Kakashi intentaba prestarle atención a la enfermera que le hablaba del proceso para la recuperación, no hacía falta que se lo explicaran tan exhaustivamente, él conocía perfectamente su cuerpo y sabía que no sería tan sencillo como la enfermera lo afirmaba. No le dijo a nadie, pero intentó ponerse de pie en el primer momento a solas y falló, sus piernas no respondieron, ni siquiera sus brazos, no pudo incorporarse por sí solo. Su cuerpo era un verdadero desastre y no era tan optimista no importaba los comentarios de las enfermeras, necesitaría mucho tiempo y paciencia, ni mencionar entrenamiento o misiones. Temía enfrentarse al hecho de que su vida, como ninja activo hubiera terminado. Pero quizás era lo mejor, no confiaba en su potencial, en especial después de más de un año de inactividad.

Fingió escuchar, al principio sí prestaba atención, pero es que hablaban tanto y no hacían más que tratar de darle esperanzas sobre su futuro, le pintaban una escena optimista donde su recuperación no sería tan dolorosa, ni tan larga, ni tan imprecisa, cuando todo eso comenzó, dejó de escuchar. Su mirada estaba fija en las enfermeras, pero sus pensamientos no estaban ni cerca de allí, estaban en el campo de batalla, estaban en su cuerpo, intentando forzarlo para mover una mano a voluntad propia, tomando conciencia de sus músculos. Veía la boca de la enfermera moverse constantemente, a un ritmo que indicaba que no se detendría pronto, seguro no notaba lo distraído de su paciente, o si lo notaba, seguía con su discurso. El ex ANBU, el ex Ninja que Copia se quedó quieto y esperó.

La interrupción que estaba esperando no tardó mucho, era la puerta que se abría suavemente y un par de ojos jade que se asomaban curiosos, una melenita rosada que llamaba la atención y contrastaba con esa mirada de peculiar color. Era el segundo rostro familiar que veía, y habían pasado un par de horas. No sólo él, las enfermeras se giraron para verla e inmediatamente se abrieron para darle especio, la invitaban a pasar, aunque ella aún no había tomado la decisión de hacerlo.

-Sakura-san, entre por favor – dijo la enfermera que llevaba mínimo una hora intentando animarlo – La dejaremos trabajar – y sin decir nada más, una a una comenzaron a salir hasta que se quedaron solos.

Kakashi pensó que la indecisión de su alumna tardaría más, que se quedaría en la puerta meditando sus opciones, pero apenas se marcharon todas, se acercó a él. El ninja se sorprendió de la cantidad de sentimiento que sus ojos le transmitían, le estaban dejando ver todo lo que ocurría con ella, en segundos se llenaron de lágrimas. Esa mujer estaba a punto de romperse, y lo hizo, se hincó sobre su cama y comenzó a llorar. Quería hacer algo, incorporarse de esa molesta cama y consolar a la joven, implorarle que no llorara, secar sus lágrimas... pero lo único que pudo hacer fue poner una mano sobre su melenita rosada y acariciarla. Y esa acción consumió toda su energía.

-No llores, Sakura, por favor no lo hagas... - su voz salió más ronca de lo que esperaba, quería sonar un poco más dulce, más sereno, menos forzado, tranquilo para tranquilizarla a ella, pero había dejado de hablar durante horas y ese era el resultado – Por favor...

-Estaba muerta de miedo, sensei – la joven se aferró a las sábanas y las apretó con fuerza, su llanto no era nada exagerado, era tranquilo, su espalda se sacudía muy ligeramente y su voz sonaba suave – Estaba aterrada...

-Lo sé, lo siento mucho. Pero ahora estoy bien, vamos, Sakura, levántate, por favor no que quedes ahí.

-¿Por qué tardó tanto en despertar?

El ninja no tenía respuesta, de haber sabido lo que le causaba a su alumna, la angustia, se habría esforzado por despertar antes, un día después de la Guerra, pero durante todo el tiempo, por más de un año, no escuchó ni sintió nada. Fue como estar más que dormido, sin sueños, no sintió absolutamente nada. Eso fue lo más difícil.

