Alma Gemela
Epílogo
Sasuke observó cómo Naruto y Hinata se perdían entre la multitud. Se alegraba por Hinata, pero no entendía lo que sentían el uno por el otro. Jamás había conocido ninguna clase de amor.
—Que le den por culo —gruñó mientras se alejaba cojeando del edificio. Tenía que volver a casa.
—Hamura irá detrás de ti.
Se detuvo al escuchar la voz de Jiraya tras él.
—¿Y qué?
Jiraya suspiró mientras se acercaba.
—¿No podemos establecer una tregua?
Sasuke resopló ante la idea.
—¿Por qué? El desdén mutuo nos sienta muy bien.
—Sasuke, estoy cansado de esto. Dame algo que presentarle a Artemisa. Algo que la motive para darte otra oportunidad.
Sasuke soltó una amarga carcajada.
—Sí, claro. Después de lo que he visto ahí dentro, no creerás que me voy a tragar que ella te lleva con correa, ¿verdad? ¿En serio te parezco tan estúpido?
—Las cosas no siempre son lo que parecen.
Tal vez, aunque Sasuke no estaba dispuesto a ceder. La había cagado a base de bien esa noche. En cuanto traicionó a los dioses supo que se lo harían pagar. Aunque tampoco es que le importara. Que fueran a por él.
—Mira —dijo al tiempo que le daba la espalda a Jiraya—, estoy cansado, tengo hambre y lo único que quiero es tumbarme hasta que mis heridas se curen, ¿vale?
—Vale.
Sasuke se detuvo cuando un grupo de universitarios pasó dando tumbos por su lado entre risas y bromas. Los observó con curiosidad. Desaparecieron al girar la esquina.
Le echó un vistazo a los turistas borrachos y a los lugareños que no dejaban de chillar y vitorear. Faltaba poco para la una de la madrugada y la ciudad seguía llena de vida a pesar de que la multitud comenzaba a dispersarse.
—¿Cuándo regreso? —preguntó Sasuke, si bien temía la respuesta.
—Mañana. Konohamaru te recogerá sobre las dos. Usará una furgoneta con los cristales tintados para llevarte a la pista sin exponerte a la luz del sol.
Sasuke cerró los ojos y se encogió ante la idea de regresar a Alaska. Unas semanas más y habría llegado la primavera.
Estaría encerrado entre cuatro paredes de nuevo.
Un destello a su izquierda le llamó la atención. Tres segundos después, un daimon apareció corriendo entre la multitud. El daimon le mostró los colmillos y le gruñó como si no tuviera ni idea de a quién o a qué se estaba enfrentando.
Sasuke esbozó una sonrisa malévola, deseando lo que estaba a punto de suceder.
—¿Qué eres? —preguntó el daimon cuando no consiguió asustarlo ni intimidarlo.
Sasuke compuso un mohín.
—Por favor, permíteme describirte mi trabajo. Yo, Cazador Oscuro. Tú, daimon. Yo te golpeo, tú sangras. Yo te mato, tú mueres.
—No esta vez.
El daimon atacó.
Guiado por el instinto, Sasuke lo atrapó por la garganta y utilizó su garra para matarlo.
El daimon se evaporó. justo cuando Gaara aparecía corriendo, sorteando la multitud. El romano respiraba con dificultad y era evidente que llevaba tiempo persiguiendo al daimon. Gaara miró a Jiraya e inclinó la cabeza, después desvió la vista a Sasuke y lo miro con desdén.
Sin mediar palabra, se perdió entre la multitud y dejó que Gaara y Jiraya se las apañaran solos.
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Sasuke se echó hacia atrás cuando despegó el helicóptero. Se iba a casa. No había duda de que moriría allí.
Si Artemisa no lo mataba, estaba seguro de que lo haría Baco. Las amenazas del dios aún resonaban en sus oídos. Por asegurar la felicidad de Hinata, había cabreado a un dios que a buen seguro le haría sufrir horrores que harían palidecer los de su pasado.
Aún no sabía por qué lo había hecho, salvo por el detalle de que cabrear a la gente era lo único que le proporcionaba verdadero placer.
Bajó la vista hasta su petate.
Antes de ser consciente de lo que estaba haciendo, cogió el cuenco hecho a mano y lo alzó. Pasó la palma sobre los intrincados diseños que Hinata había grabado. Sin lugar a dudas, habría pasado horas haciendo aquel cuenco. Lo habría acariciado con sus manos...
«Pierden el tiempo con una muñeca de trapo, que es lo más importante para ellos; y si se la quitan, lloran...»
Aquel pasaje de El Principito atravesó su mente. Hinata había dedicado gran parte de su tiempo a ese objeto y le había regalado su trabajo. Seguro que no tenía ni la menor idea de lo mucho que ese sencillo regalo había significado para él.
—Pero mira que eres patético —murmuró mientras apretaba con fuerza el cuenco en la mano y fruncía los labios con desprecio—. Para ella no tiene la menor importancia, y por un insignificante trozo de barro te has condenado a muerte.
Cerró los ojos y tragó saliva. Era cierto. Una vez más, iba a morir por nada.
—¿Qué más da?
Le daba igual morir. Tal vez así encontrara algún tipo de descanso.
Furioso por su propia estupidez, Sasuke hizo añicos el cuenco con el pensamiento. Sacó el reproductor de MP3, buscó en la pantalla la canción «Hair of the Dog» de Nazareth, se colocó los cascos y esperó a que Udon descubriera las ventanas del helicóptero para permitir que la letal luz del sol cayera sobre él.
Después de todo, para eso le había pagado Hamura al escudero.
