Capítulo 11
Aquello que el resto llama costumbre
Definir su estado de ánimo era bastante fácil encontrándose en la situación en la que estaba, miro a su alrededor topándose con aquella monótona escena idéntica a todas las otras veces cuando lo habían convencido para asistir a aquel tipo de eventos.
-No pareces muy animado.
Le dijo su acompañante entregándole una copa rellena con alguna bebida cara.
-No es como que quisiera venir.
Respondió sin ánimo aceptando el ofrecimiento. Aquel evento era demasiado aburrido para su persona en todos los aspectos posibles, debía usar aquel elegante traje y tratar con aquellas personas avariciosas que lo miraban como si de un signo de peso se tratase y encima de todo no podía huir como las veces anteriores, pues gracias a su molesto hermano había terminado por asistir con una de las jugadoras más llamativas si se lo preguntaban, cosa que le impedía abandonar el lugar por su cuenta como en otras ocasiones.
- ¿Quieres que nos escapemos?
Aquello lo tomo por sorpresa mirándola expectante.
-Yo tampoco tenía deseos de asistir a este evento, si te soy sincera preferiría usar este tiempo para entrenar para el partido que se aproxima, sin embargo, mi manager me suplico para que viniera.
Aquella historia se le hizo bastante familiar al joven quien sintió curiosidad por la explicación de la mujer.
- ¿Y cómo fue que te convenció?
Pregunto.
-Me dijo que vendría contigo.
Luego de verlo tomar una posición defensiva como si estuviera a punto de ser atacado no pudo evitar reír discretamente, pues nunca espero llegar el día en que encontrará a un hombre que se alejase de ella luego de escuchar algo como eso, pues normalmente era ella quien recibía los halagos por su buena condición física, por no decir su atractivo aspecto.
-No me malentiendas, te he visto en partidos y tu estilo de juego me ha llamado la atención, por eso siempre he querido hablar contigo al respecto, sin embargo, no eres del tipo que hable con alguien por iniciativa propia y al ser de distintos géneros aun si estamos en el mismo torneo no nos enfrentamos. Por esa razón cuando me dijeron que vendría contigo mi curiosidad salió a relucir, después de todo eres el favorito para ganar.
Ryoma la miro unos segundos analizando sus palabras aceptando su explicación.
- ¿Y ya estas satisfecha?
-Más que estar satisfecha diría que me encuentro conforme, eres tal y como te describieron. Una cara bonita con un gran ego sin intenciones de participar en nada que no tenga que ver con el tenis.
Aclaro.
- ¿No lo negarás?
Pregunto curiosa creyendo que respondería alguna frase defensiva ante su indirecto insulto.
-Es tal y como dices así que no tengo porque negarlo.
Contesto elevando los hombros con desinterés, hacía mucho que había aceptado aquella declaración, sus antiguos compañeros de equipo lo habían entrenado para esos momentos.
-Eres bastante gracioso.
Río la rubia con lindas curvas acentuadas por un vestido de coctel verde.
-Entonces ¿nos escapamos?
Le pregunto al ambarino.
- ¿Qué quieres a cambio?
Cuestiono con acusadora expresión.
-Quiero un partido. Somos los favoritos en el torneo y quiero definir quién es el mejor.
Lanzo el anzuelo el cual fue picado en el acto por Ryoma quien no pudo resistir la tentación de enfrentarse a un fuerte oponente, y si a cambio lograba salir de aquella aburrida situación ¿No era matar dos pájaros de un tiro?
-Muy bien, tengo mi equipo en mi auto.
Acepto haciendo una señal para que lo siguiera lejos de aquel lugar. No tardaron mucho en llegar a las canchas y gracias a los contactos de la mujer lograron ingresar sin ningún tipo de problema, lo cual sorprendió en cierta medida a Ryoma, pues nunca espero conocer a alguien que usara el soborno para que lo dejase ingresar a un estadio.
-Así que te escabulles a menudo a estos lugares.
Le dijo calentando un poco su cuerpo antes del enfrentamiento.
-Tengo muchos amigos, siempre es bueno tener contactos en cada lugar.
Respondió luego de salir de los vestidores lista para el encuentro.
-Espero que valga la pena.
