Capitulo Veintiuno

Naruto se sacudió, sin saber lo que le despertó. Volvió la cabeza para echar un vistazo al reloj de la mesilla de noche. Eran poco más de las cuatro de la mañana. Hinata estaba plácidamente dormida, acurrucada en sus brazos. Se retiró con cuidado y se puso de pie, caminó por el suelo y encontró sus pantalones desechados. El teléfono móvil en el bolsillo no reveló nuevos mensajes. Frunció el ceño, dándose cuenta de que eso no había sido la causa.

Escuchó, esforzándose por oír cualquier ruido, pero no oyó nada. Se dio la vuelta, entró en el baño y lo utilizó. Un vistazo a Hinata en la cama, le aseguró que ella dormía en silencio abrió un cajón de la cómoda y cogió un chándal. Se lo puso rápidamente y decidió hacer un control de seguridad en toda la casa.

No había ninguna necesidad de encender las luces. Su visión nocturna le permitió ver todo con claridad. Entró en el dormitorio de invitados y miró a su alrededor. Nada estaba alterado. Se movió por el pasillo, se detuvo en el cuarto de baño de repuesto luego se trasladó a la sala de estar. Él se dirigía al comedor cuando un suave golpe le llamó la atención. Giró su cabeza, identificada que el ruido había venido de allí. Le tomó unos pocos segundos para llegar a una de las ventanas de la fachada y apartó de un tirón la cortina.

Se relajó cuando comprendió que el árbol era la fuente. A medida que el viento soplaba, una rama rozaba el alero encima de la ventana. Soltó la cortina y retrocedió. Un crujido de metal ligero le hizo girar, su instinto seguía en estado de alerta. Podría ser alguien afuera o sólo la fuerte brisa creando más sonidos, pero no volvería a la cama hasta estar seguro.

Naruto se arrastró hacia el pasillo de nuevo, inhalando los olores a su alrededor.

Nada parecía fuera de lugar o descolocado. El aroma de la cena que Hinata había cocinado le demoró, su aroma y el suyo, incluso podía detectar las sales de baño que había usado antes. Se detuvo frente a la puerta de la habitación, controlándola. Dormía.en la misma posición.

Pum. Él gruñó bajo, acechando por el pasillo y de nuevo en la sala de estar. Se detuvo allí, escudriñando la habitación e inhalando de nuevo. Un olor extraño bromeó su nariz, algo que no podía colocar. Olía a aire libre artificial. El ligero picor en la nariz, le aseguró que el olor era erróneo, no era de un árbol de verdad, pero no pudo identificar el tipo.

Su visión periférica detectó un movimiento que le llamó la atención. Su ritmo cardíaco se aceleró al ver que la puerta del armario se movía lentamente. Cogió el teléfono, miró hacia abajo y deseó que fuera un arma. La pantalla se iluminó con su toque y envió un mensaje de tres palabras a Ibiki.

Enviar ayuda ahora.

Se metió el teléfono en el bolsillo y decidió que no iba a ir a por el arma en el dormitorio, se puso tenso, preparado para atacar a cualquier persona que saliera del armario. La puerta dejó de moverse y esforzó por escuchar los sonidos de la respiración, pero no pasó nada. Avanzó, moviéndose sigilosamente. Hizo una pausa y sacudió la puerta del armario abierta, dispuesto a luchar.

Sus ojos se adaptaron al interior más oscuro, pero no vieron nada. Estaba vacío.

Él frunció el ceño, pero luego una ligera brisa le tocó la piel. Su mirada se levantó y se acercó más, mirando hacia el techo en el armario. Un agujero cuadrado estaba abierto.

El ático más allá estaba muy oscuro. Estaba seguro de que se hubiera dado cuenta del panel de acceso al ático que faltaba cuando él había hecho el recorrido de inspección antes. El olor a árbol artificial era más fuerte en esa área.

¿Qué demonios?

Un ruido muy ligero lo sobresaltó. Sonaba como si alguien inhalara profundamente. Volvió la cabeza cuando una forma oscura se levantó de detrás del sofá.

Parecía humana, aunque algo redondeada, vestida toda de negro, y llevaba unas gafas extrañas. Él había visto ésas antes en la sede del grupo de trabajo. Se hundió sabiendo que las gafas de visión nocturna daban al humano la capacidad de ver bien, incluso mejor de lo que él podía. Un aullido de rabia brotó de sus labios cuando él se abalanzó, enfrentándose la amenaza.

Cuatro pinchazos agudos de dolor golpearon su pecho mientras alcanzaba el sofá, preparado para zambullirse sobre él para abordar al humano. Su cuerpo no logró cumplir su voluntad, trastabillando en su lugar, y se estrelló contra el mueble. Su impulso lo llevó hacia adelante mientras se estrellaba contra el sofá cuando él cayó, volcándolo. Él rodó sobre el suelo y se quedó allí. Su cuerpo se sentía pesado y no podía mover los brazos o las piernas. Aulló dentro de su mente mientras luchaba con las drogas.

Hinata estaba en peligro.

Su compañera lo necesitaba.

De alguna manera encontró la fuerza para empujarse hacia arriba desde el suelo.

"Maldito cabrón, eres duro, ¿no?" - La voz pertenecía a un varón.

Dos afilados dardos más se incrustaron en su carne, hundiéndose en su espalda cerca de los omóplatos. Se desplomó, pero se las arregló para aspirar otra bocanada de aire.

