Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Aquí la actualización, disculpen la ausencia, muchas cosas están pasando en mi vida. No dejaré mis historias sin finalizar. Gracias por esperar. Los amo, siempre.


Disclaimer: Los nombres de los personajes no me pertenecen, son del autor Isayama Hajime, el contexto, personalidades y situaciones si son de mi invención, prohibida su reproducción total o parcial sin el debido consentimiento.

Advertencias: Uso del OoC (personalidades diferentes a las canon). Investigué y traté de darle un ambiente judicial acorde, pero no soy abogada, no tengo conocimientos jurídicos dignos, así que ¡sepan perdonarme los errores!


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"Pensaron en el destino, quizás en la suerte, pero la realidad es que el mundo es demasiado pequeño para jurar no volver a verse.

Solo se pierden de vista aquellos que realmente lo desean."

Joël Dicker

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Eren y Farlan regresaron a la cabaña, el hermano de Eren los estaba esperando, un rubio altote y barbudo, aparentemente otro alpha que no le cayó muy bien a Farlan.

Eren estuvo callado y taciturno todo el tiempo, aunque se esforzó para jugar con sus hijos, Farlan decidió hacer el almuerzo después de semanas de no abandonar los papeles, se tomaría al menos medio día de descanso, sostener el ritmo en esos momentos era casi mortal. Decidió deleitar a los pequeños con una exquisita carne asada con papas fritas. Se esmeró y casi todos repitieron su plato. Luego por la tarde Farlan informó que debía encontrarse con Petra para revisar su próxima declaración pero que lo haría por la mañana y luego por la tarde visitaría a Levi.

Zeke llevó a los niños al lago, Farlan y Eren los acompañaron y aprovecharon para caminar, tomar aire fresco y desconectar un poco. El rubio miró al otro y decidió que sería mejor que hablara.

—¿Estás bien?

—Sí.

—No lo parece.

El viento corría con algo de fuerza y despeinaba sus cabellos.

—Bueno, estoy todo lo bien que puede estar una persona que descubre que sus parientes son una mafia y que nunca lo protegieron, solo lo llenaron de mentiras —Farlan no dijo nada, dejó que Eren lo sacara de adentro suyo, a lo lejos Zeke con los niños en los botes los saludaron con la mano, recién entonces a Eren se le llenaron los ojos de lágrimas—. No lo dejé hablar, esa noche... Golpeé su rostro.. Él, que nunca me mintió, nunca me falló, yo era lo único que tenía además de Evan, y le di la espalda.

Gruesas lágrimas rodaron por las mejillas de su piel trigueña, mientras Farlan sentía que se le hacía un nudo en la garganta, no podía despegar sus ojos de ese rostro triste.

—No voy a perdonarme nunca, todas las veces que le deseé lo peor, que lo culpé de todo... No tengo perdón.

—Hey —dijo Farlan acercándose y compadeciéndose—, ya, Eren, no fue tu culpa totalmente. Tus padres te manipularon.

—Lo mandó a matar... él estaba esperando a Evan, ¿qué clase de bestia hace algo así? Fue mi padre el que me encontró agonizando en mi cuarto, estuve una semana internado mientras me desintoxicaba, y no fue la única vez. ¿Cómo puedes ver a tu hijo morirse y no contarle la verdad? Estoy tan... decepcionado y herido.

—Escucha, mañana... ¿por qué no vienes conmigo a visitar a Levi?

Eren lo miró mientras sus ojos no dejaban de botar lágrima tras lágrima.

—No... no podré mirarlo a los ojos.

—Levi vivió todo este tiempo muy atormentado con su decisión, no es que te esté poniendo peso sobre los hombros pero... Bueno, sí estoy poniendo peso sobre tus hombros, pero creo que mereces saber, no fuiste el único sufriendo aquí. Cuando Levi fue a verme la primera vez apenas podía abrir la boca para contarme, estaba realmente afligido, me confesó que estaba un poco arrepentido, que ahora se preguntaba si podría haber hecho las cosas de diferente manera, tal vez contactarte de alguna forma, pero es que le aterraba que tu padre se enterara. Cuando me contó lo que había pasado... él nunca me dijo sobre Lucas, yo pensé que estaba exagerando, un omega un poco dramático, fue lo que pensé, sobre protector, en fin. Lo subestimé. Todos lo hicimos. Levi, él... yo creo que le haría mucho bien escucharte, si abres tu corazón y le pides perdón, creo que será un enorme alivio para ambos, eso creo. Él está muy estresado y muy presionado por la fiscalía, al fin ambos se están enterando de la verdad completa. Eren, le hará bien escucharte, Levi ha estado esperando arreglar esto por casi nueve años, sácale esa carga de una vez y sácatela tú.

Le alcanzó un pañuelo y Eren secó su rostro pero volvió a mojarse de inmediato con nuevas lágrimas.

—Lo intentaré, supongo que lo mínimo que puedo hacer es pedir perdón, lo hice la otra vez pero ahora es... es completamente diferente.

—Bueno, hay tiempo hasta mañana y, realmente lo siento Eren. Ver todo el panorama completo cambió mucho mi percepción, ¿tú si lo habías buscado, cierto?

—Sí, por todas partes, acudí a todos lados, contraté dos detectives, no podía entender, me negué a creerlo por seis largos meses —Caminaron por el borde del lago mientras Eren inspiraba y trataba de apaciguar su llanto—. No había rastro, lo único que supe fue que había tomado todo el dinero en la ciudad colindante y luego nada, como si la tierra se lo hubiera tragado, nadie sabía, busqué en decenas de poblados, quería solo una explicación y cuando se agotaron los recursos y la desesperación me consumía como el fuego, no me quedó más nada, solo un gran vacío. No había consuelo, en ninguna palabra, en ninguna persona, en ningún lugar. Farlan, quiero subir al estrado —El abogado abrió grande sus ojos—. Es justo que el jurado escuche lo que yo tuve que vivir por culpa de mis padres y sus mentiras, ¿qué opinas?

