xSouh

Nimbostratus

Onceava Nube

De forma curiosa y contra todo pronóstico, la cocina era uno de los lugares donde mejor se desenvolvía Naruto, podía cocinar cualquier plato que quisiera y el resultado sería digno de cualquier restaurant de cinco estrellas, lo cuál hacia más extraño que el rubio adorara comer esos paquetes de ramen instantáneo como si su vida dependiera de ello.

Terminó de servir la pasta en los platos, agregó una reducción de vino tinto y finalmente el corte de carne justo en el termino que a su novio le gustaba.

La cocina era espectacular, completamente equipada para poder hacer cualquier platillo, una tristeza que la cocina no estuviera dentro de las habilidades de ningún Uchiha.

―Sasuke, ¿sabes donde quedó el limpiador? ―gritó para que lo pudieran escuchar, el pelinegro seguía en el escritorio de Itachi mandando unos documentos a la junta directiva.

―Itachi dijo que lo dejaría en la lavadora.

Dejó los platos en la mesa, el olor seria suficiente para atraer al Uchiha hasta ahí, y lo logró.

Sus tripas gruñeron cuando vio los platos, pero fue la falta del rubio lo que llamó su atención, así que se fue hasta el cuarto de lavado para buscarlo.

― ¿Lo encontraste? ― preguntó, sin recibir respuesta, aunque la cara completamente roja del rubio hizo que fuera a ver que era lo que tenía a su novio así. ― ¿Qué...?

―Juro que ya estaban aquí. ―quiso justificar la tela, o más bien las tiras de tela y argollas en sus manos. Sasuke tardó cinco segundos más en poder saber qué era.

― ¡Ese pervertido! ―se quejó el pelinegro, quitándole de las manos el traje.

― ¿Crees que él y Sakura-chan...?

― ¡Hay cosas que no quiero saber, Naruto! ― dijo, lanzando la tela dentro de la secadora de nuevo. ― Y lo que haga mi hermano con su novia es una de ellas.

―Es que, ya sabes, los dos se ven tan serios y profesionales. ―continuó Naruto.

―Dobe, cállate. Vayamos a comer antes de que se enfrié.

― ¡Dios! ¿Ahora como podré ver a Sakura-chan sin imaginármela de esa forma?

― Creo que Itachi y yo preferimos que no te imagines a Sakura de esa forma. ―señaló, con los ojos afilados.

―No seas tonto, Teme. ―se corrigió Naruto al notar la mirada peligrosa de Sasuke. ―No me refiero a imaginármela con esa ropa, sino como una pervertida. Al único que yo puedo imaginar con lencería sexy es a ti.

―Eres un idiota. ―le dijo, enojado y orgulloso al mismo tiempo.

― ¿Por tener una mente muy activa donde mi hermoso novio usa lencería sexy y tiene un látigo?

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―Las acciones de Namikaze solo han subido un veintisiete por ciento en los últimos dos años, Akatsuki logró el doble en ese mismo tiempo. ― señaló Itachi, los temas de negocios no eran sus preferidos para una cena casual, aunque su pequeño hermano y su novio habían insistido con el tema.

―Pero la mitad de ese porcentaje fue en los últimos cinco meses, cuando Naruto obtuvo la vicepresidencia de la empresa. ― le hizo saber Sasuke.

―No vamos a pelear por números ahora mismo. ― les dijo Sakura, la única que estaba fuera del tema. Ella prefería la acción del campo de batalla dentro de un quirófano a una silla con cientos de papeles llenos de números.

―Podemos cambiar el tema, Sakura-chan. ―le sonrió Naruto. ―El nombre de tu catálogo de ropa interior seria interesante, hay uno en especial que Sasuke quiere que utilicemos.

Si Sakura e Itachi hubieran tomado de su copa de vino en ese momento, el liquido hubiera salido por sus narices de una forma muy poco refinada para el restaurant en el que estaban.