- "¡Corre!" - Rugió esa palabra cuando su rostro se estrelló contra la alfombra.

Trató de levantar de nuevo, luchando duro para mantenerse consciente. Su compañera estaba sin protección. La droga en su organismo le tenía muy mareado. Trató de quitársela de encima, pero no pudo conseguir que sus brazos se movieran de nuevo.

Se las arregló para abrir los ojos y vio desde donde yacía tendido en la alfombra como el humano con ropa oscura corría por la habitación hasta la puerta principal y la abría. Otra figura entró.

- "Maldita sea, ¿es eso lo que tú llamas en silencio? ¡Jodido capullo!" - otro macho se quejó en un tono suave. - "Probablemente te escucharon en todo el camino hasta la casa del guarda."

- "Esos animales tienen una gran audición, pero no tan buena. Estamos dentro y ellos están demasiado lejos. Además vamos a estar lejos antes de que nadie sepa que estuvimos aquí."

- "¿Qué pasa con los malditos vecinos? Puede ser que hayan escuchado algo. Si uno de ellos vive al lado, él podría habernos oído. Vamos. No tenemos tiempo para discutir. Yo sabía que debería haber venido solo a violar la casa."

- "Como si pudieras pasar a través de la rejilla de ventilación del ático. Sólo mueve tu culo y cálmate. Ya has oído a nuestro jefe. Nadie sabe acerca de estos túneles. Ellos nunca esperarían que nadie sea capaz de llegar tan lejos dentro de Homeland."

- "Sigamos. ¿Dónde está la mujer?"

- "No lo sé. El animal debe haberme escuchado arrastrándome por ahí arriba. Él salió y me cogió justo después de que me dejé caer. Le disparé con seis dardos. Ese hijo de puta es duro."

- "Moveros y dejaos de parloteo. Tenemos que coger a la perra y largarnos. Se supone que debemos cogerla y estar de vuelta en diez minutos. Ciñámonos al plan."

Naruto los miraba sin poder hacer nada mientras corrían hacia la parte posterior de la casa por el pasillo, en dirección a Hinata. Una puerta se cerró antes de que se perdieran de vista y oyó la rotura violenta de la madera. Él perdió el conocimiento.

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¡Corre!

El aullido atravesó su sueño. Hinata se despertó de repente y se sentó de golpe en la habitación oscura. No había duda de ese bramido o el tono de gruñido. ¡Naruto!

Estiró su mano tras ella, pero sólo encontró sábanas calientes. Su corazón se aceleró. Ella estaba instantáneamente aterrorizada. Se encendieron las luces en la casa de al lado.

Podía verlo débilmente a través de las cortinas y volvió la cabeza en esa dirección. No había sido sólo un sueño. El sonido debe haber sido real. Por una fracción de segundo que se debatió entre correr ahí fuera para ver lo que estaba mal y hacer exactamente lo que él había gritado que ella hiciera. No podía habérselo dicho a nadie más.

Una puerta se cerró y oyó voces suaves. Se deslizó fuera de la cama y se inclinó, agarrándose a lo primero que encontró en el suelo... una camisa. Sus manos temblaban mientras se subía la camisa por la cabeza y tiró de ella hacia abajo. Un fuerte golpe sonó en el pasillo, como si algo se hubiera caído. Se preguntó qué estaba pasando.

Hinata se abalanzó sobre la puerta del dormitorio y la cerró de golpe, girando la cerradura. La puerta era sólida pero no mantendría a nadie si la pateaban para echarla abajo. Ella frenéticamente miró el armario en la pared cerca de la puerta y agarró el borde posterior. El terror la hizo más fuerte de lo normal ya que tiró con fuerza y sintió que lo lograba. Ella saltó hacia atrás para no aplastarse los dedos del pie al aterrizar frontalmente hacia abajo. Ella giró, agarró la sólida silla desde la otra esquina y se la llevó. Su espalda protestó, pero la dejó caer en el espacio entre la puerta y el armario caído para llenar el vacío. No detendría a alguien de entrar pero podría frenarlos. Ella retrocedió, sin saber si debía tratar de ocultarse o trepar por una ventana. Un cuerpo estrellándose contra la puerta desde el pasillo decidió por ella. Corrió al cuarto de baño y cerró la puerta, bloqueándola también. La madera se astilló cuando alguien aplicó algo pesado en su intento para batir a través de la puerta del dormitorio.

- "¡Oh, Dios!"

Encendió la luz, buscando desesperadamente un arma. Supo que estaba en dificultades cuando le pareció escuchar a alguien maldiciendo en voz alta (alguien que no era Naruto) y se dio cuenta de que sonaba demasiado cerca para estar todavía en el pasillo o al menos habían logrado tener la puerta lo suficientemente abierta como para ver lo que estaba bloqueándola.

Agarró la puerta de la ducha de cristal y la abrió de par en par, poniéndola en el camino de la puerta del baño y agarró una botella de champú. Sus manos temblaban mientras luchaba con la tapa y simplemente lo abrió y lo derramó en el suelo junto a la puerta, sobre las baldosas. Cogió la loción corporal próxima, haciendo lo mismo. El acondicionador estaba demasiado lejos de su alcance, tendría que entrar en la ducha, así que sólo volvió atrás. Vio la ventana y se lanzó. Sus manos temblaban mientras ella trabajaba en la cerradura, pero finalmente consiguió que se girara. Empujó con fuerza y la ventana se abrió hacia el exterior.