—Oh, bien, la verdad es que yo... había pensando en eso, estaba evaluando como abordarte, no sabía si estarías en condiciones de afrontar todo esto. Eren, sabes que Forster hará lo posible para desacreditarte, te atacará con todo lo que pueda, ya has visto cómo lo está haciendo con Levi.

—Lo sé. Pero se lo debo, a él y a mi hijo, seré fuerte por ellos, lo prometo.

—Está bien —Farlan sonrió con melancolía—. Se supone que iba a ser mi día libre, pero ya que, volvamos a la cabaña, tenemos que repasar todos los detalles habidos y por haber.

Esa noche se quedaron hasta muy tarde, Farlan grabando a Eren mientras un programa se encargaba de pasar a palabras el interrogatorio, luego vería de hacerle las correcciones pertinentes. Eren trató de recordar todo lo que había sucedido en ese tiempo, rescató algunos archivos que tenía en su email, ya que si bien se había deshecho de todo, algunas cosas habían quedado allí. Esto sumaba mucho más trabajo, ya que tendrían que pedir la historia clínica de Eren, los períodos de internación y demás, pero el alpha le dijo que él se encargaría de conseguir esas pruebas, solo esperaba que las recibieran, aunque con lo ríspido del asunto no sería tan simple, pero como rezaba el dicho "no está muerto quien pelea", iban a intentarlo.

Eren le sirvió otra taza de café luego de chequear que los niños estaban durmiendo plácidamente. Farlan se daba cuenta que Eren era un hombre responsable, buen padre, atento, le generaba un poco de preocupación, aunque en esta situación límite tenía que focalizarse en hacer bien su trabajo. Dejó de teclear un momento cuando una duda se le cruzó por la cabeza. ¿Qué hubiera sucedido si Eren se hubiese enterado de dónde estaba Levi? ¿Hubieran podido vivir tranquilos? Lo seguía atormentando el recuerdo de Levi en su despacho rodando el maldito anillo en su dedo, su mirada rota, cansada, enferma, se sintió sofocado.

—¿Todo bien? —preguntó Eren y lo trajo de su ensimismamiento.

—S-sí, solo me distraje un momento. Bueno, veamos, ¿tienes el nombre del detective?

—El del primero, del segundo no tengo nada, aunque cuando me encontré con él Mikasa estaba conmigo.

—Sí, pero es tu amiga, sin una prueba concreta va a ser fácil desestimar su testimonio, además no la puse en la lista de testigos, la fiscalía no me dejará ingresarla a estas alturas mientras solo sean supuestos y no haya pruebas concretas o mientras no sea un testimonio fundamental. No importa, vamos con el primero.

—Jeffrey Clavis.

—¿Tienes su número de matrícula o algo?

—Sí, es... 445901.

—Oh, no me sorprende, es una matrícula falsa —dijo luego de que ingresara la misma en la página web gubernamental que mantenía y actualizaba la nómina de todos los investigadores, abogados y profesionales del país—, o mejor dicho que pertenece a una persona fallecida según el registro nacional de profesionales de la investigación. Solo roguemos que Jeffrey Clavis sea su nombre real, sería genial tener su número de documento o algo.

—Mmm, puedo conseguir la lista de empleados de la clínica de mi padre.

—¿Conoces a alguien que trabaje dentro?

—Conozco a muchos, pero no quiero arriesgar a nadie, sin embargo tengo usuario y contraseña de uno de los contadores, puedo ingresar a la plataforma de la clínica de manera remota, tampoco es como si tuviera mucha seguridad.

—Hazlo ahora, por favor —dijo Farlan dejándole su máquina libre.

Al cabo de unos quince minutos pudieron acceder a la nómina.

—¿Encontraste algo? —dijo Farlan acercándose y mirando por encima del hombro de Eren.

—Son trescientos empleados, aunque también hay gente que está por pasantías y otras co-, ¡ES ÉL! —dijo señalando una foto de la nómina. Jeffrey Clavis era un nombre falso, su verdadero nombre es George Current, claro, trabaja para mi padre, bueno, no debería sorprenderme a estas alturas.

—Ya veo, lo bueno es que tenemos acceso a su número de identificación, con esto puedo buscar en los registros de la nación donde estuvo trabajando en esos años, tal vez sí era un detective después de todo o tal vez tenga experiencia en ese ámbito, tenemos que asegurarnos de atar cualquier cabo suelto, porque a la mínima oportunidad que le demos a la fiscalía nos harán papilla.

Luego de una búsqueda exhaustiva, Farlan recopiló toda la información necesaria. El tipo nunca fue detective, pero si había trabajado de joven en una compañía de teatro de la ciudad, luego había hecho un seminario para ser policía, pero por algún motivo no había entrado al cuerpo, luego de varios años se lo veía trabajando para el Hospital Municipal, un asilo de ancianos y finalmente la clínica del doctor Grisha.

—Todo fue una farsa. En fin, estoy cansado, deberíamos ir a dormir —dijo Eren bostezando y mirando la hora, eran más de las tres de la mañana—. Tenemos mucho que hacer mañana.

—Sí, tienes razón. Será mejor que corte aquí. Tenemos suficiente para usar, sin embargo debemos evitar decir que encontramos al señor Clavis por meternos en la plataforma de la clínica, esto es robo de información, lo ideal sería lograr que testificara, pero será muy difícil, quiero decir es empleado de tu padre. Como sea, tal vez le tenga algún rencor y decida colaborarnos, habría que intentar.

—Trataré de contactarlo y ver qué podemos conseguir. Anda, vamos a descansar.

Farlan decidió hacerle caso y bajó la tapa del portátil. Eren se acercó y puso su pesada mano sobre su hombro.

—Eres un gran hombre, Farlan, a pesar de todo esto me alegro mucho haberte conocido y que estés haciendo tanto por Levi y Evan.

—Gracias, pero no esperes un beso de mi parte —Eren rodó sus ojos y se alejó con una sonrisa un tanto extraña—. No te enamores tampoco, ya tengo dueño.

—No, no te veo con esos ojos, Far.

