Pero mira como mueren los Muggles en el río, pero mira como muere también el elegido… —cantaba melodiosamente desde el baño Bellatrix por la mañana de aquel día. Sirius desde la parte del departamento que daba hacia la ventana y que le dejaba ver lo que ocurría en el mundo de las personas sin magia, escuchaba con curiosidad el raro cántico de su prima. —Mueren y mueren y empiezan a caer, los Muggles en el río y sangres sucias también…

—Pero…, ¿qué mierda está cantando? —se preguntó el hombre así mismo sin entender de dónde había sacado una letra tan hilarante y pegadiza.

Mi ex amo está llegando…, y te trae tu cartita…, porque sabe que eres Muggle, aunque te hagas la brujita… —se escuchaba desde la parte interior del baño

Sirius había dejado de ver qué era lo que estaba sucediendo en la calle y es que hasta ese momento se había entretenido viendo como los Muggles que caminaban por el lugar se agolpaban entre ellos para poder observar una pelea a puñetazos que se había formado entre dos hombres. Se había entretenido viendo aquello, pero la canción que estaba saliendo de la boca de aquella mujer le había llamado la atención mucho más que si aquellos hombres se sacaban los ojos o no. Se empezó a acercar lentamente hasta la habitación para prestarle más atención a la letra y ver si es que la conocía o no

Pero mira como mueren los Muggles en el río, pero mira como muere también el elegido…, mueren y mueren y empiezan a caer, los Muggles en el río y sangres sucias también

"¿Está hablando de Harry y Muggles muriendo en un río?" se preguntó mentalmente el animago, sin poder creerse lo que estaba escuchando, "¿De dónde sacó eso?". Tomó la decisión de no emitir ningún tipo de ruido, porque a pesar de que se moría de las ganas de reírse, ver que su prima estaba cantando no era nada común

Mi ex amo se está peinando, mientras lee el Profeta, porque más rato le toca, tortura con la Bella…, o sea, conmigo —acotó la bruja del otro lado de la puerta

"¿Me estás jodiendo?", se preguntó Sirius con más dificultad de reírse que antes, puesto que aquella letra le estaba haciendo muy difícil el poder aguantarse la risa. No podía creer que aquella canción realmente existiera y mucho menos que ella la estuviese cantando. "Igual es algo que cantan los Mortífagos, pero suena a canción de Navidad", se decía internamente durante su lucha contra la risa. Se fue acercando cada vez más a la puerta, cuidando que sus pasos no emitieran sonido para que su prima no parara de cantar

Mi ex amo está hablando…, pársel con la Nagini —seguía cantando ella, totalmente absorta en su actuación —, mientras le está preparando, un rico fetuccini. Pero mira como mueren los Muggles en el río, pero mira como muere también el elegido. Mueren y mueren y empiezan a caer…, los Muggles en el río y sangres sucias también… —terminó ella su canción y abrió la puerta del baño para encontrarse cara a cara con su primo que estaba rojo de tanto que se había aguantado las ganas de reír. Al verla salir por la puerta, no lo soportó más y dejó que su carcajada resonara por todas las paredes del departamento, tirándose al piso luego al no poder controlar la risa que salía de su cuerpo. Bellatrix al verlo reír de aquella manera, se cruzó de brazos con fastidio en su rostro y levantó las cejas pidiendo una explicación a la actitud del hombre que no podía parar de reír.

Sirius que luego de algunos minutos de risas descontroladas, se puso de pie y encaró a una molesta Bellatrix que seguía con los brazos cruzados esperando una explicación. —¿Me puedes decir de dónde sacaste la letra de esa canción? —preguntó concentrándose en el presente para que no volviera a salir la risa de su cuerpo que le había costado controlar

—¿Me escuchaste? —preguntó ella de vuelta, sintiendo un poco de vergüenza al verse expuesta de aquella manera

—¡Claro que te escuché!, ¡¿cómo no te iba a escuchar con esa letra tan rara y tétrica que estabas diciendo?!... —respondió él alzando una ceja —, ¿es algo que cantaban ustedes los Mortífagos? —preguntó con curiosidad

Bellatrix estiró el brazo e hizo a un lado al animago que seguía frente a ella, puesto que le estorbaba el paso para poder salir del baño. Se sentó en la cama y se colocó sus botas de tacón que le hacían juego con el vestido negro de terciopelo y plateado que estaba usando. —No, me la inventé yo —contestó con simpleza levantando los hombros