- "¡Ayuda!" - Gritó mientras trataba de subir hacia arriba y lanzarse afuera.

La puerta del baño explotó hacia adentro y ella gritó, raspándose las rodillas y las manos en el proceso pero igualmente empujó hacia adelante y cayó fuera. Ni siquiera estaba segura de hasta qué punto la caída era alta, pero aterrizó en la hierba en un abrir y cerrar de ojos.

- "¡Ahhhh!"

Un chico gritó antes de que un fuerte estruendo resonara en el cuarto de baño.

Ruido de cristales rotos, seguido por lo que sonó como un cuerpo pesado chocando contra los gabinetes. Se la obligó a empujar hacia arriba, ignorando el dolor en la pierna sobre la que había aterrizado, para ponerse de pie. Miró a su alrededor, sabiendo que el patio trasero estaba totalmente vallada con un muro de bloques, y que Kakashi vivía en la parte izquierda. Ella simplemente se olvidó qué dirección eso era durante unos segundos mientras cojeaba.

Por si acaso ella contuvo el aire y gritó de nuevo en caso de que no la hubieran escuchado las primeras veces. Las luces la atrajeron por encima del muro, asegurándole que se dirigía en la dirección correcta.

- "Hija de puta." - maldijo alguien detrás de ella un segundo antes de pasar un brazo alrededor de su cintura y tirarla a sus pies.

Ella luchó, tratando de darse la vuelta y arañar su rostro. Sus dedos golpearon algún tipo de metal, como si llevara un aparato en la frente. Su otra mano golpeó sobre su boca y él la apretó con tanta fuerza alrededor de su cintura que la hizo sisear de dolor.

- "Cállate o te rompo el cuello. Deja de pelear. Te llevaré viva o te dejare muerta."

Se volvió con fuerza. Sus pies se arquearon hacia fuera de la fuerza y perdió la capacidad de respirar. Él estaba aplastando su estómago y le dolía su lesión, como si acabara de ser disparado de nuevo. Se agachó, golpeándola en el patio.

- "¿Dónde coño está?"

Ella se quedó mirando las luces de la casa de al lado, pero no podía emitir ningún sonido. Una forma grande cayó al lado de ellos.

"Esquina derecha del jardín lateral. Está oculto tras el aparato de aire acondicionado."

- "Salgamos de aquí. Van a estar por todo el lugar."

- "Voy a matarla." - prometió el otro tipo. - "Esa perra tiró mierda por todo el suelo y creo que me rompí el culo cuando resbalé. Mi pie está jodido de pasar sobre de esa mierda de lavabo."

- "Lloriquea más tarde."

La levantó pero la mantuvo un poco inclinada hacia adelante, arrastrándola mientras ella luchaba por respirar. Su mano se movió mientras corría, lo suficiente para que ella arrastra el aire por la nariz. Rodearon la casa por el lado derecho del patio donde estaba más oscuro.

- "Por aquí." - susurró el otro. - "Está escondido bajo la hierba falsa, la pusieron sobre la reja."

¿Qué reja?

El tipo que la sostenía se detuvo y le silbó al oído.

- "Un sonido y dejaré aquí tu cadáver."

Ella le creyó. Sus ojos se adaptaron lo suficiente para ver como el otro hombre se inclinó y retiró una sección del césped artificial cerca del aparato de aire acondicionado.

Vio hormigón allí y lo que parecía ser una especie de rejilla de drenaje. El hombre la levantó y la puso a un lado.

- "Llévala abajo primero y me aseguraré de ponerla de nuevo. No lo van a encontrar."

A Hinata le preocupaba que tuvieran razón. Ella había entrado en el patio trasero una vez y nunca habría sabido que estaba allí. El hombre que la sujetaba se agachó de nuevo, obligándola a hacer lo mismo con su pesado cuerpo doblado contra el de ella. Él la inmovilizó con las piernas y la sujetó. Soltó su mano izquierda de su cara y ella cogió una buena cantidad de aire para llenar sus pulmones. Pero no tuvo la oportunidad de gritar.

Algo se empujó dolorosamente en su boca y su pelo fue retirado mientras ataban la mordaza de un vicioso tirón. Lágrimas de dolor la cegaron mientras ella parpadeaba y entonces el tipo la empujó, obligándola a arrastrarse hacia el agujero abierto.

Sus manos dolieron, recordándole que se las había raspado. Era algo casi natural tratar de proteger sus lesionadas palmas, pero luego recordó lo que había dicho Naruto sobre su sangre. Esperaba que resultaran heridas lo suficiente para sangrar pero estaba demasiado oscuro para verlo. Ella las deslizó por la hierba falsa y sobre el hormigón para asegurarse de que dejaba tanto aroma como fuera posible hasta que el idiota detrás suyo la empujó con fuerza contra su espalda.

Ella cayó de cabeza en el agujero oscuro. La caída fue terrible y ella se tensó, creyendo que se estrellaría contra más cemento. Lo único que podía hacer era lanzar los brazos hacia adelante y tratar de protegerse la cara y la cabeza. Fue un shock cuando aterrizó en el agua fría. Su cabeza se hundió y se golpeó con algo duro un par de metros hacia abajo. El dolor la aturdió, dejándola inmóvil.