Advirtió picando una vez más en la competitividad del ambarino, llevándose una amarga sorpresa al perder de una forma bastante aplastante contra él en el último set.
-Supongo que aún me falta aprender más trucos.
Afirmo terminado el partido acercándose a él para estrechar manos.
-Fue un buen juego.
Contesto reconociendo el esfuerzo que le costó vencer a aquella mujer en los primeros sets comprendiendo la razón de ser la favorita.
-Realmente me divertí, me gustaría practicar contigo si no tienes inconvenientes. Creo que si me enfrento a un oponente fuerte como entrenamiento antes del torneo conseguiré mejores resultados.
Le ofreció. Ryoma lo medito unos momentos y luego de una pequeña reflexión decidió aceptar bajo la misma razón que ella, pues ciertamente la había reconocido como un oponente bastante duro de vencer.
-Está bien, supongo que es bueno tener a alguien con los contactos suficientes para poder aprovechar las canchas.
Sonrió altanero aceptando la mano de la mujer cerrando su trato.
En los días posteriores Ryoma se encontró inexplicablemente cómodo con la rubia a su alrededor, cosa que nunca antes había pasado, sintiéndose bastante animado luego de hallar por una tonta coincidencia a la que creería seria su primera amiga, pues compartían una visión bastante similar en lo que respectaba al tenis y eso lo animaba.
-Ahí están esas molestas moscas nuevamente.
La escucho quejarse mientras dirigía su mirada hacia unos fotógrafos supuestamente escondidos.
-Solo déjalos ser, siempre hablan y escriben lo que quieren.
Respondió sin interés sabiendo que tarde o temprano se cansarían como era costumbre.
- ¿No te molesta?
Cuestiono curiosa entregándole una botella de agua comenzando a estirarse para su siguiente enfrentamiento.
-No realmente, la mayoría de veces ni siquiera me entero de lo que escriben.
La rubia rio divertida por la respuesta y con animo reto a su compañero a un nuevo encuentro teniendo una apuesta sobre los gastos de comida de por medio, pues al igual que el ambarino no podía rechazar un reto.
-Parece que te toca invitarme.
Sonrío satisfecha por su victoria.
-La próxima vez tu pagarás.
Riño el joven un tanto irritado por las burlas.
-Estoy sorprendida que aceptes salir tan fácilmente conmigo, hasta donde había escuchado usualmente ignoras todo lo que no tenga que ver con partidos.
Comento señalando la ubicación en su teléfono hacia un lujoso restaurante.
-Una apuesta es una apuesta, además no es como que rechace a todos. Solo ignoro a los molestos.
Afirmo con poco interés mientras manejaba concentrado en el camino.
-Así que yo no te resulto molesta.
Dijo intrigada por el comentario.
-Eres una buena oponente con quien jugar y respeto eso.
Respondió con poco interés acercándose a su destino, generando en su acompañante un interés aun mayor por él.
-Es la primera vez que un oponente masculino me dice algo como eso, normalmente prefieren evitar encuentro con oponentes que no son de su género.
Confeso mirándolo desde el asiento del copiloto.
- ¿Cuál es el problema? Un oponente bueno no deja de serlo aun si no es de tu mismo género, mientras sea interesante no me molesta compartir mi tiempo con alguien.
Aquello ultimo aun sin ser intencional para el ambarino quien simplemente decía todo lo que le venia a la mente sin pensarlo demasiado, calo profundo en la mujer quien no pudo evitar sonrojarse.
-Llegamos.
La despertó de su ensoñación saliendo del auto.
-Nunca espere que fueras tan caballeroso.
Trato de burlarse al notar las pequeñas acciones del joven hacia su persona.
-Mi madre siempre ha sido partidaria hacia los buenos modales y tanto mi padre como hermano suelen aconsejarme este tipo de cosas siempre que estoy con ellos, tal vez termine aprendiéndolo sin darme cuenta.
Explico luego de entregarle el menú al camarero con sus pedidos.
-Este parece un buen lugar y es bueno que tenga secciones reservadas para quien lo pida.
Soltó luego de unos cuantos intercambios de palabras durante la charla.
-Es uno de mis restaurantes favoritos, aquí preparan platillos de distintas partes del mundo así que su menú es bastante extenso.
