ambipom

—¡Ahhh! —Exclamó Amaranto viendo por el retrovisor—. ¡No creas que te dejaré verte mejor que yo! —Comenzó a zigzaguear con el único propósito de hacer fallar a Cian la mayor cantidad de balas posibles.

—¡Imbécil! —Metió Izoold las manos en el volante para componer el trayecto—. ¡Estas gastando mis balas, pedazo de subnormal!

—¡Eso debería bastar! —Presumió Cian de manera ingenua, solo para ver al mono levantarse, acercándose corriendo a gran velocidad como si nada, aún con las balas impactando en forma de oleadas sobre todo su enfermizo ser—. ¡¿Seguro que es un Zombi y no un Pokémon que viene del futuro a destruirnos?!

—¡A este paso no me sorprendería que el agua de Mercurio tuviera un puto virus T-800! —Respondió Syback apoyando a Cian con sus propias pistolas.

Saliendo a la calle principal, el auto adquirió más velocidad, llegaron a la iglesia en menos de lo que imaginaban, o al menos estuvieron muy cerca cuando pudieron apreciar a un montón de Pokémon a mediación de la calle. Eran incluso más de los que habían visto en aldea Linoone. Todos caminando despacio entre tambaleos hacia el mismo lugar, todos tratando de llegar a la iglesia.

—¡¿De dónde han salido estos Pokémon?! —Se preguntó el lobo aún luchando por recuperar todo el control del volante entre zigzagueos, notando como la densidad de población iba en aumento cuanto más se acercaba al templo.

—Parece que este año se adelantó la época de peregrinaciones —Contestó Izoold mirando por la ventana—, ¡pero dudo mucho que su razón sea la de querer llevar una vida más íntima con Dios!

De vuelta a la iglesia Toxtricity ya se había encargado de acabar con el Heracross extraño, y se encontraba estudiando su cuerpo descompuesto solo para descubrir que se trataba de un inmortal. Sin dar reparo lo arrojó con disgusto fuera del lugar por el mismo sitio que entró conociendo bien que pronto se volvería a poner en pie.

—¡Tenemos un gran público afuera! —Entraron de vuelta Levigis y Magenta por el frente, buscando volver a bloquear la puerta con las bancas cercanas. —Mi intuición dice que solo van de paso a darse un chapuzón en el rio de la barranca. —Suspiró volteando a ver a Magenta—. Y yo que no quería volver a este escenario que nos dio un pésimo debut.

Dialogando sobre la identidad de aquellos Pokémon, ambos grupos terminaron hablando sobre la lágrima de Xerneas y la leyenda de la fuga del soñador más pronto que tarde cuando Toxtricity soltó la sopa al respecto. A él no le importaba dar a conocer el tema, mientras que a Espeon al menos le dejaba conforme saber que el conocimiento era similar. Aun así, Levigis tuvo mucho cuidado de no mencionar nada que Duo no mencionase primero.

—Todas las pistas dan para ello. —Exacerbó Duo—. El alcohol que no es alcohol que ocultaba su compañero… Su amiga Palmacosta fue la única que vieron beberlo y ahora es inmortal… lo mucho que Heracross, un imortal, quería este barril… —Volteó a ver al grupo de Luin ahora reunidos alrededor de una estable Ozette—. ¡Ese tal Sinoa es quien estuvo traficando con el agua de Mercurio todo este tiempo!

El grupo tardó en asimilarlo puesto que el viejo Diggersby jamás aparentó ser más que un despistado más dentro del grupo, pero poco a poco fueron cediendo a una verdad que no podían negar, discutiendo entre ellos mismos sobre todo lo que había ocurrido hasta ese momento.

—¡Ese bastardo! —Apretó Luin los dientes. —No solo fue que se burló de la confianza de Izoold, sino que planeaba acabar con todos nosotros y dejarnos en el mismo estado que Palmacosta…

—Palmacosta… —Mencionó el caballo—. Me pregunto qué habría hecho para merecer ese final…

—SI LO UNICO QUE HACIA ERA FARFULLAR SOBRE HIMA…

—¡No…! —Añadió Ozette ya consciente—. ¡¿Creen que le haya hecho algo a ella también?!

—Ya habrá tiempo para que hagan sus preguntas después! —Intervino el Pokémon veneno tomando el barril con ambas manos por encima de su cabeza y lo arrojó fuera del recinto por la puerta trasera—. ¡Primero hay que deshacernos de esto!

El barril no terminó de caer al suelo cuando fue interceptado a medio vuelo por un Bewear dando un salto de gran impulso, asustando a todos los presentes dentro del templo por la forma tan repentina en que apareció. Varios Pokémon más llegaron en grupos para pelear entre ellos por dicho objeto entre atisbos y gruñidos.

—Una vez que lo terminen nos dejarán en paz ¿no? —Preguntó Ozette.

—Capitán Levigis… —Habló Magenta con calma—. Tenemos que subir al segundo nivel cuanto antes. Pronto todos van a querer entrar aquí.

—Será mejor seguir instrucciones pues. —Le siguió Espeon a las escaleras.

Cuestionando sobre a dónde se dirigían, Espeon no perdió el tiempo en explicaciones, conociendo bien que las intuiciones de Magenta no tardaban mucho en volverse realidad. Y solo invitó al resto a seguirle hacia la segunda planta. Ya había acertado con lo de la luna, por lo que esta vez decidieron hacer caso sin rechistar. Se quedaron entonces en silencio, escuchando como la horda de Pokémon arremetía contra la entrada principal.

—Buscan el agua de mercurio ¿no? —Cuestionó Luin a Espeon—. Por qué ahora es tal su deseo por entrar al templo de Arceus. ¿Buscan absolución acaso? La indulgencia de Arceus es algo que ya no les será concedida. Faltos quedaron de su gracia eternamente.

Deseando aparentar ser él la fuente de respuestas para con sus enemigos, Espeon se contuvo de preguntar a Magenta por una razón. Confiaba en que mientras que Magenta estuviera sereno, él no tendría de qué preocuparse y jugó así ocultando la verdad. Se limitó a observar con paciencia con el fin de simular enigma antes de hablar su conclusión. —Su único fin es beber el agua de mercurio y nada más. Si quieren entrar a la iglesia es porque significa que en el lugar hay más barriles con dicha sustancia, o en su defecto, una forma de acceder a ella desde aquí.

—Oh… sobre eso… —Recordó y explicó cómo momento atrás dejó caer gran parte del contenido del barril en el suelo.

Mientras tanto, ya frente a la iglesia frenó Amaranto de golpe cuando el cuerpo de Ambipom se asomó por la parte superior del parabrizas, haciendo que esta saliera disparada contra el asfalto; Izoold aprovechó en bajar apresurado en busca de sus aliados. Cian y Sybak también salieron bastante malheridos a causa del freno repentino, sin tener nada a que sujetarse dentro de la caja con todas las armas de fuego en el interior volando por todas partes. Para su buena suerte ninguna se activó por accidente y con eso les bastaba.

La torreta Bellsprout no podía ser desencadenada del vehículo, por lo que para usarla Amaranto debió girar la camioneta primero.

—¡Pero yo voy a ser quien la use! —Condicionó el perro.

—¡Ni hablar! —Respondió el mapache—. ¡Es mía y con ella voy a rescatar a mis amigos! Volvieron a luchar entre ellos antes de llegar a un acuerdo.

—¡Mira! —Habló Magenta celebrando cuando se asomó por la ventana más cercana—. ¡Son Cian y Amaranto! ¡Han vuelto con bien a por nosotros! ¡Cian! ¡Cian! ¡Por aquí! —Saludó golpeando el vidrio.

—¡Son Levigis y Magenta! —Señaló Cian a Amaranto llevando solo la espada de Sirfetch'd en mano.

—¡¿Qué hacen atrapados con esos perdedores?! —Refunfuñó Amaranto sin prestar mucha atención a ellos como le estaba prestando atención a apartar las manos de Izoold de su juguete. —Ve por ellos ¡¿qué estás esperando?!

—¡ESTAN INTENTANDO SUBIR AHORA! —Vociferó Sirfetch'd

—Pero el agua está en el sótano que ¿no? —Replicó el Mudsdale. —¿Es que por error bajamos en lugar de subir?

—Por favor no seas idiota, trata de ya no decir nada hasta que todo pase ¿sí? —Solicitó Thievul con amabilidad—. ¡Lo más probable es que también haya agua por aquí!

—¡Chicos hay que seguir subiendo! —Demandó un Toxtricity atemorizado, esperando que la explicación de Luin fuese acertada. —¡Debemos encontrar esos barriles cuanto antes!

Enfrentándose a la horda a rango Melee, Cian intentó hacerse paso a la entrada de la iglesia golpeando a la mayor cantidad de cadáveres moviéndose de un lado a otro para evitarlos.

—¡Hey Cian! —Mencionó Lycanroc tomando posesión del arma un segundo—. ¡Aquí te va una ayuda! Disparó una pequeña ráfaga de balas en contra de su propio aliado en plan para desquitarse por arruinar el plan de Levigis.

Saltando de lado a lado antes de poder prestar atención, Cian no tuvo más opción que dejarse caer hacia atrás flexionando las rodillas cuando le dio el frente a la ráfaga, esquivándolas por casi nada cuando estas pasaron muy cerca de su pincho, cuando pasaron muy cerca de su cara e incluso entre los apéndices de aura dispuestos detrás de su cabeza cuando estos se ondeaban en el aire.

—¡¿Se puede saber cuál es tu gran idea?! —Reclamó apenas se reincorporó intacto.

En lugar de contestar Lycanroc se echó a reír satisfecho de su propia fechoría, pidiendo a Cian que se volviera a repetir para grabarlo en su cabeza en cámara lenta. Izoold ganó el control mientras tanto y comenzó a disparar hacia el frente hasta que algo lo frenó en seco un momento. Su padre apareció caminando entre los muertos como un zombi más.

—Papá… —Una lágrima brotó de sus ojos invadido por el sentimiento y remordimiento aún de haber matado a su padre en un intento ya demostrado inútil de detener los efectos del agua de Mercurio.

Por su parte y llegando al ático que conformaba la totalidad del tercer piso, el grupo liderado por Duo se encontró sólo con decorativos religiosos almacenados en cajas, no había rastro alguno de más barriles con agua de mercurio por ningún lado.

—¡Sea lo que busquen ya no tenemos a dónde seguir subiendo! —Habló Duo mirando fijamente a Ozette.

El Toxtricity parecía saber exactamente qué querían, pero decirlo era algo que le aterraba imaginar. Se sentía culpable por haber lavado el cuerpo del canguro en aquella sustancia aun cuando lo hizo de manera accidental. Hacer mención de ello era impensable, no por proteger su imagen, sino por temor a que la chica quisiera sacrificarse o que otros quisieran sacrificarla. No le quedó más remedio que tragar saliva y preparar la pokeflauta aún en su espalda con toda la responsabilidad que conllevaba su uso.

—¡¿Qué es eso?! —Viro Magenta la cabeza en dirección al ya inexistente puente pese a que una gran pared de madera rodeaba ahora su vista justo antes de sentir un pequeño temblor bajo sus pies.

—¡Ni creas que te vas a escapar! —Exclamó Amaranto en cuanto vio al Ambipom levantarse del asfalto ya sin pelaje y siendo más un pedazo de carne sin forma comenzar a trepar por el exterior de la iglesia para llegar al tercer piso en tan solo un instante con ayuda de sus colas buscando la ventana lateral más próxima.

—¡¿Qué ha sido eso?! —Preguntó Cian dejando de luchar por un segundo tras sentir el mismo temblor que Magenta. —¡No me digas qué…!

—¡¿Qué mierda es eso?! —Alzó Obstagoon la voz completamente invadido por el miedo tras echar una mirada a lo que se asomaba por detrás de la iglesia.

—¡¿Qué leches es… eso?! —Se cuestionó Amaranto casi sin habla tras hacer un trago difícil de pasar.

Escuchando la conmoción de la incesante lluvia de balas desde el interior de la iglesia, Espeon y el grupo que le acompañaba no hacían más que contemplar el deteriorado cuerpo de Ambipom intentando romper el cristal azotando su propia cabeza, la cual aún llevaba consigo entre sus pequeños brazos. Una absoluta imagen de pesadilla tanto para Levigis y Magenta, como para los amigos de Palmacosta que aún podían reconocerla pese a su nueva apariencia. Ni siquiera Duo pudo escapar a la sensación de nauseas que causaba aquella imagen siniestra bañada en las luces argentas procedentes de las lunas.

—¡No dejes de disparar! —Ordenó Izoold a Amaranto, apuntando los dos directo a aquello presionando el gatillo con todas sus fuerzas.

—¡Tenemos que salir de aquí ahora mismo!

—¡Las balas no hacen más que rebotar en su cuerpo!

—Arceus bendito, tuya es la infinita gloria de la creación…

—Se dejaron oír los gritos de desesperación antes de proseguir con otra lluvia de balas hacia lo desconocido.

