Una despedida dolorosa…
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Nota de autor: este fics es para mayores de edad puede contener violencia física o emocional además de escenas eróticas y lenguaje soez.
El reloj en la pared del motel marcaba las 05:30 am, lo miré por última vez antes de desaparecer de su vida. Su cuerpo desnudo yacía bajo la manta durmiendo plácidamente, quise tocarlo pero me detuve al pensar que lo podía despertar… una pesadilla me había despertado como si mi consciencia quisiera advertirme del peligro, desperté asustada envuelta en sus fuertes brazos. Esa sensación de protección que me otorgaba este hombre solo la sentí por un breve periodo de tiempo durante mi niñez, al que solía llamar padre… pero todo fue una puta mentira. Así como esta pseudo relación entre ambos, cometí un desliz y podría salirme muy caro si no me largo de aquí ahora.
Lo sigo deseando tanto como el primer día… tan bello, tan reservado como una botella con un mapa dentro. Poseía las coordenadas precisas para centrar mi desviado juicio, pero mi verdugo se ha convertido en una sombra que nunca desee. Quizás… en otra vida Ranma Saotome.
Fue la noche más dulce y placentera de mi vida… pero también se convertiría en la más dolorosa. Salí de allí con el poco valor que me quedaba entre mis manos, no hay vuelta atrás.
—X—
Motel 08:00 am…
Poco a poco fui abriendo los ojos, la claridad que entraba en la habitación me decía que había amanecido. Busqué su cuerpo a mi lado estaba casi seguro de que la tenía entre mis brazos antes de dormir… pero me encontré solo con las frías sábanas.
-¿Akane? — pregunté fuerte pensando que estaba en el baño…
No obtuve respuesta y me levanté a buscarla, efectivamente ella se había marchado. Busqué mi móvil y le marqué unas tres veces, solo contestaba el buzón de voz. No entendía nada y un sentimiento de vacío me invadió… me senté en el borde de la cama y llevé mis manos a la cabeza intentando comprender su decisión. ¿Acaso esto era una despedida de verdad? Me preguntaba una y otra vez fui a buscar mi ropa y aún estaba húmeda pero no me importó, un pequeño objeto se encontraba en el bolsillo de mi abrigo. Lo tomé entre mis dedos y mi corazón dio un vuelco al notar que era la bonita pluma que ella se llevó ese día de mi oficina.
Corrí por los pasillos y bajé tan rápido como pude en dirección a mi coche, regresaría a Tokio y la buscaría… no pudo ir muy lejos ¿no?
Conforme conducía mi ánimo decaía, el cielo estaba oscuro y lleno de nubes que anunciaban más lluvia. De pronto el espejo retrovisor me mostró la bolsa que ella cargaba ayer y que dejé en el asiento trasero de mi coche. Me orillé con cuidado y prendí los intermitentes para calmarme, angustia era lo que sentía ¿cómo protegerla si ella no está conmigo? O más bien no quiere estar conmigo…
Suspiré hondamente y cerré los ojos chocando mi frente sobre el volante, a mi mente venía cada detalle de lo que hicimos anoche… su piel expuesta, sus jadeos pidiendo más, sus besos cargados de deseo. Cómo podría olvidar lo que me dijo cuándo la llevé a la cama… sus ojos gritaban que la amara de mil y una formas posibles y eso hice. Mi libido estaba al máximo y con su menudo cuerpo debajo de mí solo me dejé llevar… besos iban y venían explorando, descubriendo esos puntos cardinales tan sensibles que la hicieron estremecer. Sus largas piernas fueron la más deliciosa paleta que había probado, sus torneados muslos encajaban perfectamente entre mis caderas mientras mi boca buscaba cobijo entre sus labios más íntimos, palpando el suave algodón de su monte de venus para luego perderme en su botón era toda una locura de sabores dulces a salados que me llenaban de ansias por beber de su esencia.
Todo su cuerpo quedó lleno de mí, de esas huellas húmedas que mis labios dejaban sobre su vientre, brazos, cuello y ese par de perfectos pechos que reaccionaban a mí querer. Hacerla mía se volvía cada vez más imperante junto con la demanda evidente de mi glande que dolía por la tensión sexual ejercida.
De solo recordarlo un calor sube por mi entre pierna y es que pronto me hundí en ella, en una penetración tan sólida como certera. Su centro acunaba mi miembro en una estrechez perfecta que me hacía delirar con cada embestida, sus gemidos solo provocaban aumentar el ritmo pero me mantuve lento y disperso disfrutando cada rose al entrar y salir mientras ahogaba jadeos en su boca, estábamos tan mojados por el Jacuzzi pero nuestros cuerpos ardían no por el agua caliente sino por la excitación que habíamos contenido hasta ese instante.
