El miedo que somete a una persona influenciada por las masas
"Asfixiante"
Sus pupilas fijas en la pared se movían de lado a lado, buscaban figuras entre las grietas y protuberancias del empaste de la superficie, quería patrones, rostros, cualquier cosa, su mirada cayó al piso buscando lo mismo, pero en la madera obscura y barnizada, vio un par de formas animales en aquellas irregularidades y detuvo su búsqueda.
La voz de su madre atropelló todo su hilo de pensamientos, dejándolo expuesto ante las demás miradas, confundido, no sabia lo que ella le había dicho, pero ese tono amargo le indicaba que había dicho algo importante, ya imaginaba de que estaban hablado.
- ¿Estas escuchándome siquiera? - En realidad le gustaría que no fuese una posibilidad, más con ese tono de conversación de todo menos amigable.
Katsuki no necesitaba dar explicaciones, no necesitaba armar argumentos para algo tan simple, no quería.
Salió del departamento nueve con el alma rota y el cuerpo renovado y al girar el picaporte no se imagino siquiera tener visitas.
Su rostro impasible, en medio de la luz azulada de la madrugada, le mostró las tres personas paradas frente a la puerta del lugar en el que debería estar durmiendo pero no podía. Le mostró tres pares de ojos con diferentes mensajes, le mostró tres caras conocidas con emociones diferentes plasmadas.
No tuvo de otra mas que invitarlos a pasar.
Aun renuente ante la opción de siquiera crear contacto visual con su madre, arrastró la mirada por el techo de la habitación y terminó su recorrido al encontrar un par de ojos incómodos en el sillón de la sala, los ojos azules de su jefe le transmitían un poco de la incomodidad de escuchar la discusión intima entre una madre y su hijo, encogiéndose de hombros como si fuese a él al que estaban regañando a pulmón suelto.
- Estoy tan harta de escuchar el buzón de voz de tu teléfono, estaba tan preocupada y tu ni siquiera ... - las palabras de volvían difusas en sus oídos mientras pensaba en cosas que consideraba más interesantes, observo a su padre con la cabeza agachada, mirando su calzado, sonrió de lado al pensar que estaba a punto de esconderse bajo la mesa como niño pequeño - ¿De qué demonios te estas riendo?
Su mirada finalmente hizo contacto con la de ella, el silencio se hizo presente y por primera vez en la noche se percató del mensaje que aquellos ojos vidriosos le transmitían.
No sabia si así se verían sus ojos entre la furia, con el mismo fulgor, con ese fuego en las pupilas de su madre, había furia que burbujeaba entre el rojo de esos ojos.
Ella estaba enojada.
Vio a los café terracota que su padre portaba como ojos, con una emoción distinta, una mezcla de tristeza y preocupación que le cautiva y le hace querer preguntar con mucho mas ahínco que sucede.
La primera lagrima de la noche de deslizó en la mejilla de su madre mientras su gesto se deformaba desde la rabia hacia la tristeza, sus manos temblorosas cubrieron su rostro y su padre que antes permanecía con la cabeza gacha se levantó a abrazar a su madre antes de que él pudiese siquiera procesar que la había hecho llorar.
- Ni... ni siquiera le importa... - Katsuki parpadeo rápidamente tres veces al recibir la mirada furiosa de su padre, incrédulo abrió la boca un par de veces simplemente para volverla a cerrar sin nada útil para calmar los sollozos. Un temblor más entre los brazos de su padre le hizo entender que no era momento de hablar, sino de actuar.
Se levanto con una expresión neutral y se arrodillo al otro lado de la silla de su madre, tomó su mano con una delicadeza que el mismo desconocía y hablo para que solo la afligida mujer pudiese escucharle.
- Debí llamarte - Trató de enmendar su error, suplicando al cielo que funcionara - Es solo que... La estoy pasando mal... - Su voz se quebró al final de la oración, un dolor genuino se le atascaba en la garganta y aunque quisiera esconderlo era visible a través de las bolsas de sus ojos y su semblante demacrado.