El hombre no podía creer lo que estaba escuchando —Espera, espera, espera… —dijo azorado —. ¿Me estás diciendo que tú inventaste una canción en dónde hablas de Muggles muriendo en un río, de cómo también muere mi ahijado y además que Voldemort lee el Profeta porque después irá a torturar contigo?, ¿es en serio? —preguntó sin poder creérselo

—Sí, tal cual como lo has dicho tú —contestó ella con tono obviedad

—Pero no te pudiste haber inventado una canción completa Bellatrix…, ¿hiciste la melodía y todo? —preguntó él sin creer ninguna palabra de lo que decía la mujer

—Solo me inventé la letra, es decir, escuché esa canción un día que iba caminando y unos Muggles la estaban cantando a dos casas de dónde yo iba para poder torturar a Richard, el auror al que se la había jurado antes de salir de Azkaban —comenzó su explicación mientras movía su varita en el aire. Un espejo y variados maquillajes flotaban frente a ella. Acercó más el espejo para que quedase a su altura y tomó una de las cremas que estaban cerca a ella, procediendo a untar dos dedos dentro de ella y aplicarlo con cuidado en su rostro —. La cosa es que cuando iba caminando para poder llegar hasta la casa de Richard, había un grupo de Muggles cantando en una de las casas esta canción, pero la letra era diferente, porque hablaban de una virgen y un niño Dios o algo así. Por lo que entendí, era una canción de Navidad y me gustó la melodía, así que le cambié la letra —terminó diciendo mientras tomaba otra botella pequeña y esparcía el líquido debajo de sus ojos, para después darse toquecitos con el dedo anular y así hacer que el producto se impregnara en la piel.

Sirius no sabía si estar más impresionado por la explicación que le había dado la mujer o por el ritual que estaba llevando a cabo —O sea que, cambiaste la letra de un Villancico de Navidad Muggle, en la cual alaban el nacimiento de el Dios que tienen ellos, por una letra de muerte de estos que la inventaron y le metiste la muerte de mi ahijado…, sin contar que también mencionas al cara de serpiente y a su serpiente…, ¿estoy bien? —preguntó para corroborar que lo había entendido todo correctamente

—Tal cual —contestó ella —, ahora cállate que me desconcentro —espetó terminando de colocarse sombra negra en las ojos y hacer el difuminado, para luego tomar el delineador negro y trazar una línea con precisión sobre las pestañas.

El animago veía lo que su prima estaba haciendo y sintió unas ganas terribles de poder hacer esa línea él, sabiendo que le quedaría muchísimo mejor de lo que estaba haciendo la bruja, teniendo en cuenta que todos sus tatuajes se los había realizado él mismo, pero no lo diría en voz alta, puesto que le habían dicho que se quedara callado y no quería perder su vida tan temprano por la mañana.

Una vez que la bruja había terminado de maquillarse, volvió a mover su varita y todo lo que había utilizado desapareció del lugar, guardándose en un bolso que tenía la mujer junto a la cama.

—¿Por qué estás cantando una canción de Navidad de Muggles, si no estamos en Navidad? —preguntó él una vez que ya podía hablar

—Porque me gusta cómo me quedó la letra y me acordé de esa canción. Hice otra mientras estaba en Azkaban —comentó como si nada, mirando como su primo levantaba una ceja en señal de curiosidad

Volvió a sacarlo de su camino para poder tener acceso hasta el vestíbulo, comedor y salón de estar del departamento y tomó aire en sus pulmones

—¡Yo maté a Sirius Black!, ¡Yo maté a Sirius Black! —comenzó a berrear con fuerza mientras saltaba por el lugar con los brazos en alto, corriendo de vez en cuando y riéndose con notoria demencia

El aludido no sabía si sentirse enojado, alagado o impactado, puesto que claramente aquella tonada tan insulsa había sido creada para la muerte de él a manos de la mujer que estaba canturreando con gozo y algarabía. Decidió que no tenía caso enojarse, puesto que no sacaría nada bueno haciendo aquello, por lo que solo se cruzó de brazos y se puso dentro del radio visual de la bruja —Pues me gusta más la otra, esta es más simple y no tiene ninguna gracia. Además, que claramente no pudiste usarla porque dejaste que esa oportunidad de cantarla se te escapara, o, mejor dicho, te arrepentiste —comentó con sorna