Insaciables, cada orgasmo era una invitación a probar más… con ella sobre mí o debajo de mí simplemente éramos uno solo, una dulce sinfonía de amor.
Nos dormimos extasiados, agotados pero creo que mi corazón nunca se sintió tan completo al abrazar su cuerpo, caímos en un sueño profundo casi pasadas las tres de la mañana. Lo que no imaginaba era que en verdad sería la primera y última vez que le haría el amor.
—X—
Tokio…
Decidida y con ayuda de Akari encontré un pequeño apartamento muy cerca del trabajo era prácticamente la mitad del espacio al cual estaba acostumbrada pero definitivamente no volvería allí por dos motivos… ella sabe en donde vivo y él está demasiado cerca como para ponerlo en riesgo. No podía irme de la ciudad y necesitaba mi trabajo por lo que continuaría en la zona cruzando los dedos por no encontrármelo jamás.
No quise encender el móvil durante horas pero ante la urgencia de un techo para pasar la noche una veintena de llamadas perdidas entraron a mi pantalla, Ranma no cesaba de buscarme. Solo quería que siguiera con su vida… por su bien no contestaré sus llamadas hasta que se canse.
Encendí el televisor para distraerme un rato… mi mente divagaba en esos húmedos recuerdos cuando el timbre del departamento llamó.
Akari es la única que sabe mi paradero y además le dejé en claro que no podía decirselo a nadie, entonces ¿quién rayos era?...
-¡Akane qué haces en este lugar! —exclamaba Mousse entrando sin ser invitado.
-¿Pero qué haces aquí, cómo me encontraste? — Pregunté molesta cruzándome de brazos.
-Te fuiste del hospital sin decir nada, llevo un día completo buscándote— respondió serio.
-No estoy de humor para responderte, mejor vete ¿sí? — dije sentándome en el pequeño sofá.
-¿Estás molesta conmigo, hice algo mal para que seas tan fría? — preguntó parándose frente a mí, alcé mis ojos a él para verle mejor.
-Siento que no respetas mi privacidad, desde un tiempo a esta parte estás encima de mí… antes solo te llamaba pero ahora mi celular no para de sonar ¿qué pretendes? — finalicé escueta.
-Lo siento, tienes razón… me preocupas últimamente no has recibido buenas noticias, solo deseo verte tranquila y estar a tu lado por si se te ofrece algo— respondió.
-Mousse somos buenos amigos, en verdad aprecio todo lo que has hecho pero quiero que me dejes en paz por un tiempo— hablé firme.
-¿Por qué me dices eso, es por ese terapeuta? — escupió con sorna.
-Él no tiene nada que ver, es más no quiero que lo menciones.
-¿Entonces?
-Necesito estar sola, no vengas más porque no serás recibido— su rostro se desencajó, sus ojos verdes se llenaron de impotencia al oírme.
-¿Nunca sentiste nada por mí, verdad? — preguntó lastimosamente.
-¿Quieres que mienta? — Sé que lo lastimaba con mis palabras pero debía alejarlo de mí — fue solo sexo, siempre te lo dije— finalicé.
-Lo tengo claro, solo que fui un idiota al albergar sentimientos más profundos.
-Mousse, eres un tipo genial… pero no soy la persona correcta para ti solo ¡mírame! — Chillé alterada poniéndome de pie— soy una triste, solitaria y patética mujer que ha sobrevivido apenas… mis demonios no me dejan libre, jamás seré normal maldita sea. Mi padre intentó matarme y mi madre me torturaba desde pequeña, no me dejó tener amigos yo era una exclusividad como un puto trofeo.
-Permite que te ayude— dijo tomando mis manos, casi en súplica.
-¡No quiero! — Exclamé fuerte y claro — nunca quise que me salvaras ese día que me encontraste en la tina, no tengo remedio mis padres me marcaron y no tengo ni una posibilidad de ser feliz, no conozco esa palabra no sé si existe y de ser así no fue hecha para mí.
-Akane, yo te amo y aunque no me correspondas solo deseo que un día puedas expulsar todo ese tormento que no te permite vivir en paz— dijo abrazándome con fervor.
-Sabes que esa mujer me persigue ¿cierto? — Este se separó de mí clavando sus verdes esmeraldas en los míos— hace veinte años que no sé de ella, mi mente la quería muerta pero sabía en el fondo de mi corazón que se encontraba con vida.
-Te protegeré, la policía hace todos sus esfuerzos— dijo desesperado.