El hombre empuñó su pelo y tiró de ella hacia arriba hasta que el aire golpeó su cara. Un brazo envuelto alrededor de su cintura la levantó, clavándose en su cintura. No podía ver nada. Estaba completamente negro. Estaba empapada, tosiendo y ahogándose con la mordaza y tenía agua en su nariz. El individuo que la sostenía la sacudió con fuerza y detuvo el ataque de tos. Se movía de un modo que le dijo que él estaba en el agua a la altura del muslo de profundidad y sus piernas estaban en ella hasta sus caderas.

- "Quédate quieta." – le ordenó en un susurro.

Trató de gritar, pero la mordaza hizo que solo saliera un sonido amortiguado más cerca de un quejido. Liberó una mano de su cintura y la agarró por la garganta.

- "Todavía puedo partirte el cuello."

Algo salpicó atrás y el tipo que la llevaba dejó de caminar. En unos segundos alguien se quejó, casi sin aliento.

- "Mierda. No se nos paga lo suficiente" - susurró el otro macho.

- "Dime" - preguntó. - "¿Has cubierto la ruta de escape?"

- "Si. No deben tener ni idea de cómo salimos de allí."

Iniciaron su caminó a través del agua. Estaba demasiado oscuro para ver nada y Hinata sólo podía sentir el terror y la miseria. Estaba empapada y le dolía casi todo el cuerpo. Ella no se resistió, sólo trató de mantener la respiración. La mordaza estaba tan húmeda que amenazaba con estrangularla, ni siquiera podía escupir el agua.

Se detuvieron y ella se levantó, sus piernas desnudas raspando más cemento. Sin embargo, eso la hizo salir del agua fría. El hombre que la había tomado subió a su lado, su cuerpo chocó contra el de ella y la agarró del pelo.

- "Estate quieta."

Ella no podía ver nada, no entendía como él si podía ver. Se puso en pie y su brazo se envolvió alrededor de ella para levantarla de sus pies de nuevo. Caminó con ella delante de él, sus piernas chocando con cada paso. Se detuvo y sonó como si una bisagra de metal chirriara antes de que él avanzara. Segundos después chirriaba de nuevo, como si cerrara una puerta o verja. Estaba tan oscuro que no podía decir qué era.

- "¿Cuánto tiempo más falta?" - dijo el segundo hombre, estaba cerca detrás de ellos.

- "Estamos en algún lugar debajo de la calle. Mantén baja tu maldita voz. Las escaleras están por delante y hay un cierre allí. No tendremos que preocuparnos después de eso. Vamos a estar libre y limpios."

- "¿Estás seguro de que no conocen este lugar?"

- "No. Eso es lo que dijo el jefe. Dijo que él robó los planos del edificio y no tienen ni idea, o hubieran instalado seguridad. Hemos sido capaces de llegar hasta aquí sin chocar con otra cosa que algunos candados. ¿Quieres llevarla? Se está poniendo pesada."

- "He vulnerado la casa porque tú eres demasiado grande, así que tambien puedes asegurarte de que no nos hace más lentos."

Se detuvieron y el que la sostenía la dejó bajar, cayendo sobre sus pies descalzos.

Sin embargo él no la soltó. Se inclinó lo suficiente para poner sus labios cerca de su oído.

- "Escúchame. Hay un agujero de dos metros delante de ti. Hay una escalera. Si no haces exactamente lo que te digo, caerás unos diez metros a tu muerte. ¿Me entiendes?"

Hinata se las arregló para asentir.

- "Si corres, vas a caer justo en el maldito agujero. Tienes una oportunidad de sobrevivir a esto si eres buena y no haces una estupidez. Voy a dejarte ir pero voy a dirigirte con mi brazo. Simplemente gira y mirarme a la cara."

- "¿Hay que darle una luz?" - El otro tipo estaba cerca.

"Nah. Esto es más divertido. Tal vez ella se caiga. Nos pagan por ella tanto si está viva como si está muerta."

- "El jefe la prefiere viva. Él quiere saber lo que le dijo a la NSO."

- "Pero muerta también es buena."

- "Eres malvado".

El tipo que estaba agarrándola resopló.

- "Dime algo que yo no sé. Date la vuelta, princesa. Es mejor ser muy inteligente y escuchar atentamente."

Se volvió cuando él la dejó ir, cuidando de no mover mucho sus pies. El suelo estaba frío y estaba bastante segura de que estaban en una especie de sistema de túneles, ya que habían dicho que estaban debajo de las calles. ¿Un sistema de drenaje?

¿Por qué no iba el NSO a saber nada al respecto? No era un misterio que contratarían a alguien para secuestrarla. Ella realmente quería vivir porque eso significaba estar cara a cara con el hombre que le había mentido y la había utilizado. Su secuestrador empuñó su brazo.

- "Da un paso atrás y recuerda que es un agujero. Debes bajar unos diez centímetros y notarás el primer peldaño."

Los siguientes minutos fueron terribles mientras seguía ciegamente las instrucciones de un hombre en el que no confiaba. La escalera de metal era áspera, los peldaños espaciados de la forma en que el dijo que estarían. Cada uno de ellos se clavó en el centro de sus pies descalzos cuando los colocó cuidadosamente mientras bajaba hacia lo desconocido. Estaba tan oscuro que no podía ver nada.

Su pie aterrizó finalmente contra tierra firme y ella se retiró, se quedó inmóvil, demasiado aterrorizada para moverse. ¿Estaba en una repisa? El aire era más frío pero no podía oler nada más que el agua sucia de la mordaza. Tenía un sabor demasiado malo. Componer una lista de enfermedades que pudiera contraer del agua estancada ayudó a distraerla del peligro que corría.

