ENTRE CARTAS Y MENTIRAS

CAPÍTULO 10

TERMINAR O CONTINUAR

Candy escuchó la reacción que había tenido Anthony y a pesar de haber sido tan solo un suspiro fue suficiente para que aquel sonido llegara hasta sus oídos.

-Te ves verdaderamente hermosa. – Dijo apenado realmente por haber sido sorprendido y apenado por haberla asustado de nuevo, parecía una costumbre hacer eso. – Perdón por asustarte princesa. – Le llamó por inercia. Candy se sonrojó tanto por aquellas palabras que ni el rubor artificial disimuló al color natural de su rostro. Anthony sonrió satisfecho.

-Tú también te ves muy guapo. – Dijo con timidez, pero tampoco podía dejar de admirar la gallardía y galanura de su acompañante, a pesar de tener solo unos momentos con él aquella noche se sentía agradecida porque así fuera.

Anthony se acercó lentamente a ella parándose de frente, observándola detenidamente, observando cada una de sus facciones como si quisiera memorizarlas en su mente, se atrevió a acariciarla con un roce en su mejilla, un roce sutil y apenas perceptible, más sin embargo aquel sutil movimiento provocó que Candy cerrara sus ojos comenzando a temblar ligeramente, mientras un sinfín de descargas eléctricas recorrían todo su cuerpo a la velocidad de la luz. Anthony sintió el movimiento de su cuerpo en ese momento y eso lo animó a acercarse un poco más a ella hasta que sus cuerpos se tocaron, quería besarla en ese preciso momento, quería estrecharla y apegarla más a su cuerpo. Luchaba con su instinto y sus deseos al mismo tiempo, porque no quería faltarle al respeto a ella y a Gabriela, quien volvió a su mente de pronto provocándole coraje consigo mismo por haber sido tan tonto de aceptarla. Poco a poco se alejó de ella y Candy sintió con frustración que no había ocurrido lo que tanto anhelaba.

-Gracias por no cubrir tus pecas. – Le dijo al oído provocando que la piel de ambos se erizara por la sensualidad con la que había pronunciado aquellas palabras. Candy volvió a sonrojarse una vez más.

-¿Vamos? – Preguntó Candy nerviosa, y Anthony a pesar de sentirse frustrado por no poder avanzar más ofreció su brazo aparentando tranquilidad, asintiendo con una sonrisa que si bien era sincera por tenerla a su lado, era la misma sonrisa que escondía el miedo y la frustración que sentía por no tenerla en sus brazos y miedo a no ser correspondido.

-Vamos. – Respondió comenzando el camino que los llevaba fuera de la habitación para unirse al cortejo que ya los esperaba en lo alto de las escaleras.

Los chicos miraron sorprendidos a Candy sin poder ocultar que les había impresionado su apariencia, entre ellos Neal quien la veía con una mirada pervertida, la cual no pasó desapercibida por Anthony, este lo miró con coraje y Neal se obligó a voltearse a otro lado.

-Que bien te ves Candy. – Dijo Albert con una sonrisa a su "hija".

-Es verdad gatita, te ves muy bien. – Dijo Archie también sonriéndole a la rubia.

-Es lo que le decía a Patty, Candy. – Dijo Stear, todos ellos la veían con cariño, sinceros en sus palabras.

-Toda una Andrew. – Dijo la tía abuela con orgullo observando a los dos rubios como dignos representantes del clan. Gabriela y Elisa la veían con coraje, ninguna había recibido tantos halagos como la rubia.

-¿No te parece que Gabriela luce muy hermosa, Anthony? – Preguntó Elisa fuera de lugar, era una pregunta que saltaba a la vista era para incomodar a Candy y que Gabriela interpretaba como que la quería ayudar, sin embargo ese no era el propósito de ella.

-Gracias Elisa. – Respondió agradecida.

-Por supuesto que sí. – Dijo Anthony tranquilo, tratando de ser un caballero con ella, Gabriela era una chica hermosa y no podía negarlo, sin embargo sus ojos y su corazón ya estaban ocupados desde hacía un buen tiempo. Gabriela se sonrojó al ser la primera vez que escuchaba que era hermosa de sus labios, sin embargo las palabras del rubio no habían sonado para nada comparadas con las que habían salido de sus labios al referirse a Candy.