—Oh, ¿es que ya tienes a alguien en tu corazón?

Eren se detuvo en el pasillo, solo bufó y se dirigió a su habitación, Farlan se quedó mirando hacia donde la figura de Eren se había perdido. Suspiró fuerte, no debía perseguir fantasmas, no era una persona que se daba por vencido y además Levi lo amaba. Sí, lo amaba a él, no iba a enredarse más, ni dudar, mejor era irse a dormir. pero sería mentir que no le carcomía el pecho esa constante sensación de que Eren siguiera enamorado de Levi.

Al siguiente día estuvieron corriendo de un lado a otro. Farlan se quedó trabajando en el testimonio de Petra mientras recibía algunas llamadas del doctor Polac con nueva información y algunas sugerencias. mientras tanto Eren fue a ver si podía ubicar a Jeffrey o George según los datos que tenía de su ficha como empleado de la clínica. Haciendo averiguaciones llegó a su domicilio, pero como era de esperarse el hombre se negó a muerte aduciendo que él jamás había asesorado a nadie, a pesar de que Eren lo había reconocido.

Se subió a la camioneta mientras apretaba el volante, ¡qué difícil era hacer que la gente dijera la verdad! Notó que su celular vibraba, se sorprendió al ver que lo llamaba un número desconocido. Atendió de inmediato.

—¿Hola?

—¡Niño, Eren! —Lo saludó la conocida voz de Marcela Paredes, cuando trabajaba en casa de sus padres ella siempre había sido muy cariñosa con él, de hecho era casi una nana de su infancia, sus padres viajaban mucho y él solía quedarse con las empleadas.

—¡Nana Mar! ¿Eres tú?

—Disculpe, niño, no pude comunicarme antes porque no tenía crédito y ya sabe como están las cosas, estaba esperando que me lo acreditaran, yo no entiendo esas cosas de guasape y no sé, mi hijo maneja mi celular a veces, yo prefiero hablar, mejor.

—No tienes idea lo mucho que quería saber de ti, Marcela, estoy emocionado —dijo sonriendo con alegría. Sin duda era muy bueno escucharla.

Farlan le agradeció a Petra muchas veces y finalmente salió del supermercado para encontrarse con Eren esperándolo en la camioneta, su semblante se notaba renovado a pesar del cansancio.

—¿Alguna novedad? ¿Jeffrey va a colaborar?

—Si y no. Jeffrey negó todo, no contamos con él, pero me llamó Marcela Paredes, está dispuesta a testificar, las cosas entre ella y mis padres no quedaron bien, así que me dijo que nos reunamos cuando podamos, está viviendo en Villa Gardet, eso queda a unos trescientos kilómetros de aquí, me parece que podemos ir a entrevistarla.

—Bueno, es genial que quiera colaborar, el problema es que no está en la lista de testigos, hablaré con Polac para ver de qué manera podemos incorporarla. ¿Cuándo podemos ir a visitarla?

—Me dijo que mañana por la mañana está disponible.

—Muy bien, volvamos a la cabaña, tengo que organizar toda la información que revisé con Petra y tengo que prepararme para ir al penal —Miró de reojo a Eren mientras ponía en marcha el auto—. ¿Vendrás conmigo?

Hubo una pausa significativa y al fin Eren respondió.

—Sí, iré contigo.

Farlan no agregó nada más, solo se dedicó a seguir revisando sus carpetas mientras sentía que el corazón se le apretaba en el pecho, estaba haciendo lo correcto, lo sabía, pero la ansiedad lo estaba destrozando. Esto era como una pesadilla de la que no podía salirse... No, era peor que una pesadilla, porque esto era real.

Almorzaron con los niños, Evan estaba bastante callado y con el semblante triste, era notable lo mucho que extrañaba a su papi. Eren le prometió que hoy podrían hablar por teléfono y eso pareció alegrarlo un poco. Ciro dijo que él también quería saludarlo.

Luego del almuerzo Historia se ofreció para llevar a los niños a su casa, pero Eren le pidió que mejor se quedaran en el complejo. Estaba un poco paranoico, pero lo cierto era que a estas alturas ya no confiaba ni en su propia sombra. La mujer llevó algunos helados y unos juegos de mesa para entretenerse con los pequeños. Con Farlan partieron hacia el penal y en el camino compraron algunos víveres para llevarle a Levi.

—Bien, entraré yo primero y... luego vas tú —dijo Farlan mientras estaban en la fila esperando la revisión para poder ingresar al área de visitas. Eren asintió—. Escucha, no te quieras pasar de listo —Le advirtió poniéndose serio y Eren abrió un poco sus ojos asombrado—. No pierdas la cabeza, Levi está conmigo ahora y quiero que respetes eso. Esto es para bien de ambos, para que él pueda subir al estrado con un peso menos, ¿está claro?

—Sí, por supuesto.

—Bien, confío en ti, Eren, no me decepciones. Y otra cosa, si Levi no quiere verte respetaré eso.

—Entiendo —dijo agachando la cabeza y lanzando un suspiro.

—No pongas cara de cachorro apaleado, ponte en mis zapatos un poco. Esto no es fácil.

—Para nadie lo es.

—Sí, bueno, pero la otra vez no dudaste en besarlo, eso no estuvo bien.

Farlan trataba de ser coherente pero lo cierto es que de repente los celos le estaban ganando terreno con mucha facilidad, tal vez la presión, la situación, todo se estaba desbordando, inspiró hondo para tranquilizarse, sintió la pesada mano de Eren sobre uno de sus hombros.

—Tranquilo, no te exaltes, no haré nada inconveniente, tienes mi palabra.

—Sí. Lo siento, estoy un poco... cansado de todo esto. Lo siento.

—No tienes que disculparte, entiendo muy bien como te sientes.

Finalmente pasaron la molesta revisión policial y llegaron al salón previo al pabellón, hablaron con los guardias para que le permitieran a Eren esperar hasta que Farlan regresara.