- "Muévete medio metro a la izquierda" - exigió su captor desde arriba. - "De lo contrario voy a pisarte."

Se desplazó hacia la izquierda, con los pies arrastrando cuidadosamente en la superficie donde estaba para asegurarse de que no daba un paso en el vacío. El hijo de puta se reía como si eso le divirtiera. Sus botas resonaron ruidosamente cuando él rozó contra ella. Debió de saltar la distancia restante y aterrizar a su lado. La agarró del brazo.

- "Asegúrate de sellar eso bien, allá arriba."

- "Lo tengo."

Algo de metal protestó antes de golpear ruidosamente por encima de su cabeza.

El que estaba guiándola la empujó de nuevo, obligándola a caminar delante de él hasta que llegó y plantó su mano en la parte superior de la cabeza.

"Agáchate. Sigue un poco doblada. De lo contrario, vas a golpear tu cabeza en el techo del túnel. Se pone angosto aquí hasta la siguiente cámara."

Una tenue luz iluminaba el redondeado túnel cuando se volvieron. Ella pudo distinguir más mientras caminaban, horrorizada porque tenía razón. Estaban en una especie de sistema de drenaje. La suciedad manchaba el hormigón, pero a diferencia de la otra vez que se había aventurado en un túnel similar cuando era una adolescente, éste no tenía signos de graffitis de ningún tipo.

El túnel terminaba y ella se quedó mirando la cámara abierta que estaba a unos pocos metros más allá. Linternas para acampar se habían colocado en el suelo en todo el espacio y una silla de jardín metálica estaba colocada en el centro. El imbécil que la agarraba levantó la mano de su cabeza y se enderezó, buscando su cara. Volvió la cabeza para mirarlo mientras él se quitaba las gafas de visión nocturna y las empujaba hacia arriba, a la parte superior de su cabeza.

Era el rubio que había intentado secuestrarla del apartamento de Naruto. Estaba segura de que era el mismo hombre. Estaba mojado, con el pelo pegado a la cabeza y la cara, pero no había duda de ello cuando frunció el ceño.

- "La silla". - Señaló con la barbilla. - "Camina ahí o yo mismo te pondré en ella."

Se levantó una mano y señaló a la mordaza, con demasiado miedo de que él la golpeara si intentaba quitársela. Él negó con la cabeza.

- "Eso es cosa del jefe."

Empujó hacia delante, casi haciéndola caer esos dos pasos. Se recuperó el equilibrio sin ayuda de él y se dejó caer en la silla. La camiseta que llevaba estaba pegada a su cuerpo. Ella se agachó para tirar de ella y cubrir sus rodillas (agradecida de llevar la enorme camiseta de Naruto) y consiguió hacerlo justo antes de que el rubio agarrara su muñeca y diera una palmada en sus manos esposadas. Cerró un extremo de las esposas a los lados de la silla y dio un paso atrás.

Volvió la cabeza cuando las botas sonaron y vio a otro hombre salir del túnel que ellos acababan de abandonar. Él se quitó sus gafas de visión nocturna por completo y le frunció el ceño mientras se acercaba y bajaba los escalones.

- "Espero que este tipo aparezca pronto. Quiero que nos pague y salir pitando de aquí. Nosotros ya la hemos entregado."

- "Quiero cambiarme esta ropa mojada."

El rubio maldijo y se alejó, caminando con una bolsa de lona que había tirado a lo largo de una pared. Se agachó y abrió la cremallera. Para disgusto de Hinata, ambos hombres comenzaron a desnudarse. Ella cerró los ojos, negándose a mirar. Los ruidos se hicieron eco en la habitación. Trató de olvidar que ellos estaban bajo tierra, algo alrededor de lo que ella siempre había tenido fobia, pero parecía un problema minúsculo en comparación con los otros a los que se enfrentaba.

Había sido secuestrada y el hombre que había afirmado ser el Agente Shimura estaba aparentemente de camino a su ubicación. Algo de su miedo fue reemplazado por la ira. Las esposas eran una mera molestia puesto que no estaban atornilladas a la silla.

Voy a levantarme y utilizaré la silla para golpearlo, se prometió en silencio.

La imagen de hacer precisamente eso la ayudó a mantener la calma.

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Naruto recuperó el conocimiento con un rugido de rabia. Se sentó, empujando al hombre que asomaba sobre él. Dr. Ebisu lanzó un grito, casi sin acobardarse por el golpe dirigido a su rostro. Una mano fuerte apretó el puño de Naruto y le impidió intentar golpear de nuevo al macho. Kakashi se agachó en el suelo del salón y se movió en su posición para entrar en su ángulo de visión, hasta que fue su único objetivo.

- "Tranquilo." - ordenó Kakashi. - "Estabas drogado pero conseguimos sacarte lo bastante rápido como para contrarrestarlo. Has estado sin sentido durante unos quince minutos."

- "Hinata."

Él volvió la cabeza, vio la habitación llena de Especies, pero ella no estaba allí.

Kakashi soltó el agarre sobre su puño y le apretó el hombro.

- "Estamos buscándola. Se la llevaron esta vez, pero no pueden ir muy lejos. Estamos encerrados. Te he oído casi al mismo tiempo que Ibiki consiguió tu mensaje y envió una alarma general. Nada está entrando o saliendo fuera de Homeland. Tenemos a todos despiertos y cazándoles. No hay ningún lugar donde puedan esconderse por mucho tiempo."

