Capítulo 10 – Confianza improbable
Dawn y Saturn se pararon estáticos, en el recibidor del departamento del último. Ambos bastante nerviosos e incomodos por la situación inesperada. Saturn nunca pensó que la invitación que le hizo a Dawn para la fiesta navideña de la compañía, terminaría de esta manera, tras el repentino ataque de una tormenta de magnitud importante.
En sí, el evento no supondría un problema, ya que todos los empleados de la compañía residían en la zona y los que no, tenían siempre un plan de contingencia por las variantes climáticas ya conocidas de la región. El principal problema de la situación estaba en que Dawn, al ser una extranjera, no contaba con nada de lo anterior y su residencia quedaba a una considerable distancia de la compañía, más concretamente en el Pueblo de hojas gemelas.
Por obvias razones, cuando Dawn comento sus intenciones de regresar a casa a lomos de su Salamance, Saturn la detuvo y ofreció un espacio en su departamento para ella. Aparentemente, esto solo causo un desacuerdo entre ambos, que los empleados vieron con diversión, aunque a los ojos ajenos no se veía como una situación de risa.
Saturn y Dawn, estuvieron forcejeando y discutiendo la mayor parte del camino hasta el departamento del mayor. Aunque, en algún momento de su recorrido, ambos llegaron a la conclusión de que estaban llamando la atención innecesariamente y eso los trajo a su situación actual.
A pesar de sentirse tan incómodo y nervioso como Dawn. Saturn empujo el sentimiento, anclándose en el pensamiento de que él era el mayor de los dos y como tal, debía dar el ejemplo. Ya no era un adolescente hormonal e impulsivo, aunque aún tuviera sus pequeños arranques de frustración.
Así que cerró los ojos y dejo escapar un suspiro, antes de mirar de reojo a su invitada. Dawn estaba más tímida que aquella vez que hizo una visita sorpresa a la compañía, hace diez meses atrás. Se preguntó si ese tiempo era suficiente para invitar a alguien a su departamento, porque aunque ciertamente no era una situación normal, Dawn era la primera persona que pisaba el departamento aparte de él.
Desde que lo adquirió, poco después que la situación de la compañía lograra estabilizarse lo suficiente para permitírselo, no había invitado a nadie ni permitido ninguna insinuación para hacerlo, así que podría considerarse como un hecho extraordinario. Saturn sacudió la cabeza de un lado a otro, molesto por su tren de pensamientos, antes de quitarse su chaqueta y colocarla en el perchero.
Carraspeo y casi rió, al ver a la chica brincar sobresaltada, antes de buscarlo con miedo. Se encontró odiando por algún motivo esa mirada, así que evito el contacto visual y en cambio miro la sala oscura.
Dawn por si no te quedo claro, te lo vuelvo a repetir… – Saturn por reflejo dio un paso a Dawn, pero cuando la vio encogerse retrocedió – Si crees que voy a dejar que vueles a casa con este clima, estas muy equivocada, señorita. Ya me comunique con la Sra. Berlitz, así que no tienes que preocuparte… dijo que estaba de acuerdo.
Era el resumen adornado, porque oficialmente estaba bajo amenaza. La mujer advirtió que llamaría a la policía si el paradero de su hija se volvía desconocido en algún momento y él sería el único y principal culpable.
Pero… – Dawn se quejó – Podía ir al Centro Pokémon.
En estas fechas sabes muy bien que el Centro Pokémon se satura y más en esta ciudad donde vive tanta gente – Saturn suspiro – Dawn, termina de entrar… Estás mojada por la nieve y te vas a resfriar allí. Ven, te enseñare la habitación que usaras – Fue todo lo que Dawn escucho, antes de que Saturn se perdiera de su vista.
Saturn fue al armario de su habitación a sacar un juego completo de cama limpio, para la habitación de invitados que Dawn iba usar. Aunque nunca le dio uso a la habitación, siempre intento que estuviera limpio y operable, aunque un cambio fresco no le haría mal a nadie.