Gracias a la expresión de Magenta y los gritos de desesperados de Amaranto, Levigis comprendió que algo había allá afuera que era aún más espeluznante que la Ambipom degollada de pie fuera de la ventana, Duo sabía bien a qué se estaban enfrentando, mas no tuvo tiempo de explicarlo para cuando el mono por fin rompió el cristal y los zombis derribaron la entrada a la azotea entrando entre golpeteos y alaridos.

—¡Debemos proteger a Ozette a toda costa! —Vociferó el Pokémon tipo veneno su nueva orden.

—¿Por qué… a mí- —Fue interrumpida la pregunta de Breloom cuando Ambipom se lanzó al ataque entrando en un modo frenético, sin embargo, rápidamente fue retirada de la ventana con un par de tentáculos que le jalaron de las patas antes de alzarla por los aires como si fuera un saco más liviano que el aire.

—¡Es nuestra única oportunidad! —Tomó Duo en brazos a Ozette y saltó por la ventana rota hasta el suelo ubicado a poco más de 7 metros de distancia.

Magenta le siguió llevando a Levigis sobre su cabeza y a Shinx dormido en brazos. Luin bajó trepándose a Exire robando el lugar de Hakonesia, obligando a este último a bajar haciendo un pobre espectáculo de sus habilidades para volar. Nadie estuvo ahí para reírse acerca de ello, pues todos estaban ocupados contemplando el espectáculo que aquellos tentáculos de pesadilla estaban dando con el cuerpo de Palmacosta.

El color de todos los presentes palideció cuando al echar un vistazo hacia lo alto, de pie, casi frente a la iglesia pudieron vislumbrar aún en entre los débiles rayos plateados combatiendo a la insondable oscuridad la forma de un Pokémon que, a pesar de jamás haber visto a uno de esa especie, daba la impresión de ser anormalmente enorme. Esto sumado a la extrañeza en los sonidos que emitía con cada pisada, y la forma tan caótica en que los tentáculos de su espalda que se movían, les causó a todos unos pavores horribles que los dejó helados y sin habla.

Cubriendo el cielo justo encima suyo con una densa neblina, un ser que parecía emular de mala manera la figura y rostro de un Chesnaught, de aspecto funesto y midiendo casi 16 metros, repleto además de múltiples lianas atiborradas que emergían del cuello y se retorcían en el aire todas juntas naciendo a partir de la gran coraza ubicada en su espalda, les dio la bienvenida a la peor de sus pesadillas cuando, tras juguetear con el cuerpo de la desahuciada Palmacosta, pasó a desgarrarla cual hoja de papel empleando apenas el mínimo de su fuerza, salpicando el suelo entero con la sangre del simio y se lo comió con premura; exprimiendo los restos de carne palpitante hasta machacar los huesos entre sus dientes.

—En el nombre de Arceus… —Exhaló Luin como pudo—. Mercurio, ¿Qué mal has desatado en este mundo?

Emitiendo un segundo rugido que sonó más como un alarido, el Chesnaught gigante buscó y atrapó con sus látigos liana a la mayor cantidad de Pokémon inmortales dentro y alrededor de la iglesia, repitiendo lo que le hizo a Palmacosta con todos ellos, en una ceremonia que había pasado a convertirse en todo un carnaval de lamentos y perdición para todos los presentes.

"Incapaz de morir, incapaz de razonar… la bestia se alimentará de los vivos sin conocer la saciedad. Con un rugir bravío e indómito, la calamidad emitirá una advertencia al mundo sobre su meteórico final."

—Se acabó…. ¿Es el fin del mundo…? —Se cuestionó Duo temblando con la Pokéflauta en mano—.

—¡¿Qué está pasando?! —Se despertó Shinx a causa del rugido. Magenta le cubrió los ojos de inmediato, casi arañando sus globos oculares con la mejor de las intenciones por proteger la cordura del niño. Este sin embargo no pudo evitar exclamar a causa del dolor y volvió a gritar hasta desfallecer con el alma de fuera apenas dio la menor mirada a eso frente a ellos.

—¡Disparen todos juntos! ¡Debemos derribar a esa cosa cuanto antes! —Ordenó Izoold haciendo que todos sus aliados tomasen un arma de la caja del vehículo para disparar todos juntos. Todos menos Balacruf, quien seguía en estado de shock al borde de la ventana a causa de la impresión.

—No… —Recapacitó el Pokémon tipo veneno recordando su convicción de justiciero—. ¡Yo debo protegerlos a todos, ese es mi juramento! —Se sacudió el miedo retomando su plan de acción con la Pokéflauta confiando en que estaba preparado para asumir las consecuencias—. ¡Rápido escondan a Ozette en la camioneta y aléjense lo más que puedan cuanto antes! ¡Los Pokémon en estado Dinamax buscan instintivamente alimentarse a como dé lugar de toda el agua contaminada por la lágrima de Xerneas!

Viendo que las balas no hacían más que rebotar sin importar a donde apuntasen decidieron hacer caso a la orden de Duo buscando acomodarse todos en la camioneta para huir cuanto antes.

—¡¿Qué tantas esperas Balacruf?! ¡baja de ahí ahora mismo! —Le regañó Luin desde la parte trasera de la camioneta tras terminar de acomodar a Breloom y en lo que el resto se iba a acomodando apretujados con la mayor de las prisas siendo apresurados principalmente por Amaranto e Izoold, quienes irían en los lugares del conductor y del copiloto respectivamente.

—I… I… —Farfulló el caballo perdido en sus pensamientos desde el tercer piso de la iglesia tras emitir un relincho ultra agudo provocado por ver al Chesnaught gigante muy cerca de él—. ¡I… Iselia! —Gritoneó con fuerza, dando un gran salto hacia el suelo y salió corriendo cruzando la avenida en dirección a la aldea vecina.

—¡Maldición! —Se llevó Obstagoon las manos a la cabeza, conmocionado por la actitud Balacruf, quien jamás había mencionado ese nombre desde que entró a Fracción roja—. Sé muy bien a dónde se dirige y no puedo abandonarlo, iré detrás de él. —Partió adentrándose entre la maleza a toda prisa. Levigis aprovechó la situación para tomar el lugar del copiloto.

—¡¿Alguien ha visto a los niños?! —Preguntó Ozette antes de cerrar la caja—. ¡No podemos dejarlos aquí!

"Retumbó en el valle el estertor de la muerte y se alzó ominoso sobre la tierra, arropando en un céfiro lóbrego todo punto atendido en su mirar. El óbito se extendió a través de los muros, aniquilando pueblos y ciudades enteras en un parpadear. Del fiambre renació para reclamar lo que por derecho pertenecía a su corona real: Yveltal, la encarnación de la destrucción."

—Si lo que me contó mi abuelo es verdad entonces cuando haga sonar la Pokeflauta todos los inmortales perecerán una vez más… —Se quedó Duo mirando el instrumento musical en sus manos un momento—. Si la historia de mi abuelo es verdad significará que vendrá a por nosotros una batalla contra un Pokémon al que no le puedes ganar… el alma de la señorita Marina…

—¡Tú fuiste el primero en advertirme sobre esta calamidad, no permitiré que te quedes solo en el lugar! —Le habló Lucario tomándole por detrás.

—¡Disculpa, es una tarea que me encargó mi abuelo, es una tarea que me encargó la señorita M- —No terminó de explicar cuando la flauta fue arrebatada de sus manos, partiéndose en cientos de fracciones que cayeron al suelo, tiñendo el asfalto con un par de gotas color carmesí.

Confundidos por lo ocurrido los dos Pokémon frente a la caja se cuestionaron incapaces de llegar a una respuesta sobre lo que había pasado cuando una gran sombra apareció bajo sus pies y una gran cantidad de humo negro comenzó a emanar entre las grietas del suelo al mismo tiempo que un aura de pesadez los envolvió por instante antes de desaparecer adquiriendo la forma del legendario Yveltal.

—¡Ugahh! —Cayó el Raboot colgado de un árbol a orilla del camino sobre un par de matorrales muertos que le llenaron la cara de ramitas ensuciando su blanco pelaje. —¡Rayos! —Asomó la cabeza, escupiendo arena en lo que revisaba su gran rifle tras haber desperdiciado una de sus tres balas—. ¡Me he quedado a nada de darles!

—Acabas de romper la Pokeflauta… —Volteó a verlo Toxtricity aún más pálido que cuando observó a Chesnaught—. Has destruido uno de los legendarios tesoros del hebdomadario de Yggdrasil… la última voluntad de mi abuelo… la única forma de acabar con los inmortales… —Se agachó a recoger las piezas en un intento desesperado por volver a ensamblar el instrumento.

—¡Cuando el gran Flanoir se hace presente, la gente tiembla de forma indecente! —Enunció el conejo con algo de pena, no dando un reparo a las implicaciones de sus actos.

—¡Tenemos que irnos, Cian! —Puso Amaranto en marcha el motor del vehículo avanzando de a poco—. ¡Esa cosa ya va a terminar de merendarse a todos los zombis! ¡Te subes o te quedas! ¡No me importa! —Aceleró un poco más.

Sin tiempo que perder y sin pensar realmente en ello, tomó al Raboot del pellejo y corriendo lo arrojó al interior de la caja donde fue atrapado por Magenta. Estaba a punto de subir por su cuenta cuando Drizzile saltó del techo de la caja con el fin de herir a Cian usando una pequeña navaja.

—¡Nacer en las sombras! ¡Vivir en las sombras! ¡Ese es el camino de todo ninja! —Vociferó el Pokémon tipo agua en el aire frente a Cian—. ¡Yo me convertiré en el rey de los shinobis! —Sentenció amenazante.

De haberlo esquivado, el Drizzile hubiera caído al asfalto y Cian habría llegado a la caja sin mayores problemas; el niño no representaba ninguna amenaza después de todo, no obstante, Lucario prefirió enfrentarlo con un puñetazo directo en el rostro de Mizuho y lo mando a volar dentro de la caja, donde también fue atrapado por Magenta. Una buena acción pero que mermó el impulso del Lucario, imposibilitándole el abordaje cuando la camioneta alcanzó la tercera marcha.

—Perdimos a Cian de nuevo. —Se quejó Amaranto mirando por el espejo lateral—. ¡¿Para qué mierda se ha quedado?!

—Descuida —mencionó Levigis con total serenidad—, algo me dice que no va a abandonarnos. Además, mientras tengamos a Breloom con nosotros esa cosa va a darnos prioridad.

—¿Te importaría ponerme al día? —Solicitó el Pokémon tipo roca a su mejor amigo por toda la información recabada de la noche y este accedió con gusto a hablar sobre lo que encontraron en la casa de Izoold.

—¿La gente tiembla de forma indecente? —Cuestionó el Drizzile al Raboot—. ¡Pero qué pésima entrada y qué pésima puntería!

—¡Ugahh! —El Raboot adquirió una coloración roja como el tomate—. ¡Es-Era mi primera vez! ¡No es como si tú lo hubieras hecho mejor!

Ambos niños comenzaron a discutir sobre cuál de los dos dio más asco, Todos los presentes asintieron en que los dos habían dado todo el asco, y los mandaron callar contra la pared de la caja.

—Fue su primera noche en el grupo, ya mejorarán con el tiempo. —Les trató de animar Ozette—. Solo enfóquense más en la acción y menos en los discursos torpes. Con el tiempo verán que dejarán de dar asco… Tanto asco.

—¡¿De verdad?! —Cuestionaron los dos animados.

—Si sobrevivimos para contarlo. —Intervino Luin.

—Cosa ser grande,

—¿CREEN QUE EL JEFE VAYA A ESTAR BIEN?

—De ser sincero, me preocupa más Balacruf en este momento. Salió corriendo gritando el nombre de su hija.

—¿Pero su hija no está-

—Muerta.

—¿ES UN ZOMBIE?

—No, su hija murió durante la explosión de la presa a finales del año pasado.

—Alguna vez Izoold mencionó haber encontrado el nombre del Balacruf en el registro de la presa; el caballo sin embargo no parece recordar nada con respecto a ello. El nombre de Iselia me parece haberlo escuchado varias veces en el bar… ¿Ustedes no saben nada?

—No… Hakonesia y yo venimos de la capital, Ozette viene del territorio de Bismuto, y sobre Exire… es un completo misterio.

Escuchando la conversación en silencio, Magenta se quedó acariciando el lomo del pequeño León para tratar de reconfortarlo cuando este preguntó por lo que estaba ocurriendo tras levantarse de su segundo desmayo.

—Este es el lugar donde todo comenzó… —Expresó Balacruf de pie sobre una plataforma circular de acero cerca de la presa seca ahora que estaba en medio de la nada—. Este es el lugar donde todo terminó… el 31 de diciembre del año pasado.

—El día que Vanadio atacó la presa. —Complementó Izoold observando un panorama que ya había visitado muchas veces en busca de respuestas.

—¡Vanadio no tuvo nada que ver en esto! —A simple vista se podía percibir que algo había cambiado en el carácter del caballo, esa confusión parecía haberse esfumado y en su lugar una ira profunda es lo que quedaba. —¡Todo fue causado por Mercurio y sus soldados!

—¿De qué hablas?

