Amigas
Sev bajó de nuevo a la planta baja y fue a la sala. Lily ya se había marchado con su hermano, pero en su lugar había llegado… Valerie.
-Hombre, Prince… - se levantó a abrazarlo - ¿Cómo estás, cariño?
-Dado cómo podría estar, estoy de maravilla - se vinculó con ella - Si te contara lo que me acaba de pasar no lo creerías.
-Ya me huelo de qué va, no me lo cuentes.
-¿Llamamos ya a Cecile, Sev? – le preguntó Violet.
-Como queráis, las recibís vosotros y vais conociendo a su madre. Yo voy a charlar un rato con Valerie si no os importa que os la robe, vamos a la cocina.
-Muy bien. ¿Hipólita baja?
-Sí, se ha quedado vistiéndose.
Sev fue con Valerie a la cocina.
-¿Te apetece un té? – le preguntó él.
-No, Prince, acabo de desayunar, ya me ha ofrecido Violet también, muchas gracias – respondió ella - Mira qué te traigo, la biografía de Stephen Hawking.
-Vaya… estupendo… Muchas gracias, Valerie.
-El momento ideal de tu vida para leer una historia de superación personal.
-Desde luego.
Se sentaron.
-Te he dicho que no me lo cuentes pero cuéntamelo si quieres, ¿eh? Te lo he dicho porque estábamos con los demás.
-Te lo cuento si me juras que no abrirás la boca.
-Claro que no lo haré, Prince, ya escarmenté. Además, ya te digo que ya me lo huelo.
-Entonces dilo tú.
-Te has puesto caliente con la enana.
-Eso mismo.
-Buf… qué peligro tiene.
-Por supuesto que lo tiene, es muy espabilada sin tener experiencia alguna. Lo ha conseguido sólo hablándome.
-Vaya tela… ¿se ha enterado?
-Sí, se lo he dicho, y era precisamente lo que estaba buscando, lo ha hecho a propósito para dejarme con las ganas, al igual que ella se queda con las ganas cuando se pone caliente conmigo.
-Buf… a ver cómo aguantas hasta que sea el momento adecuado.
-El momento adecuado será cuando tenga que ser. Si de coco es tan espabilada, ella se lo habrá buscado, que se atenga a las consecuencias.
-Pues sí, tienes toda la razón.
-La otra mañana, en la casa, después de la noche de la playa, ya me la jugó. Estábamos durmiendo abrazados, se despertó antes que yo, se tocó el pecho con mi mano mientras yo dormía y me puso caliente en sueños, se vinculó conmigo y se enteró de que estaba teniendo un sueño erótico con ella de mayor, tal como la veo en Oesed.
-Buf…
-Le eché un buen rapapolvo, porque eso no se hace mientras alguien está durmiendo, y hoy ha ideado la manera de salirse de nuevo con la suya. Me tienta, me tienta.
-Vaya dilema…
-Pero yo la miro y no me atrae en absoluto en ese aspecto.
-¿Y eso qué tiene que ver? La vista es sólo uno de muchos sentidos. ¿Nunca te has puesto caliente sólo porque te tocaran?
-Sí, claro.
-O sólo imaginando.
-Claro, es lo que acaba de pasarme ahora.
-Tú la imaginas de mayor porque ya la has visto de mayor, por eso te pone. ¿Te atrae de mayor?
-Mucho. No será una hembra espectacular, pero sí con mucha personalidad, la que más.
-Pues ahí lo tienes, la personalidad ya la tiene, eso es lo que te atrae de ella, no te sientas mal.
-¿Y cómo hago para resistirme, Valerie?
-No lo hagas, no te resistas, deja que sea ella quien marque los tiempos. Siempre has sido un hombre que ha respetado los ritmos de las mujeres, no cambies eso de ti mismo porque te parezca que es demasiado joven. No lo es, lo es de cuerpo porque no se ha desarrollado adecuadamente, pero no de cabeza, es muy madura en ese sentido para su edad porque sus padres siempre le han hablado de todo sin tapujos, la han educado muy bien. Si ella tiene claro lo que quiere y tú también lo quieres, no te resistas. ¿Le has hablado ya de la Magia Roja?
