Aclaraciones: Sin POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Disfruten la lectura

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Capítulo 23. El trato

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Estaban a tan solo una semana de que los niños cumplieran los cuatro años. A la fecha Hitoshi no hablaba a pesar de todo lo que habían intentado, Tsunade había descartado que se tratara de un problema médico pero el infante simplemente parecía rehusarse a decir palabra. Por otro lado, Hiromi sí hablaba, y de hecho hablaba a nombre de los dos, haciéndolo en plural o diciendo lo que su hermano quería exactamente, encontraba curioso y a la vez lindo ver que se entendían perfectamente pero aún así no dejaba de preguntarse cómo le hacía para entender lo que él quería solamente viéndolo a los ojos. En más de una ocasión los había espiado esperando notar que cuando nadie los vigilaba conversaban entre ellos y no, solo escuchaba a su hija parloteando. Los pequeños seguían durmiendo juntos, en la misma cama-cuna y la solución dentro de poco iba ser unir las dos camas para que cupieran.

Ese día había terminado la misión temprano y ya estaba en casa, por lo que entró a la cocina para preparar una merienda para los niños. Abrió la nevera para buscar los ingredientes y por un momento fijó su mirada en su mano, apreciando su dedo anular y la decisión que marcaba, recordando lo ocurrido después que sus hijos cumplieran el primer año.

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Flashback

Tocó la puerta de la casa de Ino, no quería ir con Sakura porque acababa de despedirse de ella. Si no podía quedarse ahí su plan B era ir a alguna posada y ya, la rubia abrió la puerta y no sabía exactamente que mirada tenía pero esta solo se hizo a un lado y la dejó pasar, indicándole que podía acomodarse en la habitación del fondo. Acostó a los pequeños que todavía estaban aletargados y tan pronto estuvo segura que se habían dormido volvió a la sala en donde su amiga le ofreció un té y se quedó en silencio sin preguntar nada.

Cuando regresó al cuarto se sentó en el borde de la cama y se quedó observando a los pequeños que descansaban pegados uno al otro, no dudaba que en su vientre habían estado todo el tiempo de la misma forma y se negaban a separarse. Posó su mano en su abdomen vacío, a veces extrañaba la sensación de tenerlos allí, guarecidos de cualquier peligro y con la certeza que para que les ocurriera algo primero tenían que pasar sobre ella. Sus ojos se humedecieron pero no se iba a permitir llorar, conocía a Neji y aún así no tenía ni idea cuál iba a ser su decisión, pero ella la respetaría y sin importar cuánto lo amara ni lo que pudiera llegar a dolerle, iba a poner el bienestar de sus hijos primero. No iba a dejar que ellos crecieran de la misma forma que él lo había hecho ni que los lastimaran de ninguna forma. El sueño la evadía, pasaba la media noche cuando pudo sentir que él llegó afuera de la vivienda, abrió la ventana y pudo verlo allí de pie, con la mirada mortificada y al parecer todavía organizando su cabeza. Ella salió y se quedó frente a él esperando que dijera la primera palabra.

- A ti — había sido poco más que un susurro — te escojo a ti — acortó la distancia que los separaba y la besó con desespero. Se sentaron abrazados en el suelo con la mirada fija en la cama — no permitiré que lo hagan — concluyó y ella sabía que se refería al sello — los defenderemos juntos — buscó algo en uno de sus bolsillos y luego le extendió la mano para que viera lo que allí reposaba — no voy a romper mi promesa de cuidarlos — ella levantó la cabeza para unir sus labios y permitió que él regresara el anillo a su lugar

Fin de flashback

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Sonrió un poco, a pesar de los años que habían pasado, hablar de matrimonio seguía estando fuera de la mesa. De algún modo los dos se las habían ingeniado para nunca tocar el tema, ella por su parte no lo hacía porque no quería que él lo tomara como una forma de obligarlo a nunca irse, y Neji por su parte sospechaba que sería una nueva discusión pues eso haría que ella oficialmente tuviera el apellido y la cobijaran unas nuevas responsabilidades que vendrían al ser formalmente una Hyūga. Así que guardar silencio había sido la opción para ambos, sus amigos y allegados ya ni siquiera preguntaban por eso, igual nada cambiaba que tenían una relación sólida.

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Durante el último mes las visitas de Hanabi eran cada vez más frecuentes y ella estaba empezando a exasperarse, había escuchado a Neji más de una vez ser cortante con la Hyūga y decirle que se alejara pero podía jurar que ahora también veía a otros Hyūga rondando la guardería y ahora ni siquiera confiaba en dejar a sus hijos allí. Así que en un golpe de suerte, había hablado con sus amigas y notado que su horario se ajustaba para permitirles ayudarla con el cuidado de los infantes los días que ella salía de misión y aunque no fue completamente específica las mujeres accedieron a ayudarla pues los adoraban y ellos no solían ser inquietos, pero de todas formas era una situación cada vez más molesta y no podía seguir abusando de esa forma de sus amigas.