Bellatrix dejó de saltar y carcajearse para mirar con odio al hombre que la estaba mirando con petulancia

—Ama Bellatrix —dijo en forma de saludo la pequeña criatura que apareció a su lado de un segundo a otro

—¡Mierda! —gritó la bruja llevándose una mano hasta el pecho por el susto de la aparición repentina de la elfina —, ¡me asustaste! — se quejó—, ¿qué pasó? —preguntó tratando de calmar las pulsaciones que se habían disparado, sin contar que ya las tenía alteradas por los saltos y cánticos que estaba per formando minutos atrás

—Lo lamento mucho ama —se disculpó Pipi con la cabeza gacha, entregando dos sobres a la bruja —, le envían esto ama.

La bruja frunció el ceño y vio ambos sobres con desconfianza, puesto que no esperaba aquello. Uno de los sobres era de color hueso, sin sello reconocible. El segundo era de color vino tinto, el cual sabía de quien podía ser. —Deja el vociferador en la mesa y el otro entrégamelo —indicó a la elfina, que realizó su mandato de forma inmediata y desapareció de allí en un plof. Se dispuso a abrir el sobre que sabía, no le iba a gritar

Bella:

No te preocupes por nosotros, estamos bien. Sólo quiero que estés a salvo donde quiera que estés y que no te expongas. Me quedó claro tu mensaje sobre lo que dijo Potter. Ya veremos que hacer con esa información, porque tengo más que claro que no te quedarás con los brazos cruzados. Espero que al haberte enterado de que eso era verdad no hayas intentado hacerte nada o si lo trataste de hacer, espero que alguien haya estado contigo para impedirlo. A nosotros nos cuesta creerlo aún, pero si lo dices tú, no hay nada más que decir al respecto.

Cualquier cosa, sabes que tienes a Pipi para acudir a ti, no dudes en llamarla. Nos enteramos de que te vieron salir del ministerio con Black, tienes que contarme como es que va eso, porque te conozco…

Cuídate, por favor. Ya te dije, estamos bien y no tienes que preocuparte más de lo que ya lo estás haciendo. Nos mantendremos en contacto

R.L.

Eran pocas las cosas que le ponía en aquella carta, pero entendía que se debía al poco tiempo que podía estar teniendo solo, además, así no se arriesgaba a nada. Dobló la carta nuevamente y la metió en su sobre

—¿Es de tu marido? —preguntó Sirius desde el sillón con un vaso de whisky en su mano

—Qué te importa —balbuceó ella —, yo no te pregunté de quien eran las cartas que quemaste —acotó mirándole

El animago se atragantó con el líquido que estaba bajando por su garganta y aquello le quemó más de lo habitual, por lo que se puso a toser con fuerza

—Ni para beber sirves —espetó ella con desdén. Volteó la mirada hacia el sobre que estaba en la mesa y se acercó a él, teniendo más que claro que su día se iba a arruinar. Al poner sus dedos en el objeto, este comenzó a vibrar y se abrió de manera exagerada y estruendosa, logrando que la bruja se alejara unos pasos de él

—¡BELLATRIX LESTRANGE! —se escuchó la voz de Narcissa por todo el lugar. La aludida se cruzó de brazos frunciendo el ceño de inmediato, puesto que odiaba que su hermana menor se tomara aquellas atribuciones —¡¿EN DÓNDE TE HAS METIDO?!, ¡NO TIENES IDEA DE LAS COSAS QUE ESTOY TENIENDO QUE PASAR Y RESULTA QUE TÚ ESTÁS QUIEN SABE DÓNDE, Y TE VIERON SALIR DEL MINISTERIO CON EL TRAIDOR DE SIRIUS!, ¡¿TE VOLVISTE LOCA?!. ¡NADIE TIENE IDEA DE TU PARADERO, MI MARIDO ESTÁ A PUNTO DE ENTRAR A AZKABAN

—¡QUÉ SE PUDRA EN LA CÁRCEL POR INÚTIL! —gritó entre medio la bruja que estaba sintiendo sus niveles de ira subirse hasta las nubes

—…, MI HIJO TENDRÁ QUE LLEVARSE TODO EL PESO DE SER EL HOMBRE DE LA CASA, ¡NO TIENES IDEA DE LAS COSAS QUE ESTOY PASANDO Y ADEMÁS TENGO QUE PREOCUPARME POR TI!, ¡ERES UNA DESCONCIDERADA BELLATRIX, POR LA ÚNICA PERSONA QUE TE PREOCUPAS ES POR TI Y COMO ME ENTERE QUE ESTÁS CON EL TRAIDOR DE SIRIUS!, ¡SABRÁS QUIEN ES NARCISSA MALFOY! — terminó de decir la voz de la rubia, para luego romperse en mil pedazos frente a la fúrica bruja.

—¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES NACISSA?!, ¡LA PRÓXIMA VEZ QUE TE VEA, TE VOY A VOLAR LAS BABAS DE LA BOCA DE UNA PURA BOFETADA! —gritó al aire, para poder sacar la rabia que la estaba invadiendo

Desde la parte de atrás, Sirius había dejado su vaso de whisky en la mesilla que estaba frente a él, puesto que aquello no se lo había esperado. No quería emitir sonido alguno, ya que a pesar de que los gritos de su prima pequeña le habían quitado el aliento, nada ni nadie se podía comparar al temor que le enfundaba Bellatrix de vez en cuando. El respeto que sentía por la mayor de las hermanas Black estaba a años luz del que podría sentir por la menor de ellas.

La mujer se dio la vuelta y miró con odio a su primo, dándose cuenta de que estaba intentando pasar desapercibido. —¡Pipi! —gritó

La elfina apareció al llamado y bajó la cabeza esperando las órdenes de su ama

—Tráeme cuatro empanadas de carne, ya sabes de dónde y dile que las quiero con carne fresca

La criatura asintió y desapareció. Pasaron veinte minutos en los que la criatura aún no volvía. Veinte minutos en los cuales Bellatrix gritaba improperios, se bebía el whisky sin dejarle una sola gota a Sirius y seguía gritando improperios por el atrevimiento que había tenido su hermana con ella. No podía creer que había hecho algo como eso, sobre todo después de todos los años que había pasado enseñándole el respeto que tenía que mostrarle, el miedo que tenía que sentir por ella. No podía creer que realmente le criticaba que no estaba a su lado, mientras sabía que lo único que tenía que estar haciendo era llorar por los rincones por el futuro que tendría su marido y no se había preocupado de si estaba bien o mal, si necesitaba algo, si estaba en peligro

—¡PUEDES IRTE A LA REAL MIERDA NARCISSA! —gritó al techo, obviando los jadeos que soltaba de vez en cuando Sirius, que no se había movido ni un ápice de su sitio.

Finalmente, Pipi había vuelto con el encargo que le dio su ama y dejó el paquete encima de la mesa, realizando una reverencia y yéndose del lugar con un chasquido de sus dedos. Bellatrix sintió el olor que llegó hasta sus fosas nasales y se sentó con premura en una de las sillas de la mesa, desgarrando el papel que envolvía una de las pocas cosas que le devolvería el buen humor. Sacó una empanada caliente de la envoltura y se la llevó hasta la boca, dando un gran mordisco. Sus papilas gustativas danzaron gracias al maravilloso sabor que estaba sintiendo y soltó un jadeo de satisfacción.

Sirius se puso de pie gracias al olor que estaba olfateando y se acercó hasta su prima para poder ver qué era lo que estaba comiendo.

Por la amenaza inminente, Bellatrix tomó el resto de las empanadas que estaban allí y las llevó hasta su pecho con sus brazos, rodeándolas y soltando un gruñido. —Mías — espetó

—¡Quedan tres!, ¡No te las puedes comer tú sola! —se quejó él viendo que la mujer no quería compartir

—Sí que puedo, son mías —volvió a decir ella, sin querer soltarlas y dando un nuevo mordisco a la que tenía en su mano

—Vamos Bella…, no seas egoísta que ya se me hizo agua la boca con el olor —rogó Sirius

—Te dije que no, son mías y no comparto.