-Sí, claro, pero no en el sentido de que también es una guía para las relaciones de pareja.
-¿Y a qué esperas para hacerlo?
-Cierto, tienes razón.
-¿Tienes tu copia?
-Sí, pero en casa.
-¿La tienes a mano?
-En el baúl.
-¿Deborah ya ha llamado?
-No.
-Entonces cuando llame le pides que la coja del baúl y te la traiga cuando venga a verte.
-Claro.
-Y comenzáis a leerla juntos desde el principio, para que ella también vaya aprendiendo que hay unos plazos que respetar y no se lance en exceso demasiado rápido.
-Claro.
-¿No pensabais Deborah y tú que era una buena idea para otra optativa en Hogwarts?
-Desde luego.
-Pues las optativas se dan desde tercer año, ya va con un año de retraso.
-Cierto.
-De hecho, ahora que lo pienso, deberíamos pasarles otra copia también a tu hermano y a Shelley cuanto antes, pues de un momento a otro comenzarán también con los besitos y demás, ella ya es mujer desde hace dos años.
-Claro…
-Porque tu hermano es muy peque todavía, pero estoy segura de que ella ya quiere.
-Vaya…
-El mundo al revés, ella esperándolo a él.
-Cierto.
-¿Tema zanjado?
-Tema zanjado.
-Entonces dime de qué querías hablar conmigo, no me has traído aquí para hablar de eso.
-No, tengo varios temas que hablar contigo.
-Dale.
-Lo primero, para quitármelo de la cabeza cuanto antes. ¿Cómo viste ayer a mi madre?
-Buf… la destrozamos, Prince… Su idea era que nunca, nunca, llegarais a saberlo, ahora que ya estabais juntos.
-Vaya…
-Había renunciado por completo a volver a ver a tu hermano.
-Vaya tela…
-Después mejor, ¿eh? Cuando Jack se marchó le hicimos ver que era lo mejor para todos, porque ibais a poder estar juntos.
-Claro.
-¿Ya se te ha pasado un poco el enfado?
-Sí, sí, de hecho, ahora mismo no me siento enfadado en absoluto, pero quiero tomarme algo más de tiempo, porque no me lo he tomado todavía para reflexionar conmigo mismo y no sé cómo me sentaría verla, quizá volvería a enfadarme de inmediato.
-Claro, entonces tómatelo con calma.
-Y así, de paso, ella también va recuperándose estando con mi hermano, por si el enfrentamiento conmigo pudiera volver a hundirla.
-Muy bien pensado.
-Muy bien, tema zanjado. Siguiente. ¿Cómo estás, Valerie? Apenas te has tomado respiro desde que volvimos del colegio.
-Bueno, bueno, esta noche he dormido más de diez horas.
-Pero apenas has estado con tu familia.
-Ya voy a estar esta tarde y el domingo, no te apures por eso.
-También puedes estar mañana por la tarde, los demás iremos al centro por trajes.
-Cierto, pero quedaría sólo Jack para traeros de vuelta Apareciéndoos.
-Lo hacemos por turnos.
-No te apures, Prince, lo de mañana también me apetece mucho.
-Aprovecha para estar con tu familia, Valerie, luego vas a trabajar.
-Cierto, lo pensaré. Dejemos ese tema, es problema mío.
-No, también lo es mío. Tú estás preocupándote por mi familia, yo lo hago por la tuya.
-Vale… Ya te he dicho que lo pensaré, hoy voy a estar desde el almuerzo hasta que me vaya a la cama, y con mi padre desde las cinco, tenemos tiempo más que de sobra.
-Vale, no insisto, estás dándome pie a hablar del siguiente tema, algo polémico. Me temo que no vas a tener a Sirius para ti sola este verano.
-¿Y eso?
-Estoy intentando emparejarlo también con Lauren.
-Buf… Prince… no puedes aguantarte, ¿eh? Ya va a robármelo. ¿No le llega contigo?
-Tranquila, con él va a tomárselo con calma, por el momento van a ir conociéndose, si conectan seguirán la iniciación.
-Bueno… si es así no pasa nada… Además, no puedo pedirle a Sirius algo que yo no doy. Yo también estoy con Andrew, tomándonos un respiro en ya sabes qué pero juntos igualmente.