Eren se quedó apoyado contra la pared mientras esperaba que los minutos pasaran, se preguntaba si Levi estaría dispuesto a hablar con él. No sabía realmente como empezar a abordar el tema, había ensayado algunas cosas en su cabeza, pero lo cierto es que estaba un poco aturdido, sentía que el corazón le iba a saltar del pecho. Quería arrodillarse y pedirle perdón, arrastrarse, y aún así sabía que no había absolutamente nada que pudiera remediar las cosas, pero se lo debía. Se sentía responsable por el actuar de su familia también. Miró a una de las puertas llenas de rejas y le dolió hasta lo profundo del alma, haría lo que fuera para que Levi recuperara su libertad, su libertad y su vida digna.

Farlan estaba nervioso y Levi se dio cuenta. Algo más estaba pasando y sabía que no tenía que ver con el juicio. A pesar de tenerlo sentado a su lado, de alguna manera sentía que había una enorme distancia entre ellos, estiró su mano con algo de temor y la colocó encima de la de Farlan que estaba cercana, el hombre lo miró sorprendido y luego le sonrió. Una sonrisa acartonada y débil.

—¿Estás bien?

—Sí, un poco cansado.

—Lo siento, por mi culpa estás pasando por todo esto.

—No, no digas eso, lo hago porque quiero, porque me importas. Lo harás bien el viernes, lo sé. Tengo buenas noticias, Eren pudo comunicarse con Marcela Paredes, la mujer del servicio doméstico, dijo que iba a testificar a nuestro favor. Mañana por la mañana iremos a entrevistarla, tengo una buena vibra sobre esto, si el jurado le cree será un testimonio valioso para demostrar que ellos sabían de tu embarazo. Estás un poco pálido, ¿has tomado tu medicación, estás comiendo bien?

—Sí, ayer me hicieron un chequeo, está todo más que bien. Estoy comiendo.

—Cuando todo esto termine iremos de vacaciones, a alguna playa linda, Evan, tú y yo.

—Bueno. Los extraño.

—Llamemos a Evan, ¿te parece? Él también te extraña.

—Sí, sí, por favor.

Farlan observó detenidamente a Levi mientras hablaba con su hijo y con Ciro. ¡Qué bello era! Con su voz rasposa, tranquila, sus ojos rasgados y hermosos, si pudiera le haría el amor en ese mismo momento. Necesitaba confirmar que todo estaba bien, que las cosas seguían en pie, que nada había cambiado entre ellos, por un breve momento sintió ganas de no contarle sobre que había venido con Eren. Nuevamente su lado egoísta tiraba desde dentro de su pecho, pero no podría con su consciencia si lo omitía. Se distrajo cuando Levi sonrió ante alguna cosa que Evan le dijo, Levi no mostraba fácilmente sus emociones y cuando lo hacía era un espectáculo exquisito.

Hace menos de un mes ellos estaban tranquilos, sentados en los sillones de la casa del omega, disfrutando juntos, charlando y brindándose amor, extrañaba esa cercanía, esa intimidad, extrañaba todo antes de que Evan conociera a su padre biológico. Se sorprendió cuando Levi le extendió el celular.

—Estás distraído, ¿en qué pensabas? —preguntó Levi mirándolo con curiosidad.

—Nada, cosas del pasado. Escucha, hoy no vine solo, yo... bueno... Hay alguien que quiere hablar contigo, le dije que te preguntaría antes de que pudiera ingresar.

—¿Eren quiere hablar conmigo?

Le dolió escuchar el nombre del otro alpha en boca de su pareja y como sin haberlo mencionado Levi entendió perfectamente a quien se refería. Quería romper ese lazo que los unía, porque había más que solo paternidad, lo presentía. Sin embargo camufló muy bien sus sentimientos y siguió conversando como si todo estuviera bien.

—Sí. Lo llamaré al estrado y pensé que, bueno, sería mejor si ustedes pudieran charlar y... Pero si no quieres, le diré, él entenderá.

—Está bien, si quiere hablar conmigo lo escucharé.

Farlan sintió angustia, tenía que tranquilizarse, no tenía motivos para sentirse así, ¿cierto?

—De acuerdo, le avisaré para que ingrese —dijo mirando la hora, faltaban cuarenta y cinco minutos para que terminara la visita y aunque no quería regalarle ni un solo minuto con su amado, entendía que ya no era una decisión suya, antes o después eso iba a suceder. En cierta forma le alegraba que fuera allí, con un tiempo reducido y bajo la estricta vigilancia de los policías del penal. Farlan se puso de pie, tomó el rostro de su amado entre sus manos y lo besó con delicadeza.

—Te amo. Te veré en el juzgado el viernes, nos irá muy bien, mantente tranquilo.

—Sí, trata de descansar, Far.

El abogado lo observó desde la puerta de acceso una última vez, se veía hermoso, con la luz naranja de la tarde bañando sus facciones, suspiró y salió.

Levi se refregó los dedos, estaba nervioso, aún no se acostumbraba a estar cerca de Eren sin que esa cercanía repercutiera en su estado anímico. Era difícil para él creer que las cosas estaban bien. Ni por un segundo hubiera creído que Eren lo apoyaría, estaba sorprendido y muy agradecido con el alpha, quería decírselo. Levantó la mirada y lo vio ingresando a los pocos minutos, buscándolo con la mirada hasta que sus ojos se encontraron, de inmediato su corazón comenzó a acelerarse. Entrelazó sus dedos y trató de mantener la calma.

Eren en pocos pasos estuvo a su lado y se sentó a un costado. Parecía nervioso como él, sin embargo su actitud era completamente diferente de cuando se habían encontrado la primera vez, cuando Evan fue a buscarlo a la universidad. Su cabello estaba ligeramente más largo, sus facciones más maduras y sosegadas. Caray, estaba demasiado cerca y realmente no sabía cómo empezar, de manera que dejó que Eren iniciara la conversación.

—Hola, ¿cómo estás? —Saludó de manera amigable y Levi asintió.

—Hola, bien, ¿y tú?

—Un poco demolido, quiero decir, con todo esto que ha salido a la luz.

