Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Simaril. I just translate with her permission.


Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Simaril, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon mis amadas Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo once: Alianza

POV Edward

Irina accedió a ayudarnos a atrapar a Victoria, pero se negó a acompañarnos una vez que hiciese eso. No quería tener nada que ver con los lobos. Aunque entendía cómo y por qué había muerto Laurent, estaba innegablemente amargada por eso.

Llamamos a la familia y les contamos todo lo que habíamos averiguado de los lobos e Irina. Como Irina, ellos me advirtieron que no abordara solo a Victoria y no se tranquilizaron por la participación de los lobos.

—¡No seré capaz de verlos! —protestó Alice—. ¿Y si algo pasa?

Eventualmente se decidió que Alice, Jasper y Emmett vendrían a Forks para ayudarnos. Rosalie y Esme se quedarían y protegerían a Bella en caso de que algo saliera mal.

Esperaba que Rosalie protestara, pero había sido inusualmente agradable. Me sentía mejor teniéndolas con ella. Era una decisión casi imposible, sentía dolor por estar cerca de ella, pero mi necesidad de mantenerla a salvo era mayor.

No sabíamos cuándo Irina sería capaz de traer a Victoria hacia nosotros. Aparentemente sus encuentros siempre se planeaban a último minuto e Irina no tenía forma de contactarla.

Carlisle fue a buscar a los demás al aeropuerto, mientras yo lidiaba con la otra razón para regresar a Forks: Charlie Swan.

Jacob no estaba bromeando cuando mencionó que Charlie me apuntaría con un arma. Aunque sabía por experiencia propia que dolería, pero poco si me disparaban —Emmett había experimentado con la caza de la forma humana una vez— eso no me hacía inclinarme más a experimentarlo.

Me aproximé a la pequeña casa blanca en el borde del bosque con gran tristeza. La patrulla de Charlie estaba en el camino de entrada al igual que —mi corazón se apretó un poco ante su vista— la camioneta de Bella. Golpeé la puerta y esperé incómodo a que respondiera.

Sus pensamientos siempre habían sido vagos y silenciosos para mi don, pero en el momento que me vio parado en su porche eran muy claros. Casi deseé que no lo fueran. Estaba lleno de ira, su rostro estaba rojo y podía escuchar su corazón martilleando en su pecho mientras me miraba boquiabierto.

—Hola, jefe Swan —saludé.

—Tú, pequeño bastardo.

—¿Puedo pasar? Tenemos cosas que discutir —pregunté cortésmente.

—La última vez que te recibí en mi casa tomaste la cosa más importante de mi mundo y la destruiste. ¿Qué te hace pensar que me arriesgaría a que lo hagas otra vez?

—Podemos hablar afuera si lo prefiere, pero tendremos audiencia. —Podía escuchar la anticipación en los pensamientos de los vecinos, ellos esperaban que Charlie me golpeara.

Él no respondió, pero se hizo a un lado y me hizo un gesto para que entrara. La televisión estaba encendida en el salón, podía oír los comentarios previos al juego, pero Charlie me guio hacia la cocina y apuntó una de las sillas en la mesa.

Me senté, pero él se quedó de pie, apoyado contra el mostrador con los brazos cruzados sobre su pecho. Era una postura que entendí usaba cuando interrogaba a los criminales de su tranquila ciudad. A pesar de que era la persona más fuerte en la habitación, me estremecí un poco bajo su mirada feroz.

—En primer lugar, creo que necesito explicarle lo que pasó cuando mi familia y yo nos fuimos —comencé.

—Ya sé lo que pasó. Tu padre obtuvo alguna oferta de trabajo elegante y todos ustedes desaparecieron para tener una vida mejor en Los Ángeles. Lo que no sé es por qué tuviste que romperla completamente en el proceso.

—Yo no quería lastimarla, estaba tratando de salvarla. —Él no podía saber la profundidad detrás de esa declaración, pero sentí la necesidad de decirlo de todos modos.

»Cuando Carlisle obtuvo el trabajo, no hubo tiempo de discutirlo, tuvimos que irnos de inmediato. Quería quedarme aquí. Tengo una gran herencia de mis padres biológicos e iba a encontrar un lugar donde vivir en el pueblo. Cuando les dije a mis padres lo que estaba planeando, no lo consideraron.

Me sentía mal por esas mentiras, pero sabía que Carlisle entendería.