Al día siguiente había regresado a la aldea a media tarde, había tenido un ligero percance con su protegido durante la misión y su ropa era un desastre por lo que llegó primero a su casa sola para cambiarse y cuando estaba por salir a ir a recoger a sus hijos se encontró con el hecho que Hanabi estaba a punto de tocar la puerta.

- Hanabi — le dijo cortante y no obtuvo respuesta — ¡lárgate y déjanos en paz!

- Lo siento Tenten — era la primera vez que le hablaba directamente — si de mí dependiera lo haría, pero tengo órdenes específicas de mi padre y se está empezando a molestar porque Neji siempre rechaza lo que le digo

- Pues iré a hablar personalmente con él — así de cansada del tema estaba — ya estoy harta que se estén intentando meter en nuestra vida

- Vamos — lo había dudado en un principio pero accedió

Caminaron en silencio por la aldea hasta los terrenos de los Hyūga, ella respiró profundo antes de cruzar la puerta que la joven había abierto, recordaba perfectamente lo ocurrido la última vez que había estado allí y su pensamiento sobre no querer tener que regresar nunca por ningún motivo. La dejó al frente de una puerta y le indicó que detrás de esta puerta podría encontrar al patriarca, tomó impulso una vez más antes de tocar y esperar a escuchar desde el otro lado la autorización para seguir

- Adelante

- Buenas tardes — saludó al ingresar, cerrando tras ella

- Por favor, tome asiento — el hombre señaló la silla del otro lado del escritorio en donde estaba sentado y ella lo hizo — es un gusto volver a verla, le agradezco profundamente que hoy sí se encuentre vestida, señora Hyūga — su voz intentaba hacerla sentir inferior y ella luchaba por no dejarse amilanar

- Mi nombre es Tenten, no soy una Hyūga — aclaró y ahora él hizo un ademán en referencia a su anillo — Neji no es mi esposo

- Así que es de esas mujeres que tiene hijos y convive con un hombre sin estar cobijada por un matrimonio — el tono despectivo de su voz hizo que quisiera golpearlo y no pudiera contener su respuesta

- Eso no es de su maldita incumbencia — la expresión de él pareció por un momento sorprendida pero luego regresó a la habitual máscara inescrutable

- Y cuénteme Ten Ten — dividió el nombre en dos — ¿a qué debo el honor de su presencia?

- Quiero que deje a mi familia en paz, Neji no va a regresar y mis hijos no recibirán el sello

- Me temo Ten Ten que eso no será posible

- ¿Por qué no? Usted expulsó hace años a Neji de esta familia por lo tanto mis hijos no pertenecen a este Clan

- Son hijos de alguien del Bouke, por lo tanto su lugar es dentro de la rama secundaria, además nacieron con nuestro dōjutsu y sin importar su opinión, teniendo en cuanta lo primero este debe ser sellado y protegido por si alguien lo quiere robar — Hiashi se quedó en silencio por un momento — debo admitir que cuando me enteré de su embarazo lo primero que pensé es que estaba embaucando a mi sobrino tratando que respondiera por un hijo que no era suyo, fue cuando mis fuentes me confirmaron que eran gemelos y efectivamente tenían el ojo puro supe que debía hacer lo necesario para que Neji regresara y sellar a sus descendientes — ¡y una mierda! Se mordió la lengua, no iba a discutir porque además de todo acabara de insinuar que era una zorra — si usted fuera una mujer decente y hubiera hecho lo esperado por su anillo, o sea casarse con él, sus hijos por ley pertenecerían al Clan sin ningún tipo de discusión o debate posible — intentaba que su rostro no mostrara su enojo — es el único punto que tiene a su favor, si alguien más en la familia se llega a enterar que no han aceptado su destino tendrá a muchos más Hyūga de los que ya hay merodeando su pequeña vivienda

- No lo voy a permitir

- He sido muy considerado hasta el momento al no hacer que mi hija los traiga a la fuerza y primero se enfoque en encontrar el lado racional de mi sobrino. En un par de días cuando cumplan los cuatro años serán sellados a como dé lugar — ella se quedó en silencio, si hacía un escandalo mayor tendría a más personas intentando dañar a sus hijos, sin duda tenía todas las de perder en ese momento

- ¿Qué tengo que hacer para que deje a mi familia en paz? — el hombre le sonrió de una forma macabra, como si hubiera estado esperando que ella dijera esas palabras exactas. De un cajón sacó una hoja y se la extendió, ella la leyó enfocando toda su atención en la tarea y muchas cosas tomaron su lugar. El problema nunca había sido sellar o no a sus hijos, el problema de Hiashi desde ese día que los descubrió había sido ella, ella se había atrevido a robar algo importante para el Clan y era el momento que respondiera por ello. No tenía que pensar mucho en el tema, tan solo dibujó una sonrisa pues el precio que le pedía era exactamente lo que ella estaba dispuesta a pagar

- ¿Está de acuerdo? — le preguntó sin haberle despegado la mirada ni un solo segundo, al parecer incómodo por su sonrisa

- Por supuesto ¿cuándo será?