Le dijo animada por verlo tan interesado en el lugar sabiendo que usualmente no era del tipo que escudriñaba en otra cosa que no fuera un partido.
-Eso note, tiene varios platillos japoneses en este lugar.
Comento con una leve sonrisa, la cual no paso desapercibida por la mujer.
-Ahora que recuerdo, viviste en japón. Con razón tu fluido conocimiento por los ingredientes.
La rubia apoyo ligeramente su mentón sobre una de sus palmas observándolo a detalle analizar el resto del elegante edificio.
-Si, eso y que mi novia es bastante afecta a explicarme las comidas cuando me prepara algo que me gusta.
Confeso con una sonrisa tan dulce como nunca lo había visto hacer, como si de el más cálido recuerdo se tratase. Cosa que desconcertó por completo a su acompañante, no solo por la impresión de verlo con aquella brillante sonrisa capaz de desarmar a cualquiera que lo mirase, sino por la súbita revelación que acababa de obtener.
- ¿Tienes novia? Nunca escuche nada al respecto, quiero decir, nunca has comentado nada al respecto en artículos.
Pregunto forzando su cara para no mostrar la alteración que comenzaba a sentir al contraerse sus músculos fáciles.
-Durante las entrevistas prefiero ignorar ese tipo de preguntas o dejo que mi manager se haga cargo, mi novia se encuentra en el extranjero por lo que cuando me visita prefiero nuestra privacidad. Si los medios se enteran posiblemente la incomodarían ya que es bastante tímida, es mejor que mantenga un perfil bajo mientras pueda.
Aclaro, llamando la atención de la mujer por aquel ultimo comentario.
- ¿A qué te refieres mientras pueda?
Se atrevió a indagar.
-Bueno, tendrá que enfrentar a la prensa luego de casarnos.
Dijo con completa seguridad en sus palabras con una expresión tan soñadora que incluso el camarero se quedó contemplándolo unos segundos antes de entregar su orden por aquella imagen tan encantadora.
-Umm… Así que vas a casarte.
Expreso con cierto deje de irritabilidad comenzando a cortar sus alimentos con los cubiertos.
-No de inmediato, aún falta para eso. Aún tenemos veinte uno y ella se encuentra ahora estudiando la universidad, aunque si ella consigue un intercambio el próximo año sería diferente.
Lo miró con aquella dulce sonrisa sintiéndose herida por alguna razón. En un principio solo quiso conocerlo por su estilo de juego, pero luego de compartir ese tiempo con él se encontró con similitudes y aspectos que calaron fuertemente en su persona pudiendo pensar en Ryoma como algo más que un compañero de entrenamiento, y si lo consideraba, en algún momento creyó que para él también era de esa manera.
-Parece que lo tienes muy bien definido, ¿Cuánto tiempo llevas saliendo con ella?
Pregunto maldiciéndose internamente por no poder evitar querer saber aun cuando la daga se clavaba ante cada palabra recibida.
-Se podría decir que oficialmente salimos desde nuestro tercer año de escuela media, pero hemos estado juntos desde que me mude a japón en mi primer año, así que tanto para nosotros como para nuestros conocidos cercanos serían unos diez años pronto.
Aquello fue algo que jamás se esperó, ¿Cómo aquel arisco hombre podía haber estado desde su infancia con la misma persona y seguir con aquella expresión de amor en su rostro solo con recordarla? Se sintió fastidiada y hasta cierto punto envidiosa por la persona de la cual ni siquiera sabia su existencia sino hasta hacia unos momentos.
-Veo que la quieres mucho.
Dijo fingiendo indiferencia.
-Bueno, hemos estado juntos desde hace mucho.
Respondió comenzando a ingerir sus alimentos.
- ¿Y después de tanto tiempo no has dejado de quererla? Me refiero a que muchos considerarían que incluso podría ser una rutina compartir tanto tiempo con alguien, ¿no es aburrido estar con alguien de quien conoces prácticamente todas sus manías?
Ryoma detuvo sus utensilios unos momentos analizando la información recibida como si nunca antes se hubiese cuestionado aquello, mirándola seriamente luego de obtener una respuesta aceptable.
-He jugado tenis desde que tengo dos años y aun cuando el entrenamiento ha sido duro amo jugarlo.