—Era un chico de diecisiete años, ellos no se dieron cuenta de la profundidad de mis sentimientos por Bella. No pensé que fuera justo para ella mantener una relación a larga distancia, así que rompí con ella. Jacob me dijo cómo estuvo después de que me fui. Yo estaba igual. La extrañaba tanto que era casi doloroso físicamente.

Él estaba aceptando mi explicación, aunque a regañadientes. Era más fácil para él dirigir su ira hacia mí en lugar de pensar en lo que él veía como sus propios fracasos en los meses que la vio sufrir.

Mientras él reflexionaba sobre mis palabras, vi una serie de imágenes pasar por su mente. La clara adoración en mi rostro cuando estábamos juntos. Mi sobreprotección después de que se lastimó en Phoenix. Mi tensión obvia los últimos días antes de dejarla. Con mi explicación, fue capaz de ver las señales que se había perdido antes.

—Estaba tratando de protegerla —dije—. Igual que usted cuando tuvo el accidente.

Se hundió en la silla frente a mí y se frotó la cara con cansancio.

—Ella estaba tan mal, Edward.

Noté el uso de mi nombre y me sentí cautelosamente esperanzado. No quería que él me odiara, pero más que eso quería hacer las cosas más fáciles para Bella. Ella no necesitaba el estrés de sus padres advirtiéndole en mi contra en cada llamada.

—No recordaba nada de su tiempo en Forks. Más de un año de su vida, el tiempo más largo que la había tenido conmigo, desapareció.

Reconocí la tristeza en sus ojos, era la misma que había en los míos cuando me di cuenta de que no me recordaba.

—Cuando nos dimos cuenta de que ella tampoco te recordaba, ni siquiera consideramos decirle. ¿Por qué le diríamos cuando podría hacerle más daño? No teníamos ni idea de que ibas a regresar.

—Yo tampoco. Dejamos Los Ángeles y nos mudamos a Ítaca, cuando nos enteramos que mis hermanos iban a estudiar ahí. No sabíamos que ella también estaba hasta que entró en la clase de Carlisle.

Se rio.

—Sí, ella me habló de eso. Me imagino que tu padre se sorprendió. Ella no está muy entusiasmada con él, ¿no?

Me reí.

—Eso es quedarse corto. Pero Carlisle entiende.

—Me alegro. No pretenderé que estoy feliz por lo que pasó, pero soy lo suficientemente honesto como para admitir que habría hecho lo mismo si hubiese estado en su posición. No me di cuenta de la profundidad de sus sentimientos hasta que se fueron. Mi pobre Bella…

Sus ojos adquirieron una mirada vidriosa y sus pensamientos se nublaron otra vez.

—Aunque ella es feliz ahora —dije tratando de consolarlo—. Creo que es más feliz de lo que era antes. Ella sin duda es diferente.

—Dímelo a mí —dijo con una risa—. Después de su accidente, fue a una unidad de rehabilitación en Florida. Cuando subió al avión era un desastre. Cuatro meses después volvió a casa una persona completamente diferente. A veces creo que es algo bueno, ella ya no acepta ninguna mierda, pero tampoco es tan indulgente.

Me dio una mirada evaluativa y supe incluso sin leer su mente lo que iba a preguntarme.

—Está hablando de Jacob.

Asintió.

—Él ha sido realmente un buen amigo para ella. Pensé que tal vez se convertiría en algo más, pero…

—Pero regresé —dije, un poco más severo de lo que pretendía. Estaba dispuesto a ayudar para que ella y Jacob se reconciliaran, pero no me alejaría de ella para que él tuviera una oportunidad de cortejarla.

Él asintió.

—Tú regresaste. Ella tal vez no se dé cuenta, pero necesita a Jacob tanto como él la necesita. Son demasiado cercanos como para permitir que una discusión estúpida lo arruine.

—Estoy de acuerdo, pero como usted dijo, ella es diferente. No sé cuánto de mi opinión pueda influenciarla.

—Si pudieras hacer que hablara con él, eso ayudaría. Ella es terca como una mula, pero apuesto mi próximo sueldo de que te mira otra vez con la misma mirada atontada de amor que tú tienes.

No tenía sentido negarlo, estaba más feliz ahora de lo que había estado nunca. Tenía a mi Bella otra vez, había hecho las paces con su padre y tenía a mi familia conmigo.