-Ven aquí, Sakura.

Ella se incorporó, sus ojos jade delataban una mezcla de dolor fresco, de miedo latente, angustia, inseguridad y duda, pero también había una pizca de alegría por verlo despierto, había una sonrisa atrapada en sus labios esperando a que pasara el miedo. Se sentó en la cama, junto a él, con las últimas lágrimas resbalando por sus mejillas.

-Has cambiado tanto – le dijo intentando sonreírle a la médico. De pronto sintió un nudo en la garganta, comenzaba a darse cuenta de todo lo que se había perdido, un año era mucho tiempo.

-¿Usted lo cree?

-Sí, pero me alegra que conservaras tu cabello de esa forma, te queda de maravilla. Y ese pequeño diamante en tu frente... ¿cómo están todos? Me perdí de mucho.

-Todo está en orden, sensei, tal como lo dejó usted – se inclinó sobre él y se recostó en su pecho. Tuvo que emplear mucha fuerza, sus brazos temblaban por el esfuerzo, pero logró abrazarla. Por fin se sentía vivo.

-Cuéntame qué hiciste en mi ausencia, Sakura.

-Nada interesante, sensei, no hice nada interesante. Pero Naruto y el resto han crecido y avanzado mucho, permítame que le cuente sobre ellos.

-De acuerdo, pero quédate así – toda la fuerza del que era capaz, estaba enfocada en abrazar a su alumna, en estrecharla contra su pecho – Y diles a las enfermeras que no vuelvan.

-¿Lo molestan, es que no lo atienden bien?

-No, no es eso... supongo que me acostumbré a ti, me quedé con tu recuerdo como médico. Sakura, la forma en la que cuidabas del resto, siempre con tanta dulzura, pero completamente sincera. Y ellas sólo intentan darme ánimos, dicen que todo estará bien, pero no me hablan de las consecuencias, del dolor que sentiré, no son sinceras conmigo.

-Pero es que todo estará bien, sensei – Sakura se levantó ligeramente sólo para verlo a los ojos - ¿Confía en mí?

-Por supuesto.

-Entonces le aseguro que todo estará bien, que usted estará bien – la joven le ofreció una sonrisa serena, no una que desbordaba entusiasmo o falsos ánimos, era una mirada de completa y absoluta esperanza. Volvió a recostarse sobre su pecho – Ahora le contaré sobre Naruto...

-Sí, pensé que lo encontraría aquí...

-En realidad es mi culpa, le dije que estaría bajo observación que sólo podría verlo dentro de unas horas, lo lamento, pero quería hablar con usted a solas.

-No te disculpes – el ninja sonrió ligeramente, ni siquiera recordaba que su rostro estaba al descubierto, y menos porque su alumna ya conocía ese misterioso detalle que para otros permanecía oculto.

-Entonces lo pondré al día antes de que todos lleguen, de esa manera no lo tomarán desprevenido. Naruto, ya debe imaginarlo, ¿cierto?...

Kakashi se quedó quieto, completamente relajado, en manos de la mejor, escuchando la voz suave, dulce y tranquila de su alumna que inundaba la habitación entera. Ella había cambiado tanto, sólo lo mencionó muy ligeramente, pero se había callado lo más evidente, su rostro, sus facciones que demostraban madurez, y que la habían convertido en una mujer preciosa, aunque siempre lo había sido, ahora era evidente que se trataba de una mujer y no de una jovencita, mucho menos de una niña. La había visto entrar, con su atuendo, le quedaba de maravilla. No podía creer que se hubiera perdido de tanto, de su cambio, fue una sorpresa. Pero no sólo se trataba de su apariencia, sus ojos jade reflejaban un potencial ilimitado, una seguridad esperando cubrirla completamente y entonces no habría nadie que pudiera quitarle los ojos de encima. Sakura siguió su relatado lo que había sucedido después de la Guerra, y Kakashi le prestó toda la atención del mundo, su mente estaba allí, en ese momento, con su alumna. Ni siquiera sintió el tiempo pasar. Escuchó cómo el timbre de voz cambiaba muy regularmente, en especial cuando hacía un recuento de las bajas. Era inevitable mantenerse ajeno a ese relato tan lleno de sentimiento, un dolor se acumuló en su pecho, debió estar allí para ayudar a reconstruir todo lo que la guerra destruyó. Las noticias eran demasiadas, demasiadas tragedias y la voz de Sakura se quebraba por momentos dejando ver que aún no se recuperaba. Y no la podía culpar. Cuando le habló de Guy, un par de lágrimas se escaparon de sus ojos.