-Mousse solo despierta, nunca la podrán atrapar… ¿sabes cuántas niñeras tuve durante mi infancia? — frunció el ceño dubitativo — al menos unas quince, eso recuerdo… todas y cada una de ellas desaparecía de forma misteriosa. Sus familiares iban a casa a preguntar por las mujeres y sabes ¿qué le decía? — este negó con la cabeza— que abandonaban el puesto porque yo era una mala niña ¿quieres saber lo que de verdad sucedía?
-Dímelo— contestó.
-No sé si todas pero en su mayoría terminaban en las sábanas de papá, muchas veces vi a las mujeres salir a medio vestir de una de las habitaciones y luego él detrás. Pronto mamá se daba cuenta de las infidelidades y por arte de magia ellas desaparecían, Naoko es una asesina ¿crees acaso que me dejará vivir? — Mousse no dejaba de mirarme ante tamaña declaración — ¿quieres oír más?
-¡¿Hay más?! — Exclamó — ¿por qué no lo dijiste cuando el policía te preguntó? ¿Por qué me dices esto ahora?
-Porque si un día no me vuelves a ver… da por hecho que ella es la culpable.
-No digas esas cosas, jamás permitiré que te haga daño.
-¡¿De qué hablas si la maldita entró al hospital como si nada y me torturó como antes?! Inclusive fue a hasta mi casa, tú ni nadie puede con ella.
-Eso fue un error garrafal pero no volverá…
-¡Basta! Solo vete, no me llames, no vayas a mi trabajo solo piérdete de una buena vez. No quiero que ella te lastime— dije soltando sus manos dirigiéndome hasta la puerta.
Se marchó sin decir nada… muy en el fondo sabía que este maravilloso chino no se daría por vencido. Pero al menos lo tendría alejado de mis asuntos por un buen tiempo.
—X—
Al día siguiente…
No quise ir el mismo día a su departamento a buscarla, entonces decidí ir por la mañana esperando encontrarla con mejor disposición me encontré con un absoluto silencio al otro lado de la puerta, ella nunca atendió así como continuaba ignorando mis llamadas.
Me fui a mi consulta con el fin de que el trabajo ayudara a distraer mi mente, no quería parecer tedioso o que se sienta acosada por mi impertinente presencia. Era más que evidente que no quería verme y respetaría su decisión con la esperanza de encontrar el momento adecuado para saber de ella.
—X—
Oficina de Akane…
-¡Oh por Kami! — exclamaba Akari horrorizada al verme.
-No es para tanto— hablé fastidiada.
-Akane ¿qué le paso a tu cabello? — preguntó al notar el corte disparejo que llevaba.
Solo recordarlo se me erizaba la piel… luego de que Mousse se fuera una angustia horrible se apoderó de mis sentidos, no me hizo bien rememorar mi infancia. Fui hasta el baño tomé las tijeras, recorté bastante ya no quedaba nada de mi hermosa melena larga. Volví a llorar de rabia al notar que lo hacía con el único propósito de llevarle la contra, ella que se ufanaba de mi cabello y lo cepillaba por largas horas dejándome dormir con hambre, esa mujer que me encerraba en una habitación fría y húmeda solo porque le sonreía a un compañero o porque quise protestar por su brusquedad.
-¡Maldita sea la hora en que siguió con vida! — Vociferé a toda voz, Akari me veía asustada — deja de verme así ¿quieres?
-Akane ven aquí— dijo llevándome al baño de damas — voy a arreglar ese desastre ¿sí? — me sonrió gentil.
-No tienes que hacerlo, me importa muy poco la opinión de los demás— dije mirándome en el espejo.
-Solo dame unos minutos voy a emparejar tu cabello, hice un curso de peluquería hace años yo misma me corto el cabello ¿puedes confiar en mí? — preguntó expectante posando sus manos sobre mis hombros.
Solo asentí y ella fue por un estuche a su escritorio regresando muy rápido.
-¿Cómo es que andas con esa cosa? — pregunté curiosa.
-Hoy voy a cortarle el pelo a mi madre, por eso ando preparada— respondió— ahora solo relájate que acomodaré tu cabello ¿sí?
Me senté en un silla que ella se había encargado de traer y me perdí en el triste reflejo que mostraba el espejo, el sonido de las tijeras me perturbaba un poco pero logré quedarme quieta y en menos de lo que esperé ya estaba lista.
-¿Qué tal? — preguntó Akari acomodando mi cabello que ahora era corto y parejo.
-No se ve mal — dije intentando convencerme.
-Claro que no te ves mal, eres hermosa solo que esa marca en el cuello no podría quitártela aunque un poco de maquillaje podría hacer magia— dijo muy divertida y entre risas, siento mis mejillas arder y es que sé muy bien quién fue el causante de ese rojez.
Regresamos a la oficina y me dispongo a escribir un artículo en mi computador cuando llega un paquete a mi nombre.