Tomé mi billetera de mi bolsillo y saqué una copia de la foto que Alice nos había sacado cuando estuvimos en el parque. Tenía mis brazos a su alrededor y nos estábamos mirando uno al otro con la misma expresión ligeramente impactada de adoración. Se la entregué y se rio.

—Síp, ahí está; Jacob no tenía ninguna oportunidad. Ella luce feliz. ¿Puedo quedármela?

—Por supuesto, tengo copias.

—Tú también luces feliz —observó—. Siempre fuiste feliz con mi Bella, pero ahora es más, ¿no?

—Nunca he sido más feliz —dije sinceramente.

Si podía lidiar con Victoria, la vida sería perfecta.

xXx

Estaba prácticamente bailando de felicidad después del éxito de mi charla con Charlie. En retrospectiva, debería haber sabido que era demasiado bueno como para durar.

Cuando regresé a su casa, me sorprendió escuchar voces familiares —las reales y las mentales— adentro. Aparentemente, había habido algunos acontecimientos interesantes desde que me fui; Tanya y Kate estaban en el salón con el resto de mi familia.

—Irina nos llamó —explicó Tanya, viendo mi confusión.

—Pasamos por alto un factor importante en nuestro plan —dijo Carlisle—. Tenemos el olor de Bella para atraer a Victoria, pero no consideramos el nuestro. Sospechará de la trampa si capta nuestros olores, pero no conoció a Kate antes. Si Irina puede convencerla de que interrumpió la caza de un vampiro y contar una historia sobre una humana lastimada, creemos que Victoria sería mucho más fácil de atrapar.

Tenía sentido y cuantas más personas tuviéramos de nuestro lado mejor. No tenía dudas sobre mi habilidad para destruirla, pero tenía que atraparla primero. Sin embargo, su don funcionaba, le había permitido evadir a los lobos por meses.

—Funcionará, Edward —dijo Alice.

—¿Lo has visto?

—No, los lobos me bloquean, pero no necesito una visión que me lo diga. Nosotros somos siete, sin contar a los lobos, y ella es solo una. —Abrí mi boca para hablar, pero ella me interrumpió—. Lo sabemos, tú quieres ser el que lo haga, pero eso no quiere decir que no podemos disfrutar mirando.

Ella sonrió diabólicamente. Vi en sus pensamientos la discusión que ella y Jasper habían tenido antes de viajar. Él había querido que se quedara en Ítaca, lejos del peligro, pero ella se negó. Ella quería ver la amenaza que Victoria representaba, lidiar con eso de primera mano.

Carlisle sugirió que cazáramos así estaríamos más fuertes, así que fuimos al este del parque. No queríamos arriesgarnos a esparcir nuestro olor donde quisiera que estuviese Victoria, por miedo a alertarla de nuestra presencia.

El estado de ánimo era tranquilo mientras corríamos juntos. Era raro para nosotros cazar en grupo, y Emmett disfrutaba especialmente la oportunidad de un poco de amistosa competencia. Me alimenté rápidamente y esperé que los demás se unieran a mí.

Tanya fue la primera en llegar, sus pensamientos vagos mientras se esforzaba para abordar el tema de Bella.

—¿Qué vas a hacer ahora, Edward? —preguntó finalmente.

—Matar a Victoria.

—Me di cuenta de esa parte, idiota —se burló—. Me refiero en un sentido más amplio. Estás emparejado con una humana, ¿qué vas a hacer al respecto? ¿La convertirás?

Era una pregunta que me hacía cada día. Quería decir no, pero ya no estaba tan seguro. Todas las razones para mantenerla humana seguían siendo válidas y, sin embargo, me encontraba imaginándola como vampira cada vez más y más. Estaba feliz de ser el lector de mentes en la familia, la vacilación en mis decisiones era suficiente frustrante para mí.

—No lo sé —dije honestamente—. Antes de irme, Alice tuvo una visión de Bella como vampiro. Intenté todo lo que pude cambiar eso, pero nada funcionó. Desde que regresamos esa visión se fue, no me di cuenta de lo mucho que confiaba en ella hasta ahora.

—Entonces, ¿quieres convertirla?

—No quiero perderla —dije con evasivas.