-¿A dónde vas? – le preguntó a la médico que se incorporó con cierto pesar, su relato aún no terminaba, faltaba que le contara sobre alguien más.

-Necesito vestirlo, pronto comenzarán a llegar...

-De acuerdo – no quería insistir en el tema, no quería presionarla, pero no hizo falta. Sakura tomó un cambio de ropa que cada semana era cambiado sin falta, esperando a ser usado por su dueño.

-Y Sasuke... - tomó una camisa elástica, negra y que además era la responsable de cubrir su rostro, le ayudó a vestirse – Él está bien, pasó unos meses fuera de la Aldea, pero volvió pronto, desde entonces no se ha ido. Está aquí, ayuda en lo que puede y trata de recuperarse de la pelea con Naruto, ambos lo hacen – le había contado todo sobre ese combate, cada detalle y las consecuencias, así que sabía de lo que estaba hablando.

-Parece que todo está en orden.

-Sí, en realidad lo está. Seguro que vendrá con Naruto para saludarlo.

La conversación sobre el Uchiha fue corta, especialmente breve, y para eso había dos explicaciones, su relación no era tan buena, o era muy buena. De todos modos no tenía caso preguntar. La médico terminó de vestirlo y se sentó a su lado tomando una de sus manos.

-¿Se siente bien?, además del cansancio y el entumecimiento del cuerpo.

-No, en realidad sólo es eso.

-Intentaré que sea una visita corta, pero ya conoce a Naruto, seguro querrá ponerlo al día con su propia versión de los hechos.

-Gracias por cuidarme tanto, Sakura.

-No tiene nada qué agradecer, sensei – volvió a recostarse en su pecho, ahora cubierto por su camisa y por la sábana, se quedó allí, quieta, respirando suavemente.

Esperaba que el momento durara un poco más, o tal vez sí lo hizo y no se dio cuenta, pero de un momento a otro la puerta se abrió y entraron todos, Naruto, Sasuke y Guy, este último en silla de ruedas. Sakura ya le había contado todo. La médico se incorporó de la cama y les dio la bienvenida a todos, en especial a Guy, lo abrazó con tanto cariño que parecía también ser su alumna.

-Es bueno verlo recuperado, Kakashi-sensei – Naruto también había cambiado mucho, pero no su entusiasmo, se acercó y le ofreció una sonrisa grande y llena de alegría.

-Luces bien, Naruto, lo hiciste bien.

Sasuke se mantenía a la distancia, lo saludó con una ligera inclinación de cabeza que él aceptó. Ambos alumnos se hicieron a un lado para que su eterno rival se acercara. Kakashi seguía acostado en esa cama, y quería levantarse, recibir a ese legendario ninja como se merecía, lo intentó, pero era demasiado esfuerzo para su cuerpo que despertaba muy lentamente. Sakura notó ese detalle y se apresuró a cumplir con sus deseos.

-Está bien, Naruto, puedo hacerlo – la médico no necesitó ayuda extra, ella sola se encargó de sentarlo en la cama, apoyado contra grandes almohadas de forma que no podría estar más cómodo.

-Deberías descansar, Sakura – Guy la miró de una forma paternal – Lo necesitas, Kakashi y yo estaremos bien, anda, descansa un poco.

-En realidad no es necesario...