—Claro —dijo bajando la mirada a sus manos.

—Gracias por recibirme, necesitaba hablar contigo.

Levi levantó su cabeza y se miraron por algunos segundos en silencio. Los ojos de Eren, siempre expresivos y enormes, brillaban con ansiedad, llenos de sentimientos.

—Hay tanto que quiero decirte, no sé por donde empezar —dijo el alpha y luego carraspeó para aclarar su garganta, las emociones lo estaban traicionando.

—Lo siento —dijo Levi y Eren lo miró sorprendido—. Yo debería haberte contado lo que estaba sucediendo en ese momento, me lo guardé todo.

—No, esp-

—No, escúchame, Eren, luego yo te escucharé a ti. Pensé que podía resolverlo por mi cuenta, creía que no pasaría de unas malas miradas, o algunos comentarios maliciosos y ya, pensé que con el tiempo... no sé, tus padres me aceptarían, ni siquiera imaginé que las cosas se pondrían tan peligrosas y luego solo, hice lo que creí más acertado. Sufriste mucho por mi culpa, lo siento —Pidió haciendo una reverencia con la cabeza pero Eren lo tomó de los hombros.

—Basta, no digas eso, el único que debe disculparse aquí soy yo —Levi lo observó en silencio, los ojos de Eren estaban húmedos—. Pensé que estábamos bien y no era así, yo no te di la confianza suficiente, todo esto estaba sucediendo a mi alrededor y no me di cuenta, o simplemente lo ignoré pensando que las cosas se arreglarían eventualmente, solo pensé en mí y tú pasaste por todo ese infierno solo. Perdóname, perdóname, Levi. Me dejé engañar, preferí creer en lo que ellos dijeron cuando yo siempre sentí... lo contrario, yo debí haber creído en ti, tú nunca me mentiste. No hay día que no me arrepienta por no haberte escuchado cuando volviste. A pesar del peligro, me buscaste y yo simplemente...

—Ya, Eren —dijo el omega bastante afectado por sus palabras—. Todos nos hemos equivocado.

—A Dios gracias no les sucedió nada cuando volviste... odio a mi familia.

—¡Eren!

—No puedo siquiera mirarlos a la cara sin sentir que se me revuelven las tripas. Yo soy el que lo siente —Las lágrimas se desbordaron de sus ojos y Levi tomó una servilleta para secar el rostro del alpha que apenas podía hablar—. Yo prometí cuidarte y estar para ti, no hice más que darte dolor, juzgarte sin darte la posibilidad de explicarlo, ¡soy de lo peor!

—No, no es así, no seas tan duro contigo mismo, Eren, tú no lo sabías, solo hiciste lo que creías correcto.

—Por favor, no me odies, aunque me lo merezca.

—¿Qué? N-no, ¡cómo crees! Yo no te odio, Eren, nunca pensé así de ti, yo siempre e-entendí... yo entiendo.

—Necesito que sepas que, estoy tan arrepentido, ¡tan arrepentido! Lo que mis padres te hicieron... eso no tiene perdón, lo que siguen haciendo, te sacaré de aquí a cómo de lugar, jamás volveré a dudar de tu palabra —Tomó una mano del omega entre las suyas y las llevó a su rostro, estaba destrozado emocionalmente, se le hacía imposible seguir hablando.

Levi acarició la cabellera castaña con su otra mano, intentando calmarlo de alguna manera, podía sentir toda esa tristeza fluyendo por su sistema, sus otras manos permanecían unidas y por un breve instante se sintió como si el tiempo no hubiera transcurrido.

—Ya, Eren, no tengo nada que perdonarte, yo...

Se quedó mudo al notar un colgante que llevaba Eren en su cuello, una fina cadena de plata de la que colgaba un anillo que él conocía muy bien. Eren inspiró un par de veces y liberó su mano, aceptó otra servilleta y se secó el rostro tratando de recuperar la compostura.

—Disculpa, me dejé llevar. No quería que me vieras así, pero todo ha sido tan... intenso.

Levi asintió, completamente en shock. Eren notó que miraba hacia su cuello y fue consciente de su colgante, lo tomó entre sus dedos y pestañeó un poco.

—Esto... no sé porqué pero, lo conservé todo este tiempo, aunque quise no pude... deshacerme de él. Lo siento, ¿te puse incómodo?

Levi negó y tragó en seco, incapaz de decir absolutamente nada.

—Decidí llevarlo conmigo porque, es como un amuleto de buena suerte, quiero decir, cada vez que lo miro es como recordar esos buenos momentos, me siento... —Una lágrima se deslizó de su ojo izquierdo mientras contemplaba la pequeña argolla plateada—. Aunque haya pasado el tiempo me alegra saber que fue real, llegué a creer que no pero cada vez que la tomaba entre mis dedos era inevitable pensar en que hay cosas que no se pueden fingir. ¿Por qué no te creí? ¡Joder! Debo parecer alguna clase de enfermo diciéndote estas cosas, discúlpame —dijo como si volviera de un trance momentáneo y miró a Levi, los labios del más alto sostenían una sonrisa triste y el omega intentaba no ponerse a temblar—. ¿Estás bien?

—Sí, es solo que —Miró hacia arriba e inspiró para mantener sus emociones a raya—, yo también... conservé el mío.

Eren lo miró con tanta intensidad que tuvo que bajar la vista para no dejarse avasallar por esos ojos que había amado tanto, incluso después de todo el tiempo transcurrido, todas las lágrimas, todos los dolores, esa forma de mirar de Eren aún lograba afectarlo. Se quedaron en silencio algunos segundos.

—A pesar de todo lo que me dije, la verdad es que te extrañé siempre —dijo Eren y Levi sintió un ligero escalofrío—. Siento un gran alivio, saber que estás vivo, que no te secuestraron o te hicieron algo. Esto —dijo señalando alrededor—, es temporal y te juro por mi vida que te sacaré a como dé lugar. Puedes estar tranquilo, Evan está a salvo y muy bien custodiado, lo cuidaré con mi vida.