La mujer lo miró un tanto confusa esperando una explicación más digerible al verlo aparentemente satisfecho con su respuesta.
-Creo, que cuando quieres a alguien el tiempo que pasas con esa persona puede ser un arma de doble filo. En mi vida he conocido muchas personas que me han resultado bastante interesantes y me he divertido con ellas, estoy seguro que mi novia también.
Sonrió al pensar en los constantes celos que tuvo a causa de situaciones ridículas y sin fundamentos al notar el interés de otros por Sakuno.
-Pero, aun si encuentro a personas con las que disfruto estar y ella también, la decisión de que estemos juntos es únicamente nuestra, así como el tiempo que decidimos invertir buscando nuevos aspectos que amar del otro. Una vez leí una frase que decía "nunca terminas de conocerte" y creo que es bastante acertada; a lo largo de tu vida tendrás muchas experiencias con distintos individuos por lo que aun si en esencia te mantienes con una línea base, conforme el tiempo avance te darás cuenta que encontrarás otros aspectos que no conocías de ti mismo como algún interés por el arte o literatura o simplemente un pasatiempo que nunca imaginaste llegarías a tener, en ese sentido, si tu como individuo nunca terminas de conocerte ¿Cómo puedes afirmar conocer todo de otra persona? Para mí, el tiempo que paso con ella solo me brinda nuevos aspectos que amar. No diré que amo todo de ella, pues hay cosas que simplemente no terminan de convencerme, sin embargo, fue ella quien me enseño que aceptar que hay cosas que no puedes cambiar en los otros también es una forma de amor. Conoces mi forma de ser, es tan complicada que he llegado a pensar que incluso mi familia solo me soporta porque no les queda de otra y aun así ella ha permanecido a mi lado y si bien, no he cambiado mi personalidad, si he modificado algunas de mis conductas. Aunque debo confesar que me ha tomado mucho tiempo, especialmente en mi adolescencia y aun ahora sigo debatiéndome cual es la mejor opción en cada caso.
Sonrío al pensar como a pesar de los años seguía con muchas de sus malas manías que su novia no dudaba en reprocharle cuando tenia oportunidad.
-Por eso cuando te digo que aun después de haber jugado tenis toda mi vida sigo disfrutando de él, es por que es así, aun cuando he entrenado por tanto tiempo sigo encontrándome con contrincantes con una perspectiva que no había imaginado y eso aumenta mi diversión. Tengo una forma de pensar bastante simple así que esa fue la primera analogía que se me ocurrió para describir mis pensamientos, pues, así como un atleta se entrena a diario aun cuando ya perfecciono el deporte que practica con la creencia de aprender nuevas técnicas, las personas que se encuentran en una relación deben seguir buscando nuevos aspectos que amar de su pareja esforzándose para que aquello que el resto llaman costumbre para ellos sea armonía.
La mujer lo miró completamente fundida en sus pensamientos tras escuchar sus palabras, preguntándose como alguien con tal forma de ver las cosas podía decir que tenia una forma simple de pensar.
-Fue bastante entretenido, ¿mañana nos vemos a la misma hora para entrenar?
Le pregunto su acompañante antes de salir del auto. Tras aquella profunda charla la mujer prefirió cambiar la conversación por su propia salud mental optando por una menos profunda, terminando por retornar nuevamente por hablar sobre el deporte que tenían en común y finalizada la comida se dirigieron a sus respectivos hogares.
-Si, planeo concentrarme estas semanas que quedan antes del torneo para entrenar por lo que no tengo inconveniente.
Afirmo el ambarino deteniéndose en las canchas donde ella le había pedido llevarla para encontrarse con su manager.
-Bien, entonces nos veremos mañana. Supongo que ya vas a casa.
Dijo tomando sus pertenencias para salir del vehículo.
-No realmente, mi padre puede ser bastante insistente cuando esta aburrido así que iré a jugar a algún lugar por mi cuenta y después invadiré el departamento de mi hermano.
Respondió completamente dispuesto a echar a su hermano de su vivienda con el único propósito de molestarlo, pues últimamente al no tener mayores pasatiempos había tomado cierto gusto por ir al departamento de Ryoga aun si no tenia necesidad solo para tomarlo desprevenido.
-Así que te quedas con tu hermano.
