Los meses van pasando, los trabajos y exposiciones aumentan; pronto empezará la época de exámenes, y desde aquella fiesta en la casa de los chicos de arquitectura, no había dejado de soñar con un chico sin rostro, tampoco podía recordar lo que ocurría en esos sueños.

Lo que hacía que mi concentración fuese muchas veces nula, cuando me ponía a estudiar, algo que a la larga podías ser un problema ya que no podía permitirme suspender.

El trabajo en la guardería iba muy bien, adoraba a los niños y en el hospital estaba aprendiendo mucho, finalmente mis planes de seguir trabajando durante las vacaciones de verano en ambos lugares se vieron frustrados, ya que en verano la guardería cerraba y cuando las clases terminasen no podía seguir en las prácticas del hospital ya que no me las contarían como tal.

Por lo que tendría todo el verano libre, la propuesta de Sammy cada vez me parecía más interesante y si todo salía bien, cuando volviese a La Push por la boda de Sam y Emily lo hablaría con mi madre y tal vez me podría ir a Francia con las chicas sin problema.

Pronto llegó mediados de junio y con ella el fin de clases y mi vuelta a casa para la boda, los exámenes habían terminado por lo que Astrid, Sam, los chicos y yo, habíamos decidido salir de la ciudad este fin de semana ya que el domingo todos volveríamos a casa. Así que a las 7 de la mañana todos estábamos listos para ir a nuestro destino el Parque Estatal Huron- Manistee a 3 horas de la universidad, estos dos días de acampada seguramente serían muy buenos.

Los chicos ya habían planeado varias actividades entre ellas senderismo, pasear en canoa por el río Manistee y bañarnos en el río entre muchas otras.

Una vez en los coches de los chicos, salimos dirección al Parque Estatal, durante todo el recorrido fuimos cantando las canciones de la radio y los chicos no dejaban de burlarse de nosotras.

Una vez llegamos al parque, decidimos montar las tiendas de campaña y buscar leña para hacer una fogata, por lo que repartimos las tareas entre todos. Albert, Marc, Patrick y Pablo fueron los encargados de montar las tiendas, William y yo fuimos a buscar leña y mientras, Oscar y Astrid preparaban la comida y parrilla. -Bien pues manos a la obra-dije- -Vamos Leah por aquí-me dijo William- -Perfecto, aunque ¿no sería mejor separarnos? -propuse, para así aprovechar y entrar en fase- -No creo sea buena idea Leah, no conocemos el terreno-contestó William- -Está bien, sigamos los senderos y cojamos toda la leña y hierba seca que encontremos-dije resignada- Empecé a subir un monte justo al lado del sendero y con cuidado recogí ramas secas y hierbas, estaba concentrada, cuando escuché unas ramas cercanas romperse. Levanté de forma brusca la cabeza y observé a mi alrededor, me relajé cuando vi que era William. -Deja que te ayude-dijo cogiéndome parte de la leña- -Tranquilo, puedo con esto-sonreí- -Leah yo..-empezó nervioso-me gustaría hablar contigo-

-Ya estamos hablando William-me reí- -Cierto, no me he expresado bien, lo que quería decirte es que…me gustas...digo me gustaría saber si querrías salir conmigo algún día. Ante su declaración me quedé muda, ya que en ningún momento le di indicios de que me interesara, por lo que no sabía que contestar. -Yo…William no sé que decirte, la verdad es que no me esperaba nada de esto-contesté incómoda- De improviso el aullido de un lobo se escuchó cerca de nosotros. Lo que hizo que mis vellos se pusieran de punta, ya que presentía que ese aullido era el mismo que escuché en La Push. -¿Lobos? Vámonos de aquí, puede ser peligroso si están hambrientos-Dijo William asustado- - Tranquilo, los lobos no se acercarán hasta aquí, seguramente esté llamando a su familia-dije para tranquilizarlo-pero tienes razón ya con lo que hemos recogido tenemos bastante, volvamos con los demás. Agradecía que el tema de su proposición se hubiera olvidado, además cuanto antes llegáramos a donde los demás antes podría distraerlos e ir a investigar, quizás aquí también hubiera una manada. Una vez todos juntos, decidimos encender el fuego para que estuviese listo para luego hacer la comida. Mientras, decidimos cambiarnos de ropa y nadar un poco, además de jugar un partido de baseball. -Vamos a dividirnos-propuso William- -Perfecto, Leah tu conmigo-dijo Astrid-