-¿Quién lo envió? — pregunto curiosa.
-No lo sé, no tiene remitente — dice Akari recibiéndolo, el mensajero se va rápido y su actitud me causa sospecha.
-Qué será…— digo retirando el envoltorio levanto la tapa y grito horrorizada — ¡Aaaaa!
-¡Oh por dios! — Exclama Akari tapando la caja rápidamente — ¡¿por qué te envían eso?! — dice histérica.
Para ese entonces comienzo a sudar frío, la piel se me enchina tengo tanto pavor que no puedo articular palabra.
-Akane ¿estás bien? — dice preocupada al notar mi reacción.
-Sa…saca esa cosa — dije temblando de miedo, ella la tomó y la echó en una bolsa llevándosela lejos de mí.
No podía creerlo, ella sabía todo de mí… comencé a mirar hacia todos lados pensando que en cualquier momento aparecería por esa puerta, la caja llena de larvas sobre un trozo de carne cruda me hacía temblar hasta la quijada. Cada vez que me encerraba en aquella bodega húmeda y fría… aparecían esos bichos. El hedor putrefacto que salía de ese lugar me hacía vomitar hasta hartarme, el solo recordarlo me revolvió el estómago y corrí de regreso al baño a expulsar mi café de la mañana, unas ganas horribles de echarme a llorar me invadían pero debía ser fuerte esto lo hace para molestarme, no puedo sucumbir, no puedo siquiera pensarlo…
—X—
Consultorio de Ranma…
No comprendía nada, el mensajero me traía de regreso la urna de su padre aduciendo que la persona no recibiría nada de paquetes. No quise ir yo mismo pero no puedo quedarme con esto— pensé mientras veía la caja sobre la mesa de centro de mi consulta. ¿Akane qué te sucede ahora? — me pregunté varias veces durante al día, las horas trascurrieron lentamente y luego de atender a mis pacientes pude al fin regresar a casa, lo que no imaginé era ver el mensaje explícito que estaba en el parabrisas de mi coche, la palabra "MUERTO" estaba escrita en color rojo como una especie de grafitis, una broma de muy mal gusto.
Miré a todos lados esperando ver al o los bromistas que hicieron eso pero nadie apareció, profundamente molesto decidí pedir las cámaras de seguridad del estacionamiento. Seguridad no tardó en mostrarme y luego de unos minutos pude ver a la mujer de sombrero alado, la misma de aquella noche en el hospital. Usaba otra ropa pero era ella con ese sombrero inconfundible, se le veía muy concentrada escribiendo cada letra sobre mi parabrisas cuando de pronto alzó el rostro y miró descaradamente la cámara que la grababa.
¡Es ella! — exclamé y el guardia me vio confundido, no cabe duda de que me quiere amedrentar, pero no soy un idiota. Llamé a la policía en el acto, luego de mi última declaración ellos insistieron en que cualquier cosa extraña debía informarles y esto era una amenaza a mi integridad abiertamente.
—X—
Oficina de Akane…
Akari traía una taza de té para calmarme, cada vez que mi cuerpo se alteraba de esa forma lo único que quería era mi cama y cubrirme por completo hasta dormir. Pero esta vez tenía miedo, mucho miedo de ir y encontrarla en mi nueva casa.
-¿Akane? — Dijo mi asistente llamando mi atención — necesito decirte algo— agregó.
-No es normal que envíen esas cosas, la gente enferma de la cabeza amenaza así a las personas.
-¿Cuál es el punto? — dije sorbiendo un poco del té.
-Yo no sé por lo que estás pasando pero esa caja se la entregué a Mousse— soltó sin más.
-¿Por qué hiciste eso?
-Es que me pidió que estuviera pendiente de ti, dijo que cualquier cosa extraña lo informara— finalizó.
-Y ¿qué puede hacer él con esa caja? — dije nerviosa tomando más sorbos de té.
-No lo sé Akane, solo quiero decirte que no estás sola… si necesitas algo solo dilo— dijo tan amable como siempre.
-¡Ay Akari! — Exclamé — de seguro solo fue una mala broma… algún detractor de mi trabajo— dije intentando esconder mi nerviosismo.
-¡Como sea! Broma o no Mousse como policía que es, se asegurará de que no vuelvan a llegar ese tipo de cosas nunca más.
Terminé de beber mi té no dejando de pensar en que fue ella quien envió esos bichos, quiere mantenerme asustada y a raya. Lo que más me disgusta es saber que lo está consiguiendo.
Horas más tarde…
Ya era hora de irme, Akari se había ido hace dos horas y yo seguía escribiendo en mi computador. El sol ya no iluminaba fuera y no podía seguir evitando salir del edificio, tomé mi bolsa y con reticencia caminé hasta las escaleras, baje uno a uno los peldaños intentando convencerme de que ella no estaría al final de este.