Levi soltó un suspiro, Eren agarró su mano más cercana, fue casi como un reflejo por lo que lo soltó de inmediato, Levi lo miró y frunció ligeramente el seño.

—Lo siento, ya perdí la cuenta la cantidad de veces que te lo dije hoy, le prometí a Farlan que no haría nada inadecuado y no lo haré, sin embargo necesito decirte algo más aún, y es que... aún tengo muchos sentimientos por ti, Levi. Todo aquello que intenté enterrar está saliendo, abriéndose paso, no puedo evitarlo. Entiendo que estás con Farlan, todos los días trabajamos juntos una enorme cantidad de horas, más lo conozco más me doy cuenta que es un hombre increíble, soy testigo de lo mucho que te ama y, lo envidio mucho. No puedo volver el tiempo atrás, solo agradecer por ese bendito año que tuvimos juntos, por Evan que fue el fruto de nuestro amor, tiene tantas cosas de ti.

—¡¿Qué dices?! Evan es una copia tuya.

—Tal vez por fuera, pero por dentro es como tú. Un buen niño, responsable, luchador.

—Pero también es cabeza dura y caprichoso.

—Mmm, alguna buena cualidad debo tener para heredarle, ¿no crees?

—Bueno, heredó tu porte, es un chico muy bien parecido.

—Me alegra que tengas esa noción de mi persona aún.

Levi se resistió a ruborizarse y bufó para restarle importancia, luego miró a Eren, su precioso perfil. Sí, él también lo había extrañado cada día antes de conocer a Farlan, incluso lo había soñado en un par de ocasiones, Eren encontrándolos y luego los tres viviendo juntos.

—Si ellos no se hubieran metido, estoy seguro que habríamos formado una hermosa familia —Continuó Eren como si le hubiera leído el pensamiento.

El omega no dijo nada, solo miró al suelo en silencio, notaron el movimiento y los guardias avisando que la visita estaba llegando a término.

—Entonces, ¿estamos en buenos términos, ahora? —Consultó Levi y al levantar la cabeza dejó que sus ojos conectaran.

—Sí, lo estamos.

Eren quería abrazarlo pero entendía que era demasiado, por lo que palmeó su espalda amistosamente y se puso de pie.

—A pesar de todo esto, estoy feliz de tenerlos de nuevo en mi vida —dijo el alpha con una suave sonrisa sincera, luego hizo una reverencia y se fue.

Levi suspiró antes de retirarse a su celda. Su corazón no se calmaba, necesitaba tranquilizarse y principalmente focalizarse, no estaba para dejarse avasallar por sentimientos del pasado... aunque, ¿qué tan pasados eran? No tenía derecho a siquiera dejar un atisbo de esperanza, puesto que tenía a Farlan a su lado, su pareja, su protector... pero no quería mentirle, por ocultar cosas ahora todos sufrían consecuencias, el gran problema eran las consecuencias de la verdad, acaso más devastadoras que una mentira, pero tampoco estaba seguro. Ese tiempo que parecía infinito entre las grises paredes de la prisión lo llevaban a reflexiona y reflexionar, las palabras de Eren le calaban más y más hondo, el anillo, los recuerdos. Se sentó sobre la horrible litera del lugar y se agarró la cabeza, quería ver a Eren de nuevo, quería que lo abrazara como tantas veces antes había sucedido y Farlan, su amado Farlan, no merecía que él sintiera eso, aunque era inevitable.

El viernes llegó finalmente. Para entonces Eren y Farlan ya habían tenido una entrevista con Marcela y si bien la mujer estaba dispuesta a colaborar con ellos, también tuvo una breve charla privada con Eren donde el alpha le aseguró que su testimonio sería "bien recompensado" apenas terminara el juicio, después de todo las personas suelen colaborar más cuando hay un interés de por medio. El doctor Polac se aseguraría de hacer el ingreso de la misma en la lista de testigos, pero lo haría luego del fin de semana, porque era bastante peligroso exponer a la mujer en esa quema de brujas liderada por el doctor Grisha.

Ese día Levi terminaría con su declaratoria, el martes siguiente le tocaría a Eren y a Petra, y era probable que el siguiente viernes lograran hacer subir a Marcela al estrado. Tenían que manejarse con suma cautela en todo sentido. Constantemente cambiaban de vehículos (los amigos de Eren estaban completamente a su disposición) y habían decidido moverse de las cabañas porque habían notado "movimientos extraños" de parte de los serenos del lugar. Ahora estaban en un amplio departamento en las afueras de la ciudad, una propiedad que pertenecía a los padres de Christa.

Luego de la apertura del juez y las presentaciones preliminares, se continuó con el interrogatorio al omega. Esta vez fue el abogado Nile quien se encargó de abordarlo donde Floch lo había dejado la última vez.

—Buenos días, señor Ackerman —saludó el abogado y Levi devolvió el mismo con sumo respeto.

—Retomemos su declaración anterior, usted venía diciendo que debido a los extraños sucesos que se dieron a principios de marzo del año en que dejó Paradis, usted supuso que lo más adecuado sería abandonar la ciudad, ¿es correcto?

—Así es.

—Volviendo al tema del miedo al doctor Grisha, usted mencionó todos estos sucesos extraños, ninguno de los cuales le produjo dolor o perjuicio físico, fueron un catalizador para que se fuera de la ciudad, ¿eso es correcto?

—Eh... n-no, no sé qué significa catalizador.

—Me refiero a que todo esto aceleró la decisión que usted había tomado de irse.

—Oh, sí.

—¿A pesar de que no tenían conexión directa alguna con el señor Grisha, es decir, no hay pruebas fehacientes de que mi representado haya sido el autor material de aquellos eventos?

—Hasta ese momento, mi vida en Paradis había sido muy tranquila, señor. Luego de la discusión que tuve con el doctor todo eso empezó a suceder, temí por mi vida.

—Lo entiendo, a cualquiera nos daría miedo si mataran a un vecino, es en efecto traumático. Sin embargo, reitero, no hay pruebas de ninguna clase que vinculen ese deceso con mi cliente, ¿es eso correcto?