Por otro lado, Dawn tendió su chaqueta y cuando volvió a enfrentar el interior del pasillo se encontró con dos pares de ojos curiosos. Crobat y Toxicroak la miraban como si no pudieran creer que ella estuviera allí, esto le causo gracia y cuando dejó escapar una risilla, Crobat fue el primero en reaccionar.
¡Wow! – Dawn se tambaleo, cuando el gran murciélago se le abalanzo – Hola chicos, también estoy feliz de verlos – Acaricio la cabeza de Crobat e hizo un golpes de manos con Toxicroak.
Saturn entorno los ojos, al escuchar el bullicio de sus Pokémon, tan conscientes como él de que un invitado era inusual. Aparto todo lo que necesitaba para cambiar la cama extra y estaba a punto de cerrar su armario, cuando la voz de Dawn llego a él.
¿Saturn? – Involuntariamente, Saturn tensó y busco a la dueña de la voz – Uhm… ¿Perdón por asustarte? – Dawn se retorció incomoda, aparentemente luchando consigo misma – Quería preguntar si puedo usar tu baño… estoy algo húmeda por la nevada y…
Dawn estaba parada en la puerta de la habitación, poniéndose más roja con cada segundo que pasaba, con Crobat abrazando sus pies con sus alas y Toxicroak al otro lado, este último con una sonrisa burlona. Saturn tardo un par de segundos en procesar las palabras de la chica, antes de que el calor también comenzara a acumular en su rostro y entrecerrara los ojos en dirección de su compañera anfibio.
Por supuesto, pero déjame darte un cambio de ropa…– Saturn abrió otra sección de su armario – No puedes usar esa misma ropa húmeda – Saco un par de prendas, que intuyo deberían quedarle a la joven – Aquí ten – Le iba a entregar el cambio a Dawn, pero prefirió dárselo a Toxicroak – Ella te ayudara, el baño es la última puerta de este pasillo, úsalo con confianza. También hay toallas limpias, en la estantería.
Saturn se asomó al pasillo e indico la puerta, antes de regresarse para tomar el cambio limpio de la otra cama. Se preocupó por el repentino silencio de Dawn, pero cuando volteo y la vio intentar absorber cada detalle de su habitación desde aquella posición, sonrió.
Parecía que gran parte de sus nervios habían desaparecido y una inusual confianza la embriagaba, aunque era muy probable que fuera por estar tan absorta en su labor. Una idea pasó por la mente de Saturn, un poco por curiosidad y otro por no perder la costumbre de molestarla.
Oye… no vas a encontrar nada obsceno a simple vista ¿sabes? – Saturn inicio aunque no pudo seguir, ya que no espero la reacción que obtuvo.
Dawn pego un brinco, en su posición y volteo a mirarlo, rubor calentando sus mejillas. Saturn no puedo evitar dejar escapar un resoplido, que paso a ser una carcajada, cuando la chica piso fuerte y frunció los labios en su dirección.
¡Saturn! – Dawn tiro la advertencia, antes de cruzarse de brazos – Estúpido…
Perdón… Perdón, no te enojes – Saturn se disculpó, cuando Dawn lo miro de reojo y agrego – Eres libre de hacer toda la exploración que quieras, aunque no vas a encontrar mucho, ya que lo más interesante que hice fue ser comandante del equipo Galaxia – Se encogió de hombros – Pero primero toma un baño y entra en calor, porque si te enfermas, mis esfuerzos serán en vano y tu madre me asesinara.
Dawn abrió mucho los ojos y se tapó la cara, antes de darse la vuelta y huir al baño. Saturn parpadeo confundido, al igual que Crobat, que quedo estático en el lugar donde fue abandonado. Solo Toxicroak entorno los ojos y soltó un resoplido mientras iba con el cambio de ropa limpia.