Su madre le miró casi callando todo llanto al instante, se encontró con los ojos sinceros, y entrecerró la mirada para tratar de descubrir mentiras entre esas pestañas rubias, pero no encontró nada, ni una pisca de falsedad.
Respiró hondo y apretó entre sus dedos la piel de la mano ajena, sintiendo el calor que emanaba de entre ambas manos.
- Yo solo quería - Dudó un momento en seguir, dudando de las consecuencias de sus palabras en Katsuki - Quería saber que estabas bien, que lo estabas llevando bien... Todo esto, no eres el único al que le afecta - Y no era algo que no hubiese pensado antes, ese pensamiento de que no era el único afectado por la partida de Izuku le había estado rondando la cabeza todas las noches antes de dormir, pero era incapaz de siquiera pensar en una manera de solucionarlo.
- Estoy bien, madre, ¿Cómo estas tu? - Era sincero, no le apetecía escuchar un regaño si fin directo desde la furibunda y mal hablada boca de su madre, pero no concebía la idea de hacerla llorar por su indiferencia.
¿De repente ya le prestaba atención? prosiguió con cautela.
- Afligida, hace bastante que no veía a los Midoriya, la última persona de la que supimos era de su padre - Al rubio le hervía la sangre nuevamente de solo pensar en ese padre negligente - pero, eso hace bastante tiempo, un par de años... pienso que si desde el principio nosotros lo hubiéramos acogido en nuestro hogar esto nunca...
- No... Eso ya no importa, no es momento de culparnos entre nosotros... lo hecho, hecho está.
Mitsuki se quedó sin palabra alguna, tanto su llanto como sus palabras de habían apagado ya, sus inseguridades habían menguado solo un poco, y un poco de paz había regresado a ella, estaba enojada aun, por ese egoísmo que su hijo se ensañaba en negar tan fervientemente aun cuando era evidente que estaba siendo un maldito no solo con ella, sino con su padre también.
- Me preocupa Inko - No era necesario decirlo, era algo obvio, ellas habían compartido tantas cosas que lo único que les impedía ser hermanas era la sangre y sus actas de nacimiento, tan unidas como familia, un lazo de años atrás, incluso antes de conocer a sus maridos, cuando la idea de formar una familia ni siquiera surcaba sus mentes de preparatoria.
Guardaron silencio, sus padres se abrazaron más fuerte que antes y miraron a su único hijo con cariño y preocupación.
- Debí estar ahí para él, para ellos... - No era la única que pensaba aquello, estos días se había repetido hasta el cansancio que debía haber estado para él, para ayudarlo, para sobrellevar las penas, ahora era muy tarde incluso para lamentarse.
La rubia dio por finalizada la plática y miro a su hijo a los ojos, tratando de encontrar el fondo de su alma a través de esas pupilas, encontrando ese rojo familiar, descubriendo tristeza oculta en ellos. Se levanto de su asiento y tomó su bolsa en espera de que su marido le siguiese el paso, sus tacones resonaron en la madera del piso a su paso y el eco de los mismos llenó el apartamento hasta que la puerta principal se abrió, la mujer miró por última vez los ojos de su hijo antes de salir y susurró un "Llámame" que nadie escuchó. Su padre cerró la puerta después de una mirada cálida y un adiós mudo que salió de sus labios.
Katsuki permaneció de pie en la sala, y se llevó una mano a la nuca rascándose la cabeza compulsivamente, no esperaba tantas visitas.
Camino a su pequeña sala y se sentó en el sillón frente a su jefe y el asistente de este. Percibió la incomodidad de ambos y sus hombros se tensaron mas de la cuenta, Aizawa debió notarlo, pues no tardo demasiado en empezar a hablar.
- Vinimos en un momento inadecuado - Katsuki frunció los labios en una mueca de inconformidad, pero le dio la razón con su silencio.
- ¿Tan urgente es?
Aizawa fue el callado esta vez, y en vez de responderle, volteo su mirada a su jefe sentado a su lado. De esta forma el silencio de prolongo unos segundos mas hasta que el de ojos azules tomo la palabra.