El dolor atormentaba a Naruto con la intensidad de una pura agonía. Arrancó el agarre de Kakashi y trató de ponerse en pie. El mareo lo tiró hacia atrás sobre su culo. La habitación y las caras de las Especies que lo rodeaban aparecieron borrosas.

- "Ya te dije que debíamos llevarle al Centro Médico." - protestó Dr. Ebisu. - "No estamos seguros de lo que le dieron pero fue mucha dosis. Necesita ser monitoreado durante al menos doce horas. Él..."

- "No." - gruñó Kakashi. - "Fuera, si vas a empezar con eso de nuevo, Ebisu. Sin faltarte el respeto, pero su compañera ha sido secuestrada. Nadie de nuestra gente lo consideraría perdonable si permitimos que se quede drogado mientras ella está en peligro."

- "Sí, porque morir por insuficiencia cardíaca es mucho mejor. Hay docenas de vosotros para seguir su rastro. ¿Por qué necesita ser parte de ello?"

- "Porque ella es su compañera." - declaró Ibiki en un tono frío. - "Prefería morir que no hacer todo lo posible para recuperarla. Y él es el único que puede estar absolutamente seguro de que su olor está debajo de todo este olor de enmascaramiento que usaron."

El macho se inclinó, mirándolo por encima del hombro de Kakashi.

- "¿Estás con nosotros?" - Eso llamó la atención de Naruto.

- "Sí, estoy bien. ¿Qué olor?"

- "El fuerte olor de los árboles." - Ibiki olfateó. - "¿Lo hueles? Pero está difuso. No es un olor natural. Los cazadores humanos utilizan aerosoles para enmascarar sus olores cuando están en el juego de acecho en el bosque o escondidos en los árboles. Eso es lo que han hecho aquí."

Naruto se dio cuenta que era eso lo que había olido en la sala de estar y pudo recogerlo ahora. Se creció más furioso cuando olfateó el aire. Naruto quería asentir, pero temía que tendría otro mareo si agitaba su cabeza. Respiró hondo, esperando mitigar el mareo, y trató de ponerse en pie, un poco más despacio esta vez. Kakashi le ayudó cuando se enderezó y luego cruzó las manos. Él seguía estando vacilante, pero el macho aún así le soltó después de unos segundos, sabiendo que era una cuestión de orgullo propio. Naruto cerró sus piernas y tomó varias respiraciones más profundas. Eso ayudó.

- "Necesito encontrar a Hinata." - dijo con voz áspera.

Ibiki le sostuvo la mirada mientras se acercaba más.

- "Hay sangre en el baño. Conoces el olor de tu compañera mejor que nadie. Dinos si es de ella, si eres capaz."

La rabia y el miedo se apoderaron de Naruto ante la idea de su muerte o heridas de gravedad. Dio un paso y tropezó. Kakashi e Ibiki fueron abruptamente allí para agarrar sus brazos. Se apoyaron en él lo suficiente para sostenerlo y le ayudaron a caminar. Se hizo más fácil a medida que se abrieron paso por el pasillo. Más Especies estaban en el dormitorio. La vista de la puerta destruida fue devastadora para él.

- "Ella trató de dejarlos fuera." - le informó Ibiki tranquilamente. - "Ella fue inteligente. Golpeó el armario y colocó una silla entre él y la puerta. Les ralentizó y tuvieron que romper la silla para poder entrar."

- "Deberias agradecer eso." - murmuró Kakashi. - "Mi compañera se habría precipitado y luchado contra ellos."

- "Le dije que corriera." – dijo Naruto arreglándoselas para mantenerse firme.

- "Ella lo intentó." - Ibiki pateó algunas partes de la silla rota fuera del camino. – "Ella es una buena compañera que te escucha y trata de seguir tus órdenes."

- "Estabas al lado." - Naruto dio Kakashi una mirada acusadora. - "¿Porqué tardaste tanto en llegar aquí?"

Él hizo una mueca.

- "Nos despertamos cuando oímos gritar algo, pero no capté lo que dijiste. Creía que estabas compartiendo relaciones sexuales con tu pareja. Escuchábamos, pero enmudecieron, así que empecé a besar a Rin…" - Hizo una pausa. - "Nosotros no escuchamos nada más hasta que Hinata gritó pidiendo ayuda y sonó un gran estruendo. Salté de la cama, pero me tomó un par de segundos ponerme unos pantalones y asegurar a Rin con un arma. Corrí y te encontré en el suelo. Ella ya se había ido cuando buscamos en la casa"

"Siento haberte hablado así." - Naruto bajó la mirada – "Sabía que ibas a llegar tan rápido como fuera posible. Esto es por mi culpa."

Kakashi gruñó, pareciendo estar en desacuerdo, pero no dijo nada cuando lo llevaron al cuarto de baño. Fue otra visión que le aturdió. La puerta había sido golpeada y el suelo estaba cubierto de escombros y trozos rotos de vidrio templado de la puerta rota de la ducha. Obviamente alguien se había deslizado a través de la sustancia pegajosa que cubría el suelo. El área del tocador doble tenía un gran agujero donde una de las puertas del armario debería haber estado y fragmentos de él se empujaban hacia el interior, como si lo hubieran cerrado de un golpe.

- "Ella cerró la puerta y puso una trampa para ellos. Es ingeniosa" - Ibiki murmuró.