-Todas las damas lucen muy bien esta noche. – Dijo Albert para salvar a su sobrino y Candy bajó la mirada por un momento al no haber sabido interpretar la diferencia de aquellas palabras y la manera como la había mirado a ella. Anthony sintió su cambio de actitud, su seguridad había disminuido, sin embargo la tomó de su mentón y le levantó el rostro para que lo observara.

-¿Te sientes bien Candy? – Preguntó sabiendo la respuesta. Candy asintió.

-Sí, estoy bien. - Con la misma manera de pasar de largo su sufrimiento, escondiendo su sentir tras una sonrisa positiva que se formaba como una máscara en su rostro, el rubio supo muy bien lo que hacía porque él hacía lo mismo, solo que él aparentaba tranquilidad y seguridad.

-Bien, ya es hora. – Dijo Albert.

Elroy estaba a su lado, y en seguida Candy y Anthony, ambos caballeros a los extremos y las damas al centro. Detrás iban los Cornwall quienes al igual que Elroy y Candy, Patty y Gabriela estaban al centro, Archie sonrió triste al pensar que ese era el lugar de Annie, buscándola entre los presentes, encontrándose de pronto con aquellos ojos azules, tan grandes y bellos que él ahora amaba, sin embargo la vio acompañada de Wilberth y eso lo lastimó profundamente, obligándolo a voltear hacia otro lado y poner más atención a su acompañante.

Los invitados observaban a la familia más importante del clan, los Leagan iban al final pero se sentían como si fueran los del frente, Elisa y Neal llevaban su frente tan alta que bien podrían encabezar aquel cortejo. Patrick miró a Candy disimuladamente y después enfocó sus azules en Elisa, provocando en ella una sonrisa enamorada al no percibir la primera mirada de su chico, el joven aquel estaba enamorado de Elisa, pero no podía evitar mirar a la heredera de los Andrew que para él, el único defecto que tenía era que era adoptada, ese fue el único motivo por el cual no había entrado a la contienda por ganarse su amor, aquel detalle sería una gran mancha para su familia, pero nada le impedía deleitarse con la hermosa presencia de la muchacha.

-Familiares y amigos de los Andrew. – Comenzó a hablar Elroy tranquilamente, ya al pie de la escalera, comenzando el discurso inicial para justificar aquel baile, los presentes guardaban silencio para escuchar la voz de mando de la matriarca. – Nos hemos reunido en esta ocasión, aquí en Lakewood porque este lugar representa el inicio de nuestra familia en América así que es muy importante para mí y toda la familia, estamos aquí esta noche para anunciar finalmente la presentación y la toma de mando de mi sobrino William Albert Andrew. – Dijo la anciana orgullosa, volteando a ver al joven de cabellos largos que tenía junto a ella, lucía impecable con su cabellos largos, su barba afeitada y aquellos ojos que convencían a cualquiera, los presentes voltearon sorprendidos por la juventud del que presumían era un hombre mayor, mientras los demás miembros ya sabían que aquel joven llegaría un día a tomar el lugar que por derecho le correspondía al ser el primer varón del gran William Andrew, aquel puesto que recayó en él al ser un chiquillo y de no haber sido por la muerte de su hermana, ella hubiera sido la encargada de asumirlo y por consiguiente Anthony era el siguiente en la lista, así tuviera Albert ya una primogénita, quien por ser adoptada no entraba en aquella distinción.

Los aplausos no se hicieron esperar interrumpiendo las palabras de la anciana quien las cedía ahora a su sobrino, ya era hora que se hiciera escuchar.