- Robaste información de mi escritorio.
Fue sorpresivo, se tensó en su lugar, la verdad es que esperaba reprimenda, pero no en su propia casa, su suerte se había acabado y no tenía ni razones ni cuartadas para negar lo innegable. Cruzó mirada con el azabache que le respondía con fiereza, le había delatado, claramente, era de esperarse.
- ¿Que hacías en el departamento 9?
Entendía el punto, no era precisamente normal, un poco complicado de explicar.
- Es mi apartamento...
El mayor le miró confundido, no preguntó, pero Katsuki sintió la necesidad de explicarle lo sucedido.
- La casera iba a donar todo a caridad, pero le estoy pagando el alquiler de ese departamento y prometió no tirar nada...
El silencio perduró por algunos segundos que se sintieron como minutos enteros, se creó una atmósfera extraña de tensión y confusión, el aire se sentía tan denso que Toshinori tuvo que carraspear antes de hablarle del asunto importante.
- No hace falta que explique la razón por la que estamos aquí, mientras no haya más evidencia útil en el apartamento 9 puede hacer con el lo que quiera, estoy consciente de que había una relación ehh... estrecha, entre tu y el joven... ¿Midoriya? - Se notaba dudoso de las palabras correctas para la situación, pero Katsuki creía firmemente que no existían las palabras correctas para describir el limbo incierto en el que su relación con Izuku se había desarrollado... o estancado.
- Si, he robado información, y si... Izuku y yo éramos amigos de la infancia.
Yagi soltó un suspiro largo, las pláticas con oficiales que cometieron alguna falta nunca eran sencillas, menos con Bakugo, pero la situación ameritaba el esfuerzo.
El dueño del apartamento se centro en el azul eléctrico tan característico de los ojos de su jefe, con esas ojeras evidentes que le hablaban del cansancio y esfuerzo continuo día tras día. Distinguió reproche en los iris su superior y supo que estaba en problemas.
Izuku se saboreó los labios una vez más, sintiendo el escozor de la bebida bajar por su garganta, un elixir dulce y ácido que le dejo una sensación rasposa en la boca, casi seca.
- ¿Que dices que es esto?
- Le llamo "La bebida super especial revitalizante de Kami...
- Es solo piña y ... ¿Tamarindo has dicho?
El rubio permaneció en silencio unos segundos, nadie en ese maldito tren le había dado la oportunidad de decir el nombre completo de su increíble bebida ni una sola vez. Empezaba a exasperarle un poco pero no era un tema lo suficientemente relevante como para solicitar una reunión ante la consejera de la sala de comandos, y de cualquier forma, casi nunca tomaban en serio sus demandas.
- Si, solo piña y tamarindo - tomó lo último de su vaso como si se tratase del alcohol mas fuerte de la barra de un bar de mala muerte, contrastando con su apariencia de joven amable - La consejera quiere verte... hemos esperado hasta que despiertes y ella pidió verte en cuanto tus ojos se abrieran. Así que vamos antes de que lleguemos a Intersection.
El chico de cabello semejante al musgo asintió sin ni un ápice de desconfianza, no porque le fuese fácil confiar en cualquiera, sino por que cualquiera confiaría en alguien que le salvo la vida, al menos por un tiempo. No había sospechas en contra de ese rubio que guiaba su camino mientras abría la puerta del pequeño cuarto, era incapaz de ver falsedad en sus ojos y para él, que se encontraba confundido y desubicado, eso era mas que suficiente para confiar. Kaminari le cedió el paso para salir del cuarto e Izuku pudo confirmar que la decoración rustica y acogedora que había visto en la habitación no era exclusiva de la misma, sino que, podía ver el mismo estilo en la madera que le acompañaba en cada paso, era rojiza, se veía lisa y brillante, casi podía ver si figura reflejada en cada pared.