- "Cuando uno de ellos se pasó a través de la puerta, fue sólo para estrellarse con la puerta de la ducha abierta. Fue suficiente resistencia para que él perdiera el equilibrio y se deslizó en las cosas que ella vertió en el suelo. Parece como si una bota grande se estrellase contra el gabinete y hay sangre de quien chocó con él. No mucho, pero un poco."

- "Eso no es sangre de Hinata. Sus pies son pequeños y estaba descalza."

- "La ventana." - Kakashi lo dirigió hacia ella. - "Salió por aquí."

Naruto recuperó lo suficiente de su equilibrio para controlarse cuando se acercó a ella. La ventana estaba abierta y olió. Sus sentidos estaban embotados, pero un poco de sangre era visible en la parte inferior de la repisa. Se inclinó y olió. El alivio llegó al instante.

- "No es de ella."

- "¿Estás seguro?"

- "Se que no es la suya." - Echó un vistazo a Ibiki.

- "Bien. Ahora rastrea alrededor del marco. Yo lo hice y encontré más. Es diferente. No estaba seguro de si era la suya o más de sangre de un hombre debajo de ese olor artificial."

- "Esto es de ella." - Volvió la cabeza, oliendo hacia el otro lado. - "Y aquí. Ésta es la sangre de Hinata."

"Es débil. Probablemente dañó sus manos cuando se agarró para saltar afuera."- Kakashi retrocedió, levantó una radio y habló por ella. - "¡Quiero a los mejores rastreadores aquí! Tenemos la sangre de uno de los humanos y de la compañera."

Naruto se tensó y luego saltó, con apenas una mueca de dolor cuando uno de sus hombros se estrelló contra el marco. Aterrizó en el patio trasero. Él se mantuvo bajo, mirando al suelo. Estaba aplastado, pisoteado cuando Hinata y los hombres habían salido del cuarto de baño. Olió, no captó la sangre de inmediato. Luego lo hizo. Pertenecía al humano. Se inclinó más cerca, olfateando.

- "¿Qué tienes?" - Ibiki trepó por la ventana y se agachó para oler también. -"Lo huelo también. El hombre dio un paso aquí y está sangrando. "

- "¡Necesitamos luces aquí!" - Gritó Kakashi. - "¡En el patio trasero!"

- "Lo perdí." – dijo Naruto y siguió husmeando.

- "Yo también." - Ibiki frunció el ceño.

- "Tiene que haber sabido que estaba sangrando y la detuvo de alguna manera."

- "Esos cabrones son inteligentes." - gruñó Ibiki.

Naruto se levantó y comenzó a rodear la pared de ladrillo que rodeaba el patio.

Olió, también en busca de evidencias de dónde se abalanzaron sobre él. Ibiki le ensombreció, haciendo lo mismo que él.

- "Sería más rápido si empiezas en el otro lado."

- "Acabas de estar drogado. Dos narices y dos pares de ojos son mejores que uno. No queremos perder nada."

Naruto se debería haber ofendido, pero el macho tenía un punto. Él no iba a confiar en sus sentidos en ese momento con la vida de Hinata en la línea. El control deslizante al fondo de la casa se abrió y más hombres salieron corriendo. Eran caninos y comenzaron lo largo de la otra pared. Se reunieron cerca del centro.

- "No entiendo." - gruñó Ibiki. - "¿Ellos volaron sobre la pared?"

Naruto quería gritar de frustración.

- "Tal vez iban a entrar y salieron por la puerta principal o la puerta lateral."

"Viste la cerradura, estaba todavía en su lugar y no fue tocada. Está oxidada en su lugar." - argumentó Kakashi. - "Además, Yo fui el primero en llegar. Rin quería venir pero le pedí que se quedara. No salieron por el frente. Dos equipos llegaron menos de medio minuto después de mi." - Él negó con la cabeza. - "Teníamos Especies corriendo fuera de sus casas. No salieron así."

- "¿Los patios traseros?" - Ibiki saltó, cayendo con gracia sobre los bordes de las esquinas donde se conectan las paredes. Contempló, volvió la cabeza y frunció el ceño antes de mirar hacia abajo. - "Sólo veo Especies, parecen estar buscando cada metro"

- "Yo se lo pedí a todos." - gruñó Kakashi. - "¿Cómo llegaron a sacarla? Por otra parte, ¿cómo llegaron dentro de Homeland?"

- "Es casi como si salieran volando." - murmuró una de las Especies.

- "¿Ibiki?" - Kakashi frunció el ceño. - "¿Es posible que de alguna manera sobrevolaran Homeland y cayeran aquí? ¿Tal vez encontraron la manera de volar así?"

Saltó y aterrizó en el patio.

- "Sería una opción, pero no. Hubiéramos oído un helicóptero si llegaron o salieron transportados por aire. No hay manera de que pudieran haber usado parapentes" - Señaló la colina detrás de ellos. - "Incluso si se hubieran ingeniado para subir hasta allí para usarlo como punto de salida, no tienen bastante rango para abrirlo desde esa altura."

- "¿Globos de aire?" - Lee entró en el patio trasero. - "¿Es eso posible?"

- "¿Sabes lo grande que sería para soportar el peso de tres personas? Habría saltado en el radar, lo hubiéramos recogido. No hay manera de entrar y salir de aquí sin ser detectados." - resopló Ōnoki.

- "Quizás tienen algo más pequeño."