—No es lo que te pregunté. ¿Estás preparado para convertirla para mantenerla contigo? No lo pienses, solo responde —ordenó, viendo mi expresión pensativa.

—Sí. —Tan pronto como lo dije, me di cuenta de que era verdad. Si Bella me lo pedía ahora, le daría la inmortalidad.

Suspiré profundamente, pasando mis manos por mi cabello.

—Tendría que ser su elección. No voy a quitarle su voluntad, pero sí, la convertiría.

—¡Me estás jodiendo!

Había estado preocupado por las preguntas de Tanya y no noté que Emmett se acercaba. Él fue seguido por los demás, cada uno reaccionando a mi anuncio con diferentes grados de sorpresa.

¿Estás seguro de que es lo que quieres?, preguntó Carlisle.

Asentí.

Entonces haré todo lo que pueda para ayudarte.

—Gracias.

—Deténganse con las conversaciones silenciosas —ordenó Emmett—. Este es un gran momento y quiero saber qué está pasando.

—Nada está pasando, no ahora de todos modos. Todo lo que dije fue que si Bella me lo pidiera, la convertiría.

—Eso es asombroso, ¿cuándo se lo dirás? —Emmett estaba prácticamente bailando por su emoción.

—No le diré nada. Ella dijo que no quería saber nuestro secreto, así que respetaré eso.

Alice estaba inusualmente callada, su expresión en blanco mientras buscaba en el futuro. Observé con ella destellos de la cara de Bella en su mente. Muchos futuros posibles, pero no el que estaba esperando ver.

—No está ahí —dijo mientras regresaba su atención al presente—. No era seguro antes, ahora se ha ido. ¿Estás seguro de tu decisión? Tal vez estás bloqueándola inconscientemente.

No lo entendía, estaba más seguro de mi decisión que nunca. Buscó el futuro otra vez, mirando mi camino esta vez. Ella lo interrumpió con un siseo.

—¿Qué viste? —preguntó Jasper, sintiendo su angustia.

—No estoy segura. Era vago, nada decidido. —Ella estaba mintiendo.

—Muéstrame —ordené.

—No creo que…

—Muéstrame, Alice.

Ella abrió su mente y me vi a mí mismo. Estaba en un claro que reconocí como nuestro prado. Estaba lloviendo y vi mi garra en el suelo. Mientras un rayo brillaba en el cielo, levanté mi rostro hacia el cielo y solté un rugido inhumano que era el claro producto de una agonía insoportable.

—¿Qué lo desencadenó? —Mi voz tembló cuando pregunté.

Buscó de nuevo, pero antes de que pudiera enfocar su don, llegó otra visión. Una figura corriendo a través de un bosque, sus ojos color carmesí y su expresión salvaje.

Victoria estaba en camino.

xXx

Irina dijo que Victoria normalmente llamaba antes de atacar, así que estábamos esperando ansiosamente a que el teléfono sonara antes de poner nuestro plan en acción. Necesitábamos el olor de la sangre de Bella tan fresco como fuera posible para que la trampa funcionara.

Los lobos caminaban afuera. Me di cuenta por sus pensamientos que era más fácil para ellos manejar el estrés cuando estaban en su forma de lobo.

Alice había tratado de retomar el tema de su visión, pero la detuve, diciéndole que me quería concentrar en Victoria por ahora. Era una mentira, por supuesto, en lo único que podía pensar era en esa imagen de mi rostro agonizante. No me preocupaba mi propio dolor, era Bella la que me preocupaba. Sabía que lo único que podría causarme ese tipo de dolor era que algo le pasara a ella.

La llamé tan pronto como tuve señal en mi celular, pero no me respondió. Desde que no tenía la muñequera salía a andar en moto por las tardes. Sabía que no sería capaz de escuchar el teléfono si estaba en su motocicleta, así que le dejé un mensaje pidiéndole que me llamara lo más pronto posible. A pesar de mis mayores esfuerzos, no pude ocultar completamente la desesperación en mi voz.

El sonido de un teléfono regresó mi atención a la habitación y sentí una ola de esperanza al sacar mi teléfono de mi bolsillo. Fue esperanza inútil, ya que no era mi teléfono el que estaba sonando, era el de Irina.

Contuve el aliento cuando ella contestó.

—¿Estás viniendo? —preguntó sin preámbulo.

—Sí. —La voz de Victoria era infantil e inocente—. ¿Estás en el área?