-Claro, Valerie, claro, y él no es hombre de una sola mujer.
-No, desde luego que no.
-¿Zanjado?
-Zanjado. Ya que ha salido el tema, ¿qué tal vuestra despedida que no lo fue?
-Maravillosa, la mejor noche de mi vida.
-Cuánto me alegro.
-Último tema, Jack me contó lo del puesto. ¿Qué tal? ¿Te salió muy caro?
-En absoluto, una miseria. Y tengo una muy buena noticia que contarte y que olvidé decirte el miércoles con tanta emoción por las joyas.
-Cuenta.
-A Andrew, durante el viaje en Expreso, se le ocurrió que también podría vender ropa.
-Vaya, claro…
-Así que el miércoles, cuando llegué a casa, me puse a intentar convocar camisetas y lo conseguí. Todos los diseños de símbolos para las joyas van a ir también en camisetas, las calaveras, los esqueletos, los símbolos anarquistas y feministas, los instrumentos musicales… También quiero registrarlo como marca como vas a hacerlo tú con las joyas, ya lo hablé ayer con Deborah.
-Estupendo.
-Dinero completamente limpio por el momento.
-Maravilloso.
-Otra idea para estampar camisetas, las frases que usamos en la fiesta como proclamas, voy a venderlas a puñados.
-Claro que sí.
-Colores. Principalmente fondo negro, con el estampado en rojo y viceversa, los colores anarquistas, rojo y negro.
-Vaya… eso no lo sabía.
-También fondo negro con estampado en blanco o amarillo y blancas con estampado en negro o rojo.
-Genial.
-Y cómo no, violetas, para el símbolo feminista. Violeta sobre negro o blanco y viceversa.
-Maravilloso, Valerie.
-Y buscar también frases feministas para estampar.
-Claro que sí.
-Así que no compres ninguna camiseta en las rebajas, ya te las hago yo como las quieras, voy a hacer para todo el mundo.
-¿Podrías hacerme también alguna a rayas marineras?
-¿Azules y blancas?
-Sí.
-Desde luego, mucho más fácil. ¿Horizontales o verticales?
-No sé.
-Bueno, ya la haré a mi manera, si no te gusta piensas cómo la quieres.
-Vale.
-Otra idea, hacerlas más largas para que sirvan de vestido para ir a la playa.
-Genial.
-Ya no me va a llegar el espacio de puesto que solicité, lo pedí mayor de lo que pensaba en un principio para poder exponer las camisetas, pero ya tengo demasiadas ideas, se me va a quedar pequeño.
-De cualquier modo no podrías cargar con todo, Valerie.
-Sí, sí que puedo, lo reduzco y luego lo aumento allí con disimulo. Y en todo caso siempre puede ayudarme Andrew.
-Claro…
-Excepto cuando tengamos que llevarte a San Mungo cualquiera de los dos, claro. El día que me quede yo en San Mungo será Andrew quien se quede en el puesto, ya lo puse como vendedor en el permiso también a él, y así compartimos ganancias.
-Estupendo. ¿Sabes qué se me ocurre para que te quepa todo?
-¿Qué?
-Que no expongas las joyas en mesas, sino en paneles acoplados a las mismas, como una pared. Así, además, no están al alcance de la mano.
-¡Vaya que sí! Buf… a ver cómo lo ideo para poder montarlo y desmontarlo.
-Pídele ayuda al tío de Hipólita, es profesional de Transformaciones.
-Claro…
-Cenan con ellos el domingo, que te inviten a casa a la sobremesa, lo conoces y se lo propones. Le pagas porque te lo haga y ya está. Y si además vas con Deborah, que también lo ponga en contacto con su gestor para que registre su propia marca, él también tiene creaciones muy originales según me ha contado Hipólita.
-Vaya, vaya... Le pediré a Deborah ese préstamo que me ofreció. ¿Hipólita también estará aquí mañana para ir a Londres?
-No lo sabemos todavía, depende de lo que haga mi hermano esta noche, si dormir con mi madre o conmigo, pero puedo pedirle que venga por Red Flu para que nos recojas aquí a los dos.