-Claro que sí – la médico le sonrió como si no se atreviera a contradecirlo, y efectivamente, para sorpresa del ex ANBU, ella bajó la vista y asintió con esa sonrisa.

-Es cierto, Sakura-chan, necesitas descansar – intervino Naruto - ¿Sabía, sensei, que Sakura-chan cuidó de usted todos los días? Se quedaba aquí desde la mañana hasta la noche, no hubo forma de apartarla de usted.

-No lo sabía – Kakashi observó a la joven que estaba ligerísimamente sonrojada, cuando sus miradas se encontraron, esos ojos jade reflejaban tanto sentimiento que pensó que diría algo, pero no.

-Vamos, Naruto, Sasuke, dejemos que conversen a solas – la obedecieron sin quejarse, asintieron obedientes a la orden de su compañera.

-Vendré más tarde, sensei – aseguró Naruto.

-Es bueno verlo recuperado, Kakashi – el Uchiha no dijo más y realmente que él no lo estaba esperando. No habían tenido tiempo de hablar a solas, de terminar de arreglar lo que había sucedido, los roces, las ocasiones en que Sasuke atacó a su equipo sin la menor consideración, pero ya habría tiempo para eso. Lo que sí podría decir era que su alumno se veía sino incómodo, sí tranquilo en la Aldea, se le veía sereno, y eso era suficiente por el momento.

-Volveré más tarde – anunció Sakura dedicándole una sonrisa a ambos ninjas.

Sasuke parecía estarla esperando, le abrió la puerta y colocó una de las manos en la cintura de su compañera, después salieron con Naruto detrás de ellos. El ninja se quedó observando la puerta.

-Aún estás enamorado de ella – aseguró Guy. Kakashi le había confesado todo en medio de la Guerra, quería, que, si algo llegaba a pasarle, sino sobrevivía, cuidara de su alumna, quería que alguien a parte de él, recordara esa historia, la mantuviera viva.

-Supongo que nunca dejé de estarlo – respondió con total sinceridad, ese sentimiento había dormido con él y ahora despertaba. No le importaba reconocer que no la olvidó, y no porque no pudiera, fue porque realmente nunca lo intentó.

-No debes preocuparte por Sasuke, ellos sólo son amigos – el ninja sonrió – Sakura no se alejó de ti, es cierto lo que dice Naruto, se quedaba todos lo días a cuidarte, a vigilar que todo estuviera bien y esperar a que despertaras. Los primeros meses después de la Guerra también cuidó de mí, repartió su atención entre ambos, me visitó todos los días hasta que dejé el Hospital, es una excelente médico. Entiendo por qué te enamoraste de ella, la dedicación por ti...

-Es bueno verte, Guy – el ninja cambió de tema, no quería seguir hablando de Sakura, muchos pensamientos estaban intentando encontrar un fin y no hacían más que enredar su cabeza.

-Tardaste mucho en despertar, más de lo que yo creía.

-Fue una Guerra difícil – Kakashi suspiró dejando que los recuerdos fluyeran – Obito... yo debí...

-Sí, lo sé – Guy no dejó que esos recuerdos vencieran su espíritu – No somos los mismos, cambiamos y perdimos mucho, pero creo que lo esencial sigue allí. Aún te reconozco, Kakashi, y sé que tú me reconoces a mí.

-Creo que las batallas se acabaron para nosotros, no podré seguir siendo tu eterno rival.

-Siempre serás mi eterno rival, Kakashi, ya encontraremos algo en qué competir, y si no, tenemos muchas anécdotas para recordar.

El ex ANBU sonrió. Guy tenía razón, no eran los mismos, pero lo que quedaba de ellos, era lo más importante. Ahora era turno de la siguiente generación, ya comenzaban las nuevas leyendas, los nuevos nombres, las esperanzas que surgían en los más jóvenes, la Hoja estaba en buenas manos.

-Lo hicimos bien, ¿no crees? – le preguntó a la Bestia Verde.

-Por supuesto, estoy orgulloso de todos.