—Sí. Estoy usando la casa de los Cullen como base. Las bestias casi me atrapan anoche. ¿Dónde estás tú?

Victoria soltó una risita tierna en respuesta. Mis manos se apretaron ante el sonido.

—Me detuve, pero estaré allí esta noche, y tengo un nuevo plan.

—¿Te importaría compartir?

—Lo verás muy pronto, esta vez tendremos éxito. —Dicho eso, Victoria terminó la llamada.

Hubo un segundo de silencio y luego todos saltamos a la acción. Carlisle le entregó a Kate la bolsa que contenía la sangre de Bella e Irina esperó impaciente en la puerta. Todavía se negaba a ayudarnos más allá de poner el plan en marcha. Una vez que Victoria estuviera ahí, ella volvería a Denali, a pesar de la promesa de Kate y Tanya de quedarse y ayudar. Para un observador, habría parecido exagerado tener a tantos de nosotros trabajando para destruir a un vampiro, pero no nos arriesgaríamos.

Le dimos tiempo a Kate para que pusiera la sangre y esparciera su propio olor antes de salir. Habíamos puesto la trampa en el viejo claro en que jugábamos béisbol, ya que era un área grande pero fácil de contener. Sam advirtió a la manada que estuvieran calmados mientras nos aproximábamos; había algunos miembros nuevos que no habían visto acción antes y estaban ansiosos por probarse a sí mismos. Los pensamientos de Jacob eran calmados y enfocados. Él quería ver a Victoria aniquilada con casi tanta ferocidad como yo.

Escuché los pensamientos aterrados de Irina cuando ellos llegaron.

No puedo irme. Tienen que ayudarme. No lo sabía. Nunca me dijo de ellos.

El ellos al que se refería eran otros dos vampiros. No podían tener más de un año, eran neófitos. Victoria los había creado para desatarlos en La Push. La había subestimado otra vez.

—Trajo a otros con ella —le susurré a mi familia—. Neófitos. Irina no podrá irse sin llamar la atención.

Tanya siseó, temblando mientras luchaba con la urgencia de ayudar a su hermana.

—No todavía —le advirtió Carlisle—. Déjenlos acercarse y juntos podremos ayudarla. Edward, ¿puedes manejar a Victoria?

Asentí levemente.

—El resto de ustedes encárguense de los neófitos. Jacob me ayudará con Victoria.

¿Ayudar? Tendrás suerte si hay algo para ti. Me lo debe.

Mi respuesta se vio interrumpida por la mente de Victoria uniéndose al caos de las demás que me asaltaban.

Muy cerca, ahora muy cerca.

Sus pensamientos eran exultantes al captar el olor de la sangre de Bella. No sospechaba nada, estaba demasiado preocupada por llegar a Bella antes que los neófitos.

Ella apareció a la vista, sus ojos salvajes buscando en el claro el objeto de la venganza. La había visto en la visión de Alice, pero no me preparó para la oleada de odio que sentí al verla. Con un rugido de rabia, corrí hacia ella.

Hubo una fracción de segundo de vacilación mientras me miraba, entonces se giró sobre sus talones y corrió hacia los árboles. La amenaza de los lobos y mi familia combinados eran demasiado para ella; su don de autopreservación le ganó a su deseo de venganza. Era fácil ver por qué James la había elegido como acompañante y para él eso era todo lo que ella era, una herramienta en su juego. Él se sentía atraído por su presa, un tirón físico al que se podía negar si quería, y ella lo alejaba del peligro.

El gran número de posibles amenazas ahora obstaculizaban su don. No podía ver un camino claro a seguir, así que fui capaz de alcanzarla con facilidad.

—¿No vas a luchar? —me burlé—. Creí que querías vengar a James.

Ella siseó sin pronunciar palabra y corrió más rápido.

Podía oír a Jacob persiguiéndonos a ambos, sus pensamientos claros incluso a través del clamor de la mente de la manada.

Estoy yendo, Edward. ¡Detenla!

—James tampoco luchó, fue muy fácil terminar con él. No parecía haberse preocupado mucho por ti después de todo.

Mis palabras tuvieron el efecto deseado, su rabia la dominó, se detuvo y se giró para enfrentarme.

Sus labios se separaron mostrando sus dientes al gruñir.

—Mientes. James me amaba.