Por otra parte, el vagón era anormalmente largo, y no es que estuviese informado acerca de la longitud que debía tener un tren, pero sabía que no solían ser tan largos si querían salir ilesos de un giro, parecían cerca de el triple o cuatruple del tamaño regular de un vagón, se preocupo solo un poco, pero la preocupación se esfumó de su rostro cuando vio la expresión comprensiva en la cara del rubio. Sus ojos, brillantes y dorados como dos monedas de oro, le dijeron que no era el único pensando en ese hecho.
- Se que es, ehh, un poco largo, es normal.
Se escuchaba en su voz un tono singular, era la combinación del nerviosismo y fastidio, habló amargamente tratando de restarle importancia al tema, y solo causó que en Izuku naciera una curiosidad nueva por descubrir lo que, sus palabras esquivas y sus ojos cautelosos, guardaban con respecto a esos vagones.
Aun así, caminó a sus espaldas, en silencio, mirando el pasar rápido de los arboles anormalmente largos y anchos, tratando de encontrar el cielo celeste entre la espesura del bosque a través del cual el tren se deslizaba ruidosamente.
Cruzaron tal vez cinco o seis vagones, había perdido la cuenta por despistarse en cada delicado detalle de las paredes tapizadas en vino del tren, en cada adorno dorado o en cada bordado tan perfecto en las cortinas que si no te acercabas lo suficiente a ellas pensarías que estaban impresas, pero él ya las había visto de cerca y se trataba de un bordado fino y delicado, se distrajo con las luces del techo, lámparas de acuerdo a la decoración del tren y se percató de que a los lados, en las paredes, habían lámparas de aceite y velas pegadas impecablemente, era sin duda, un lugar acogedor, sin embargo lo que mas le llamaba la atención era el exterior, un mar inmenso de filas infinitas de pinos gigantes que se extendían en todas las direcciones en las que voltearas. La madera de los arboles era tan obscura que bajo su lecho parecía que la noche ya había caído, era tan denso que apenas se alcanzaban a ver tres o cuatro siluetas entre los arboles antes de que los demás troncos se perdieran en la oscuridad de su espesura.
La madera dentro del tren se tornaba de un color tan rojizo a medida que bajaba el sol y se encendían las velas, que la habitación parecía estar pintada de sangre. Un color tan intenso que empezaba a proyectar su luz en sus pálidas pieles, a crear formas monstruosas cuando las luces jugaban con sus sobras a través del fuego de las lámparas y crear en las pareces formas de cosas que no existían en esos pasillos.
Se preguntaba en qué momento se habían prendido las velas.
- Es aquí.
Se detuvo a milímetros de su espalda, casi chocando con su cabeza, fue cuando finalmente prestó atención a la diferencia de alturas, que no era mucha en realidad.
- Solo quieren verte a ti, pasaras tu solo.
- Bien - No estaba seguro de lo que lo estaba poniendo tan nervioso, el tono serio que llevaba Kaminari o la incertidumbre de la situación en general, pero algo le estaba causando escalofríos.
El rubio se hizo a un lado, para darle paso para saltar de vagón a vagón, Izuku notó el olor a combustión en cuanto abrió la primera puerta, miro hacia arriba esperando ver de lleno el celeste del cielo, pero solo encontró un humo rojizo, ajeno a todo lo que había visto, en el tren, ahora tenia sentido, era un tren de vapor, por ello el aspecto tan anticuado y rustico de cada vagón.
Volteó un momento para recibir algún tipo de gesto de aprobación del chico a su lado, aunque no era necesario se lo dio con una ligera sonrisa despreocupada, le descoloco la manera en la que la actitud de ese chico danzaba entre la seriedad y la despreocupación, y ambas parecían tan genuinas que no sabia con quien estaba hablando.
- Salta, con cuidado, esta un poco resbaloso...y cálmate un poco, ellas no muerden - "¿Ellas?" - Solo son un poco crueles.
Izuku asintió no muy convencido de las palabras del chico, pero no tenia muchas opciones tampoco y de todas formas necesitaba explorar el terreno a su alrededor, ni siquiera sabía en donde estaba.