—Mi esposa, Aselia, falleció en un accidente antes de que nuestra hija naciera, nuestra pequeña Deerling era mi orgullo y lo único que me quedaba de familia; la crie así con todo el amor del mundo que un padre puede darle, le enseñé el bien y el mal, le contaba historias de su madre… y como una melodía al corazón, escuchaba yo todo lo que ella quería ser de grande. Le apasionaba salir a explorar y pasaba días enteros trazando con sus pequeñas patitas mapas enteros de la ciudad y los alrededores. Sin embargo, no conforme con haberme quitado a mi esposa, Arceus le dio a mi hija la peor de las enfermedades. ¡Tan solo tenía 7 años! ¡¿Qué clase de mundo enfermo y podrido permite que un niño contraiga tal enfermedad?! ¡Este país se está yendo a la mierda por gente corrupta y malviviente, pero son los niños que no rompen un plato quienes son castigados con las peores plagas! ¡¿Dónde está la justicia en todo esto?!

—Lo siento…

—La iglesia no pudo ayudarme, tampoco lo hizo la medicina convencional, estaba desesperado y mi tiempo se agotaba… y su tiempo se agotaba… Entonces un día llegó ella, directo a mi como si alguien la hubiera enviado, como si el mismo Arceus hubiera respondido a mis suplicas, ofreciendo un trato que no tardé en aceptar.

—Tu hija…

—Iselia bebió el agua de la presa y como un acto divino sanó al instante. Fue un milagro, o al menos así lo creí en ese entonces. "Arceus no escucha", me dijo. "Quien la ha sanado no fue otro si no Giratina", me dijo. Vendí mi casa, vendí mis cosas, vendí incluso los mapas de mi hija, todo se fue para pagar los tratamientos a la fe de Orden de Giratina. Dime, ¿tú no darías todo el dinero del mundo con tal de poder pasar tan solo un instante más con ese ser que con su simple presencia es capaz de iluminar tu vida entera?

—No pienso que estés equivocado…

—Me rebajé, ensucié mi cuerpo con toda clase de actividades, robé, e incluso asesiné por unos tratamientos que eran cada vez más caros. La verdad es que no me arrepiento de ello, de haber tenido la oportunidad lo habría seguido haciendo con gusto hoy en día. No obstante, cuando llegó el fin de año el tratamiento generó una reacción adversa, su cuerpo se descontroló y comenzó a crecer de manera acelerada. Su mundo y el mío, llegaron los dos a su fin. Tras emitir un gran rugido al cielo Iselia devoró a todos los niños que también tenían tratamientos en la presa, ella era la única que había mostrado tal mejoría, y nada me llenó de vida como ese pequeño instante en que la vi corriendo de un lado a otro, tan vivaracha como hacia durante sus salidas al campo. Por más que luché por protegerla los guardias de Mercurio me dominaron y sucumbí bajo una gran cantidad de tuberías. Cuando desperté mi hija ya no estaba, pero por desgracia ya ni podía recordarla.

—Todos los residentes de esta aldea bebieron el agua de Mercurio. ¿Por qué no lo hiciste tú?

—Eso habría significado menos agua para mi tesoro. Prefería ir a beber siempre de los residuos ubicados cuesta abajo.

—Mercurio, como al resto de Pokémon de esta aldea, te ha engañado.

—No me engañó, yo me engañé con la mejor mentira que pude inventar. Mercurio me dio la tranquilidad de creer que mi hija tenía salvación.

—¿Qué vas a hacer ahora?

—Voy a seguir con ustedes. De no haber sufrido amnesia seguramente habría sucumbido al suicidio en ese momento, sin embargo, gracias a ese evento fue que pude conocerte, que pude encontrar un nuevo lugar en el mundo. Antes de ser golpeado por aquellas tuberías pude verlas claramente, a mi mujer Aselia y a mi pequeña Iselia, pienso que ellas dos me arrebataron sus recuerdos con la intención de evitarme el sufrimiento. Continuaré a tu lado viviendo por los tres.

—¡Bien dicho! —Le abrazó con efusión—. Bienvenido de vuelta Balacruf, espero que nos llevemos bien, ¡ahora vayamos a salvar a nuestros amigos!

—¡Arre pues! —Tras haber relinchado dejó que Izoold se subiera a su espalda y partieron con gran velocidad en busca de la camioneta que tenían una idea de hacia donde se dirigía siguiendo la autopista.

Por su parte Lucario seguía muy de cerca a Toxtricity, corriendo ambos de vuelta hacia aldea Linoone por la motocicleta de Duo.

—¡¿Alguna vez has escuchado la leyenda de la fuga del soñador?! —Preguntó el tipo veneno tratando de explicar a Lucario la razón de los inmortales.

—¡¿Que si la conozco?! —Replicó molesto—. Soy un Lucario que creció sin padres en su pueblo natal. Apenas evolucioné, a un payaso se le ocurrió que sería gracioso alegar que yo era el protagonista de dicha historia. ¡Desde entonces la gente no deja de verme como a un bicho raro!

—¡¿Y estás seguro que no lo eres?!

—¡¿De verdad crees en esa tonta leyenda?!

—¡No has dicho que no!

—¿Por qué mejor no me cuentas de dónde sacaste un objeto legendario?

—¡Mi abuelo era un gran coleccionista de antigüedades!

—¡Tu abuelo suena como un viejo muy aburrido!

—¡Y sí que lo era! ¡Pero es mejor eso a tener unos amigos extraños!

—¡Ah sí, nada más normal que un amigo no muerto de 20 metros de altura!

—¡Óyeme a Yesil me lo respetas maldito imbécil!

—¡Y tu respeta a mi… a mis… ¡Tu abuelo es aburrido!

—¡Eres un Lucario bastante peculiar, nada más alejado de todas esas historias donde se hacen llamar protectores de la justicia y la paz!

—¡No podría odiar más todas esas historias!

—¡¿Qué habrías hecho tú de estar en el lugar del Lucario de la fuga del soñador?!

—¡Sigues insistiendo en que soy ese Lucario ¿verdad?! Pues… Suponiendo que el manantial no mermaba sus efectos en las plantas que le rodeaban, imagino que no perdería su efecto de ser contenido en un recipiente natural. Una porción de tierra o quizás una planta para después colectarla por filtración.

—Has pensado mucho en el tema ¿no?

—No tanto como he escuchado la misma historia una y otra vez, ¡Aunque ahora que lo traes a la mesa, es bastante extraña la forma en que se da la leyenda! ¡Xerneas parece saber bien qué ocurre mas no interviene, en cambio le da esa tarea a un visitante de la aldea con una condición muy difícil de cumplir! ¡¿Por qué Lucario acepta?! ¡¿En serio creía que podría cumplir tal capricho?! Si Xerneas de verdad quisiera ayudar al Lucario o a su aldea se habría presentado más cerca de esta, cuando el chico estuviera de regreso. Eso me deja con dos teorías; Lucario en realidad tuvo que enfrentarse y derrotar a Xerneas en la cima de la montaña para tomar el agua por la fuerza, aunque de ser así no explicaría por qué no volvió a subir por más o por qué el agua perdió su efecto; lo que me lleva a la segunda teoría: ¡Lucario perdió el encuentro y se vio obligado a cometer dicho crimen!

—¡Así que pensamos lo mismo! ¡¿Quién lo hubiera imaginado?!

—¡La aparición de Xerneas fue muy oportuna para la resolución de la historia! ¡¿De dónde se fugaba el veneno?!

—¡Es lo que voy a descubrir! ¡Todo este mito sobre Xerneas y los Pokémon del tipo hada! ¿A dónde se fueron? ¿De verdad existieron? ¿Por qué razón desaparecieron? Disculpa, ya me puse a decir cosas de niños. ¡La motocicleta está un poco más adelante! ¿Tú por qué viajas?

—Mi viaje… ¿por qué lo hago? —Se preguntó en voz baja, sin darse cuenta que olvidó responder, terminando así la conversación hasta que llegaron al vehículo.

—¡Vayamos a ver el mundo juntos! —Le tendió la mano Duo para que se subiera detrás suyo. —¿Qué mierda he dicho? —Se cuestionó repetidas veces en silencio una vez salieron a toda marcha en busca de la camioneta.

Mientras tanto, no muy lejos de ahí reapareció un Pokémon ya olvidado por la noche, para entregar un objeto que su jefe le mandó buscar una vez los encontró a mitad del camino entre la aldea y la iglesia.

—¿Cómo estás?

—¡Mmmmmmh!

—Calmado, el efecto de este objeto no es como el del agua embotellada. Pronto deberás ir recuperando uno a uno tus sentidos. Estamos contra el tiempo, algo como lo que jamás había visto se acaba de alzar en el cielo. ¡Tenemos que ir a ayudar a Izoold!

—¡Mmmmmh!

Regresando de nuevo a la autopista, se encontraban todos los Pokémon viajando en la parte trasera de la caja disparando al cadáver de Chesnaught ya bastante cerca de atraparlos con todas las armas que tenían a su disposición.

—¡Fuego, fuego! ¡No dejen de disparar! — Ordenaba Luin a sus compañeros y solicitaba a Magenta por su apoyo manejando la torreta Bellsprout.

Pese a que todos podían ver como las balas rebotaban en su acorazada piel nadie más tenía otra idea para ofrecer y sólo podían confiar en la habilidad de Amaranto al volante.

—¡Mierda! ¡¿Cómo se supone que vamos a hacerle frente?! —Reclamó Lycanroc al aire viendo por los laterales cómo el Chesnaught parecía ignorar todo el daño, y sólo se acercaba cada vez más.

—¡Puedo verla! —Celebró Espeon mirando por la ventana hacia el frente—. ¡Esa montaña de picos gemelos a lo lejos es donde comienza el territorio de Bismuto!

—¡Es hora de que nos reciban con una gran fiesta en ciudad Molayne! —Vociferó Amaranto pisando el acelerador a fondo.

—¡Aguarda! —Solicitó Levigis un momento la atención de su mejor amigo—. ¡Como no llevemos a Cian entre nosotros nos veremos en la misma situación que el Pokémon que nos persigue si es que logran derribarlo! ¡Terminaremos todos siendo un alfiletero cuando menos!

—¡¿Entonces qué sugieres?! —Cuestionó Amaranto frustrado. —El torpe decidió quedarse atrás para fastidiarnos de nuevo. ¡¿Cuántos planes puede arruinar en una sola noche hasta quedar satisfecho?!

—¡Es menester hacer tiempo! —Explicó Levigis—. ¡Tengo entendido que hay una pequeña central eléctrica cerca de picos gemelos!

—¡Recuérdame darle un gran golpe a Cian cuando lo encontremos! —Giró Lycanroc el volante para tomar la autopista a su nueva dirección.

—Esa cosa se comió a Palmacosta como si fuera nada… —Apretó Izoold los dientas ya pudiendo ver al Chesnaught en la distancia—. Ahora la muerte de Hima y de Sinoa jamás podrán ser vengadas… ¡Debemos acabar con eso para que las almas de nuestros amigos consigan descansar en paz!

—¡La verdad es que ya no entiendo nada! —Expresó Cian fuerte y claro su frustración—. ¡Primero creí que íbamos a pelear contra unos locos! ¡Pero antes de que pudiera darme cuenta la aldea estaba repleta de zombies y los enemigos se hicieron aliados, ni siquiera he podido terminar de asimilar eso cuando ya nos encontramos jugando carreritas contra un Pokémon gigante!

—¡Hace mucho tiempo que te había dejado en la iglesia, ¿por qué no te habías reunido con tus amigos?! —Reclamó Duo.

—¡Soy malo con las direcciones y me perdí un rato!

—¡¿No crees que te hace falta más poder de protagonista?!

—¡¿A qué te refieres?!

—¡Hablo como en una historieta! ¡No sé cuál sea ese sueño que tienes, pero si quieres llegar lejos en este mundo podrido necesitas hacerlo en compañía de buenos amigos! ¡Tienes que enfocarte en ellos y tratar de protegerlos de la forma que lo haría un justiciero!

—¡No me hables de justicia! ¡Odio la justicia! ¡Todo eso no es más que una sarta de mentiras con las que engañan a la gente!

—¡A lo que me refiero es que no basta con que viajes juntos con ellos, tienes que involucrarte más en sus vidas y en sus metas, no es suficiente con que tengas los ojos puestos sólo en la tuya! ¡Eso solo es la mitad del viaje!

—Yo no quiero que…

—¡Debes pensar y creer que eres el protagonista de tu aventura, aún si tienes miedo a que puedan traicionarte, debes vivir pensando que si se han juntado contigo es porque tienen un ideal tan grande como el tuyo!

—Bueno yo les ayudé… derrotando al pato…

—¡Si por el contrario sientes que tu aporte se queda corto en comparación al del grupo deberías pensar que quizás sea porque tu ideal no está a la altura del de ellos! ¡Mientras no encuentres esa meta que llene tu corazón lo único que va a ocurrir es que tus amigos comiencen a dejarte atrás!