Logré llegar a mi coche sin dificultad, conduje como una loca por las calles de Tokio para llegar a encerrarme lo antes posible. No hubo rastros de Naoko en todo el camino, una vez llegué a casa el hambre me atacó, miré las píldoras sobre la mesa de la cocina. Debía tomar esos suplementos que según el médico mi cuerpo los necesitaba. El cansancio fue más grande que el hambre y ante la inexistente comida de mi refrigerador y con mi mente agotada del estrés vivido me envolví en las sábanas para dormir.
—X—
Un mes después…
Mi último recuerdo de ella había sido esa noche de pasión en el motel, pasaron un par de días cuando me enteré de que había dejado su apartamento. No sabía dónde estaba viviendo, no sabía si comía o si tomaba sus vitaminas, no sabía si tenía frío o si el miedo en sus pesadillas la dejaba dormir. Akane no contestó ninguna de mis llamadas, mucho menos los mensajes. La incertidumbre y la forma en que desapareció de mi vida me dolían, pero no iba a perseguirla y mucho menos hostigarla con mi presencia cuando era evidente que no la quería.
Entonces se me ocurrió llamar a su asistente, había pasado una semana y la chica muy amable se juntó conmigo en una cafetería… curiosa de saber qué nos unía ya que Akane no cuenta nada, solo le dije que como amigo quería saber si se encontraba bien.
Ella dudó un poco en su respuesta lo que alertó todos mis sentidos, pero me dijo que trabajaba cada día como una maniática hasta horas muy altas de la noche. Que no salía de la oficina si no era para fumar en la azotea y que había vuelto a ser la Akane huraña de antes. No supo decirme si tomaba los suplementos y mucho menos sabía si comía pues nunca la veía probar nada en el trabajo, le pedí de favor que le entregara el almuerzo que había llevado conmigo. "No le digas que es de mi parte" porque no lo aceptará, le supliqué. La amable chica lo aceptó y dijo que contara con ella si era para ayudar a que Akane comiera algo.
Todos los días a partir de entonces fui a dejarle un almuerzo, Akari lo recibía con su gentil sonrisa y horas después un mensaje a mi móvil me decía que ella había comido, al principio a regañadientes pero con perseverancia logramos que comiera hasta el último bocado.
Entre tanto le entregué la urna a la asistente que sin preguntar mucho la recibió asegurándome que se la entregaría apenas la viera. Pero aun con toda la ayuda de Akari, no sabía cómo estaba en realidad Akane.
La resignación y saber que al menos continúa con su rutina me tranquilizaba. Pero no del todo, no podía olvidar el mensaje en mi coche hace un mes. La policía dijo que investigaría y desde entonces no tengo noticias de ello.
La carga laboral se puso intensa y terminaba haciendo informes hasta horas muy tardes de la noche, varias veces terminaba dormido sobre el escritorio y despertaba en plena madrugada dolorido buscando mi cama, buscándola a ella…
Fue así como una madrugada caminé hasta mi coche para regresar a mi apartamento, un sobre de color negro estaba en el parabrisas de mi carro llamaba mi atención. Miré a todos lados y no había nadie, al abrirlo me encontré con unas fotografías mías en el punto exacto en donde me encontraba con Akari para entregarle el almuerzo cada día, además de fotos en donde salía llegando a mi casa y hasta en la oficina. Pero lo que más me alarmó fue ver la fotografía en donde salía durmiendo en mi consulta. No había nota, no había nada más que fotografías… hasta que llegué a la última, esa no era mía sino que de Akane. También dormía, su cabello ya no estaba largo y no lo sabía. Una melena azulada caía sobre su cremoso cuello, dormía sobre un escritorio al igual que yo.
Era evidente que alguien quería asustarme con esto, sabía dónde vivía, donde trabajaba y hasta mi secreto con Akari. Aún más grave era saber que la persona nos sacó fotografías durmiendo, ha sido capaz de entrar a mi consulta y ni siquiera me di cuenta de ello.
Subí a mi coche preocupado, no dejaba de ver las imágenes en mis manos cuando voltee la fotografía de Akane y esta llevaba una leyenda escrita "Pagarás por esto", esa noche no pude conciliar el sueño.
Por la mañana tomé el sobre y decidí ir a la policía, esto no era un juego ni mucho menos una broma. Las intenciones de quien estuviera detrás de las fotografías y el mensaje en mi coche son más que claras. No me quiere ver cerca de Akane y aunque han pasado semanas desde que la vi por última vez no puedo ni quiero alejarme más de ella.