No queriendo darse por vencido, Sirius estiró la mano y la metió entre el brazo de la bruja para robarle una de las empanadas que tenía atrapadas, pero tuvo que sacarlo de inmediato por el dolor que estaba sintiendo en su muñeca —¡Me mordiste! —gritó sobándose el lugar atacado

—Te dije que son mías y que no comparto… —contestó ella con simpleza, mordiendo nuevamente de su perdición

—¿Qué tienen de maravillosas esas empanadas de todas maneras?, no creo que haya mejores que las que hace Molly —comentó él sin entender el comportamiento de la bruja

Bellatrix levantó el pecho de la mesa y dejó de masticar para tragar lo que tenía en su boca. Miró con rabia a su primo y bufó. —Esa ama de casa no es mejor que nadie más allá de parir como coneja. No hay nadie en todo el mundo que pueda hacer mejores empanadas de carne que las que tengo aquí —comentó comiendo nuevamente —. Te voy a dar una sola, pero para que veas que no has probado nada igual y te calles la puta boca, porque lo único que haces es decir estupideces —. Sacó una de las que tenía resguardadas entre su brazo y su pecho y se la dio al hombre que estaba expectante.

Sirius la miró con ojos analíticos y no logró ver nada del otro mundo, de hecho, su forma era mucho más simple que las que había visto hacer a la matriarca de los Weasley, por lo que se la llevó a la boca y le dio un mordisco. Su boca danzó con gracia y felicidad ante los sabores que estaba sintiendo, puesto que jamás en su vida había probado algo tan exquisito como aquello y no se lo podía creer. Dio tres mordiscos más y soltó un gemido de satisfacción, sin poder creer que algo como aquello existiese y él no tenía conocimiento de ello

—¿Y? —preguntó la mujer mirando al animago con expectación

—¡Esto es lo mejor que he comido en toda mi vida! —gritó dando un nuevo bocado. No hablaron más hasta que se había terminado la primera y Bellatrix se estaba terminando la segunda, por lo que tuvo que poner cara de tristeza para que se apiadara de él y le diese la mitad. Lo logró, puesto que la bruja partió la última que quedaba a la mitad y se la pasó, disfrutando de lo mejor que su boca había probado.

Bellatrix, cuando terminó de comer, tomó la nota que estaba en el fondo del paquete y leyó

Espero que las cosas no estén tan mal, porque siempre que mandas a esa cosa fea es porque algo te tiene que estar pasando.

Cualquier cosa me avisas, que sabes que para eso estamos.

¡TE ADORO HERMOSA!

PD: No mates muchos Muggles como les dices tú, porque me dejas sin material.

Nellie ~

La bruja sonrió y dejó la nota sobre la mesa. Sirius, quién era curioso por naturaleza, leyó el pedazo de papel y se atoró con el último pedazo de masa que le quedaba. No podía creer que alguien había dicho que adoraba a su prima y claramente no se entendía el mensaje, porque hablaba como si no fuese bruja. Levantó la mirada y la mujer estaba mirando el piso con los ojos perdidos, pero se le veía mucho más calmada de lo que había estado antes

—¿Quién te puede decir que te adora? —preguntó queriendo saciar su curiosidad

Bellatrix miró a su primo y contestó —Mi amiga

—¿Tienes una amiga? —volvió a preguntar, sintiendo que más preguntas se formaban en su cabeza

—¿Qué clase de persona crees que soy que no puedo tener una amiga?, estúpido —contestó ella, sintiéndose ofendida

—Es decir…, claro que puedes tenerlas, pero me imaginaba que eran Mortífagas, no alguien que cocinara…, es decir, me imaginaba que podía ser alguien igual de loca que tú —dijo él

—¿Y quién te dijo a ti que no es igual que yo?. Que sea Muggle no significa que sea una persona normal y corriente —soltó levantándose, dejando al animago con la cara desencajada. —No preguntes más hasta dentro de unas horas, porque no te voy a contestar nada. Ahora me voy a dormir porque me bajó el sueño por comer tanto…, siempre me pasa que como esas empanadas —y dicho aquello, se fue a dormir la siesta.

Sirius estaba teniendo problemas en su cabeza, puesto que no se creía lo que había dicho su prima, pero era verdad que le había bajado mucho sueño a él también y se tiró con escándalo en el sillón, durmiéndose a los pocos minutos.

N/A: Bueno, tuve problemas para subir el capítulo el día de ayer, porque tuve que hacer algunos trámites y estuve muchas horas en el hospital. Llegué tarde a mi casa y cuando me acosté pude prender el computador y actualizar. La canción que canta Bella al comienzo es el villancico de "Los Peces en el Río". La letra la cambió CapaInvisible y se llama "Los Muggles en el río" para que la busquen en YouTube porque es buenísima kaskaj. Le cambié unas cuantas palabras para hacerla coherente con la historia. Pedí permiso para poder usarla en el fic. ¡Que tengan hermosas fiestas!