-Buenas noches, sean todos bienvenidos. – Comenzó Albert seguro de sí mismo. – Agradezco a cada uno de ustedes su presencia y la bienvenida que me han dado, aceptando orgulloso el mando que hoy se me confía de manera pública. – Decía dando a entender que ya había tomado hace tiempo el cargo en el anonimato. – Espero seguir contando con su confianza como hasta ahora lo han hecho. – Albert sonreía de tal manera que era imposible no confiar en él, mientras algunas damas lo admiraban en silencio. – Al igual que en mis sobrinos, quienes me seguirán apoyando como lo han estado haciendo los últimos años. – Los Andrew asentían al igual que Neal colándose entre ellos. Albert se percató de ello y aclaró de pronto el asunto. – Anthony, Alistear y Archivald, son los encargados de decidir en mi nombre en caso de que yo esté ausente, apoyados directamente por mi tía Elroy y mi brazo derecho el señor George Jhonson. – Dijo señalando a cada uno de los mencionados. Neal rodó los ojos fastidiado de ser ignorado. – Bueno, creo que ya me extendí, de nuevo agradezco su presencia, y los invito a divertirse. – Extendió sus brazos para indicar que el baile daba inicio, comenzando a tocar la orquesta que amenizaría el baile, por protocolo Albert inició junto a la tía abuela quien comenzaba a bailar junto a su sobrino de una manera elegante y con gracia demostrando que en sus años mozos había sido una excelente compañera de baile.

-Ya veo a quien sacas en lo excelente bailarín. – Dijo Stear a Anthony, siendo escuchado por Candy y Archie, provocando la risa de los cuatro y también de Patty. Los Leagan y Gabriela solo miraban sin comprender sus risas al no haber escuchado nada.

Albert hizo una indicación a Anthony para que se uniera al baile con Candy, así como a Stear y Archie quienes se adelantaron cada uno con sus parejas. Neal y Elisa no se quedaban atrás, sin embargo los rubios eran los únicos que bailaban sintiéndose solos en aquel gran salón, ignorando las miradas que causaban en aquel ambiente. Anthony guiaba a Candy alrededor con su baile elegante y distinguido, Candy se dejaba guiar ilusionada por volver a compartir un baile con su príncipe de las rosas, sus miradas se fijaban una en la otra perdidos entre sí.

-Hace tiempo que no bailábamos juntos. – Dijo Anthony para romper aquel silencio que aunque no era incómodo, tenía la necesidad de escuchar su voz, quería aprovechar lo más posible tenerla a su lado, tenerla unos minutos tan cerca de su cuerpo. Anthony reafirmaba su agarre en la cintura de la rubia, mientras con su mano libre sostenía su delicada mano, ella lo abrazaba por su hombro sintiendo que flotaba, pareciéndole un sueño volver a repetir aquella experiencia con el que siempre había soñado, quería abrazarse a su pecho y escuchar su latir, quería perderse en sus brazos y convertirse en su sueño, para no separarse de él nuevamente.

-Hace mucho tiempo. – Respondió ella, sabiendo que ya no era la chiquilla que él había amado.

-No sabes cuánto anhelaba volver a hacer esto. – Dijo Anthony abrazándose a su cuerpo abrazándola hacia él y colocando su rostro al lado del de ella, Candy sintió que si no fuera porque estaba bailando en ese preciso momento sus piernas le fallarían. Ella se quedó sin palabras, sin embargo el latir de su corazón le dio a Anthony su respuesta al sentirlo latir acelerado cerca de sus costillas.

Por otro lado Archie bailaba con Gabriela quien le sonreía ajena a lo que Anthony hacía con Candy, a pesar de saber que el interés que Candy tenía en Anthony gracias a Elisa, al estar bailando con el guapo chico de mirada triste la hacía sentir intrigada.

-¿Siempre eres así de serio? – Preguntó con toda confianza.

-Depende. – Respondió Archie un poco incómodo, sentía la presencia de Annie y al recordarla con Wilberth lo molestaba más, él conocía al chico y sabía que era un buen joven y también sabía lo enamorado que estaba de Annie, nunca se había escondido de sus propósitos.

-¿De qué depende? – Preguntó curiosa.

-De la compañía, si es agradable o no. – Respondió tranquilo.

-¿Entonces yo no soy agradable? – Preguntó curiosa, y a la vez divertida por la actitud del chico.

-No te conozco lo suficiente para asegurarlo o negarlo. – Dijo amable.

-Es una lástima, porque a mí me parece que tú eres muy agradable. – Dijo haciendo sonrojar al elegante Archie. Annie quien no perdía detalle de aquella pareja se percató de aquel rubor, uno que ella nunca había logrado en su amado.