- "Sería muy difícil de controlar con este viento y sin motores para guiarlos porque nosotros los habríamos escuchado. Sólo que no hemos dado con la forma en que fueron capaces de entrar o salir" – dictaminó Ibiki negando con la cabeza.

- "Entonces, ¿por dónde se fueron?" - Naruto estaba frustrado y muy preocupado.

Su estómago se revolvió y él no estaba seguro de si era por eso, o por las drogas que le habían administrado. Se dio la vuelta, mirando al patio.

- "Por el ático. Allí es por donde entraron en la casa."

Él se lanzó hacia delante, dispuesto a destrozarlo por completo si era necesario para buscar a Hinata pero Lee le cerró el paso.

- "Ya hemos mirado allí. Así es como uno de ellos consiguió entrar. Arrancó la salida de aire en el lateral de la casa y lo utilizó para poder entrar"

- "¿En cuál lateral de la casa?"

- "En el lateral derecho." - señaló Kakashi. - "Todas las cabañas cuentan con ellos."

Naruto pisoteó hacia esa área y se quedó mirando el agujero en el lateral de la casa, cerca del techo. Le enfurecía no haber sabido de ello antes o él habría hecho que nadie pudiera entrar de esa manera. Frunció el ceño sin embargo, mirándole.

- "¿Cómo llegaría un humano ahí arriba?"

- "¿Tal vez se subieron a la azotea y utilizaron una cuerda?"

Ibiki retrocedió y luego corrió para ganar impulso antes de dar un salto. Él aterrizó en el techo. Naruto se quedó atónito. Fue un salto de seis metros. Los Especies eran buenos, pero eso era algo que él no podría haber hecho. Por supuesto tampoco era felino. Eran mejores saltadores que los caninos. El hombre se agachó, escalando fácilmente el mosaico en la parte superior del techo. Él se sentó a horcajadas, mirando a su alrededor.

- "No hay señales de ellos. No veo cualquier alteración por aquí."

Naruto bajó la mirada hacia el agujero. Si el humano no había utilizado el techo, habría necesitado una escalera. No había ni rastro de una. Caminó hacia adelante, dejando el césped por la acera. La unidad de aire acondicionado estaba allí, pero no era lo suficientemente alta para haber sido de ayuda a un humano que estaba tratando de obtener acceso a la rejilla de ventilación del ático, a menos que tal vez alguien le impulsara. Se puso en cuclillas, mirando el césped artificial que habían puesto en la zona para que pareciera más natural. Su nariz se crispó cuando un tenue aroma le llenó la nariz y gruñó, agachándose para inclinarse más cerca.

- "Hinata."

- "¿Qué es?"

Lee se acercó con Kakashi pegado a sus talones. Un cuerpo pesado aterrizó detrás de él cuando Ibiki saltó desde el tejado.

- "Su sangre. Está aquí."

Naruto olfateó de nuevo, rastreando. Se detuvo y se echó hacia atrás. Una brecha débil en el césped se hizo notable. Extendió la mano y deslizó sus dedos bajo él, tocó cemento. Él lo levantó, viendo más de lo mismo en lugar de la tierra que sospechaba que debía estar allí. Rasgó de nuevo y se quedó mirando una rejilla de metal.

- "¡Hijo de puta!" - refunfuñó Ibiki. - "¿Qué es eso?"

Naruto soltó el área de césped artificial del tamaño de una alfombra y se inclinó,olfateando. Algunas gotas de su sangre estaban en el borde del agujero. Volvió la cabeza, mirando al felino.

- "Esta es la forma en que salieron."

- "¿Qué es eso?" - Kakashi sonaba furioso. - "¿Por qué no sabemos de ella? Es lo suficientemente grande para que la gente quepa. Ésa es probablemente la forma en que escapó el humano después de su primer intento. Por eso nunca lo pudimos localizar."

Ibiki maldijo y asintió.

- "Homeland fue construido como una base militar, ¿correcto?"

- "Sí."- dijo Kakashi frunciendo el ceño.

- "Los humanos podrían haber construido túneles subterráneos o podrían ser para que la lluvia escurra desde la colina arriba."

- "No me importa lo que es." - Naruto agarró la reja metálica y la levantó. Era pesada pero cedió con facilidad. La lanzó a un lado. - "Voy tras ella."

- "Espera."- Ibiki lo agarró del brazo. - "Necesitamos más hombres y linternas. Nuestra visión es buena, pero no habrá luz bajo tierra."

- "Vete a la mierda." - gruñó Naruto. - "Me voy a por mi compañera ahora."

- "Cinco minutos." - prometió Kakashi, tirando de su radio para pedir lo que iban a necesitar. - "Eso tiene que salir a alguna parte. Lee, busca a alguien que sepa lo que es y hacia dónde va."

- "¡Yo me encargo!" - Gritó Lee, corriendo alrededor de la casa.

- "Voy tras ella ahora."

Naruto no podía esperar. Hinata estaba sangrando y en peligro. Cada segundo podía contar. Ibiki se interpuso en su camino.

"Escúchame. Ir corriendo allí, estrellándote en la oscuridad sólo podría hacer que la mataran. Tenemos que ser inteligentes y cautelosos acerca de esto. Entiendo que quieres encontrar a tu compañera, pero quieres que ella viva, ¿verdad?"

Le rompió, pero luchó por ser razonable.

- "Vamos a ir tras ella, pero tenemos que hacerlo de la manera correcta."

Naruto Apretó los dientes.

- "Está bien."

Continuará...