Gryffindor contra Slytherin

Para el martes, Severus y Lily habían logrado elaborar un Filtro Vigorizante perfecto y decidieron añadirlo a su lista de pociones para vender. Era la época del año en que los estudiantes estaban comenzando a perder su energía y la poción podría ser una potencial mina de oro mientras durara el invierno.

Cuando limpiaron sus calderos y se preparaban para abandonar el salón de clases, el Profesor Slughorn retuvo a Severus.

'¿Puedo hablar con usted un momento, Señor Snape?' Severus asintió accediendo. Esperaron hasta que toda el aula estuvo vacía.

'¿Está sintiéndose un poco mejor?' preguntó Slughorn con sinceridad.

Severus había esperado que le preguntara por su ataque de pánico de unos días antes. 'Estoy bien, señor.'

'¿Todavía no sabe por qué ocurrió?'

Severus sacudió la cabeza. 'He estado tratando de averiguarlo, pero no tengo idea.'

'¿Está planeando ir a casa este invierno, Señor Snape?'

'Sí. Imaginé que mi madre agradecería que vaya a casa por una vez.'

'No recuerdo que nunca antes haya ido a casa durante la Navidad. '¿Hay algo por lo que debería preocuparme?'

Severus había mencionado antes que las cosas no iban muy bien en su casa, pero lo último que quería ahora mismo era hacer que Slughorn se preocupara aún más por su bienestar de lo que ya lo estaba.

'¿Está bien si hablo de ello con usted después de Navidad, profesor? Hay algunas cosas que tengo que averiguar con mi familia por mí mismo antes de poder contarle más sobre eso.'

Slughorn dejó escapar un suspiro. 'Sólo espero que todo vaya bien con Eileen. Siempre fue una alumna tan tranquila y gentil.'

Severus había olvidado que Slughorn ya había estado por Hogwarts durante mucho tiempo. '¿Recuerda a mi madre como alumna, señor?' preguntó Severus por curiosidad.

'¡Por supuesto que lo hago! Tenía tanto talento, lo que estoy seguro que usted ha heredado de ella,' dijo Slughorn con entusiasmo al rememorar el recuerdo. 'Ambos podíamos sentarnos aquí durante horas intentando trabajar en una poción especialmente difícil. Siempre llevaba mucho tiempo, al ser sorda y todo eso, pero siempre nos las arreglábamos para descubrir un modo de comunicarnos.'

El rostro de Slughorn cayó un poco. 'Cuando oí que se quedó embarazada siendo tan joven y tan pronto después del colegio, temí que hubiera echado perder su potencial.'

Severus dejó que su cabello cubriera su rostro. El hecho de que su madre había sido joven y soltera cuando lo tuvo a él, siempre había sido algo difícil en su vida. Aunque comprendía que no era su propio error, no podía evitar sentirse un poco culpable de que su presencia le arrebatara lo que podría haber sido un futuro mucho más floreciente para ella.

Slughorn parecía haber notado el cambio en la postura de Severus. 'Fui a visitarla, sabe, cuando lo tuvo.'

Ante eso, Severus tuvo que levantar la vista. '¿Estuvo allí?'

'Oh, sí, recuerdo que nació un poco demasiado temprano, pero por lo demás, sano. Probablemente no quiera oír esto de mí siendo su maestro, pero lo cogí en brazos cuando estuve allí.'

La idea de Slughorn cogiéndolo de bebé no le molestó, pero tuvo que resoplar ante la idea de cómo debía haberse visto.

'Eileen estaba tan orgullosa de usted. Aunque no puedo decir lo mismo de su padre, él parecía estresado y no le gustaba tener todas esas visitas en casa. Al menos no me dijo una palabra.'

'A mi padre no hay nada que le guste mucho,' dijo Severus a modo de confesión.

'¿Puede prometerme algo, Señor Snape?'

'Claro.'

'Si está pasando cualquier cosa en su casa, por favor, no dude en hablar conmigo de ello. Cuando está en el colegio puedo ayudar, pero cuando se haya marchado, no hay mucho que pueda hacer.'