Nile no era tan incisivo como Floch, era más pausado y serio a la hora de hablar, pero eso mismo le daba más credibilidad a sus planteos.

—Es correcto.

—Entonces, usted temió por su vida, lo cual me parece lógico, cualquier hecho de inseguridad nos pone nerviosos, me incluyo, y corríjame si me equivoco pero, ¿sería justo decir que la decisión de marcharse de Paradis fue hecha en base a su propia intuición, sentir o como quiera llamarle?

Levi dudó antes de responder, pero no había mucho más por aclarar en ese punto.

—Se puede decir que sí, en verdad estaba aterrado.

—Usted dice que estaba aterrado, pero no solicitó ayuda a nadie, ¿es correcto?

—Decirle a otros sería ponerlos en peligro también.

—Por favor, responda mi pregunta de manera directa, ¿solicitó o no, ayuda a alguien en ese momento?

—No lo hice.

—Bien, ¿usted intentó avisarle al padre del niño en algún momento sobre su existencia?

—Si, volví a Paradis un año y medio después, tuve un breve encuentro con Eren Jaeger.

—¿Y qué sucedió en ese encuentro?

—No pudimos hablar mucho, él estaba en verdad enojado conmigo, no pude decirle.

—Para poner las cosas en claro, tuvo un encuentro cara a cara con el padre biológico del niño Evan Ackerman, pero no fue capaz de informarle de su existencia.

—Fue imposible entablar una conversación, todo fue... muy difícil.

—Entiendo que para ninguna persona debe ser fácil encarar una situación así, usted debió reunir mucho coraje y valor para llevar a cabo esa visita, ¿es correcto?

—Sí.

Farlan miró al doctor Polac quien le devolvió una mirada sospechosa, ¿adonde se quería dirigir el abogado de la querella?

—Lo entiendo, después de que usted desapareció sin avisarle o dejarle una explicación adecuada, seguramente los ánimos del señor Eren no eran los mejores. Lo que no entiendo es lo siguiente, y me gustaría que usted me ayudara en este punto señor Ackerman. Si no pudo concretar el aviso de manera verbal, ¿por qué no recurrió a otros medios, como... una carta, una llamada, mensajes de texto, un email, en fin?

Levi tragó en seco antes de contestar.

—Tenía miedo de que me rastrearan, de que el doctor Grisha supiera dónde estábamos viviendo.

—Lo siento, pero sigue siendo poco claro en este punto. ¿Usted cree que si le hubiera escrito al señor Eren a su celular personal él lo hubiera delatado?

—Objeción, está especulando.

Pero antes de que el juez contestara, el abogado prosiguió.

—De acuerdo, usted tiene razón, señor Church, reformularé la pregunta. Señor Ackerman, ¿puede decirme si usted está realmente seguro de que hizo absolutamente todo lo posible, que agotó todos los recursos disponibles para que el señor Eren se enterara que existía un hijo de su sangre? Sea honesto, por favor.

Levi quedó paralizado ante la pregunta y Farlan apretó con fuerza la lapicera que tenía en su mano, ¡carajo! Ese abogado era realmente hábil, solo rogaba que Levi no demorara tanto para contestar, aunque conociéndolo sabía que no iba a mentir y eso sería un golpe grande para todos.

—No lo sé —dijo al fin con la voz empequeñecida, mientras se refregaba los dedos con nerviosismo.

—No lo sabe, entiendo. Ahora quisiera indagar sobre la última vez que usted se reunió con mi cliente en su residencia, ¿podría contarnos su versión de los hechos?

—La última vez... ya sabiendo que el doctor Grisha quería que abortara, fui yo el que le pidió de encontrarnos en su casa. Había pensado muchas veces como darle una solución, y lo cierto es que para protegernos no tenía otra opción más que irme de Paradis. Pensé en hacerle una propuesta que me diera el tiempo suficiente para organizar todo antes de irme y que me mostrara cooperativo con lo que él sugería, por eso yo le dije que... aceptaría abortar pero no en su clínica, que si me daba determinado monto yo me iría de la ciudad y abortaría en otra parte, que no regresaría. También por eso puse en venta la casa, yo nunca había salido de Paradis antes, no sabía con lo que podía encontrarme, de manera que traté de juntar el mayor capital posible.

—"Dicho monto", con dicho monto nos referimos a la suma de cien mil dólares, ¿es correcto?

—Ese fue el acuerdo.

—Entiendo, señor Ackerman, ¿cuándo tomó la decisión de tener a su hijo?

—La tomé después de que el doctor Grisha me exigiera que abortara.

—Suponiendo, y digo suponiendo porque no tenemos pruebas físicas de que esa conversación se hubiera dado de esa manera, pero suponiendo que lo que usted afirma fuera cierto, ¿podría explicarme porqué tomó la decisión de tener al niño luego de ese encuentro?

—Yo era muy joven, no me esperaba para nada que pudiera quedar embarazado en ese momento, no fue algo que planeáramos, ni siquiera algo que yo anhelara, hasta ese día de la discusión con el matrimonio Jaeger, yo no estaba seguro de lo que tenía que hacer, pero cuando lo escuché pedirme... no, exigirme que interrumpiera el embarazo, sentí un deseo inmenso de proteger mi vientre. Como si uno fuera a ser golpeado, ¿sabe?, y entonces uno se agacha y se quiere encoger, entonces supe que jamás permitiría que nadie le hiciera daño a mi hijo, en ese momento fui completamente consciente de que no existía otra opción posible que tenerlo.

—Usted dice que en ese momento tomó la decisión de tener al niño, sin embargo, según tengo entendido, cuando tuvo la siguiente reunión con el doctor Jaeger usted manifestó que aceptaría abortar, más específicamente que usted aceptaría abortar e irse de Paradis para siempre si aceptaban darle la suma de cien mil dólares, ¿eso es correcto?

—Bueno... en realidad, tuve miedo de decirles que conservaría al niño, estoy seguro que ellos lo hubieran impedido de una u otra manera.