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Tres meses después
Hinata sonrió mientras llevaba su cajita de pinturas al óleo a la sala de estar. Su intención había sido la de llevarlas al nuevo estudio, desde el que se contemplaba una panorámica del pantano de Naruto; pero se había detenido en seco al ver a su marido colgando el cuadro que pintara de su antigua cabaña.
Al parecer no se había percatado de su presencia. De uno de los bolsillos traseros de su pantalón colgaba un martillo mientras levantaba el paisaje enmarcado y lo colocaba en la pared.
Después de abandonar el ático tras el Mardi Gras, Naruto había decidido que construirían su propia casa.
Juntos habían diseñado hasta el menor detalle. Una sala de ordenadores increíblemente grande y un garaje para dar cabida a los juguetes de Naruto, así como un estudio luminoso y amplio para ella. Incluso tenían una sala de juegos con estanterías en las que exhibir su enorme colección de botes de caramelos Pez. El de Snoopy ocupaba un lugar de honor en medio del estante central.
Sin embargo, la estancia preferida de Hinata era una habitación pequeña, adyacente al dormitorio principal. La misma habitación que con un poco de suerte se convertiría algún día en la de los niños.
—¿Está centrado? —preguntó, sorprendiéndola por el hecho de que supiera que estaba detrás de él.
—A mí me parece bien.
Naruto miró por encima del hombro y la pilló comiéndose con los ojos su bien formado trasero.
—Hablaba del cuadro.
—Y yo de tu trasero, pero el cuadro también me parece bien.
Con una carcajada, se acercó a ella y le quitó la caja de las manos. Le acarició el pelo con la mano mientras la besaba con dulzura. Hinata extendió el brazo alrededor de sus caderas y le dio un buen pellizco en el culo.
—Si sigues haciendo eso —dijo Naruto con voz ronca—, se acabará la mudanza por hoy.
Ella le dedicó una sonrisa impúdica.
—Por mí esta bien. A decir verdad, tenemos toda la eternidad para terminarla.
—Bueno, en ese caso... —Dejó la caja en el suelo y la cogió en brazos.
Hinata se echó a reír cuando Naruto comenzó a caminar en dirección a la piscina cubierta.
—¿Adónde me llevas?
Su mirada era puro sexo.
—A la única habitación que todavía no hemos estrenado.
—Eres insaciable.
—Lo sé. Soy un pecador empedernido.
Cuando pasaron por el comedor, lo obligó a soltarla el tiempo suficiente para coger un pequeño paquete aún envuelto.
Naruto frunció el ceño antes de echársela al hombro y correr con ella hacia la parte trasera de la casa.
Hinata seguía riéndose cuando la soltó con cuidado junto a la piscina.
—¿Qué es? —le preguntó cuando ella le tendió el paquete.
—Es un regalo de inauguración para ti.
Naruto lo abrió y se encontró con un bote de caramelos Pez de Hinata. Una enorme sonrisa se abrió paso en su rostro.
—No puedo creer que lo hicieras.
Hinata alzó la mano derecha de Naruto, la que estaba marcada por la cicatriz, y la besó. Después la sostuvo entre sus manos para estudiar el diseño en espiral de la quemadura.
Lo primero que había hecho Naruto tras llevarla de vuelta a su piso había sido quitarle la quemadura que sufriera al sostener el medallón. Por eso la cicatriz estaba en su mano y no en la de ella.
—Te quiero, Naruto —susurró—. Más de lo que jamás podrás llegar a imaginarte.
Él le acarició la mejilla con los dedos de la mano izquierda y sus ojos azules la abrasaron con su sincera vehemencia.
—Yo también te quiero, Hinata. Gracias por tu fuerza y por dejar los productos de soja.
Ella se echó a reír al escuchar el comentario y lo besó con pasión.
Naruto se apartó de ella cuando vio la caja que Hinata llevaba unos minutos antes. Contenía una serie de cosas que habían recogido del escritorio de Naruto, entre las que se encontraba la cajita que contenía el colgante de Nahi.
—Tenía intención de hacer una cosa y se me había olvidado. Se quitó el colgante del cuello y lo dejó junto al de Nahi.
Hinata frunció el ceño cuando lo vio abrir la puerta del porche trasero que daba al pantano.
—¿Qué haces?
—Voy a dejar que el pasado descanse en paz. Por mucho que amara a Nahi, te amo mucho más a ti y no quiero que dudes jamás de a quién miro a los ojos cuando te hago el amor.
Tomó impulso para tirar los colgantes.
Hinata le cogió la mano. Sabía a ciencia cierta lo que esos colgantes significaban para él y lo que estaba haciendo por ella. Lo besó en los labios mientras se los quitaba y después se apartó con una sonrisa.
—Jamás dudaré de ti, Naruto.
Cogió su colgante y volvió a colocárselo alrededor del cuello.
Él esbozó una sonrisa tierna antes de colocarle el otro colgante a ella.
La piel de Hinata se erizó ante el roce de sus manos sobre la clavícula.
Al mirarlo a los ojos, recordó la noche en que lo conociera. La imagen de esa carroza al atropellarlo. Aunque debería odiar a Hamura por todo lo que les había hecho pasar, le resultaba imposible. Después de todo, si ese dios tan incompetente se hubiera echado atrás, su propia historia habría sido muy distinta.
FIN
Es el final de la historia de Alma Gemala ... El nombre originalmente es "El abrazo de la noche" es el libro numero 3 de la serie cazadores oscuros de Sherrylin Kenyon. Nos presenta a:
- Talon(Sperr, su nombre celta) como Naruto(Narr)
- Sunshine Runningwolf(Ninia) como Hinata Hyuga(Nahi)
El siguiente es la historia del personaje de Sasuke, adaptada a NaruHina.
Gracias por leer y comentar.
Cuidense mucho :3