-Eso no se vale. – Dijo Archie. – Tú piensas que Elisa y Neal son agradables. – Dijo un poco sarcástico.

-Para mí lo son, sobre todo Neal, que es el único que se ha portado amable conmigo. – Dijo a modo de reproche.

-Tú disculparás, pero entenderás como te he dicho, que no te conozco lo suficiente. - Ambos permanecieron en silencio hasta que terminaron aquella pieza de baile. Stear y Patty seguían felices en su burbuja bailando muy enamorados y demostrándose ante los demás que estaban hechos el uno para el otro.

Mientras tanto Candy seguía bailando con Anthony quien la llevaba bailando por todo el salón, disfrutando ambos su compañía la cual una vez más los llevaba a perderse uno en el otro, olvidándose de la presencia de los demás, sin embargo a los ojos de los invitados se generaban preguntas acerca de ellos, si estaban comprometidos, si eran novios, si estaban casados o si tenían alguna relación, generando interés cada uno en el sexo opuesto, tanto de caballeros mayores como de algunos más jóvenes posaban los ojos en Candy, quien como siempre todas aquellas miradas pasaban inadvertidas para ella, sin embargo bien que advertía las que el rubio provocaba en las damas, pero ella en ese momento quería ser feliz, quería sentirse feliz por lo menos unos instantes, sin preocuparse por su realidad, quería disfrutar de la compañía y el contacto de las manos de Anthony sobre su cintura y su mano, quería ser egoísta unos minutos y sentirlo suyo aunque sea unos momentos.

Elory y Albert habían abandonado la pista de baile siendo el anuncio para que los demás invitados se unieran a él, desde su lugar ambos líderes observaban a sus nietos y sobrinos respectivamente, advirtiendo que tanto Candy como Anthony estaban perdidos uno en el otro, igual que Stear y Patty, mientras que Archie bailaba incómodo, mientras era observado por Annie, y de vez en cuando el gatito volteaba a verla con su compañía, la cual al parecer tampoco agradaba mucho a la pelinegra.

-Hacen una hermosa pareja. – Dijo Elroy refiriéndose a los dos rubios. Albert asintió con una sonrisa, no podía estar más de acuerdo con ello.

-Tienes razón, es una lástima que Anthony tenga una relación con Gabriela. – Dijo a sabiendas que Elroy lo desaprobaba.

-Esa chica no me termina de convencer. – Dijo seria, volteando a ver a la chica que bailaba con Archie.

-¿Por qué lo dices tía? – Preguntó Albert observando a la chica, él aun no tenía una opinión de ella, solo la había observado por momentos los cuales no eran suficientes para formarse una opinión definitiva, lo único que podía decir era que era una chica hermosa.

-No me gusta como mira a todos ustedes. – Dijo con insistencia. – Ni como habla con Neal, me parece que es una niña caprichosa y coqueta que aún no sabe lo que quiere. – Decía como angustiada con el proceder de la chica. – No me gusta para Anthony. – Terminó de decir como veredicto final.

-¿Y quién si te gusta? – Preguntó Albert risueño, pero sin creer probable lo que él deseaba escuchar por respuesta.

-Aunque parezca imposible, he llegado a querer a Candy a pesar de su excesiva alegría y su poca prudencia al actuar. – Dijo por fin dando una opinión de la rubia. – Pero tengo que admitir que tiene todo lo necesario para ser una gran líder, no me vas a negar que tú no has pensado igual que yo, que ambos serían una pareja ideal para dirigir a la familia. Albert la escuchaba mientras observaba a su sobrino y a su protegida.

-Tienes razón tía, Candy es perfecta para Anthony. – Dijo con una sonrisa. – Solo que él tiene que resolver su relación primero. – Dijo sentándose por fin al lado de Elroy.

-Espero que sea lo antes posible, sino tendré que tomar cartas en el asunto. – Dijo Elroy segura.

-De ninguna manera tía, Anthony ha demostrado que es un joven muy maduro y responsable, así que hay que dejarlo que lo haga por sí mismo. - Dijo firme para que Elroy no se metiera en los asuntos de sus nietos. Elroy cruzó miradas con Albert y a pesar de no estar de acuerdo con lo que decía el rubio, optó por asentir inconforme.