—Pero yo vengué la camioneta… —Comentó Cian en voz baja la última palabra, pensando en silencio sobre todo lo que había hecho hasta ahora durante el viaje. Había hecho lo que siempre soñó, ¿por qué entonces no había sido feliz hasta ahora? No pudo llegar a una respuesta cuando el Chesnaught apareció en el horizonte. —¡¿No te parece que está más grande que antes?! —Gritoneó Lucario con el viento chocando en su cara.

—¡Cuanta más agua de Mercurio consume más grande se hace! —Explicó Duo—. ¡El estado Dinamax es una condición que quedó bloqueada luego de que el árbol del comienzo se secara, sin embargo, algunos Pokémon aún presentan en sus genes el potencial para llegar a él! ¡Mi teoría es que al morir ese supresor que lo reprime se rompe! ¡Siempre supe que Yesil era un Pokémon muy especial!

—¿Y cómo lo detenemos? —Preguntó ansioso de conocer la forma de detener al Heatran gigante que aún atormentaba sus sueños—. ¡Tiene que haber una forma de revertir el efecto!

—¡Como la muerte, el estado Dinamax no tiene cura! —Sentenció de forma fría—. ¡Lo único que nos queda por hacer es destruir el cuerpo por completo, sin embargo, esa fuerte coraza amplificada será algo muy difícil de atravesar!

—¡Eso me agrada! —Expresó con ironía—. ¡No sabré mucho de sueños o de ideales, pero luchar sin un plan siempre es mi mejor habilidad!

—¡Tal parece que se dirigen a la central eléctrica! —Apuntó—. ¡Me estaba quedando cerca de ese lugar con mi banda, espero que hayan escapado a tiempo!

—¡Trágate toda la mierda! —Comenzaron a arrojar todas las pistolas ya descargadas como último recurso para ventilar su frustración. Lo único que les quedaba por arrojar era la ametralladora Bellsporut, pero esa estaba encadenada a la camioneta por lo que no podían separarla de ella.

Chesnaught por supuesto que no se inmutó ante nada de lo que le arrojaron, y exclamando un fuerte alarido lanzó un golpe al suelo agrietando la autopista en decenas de metros a la distancia en un santiamén, creó así una falla en el camino que tomó por sorpresa a Amaranto y poco pudo hacer para enmendar el curso de la camioneta ya a una velocidad peligrosa para todos los pasajeros. Se salió entonces del camino y se volcó a las afueras de la central eléctrica.

—¡No puede ser! —Exclamó Izoold apreciando el accidente ya muy cerca de ellos—. ¡No voy a permitir que le pongas un dedo encima a nadie! —Elevó en el aire una botella de plástico que Balacruf había ocultado en el patio de su antigua casa y la destapó para llamar la atención del monstruo. —¡Por aquí maldito infeliz!

Apreciando de forma instintiva un mayor volumen de agua de Mercurio en las manos de Izoold, Chesnaught se viró de inmediato en busca del elixir. Los Pokémon que participaron en el accidente aprovecharon la situación para recuperarse del golpe y cruzaron una barrera de torres de alta tensión.

—¡Ya habrá oportunidad de sanar heridas! —Gritoneó Levigis—. ¡Magenta, trae a Shinx con nosotros! ¡Amaranto, ve a por la Breloom!

—¡A la orden capitán! —Habló Magenta siguiendo la orden de Levigis. Todos los Pokémon le siguieron de cerca para ver que no lastimaran a su amiga.

—¡Ay no! —Murmuró Duo viendo la escena en que Chesnaught estaba caminando directo hacia Obstagoon—. ¡Tenemos que detenerlo aquí y ahora! —Adelantó la moto hasta quedar a una distancia media entre Chesnaught e Izoold y se frenó pidiendo a Cian que se bajara, pues era un asunto personal.

—¡Yo iré a con mis compañeros! —Se salió de la autopista en dirección a la camioneta volcada.

—¡Busquen por el contenedor más grande que vean y llénenlo de agua! —Ordenó Levigis tras pedir a Shinx que iluminase la central con toda la potencia que le fuera posible.

—¿Qué van a hacerme? —Se quejó Breloom en las garras de Amaranto.

—Hoy vamos a confirmar de una vez por todas si una vieja leyenda es verdad. —Emitió Levigis una respuesta ambigua—. Un mito de ancianos, mejor dicho.

—¡Yesil! —Tomó Duo la palabra de forma apresurada—. ¡Tienes que escucharme por favor! ¡Yo sé que, a pesar del cambio de apariencia, por dentro sigues siendo ese amigo bonachón que siempre estuvo para apoyar a Ámbar! ¡Que sigues siendo ese niño hambriento de justicia que no hizo otra cosa que soñar con la convicción de ayudar a los afligidos! —Agachó la cabeza y juntó las manos para emitir su plegaria—. ¡Te lo suplico! ¡Lucha por volver en ti! ¡Yo confió en que puedes escucharme, amigo! ¡Por favor!

Observando por un momento a Duo, Chesnaught se quedó de pie sin moverse un solo centímetro. La consciencia de Yesil después de todo solo se encontraba aletargada dentro de sus propios pensamientos inertes tal como le ocurrió a Palmacosta o a cualquiera que hubiera bebido el agua de Mercurio. Su mente simplemente estaba perdida, atrapada en las cadenas de su propio cuerpo, por lo que tras escuchar el nombre de Ámbar, por un segundo Yesil pudo recobrar la consciencia y volver a ganar el control de sus músculos y emociones. Una lágrima salió por la ventana del alma y brotó de sus ojos hasta el suelo. Podía recordar a Ámbar quizás… pero, ¿quién era ese Pokémon de pie frente a él ahora mismo? Buscó la respuesta en su corazón.

—Duo… —Farfulló el Chesnaught extendiendo su brazo hasta alcanzar a su viejo amigo.

—Yesil… —Correspondió Toxtricity chocando su palma con los dedos del Pokémon tipo planta.

—¿Duo? —Preguntó Izoold en voz baja—. Esa voz… ¡no puede ser! ¡Tú eres…! —No pudo terminar de acercarse al Pokémon que le estaba dando la espalda cuando el sonar de agua corriendo a mucha presión le sacó de concentración—. ¿Qué es ese ruido?

—Duo… —Repitió el Chesnaught con la voz rota—. ¡Enemigo!

Abriendo y cerrando la mano con velocidad Chesnaught no dio tiempo a Duo de responder y lo atrapó entre sus dedos solo para ser lanzado en el aire hacia arriba sobre su sitio, seguido de un fuerte golpe con el puño cerrado de la otra mano que lo propulsó mandándolo a volar muy pero muy lejos del sitio antes de volver a tocar tierra.

—¡Ahora si eres el más grande! —Fueron las últimas palabras del Toxtricity antes de volverse una estrella fugaz en el firmamento.

Un gran rugido se hizo presente una vez más y Chesnaught retomó donde se había quedado, caminando de frente hacia Izoold.

—¡Ven por mí hijo de la gran puta! —Ondeó la botella en el aire en lo que Mudsdale retrocedía. —Esto es lo que quieres ¿no es así? Pues ven por él. ¡Te haré pagar por lo que le hiciste a mis amigos y a mi nombre!

Estando a punto de llegar, Chesnaught volvió a detenerse, de pronto algo le indicó que una gran cantidad de lágrima de Xerneas estaba presente en la cercanía, exactamente dentro de la central eléctrica.

—¡Levigis cuidado! —Indicó Magenta mirando hacia arriba, poco más pudo hacer antes de ser agobiado por un repentino ataque de migraña que le dejó arrodillado en el suelo.

—¿Qué te ocurre? —Preguntó el lobo a su compañera sin moverse de su sitio, sosteniendo una manguera conectada al depósito de agua junto a Shinx.

—¡Todos salgan fuera! —Ordenó Thievul mirando como Chesnaught se elevaba de un gran impulso por el aire para atravesar de manera instintiva la barrera de torres de alta tensión que rodeaban al instituto abandonado.

Cayendo desde lo alto del cielo, el coloso destruyó media pared trasera y parte del techo solo con la fuerza de sus puños, colocando un pie dentro del establecimiento en lo que intentaba remover el techo a golpes para llegar hasta el agua. Un acto que estaba completamente fuera de las visiones de Magenta. Una lluvia de rocas y concreto comenzó a caer sobre el vulnerable grupo de Espeon aún aferrados a su plan de acción.

Estirando sus brazos, Breloom salió por su cuenta muerta de miedo en busca de su equipo, abandonando a su suerte al Pokémon psíquico que debía protegerla; este intentó seguirla, pero una gran roca le bloqueó el paso y otra más que cayó sobre el contenedor de agua que lo bañó de pies a cabeza, arrastrándole hacia dentro en un gran chapuzón.

¡Ayuda, ayuda! —Suplicó Levigis chapaleando en el agua debido al impacto que le hizo perder el equilibrio, empeñado en escupir la mayor cantidad del líquido que había tragado por accidente durante la zambullida.

—¡Levigis! —Exclamó Amaranto desesperado por no poder ayudar.

—¡Voy a por él! —Habló Magenta reponiéndose del dolor supuestamente aleatorio y salió con la mayor velocidad posible para rescatar a su amigo del agua. —¡Sigan con el plan!

—¡Bien! —Se preparó Amaranto para abrir la llave de presión—. ¡Enano necesitamos ese trueno una vez más! ¡Tú puedes hacerlo me oyes!

Apenas vio a Shinx asentir con la cabeza, Lycanroc abrió el paso del agua apuntando al Chesnaught. Su plan siempre había sido atraerlo a la central creando más agua de mercurio con las gotas presentes en Breloom de la misma forma que el Lucario del mito lo hizo, y provocar que se electrocutase en la barrera exterior de cables de alta tensión, en lo que lo remojaban con la propia agua que tanto deseaba. No obstante, ahora que había burlado el obstáculo en una demostración de intelecto similar al de Palmacosta, el lobo nocturno reformuló una nueva idea de inmediato con ayuda del integrante más joven del grupo.

—¡Mwarr! —Rugió Shinx atrayendo las nubes de tormenta sobre la cabeza de Chesnaught para proceder con un rayo inmediato que dio justo en el blanco.

—¡Así se hace enano! —Lo felicitó Amaranto de verlo actuar con decisión—. ¡Aunque deberías buscar decir algo que vaya acorde al poder que estás por demostrar con tus ataques!

Mezclándose el agua con la cascada de electrones, una importante cantidad de humo comenzó a emanar de la coraza del Pokémon tipo planta; demostrando que el plan fue ejecutado de una forma impecable. Sin embargo, aún con la orquesta perfecta el ataque no consiguió tener el efecto esperado, pues la coraza de su cuerpo era bastante gruesa y la electricidad apenas recorría la superficie de esta antes de llegar al suelo. Lo más que consiguieron fue poner en modo de alerta los instintos del Pokémon gigante que ya estaba buscando a su próxima víctima.

Preparando las lianas de su espalda, Chesnaught arremetió en contra de Mienshao que ya tenía a un Espeon remojado en agua de mercurio. Ambos formaban ahora parte del menú del tipo planta y este ya estaba más que hambriento con un hambre voraz e insaciable.

Magenta intentó escapar como pudo de las primeras lianas que llegaron a él, pero eran demasiadas para simplemente esquivarlas a todas. Era una batalla más que perdida para la pareja pese a cualquier ayuda o visión que pudiera tener.

¡Tumba rocas! —Alzó Lycanroc la voz de forma estridente para realizar su ataque, pero fue inútil. La coraza de Chesnaught era simplemente inmune a todo, más ahora con ese tamaño—. ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Enano debemos quemar las lianas ahora mismo!

—¡Aunque lo ordenes por más que quiera no puedo hacer otro rayo tan seguido! —Replicó el leoncito dejándose caer sobre el concreto—. ¡Necesito recargar energías!

—¡Mierda! —Exclamó el perro frustrado—. Modificar la naturaleza requiere muchísima energía, puedo generar pólvora… pero no tengo en mis manos nada con qué encenderla… —Musitó apretando los dientes.

Azotando a Magenta ya cansado contra el suelo mediante sus lianas, el titán centró toda su atención primero en Levigis al estar repleto de agua, se miraba como el bocadillo más apetitoso para el tipo planta, por lo que lo elevó primero sólo a él para dar comienzo a su espectáculo ya visto con anterioridad.

—Ya voy por ti… Levi…— Se reincorporó Magenta aún desorientado para rescatar a su capitán. Rápidamente volvió a quedar sentado por un golpe directo del coloso que lo proyectó a estrellarse de lleno contra la pared de acero aboyando el metal.

—Amaranto será mejor que no te acerques o terminarás embarrado en esto por mi culpa. —Amenazó Levigis desde el aire a su mejor amigo en cuanto lo vio acercarse sin reparo—. Será mejor que huyas de aquí y te dirijas directo a las ruinas de Pachira o no podrás llegar a tiempo a rescatar a tu hermana.

Dudando un momento, Amaranto perdió el tiempo debatiendo internamente si debía arriesgar su vida por su amigo, o ir a la segura por su hermana. Después de todo, de fracasar en ese momento no habría nadie más que pudiera rescatarla; pero, ¿podía estar si quiera seguro de que su hermana siguiera viva? El temor de pensar estar siguiendo un mero un fantasma durante cinco años recorrió su cuerpo invalidando sus pies.

