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Una revelación, una reconciliación

Aunque solía jactarse de conocerla más que cualquiera por la fuerte amistad que compartían, Lily en esos momentos no tenía idea sobre cómo animar a la niña que consideraba como su única hermana menor, ignorando constantemente que en realidad se trataba de su sobrina. También estaba su propia preocupación por lo que le sucedió a la madre de esta, su verdadera hermana.

—¿Quieres que juguemos con tus peluches? —al no obtener ni un gesto de la niña, Lily insistió—. Podemos jugar videojuegos. Te dejaré el control principal esta vez, ¿qué dices?

Liena sentada sobre su cama, parecía más entretenida mirando las puntas de sus zapatos. Lily se sentó a su lado y la rodeó con sus brazos. El gesto la niña lo sintió tan reconfortante como los abrazos que le dieron las gemelas, pero extrañamente no tanto como el que recibió de Lynn momentos atrás.

—Tengo que ir al baño.

Para Lily fue un logro escucharla decir algo. De pronto se le ocurrió una idea.

—Ve. Grabé el nuevo episodio de Ace Savy, por lo que podemos verlo juntas. ¿Qué te parece? Puedo incluso preparar unas palomitas.

Liena asintió sin entusiasmo, lo que fuera que sirviera para hacer sentir a su tía que cumplía con su rol de amiga estaba bien para ella.

Ya en el pasillo, escuchó en la planta de abajo a su abuela hablando por teléfono. No queriendo verla en esos momentos, se apresuró a entrar al baño.


Tras terminar la llamada con Lisa, sintiendo muchas emociones encontradas y sin cabeza para darles un orden, Rita se dirigió a la cocina. Lynn estaba en ella bebiendo un vaso con leche. Al verla, entendió que estaba sufriendo a su modo lo que le sucedió a Leni. Pensó que eso no le haría ningún bien al bebé que esperaba.

De pronto las miradas de ambas se encontraron. Con la suposición en mente acerca que estuvo hablando con Lisa, al instante Lynn le preguntó:

—¿Cómo está mi hermana?

—No hay mejorías. Continuará en cuidados intensivos. ¿Dónde está Liena?

—Jugando en el cuarto de Lily con ella. No les he quitado el ojo de encima hasta ahora. Ella… he intentado hacer de todo, pero sigue asustada. No deja de culparse por lo que ocurrió.

Teniendo en mente que todo pasó por el descuido de esa niña, Rita rumió con resentimiento.

—Como si se equivocara.

Realmente molesta por el comentario, siendo ella quien había visto lo desecha que su sobrina estaba por su madre, Lynn le llamó la atención cerrando los puños.

—Liena no necesita eso, mamá. Leni no toleraría lo que dijiste ni yo tampoco lo haré —Si buscaba culpables, estaba ella misma por provocar de alguna manera una discusión entre ambas antes que apareciera frente a ellas en el centro comercial—. Ella es inocente de todo. No se te ocurra…

—¡Ya! Está bien. Lo siento —Rita dejó de reprocharle a sabiendas que tenía razón. Liena nunca tuvo la intención que su madre saliese lastimada. Se sintió sinceramente avergonzada por haberlo insinuado—. Creo que Leni, ella… —entonces recordó lo otro que su hija por teléfono le confesó—. ¿Es verdad lo que me contó Lisa por teléfono? ¿Realmente le ayudó a Leni a redactar un testamento por si… algo le pasaba?

La castaña gimió, aunque no tan sorprendida que ella ya estuviese enterada. Lincoln con temor primero le había consultado el deseo de Leni antes de aceptar la petición.

—Sí. Lisa le ayudó, pero la idea fue de ella. Mamá, sabes que Liena piensa... Leni sólo quiere que su "padre" se encargue de ella, como lo ha hecho hasta ahora.

—Pero sólo tiene veintiún años. ¿Realmente crees que Lincoln querrá eso si…?

—¡Leni no se ha muerto! —golpeó con sus puños la mesa—. Por favor, no pierdas la fe. Sé que todo se ve muy mal, pero no lo hagas. Si pudiera le daría un riñón para que se recuperara —aunque la verdad debido a su estado, no podía donarle ni siquiera un poco de sangre como hubiese deseado hacerlo. Lincoln por teléfono hace unos momentos le había vuelto a explicar lo mismo que Lisa—. Además, estoy segura que en el peor de los casos… —no se atrevió siquiera a considerarlo— olvídalo. Lincoln sin duda estaría de acuerdo con eso.