-¿Quién es el joven que acompaña a la señorita Britter? – Preguntó cambiando de tema, ahora involucrando al gatito ya que ella sabía lo que había pasado entre ellos. Albert enfocó la vista en la tímida Annie quien se esforzaba por poner atención a lo que su acompañante hablaba, sin embargo la traicionaba su idea de que era lo que Archie hacía con aquella hermosa chica que lo acompañaba, ajenos los dos a que ambos habían despertado los celos en el contrario.

-Es Wilbeth McGregor. – Respondió Albert.

-Es buen mozo, tengo entendido que es muy buen muchacho… pero no se compara con Archie en lo absoluto. – Dijo Elroy segura de sus palabras, Albert sonrió. – Esa niña perderá el mejor partido que pudo conseguir por ser tan temerosa.

-Tiene derecho a estar indignada, además creo que con ello Archie comprendió que realmente la ama, lo que él hizo no fue correcto tía y tiene que comprenderlo y si con ello pierde a la señorita Britter tendrá que aprender de ello y a vivir con ello. –Albert sabía bien que lo que Archie había hecho estaba muy mal y aunque le doliera admitía que Annie había actuado bien con su sobrino, ella no se sentía amada por Archie y ella como toda joven noble y buena se merecía a ser amada por completo.

-Pero se ve que no está a gusto con el joven McGregor. – Dijo Elroy, Albert lo sabía bien.

-Es otro al que debemos dejar que resuelva sus problemas. – Dijo de nuevo Albert, pero Elroy no se sentía tranquila, ella quería que todo saliera a su gusto y le molestaba que cuando ella se oponía algo sucedía lo contrario y cuando estaba de acuerdo con ello también sucedía lo contrario.

La pieza terminó por fin y Candy y Anthony terminaban desilusionados porque eso significaba que tendrían que separarse. Archie se acercó a ellos para hacer cambio de pareja, estaba desesperado por alejarse de aquella chica que lo alababa tanto, él no estaba a gusto con aquellos comentarios.

-¡Anthony! – Dijo Gabriela emocionada al ver al rubio, colgándose de su brazo para apoderarse de él, demostrando que era ella la que debía estar a su lado. La sonrisa de Candy se esfumó de sus labios y el semblante pasó a uno de incomodidad. -¡Por fin podremos bailar juntos! - Decía emocionada, alardeando su felicidad para que Candy la escuchara y se diera cuenta de ello.

-Disculpa Gabriela, tengo que ir con el tío Albert. – Se excusó Anthony al ver el rostro de Candy, corroborando que efectivamente lo que le había dicho Stear era cierto, la incomodidad de Candy era culpa de él al haber llevado a Gabriela, cada vez se convencía más de lo tonto que había sido.

Gabriela lo observó incrédula, mientras Neal se acervaba a ella para salvarla de su vergüenza, había dejado a su hermana con Patrick y él se acercaba un poco más a la chica.

Anthony observaba como Candy pasaba sobre el pie de Archie a propósito, haciendo que el pobre chico hiciera una mueca de dolor.

-¡OH! Lo siento Archie. – Dijo Candy avanzando para dejar atrás al pobre gatito.

-¡Vamos Candy! – Dijo Archie como queja yendo tras ella, sin embargo al ver que se acercaba a Annie y Wilberth se paró en seco cambiando de dirección junto al rubio para no hacer mal tercio con Stear y Patty quienes platicaban muy entretenidos.

-¿Qué sucede entre Candy y tú? – Preguntó Anthony a Archie. Él lo miró inocentemente. – Vamos Archie, no te hagas, he visto más de una vez que te ha dado uno que otro golpe y el pisotón de hace un momento no fue accidental, lo vi en su rostro. – Decía un tanto divertido por la actitud de la pecosa. Archie suspiró resignado.

-Candy está aún enojada conmigo. – Dijo por fin.

-Dijiste que ya te había perdonado. – Dijo Anthony serio.