- Hoy mismo

- No, quiero poder hablar con mi familia

- ¿Le va a decir lo que planea hacer?

- No, pero si voy a hacer esto quiero poder despedirme

- Muy bien, la espero mañana a primera hora

- Necesito tener primero por escrito que dejará a mi familia tranquila — lo pensó un poco — los tres, debe especificar que eso incluye a mis hijos y a Neji también — el patriarca buscó en otro cajón y le extendió otra hoja ¿acaso ya había previsto que todo eso pasaría? ¿tan fácil de leer era ella?

- Lea con detenimiento todo, si está de acuerdo lo firmaré y deberá entregarlo ante la Hokage para que sea oficial y quedé en el archivo de la aldea

Ella solo asintió y empezó a leer letra a letra, en busca de cualquier posible vacío legal que pudiera ser aprovechado por Hiashi

"Por medio de este documento el clan Hyūga declara que Neji Hyūga, Hiromi Hyūga y Hitoshi Hyūga ya no pertenecen al clan, están oficialmente emancipados y por tanto los dos menores antes nombrados no deberán someterse al sello del Bouke que por herencia les corresponde, así mismo, Neji Hyūga es declarado en total libertad y no podrá volver al Clan, la administración de su propia vida e hijos recae ahora en sus manos así como el manejo económico y todo lo referido a la crianza de los menores..." y bla...bla...bla, el resto del documento era una repetición de lo que ya había leído. El documento decía lo que ella necesitaba, Neji y sus hijos serian libres, esa maldita familia no podría molestarlos de nuevo.

- Perfecto, fírmelo, lo llevaré de inmediato ante Tsunade — el patriarca no dijo nada más, tomó un bolígrafo y puso su rúbrica y metió la hoja en una carpeta antes de devolvérsela, haciendo un ruido ante el cual Hanabi apareció un momento después

- Acompáñala hasta la mansión de la Hokage y asegúrate que le es entregada la carpeta

- Sí, padre

- Espero no esté pensando en incumplir su parte

- No me atrevería a jugar con el futuro de mi familia, a las ocho en punto estaré aquí

No esperó la respuesta, a primera hora significaba a las siete, pero quería aprovechar al menos una hora más de sus hijos y Neji sospecharía si salía tan temprano. La Hyūga a su lado andaba en silencio, viendo de tanto en tanto la carpeta que ella llevaba abrazada a su pecho protegiéndola

- Neji y nuestros hijos ya no pertenecen al Clan, eso dice lo que hay aquí — la ojiblanca solo asintió. Shizune no las hizo esperar mucho antes de hacerlas seguir a la oficina de Tsunade, ella se adelantó y le extendió el documento. La rubia leyó lo que allí decía y arrugó el ceño antes de poner el sello en una esquina junto a una firma que hacía que fuera oficial

- Hanabi, retírate — la Hyūga asintió y ella iba a irse también — tú no, Tenten

- Sí Tsunade-sama — las dos se quedaron en silencio mientras eran dejadas solas, ella solo escondía su mirada

- ¿Cómo obtuviste esto?

- ¿Disculpe?

- Conozco las reglas de los Hyūga y por encima de eso, lo severo que es Hiashi como patriarca, sé que este documento tiene un precio muy alto pero no es monetario ¿Qué fue lo que ofreciste para obtenerlo?

- Lo siento Tsunade-sama, pero no voy a contestar eso — suspiró — pero por favor asegúrese que lo que está ahí escrito sea cumplido

- ¿Neji sabe de esto?

- No, Tsunade-sama — no quería ese interrogatorio, no iba a permitir que su determinación flaquera — ¿puedo pedirle que se lo muestre? — la líder asintió — Pero no hoy

- ¿Cuándo entonces?

- Confío que usted sabrá cuando será el momento — la rubia la examinaba de arriba a abajo

- Tenten — su voz fue maternal — ¿estás segura de lo que pagaste por esto?

- Completamente segura Tsunade-sama

- Bien, retírate

Se fue corriendo y recogió a sus hijos de la casa de Ino, la noche ya había empezado así que se aseguró de darles la cena y meterlos a la cama. Se sentó en la mecedora que estaba en una de las esquinas y por fin se permitió derrumbarse, rompiendo a llorar ¿qué había aceptado? ¿qué acababa de hacer? O mejor dicho ¿qué pensaba hacer?... cumplir tu promesa... le recordó su mente, y sí, tenía toda la razón. Iba a cumplir la promesa que había hecho durante su embarazo de hacer hasta lo imposible porque su familia estuviera a salvo.

Ellos iban a estar bien, el precio que había accedido pagar le parecía insignificante si lo comparaba con todo lo que su familia obtendría a cambio.

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Att: Sally K