Siguieron hablando durante horas, había despertado esa misma mañana y ahora era de noche. Y podrían haber continuado, pero ya era tarde y la hora de visitas habían terminado. Entró una enfermera que lo revisó atentamente, anotaba algunas cosas, pero parecía tranquila, así que supuso que todo estaba en orden.

-En un momento vendrá alguien para ayudarlo a acostarse y darle algunas indicaciones sobre su recuperación – la enfermera le dedicó una sonrisa a los dos ninjas – Me temo que debemos dejar solo a nuestro paciente, podrá visitarlo mañana.

-Está bien – Guy dio la vuelta con su silla de ruedas, se veía que estaba acostumbrado a ella, que podía manejarla perfectamente – Te veré mañana, Kakashi. Seguro que vendrá ella, así que, si fuera tú, me peinaría un poco ese cabello.

Cuando la enfermera y su eterno rival se marcharon, el ex ninja que Copia miró su reflejo en la ventana. Guy tenía razón, su rebelde cabellera gris estaba despeinada por completo, había crecido significativamente y no tenía forma, no es que alguna vez la tuviera, pero ahora parecía fuera de control. Suspiró un poco frustrado, se debatía entre tratar de peinarse y no hacerlo, no quería darle más importancia al asunto. Se quedó sentado en la cama y esperó. No pasaron más de un par minutos cuando sus manos, como si tuvieran voluntad propia, fueron hasta su cabellera e intentaron peinarla. Trató por un par de minutos, pero luego la puerta se abrió y entró Sakura.

-¿Cómo se siente, sensei? – preguntó con su dulce voz. Fue directo hacia la ventana y la cerró junto con las cortinas – Las noches suelen ser frías, además tiene una manta extra en caso de ser necesario. La enfermera me dijo que todo estaba en orden, así que Tsunade-sama lo visitará mañana a primera hora. En cuanto a su recuperación, primero debemos asegurarnos de que todo está en orden, algunos estudios menores, y en una semana podremos comenzar con algunos ejercicios...

Kakashi sólo observaba a la médico, la escuchaba hablar sin pausa, como si no esperara una respuesta de su parte, parecía estar acostumbrada a hablar sola y eso lo conmovió profundamente.

-Gracias por cerrar la venta y las cortinas, por la manta extra – la joven se dio la vuelta, como sorprendida por recibir una sorpresa, pero enseguida le dedicó una sonrisa - ¿No podría comenzar antes los ejercicios para mi recuperación?, una semana suena a mucho tiempo de espera.

-Lo sé, sólo que es necesario que descanse un poco; suena ridículo, créame que lo sé, pero sus músculos estuvieron inactivos por un largo periodo y no están listos para la actividad física repentina, necesitaremos ir lento, ¿está bien?

-Confío en ti, así que haremos lo que creas conveniente – ella no esperaba una respuesta tan dócil, así que no pudo hacer otra cosa más que asentir.

Se acercó y lo ayudó a recostarse en la cama, acomodaba sus almohadas y lo cubría con la manta extra. Tomaba tantas precauciones que el ninja, más que un paciente, se sentía como un invitado. Al final, cuando él ya estaba recostado y cómodo, la joven se sentó a su lado y quitó algunos mechones de cabello gris que caían sobre su frente.

-Le ha crecido el cabello – dijo sonriendo.

-Sí, necesito un corte.

-Luce bastante bien, pero creo que un corte no estaría mal...

¿Estás bien? – le preguntó notando el repentino silencio en el que ella se había sumido.

-Me alegra tanto que despertara – se inclinó y unió sus frentes. La sentía tan dedicada a él, tan cercana. El ninja quería acariciar su rostro, intentó levantar su mano, alguna de las dos, pero todos fueron intentos fallidos, sus manos no hacían mas que quedarse a medio camino, temblar y caer en la cama, trató un par de ocasiones hasta que sus músculos no pudieron moverse. Para Sakura, ese detalle no pasó desapercibido, tomó una de sus manos y la colocó en sus mejillas cálidas y suaves y se encargó de retenerla ahí.