Caminé hacia ella a un ritmo pausado. Jacob casi estaba con nosotros y podía permitirme un poco de tiempo para mi propia satisfacción.

—¿Estás segura de eso? No parecía preocupado por tu seguridad cuando te dejó aquí para rastrear a mi Bella.

—Fue culpa de ella —siseó.

En su mente aparecieron imágenes de Bella, cada una más horrible que la otra. Cada tortura que había planeado infligir sobre ella se reprodujo a detalle.

La furia me atravesó, nublando mi visión con una neblina roja mientras me lanzaba sobre ella.

Sus gritos eran música para mí, mientras la rompía y desgarraba. Apenas era consciente de que Jacob estaba a mi lado, toda mi concentración estaba en ella.

—Edward, creo que ya has terminado. —La voz de Jacob me sobresaltó y la neblina se despejó. Estaba parado a mi lado en su forma humana otra vez.

La única pieza identificable que quedaba de Victoria era su cabello, la había destrozado hasta que no quedaba nada más que pequeños fragmentos de granito.

—Recuérdame que nunca te haga enfadar. —Su tono era ligero, pero me vi a mí mismo en su mente mientras atacaba a Victoria, lo había sorprendido.

Saqué un encendedor de mi bolsillo y lo tiré sobre la pila de restos. Con un silbido, el fuego comenzó. Se quemó con un olor intenso, las flamas bailando en el aire.

Me alejé del fuego, mis instintos de autopreservación anulando mi necesidad de ver cada fragmento de ella arder. No le tomó mucho al fuego consumirla por completo. Pronto, lo único que quedó fue una pila de brasas brillantes.

—Deberías volver con tu manada —dije secamente.

—Sí, están bastante enojados por la falta de acción.

Seguí la mente de la manada y vi que ellos también habían terminado su pelea. No sabía quién había dado el golpe mortal a los neófitos, pero sabía que no fue un lobo. Todos se estaban quejando por las promesas incumplidas.

Me reí.

—Diles a tus hermanos que, si están buscando un desafío, estoy seguro de que Emmett les haría el favor.

—Haré eso. ¿Volverás?

—No todavía. Quiero ver un poco más.

—Sí… eso es un poco espeluznante —dijo, dirigiéndome una mirada cautelosa antes de girarse y correr hacia el claro.

Vi como las brasas se enfriaron, pero todavía no podía alejar mis ojos. Se sentía extrañamente anticlimático, ella había sido una amenaza por tanto tiempo que no parecía real que finalmente hubiera terminado.

Escuché pasos acercándose y supe quién sería incluso antes de captar su olor.

¿Estás bien, hijo?

—No lo sé —dije honestamente.

—¿Estás herido? —El tono de Carlisle era ansioso mientras buscaba en mí alguna señal de una herida.

Finalmente alejé mis ojos de las cenizas y lo miré.

—No, pero no se siente real.

—Eso es entendible. Creo que a todos nos llevará un tiempo procesarlo.

—¿Todos están bien?

—Todos estamos bien. Tanya, Kate e Irina ya se han ido. Estaban incómodas por la presencia de los lobos. Nos pidieron que las visitáramos pronto. Tanya está ansiosa por conocer a Bella.

Su nombre actuó como un estimulante; mis pensamientos, que habían estado fragmentados desde la pelea, de repente se volvieron claros otra vez.

Carlisle vio mi reacción y sonrió.

—Ella está bien. Una vez que los lobos se fueron, Alice fue capaz de tener una visión clara de ella y está bien.

Suspiré con alivio.

—¿Qué quieres hacer con esto? —preguntó Carlisle, mirando el montón de cenizas.

—Ella puede quedarse ahí. —Pateé la pila, esparciendo los restos de Victoria a través del suelo lleno de hojas—. Me voy a casa.


Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: bbluelilas, Isis Janet, Tata XOXO, tulgarita, Wenday 14, Adriu, Leah De Call, Mapi, somas, Kriss21, martuu341, Lore562, Liz Vidal, Andy55TwilightOverTheMoon, Adriana Molina, alejandra1987, Fallen Dark Angel 07, Tecupi, Car Cullen Stewart Pattinson, Jupy y Yani B.

¿Me cuentan en los comentarios qué les pareció el capítulo?

A partir de hoy habrá actualización los lunes y jueves, ¿qué les parece?

¡Gracias por leer!