Mirando a su amigo con la cabeza hacia el suelo desde lo alto, Levigis cerró los ojos tratando de no pensar en lo siguiente a suceder. Tratando de no pensar en que Lycanroc estaba por abandonar el lugar. Se aferró a creer que así lo haría por su bien y el de su sueño, pero sabía que de verlo en ese momento terminaría con el corazón roto. Se limitó a sentir como volaba por el aire saltando de liana en liana antes de llegar hasta la boca de Chesnaught.

—¡Los malabares es lo más básico en el mundo del espectáculo! —Resonó una voz en la cabeza del Pokémon psíquico—. ¡No te daré de comer hasta que vea que puedes hacerlo bien por una vez para variar!

—Oh cruel ironía del destino… —Pensó el Espeon resignado—. Levigis… este siempre fue el acto más difícil para ti, al menos permíteme enseñarte como se hace mientras observas desde el cielo…

—¡Yo también soy un protagonista! —Gritoneó Cian apareciendo dentro de la instalación, conduciendo la camioneta deteriorada a toda velocidad. La maquinaria ya ni siquiera contaba con el vidrio del parabrisas, pues este se rompió durante la volcadura, y la bolsa de aire había sido consumida más temprano, por lo que le pareció un vehículo perfecto para su nuevo plan.

Pasando por debajo de los pies del coloso, Cian condujo sin cuidado hasta impactar de lleno cerca a los transformadores eléctricos colocados en la pared del instituto. Salió así entonces despedido de la camioneta por acción de su gran inercia, volando directo hacia el hoyo en la pared que dejó Chesnaught cuando entró para usarlo ahora como una puerta de salida.

—¡Pero si es Cian! —Advirtió Amaranto saliendo de su trance a causa de los gritos del Lucario—. Pero qué- ¡Oh no no no no! —Sin pensarlo dos veces saltó desde su lugar para proteger a Shinx, quien era el Pokémon más cercano a él. Cuando lo tuvo en sus manos se rodeó en una capsula de piedra. —¡Ese cabrón está loco! ¡Pero al menos va a…!

Habiendo repetido el truco con el que los bandidos iniciaron su ataque, Cian estrelló la camioneta a toda velocidad contra la pared con la finalidad de hacer volar el lugar en pedazos y así fue como ocurrió. La camioneta quedó en llamas y gracias tanto a la gasolina presente como a la pólvora remanente dentro de la ametralladora Bellsprout aún encadenada a la caja, una explosión de tamaño considerable tuvo lugar al instante.

La espada poro de Sirfetch'd que permanecía en la camioneta voló en llamas hacia los transformadores aledaños y estos estallaron todos al mismo tiempo con su ayuda; Lo siguiente fue una onda expansiva se propagó rápidamente arrasándolo todo, derribando incluso al pokemon colosal mientras que la capsula que protegía a Amaranto y Shinx salió despedida del lugar con ellos dentro hacia el exterior. Por su parte, Espeon, quien se encontraba en el aire para ese momento, poco pudo hacer por protegerse y cayó de lleno al concreto ahora bañado en un mar de llamas.

—¡Levigis! ¡Magenta! —Gritó Amaranto apenas deshizo la capsula batallando para levantarse. —¡Imbécil! —Corrió a golpear a Cian en la cara—. ¡¿Crees que eso ayuda?!

—¡Hice lo que tú no habrías hecho! —Se justificó Cian—. ¡Intentar cualquier plan absurdo es mejor que quedarse quieto viendo como devoran a tu amigo! —Le regresó Cian el golpe en la cara—. ¡¿Cómo pretendes decir que vas a salvar a tu hermana si ni siquiera puedes salvar a la gente que está sufriendo frente a ti?!

La pregunta llegó a Amaranto de forma contundente y le repartió una bofetada que le dejó sin aire. Sin saberlo Cian le hizo una pregunta que alguien le había hecho hace bastante tiempo atrás y que ya había olvidado.

—¡Quietos ustedes dos! —Llegó Izoold a socorrerlos en compañía de su gremio.

Mientras una discusión ocurría afuera, en medio del fuego y rodeado por múltiples estructuras de concreto quedó un Levigis muy malherido, de no haberse sanado a sí mismo durante la caída posiblemente habría muerto. A pesar de su método agresivo, Cian consiguió rescatarlo de una muerte segura. No obstante, algo que no pudo proteger tras la explosión fue su apariencia.

—¡Te encontré! —Cantó Magenta entre risas, quedando de frente con él a una distancia apreciable—. "Capitán Levi"

—¿Aún me encuentro sobre el escenario? —Preguntó entre débiles jadeos, tendido sobre el suelo. Volteó a ver el lugar moviendo solo los ojos con pesadez. —Magenta ¿eres tú? —Intentó fijar la mirada en él, con el fuego a cubriéndolo todo en un principio fue complicado, pero conforme más lo enfocaba más se perturbaba de ver lo que Mienshao llevaba entre sus garras. Un objeto que reconoció fácilmente como suyo. O al menos, que de momento le pertenecía.

—¡Pero qué lindo te ves! —Mencionó Magenta centrando su vista en los tentáculos que nacían de la piel de Levigis con alegría, mas no sorprendido, pues de algún modo así era como su capitán siempre aparecía en sus sueños. Muy feliz estaba de poder apreciar su verdadera forma en la realidad. Quería saltar a abrazarlo con todas sus fuerzas, pero se contuvo.

—¡No puede ser! ¡Mi cuerpo! ¿Qué le ha pasado a mi cuerpo?! —Preguntó Levigis, mirando con disgusto su verdadera forma. Empezó entonces a toser de forma incesante, escupiendo nubes negras cada vez más grandes en lo que cubría sus enormes ojos azules detrás de sus tentáculos.

—Estás exhalando Miasma… tu cuerpo está maldito, y lo ocultas en uno que se encuentra marchito. —Se acercó despacio y colocó la máscara de Espeon que encontró en el suelo sobre el rostro—. Ellos… Si se enteran vendrán a por ti… Esto va a ser muy divertido~

—¡No poses tu mirada en este impío cuerpo mío, que cuanto más le observa uno más evoca el sufrimiento ajeno! ¡No debes verlo tú, no debe verlo nadie, pues cuando lo sabe uno, lo termina sabiendo el mundo! —Solicitó su compañero entre jadeos y carraspeos.

Reaccionando al cuerpo de Levigis, la máscara se apoderó de él una vez más, aprisionando su verdadera forma de vuelta en la silueta de un Espeon desgastado.

—Las heridas de este cuerpo no puedo sanarlas por cuenta propia. —Mencionó molesto sin agradecer el acto de Magenta—. Por favor no menciones nada de esto a Amaranto, el chico aún no sabe nada.

—¡Cuenta conmigo Capitán Levi! Realizó Mienshao un saludo militar y tomando a Espeon en brazos lo sacó del anillo de fuego mediante un gran salto.

Saliendo del lugar entre saltos por la abertura del techo, Magenta y Levigis se incorporaron al grupo que los aguardaba en el exterior. Grupo que para su sorpresa solo constaba del gremio de Izoold.

—¿Dónde están el Lycanroc y el Lucario? —Preguntó Espeon inquieto.

—¡FUERON CON EL JEFE A BUSCAR SUS CUERPOS QUACK! —Respondió Sirfetch'd con prisa—. ¡ESA QUACK COSA, ¿PUDIERON DETENERLA?!

Antes de conseguir emitir sonido alguno, un gran rugido ya conocido por todos tuvo lugar en la cercanía. Más exactamente desde dentro del instituto, cuando el Chesnaught logró ponerse en pie teniendo ahora un tamaño que duplicaba al de la última vez que se le vio.

—¡Imposible! —Externó Espeon de manera casi inaudible lo que todos pensaban mirando con terror. —¡¿Qué no hay una forma de detenerlo?!

—Chicos… —Tomó Breloom la palabra—. Parece que este es el fin de verdad. No creo que quede algo que podamos hacer para remediar la situación… Muchas gracias por su ayuda. —Habló serena, tratando de contener las lágrimas por estar frente a la muerte una vez más. Luchando por no abrazar a sus amigos una última vez, no vaya a ser que les transfiriera agua de Mercurio ahora que había sido remojada una vez más en ella—. Será mejor que se vayan y huyan lejos de aquí. Trataré de guiarlo a las montañas para que puedan escapar. Despídanme del jefe… díganle… que siempre lo amé y que lamento haber sido una molestia hasta el final.

—¡La montaña! —Reaccionó Levigis—. ¡Lo único más grande que Chesnaught es la montaña! ¡Debemos ir hacia ella!

—Claro —Intervino Thievul—. ¡No podemos derrotarle, pero aún podemos enterrarlo debajo de ella!

Echándose a correr tan rápido como sus piernas les permitían, Magenta, Levigis y Ozette se dirigieron directo a la montaña en un intento desesperado por ganarle a un Chesnaught que en nada iba a alcanzarlos.

—¡Suban! —Les abrió Thievul la puerta a un pequeño Jeep perteneciente a la empresa eléctrica conducido por Gumshoos cuando los alcanzó casi de inmediato.

—¡¿Qué están haciendo?! —Cuestionó Ozette incrédula de recibir esa ayuda.

—¡Escapando de nuestra muerte juntos! —Respondió Thievul salpicando el contenido de la botella que Izoold dejó en sus manos sobre él y sobre la cara de todos sus amigos.

—Son más tontos de lo que pensé—. Se quejó Espeon siendo el primero en saltar al vehículo.

—¿Dónde está Balacruf? —Preguntó Ozette ya sobre el vehículo en marcha.

—¡Balacruf esperar jefe!

—¿Notaste que se veía diferente? Quién sabe qué le ocurrió, pero se le miraba decidido.

—¡Lo mejor será preocuparnos por nosotros primero! ¡Sujétense bien que será un camino lleno de sobresaltos!

Llegando apenas a la central eléctrica hicieron su acto de presencia dos Pokémon ya bastante agotados de tanto correr sin parar desde la iglesia, justo a tiempo para apreciar al Chesnaught aún con la espalda en llamas avanzar directo hacia la montaña.

—¡No hay más! —Habló el Pokémon del tipo volador—. ¡Toca ir cuesta arriba Triet! ¡La justicia oscura nos aguarda!

Dentro del plantel destruido, bajo los escombros por su parte fueron emergiendo tanto Cian como Izoold a la misma vez que Amaranto, quien en todo momento estuvo protegiendo a Shinx.

—¡¿Qué vamos a hacer ahora?! —Preguntó Shinx nervioso haciendo un poco de luz para que todos pudieran encontrarse. El caballo usó la luz para guiarse hasta ellos.

—Van a la montaña— Habló Cian.

—Lamento cesar la búsqueda, pero tengo que proteger a mis amigos primero. —Expresó Izoold subiendo al lomo de Balacruf.

—No te preocupes. —Respondió Amaranto con calma—. Si Levigis o Magenta aún estuvieran por aquí esa cosa no se habría marchado hasta encontrarlos. Deben ir junto a tus amigos hacia la montaña.

—¿Crees que esto sirva para alcanzarlos? —Regresó Cian luego de un pequeño viaje a la autopista.

—¡Tienes 10 segundos para descansar enano, quiero ese trueno listo cuanto antes! —Respondió Amaranto mandando a Shinx a recargar su corriente en una fuente eléctrica en lo que formulaba un plan de ataque en conjunto con Cian e Izoold—. Caballo. ¿Te interesa la idea de volverte el más rápido del oeste? —Recogió del suelo un par de tuberías de acero.

—¡Ugahh! —Expresó Raboot nervioso en la parte trasera viendo como el Chenaught en llamas estaba a nada de atraparlos.

—Aún tienes esa pistola contigo ¿no? —Le cuestionó Drizzile—. ¡No te he visto disparar desde que fallaste al Pokémon tipo acero! ¡¿No puedes hacerlo?! ¡Dame acá! —Demandó el camaleón de agua intentando arrebatar el rifle de las manos del conejo.

—¡Ugahh! —Luchó Raboot por conervarlo—. ¡No lo toques! ¡Es el ultimo recuerdo de mi abuelo!

—¡Si no lo disparas pronto todos conoceremos a tu abuelo! —Lo dominó sin mucho problema, recostándolo en la parte trasera del jeep, presionando el gatillo del rifle contra el vientre de Flanoir y lo accionó acariciando parte del cuerpo del conejo ya con la piel erizada de sentir las manos de Mizuho deslizándose lentamente por toda la zona, sintiendo el débil efecto de rebote ocasionar pequeñas ondas sobre su piel. Sin necesidad de apuntar mucho disparó contra las rocas ubicadas entre ellos y el titán para causar un pequeño derrumbe que frenase un poco al Chesnaught en lo que las sacaba del camino.

—¡Ugaaah! —Farfulló Flanoir impresionado y completamente colorado por la habilidad que demostró el Drizzile. —¡¿C-cómo hiciste eso?! —Preguntó desde debajo del rifle, más perdido en la mirada de Mizuho que en otra cosa.