Tomé mi abrigo para salir cuando el timbre de mi apartamento sonó…
-¿Tú? — fue lo primero que salió de mis labios, Mousse acompañado de dos policías más mostraban sus placas.
-Tanto tiempo Saotome ¿podemos pasar? — preguntó.
-¿Qué ocurre? ¿Le sucedió algo a Akane? — mi corazón se sobre saltó al verlo no entendía a qué venía a mi casa.
-Nada de eso… aunque no sabía que ya no la veías— dijo serio.
-Y al parecer tú tampoco— respondí.
-Saotome estamos aquí por otro asunto, esto se trata de tu madre— soltó sin más dejándome frío.
-¿Qué quieres decir? — pregunté intrigado, los policías se veían entre ellos poniéndome un tanto ansioso.
-Bien, ¿recuerdas el caso de Naoko? — preguntó y asentí.
-¿Qué tiene que ver la madre de Akane con la mía? Deja ya el misterio— pedí con urgencia.
-La encontramos— señaló haciendo que un frío calador me estremeciera por completo— el cuerpo de tu madre — agregó dejándome impactado.
¿Dónde? — pregunté con un dolor punzándome el pecho.
-Necesito que me acompañes, hace solo cuatro días realizamos el hallazgo. El peritaje indica que es Nodoka Saotome pero hay ciertos detalles que necesitamos que un familiar directo nos confirme. Tu padre está inubicable… cuando supe el resultado esta mañana vine directamente hacia ti— finalizó haciendo que un mar de recuerdos invadiera mi mente.
Tuve que sentarme un momento para procesar la noticia que me daba, mi madre quien me dejó a muy temprana edad por ir a trabajar ya que el vago de mi padre se la pasaba apostando. Ella se dedicaba a limpiar casas o cuidar niños ajenos con tal de traer un trozo de pan a casa, un día simplemente no regresó más. Papá decidió informarla como desaparecida y así pasaron los años… muy en el fondo mi corazón me decía que mamá no regresaría. Con el tiempo llegué a la conclusión de que estaba muerta pero en ese entonces era muy pequeño para hacer algo, cuando me gradué de la universidad pagué para que buscaran alguna pista de ella. Sin embargo todo fue un fracaso… todo indicaba que se había ido a China y había formado una nueva familia.
Y como culparla, si la vida que llevaba era triste y agotadora… me quedé con eso y no continué. Pasaron los años, ya era un adulto y si para entonces ella no era capaz de buscarme concluí que no había interés. Me quedé con los más lindos recuerdos, siempre estuvo a mi lado mientras pudo… debía superarlo y así fue que crecí con lo justo, junto a un padre que de la noche a la mañana debió hacerse cargo de un niño que lloraba por las noches esperando a su mamá.
Aprendí a reprimir mis sentimientos, incluso llorar no era opción. Según mi padre no debía hacerlo, aduciendo que los "hombres no lloran". Más tarde los estudios y mis libros de psicología ayudaron bastante a comprender que no debía ser como él lo planteaba, fui liberando esos sentimientos de apoco. No obstante aun al día de hoy siento que esa parte de mí no la puedo soltar del todo.
Tal y como me dijo Akane un día… soy un reprimido. No digo lo que pienso o siento y prefiero guardar las apariencias si con eso mantengo al mundo fuera de mi burbuja.
Después de casi veinte años era encontrada muerta… ¿qué más podía hacer? Sobaba mi frente apenado.
-Saotome ¿estás bien? — Preguntó Mousse, lo miré asintiendo aunque era evidente que no, no lo podía estar — vamos a la estación— dijo caminando hacia la salida.
Lo seguí hasta el coche y mientras veía por la ventanilla a las personas pasar, una pena muy grande se alojó dentro de mí.
Una vez dentro me senté en una silla y con las manos sobre mi pantalón miraba el suelo totalmente perdido…
De pronto el policía puso una caja pequeña de cartón delante de mí sobre el escritorio, observé curioso.
-Saotome si no te sientes bien, solo dilo— dijo Mousse notando mi precario estado de ánimo.
-Puedo con esto, solo necesito tiempo para procesar… — respondí sereno tomando aire.
-Bien ¿puedes decirme si esas cosas pertenecen a tu madre? — preguntó levantando la tapa de la caja.
Dentro de ésta habían diminutas bolsas plásticas, en una se encontraba un prendedor en forma de flor de loto, estaba sucio con mucha tierra pero lo identifiqué al instante. Esa pequeña pieza era un objeto muy preciado por mi madre, siempre lo llevaba puesto pues decía que era una herencia de su madre que a su vez lo recibió de su abuela… siempre quise jugar con este, pero ella me reprendía si lo llegaba a tomar del lugar en donde lo dejaba.