- ¡Ah! Y, se supone que no debes saber mi nombre, llámame Sowulo - Izuku quiso reír por lo peculiar que sonaba el nombre, pero se retuvo.
- Bien entonces, Sowulo, no tengo idea de cual nombre está hablando - Kaminari le sonrió en confidencia, consciente de la mentirilla que tendría que inventarse después.
- Gracias chico... Y ehh, se supone que yo tampoco debería saber tu nombre, así que ¿eres?
Su cerebro proceso rápidamente el rumbo de la conversación y con una pequeña sonrisa en los labios pensó en el nombre perfecto para la ocasión.
- Deku... - Kaminari pareció dudoso acerca del apodo, consciente de que sonaba como un insulto, pero sin tiempo para cuestionarlo mucho, asintió.
- Bueno, Deku... si tengo suerte, nos volveremos a ver, si tú la tienes, quizá nunca mas tengas que ver mi hermosa cara de nuevo.
Izuku no tuvo tiempo de decidir si debía reír por el comentario tonto o preguntar a que se refería con eso de no volverse a ver, porque, después de ello y una sonrisa apagada, el rubio le empujó por la espalda afuera del vagón y escuchó la puerta metálica cerrarse a sus espaldas con la misma rapidez, estaba en un pequeño balcón del vagón y solo tuvo que dar una zancada para llegar al balconcillo del siguiente vagón, en menos de cuatro pasos ya estaba al frente de la siguiente puerta.
Volteó solo para corroborar que Kaminari había cerrado la puerta sin decir adiós del todo y suspiro un poco afligido, tan bien que le había caído ese chico.
Vio la manija de la puerta plateada, era metal, uno tan liso y pulido que podía ver su reflejo en él, había pequeñas hendiduras en el metal que no podía entender del todo por la cercanía, así que retrocedió unos pasos para comprender lo grabado en ella, pero solo eran garabatos extraños y números que no se quería dar la tarea de examinar minuciosamente.
Se rindió tan rápido como los vio y antes de tocar la manija se replanteo la posibilidad de que Kaminari lo estuviese engañando, pero nuevamente, no tenia que mas hacer, no sabia ni donde estaba ni quienes eran los que estaban detrás de la puerta, así que, ¿qué más podía perder?
El metal de esa puerta estaba caliente, casi quemaba, así que se apresuró a abrirla y pasar para cerrarla a sus espaldas, sus manos estaban enrojecidas por el calor y se le hizo tremendamente extraño que no hubiese calor dentro del vagón, este era diferente a los demás, era largo como los anteriores, pero ya no había tapiz vino, había en él, una mesa al costado como si fuese parte de un comedor y de espaldas, una chica de cabellera negra y lacia sentada, pero más adelante había otra chica con una pala que se encontraba recargada en una puerta metálica más descuidada que todas las que había visto en los otros vagones.
La chica de la pala miraba por la ventana, con una mano jugaba con su corto cabello violeta y con la otra sostenía la pala, traía un overol de mezclilla manchado de algo negro, probablemente carbón, no alcanzaba a ver su rostro pero parecía algo exhausta. Se quedo un rato estático en el sitio hasta que escucho un "Esta aquí" al aire y ambas chicas voltearon a verlo, se puso nervioso, no estaba seguro de por que, tal vez era la forma en la que lo miraban, con asombro y desconsierto, tal vez era que nunca había interactuado con chicas fuera de los ambientes laborales o academias, o tal vez era simplemente por que el estaba tan confundido que ya no sabia como interpretar las reacciones ajenas.
La chica de cabello azabache le lanzo una sonrisa suave que le hizo sudar frió y lo llamo con un ademán delicado, le indico con un gesto que se sentara frente a ella e hizo a un lado el computador en el que estaba trabajando para poder mirar al manojo de nervios verde frente a ella.
- Por razones de seguridad no te puedo decir mi verdadero nombre ni tu a mi el tuyo, así que puedes llamarme Fehu, a mi compañera de allá le puedes llamar Anzus... ¿Como puedo llamarte?