-Elige William -Patrick-contestó William- -Ohh, me hubiera gustado jugar contigo Patrick-dijo Astrid-elijo a Marc. -Patrick -Pablo-eligió Astrid- -Sammy conmigo- -Por supuesto-contestó riéndose Astrid-Oscar -Patrick -Bien pues empecemos-contesté-Astrid…¿que plan tienes? -He elegido a los mejores, Sam no sabe jugar bien, lo que nos dará ventaja y ella está encantada, porque estará con Will. -¿Cómo, a Sam le gusta William? esto no está bien-contesté- -¿Por qué, qué pasa? -William se me ha declarado cuando hemos ido a por leña-le contesté en voz baja al ver llegar a todos con sus cosas listos para el juego-

-Oh Dios, me tienes que contar todo, pero después de comer, que los chicos se van a reservar las barcas para esta tarde.

Después del partido, el cuál empatamos, nos acercamos al fuego y empezamos a preparar la comida.

Y como Astrid dijo, cuando se fueron los chicos y Sammy estaba en la ducha del camping cercano, le conté todo lo ocurrido con William.

-Leah y ¿por qué no lo intentas?-preguntó Sammy-

-William es agradable, pero no es mi tipo. Además, ya te conté lo que me ocurrió con mi anterior pareja.

-Es la estupidez más grande que he escuchado-habló Sammy volviendo del baño-Me alegro que William no te guste, es mi otra mitad, estoy segura. Y estoy segura que hay alguien ahí fuera para ti.

- Chicas, no es tan fácil, en la reserva todo es muy diferente. ¿Os acordáis aquella vez en la Reserva cuando contaron los mayores la leyenda de la tribu?

-Si, pero no recuerdo nada sobre parejas-contestó Astrid-

- Según una de las leyendas, la tribu se convertía en lobo para proteger a su familia y al resto de la aldea. Los hombres eran los encargados de proteger a las mujeres, por eso se transforman en lobos y las mujeres son las encargadas de cuidar y criar a los niños o cachorros. Nunca existió una mujer lobo, lo que indica que esa mujer ha sido elegida para proteger y no para criar hijos. Todos los hombres lobo tenían su pareja destinada para tener una camada, la cual en un futuro sería la nueva manada. Sin embargo, en el caso de la mujer loba, esta estaba destinada a estar sola y a proteger a la nueva camada-contesté contando parte de la verdad-

-Nos estas diciendo que, por unas tontas leyendas, en la que vuestros antepasados creían convertirse en lobos, ¿solo los hombres tenían derecho a formar una familia y las mujeres no? Pero que machistas, espero eso no siga siendo así, ¿verdad?

-No estaban locos, solo tenían sus creencias y sí esas absurdas leyendas son importantes para la tribu. Nuestra tribu está estructurada como una manada y en este caso, yo soy la mujer lobo-dije enojada, saliendo de la tienda de campaña-

- Leah, lo siento no quería hacerte daño-contestó Astrid-

-Sabes, yo también odio todas esas reglas impuestas y algunas de esas leyendas, que creen la ley. Pero son mi familia y me criaron así, nada va a cambiarlo. En un principio pensé que era una broma de mal gusto, pero al ver durante años como todos mis amigos encontraban a su otra mitad dentro de la reserva o en las aldeas cercanas, y yo perder a la mía y

descubrir que no podía tener hijos. Fue un golpe de realidad que no le deseo ni a mis enemigos.

-¿No puedes tener hijos?-dijeron Astrid y Sammy a la vez-

-Eso parece, al menos eso me dijo mi médico desde que empecé a salir con Sam.

-Leah...lo sentimos, somos unas bocazas-dijeron a la vez Astrid y Sammy-

-Tranquilas, tal vez mi médico se confundió con el diagnóstico y si pueda formar mi propia familia.

-¿Has ido a que te den una segunda opinión?

-Sí, me hicieron análisis y por lo visto todo está en orden, cuando llegue pasado mañana a casa, me harán más pruebas.

-Verás que todo sale bien.

-Gracias chicas