-Genial. ¿Y con Sirius cómo quedasteis?
-Buf… eso no lo sé.
-Vaya… habrá que llamarlo.
-Ya… o habrá que preguntarle a Cecile si comentó algo anoche después de irme yo a la cama, que se quedaron todos charlando un rato más.
-Vale, ahora se lo preguntamos, ya deben haber llegado.
Oyeron sonar el teléfono.
-Quizá sea Deborah, para mí – dijo Sev.
-¿Salimos a ver si es?
("Merlín, no quiero desvincularme de Valerie, su sentimiento del Vínculo me reconforta mucho.")
-Ya entrarán a llamarme si es para mí, ¿no crees?
-Cierto.
-¿Me cuentas algo más interesante?
-Yo ya te lo he contado todo, cuéntame tú.
-Valerie, anoche estuvimos escuchando unos discos fabulosos. Un cantautor español musicando a dos poetas de la época de la Guerra Civil. Tengo muchas ganas de escucharlos contigo y leer las letras. Has de tomarte un rato para hacerlo.
-Wooow… cuanto antes. ¿Qué cantautor? ¿Qué poetas?
-Joan Manuel Serrat.
-Cierto, Joan Manuel Serrat, lo conozco.
-Los poetas, Antonio Machado y Miguel Hernández.
-El primero también me suena, el segundo no.
-Silenciado por la dictadura, ya te contaré su historia, es para morirse.
-¿No puedes hacerlo ahora?
-No, nos lo tomamos con calma, el día que escuchemos los discos.
-Está bien… misterioso…
-Y Alice, Hipólita y yo vamos a tomar clases de español con algún inmigrante. ¿Te apuntas? Pagaremos Alice y yo.
-Desde luego que me apunto.
-Lo haremos aquí, en la mesa de comedor, ya nos lo ofreció Peter.
-Perfecto, cuando tengamos clase que Andrew se quede en el puesto. Después, si quiere, yo misma le enseñaré lo que aprenda. ¿Cómo vas a buscar al inmigrante?
Sev se lo contó.
-Está bien. Yo hago los carteles y una mañana o tarde de la próxima semana que no tengas que acudir a San Mungo vamos a ponerlos por los comercios.
-Gracias, preciosa.
-Voy a poner el teléfono de aquí mejor que el de tu casa, y que llamen a partir de la una de la tarde, cuando Violet ya ha vuelto, así coge ella el recado.
-Mucho mejor, porque en mi casa puede que no haya nadie hasta que mi madre vuelva de trabajar.
-Si no tienes nada más urgente que decirme salgamos ya, Cecile y su madre ya han llegado, se escucha música, estamos siendo maleducados.
-Bueno, bueno… Estoy en mi derecho a tomarme las cosas con calma y charlar largo y tendido con quien me apetezca.
-Tienes toda la razón.
-Y no sólo eso, tu sentimiento del Vínculo me reconforta mucho. Cuando salgamos, no te desvincules de mí hasta que te marches.
-De acuerdo, mi amor.
-¿Puedo pedirte algo?
-Desde luego, cariño.
-Dame un buen morreo.
-Wooow… inesperado, los mejores. Claro que sí.
Se lo dieron.
-¿Te estoy poniendo caliente…? – preguntó ella.
-Claro que lo estás haciendo.
-Buena señal. Dos veces en media hora, eso significa que ya te has recuperado.
-Lo estoy haciendo para tomarme venganza de la enana, que quería que me quedara con las ganas, pues ¡toma ya!, no me he quedado.
-Me estás utilizando.
-¿Y no te pone?
-Ya te digo que sí. Para esto, puedes usarme cuanto te plazca.
-Voy a tocarte también.
-Lo que quieras.
Le magreó los pechos por encima de la ropa.
-Buaaah… Valerie… Si estuviéramos en un lugar más privado te lo hacía ya mismo.
-Pues sí, qué pena. Muy inoportuno, ocasión desperdiciada. Ven a dormir esta noche a casa de Deborah si quieres.
-Lo pensaré.
-O vengo yo aquí, me llamas a casa y me dices.
-Mejor vienes tú, no me apetece estar en una casa nueva por el momento.