Por supuesto, Rita comprendió que su hijo siempre estaría dispuesto a hacer lo que sea por sus hermanas. Seguramente y de tener la compatibilidad necesaria, acababa de darle sangre a Leni, pero sangre era poco lo que quizás estaba dispuesto a dar por su familia de llegar a casos más extremos… sobre todo por su hermana Lynn. En especial por Lynn. Siempre Lynn.

—¿Y tú lo estarías?

Su hija la miró largamente, sintiéndose más intimidada por ella que por su padre o el resto de sus hermanas, con excepción de Lori y Lincoln. De pronto lo comprendió. Su madre de algún modo tenía ya presente la verdad acerca de lo que había entre ella y Lincoln a espaldas de la familia y el resto del mundo. Tenía que dejarle las cosas en claro, aunque todavía dudaba si ese era el momento idóneo para confesarle la verdad.

—Sí. Lo estaría. Lincoln sería su padre, pero yo seguiría siendo su tía.

—¡Cómo una criatura podría crecer en un ambiente así! ¡Tan…! —se mordió la lengua al darse cuenta de lo que estuvo a punto de recriminarle. Lynn pensó que se estaba refiriendo a Liena y no a su hijo. De todas formas, Rita creía poder soportar todo lo que ella tuviera que decirle, pero si Lincoln se enteraba… Ya no quería tener más problemas con su hijo a causa de Liena—. Lo siento, no quise… Sólo dejémoslo así.

Lynn permaneció en silencio unos momentos. Pensó en su hermana herida afrontando un calvario, mientras ella cobardemente mantenía oculta todavía una verdad que como Lori le había intentado explicar a ella y a Lincoln hace años, tarde o temprano tenía que saberse. Lo mejor supuso sería soltarlo todo de una vez por todas, lo que tuviese que ocurrir después, ella y Lincoln se las arreglarían para encararlo.

—Mamá, tengo que decirte algo. Sé que no es el mejor momento, pero es… sobre Lincoln y…

Rita cansada de sólo fingir que creía las mentiras que insistían en repetirle, la interrumpió soltando lo que desde un inicio con su esposo había sospechado, pero ninguno tuvo el valor de expresarlo en voz alta.

—Sé que el padre es Lincoln —miró el vientre abultado de su hija—, el verdadero padre biológico. ¿Realmente crees que nos creímos la historia que nos contaste? Tu padre y yo nos imaginamos la verdad pero… fue tan evidente —pensó aquella vez cuando Leni les dio la noticia de su embarazo—. Desde ese verano parece que muchas cosas cambiaron y la familia se vino abajo.

Lynn procesó la resignada declaración de su madre. Quizás la noticia ayer hubiese sido una bomba que la hubiera destrozado, pero en estos momentos Rita sentía que le hacía tanto daño como podía hacerlo una botella de vidrio al ser arrojada contra una casa en ruinas.

—O por el contrario se unió más que nunca.

Rita se esforzó por mantenerse firme y pensar como su hija que se negaba a ver las cosas como ella. Resultaba tan difícil. Se le acercó a abrazarla conteniendo el llanto, sintiéndose culpable por no haber hecho nada cuando tuvo la oportunidad de hacerlo a lo largo de todos esos años, donde con más simpatía que con incomodidad incluso desde que fueron unos niños, miró el fuerte acercamiento que compartieron dos de sus hijos.

—Es tu sangre —le insistió Lynn a su madre para que entendiese y aceptara la idea de la bebé que esperaba—. Eres la abuela.

—Lo sé. Sólo que nunca pensé que tendría nietos en estas circunstancias.

Escucharon un vehículo estacionarse afuera. Rita pensando que se trataba de Lincoln, pensó en pedirle prestado su coche para ir a relevar a su esposo. Su hija llamó su atención.

—Si quieren puedo ahora ir yo.

—Lincoln no quiere que te acerques a esa parte hospital y puedo entenderlo, hija. Por favor, si no nos haces caso a nosotros, aselo a él.