Izuku quedo mudo por casi un minuto entero, pensando cautivado en la forma tan cortes y elegante en la que la chica erguía la espalda y le miraba con firmeza a los ojos, portaba toda la seguridad y confianza que a el le había faltado en al menos los últimos dos años de su vida y una forma de hablar educada, suave y tranquila. No se parecía en nada a Kaminari.
- Deku... - recibió nuevamente una mirada de desconcierto por el nombre, pero rápidamente paso de ello a la misma expresión amable de antes.
- Entonces, Deku... Debes estar bastante confundido, cualquiera lo estaría, por ello es mi deber explicarte que sucede aquí.
La chica tomó unas carpetas que por los nervios ni siquiera había visto, ella simplemente abrió y pasó cada hoja con delicadeza, se detuvo en una y le miro nuevamente a los ojos.
- ¿Que tal despertaste? ¿Te sientes bien?
Izuku frunció el ceño, la confusión ya era bastante como para tener que descifrar lo que trataba de preguntarle, era extraño debido a las circunstancias.
- ¿Sowulo te ha dicho algo?
- No creo que mas de lo que debería.
Se removió incomodo en la silla de piel y desvío su mirada hacia la ventana, el celeste le indicaba que apenas había amanecido y en ese momento cayó en cuenta del frío que hacía. Le pareció extraño tomando en cuenta que era el vagón en donde se encontraba la locomotora del tren, si era de vapor debería haber combustión y el vagón debería estar caliente, sin embargo, el frío le estaba causando vértigo.
- ¿Qué es lo último que recuerdas?
La chica tenía las manos puestas en el teclado, le miraba a los ojos esperando su respuesta pacientemente.
- ¿Como llegué aquí?
La chica se sobresaltó un poco con la pregunta, quitó las manos del teclado y las puso en su regazo con nerviosismo, desvío la mirada hacia la ventana a su lado y suspiró.
- Antes que nada, debes saber que casi nunca traemos a nadie contra su voluntad. Es solo que, no despertabas...
- ¿En donde estoy?
La azabache volvió su mirada hacia él, aun con los nervios de punta.
- Bueno, eso es difícil de responder, solo sabemos a donde vamos, nunca sabemos en donde estamos.
- ¿Quienes son ustedes?
- En realidad no puedo decírtelo aún...
Izuku frunció en ceño con molestia, las respuestas no le decían nada, eran oraciones ambiguas que no le daban pistas de su paradero y la razón por la que estaba ahí.
- Solo debes saber que, somos como tu, podemos ayudarte.
Izuku trató de encontrar mentiras en los ojos abisales frente a el, obscuros y penetrantes, no vio ninguna intención entre ellos pero tampoco es como si pudiese deducir quien miente y quien no solo mirando sus ojos. Bufó molesto, se cruzo de brazos y bajo la tensión de sus hombros. No tenia nada, no sabia nada, no entendía nada.
- Deku, tu estas muerto.
El aludido levantó la mirada con asombro, sus labios se entre abrieron para dejar escapar un jadeo asustado, sus manos temblaron y un escalofrío le invadió el cuerpo entero.
- Es decir, no literalmente, estas muerto para la sociedad.
Relajó su postura y soltó un suspiro, miro con reproche a la chica en frente que casi estaba tan nerviosa como él.
- Cielo santo, no puedes espantar a la gente de esa manera, todo es demasiado extraño por aquí y me han pasado cosas verdaderamente raras, no me hagas crees que vamos camino al infierno en este tren por que...
- ¡La policía!
Izuku detuvo la verborrea que salia de su garganta para escuchar mas atentamente esa palabra.
- Ellos te encontraron, te suicidaste, te sacamos de ahí antes de que te hicieran la autopsia... Tu, tienes una habilidad muy especial.
Se quedo sin palabras, no sabía con exactitud en que pensar exactamente, demasiadas cosas, esta gente sabia de lo que podía hacer claramente, la policía lo había encontrado pero no se explicaba a si mismo la manera en la que lo habían encontrado tan rápido, y solo se le ocurría una cosa.
"¡Kacchan!"