-No realmente, tengo un trato con él así que uso su casa cuando me place solo para molestarlo.
Río recordando los últimos mensajes de su hermano ante sus ataques inesperados por reclamar el piso.
-Umm… ya veo.
Y con eso dicho salió del vehículo.
Tal y como habían acordado en los días subsecuentes sus reuniones se hicieron más frecuentes y prolongadas por lo que el tiempo que pasaban juntos incluso llego a publicarse en distintos encabezados animando a los patrocinadores a especular sobre si sus plegarias habían sido escuchadas, viéndose muy complacidos por la publicidad gratuita que conseguían aun si todo lo que decían no iba más haya que las alucinaciones de quienes escribían los artículos
- "¿A caso el entrenamiento entre hombre y una mujer solo puede significar eso?"
Fue la respuesta que le lanzó a sus patrocinadores cuando se acercaron a corroborar su información, y con aquella falta de interés por parte del joven la mayoría de los allegados perdieron el interés dejándolo solo en supuestos rumores.
-Felicidades por tu victoria.
La felicito al verla acercarse a donde se encontraba tras finalizar el partido.
-Gracias, creo que fue gracias a ti. Aquella oponente tenia un estilo de juego bastante peculiar, pero con el entrenamiento contigo pude acoplarme bien.
Agradeció contenta por su victoria.
- ¿Qué te parece acompañarme a celebrar? Hoy habrá una aburrida fiesta en mi honor así que seria bueno tener con quien hablar.
Ofreció con ánimo.
-Tú ya ganaste, pero yo tengo partido mañana así que debo rechazarte, aunque en realidad me tiene sin cuidado no poder asistir a ese tipo de eventos.
Río levantándose dispuesto a irse de aquellas canchas llenas de bullicio gracias al gran alboroto por la victoria de la rubia.
-Te llamaré si necesito que me rescates.
Le dijo mientras lo veía alejarse a paso lento con poco interés.
.
-No espere que realmente me llamaras.
Le reprocho dejándola entrar a su auto con cara de fastidio por haber sido interrumpido de su agradable siesta luego de correr a su hermano del departamento.
-Me aburrí más de lo que esperaba.
Se defendió la mujer desatando el fino peinado que probablemente había tomado horas hacer.
- ¿A dónde te llevo?
Le pregunto mirando el camino.
-Ahí esta el detalle no puedo ir a mi departamento o algún lugar que mi manager conozca, seguramente intentara ir por mí.
Dijo con rostro de disculpa al notar la molestia en la cara de quien la había ayudado a escapar.
- ¿No podrías ocultarme solo por hoy?
Pidió ofreciéndole múltiples platillos como recompensa por aquello.
-Supongo que puedes quedarte en el departamento de mi hermano solo por hoy.
Contesto con resignación cambiando de carril para redirigir su rumbo.
-Es bastante amplio.
Comento la mujer quitándose los zapatos como si de su propia casa se tratase.
-Puedes usar la habitación principal, deja la llave en recepción cuando te vayas mañana.
Informo Ryoma comenzando a guardar algunas de sus pertenencias en un bolso negro.
- ¿No te quedaras?
Pregunto sorprendida.
-Ya te dije que mañana tengo partido, además ¿a qué me quedaría?
Respondió mirando a su alrededor por si olvidaba algo.
- ¿Qué te parece tomar una copa conmigo? Como celebración por mi triunfo.
Ofreció acercándose a la pequeña barra con bebidas que se encontraba cerca de ellos sirviendo dos vasos.
-En generar no disfruto beber y menos antes de un partido importante.
Intento rechazarla suspirando al ver su rostro decaído.
-Solo una como celebración por tu victoria.
Dijo en un suspiro estirando la mano para aceptar la bebida.
- ¡Claro!, no me gustaría ser la causante de que pierdas mañana.
Se burlo haciendo comentarios retadores acerca de lo poco genial que sería verlo perdiendo por haber bebido una sola copa.
-Dije que no lo disfruto no que tenga poca tolerancia.
Se defendió tomando asiento al lado de la mujer quien plácidamente se había acomodado en el amplio sofá con vista al exterior.
-Dudo que sea así, seguramente acabas de probar el alcohol no hace mucho por primera vez.