-Está bien, lo consultas con Violet y Peter y me dices.
-No tengo nada que consultar. Si no les parece bien vamos hasta mi casa sólo a hacérnoslo y a dormir, sin estar con mi madre.
-Cómo me estás poniendo, Prince… Vamos a dejarlo ya.
Valerie se separó de él, que dejó de tocarla.
-Buf… - de viva voz – Eres increíble, perdona por la comparación, pero ya te digo que Sirius no te supera.
-Gracias, Valerie. No te ilusiones mucho, ¿eh? Quizá se me pasen las ganas de aquí a la noche.
-Cómo me pone que te hagas el difícil así, y yo, boba de mí, siempre te lo pongo demasiado fácil. Pues ya veremos también si a mí me apetece. Mañana voy a ver a Sirius, así que quizá me reserve para él.
-Bravo, Valerie, vas aprendiendo… - riendo.
-Encima, recochineo.
-Anda, vamos fuera.
Salieron de la cocina. La familia, Hipólita y Cecile estaban sentados a la mesa de comedor mientras una mujer de unos cuarenta y cinco años, desconocida, tocaba jazz al piano. Sev le dijo a Valerie, vinculado:
-Wooow… vaya tela… la madre de Cecile… es espectacular…
-Ya te digo que lo es. Ojalá fuera bruja y pudiera venir a Hogwarts, vaya fichaje sería.
Cuando acabó el tema todos aplaudieron. Sev y Valerie se acercaron a saludar a Cecile y su madre, ambas llevaban puestos ya los conjuntos que les regaló la noche anterior, Cecile el de claves de sol y su madre el de corcheas. Cecile los presentó:
-Mi madre, Sophie, música bohemia desde su juventud, muggle casada con un brujo, profesora de piano, madre de dos hijas, señora de su casa y un montón de cosas más.
-Encantado de conocerte, Sophie, eres maravillosa, vaya música espectacular – dijo Sev.
-Gracias, gracias, tengo muy pocas ocasiones de tocarla con un público tan entregado, sois fantásticos – dijo Sophie - Me ha contado Cecile que tú sí que eres un auténtico fenómeno. ¿Por qué no me muestras lo que sabes hacer?
-Buf… me da mucha vergüenza…
-¡Venga, Sev! – exclamó Cecile – Por favor… si ayer estabas orgulloso.
-Vale, pero con Hipólita.
-Primero llama a tu casa para hablar con Deborah, Sev, iba a quedarse allí hasta que llamaras – dijo Violet.
-Vaya, cierto, lo había olvidado por completo.
-Demasiada gente a la que atender – dijo Peter – Te estamos saturando.
-No me importa en absoluto, se trata de personas que también me están atendiendo a mí, debo corresponder.
Se desvinculó de Valerie y fue hasta la sala, que estaba vacía, mientras los demás conversaban en el comedor. Echó polvos Flu en la chimenea y llamó a su casa, tardaron en responder. Por fin fue Deborah quien lo hizo:
-Hola Prince.
-Hola, Deborah.
-Habla sin miedo, Prince, estamos en privado.
-¿Cómo está mi madre?
-Estupendamente, vaya cambio de ayer a hoy. Le ha sentado genial dormir doce horas seguidas y saber que iba a ver a tu hermano en cuanto se ha despertado.
-Estupendo, me quedo muy tranquilo.
-¿Cómo estás tú?
-Mucho mejor de lo que sería de esperar. Tengo todo cuanto quiero
-Cómo me alegro.
-¿Vas a pasarte por aquí esta tarde?
-Si quieres sí, desde luego.
-¿Almuerzas en casa?
-Sí, sí, por si he recibido llamadas del resto de escolta que falta por darme sus calendarios.
-Entonces pasa por aquí cuando quieras en cuanto quedes libre. Vas a disfrutar mucho, han venido Cecile y su madre, se quedan a almorzar y quizá a pasar toda la tarde, tenemos día entero musical.
-Vaya… estupendo…
-También volverá Hipólita con su madre después de almorzar, vamos a pasarlo muy bien.
-Genial. Entonces devolveré las llamadas que me hayan llegado por la mañana y acudiré en cuanto pueda.