-Y lo hizo, solo que cuando lee una de las cartas se acuerda y me lo recuerda a mí de una u otra manera. – Dijo sobándose su pie una vez más.

-¿Cartas? – Preguntó confundido. Archie asintió preocupado dándose cuenta que se había echado de cabeza ante él.

-Le entregue a Candy todas las cartas que le enviaste al colegio. – Respondió tímido, no tenía caso seguirlo negando ya se había echado de cabeza.

-¿Todas? – Archie asintió. Anthony no sabía cómo reaccionar a aquel hecho ya que él pensaba que aquellas cartas que había enviado en el pasado habían sido destruidas. – Pensé que las habías destruido. – Dijo a su primo quien negó ese hecho.

-No pude. – Dijo resignado. – En el fondo yo creo que sabía que lo que hacía estaba mal y aunque me trataba de convencer de lo contrario nunca me animé a destruirlas. – Dijo sincero y apenado con su primo. – Así que se las entregué a su verdadera dueña. – Anthony asintió agradecido, sobre todo porque en todas y cada una de ellas él no había dejado de expresar sus sentimientos, los cuales a pesar del tiempo seguían intactos. Buscó a Candy con la mirada y la encontró junto a Annie quien también volteaba a ver hacia donde ellos estaban, seguro Anthony que hablaban de su primo por la manera con la que la chica lo observaba.

-Candy, ¿Quién es la chica con la que bailaba Archie? – Peguntó nerviosa, habiéndose apartado de Wilberth un momento para poder hablar cosas de chicas con su amiga. Candy volteó a ver a Gabriela quien reía coqueta con Neal. Candy frunció el ceño porque no le parecía que fuera tan amable con todos, aunque tenía que reconocer que le gustaba menos verla cerca de Anthony.

-Ella es la novia de Anthony. – Dijo Candy tímida, bajando la mirada al reconocer quien era aquella chica. Annie se sorprendió por la respuesta de la rubia y más porque cuando la vio con Archie le parecía haberla visto coqueteando con él y también con Neal en ese momento.

-En verdad es hermosa. – Dijo reconociendo lo que Candy le había dicho días atrás cuando llegó hecha un mar de llanto a su casa.

-Te lo dije. – Dijo Candy con la misma expresión.

En el transcurso de la noche el fotógrafo llamó a los miembros de la familia para plasmar aquel acontecimiento, todos estaban alrededor de aquel señor que los esperaba para acomodarlos.

-Me disculpará usted señorita Stwart. – Dijo Eltoy a Gabriela. – Pero las fotografías serán únicamente para la familia. – Dijo tratando de no ser grosera con la chica, sin embargo tampoco cortés.

-Entonces Candy tampoco debería salir en ellas. – Dijo Elisa, aprovechando una ocasión más para molestar a Candy.

-Técnicamente, la familia incluye a los que llevan el apellido Andrew. – Dijo Anthony para defender a Candy. – Y Candy lo lleva en primer lugar, cosa que Neal y tú no lo llevan en ningún lado. – Stear y Archie no pudieron evitar reír por aquel comentario.

-Basta niños. – Dijo Elroy. – Gabriela y Patrick se quedaron afuera del salón donde se llevaría a cabo la sesión fotográfica, mientras que Patty se dirigía con ellos.

-Señorita O'Brian. – dijo Elory. – Acompáñenos por favor. – Dijo amable indicando que al ser la prometida de Stear ya era de la familia.

-¡Ella tampoco es de la familia! – Chilló Elisa.

-Es la prometida de Stear, con eso es suficiente. – Dijo Elroy y ya nadie se atrevió a hablar, solo Albert quien había estado de acuerdo con el proceder de la anciana.

-Bien, vamos antes de que sea más tarde. – Dijo el mayor.

La sesión salió perfecta, los miembros más jóvenes estaban alrededor de ella y Albert resguardando los puestos de los principales. Candy y Anthony estaban detrás de Elroy y Albert de pie, junto a ambos volteando al frente, nerviosa Candy por su posición.