Se burlo haciendo referencia a la edad legal para beber.
-Mi padre y hermano son expertos así que aprendí con especialistas en el tema, además no es como que al ser un par de años mayor que yo tengas un rango mucho más amplio de experiencia.
-Umm…Eso no lo sabes, en un año puedes aprender muchas cosas interesantes.
Le dijo con mirada seductora sirviéndole otra copa.
- ¡Ey! Deja de rellenar el vaso, ya bebi más de lo que debería.
Se quejo Ryoma finalmente percatándose de todo lo que había consumido preocupándose por su incapacidad por conducir en esas condiciones.
-No te preocupes, si tienes buena tolerancia mañana estarás perfecto para el partido.
Lo animo acercándose aun más a él.
-Ese no es el problema, de esta manera no podré conducir.
Volvió a quejarse haciendo reír a la mujer.
-No te preocupes puedes quedarte aquí, de todos modos, ese era tu plan original o ¿no?
Dijo acercándole otro vaso para que continuase bebiendo.
-Ese no es el problema.
-Ves, por eso digo que aun eres un niño. Simplemente tienes que animarte un poco con esto y mañana estarás como nuevo.
Comentó divertida sirviéndole otro vaso.
-Realmente estoy mareado, ¿Qué rayos pusiste en la bebida?
Reclamo sintiendo como sus sentidos poco a poco lo abandonaban y se dejaba influencias por las calidades caricias que comenzaba a sentir en sus piernas.
-No mucho, creo que eres de los que no aguantan demasiado la combinación de bebidas en cortos periodos de tiempo.
Río acercándose cada vez más a él.
-Tengo mucho calor.
Dijo con la poca cordura que aun le quedaba sintiendo como su cuerpo ardía ante cada caricia que comenzaba a recibir con gran placer.
-No te preocupes, te ayudaré a dejarlo salir.
La escucho susurrar en su oído antes de ser consumido por sus propios instintos.
La luz en su rostro lo hizo recuperar la conciencia sintiendo su cuerpo tan pesado como si hubiese entrenado un día entero sin descanso, con dificultad abrió lentamente sus parpados intentando recuperar sus recuerdos del día anterior preguntándose a que se debía aquellos divertidos llamados desde lo que creía era la entrada del departamento.
-Creo que tenemos visitas.
Escucho una voz a su lado que lo paralizo fijando su mirada lo más rápido posible sin importarle en demasiado la molestia que sus ojos sentían producto de la luz.
-Me divertí mucho anoche, no esperaba aquella celebración tan animada.
Río la mujer divertida pasando su dedo índice por el pecho de quien la acompañaba en aquella amplia cama bajo las sabanas.
-No puede…
Intento organizar sus pensamientos implorando por que aquello no fuera real inspeccionando bajo aquellas mantas maldiciéndose al comprobar que no había rastro alguno de sus ropas.
- ¿Chibisuke? Ya despierta, te tenemos una sorpresa que seguro te hará ganar hoy más rápido de lo que esperabas.
Escucho decir a su hermano mientras veía como la puerta se abría.
- ¡Sorpresa!
Grito Ryoga emocionado cambiando su expresión alegre en el acto. Aquella imagen era indescriptible, por un momento pudo sentir como las manecillas del reloj dejaban de avanzar y deseo desde el fondo de su corazón que retrocedieran el tiempo.
- ¿Qué fue lo que hiciste?
Escucho como si de un susurro se tratase la voz de su madre dándose cuenta que también se encontraba ahí mirándolo con decepción y amargura.
- ¿En qué rayos pensabas?
Le reprocho su hermano con molesta aflicción siendo detenido por su padre al notar sus intenciones de arrojarse contra él.
-Parece que la sorpresa me la lleve yo.
La escucho decir con una voz tan escuálida y marchita que sintió como cada uno de los músculos de su cuerpo se tensaban dolorosamente, pues ni en sus más horribles sueños creyó jamás presenciar tal dolido rostro en ella sintiendo el impulso por llamarla, pero inmóvil ante cualquier posible orden de su cerebro.
- ¿Qué ocurre? ¿Quiénes son ellos?
Pronuncio una voz a su lado quejándose por sentirse animal en exhibición.
-Lamento la interrupción, ellos son su familia y yo…era su novia.