-Ven a partir de las dos y media o las tres, no almorzaremos hasta las dos.
-Estupendo. A todo esto, he quedado aquí hasta que llamaras por si necesitas que te lleve esta misma tarde cosas que necesites de aquí.
-Sí, mi hermano también me lo ha propuesto, pero sí, puedes traerme algunas cosas que se me ocurren en el momento, para que él no cargue tanto, porque voy a necesitar muchas cosas.
-Lily también ha traído mochila con la comida y va a llevarla vacía de vuelta.
-Estupendo, entonces os lo repartís. Quiero toda mi ropa muggle, unas cuantas mudas, calcetines de verano, todo eso en la cómoda de mi cuarto, y las sandalias bajo la cómoda. El fliscorno, el atril y el método de trompeta, que están en el baúl. Los dos libros que estoy leyendo, 'Homenaje a Cataluña', también en el baúl y el 'Camino de las Estrellas' que debe tenerlo mi madre. Y los apuntes de la Magia Roja, también en el baúl. Si se me ocurre algo más se lo diré a mi hermano cuando me llame por la tarde. ¿Olvidarás algo?
-En absoluto, Prince, el ritual de la cueva.
-También de todo para escribir, ahora ya no puedo convocar.
-Claro, claro. Pero se me ocurre que puede convocártelo Valerie, así no andas con esos bártulos arriba y abajo.
-En principio traédmelo, ahora estamos a otra cosa, no voy a pedirle que se ponga a convocar ahora mismo.
-Está bien, Prince. Tu madre va a llevarse un disgusto cuando vea que te llevamos tantas cosas, está deseando verte y explicarte.
-Ya lo imagino, pero deberá dejarme algo de tiempo para recuperarme. Todavía no he tenido ni un minuto de soledad para reflexionar, y dudo que lo tenga al menos hasta esta noche o quizá mañana. Y lo que me apetece por el momento es quedarme aquí indefinidamente, ya iré decidiendo.
-Lo comprendo, Prince, se lo explicaré.
-Gracias, Deborah. ¿Cuál es el plan para ella para esta tarde y noche?
-Almuerza con Lily y tu hermano y en principio sí que va a hacer la sesión de Oclumancia con Jack, lo avisarán cuando lo crean conveniente. A cenar y dormir viene Alice, ya ha llamado esta mañana también interesándose y ella misma lo ha propuesto. Jack no se marchará hasta que llegue ella.
-Estupendo, con Alice también va a estar muy bien.
-Claro que sí.
-¿Mi hermano ya ha decidido si va a quedarse a dormir?
-Eso no lo sé, Prince. En principio, cuando venga Jack, volverá a donde estás para estar también contigo, el pobre no sabe cómo hacer para repartirse.
-Cierto, lo estamos volviendo loco, pobrecillo.
-Resistirá, Prince, es el más fuerte de los tres.
-Desde luego.
-Por cierto, Alice va a Diagon también por dos sacos de polvos Flu, uno para aquí y otro para donde estás. Pasará por ahí a verte y dejarlos antes de venir aquí a hacer la cena, ya te dije el miércoles que ibais a necesitar un montón.
-Tienes toda la razón, se los pagaremos.
-Ni se te ocurra, Prince, no te va a dejar. No lo intentes, vas a ofenderla. Déjala hacerlo por ti, tanto ella como Frank son muy pudientes y se mueren de ganas de ayudar en todo lo que puedan.
-Está bien. ¿Sabes algo de Frank?
-Sí, que quizá te llame también durante el día.
-Estupendo.
-Espera llamadas de todos, Jack debe haber corrido la voz entre los que no estuvieron anoche ahí ni aquí, si no te han llamado ya ha sido por no molestar por la mañana.
-Claro, claro. Pues si no tienes nada más que decirme, lo dejamos ya.
-Muy bien, Prince, nos vemos por la tarde. ¿Qué es lo más urgente para llevarte?
-El fliscorno, el método y el atril.
-Genial, entonces de eso ya me encargo yo, y así, de paso, se lo enseño a mis padres, van a alucinar. También te llevo yo los apuntes de la Magia Roja.
-Estupendo, nos vemos, Deborah.
-Nos vemos, Prince.