'Lo prometo.'

Slughorn miró su reloj. '¿Tiene clases a las que acudir?'

'Oh, sí. Olvidé por completo que todavía tengo que ir a clase de encantamientos.'

'Muy bien, lo acompañaré con el Profesor Flitwick para que no se meta en problemas.'

Severus metió enseguida su libro de pociones en la mochila y juntos se encaminaron hacia el aula de encantamientos.

Una vez llegaron al salón de clases de encantamientos, Slughorn tuvo unas breves palabras con Flitwick, luego se volvió hacia Severus por última vez. 'Le veo en el partido de quidditch esta tarde.'

Encontró a todo el grupo de la Joven Orden, a excepción de Rosier, sentados a la mesa Gryffindor durante el almuerzo.

'¿Quién está emocionado por el primer partido de quidditch de la temporada?' preguntó Mary a todo el grupo.

Con las bocas llenas de comida asintieron en acuerdo.

'¿Qué hay de ti, Frank?' le preguntó Severus cuando se sentó a la mesa. '¿De parte de quién estás?'

Frank bajó la mirada hacia Alice, que estaba lanzándole una mirada mejor-ponte-de-nuestra-parte. 'No creo que tenga mucha opción en ese asunto, colega.'

En su vida anterior, a Severus no podían importarle menos los partidos de quidditch del colegio y, francamente, tampoco le importaban ahora. Mirando atrás, ni siquiera recordaba quién ganó el partido.

'¿Quién creéis que va a ganar?' preguntó Lily al grupo.

'Potter ha estado tan obsesionado con entrenar desde que se convirtió en capitán que creo que podría tener una oportunidad,' dijo Alice.

'Yo no estaría tan seguro de eso,' respondió Severus mientras ponía unos huevos revueltos en su tostada. 'Vanity ha estado tan obsesionada como Potter con entrenar.' Miró hacia la mesa Slytherin, donde Vanity estaba hablándole enérgicamente a un Rosier de aspecto exhausto. 'Aunque a Rosier parece que le iría bien un filtro vigorizante.'

Después del almuerzo, los estudiantes de todas las casas se encaminaron hacia el campo de quidditch.

Por el bien de Rosier, Severus decidió mezclarse con el resto de los Slytherin en lugar de unirse al resto de la Joven Orden en el lado opuesto.

Junto a Lily, pudo ver a una McGonagall de aspecto decidido animando a su equipo. El único modo en que había sido alguna vez capaz de tolerar los partidos de quidditch de sus alumnos, era hacer apuestas con ella. Especialmente ahora, deseaba estar sentado a su lado discutiendo sobre los miembros de los equipos.

Vio a Potter, Alice y Black zumbando alrededor, junto a Vanity, Rosier y Regulus en el lado opuesto. A todos los demás miembros de los equipos no los reconocía, no era que importara mucho.

Cuando el juego comenzó, un ruido ensordecedor surgió del público, y todo lo que veía era un lío de rojo y verde persiguiéndose en el aire.

Sintió el corazón comenzando a latir en su garganta. Le costó un rato antes de comenzar a comprender que no era que los jugadores fueran ridículamente veloces, sino más bien que su mente no era capaz de procesar lo que estaba ocurriendo. El ruido a su alrededor sonaba como ahogado bajo el agua, luego un escalofrío le recorrió la espina dorsal.

Sintió una sensación similar a la que había experimentado en la fiesta de Slughorn. Cuando su mente se quedó en blanco, lo único que fue capaz de hacer fue bajar corriendo las escaleras de la torre y dirigirse al campo abierto hacia el bosque. Allí, junto a la cabaña de Hagrid, se dejó hundirse sobre sus rodillas en la hierba.

Intentó respirar del mismo modo que Slughorn lo había hecho con él la primera vez que ocurrió, pero era mucho más difícil cuando el hombre no estaba allí para guiarlo.

Con las manos en el pelo y los ojos cerrados, todo lo que sentía que podía hacer era esperar a que el pánico desapareciera.