—Necesitas calmarte y serenar tu respiración. —Respondió el Drizzile casi abrazando a Flanoir—. Si quieres luego te puedo enseñar… —Emitió el segundo y último disparo para causar otro pequeño derrumbe.

Debido a su gran tamaño y la forma en que el camino de la montaña se iba haciendo cada vez más angosto conforme subían, el Chesnaught gigante terminó por caer en una lateral tras pisar una roca rodante de la que tardó en recuperarse.

—¡Bien hecho! —Celebró Thievul—. ¡Eso nos dará suficiente tiempo para llegar al mirador! —Abrazó a los dos niños que no dejaban de vers ealgo apenados uno encima del otro.

—¡¿QUACK VAMOS A HACER?! —Preguntó Hakonesia acariciando las manos de su amigo Dragón.

—Magenta, —Murmuró Levigis—. este grupo está lleno de raritos, creo que fue mala idea haber venido con ellos.

—¡Todos aquí son muy lindos! —Respondió Magenta. —¡Pero el más lindo de todos eres tú capitán Levi!

—Vamos a atraer a ese Pokémon gigante justo al mirador central del que se pueden apreciar los dos picos gemelos justo por encima de uno. —Confirmó Thievul—. La principal atracción de la montaña. Una vez que… eh… la criatura se encuentre ahí vamos a dividirnos en dos grupos iguales para subir cada grupo por un pico y así confundirlo, haciendo que le sea imposible decidir a quién perseguir primero, aprovechando el momento para causar el derrumbe de los dos picos justo encima suyo.

—Me alegra ver que al menos sabes algo de estrategia. —Expresó Espeon.

—El campo militar era mi especialidad cuando vivía en la capital. —Respondió el Thievul sacando el pecho—. Esto es solo un juego de niños.

—¡Espero que estén todos listos! ¡Ya es hora! —Ordenó Espeon el escape de la mitad de los pasajeros cuando llegaron al primer pico. Magenta se bajó entonces en compañía de Thievul, los niños y Sirfetch'd. Al llegar al segundo pico Se bajaron los Pokémon restantes aparcando cerca del lugar. En él se encontraba Levigis, Druddigon, Breloom y Gumshoos.

Todos subieron a cómo podían por la montaña, sin embargo, pronto su esfuerzo se volvió inútil cuando Chesnaught se posicionó justo en el mirador, tal como querían, pero mucho antes de lo planeado pues llegó de un gran salto que provocó el derrumbe del pico más alejado a la central eléctrica, el cual debía ser escalado por el grupo de Levigis.

—¡Sigo siendo el que tiene más agua! —Descubrió Levigis—. ¡Se va a enfocar sólo en mí pese a que en el otro grupo hay un integrante más para compensar! ¡¿Cómo pude haber caído en tan burdo pensamiento?!

—¡Tú amigo sigue siendo el más empapado! —Mencionó Thievul—. ¡Necesitamos conseguir líquido cuanto antes para generar más agua de Mercurio con cual atraer a Chesnaught!

—¡ESTAMOS EN LA CÚSPIDE DE UNA MONTAÑA, ¿DE DÓNDE QUACK SACAREMOS AGUA QUACK?! —Preguntó el pato en modo de reclamo.

—¡No…! ¡Aún hay un lugar! —Mencionó Magenta tras un ágil replanteo en sus variables y derribó al pato sobre el suelo pisándole de las plumas para evitar que escapara—. ¡Todo sea por el bien de Levi y nuestro viaje juntos!

Por supuesto que para Sirfetch'd en ese momento escapar era lo que menos pensaba hacer ahora que podía palpar las suaves almohadillas de Mienshao con sus propias alas, sintiendo el fino pelaje similar al terciopelo dispuesto entre la agudeza de sus garras presionando fuerte contra sus plumas. Se podía decir que para el pato poder estar en esa posición era como un sueño mágico, sueño que pronto se volvió pesadilla cuando, segundos más tarde, pudo notar como todos los presentes se iban acercando a él de forma lenta y pausada con el rostro lleno de vergüenza.

—Lo siento mucho amigo, pero tenía que ser uno de nosotros… —Se disculpó Thievul cerrando los ojos para no ver lo que estaban por hacer en conjunto—. ¡Piensa que es por el bien de Exire! ¡Asegúrense de apuntar bien a la cabeza que es donde le cayó el agua.

—¡QUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAACK!

Un alarido más que estridente, superior a cualquiera que se hubiera hecho presente esa noche, incluidos los del coloso, se esparció de forma tan rauda y eficaz por el aire que incluso llegó a oídos de Bismuto y sus amigos cuando estos aún se encontraban sentados en la parte superior de la torre a mitad de su juego de cartas.

—Comes ocho. —Habló Bisharp sereno sin prestarle demasiada importancia.

—¿Qué ha sido eso? —Se preguntó Magnezone. —Sonó como el graznido de un pato rebotando entre las montañas.

—¿De qué estás hablando, Maxwell? —Llamó Bismuto su atención—. Todos saben que el sonido de los patos no genera eco. ¡Ahora no intentes cambiar el tema! ¡Te toca zamparte ocho cartas! ¡Y no intentes citar al libro de instrucciones como la última vez, son mis cartas y yo decido cómo se juega!

—¡Está funcionando! ¡De verdad está funcionando! —Celebró Thievul bajando la pata—. ¡Finalmente lo hemos confundido sin que sepa qué hacer ahora que las llamas han acabado con ese cúmulo de lianas sobre su cuello!

—¡Consiguieron consumar un acto digno de llevarse la atención de los espectadores! —Respiró Levigis de forma profunda ahora que el titán le dio la espalda—. Pero ¿cómo lo han logrado?

—Eso es lo de menos. —Respondió Gumshoos—. ¿Qué vamos a hacer nosotros ahora? Ese Pokémon derribó la mitad de la montaña con su entrada. Ya no hay forma de que derribemos esto sin un movimiento Pokémon de por medio.

—¡Aquí viene! —Señaló Thievul desesperado—. ¡No tardará mucho en trepar hasta acá arriba! ¡Debemos derrumbar la cima con todos juntos! —Habló saltando de roca en roca presuroso hasta que por desgracia una roca floja causó un semiderrumbe prematuro debido a que la cima fue debilitada con las vibraciones del grito de Sirfetch'd; el plan de ese lado también se vino abajo, acabando con sus ideas y dejándolos sin un lugar a cuál escapar.

—Ándale ándale arriba arriba yeepa! —Exclamaba Hawlucha para animar al gusano a no desistir rodando cuesta arriba ya sin aire—. ¡Falta poco para llegar a la cima!

Pese a que algunas rocas golpearon consiguieron golpear al Chesnaught no fue suficiente para derribarlo, y más pronto que tarde los terminó alcanzando, quedando a una distancia mortal de sus puños.

—¡HAGAN ALGO! ¡¿QUÉ NO VEN QUE VA A COMERME QUACK?! —Los responsabilizó de todo un indignado Sirfetch'd—. ¡SI MUERO AQUÍ ASI JURO QUE VOLVERE DEL OTRO MUNDO A JALARLES LAS PATAS QUACK!

—¡No dejaré que lastimes a uno más de mis amigos nunca más! —Pudieron escuchar todos una voz profunda e inspiradora resonando entre las rocas y la grava, llegando desde la parte trasera del monte a espaldas de Mienshao y Thievul— ¡Fracción roja pondrá fin a tu patética existencia de una vez por todas! —Gritoneó Izoold alzándose justo sobre la cima de la montaña, cabalgando sobre un Balacruf que galopaba a toda velocidad en medio de la oscuridad.

Llevando a cada lado una tubería que Amarando colocó sobre el caballo como propulsores, bastaba con un pequeño golpe de Izoold sobre ellos para generar una explosión que les daba cada vez más y más velocidad en lo que descendían buscando confrontar de manera directa al Chesnaught en una batalla final.

—¡Tanto el Lycanroc como el Lucario, los dos consiguieron demostrar una habilidad excepcional, creer en ellos es todo lo que puedo hacer! —Pensó Obstagoon sujetándose fuerte al cuello del caballo esperando por el puñetazo del Pokémon titán para dar inicio a su plan.

—¡Son Izoold y Balacruf! —Movió Thievul la cola, lleno de sorpresa y alegría—. ¡¿Qué pasa con esa velocidad?! ¡¿De verdad piensan enfrentar al Chesnaught solo?! ¡NO! ¡No van a hacerlo solo! ¡Estamos todos siempre juntos como un equipo! ¡Canten todos! —Empezó a entonar el himno de Fracción roja para apoyar la determinación de Izoold. Resonando hasta el otro pico Breloom Gumshoos y Druddigon respondieron al canto con el mismo entusiasmo del zorro.

—¡¿Qué están haciendo?! —Se quedó Levigis observando en silencio. —¿Qué planea hacer él solo? ¡¿Dónde están Cian y Amaranto?!

—¡Aquí viene! —Golpeteó Izoold a Balacruf para darle más velocidad—. ¡Prepárate! ¡Esta es nuestra fusión de almas al 100%! —Exclamó lanzando una piedra compactada de pólvora sobre el suelo haciéndola detonar como si fuera una granada en una cortina de humo justo frente a ellos.

Eludiendo el ataque de Chesnaught gracias a la pantalla de humo, Izoold ordenó a Balacruf saltar con todas sus fuerzas, golpeando los propulsores una vez más para alcanzar la mayor aceleración posible desde el aire. Consiguieron así subirse en el brazo del titán, llegando con éxito a la segunda fase de su plan. Se concentraron entonces en recorrer el total de la altura del coloso en estado Dinamax de brazo a brazo pasando por sus hombros antes de que este pudiera reaccionar gracias a la velocidad conferida, arrojando durante el trayecto más granadas de pólvora a los pies de su enemigo, hasta llegar al final de su camino, saltando de vuelta a la pared de la montaña, sobre la que pudieron correr de lado gracias al impulso que no paraba de acrecentarse.

¡Soy duro como el acero! ¡Fuera de mi camino! ¡Esta es mi venganza! ¡Te voy a destrozar! —Se lanzó Obstagoon desde la pared entonando la canción en compañía de sus amigos, enfrentando por fin su diminuto puño de David en contra del de Goliat con el fin de hacer retroceder al gigante.

Izoold sabía muy bien que no podía hacerle frente al titán colosal, sin embargo, no era su intención en ese momento el de destruirle, tan solo deseaba hacerle retroceder un poco para ganar algo de tiempo. Así lo requería el plan. Para su buena fortuna el Chesnaught se encontraba de pie sobre una superficie bastante pequeña para sus pies, por lo que fácilmente consiguió sacarlo de balance con la fuerza y la inspiración de todos sus compañeros reunidos a su alrededor, con el deseo de vengar la muerte de Hima y de Palmacosta. Cantó así elevando su voz para desgarrar al cielo mismo empleando un poder digno de moler sus propios huesos en el enfrentamiento; un sacrificio completo que estaba dispuesto a tomar con tal de no perder a nadie importante para él—. Todo depende de ellos ahora… —Pensó antes de estamparse de vuelta contra la pared con exactamente la misma fuerza que empleó para derribar a su oponente, pero ahora en sentido opuesto.

¡Ese inútil lo consiguió! —Señaló Amaranto tras sentir la tierra estremecerse a causa de la caída del Pokémon gigante cuando aún se encontraba del otro lado de la montaña junto a Cian y Shinx—. ¡Es nuestro turno! ¡Sujétense bien que no habrá una segunda oportunidad! —Arrancó la motocicleta de Duo a la máxima velocidad con los tres encima de ella. —¡Más te vale que este cochino plan funcione, Cian!

Cruzando la cima de la montaña a toda velocidad por el mismo lugar que Izoold lo hizo, la motocicleta se elevó hacia el cielo como si hubiesen tomado una gran rampa de vuelo. Su objetivo era llegar directo a la cabeza de Chesnaught, y para conseguirlo Amaranto empleó sus grandes placas de piedra, apareciéndolas justo delante de la motocicleta para aterrizar en ellas y tomar impulso una vez más, prolongando así su estancia en el aire el mayor tiempo posible.

—¡Cree en mí, es algo que ya he hecho antes y te puedo asegurar que funcionará! —Presumió Cian abrazando fuerte a Shinx con un brazo y a Amaranto con el otro.

—¡¿Pero yo por qué tengo que venir yo con ustedes?! —Reclamó el pequeño tipo eléctrico.

—¡Porque eres un hombre ¿no?! —Respondió Amaranto entusiasmado de escuchar como todos entonaban su canción favorita, pensando que lo hacían por él, no dudó en meterse en la fiesta aún con su pobre dote musical—. ¡Si es por ustedes iré hasta el fin de la tierra!

¡Haz lo que quieras y entrégate a ello! —Respondió Cian uniéndose a la canción con la letra que ya conocía gracias a la nota que le entregó el perro esa misma tarde.

¡Acabaré con tu sufrimiento! —Continuó Magenta la estrofa que ya conocía pesé a que no recordaba haberla escuchado antes, observando con atención cómo Cian y Amaranto en conjunto con Shinx saltaban de la moto para caer de lleno sobre la cabeza del Chesnaught.