-Candy, Anthony. – Dijo Elory. – Quiero una foto de ustedes dos juntos. – Dijo para sorpresa de ambos, quienes no podían negar que les causaba cierta satisfacción aquel pedido hecho por la dama implacable. Ambos chicos se colocaron tímidos uno al lado del otro, sobre todo Candy quien sentía pena porque nadie quietaba los ojos de ellos. Anthony se relajaba un poco más, sintiendo confianza de ponerse a su lado.

-Un poco más juntos por favor. – Dijo el fotógrafo ajeno a toda la tensión que sentía Candy. – Joven Andrew podría por favor abrazar a la señorita. – Pidió un poco impaciente ya que Candy no cooperaba mucho.

-Con gusto. – Respondió Anthony con una sonrisa amplia, deshaciéndose por completo de todo nervio. - ¿Puedo? – Preguntó a Candy solo para advertirle que la abrazaría ya que no esperaría a que se negara a aquel contacto. – Así que antes de que respondiera, la tomó por la cintura haciendo que Candy se sonrojara bastante por aquel contacto. Candy en ese momento sintió su cara arder y su corazón emprender una acalorada carrera, él sintió sus nervios. – Tranquila hermosa, solo es una foto. – Dijo con su sonrisa dulce y su mirada angelical, logrando que Candy mitigara un poco sus nervios, observando los ojos azules de aquel chico que siempre había amado, causando el mismo efecto que en aquellos años. Su mirada era una mezcla de ternura y paz que ayudaba a tranquilizarla. Candy asintió tímida.

-Tome la foto. – dijo Elroy al fotógrafo, obedeciendo este al momento, obteniendo una tierna captura de los dos herederos principales, ambos observándose a los ojos, Anthony sosteniéndole por la cintura y Candy con un intenso rubor en sus pómulos, sin embargo cuando ambos voltearon, tomó otra más y así lo hizo hasta que ambos sonrieron ya más relajados.

-¡Listo! – dijo el fotógrafo feliz con el resultado. Elroy pidió copia de todas las fotografías.

Cuando salieron del salón Candy seguía acompañada de Anthony, ambos avanzaban uno junto al otro, Patrick se acercó a Elisa y Neal, y Gabriela hizo lo mismo con Anthony, Candy rápidamente se disculpó con todos y se alejó de ellos para ir con Annie y su acompañante. Anthony la observó alejarse con su rostro desilusionado, observando de pronto que a su alrededor estaban Elisa, Patrick, Neal y Gabriela, de pronto se sintió fuera de lugar, observando como sus primos y Patty estaban del otro lado, Candy con Annie y su acompañante, todo aquello le resultaba extraño.

-Con permiso. – Dijo alejándose de ellos para ir con Archie, Gabriela lo siguió rápidamente para averiguar qué pasaba.

-¿Anthony qué sucede? – Pregunto Gabriela al rubio. - ¿¡Por qué no quieres estar conmigo!? – Decía tratando de no descontrolarse. Anthony la observó incómodo, nunca le había hablado de aquella manera y no le gustaba en absoluto.

-Mira Gabriela, no sé si lo habrás notado, pero mi relación con esos dos no es la mejor, si tú quieres estar a su lado está bien, pero no harás que yo los trate. – Dijo Anthony firme.

-¡Pero son mis amigos! – Respondió un poco más ofendida, evidenciando un poco el verdadero carácter caprichoso de Gabriela, ella siempre se había contenido por no alejarlo, pero era evidente que la compañía de Elisa estaba influyendo en ella.

-Entonces ve con ellos. – Le dijo tranquilo, pero por dentro estaba molesto por aquel comportamiento, pero más le molestaba que él nunca hubiera advertido algo así. Anthony se retiró más seguro que nunca que debía hablar cuanto antes con Gabriela acerca del término de aquella absurda relación.

Continuará…

Lo prometido es deuda, aquí tenemos otro capítulo y sé que aunque aún mi rubio hermoso no termina su relación con Gabriela, quiero que entiendan que él no se atrevería a hacer una escena en la presentación de su tío, creo que tendría que ser algo que le colmara la paciencia para que explotara en esa situación.