Sacó de sus pulmones el aire que había estado reteniendo y clavo su mirada en la mesa, buscando en la madera algo con que distraer su mente sin mucho éxito, Katsuki era la única persona que podría saber qué sucedía, era el único que podría encontrar su cadáver por que era rl policía mas cercano a su hogar.
Quería darse el lujo de perderse un momento en sus pensamientos y la chica frente a él le estaba dando el tiempo, pero eso era lo que menos tenían.
- La mayoría en este tren es como tu, si eso te consuela.
No, no lo consolaba, para nada.
Su mente reparó en algo que no había pensado hasta ese momento, había pasado por su cabeza de camino a casa pero fue un pensamiento tan vago que simplemente no lo relacionó.
- Ustedes son el 5%
Ella sabía que no era una pregunta, era una afirmación, y ella no podía negar nada en realidad.
El 0.5% era extraño, se trataba de un limitado número de personas que poseían habilidades "fuera de lo común", el rumor comenzó en una pequeña ciudad de Japón, y en el hospital más grande de aquella ciudad nació un bebé, uno que brillaba, sonaba increíble, sí. Sin embargo no dejaba de ser un rumor, los padres de la criatura alegaban que un grupo de hombres se llevó a su hijo, y nunca lo regresaron, el hospital se negaba a dar explicaciones y las pocas veces que les preguntaron a los doctores, estos terminaban diciendo que era falso y que la pareja era una mentirosa. Lo que hacía creíble al "0.5%" era la serie de vídeos subidos a la red por gente anónima, su contenido era por lo regular, personas haciendo cosas imposibles, levitar, telepatía, telequinesis, control mental, y la lista continuaba. La mayoría de los vídeos eran falsos, o al menos eso parecía desde su criterio.
Aunque ahora mismo, creería cualquier cosa.
Se consideraba un aficionado al tema, le causaba gran curiosidad y hasta morbo, le parecía una mas de esas curiosidades de la vida, similar a los ovnis, algo que no podría comprobar, pero ahora, las posibilidades se ampliaban frente a sus ojos de una manera increíble.
- Ustedes pueden hacer cosas increibles, ¿Por que me trajeron?
- Sabes por que, tu puedes volver a la vida, eso es... algo que nunca había visto. Necesitabamos proteger eso.
Ambos se miraron el uno al otro con intesidad, ella sabia lo que sentía de alguna forma y él al fin entendía algo de lo que sucedía
El chico a fin fue capaz de relajarse un poco, no todas sus dudas estaban resueltas, pero parecía saber lo mas importante y eso le bastaba, ahora solo le quedaba una duda importante.
- ¿Cuando podré volver a casa?
Los ojos negros le miraron con un poco de compasión y empatía, su expresión parecía haber entristecido y parecía estar tomando aire suficiente para hablar.
Tenía un mal presentimiento.
- No estas entendiendo, tu estas muerto para ellos, no hay casa a la cual regresar, jamas regresaras a casa.
Holi, regrese, me desapareci de nuevo(?
Tuve problemas con mi internet, el clima y mi creatividad y se que no escribo demasiado de todas formas pero necesitaba una pequeña pausa, no se si subiré pronto lo siguiente, aunque tampoco hay mucha gente preguntando por mas(?
Hoy vimos a Yaoyorozu y a Jirou, estoy feliz de haberlas puesto por fin , las amo.
Los personajes llevaran nombres clave, esto será importante después, trataré de dejarles siempre que significa cada uno de acuerdo a los que salgan en el cap.
Estan inspirados en el alfabeto rúnico, es un alfabeto que tiene bastantes variaciones, me apegue al nórdico y trate de encontrar todos los significados posibles de cada runa que usé.
Yaoyorozu - Fehu (dinero, riqueza, suerte y abundancia)
Kaminari - Sowulo (energía , sol, fuerza, salud, éxito )
Jirou - Anzus (comunicación, verdad, visión, sabiduria)
Gracias por los comentarios/ votos/ presencia aquí , muchas gracias por leer uwu
comoseabai(?