-Gracias, Sakura, por cuidarme de esta manera, cada día, hasta que despertara. Sacrificaste mucho por mí.

-Usted también lo hizo por mí.

-No creo haber hecho tal cosa.

-Se equivoca... durante la Guerra nadie me protegió como usted lo hizo, cuidó de mí y no había tenido la oportunidad de agradecerle.

Antes de que el ninja pudiera protestar o decir alguna otra cosa, Sakura unió sus labios a los suyos que estaban cubiertos por la máscara. No podría decir que se tratara de un beso porque ninguno se movió, sus labios estaban unidos como sus frentes, pero faltaba un poco más. Kakashi no podía negar que esperaba por ese momento, que lo deseaba, pero no quería acelerar las cosas, no quería equivocarse y volver a lastimarla. Estaba enamorada de ella, era cierto, nunca había dejado de estarlo y más que nunca deseó poder leer la mente de esa mujer, averiguar qué era lo que deseaba y hacerlo al pie de la letra. ¿Sasuke ya no era una amenaza?

Lo más frustrante de todo era que se sentía tremendamente débil, quería sentirse como un hombre fuerte y decidido, que no necesitaba ayuda para obedecer sus deseos, para mantener la mano en la mejilla de la joven, pero no podía. Aun ahora, aplicaba toda la fuerza que podía en su mano, pero era tan inútil como al principio, cuando Sakura se retirara, él no podría hacer nada para evitarlo. Y tal como lo predijo, su alumna se alejó, no sólo sus labios, también su frente, su mano no tardó en caer sobre la cama y quedarse quieta sin importar cuanto quisiera moverla.

-Sakura... - su voz sonó tan suave – No te alejes por favor, te necesito cerca, te quiero cerca. Si pudiera te encerraría en mis brazos, pero no puedo, lo sabes. Sólo por hoy, ayúdame a estar cerca de ti.

La médico, que se había vuelto a sentar en la cama a una distancia conservadora, no dio signos de sorprenderse con esa declaración, no hubo un rastro de satisfacción por verlo tan necesitado, tampoco de victoria o superioridad ante su debilidad, ella solamente se inclinó sobre él hasta que sus miradas se encontraron, estaban a centímetros. Esos mismos ojos jade, ¿cuánto tiempo llevaba viéndolos?, años, pero lo más importante era que seguía viéndose reflejados en ellos.

-Lo haré, sólo tiene qué pedirlo.

-Baja mi máscara, por favor, tú conoces mi rostro y no lo quiero ocultar ante ti – la médico comenzó a bajar la tela negra que lo cubría, sus dedos se deslizaron por su rostro con tanto cuidado, con tanta delicadeza. Cuando su rostro quedó al descubierto, Sakura sonrió suavemente, ella lo atendía todos los días, seguro que siempre veía su rostro, pero aún así el momento era muy diferente.

-¿Mejor? – preguntó la joven acariciando su rostro.

-No te imaginas cuanto – humedeció un poco sus labios, los sentía secos – Acércate y no pediré más. Seguramente ella ya imaginaba lo que deseaba, aunque no él ni lo dijera en voz alta, porque se acercó tanto que sólo había una ligerísima distancia entre sus labios. Kakashi se encargó de acabar con esa distancia. Sus labios se encontraron en cuestión de segundos. El ex ANBU, que agradecía infinitamente poder mover sus labios a voluntad, la besó.

Fue un beso suave, lento, Sakura correspondió de la misma manera, con las manos sobre su rostro, acariciándolo. Todos los recuerdos de su relación pasada se acumularon en su cabeza, lo bueno y lo malo, lo fugaz que resultó todo. Nunca tuvieron oportunidad de hablar sobre ellos, y ambos sabían que eso fue lo que terminó por separarlos. Podría haberlo superado, las dudas y los miedos, pero nunca hablaron, él no quiso escucharla.