TeamColombia, Así es hermosas Anthony se enteró que Candy esta solterita y sin compromiso y a pesar que al principio creía que tenía el corazón roto y por eso estaba decaída mi bello y tierno inventor se encargó de darle una buen sermón y animarlo a seguir adelante con la reconquista de Candy. Gracias a cada una de ustedes por dejarme un comentario, por escribir que les gusta la historia y por ser tan coordinadas que les gusta o disgusta la misma escena jajaja eso me encanta todas piensan casi lo mismo, sigo implorando paciencia por que lo de los diez capítulos no fue broma jejeje, mientras espero disfruten este viaje.

Denisse Treviño, Hola hermosa, comos siempre amé tu comentario, ¿cómo ves con los rubios? están muy nerviosos los dos pero ambos han sabido mantener una máscara de positivismo y seguridad respectivamente pero creo que ambos saben bien que es solo eso, sobre todo el rubio quien es un poco más perceptivo. Esa Gabriela creo que estaba hambrienta y llegó a un restaurante de lujo y no sabe que platillo elegir a ver si no se queda con el más barato y corriente jejejeje. Tienes razón mi dulce Stear se llevó las palmas regañando a los dos chicos necios que no quieren agarrar al toro por los cuernos, creo que le temen a los cuernos jajaja sobre todo el gatito quien creo que los anda sintiendo nacer de su frente jajaja. Espero haber cumplido tus expectativas con este capítulo y si no te aseguro que el próximo trae otro poco más jeje. Te mando un fuerte abrazo y mis sinceros agradecimientos por siempre estar presente en mis historias. Saludos y bendiciones.

Mayely León, Espero que todo vaya bien con el cuarto de la bebé, tienes toda la razón al césar lo que es del césar y si a ti se te da muy bien el diseño ahí tienes mucho para entretenerte. Yo la verdad te confieso que no sé tejer pero los tutoriales que vi en youtube me ayudaron mucho jajaja y no me quedaron del todo mal las cosas que pude hacer, lástima que ahora ya no tengo tiempo para hacerlo. La historia va muy lenta como la mayoría de mis historias, lo que pasa que como no creo villanos ni aumento el drama hasta llevarla a niveles sensacionalistas mi línea es la de extender un poco que estén juntos pero sin tampoco terminar con la boda y un felices para siempre, espero me tengas un poco más de paciencia. Te mando un fuerte abrazo hermosa y mis mejores deseos para ti y toda tu familia. Saludos y bendiciones.

María José M. Me hiciste reír con tu comentario, me encanta que te haya gustado el capítulo y sobre todo que notes con detalle lo que escribo, así es Anthony se estaba dando un taco de ojo con la hermosa Candy, quien no se dio cuenta hasta que lo dejó sin aire al principito de las rosas. No me has dicho de donde eres pero creo que por tus dichos eres de mi México lindo y querido jajaja creo que reconozco ese humor XD. Gracias por seguir leyendo y espero que te guste también este capítulo. Espero tu comentario hermosa, saludos y bendiciones.

Aminaabud, Hola hermosa, no te preocupes mientras no te pierdas ninguno de los capítulos y me dejes tu comentario puedes usar el dispositivo que te sea más cómodo, yo también prefiero la computadora, pero para leer se me hace más fácil el teléfono y para publicar, para las correcciones y para checar las visitas prefiero la computadora. Espero te haya gustado mucho el capítulo, te mando un fuerte abrazo gracias por leer hermosa.

Guest, gracias por escribir hermosa, pero siento confirmarte que parece que si serán diez capítulos aún no estoy segura pero espera eso de mí, mi excesiva descripción de las escenas provoca que me extienda mucho en lo que deseo, pero no me gusta apresurar las cosas y dejar un cabo suelto, así que leo y leo varias veces el capítulo para comenzar a pulir el siguiente y así quitar o poner lo que falte. Gracias por dejar tu comentario saludos y bendiciones hermosa.

Gracias a todas por dejar un comentario y a las lectoras que no se atreven a dejar uno de igual forma les agradezco que estén al pendiente, gracias a las lectoras que han agregado la historia a sus favoritos, Jenny Leegan, Denisse Treviño, Julie-Andley-00, Silandrew y Judithtorres, gracias por agregarla y por seguirla y estar al pendiente de ella, mis mejores deseos para cada una de ustedes.

GeoMtzR.