¡Armaste un caos por el amor de Arceus en este mundo que está podrido! —Se animó Levigis finalmente a cantar con todas sus fuerzas la canción que se había aprendido por insistencia de su amigo.

¡A donde quiera que mire la mala suerte me sigue! —Expresó Shinx con algo de pena, continuando con la siguiente y penúltima estrofa de la canción, aferrado con sus cuatro patas a la poro-espada chamuscada que Cian clavó en la corona del Pokémon Dinamax en lo que ambos perros colocaban un collar de granadas alrededor del cuello del coloso. Cuando terminaron Lucario le pasó a al Pokémon tipo roca la pistola de los simios que este le facilitó antes de su escape en la iglesia, la cual aún conservaba sus tres balas intactas.

¡Enciende la llama con el poder indicado, las armas están hoy de mi lado! —Se unieron todas las voces entonando la última estrofa al mismo tiempo y con todo el ánimo, para después quedar en absoluto silencio escuchando el accionar del gatillo en la pata de Amaranto apuntando a la granada más grande que inició con la reacción en cadena de explosiones, una en seguida de la otra; todas en conjunto detonando en la parte más frágil del cuerpo del inmortal.

Incapaz de resistir tal presión empujando con una fuerza proveniente de todas las direcciones sobre el cuello del Chesnaught, su cuerpo, aún con el estado Dinamax terminó por hacer lo lógico según la física y su cabeza salió disparada de su cuerpo, elevándose hacia lo alto justo por encima de su sitio.

—¡Es tu momento, Shinx! —Exclamaron Cian y Amaranto en lo que se ponían de pie sobre la cabeza del Chesnaught aun elevándose en el cielo para declarar unas palabras dignas del poder del niño—. Estoy en el lugar bañado por la luz celestial, tú estás donde se abre la puerta al inframundo, ¡Ven, rayo sagrado!

¡Esto es el fin! ¡Indignación divina! —Maulló Shinx con toda su alma gracias a la entonación de esas palabras, pidiendo por el rayo más grande que hubiera generado jamás, el cual ni siquiera ellos pudieron ver debido a todas las nubes de tormenta que se generaron justo bajos sus pies, y que sólo pudieron escuchar impactar de justo sobre la herida abierta en el cuello del titán degollado.

Teniendo el gigante en cuestión, una coraza tan gruesa como para impedir el paso de la electricidad a su cuerpo, ahora dificultaba de la misma manera su salida, calcinando todos los órganos en el interior de la misma forma que ya había ocurrido antes con Whirlipede. Y cuando la corriente de electrones finalmente escapó a la tierra lo hizo detonando todas las piedras de pólvora que Izoold arrojó cuando corrió a través del gigante. Las montañas fueron así derrumbadas de este modo, sepultando a Chesnaught debajo de su manto pétreo, tal como Levigis y Thievul habían planeado en un principio.

Mientras tanto, en el aire el grupo de Cian apenas había llegado a su cúspide en lo más alto del cielo, pudiendo apreciar todo el panorama desde una altura inimaginada alguna vez por cualquiera de los tres cuando las nubes negras como la obsidiana se disiparon. Estando tan alto como las cimas más elevadas del continente, el grupo contempló el mar de cadenas montañosas que se extendían hasta donde sus ojos alcanzaban a ver. Llegando incluso a quedar deslumbrados por los rayos del sol que se asomaban en el horizonte pese a que para ellos aún faltaban horas para el amanecer.

Estremecidos y maravillados por contemplar semejante espectáculo se dieron cuenta los tres en su cabeza que entre ellos había nacido algo único, mas su obstinación les impidió llamar a ese algo que tenían por el nombre "amistad" y prefirieron simplemente referirse a tal unión como el producto de una fuerza; una fuerza nacida de una voluntad indomable que se eleva hasta el cielo desafiando a la razón, prevaleciendo más allá del tiempo luego de fragmentarse y anteponerse a otras en una recurrente sempiterna.

Ninguno de los tres se atrevió a decir palabra alguna durante todo el tiempo que estuvieron en el aire, sólo se resignaron a mirar boquiabiertos para no destruir el momento, no consideraban justo hacerlo. Aun cuando no tenían un plan para volver a tierra, se quedaron callados hasta que llegó el tiempo de su inevitable y presuroso descenso.

—¡Es hora ya! —Llegó Hawlucha por fin a los restos que quedaban de las montañas—. ¡De la entrada más oscura! —Pidió entonces al Whirlipede que lo arrojara con todas sus fuerzas para atrapar a los chicos en medio de su caída y llevarlos con bien a tierra cerca de Izoold, quien se encontraba intacto incluso después del tremendo golpe que le metió al Chesnaught.

Jurando que se debió a una acción divina, Izoold afirmó que se trató de un acto de benevolencia por parte de Palmacosta y Hima ayudando desde el otro mundo para protegerle. A quienes creyó ver en un delirio propio producto de la desesperación cuando chocó su puño contra los del Pokémon Dinamax, interponiéndose en medio del golpe para protegerlo. Eventualmente Izoold descubriría más delante que su salvaguarda se debió a que aprendió un movimiento Pokémon olvidado por su familia y que solo pudo aprender a causa de la necesidad y la inspiración de sus aliados gritando a toda potencia para obstruir toda clase de daño.

Admirando juntos el cuerpo abatido del Pokémon gigante bajo las piedras exclamaron con alegría para celebrar su victoria en equipo. Quemaron la cabeza de Chesnaught para acabar con su dolor, y ambos grupos se abrazaron de forma efusiva (menos Sirfetch'd que participó en todo esto desde lejos por lo incómodo que se sentía al respecto) y se felicitaron un sinfín de veces hasta que la adrenalina cesó y llegó el tiempo de reanudar lo que habían dejado pendiente al comienzo de la noche.

—Aún debo llevar tu cabeza a Vanadio, espero que no lo tomes personal. —Expresó Izoold tomando a Amaranto por el hombro—. Debo cumplir esa promesa que hice en conjunto a mis amigos caídos.

Aceptando ese desafío pendiente, Amaranto se quitó la gabardina rota y avanzó hacia el centro del mirador para enfrentarse a Izoold en un mano a mano con todos siendo testigos.

—Más vale que estés preparado a recibir tu castigo por haberme protegido. —Se tronó Izoold los nudillos ya frente al lobo nocturno.

—Podría vencerte ahora mismo incluso con una mano atada a mi espalda. —Respondió mostrando los dientes mediante una gran sonrisa de confianza.

—La herida de tu brazo se abrió de nuevo. —Mencionó Obstagoon sin sacarle la vista de los ojos

—No caeré en ese viejo truco. —Expresó el Pokémon tipo roca acercándose al mapache. Sin embargó la curiosidad le ganó y terminó echando una mirada curiosa por su bienestar.

Al momento que lo hizo, el Pokémon tipo Siniestro le metió un puñetazo directo en el hocico que desbalanceó al perro por completo.

—¡Eso ha sido trampa! —Exclamó Shinx preocupado.

—¡Eso ha sido justicia oscura! —Corrigió Hawlucha.

—¡Si serás un maldito! —Se sobó Amaranto el golpe entre risas, arrojando una piedra directo a la cara de Obstagoon, comenzaron así a repartirse golpes entre los dos de forma continua entre ladridos y gruñidos.

—¡Uy uy Dos botellas de vodka a que gana Izoold! —Mencionó Thievul.

—¡Cuatro a que gana el Lycanroc! —Contestó Breloom.

—¡¿Están apostando a que pierde su jefe?! —Cuestionó Cian algo indignado.

—¡Esto no es sobre Izoold o sobre el gremio! —Corrigió Balacruf—. Es sobre divertirse un poco.

—¡Yo también quiero apostar alcohol! —Alzó Magenta la mano, deseoso de embriagarse.

—¡No Magenta, tú no! —Se la llevó Cian lejos de ahí.

—Muchas gracias por su cooperación esta noche pequeños. —Se fue Ozette a hablar con los niños—. Espero grandes cosas de ustedes en el futuro. ¿Quieren ir a comer algo después de esto? —A pesar de que su participación fue más bien poca en esa ocasión. Esta noche pasaría a formar una parte importante en la vida de los dos niños, un evento que cambiaría para siempre la vida del Raboot y Drizzile en el futuro distante.

Con la batalla prologándose hasta casi el amanecer sin que ninguno de los dos mostrase signos de querer darse por vencido, Izoold cada vez más desesperado por ir perdiendo decidió cambiar de táctica, llamando a todo su grupo a ayudar en una fusión de almas perfecta con todos ellos.

—¡Te advertí que iba a destruirte en conjunto a mis amigos y voy a cumplirlo! —Habló el Pokémon tipo siniestro montado de nuevo sobre Mudsdale, llevando la espada de Sirfetch'd en mano y el sombrero de Brelom en el otro como escudo. Con Thievul alrededor de su cuello para protegerlo de cualquier ataque que pudiera ir a la cabeza—. ¡Llevo la carga de todos mis amigos, cada uno de nosotros somos renegados de la sociedad, no podemos integrarnos en ella y ya fuimos despojado de todo a causa de ello, por lo que lo único que nos queda por hacer es vivir para luchar después de todo lo que hemos luchamos por vivir! ¡Debo cumplir nuestro sueño a como dé lugar!

—¡No te creas mucho solo porque tienes más cabezas contigo! —Reclamó Amaranto sin prestar atención al discurso y más se centró en ver la forma en la que ellos trabajaban en equipo sintiendo celos de su unión—. ¡Cian! ¡Shinx! ¡Magenta! ¡Vengan conmigo! ¡También vamos a hacer una fusión de almas! ¡Levigis mas te vale que nos cures desde atrás!

—¿Fusionarnos? —Preguntó Magenta sonrojado.

—¡Fusionarnos! —Confirmó Amaranto—. ¡Uno encima del otro! ¡Ahora Cian déjame montarte! ¡Tú serás las piernas! ¡Yo la cabeza del estómago! ¡Magenta será los brazos! ¡Y Shinx la cabeza de arriba! ¡Rápido! ¡Rápido! ¡O no podremos perforar el cielo!

—¿Perforar el cielo? ¿Cabeza del estómago? ¡¿De qué rayos estás hablando?! —Se quejó Cian ya con todos encima suyo.

—¡No cuestiones al líder! —Reprochó Amaranto ya molesto de que no le siguieran el juego.

—¿Quién te hizo el líder? —Demando Cian por una respuesta.

—¡¿No ves que mi pelaje es rojo como el de cualquier líder que se respete?! —Señaló Amaranto. —¡Tú eres azul, y como típico azul estás celoso de que no puedes ser el líder! ¡Patético!

—¿Yo qué soy? —Intervino Magenta entusiasmado.

—Tu eres la mujer, y Shinx el mocoso molesto.

—¡Suficiente! —Los mandó callar Izoold ya desesperado de la pausa eterna que requirió la transformación de Lycanroc y su grupo—. ¡Es hora de pelear la que será la madre de todas las batallas!

Enfrentándose con todo lo que tenían de forma seria, ambos partidos chocaron fuerzas repetidas veces con el 100% de sus capacidades, bueno en realidad el equipo de Amaranto estaba como al 10% ya que tenían una pésima sinergia, pero aun así conseguían repeler a Izoold y su grupo volviendo la batalla en una de resistencia más que de habilidad. El equipo de Izoold sin embargo parecía no tener fin a sus energías y se recuperaban entonando su canción, caso contrario ocurría con la sanación de Levigis que con cada minuto más cerca al amanecer mermaba su poder curativo de poco en poco.

—Maldición… —Cayó Amaranto al suelo cuando ya todos sus aliados se encontraban de cara contra la tierra completamente agotados. —¡¿Por qué son tan fuertes?! ¡¿Es acaso la fuerza de la amistad algo más que un mero chiste?! —Se desparramó sobre el sueño, ya hambriento, y ya cansado de haber generado todas esas piedras de pólvora. Todos estaban debilitados y morían de sueño. Aun así Izoold y su banda conseguían burlar esos efectos de la mente mediante su canto.

—Parece que deberé entrar en escena… —Se adelantó Levigis para proteger a sus amigos caídos—. Ya tendré mucho que explicar, pero es mejor que perder nuestro camino en este lugar…

Debatiendo sobre si debía pelear con todo su potencial fuera del disfraz, sólo se contuvo de hacerlo cuando Magenta le detuvo jalándole de la cola para hacerle notar algo aproximándose lentamente hacia ellos. Un brillo verde esmeralda, viajando lento sobre el suelo rejuvenecía el pasto por el que iba pasando hasta dar con ellos e incluso pasar de largo.

—¿Qué es… eso? —Se preguntó sin tener una idea mínima que pudiera servir de respuesta temporal, Magenta tampoco comprendía lo que era, pero algo había en esa aura que le llenaba de tranquilidad conforme más se acercaba a ellos. Izoold, quien estaba a punto de caminar para con ellos y terminar su trabajo también se quedó perdido observando ese resplandor cuando de pronto a la distancia se escuchó una música en unos tonos graves, música probablemente proveniente de un bajo. Se trataba de nada más y nada menos que Toxtricity entonando una vieja canción suya, la misma con la que se dio a conocer en la industria de la música.