En otra bolsa había una horquilla con la cual tomaba su cabello, simple y sin brillo. Y en la última bolsa un trozo de papel… un dibujo de una niña sonriendo, solo salía parte de su cara y medio cuerpo. El trazo era un tanto osco se notaba que lo había hecho un niño, pero lo que más me sorprendió era que no fui yo quien lo hizo.
Fue entonces que Mousse me vio esperando una respuesta…
-Sí, son de mi madre— dije tristemente.
Pero entonces unos sonoros pasos de mujer en tacos se acercaban a nosotros, volteamos a mirar y la vi… era Akane envuelta en un abrigo largo y negro. Su rostro estaba muy serio y pálido, una serie de sentimientos me invadieron al mismo tiempo.
Por un lado estaba muy triste por lo de mi madre, pero verla luego de tanto… me reconfortó. Quisiera correr a su encuentro pero ella no ha notado mi presencia, mira a todos lados sé muy bien que al que busca es al chino.
Se ve tan bonita con su nuevo corte pero no soy capaz de decírselo, ni siquiera sé si querrá oírme…
-¡Mousse! — gritó en cuanto lo vio, el aludido se levantó y casi corre hacia ella. Pude ver los ojos soñadores del oji verde que se alegraba quizás tanto o más que yo al tenerla cerca — ¡Por qué carajos no contestas el maldito celular! — reclamaba ella a toda voz, sin importarle nada ni nadie a su alrededor. Los policías miraban la escena y yo… yo quería irme de allí.
-Estoy trabajando baja la voz— respondió este llevándosela a un lado, era suficiente no podía seguir viendo. Me levanté y caminé por su lado directo a la salida, pero ella me vio y alzó la voz una vez más…
-¡Ranma por qué estás aquí! — chilló sin más, no quería mirarla a la cara… tenía pena y además estaba con él.
-Akane deja tranquilo a Saotome, no es tu asunto— dijo el chino y agradecí su mensaje pero sabía que ella lo ignoraría.
-Déjame en paz— respondió ella — ¿viste algo? ¿Te hicieron daño? — preguntó parándose frente a mí… al fin levanté la mirada y me perdí en sus ojos— ¡contéstame! — exigió.
-Akane ¿por qué estás tan alterada? — dijo Mousse acercándose a nosotros.
-Es Akari… ella no llegó a trabajar ayer, no me contesta las llamadas y hoy tampoco llegó a la oficina— soltó muy preocupada, cosa que me hizo sentido pues no llegó al punto de encuentro y tuve que devolverme con el almuerzo.
-Está bien, calma tenemos que hacer un reporte e iremos a buscarla— dijo el policía intentando tranquilizarla, pero ella no dejaba de mirarme— Saotome, no te puedes ir aún hay algo más que debes saber— pronunció el chino llamando la atención de los presentes— acompáñame — pidió que lo siguiera hasta una oficina a puertas cerradas, Akane se quedó fuera esperándolo pero no dejaba de verme ni por un solo segundo por la ventanilla. Sentía que escudriñaba profundamente cada una de mis fibras para poder entender qué carajos hacía yo en la estación de policías.
-Saotome esto no es grato pero creemos firmemente que la muerte de tu madre fue un homicidio— dijo con mucha seriedad — nosotros estamos tras los pasos de Naoko porque tenemos al menos tres cuerpos que indican que ella es la autora de sus muertes. El cuerpo de tu madre fue encontrado muy cerca de la casa en donde los Tendo residían, han pasado muchos años imaginarás que las condiciones son… es decir, su estado es precario. Pero aun con todo podemos hacer análisis y quizás detectar la causa de muerte, por lo pronto nos enfocamos a reconocer su identidad— finalizó entregándome un documento en donde autorizaba a que hicieran todos los peritajes pertinentes.
-¿Tú crees que esa mujer, le hizo esto a mi madre? — pregunté incrédulo, mi mente apenas procesaba saberla muerta y ahora me dice todo esto, mi cabeza iba a explotar.
-Sí, ella puede ser una de las tantas niñeras que contrató Naoko Tendo para su única hija— sentenció dejándome estático, no podía emitir palabra — Saotome esto es muy importante y confidencial, Akane no debe enterarse de nada ¿entiendes? Ella está bajo protección aunque no lo sabe… su madre anda suelta es una mujer sumamente peligrosa, su perfil sicópata calza con las muertes de todas esas mujeres— decía Mousse invadiendo mis sentidos.
-Necesito aire— dije asfixiado por toda la información que acababa de oír.
-Está bien, sal un momento pero no te vayas aún ¿ok? — dijo el chino escoltándome hasta puerta, pero Akane no estaba fuera como hace un momento.