La dejó sola. Lynn refunfuñó molesta. Odiaba que la trataran como si fuera una princesa frágil de cristal, ni siquiera en su infancia Lola fue así. Aunque… por supuesto entendía que no estaban preocupados solamente por ella. También ella lo estaba por la bebé que esperaba de su hermano.

—Somos más fuertes de lo que ellos imaginan.

Mencionó en voz alta tentándose el vientre. Se sintió hambrienta. Tal vez buscaría a las niñas para que le acompañaran. Estaba segura que podría animar un poco a su hermanita y a su sobrina con un gran submarino.

Abrió el refrigerador. El Smothie que Leni pensaba tomarse en la mañana y dejó para más tarde seguía ahí. Comenzó a temblar.

Liena que detrás de la pared había escuchado a su abuela y a Lynn conversar, pensando que podría encontrarse en la cocina a Lily preparando las palomitas, la escuchó llorar por su mamá.

Lynn era la hermana de su madre y como tal la amaba y le dolía lo que le sucedió, pero a diferencia de su abuela, no la culpaba a ella por lo que le pasó. Con todo y que algún día se marcharía llevándose a su papá... a su tío… para comenzar a formar su propia familia con él y la bebé de ambos, nunca lo culpó por lo que ocasionó.

Desde que tenía memoria, siempre sintió miedo de ella, por los malos tratos que le daba, mirándola con resentimiento a pesar de no haberle hecho nada, un miedo que siempre le guardó con todo y que con el tiempo cambió portándose ya más amable, buscando su amistad, dejándole de exigir respeto cuando por el contrario comenzó a trabajar ella misma por ganárselo.

Lynn estaba llorando y no había nadie que la consolara en ese momento como lo hizo con ella. Un poco nerviosa, se le acercó y sin darse cuenta, por primera vez no la llamó por su nombre.

—¿Tía?

Lynn alzó la mirada y por un momento su mente le jugó una mala pasada, imaginando en su rostro a Lincoln, pero no como el hombre que amaba y de quien esperaba a su hija, sino como su hermanito de siete u ocho años, pero el cabello y el vestido la desmintieron; además, Liena no tenía los característicos dientes nacientes de su tío. La mujer estiró sus brazos y Liena no dudó en ir a su encuentro perdiendo por completo el temor que hasta entonces había sentido por su tía.

De ese modo fue que Rita las encontró al regresar acompañada de Luan, siendo quien acababa de llegar, así como las gemelas junto con Lily las cuales bajaron al escuchar que abrieron la puerta principal.

Les dieron su espacio y Rita acompañó a Luan a la sala. Al estar todas sus hijas reunidas, consideró decirles la verdad acerca de Lynn con su hermano, así como del bebé que esperaba.

—Hija, no sé si…

—Lincoln me puso al tanto de todo por teléfono, mamá —los ojos enrojecidos de Luan no disimularon lo mucho que le afectó la noticia—. Quiero ir al hospital en este momento. Espero que mi sangre sea de ayuda.

La mujer suspiró. Había asuntos más inmediatos por atender. Más tarde ya habría tiempo de saldar cuentas con los chicos y antes que nada primero tendría que hablar del tema con su esposo.

—Te acompaño. Tu papá, Lisa y Lincoln están ahí con Leni.

—Le marqué a Lincoln hace unos momentos. Realmente estaba afectado porque su sangre no es tan compatible con la de Leni, por lo que dijo iría a recoger a Lucy del campus y esperar a que ella lo sea.

Lola se mostró preocupada.

—¿Crees que Lucy… a pesar de su condición pueda…?

—Su condición es la misma que la de Lincoln, aunque más agravada —Lana reflexionó—. Pero quién sabe, capaz eso no influya y sirva de algo.

Lily parecía confundida.

—¿De qué condición están hablando?

A pesar de la distancia, Lynn abrazando a su sobrina, fue capaz de escuchar lo que su madre y sus hermanas hablaban. Comenzó a temblar. Liena lo notó.

—¿Tía? ¿Qué te sucede?

Lynn no le respondió, sólo le acarició el cabello esperando que ese mal presentimiento que de pronto sentía no se tratara de nada en realidad.

Lincoln la amaba tanto como ella a él, pero el estado en el que se encontraba y a sabiendas cómo era su hermana…

Sus temores se agravaron cuando al marcarle más tarde por teléfono a Lincoln, las llamadas no entraban al estar apagado.