Es el más valiente, valiente, valiente
Porque es un ninja, es Greninja, Greninja

Viajero incomprendido, sin identidad
Lucha contra quien se oponga a él
Su shuriken marca el destino
Su espada crea su camino
Con hidrobomba se eleva y vuela
Su lengua se estira al infinito.

Con el poder de la justicia el ganará
Héroe del destino es Greninja Greninja

Resonando con un eco por la montaña, Duo se acercó tanto que impidió a Izoold y sus aliados que pudieran escuchar su propio canto, acabando así con su sinergia y con su unión. Cayendo como consecuencia inmediata al suelo inconscientes, victimas del sueño, del hambre y del cansancio.

De pronto ya sólo quedaba Obstagoon en pie, determinado a concluir él solo el trabajo por el bien de sus amigos que tan valientemente se habían quedado luchando hasta el final. Sin embargo, su intención se vio apaciguada cuando frente a él se levantó Cian inspirado por la canción de Toxtricity que lo llevó hasta su infancia una vez que aquella aura color esmeralda pasó justo bajo sus pies.

—¡Este es un cañón que destruye las montañas! —Externó el Pokémon tipo acero y corriendo a toda velocidad para quedar justo debajo de Izoold extendió ambos brazos hacia arriba—. ¡Hidrobomba ninja! —Gritó con todas sus fuerzas hasta quedar afónico.

No estando preparado para ese ataque sorpresa, el Pokémon siniestro recibió el golpe en su totalidad, quedando fuera de combate incluso antes de tocar el suelo cuando una luz resplandeciente que nada tenía que ver con una hidrobomba nació de las manos de Cian y lo elevó por los aires de manera brusca. La batalla finalmente pudo llegar a su conclusión. Quedando inconscientes todos en el mirador de la montaña, desde antes del amanecer hasta el mediodía en lo que el Pokémon tipo veneno entonaba sus mejores baladas buscando calmar el alma de su amigo sepultado bajo la grava.

—Hasta nunca Yesil… —Arrojó un puñado de arena sobre la enorme tumba—. Te juro que voy a proteger a Ámbar en tu lugar por encima de cualquier cosa.

Todo quedó en silencio sin que nadie más que ellos se enterasen de la batalla que se había librado aquella noche.

—Llevan hablando solos desde que me desperté. —Observó Levigis a Magenta y Lycanroc dialogar apartados cerca del jeep—. ¿Debo asumir lo peor?

—¡Oye Levi! —Reclamó Amaranto caminando con pisadas fuertes para demostrar su enojo—. ¡¿Por qué leches no me contaste nada sobre esto hasta ahora?! ¡¿Es que planeabas llevarte tu secreto contigo a la tumba o qué?! —Cuestionó furioso, dejando entrever a Espeon que su secreto había sido expuesto—. ¡¿Cómo está eso de que conocías a Duo, el vocalista de los protestantes de Giratina y no planeabas decírmelo?!

—¿Oigan, alguien sabe qué pasó con mi moto? —Cuestionó Duo Curioso interviniendo entre los dos.

—¡Duo, Duo! —Lo tomó Amaranto de la mano para alejarlo de donde estaban los pedazos de su vehículo—, ¿por qué no vienes para acá y me das tu autógrafo lejos de todo esto?

—Y dime… —Inquirió un zorro curioso a Triet—. ¿qué se siente estar muerto? ¿Hay algo después de la muerte?

—¡Mmmmmhh!

—Ya veo… eso es en verdad muy interesante. —Respondió Luin abrazando a su amigo gusano con efusión—. ¡Me alegra mucho ver que estás vivo una vez más!

—Balacruf, como que te veo diferente —Mencionó Ozette—. Es como si… no sé, estás algo raro… ¡pero te ves bien! ¡Lo que hiciste con el jefe en ese momento, fue súper genial! ¡Llegar a una fusión del 100% con él! ¡Pero qué envidia me das!

—Ni siquiera yo sabría decir qué ocurrió la verdad —Comentó el Mudsdale con sinceridad—. ¡Pero cuando estuve conectado con Izoold de pronto comencé a sentir algo que jamás había sentido por ti! —Habló haciendo sonrojar a Ozette que malpensó las palabras del caballo—. ¡Estoy muy seguro de que pronto podrás sentir tú misma esa conexión especial con Izoold!

—¡¿Ehhhh?! —Se cubrió la cara completamente ruborizada—. ¡Cállate cállate!

—Tu entrada de ayer… —Habló Flanoir en voz baja a solas con Mizuho—. Fue muy buena… ¿Me enseñarías a decir cosas así? —Preguntó el conejo de fuego, haciendo que su pelaje blanco se volviera rojo intenso.

—¡Claro! —Mencionó el Pokémon de agua tomando las manos del conejo con firmeza en lo que esbozaba una pequeña sonrisa, susurrando algo al oído que sólo Raboot pudo escuchar, pero que lo hizo sonrojar aún más.

—¡Tú apestar! —Fue lo único que le dijo Druddigon a su compañero pato. Este trató de explicar, pero el dragón se negó a escuchar razones de su perversión al respecto.

—Ayer en la autopista… —Recordaba Izoold sentado sobre una piedra a la orilla de la tumba en soledad—. Por un momento, Duo consiguió hacer volver la consciencia de su amigo… en cambio yo por más que le hablé a Palmacosta no conseguí hacerla entrar en razón…

—Lamento mucho lo de la mañana. —Llegó Cian a disculparse por el golpe que le metió—. Actué sin pensar, la verdad ni yo sé que ocurrió, creo que simplemente me puse muy feliz de escuchar la canción de una historieta que hace mucho ya había olvidado… Las aventuras de Greninja…

—Tienes muy buenos amigos a tu lado. —Respondió Obstagoon no tomando importancia al golpe de Cian. —No los abandones cuando más te necesiten como yo comencé a ignorar a mis amigas en su momento. De verdad pienso que gente como ustedes lograran cambiar este país… Aun así ten mucho cuidado, el territorio de Bismuto no se parece en nada a ningún otro lugar que hayas visto en tu vida. Debes ser fuerte si quieres avanzar con ellos.

—¡Yo debo… preocuparme por mis amigos! —Respondió Cian con alegría pensando en las palabras que Duo le mencionó en la noche.

—¿Ya están todos listos? —Preguntó Levigis reuniendo a sus amigos—. ¡Estoy harto de todas estas referencias de mala muerte!

—¡Detrás de ti imbécil! —Apareció Thievul atrás de Espeon.

—¡Esa ha sido hasta ahora la referencia más-

—¡Y el imbécil volteó juasjuasjuas! —Se mofó Luin en compañía de Hawlucha y Balacruf.

—¡Arrrrh! —Hizo Espeon una rabieta por haber caído en algo tan bajo—. ¡Amaranto ven a ver qué quieren estos sujetos! —Salió del lugar buscando a Shinx que seguía dormido para desquitarse con él. El pobre gatito superó su límite más de una vez la noche anterior y necesitaba reponer demasiadas energías.

—Qué alegría poder hablar contigo. —Mencionó Thievul de forma sincera a Amaranto—. Me parece que eres el más sensato del grupo. En fin, como ya debes saber mejor que yo, ayer acabaste con la vida de Triet, sin embargo, hoy está de vuelta con nosotros. Todo gracias a una de estas —Colocó Hawlucha una semilla revivir en la mano del perro—. No sé si sea parte de lo que investiga Mercurio, pero cuando la presa explotó quedaron varias de dispersas por el lugar que vinieron a recoger. Si nuestro jefe la conserva lo más probable es que venga a este lugar buscando revivir a Palmacosta o algo peor. No quiero que se aferre a ese cadáver, y pienso que les será más útil a ustedes conociendo el lugar al que se dirigen. Cuídate tanto de tus amigos como de quienes dicen ser tus amigos, nunca sabes cuándo puede aparecer aquello que pueda comprarlos, sobre todo si no sabes qué es lo que ellos desean.

—Bueno sí, lo que Cian quiere es un misterio aún, pero dudo que sea mucho problema. —Respondió Amaranto aceptando el regalo no muy convencido—. Esto no compensa lo que le hicieron a Astaroth. Pero tendré en cuenta su consejo. Gracias. —Guardó la semilla en su melena y sin despedirse salió en busca del Jeep que se habían apropiado para ellos apresurando a sus amigos por subir a él—. ¡Vamos vamos que no tenemos todo el día!

—Muchas gracias por todo lo de anoche—. Se despidió Cian de Duo a punto de subir a la parte trasera del vehículo para hacer compañía a Magenta y Shinx.

—Que esto no sea un adiós amigo. —Respondió el Toxtricity sereno—. Mientras tu ideal sea grande, volveremos a resonar en otro escenario una vez más. —Se quedó contemplando al grupo en silencio. Un Lucario, un Lycanroc, un tipo psíquico, una mujer del tipo lucha, e incluso un niño del tipo eléctrico… Si hubiera hecho sonar la pokeflauta en ese momento… la historia de mi abuelo se habría repetido de una manera bastante similar… o al menos como cuenta que ocurrió… —Se quedó apreciando el cielo cerúleo.

—¿Te encuentras bien? —Ayudó Ao a un Lycanroc Diurno a levantarse del suelo, años atrás, justo después de su fugaz encuentro con Yveltal en ese mismo lugar donde Chesnaught ahora descansaba.

—¿Cómo está Işik? —Preguntó el Lycanroc apenas se reincorporó, observando cómo el Pokémon que emanaba muerte desaparecía volando en el horizonte, dejando una estela de flores rojas como lluvia por donde iba pasando. Recogiendo una de ellas del suelo para él lleno de curiosidad.

—Zelen pudo recuperar a Blitzle —Respondió el Lucario revisando a su compañera de pies a cabeza. —Parece que el pequeño sólo sufrió una pequeña conmoción—. Comentó con alegría. —Muchas gracias por toda tu ayuda, Orizaba. Sin tu protección nada de esto habría sido posible. —Le dio una caricia en la cabeza al perro como siempre acostumbraba hacer a pesar de lo mucho que este lo odiaba.

—Dudo mucho que esto haya sido el final. —Advirtió el perro tipo roca—. Tengo que volver a las montañas, no podemos perder un solo segundo. —Abandonó el lugar con prisa y sin despedirse. Tenía mucho en lo que debía pensar, temiendo por el futuro que le aguardaba tanto a él como a hija y a su esposa. Tenía que traspasar el conocimiento de su movimiento legendario cuanto antes.

—¿Ustedes no serán- —No pudo terminar Toxtricity su pregunta cuando el jeep emprendió su marcha a toda velocidad saliendo de ahí con la mayor de las prisas—. Ya no importa… después de todo los cuentos de mi abuelo eran puras mentiras ja ja ja—

—Creí que ibas a irte con ellos. —Habló Izoold por detrás del tipo veneno—. ¿No ibas a dar un concierto en ciudad Molayne?

—¡Ay no puedes ser! —Se sujetó Duo la cabeza con ambas manos—. ¡¿Ellos también van hacia allá?! —Ni corto ni perezoso salió corriendo en un intento fútil por alcanzar al grupo de Amaranto, pidiendo que lo llevaran con ellos.

Apreciando cómo el vehículo se perdía en el horizonte con Toxtricity corriendo detrás de ellos, Izoold permaneció en silencio, contemplando y pensando en todo lo que había visto, en todo lo que había hecho hasta ahora desde que lo perdió todo. Repasando las palabras que Amaranto le sermoneó la noche anterior.

—¡Tus amigos no han hecho otra cosa que parlotear sobre la determinación que tú les inspiras! —Resonó la voz de Amaranto gritando en su interior—. ¡En cambio mírate ahora mismo, arrastrándote en el suelo, llorando con el corazón fragmentado! —Descubrió el sobretodo desgarrado que el perro nocturno abandonó durante su último enfrentamiento y lo recogió con cuidado—. ¡Voy a terminar esta batalla por ti con la condición de que jamás vuelvas a ensuciar el nombre de tus seguidores!

—¡Chicos! —Volteó Obstagoon a ver a sus amigos—. Olvidemos todo este tema de Vanadio y vayamos a comer algo todos juntos. Hay tanto que podemos hacer para mejorar este país por nuestra propia cuenta si trabajamos en equipo.

Hasta ahora, el grupo de Lycanroc y Espeon no había hecho más que causar muerte y perdición con cualquiera que se metiera en su camino, sin embargo, para Izoold y sus amigos, quienes aún tenían la capacidad de soñar y confiar en los unos en los otros; encontrarse con ellos no sólo significó su muerte, sino que además ese encuentro fugaz se convirtió en el renacimiento hacia una nueva vida y un futuro mejor. Esperando pacientemente por el día en que sus caminos se volvieran a cruzar.


Capítulo 22: Una fuerza nacida de una voluntad indomable que se eleva hasta el cielo desafiando a la razón, prevaleciendo más allá del tiempo luego de fragmentarse y anteponerse a otras en una recurrente sempiterna.