Dos fuertes brazos lo levantaron. A juzgar por la facilidad con la que lo llevaban y el cabello tupido que veía a través de los párpados, era Hagrid quien lo había cogido y llevado a su cabaña.

Sintió que lo dejaba sobre un sofá lo suficientemente grande para que se tumbara, pero todavía no pudo animarse a abrir los ojos del todo.

'Si sientes la necesidad de dormir, puedes dormir, ya sabes,' oyó decir a la voz retumbante de Hagrid. '¿Necesitas una manta?'

Todo lo que pudo hacer fue asentir. El sudor frío lo había congelado hasta los huesos. Una mohosa manta de lana fue echada sobre él, y lo último que oyó fue a Hagrid poniendo una tetera al fuego, hasta que la luz de su mente desapareció.

Lo que pareció horas más tarde, despertó con el sonido de personas caminando por el suelo de madera de la cabaña de Hagrid.

'Sólo lo encontré allí arrodillado en la hierba. No estaba seguro de qué le ocurría al muchacho, así que simplemente lo traje adentro y se quedó dormido en cuanto recostó la cabeza.'

Por el rabillo del ojo, Severus pudo ver a Hagrid hablando con Lily, que estaba sentada en una silla sosteniendo una gran taza de té. Para su sorpresa, Frank estaba sentado en la silla junto a ella, observando un pedazo de pastel que le habían dado con suspicacia.

'¿Ha ocurrido esto alguna vez antes, Lily?' le preguntó Frank.

Severus quería intervenir, pero ningún sonido salió de su boca. En cambio, sonó como un gemido amortiguado.

'Bueno, alguien decidió despertarse,' dijo Lily mientras dejaba su taza. Se puso en pie y se sentó a su lado en el sofá. '¿Cómo te sientes, Sev?' le preguntó mientras le pasaba los dedos por el cabello húmedo.

'Bien,' dijo con dificultad. 'Muy bien.'

'Traje a Frank conmigo para que podamos llevarte de vuelta al castillo. ¿Crees que estás preparado para eso?'

Sintiendo que recuperaba la fuerza, se incorporó del sofá y se sentó junto a Lily.

'¿Estás bien, colega?' preguntó Frank preocupado.

'Eso creo,' dijo Severus mientras frotaba el sueño de sus ojos. '¿Podemos volver al castillo? Sólo quiero dormir.'

Frank se puso en pie y lo levantó de la cama. Lily se acercó a Hagrid y le dio un abrazo. 'Gracias por cuidar de él, creo que podemos llevárnoslo de aquí.'

'Sin problema,' respondió Hagrid. 'Vuelve mañana y dime si está bien, ¿vale?'

'Lo haré.'

Los dos soportaron a Severus todo el camino de regreso al castillo. '¿Qué te ocurrió, Severus?' volvió a preguntar Frank. 'Fue una sorpresa un poco desagradable cuando te encontramos aquí.'

'No puedo soportar las multitudes. Simplemente no puedo soportarlas,' fue todo lo que fue capaz de decir.

'¿Quieres volver a la sala común de Slytherin?' le preguntó Lily.

Severus sacudió la cabeza. 'Sólo llevadme al laboratorio.'

Contento de que Frank no hiciera ninguna pregunta sobre el laboratorio una vez entraron, se sentó en la silla del escritorio, usando las manos para apoyar la cabeza.

Lily se las había arreglado para transfigurar una cama individual y la colocó junto a la chimenea.

'Mejor me marcho,' les dijo Frank a ambos. 'Os veo mañana en el desayuno, ¿vale?'

'Gracias por la ayuda, Frank,' le dijo Lily, y lo observó salir por la puerta.

'¿Preparado para irte a dormir?'

Severus se levantó, se quitó la túnica de modo que se quedó en camiseta y ropa interior y cayó en la cama. '¿Te quedas conmigo?' le preguntó a Lily mientras levantaba la mirada hacia ella.

'Me quedaré contigo toda la noche si tengo que hacerlo.'