—Eso no lo sabemos, señor Ackerman, esa fue la conclusión que usted sacó en aquellos momentos basado en sus propios pensamientos. Usted de manera consciente y deliberada engañó a la familia Jaeger para sacarles dinero.

—No, eso no fue así.

—Señor Ackerman, ¿acaso niega que usted pensó en alguna manera de engañar a la familia Jaeger? Porque basándonos en su testimonio, eso fue exactamente lo que usted hizo, ocultó su decisión de tener al niño y exigió una suma para ocultar todo esto.

—Yo debía sonar creíble para ellos, no tuve más opción que fingir que estaba de acuerdo con lo que ellos me pedían, necesitaba ganar un poco de tiempo para poder irme sin que tuvieran oportunidad de rastrearme.

—Entonces no lo niega.

Levi miró al abogado y no supo qué decir.

—¿Es cierto que usted armó este plan para engañar a la familia Jaeger? Si o no, señor Ackerman.

—Fue para proteger a mi hijo.

—En estos último nueve años, no hubo absolutamente ninguna prueba, física al menos, donde se demostrara de manera fehaciente que cualquier miembro de la familia Jaeger haya intentado lastimarlo a usted o a su hijo, de lo que sí hay pruebas es que usted de alguna manera convenció a mi defendido que le transfiriera cien mil dólares a su cuenta bancaria, señor Ackerman.

—Objeción, no está indagando —dijo Farlan muy serio.

—Abogado, guarde las conclusiones para el alegato final —pidió el juez y el señor Nile asintió en conformidad.

—Señor Ackerman, ¿qué pensaba hacer usted en caso de que consiguiera el dinero que pensaba pedirle a mi defendido?

—Solo quería tener cierta seguridad económica, porque al irme de Paradis, bueno, yo no conocía nada del mundo, nunca había viajado a ningún lugar fuera de la ciudad, tenía miedo de no conseguir trabajo.

—Eligió una cifra bastante excesiva, ¿no cree?

—Objeción, está especulando.

—Ha lugar.

—Entiendo, reformularé la pregunta, ¿porqué decidió que cien mil dólares era una buena cifra?

—En realidad estaba dispuesto a aceptar menos, pensé que ellos se negarían, tenía que convencerlos de que yo solo iba detrás de su dinero.

—¿Y en qué invirtió ese dinero conseguido?

—En nada.

—¿En nada? ¿Podría explicármelo mejor?

—Ese dinero está en el banco, en un plazo fijo para que mi hijo lo administre en el futuro, yo no he tocado un solo dólar de ese dinero. Todo lo que tengo y lo que conseguí fue con mis propios recursos y mi trabajo.

—Entonces, usted ideó un plan para engañar a la familia Jaeger, consiguió el dinero, se fue de Paradis y no hizo nada con eso, lo que quiere decir que la única intención que usted tenía era la de manipular a la familia Jaeger, ¿estoy en lo correcto?

—Objeción, está especulando de nuevo —se quejó Farlan.

—Ha lugar.

—Está bien, veamos, el señor Eren Jaeger se enteró de su paternidad cuando el niño Evan Ackerman lo visitó por sus propios medios a su lugar de trabajo, ¿esto es correcto?

—Sí, fue de esa manera.

—Un niño de siete años viajó de manera ilegal desde Puerto Olimpia hasta Paradis, ¿por sus propios medios? ¿Sin la adecuada supervisión de un adulto?

—Evan... él... se escapó cuando yo había salido al mercado central.

—¿Usted había dejado al infante solo?

—No, Mercedes, mi casera estaba a su cuidado.

—Es decir que evadió el cuidado de la... niñera y escapó.

—Así fue.

—¿Su hijo le había pedido conocer a su padre antes de irse de esa manera?

—Sí, le había prometido que lo conocería al finalizar las clases, pero le pudo la ansiedad.

—Ya veo, entonces el pequeño Evan, en su desesperación por tener contacto con su padre biológico, ¿tomó la decisión de huir de su lado para buscarlo por sus propios medios?

Levi agachó la cabeza, sintiéndose fatal, pero trató de responder de la manera más tranquila que podía.

—Sí, apenas me enteré tomé le primer auto disponible y vine de inmediato, Evan tiene su propio celular y traté de contactarlo cuanto antes.

—Es una suerte que lo haya encontrado rápido, todos sabemos lo peligroso que es que un niño indefenso, de la edad de Evan, esté deambulando por las calles solo. Tal vez se hubiera evitado si usted hubiera tomado contacto antes con su padre biológico, ¿no lo cree?

—Objeción, especula.

—No ha lugar, responda señor Ackerman.

—Yo nunca le oculté quien era su padre, Evan lo sabe desde los cuatro años, incluso le di una foto que tenía de él.

—Pero usted retrasó el encuentro de forma deliberada.

—Tenía miedo, ellos nunca quisieron que Evan naciera.

—¿Tiene pruebas físicas para demostrar eso?

—Estoy diciendo la verdad.

—¿Tiene pruebas de que el matrimonio Jaeger iba a hacer algo en contra de su identidad física o la de su hijo? ¿Si o no, señor Ackerman? Responda.

Levi apretó los labios y frunció el entrecejo, el juez presionó al ver que no hablaba.

—Responda, señor Ackerman.

—No, pero las cosas que sucedieron hablan por sí solas.

—¿Tiene pruebas? Limítese a responderme esto.

—No.

—Bien, no más preguntas, la fiscalía descansa.

Farlan miró al doctor Polac y se susurraron algunas cosas. Levi sentía como si el mundo lo estuviera aplastando en ese preciso instante, la verdad a veces no era suficiente cuando los poderosos movían los hilos de la justicia.

Esta vez fue el turno del doctor Polac, tenía que revertir de inmediato la terrible imagen que la jauría de abogados del doctor Jaeger estaban haciendo del pobre Levi, se tenía fe, sus veinte años de ejercicio y sus cuantiosos juicios ganados hablaban muy bien de él. Era hora de poner la situación en orden.

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By Luna de Acero.-