Caminé despacio pensando que en cualquier momento el suelo se abriría y la tierra me tragaría, si bien mi madre estaba muerta saber que la progenitora de la mujer que me quita el sueño está detrás de todo esto era muy diferente… mi mente se debatía con mi corazón y era tan desgastante que sentía que me faltaba el aire para poder respirar.
Salí por la puerta trasera de la estación de policía, vi una silueta oscura delante de mí… era Akane echando humo por sus labios, se giró en cuanto me sintió y me vio impoluta.
-¿No me vas a decir qué carajos haces aquí? — soltó sin más.
-¿Por qué fumas? – pregunté cambiando el tema.
-¡No me ves en un mes y lo primero que dices es esa estupidez! — exclamó llevando el cigarrillo a sus labios.
-Deja ese vicio, no te hace bien— dije quitándole el cigarrillo de los dedos, me vio indignada mientras pisaba lo que quedaba de este.
-¡ash! Era el último que me quedaba maldita sea— escupió molesta.
-Mousse debe estar esperándote— dije alejándome un poco, no me sentía bien y su cercanía no me ayudaba.
-Algo ocultas Ranma… siempre guardándote todo eres una puta almeja o ¿qué? — chilló enojada como siempre.
-Akane vete con él— dije apenado, necesitaba estar solo y ella no paraba de enfrentarme.
-Esa cara que traes no son celos, tú no eres de esos… ¿qué te ocurre? — dijo posando su delicada pero fría mano sobre mi mejilla derecha.
Nos vimos con profundidad, anhelaba abrazarla y estrecharla en mi regazo pero los recuerdos de mi madre, y todas esas atrocidades que Mousse dijo de su madre venían a mí. Entonces ella gritó despavorida, sus avellanas se centraban en otra cosa.
-¿Qué sucede? — Dije tomándola por los hombros, ella se tapó la boca y sus ojos se nublaron de lágrimas— Akane qué viste, te sientes ¿mal? Su conducta había cambiado totalmente.
Entonces alzó la mano y señaló el enorme contenedor de basura que estaba a mi espalda, su mano temblaba de miedo…
-Hay… una persona allí— soltó.
Miré con detención estaba cerrado pero una mano ensangrentada asomaba colgando por el borde, mis ojos se abrieron impresionado.
-¡Mierda! — exclamé asustado, ella sujetó mi brazo aterrada.
-Akari— dijo casi en susurro botando lágrimas a mares…
-¿Qué dices? ¡No puede ser!
-La pulsera en su muñeca— dijo cayendo de rodillas al suelo.
-¿La reconoces? No te precipites hay que levantar la tapa.
-¡No! No quiero verla— dijo sujetando mi pierna.
-Akane, hay una persona dentro puede seguir con vida ¡déjame ir! — gruñí tomando el teléfono marcándole a Mousse que en segundos vino junto a sus compañeros a nuestro encuentro.
La cara del oji verde al ver a Akane en el suelo en total shock me pedía explicaciones.
-¡Hay alguien allí, nos acabamos de dar cuenta!— dije con urgencia, los policías miraron el contenedor y levantaron la tapa. Las caras de los hombres no eran buenas, Mousse se acercó a mirar y su expresión más nos ponía nerviosos.
-¡Llévatela! — ordenó mirándome con decisión.
-¿Qué? — exclamé confundido.
-Es la chica… la muchacha que trabajaba con Akane— dice con pesar.
Akane soltó mi pierna y soltó a llorar desconsolada, intenté levantarla pero ella no me dejaba diciendo que esa maldita mujer le había hecho daño a Akari, me partía verla así de desgarrada ¿acaso no es suficiente sufrimiento ya? pronto se desmayó de la impresión y solo entonces pude tomarla entre mis brazos para sacarla de ese horrible lugar.
Continuará…
Estimado lector qué capítulo más largo… era necesario exponer todo esto aunque el final fue muy dramático. Akane decidió alejarse de Ranma ante la inminente amenaza de su madre en su contra, pero este no se da por vencido y aunque respeta el hecho de que no se pueden ver sin saber sus verdaderos motivos no deja de preocuparse por el estado físico de mi protagonista. Se unió con Akari para al menos asegurarse que ella coma algo y así fue durante un mes en que Naoko se encargó de amedrentar a Ranma advirtiéndole sin tapujos que pagaría por acercarse a Akane.
Akari tristemente fue víctima de la mente criminal de Naoko.
La policía hizo un avance en su investigación ¿sorprendidos? Ranma nunca habló de sus padres ahora comprenden por qué él es ¿así? poco a poco la historia de ambos se va uniendo, saquen sus propias conclusiones ¿qué creen que sucederá? ¿Quién será el próximo?
Si les gustó déjame tu valiosa opinión amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