-¿Por qué, Sakura, qué te llevó a mis brazos hace años? Quiero saberlo, por favor, porque parecías saber que te necesitaba antes de que yo lo hiciera. Estabas decida a estar conmigo.

-Usted es un hombre extraordinario, sensei – la médico lo miró con sus hermosos ojos y se recostó junto a él, con la cabeza reposando en su pecho – Sucede que me di cuenta de eso y decidí que quería acompañarlo, que quizá podría necesitar a una mujer como yo. Hice todo lo que pude para conquistarlo. ¿Por qué nunca lo preguntó?, ¿Por qué hasta ahora?

-Por estúpido, porque creí que, si te lo preguntaba, entonces te darías cuenta de lo que estaba ocurriendo, que era yo quien estaba a tu lado y no Sasuke. Pensé, que, si me quedaba callado y no te pedía explicaciones, duraría más. En ese entonces no me importaban las razones por las que estabas conmigo, sólo me importaba que lo estabas. Quería que durara y sin embargo hice todo lo posible porque terminara pronto.

-Debimos hablarlo...

-Te debo una disculpa, Sakura, te traté mal, me porté como un idiota y te lastimé. No tuve el valor de afrontar lo que sentía por ti y malgasté el tiempo. Malgasté nuestra oportunidad, tu amor, el mío...

-Pero usted nunca se enamoró de mí...

-No, Sakura, era imposible no enamorarme de ti, pero nunca lo acepté, no quise afrontarlo. Recuerdo perfectamente aquellos días tranquilos que tuvimos, cuando iba al Hospital por ti y me quedaba en tu habitación hasta que el sueño te vencía. El primer día después de estar juntos, cuando te sorprendí en tu entrenamiento y me comporté como el hombre que merecías, tu sorpresa mezclada con alegría, tus ojos irradiaban esperanza para nosotros. Dormías en mis brazos, me mantenías cálido. Después lo arruiné con mis celos, con mi silencio.

-Debí explicarle todo, pero yo también tenía miedo, pensé que no quería una explicación porque no duraría. Así que acepté su silencio y le ofrecí más para que no se fuera.

- ¿De verdad crees que soy un buen hombre?

-Claro que sí – la médico se aferró con más fuerza a su pecho.

-Ahora todo parece tan simple, tan fácil de entender... pude habernos ahorrado tanto. Cuando estábamos juntos no podía entenderlo, te necesitaba, me complementabas, me apartabas de algo que ni siquiera yo sabía lo que era. No quería cambiar, y no lo hice cuando estabas a mi lado, pero cuando te fuiste, cambié sin siquiera desearlo y lo único que podía hacer era desear que estuvieras conmigo para verlo. Nada fue lo mismo después de ti.

-¿Por qué me dice todo esto ahora?

-Porque quiero creer que todavía hay tiempo, y si lo hay, debe haber una oportunidad más. Sigo enamorado de ti, nunca he dejado de estarlo. Ya desperdicié mucho tiempo, dormí más de un año, no quiero seguir así. Anhelo una nueva oportunidad, por favor, sé que no soy el mismo hombre, estoy más viejo, más acabado, más...

-No – Sakura lo interrumpió – Se equivoca, usted siempre será el mismo para mí.

-¿Me darás una nueva oportunidad?

-Nos la daré a ambos.

Kakashi sintió cómo, la que alguna vez fue su alumna, se aferró más a su pecho. Habían estado separados durante años, creciendo y aprendiendo cada uno por su parte, en solitario, pero siempre buscando una oportunidad, deseando que en algún punto sus vidas volvieran a coincidir. Pues ahora la tenían, ahora sus vidas se entrelazaban de nuevo. Y no importaba lo que sucediera, quizá podrían separarse de nuevo, equivocarse y arruinarlo, pero volverían a buscarse. Ya habían esperado años sólo para estar juntos. Era momento de seguir el camino, de avanzar, pero tomados de la mano. Necesitaban estar así, porque si no, la vida dolería, porque sólo así tenía un poco más de sentido. Y más importante, porque ellos querían estar juntos.