Holaa, pues esta es una viñeta cortita que salió tras repasar algunos capítulos de la serie.

Siempre he creído que Ga Eul no es tan tierna e inocente, su personalidad es muy directa y siempre va por lo que quiere so...


"Esa boquita tan dulce sabor a caramelo
Ella es un ángel, pero si la tienta caliente fuego
Siempre en alta, no necesita vuelo"

—Caramelo, Ozuna


Capítulo 8. Octavo mes

Enero, 2016.

Año nuevo había llegado y para los So había pasado de la mejor manera, ambos se habían ido a un viaje solos a Nueva York para recibir la víspera del nuevo año, luego esa primera semana de enero regresaron a Seúl para compartir con sus familias y amigos, y las cosas no podía ir mejor, hasta que a Jun Pyo se le ocurrió que antes que empezaran nuevamente jornadas laborales y la vida atareada se fueran todos juntos a una merecidas vacaciones en Nueva Caledonia.

Las primeras objeciones fueron las de Ji Hoo y Yi Jeong, el primero porque durante enero y febrero las temperaturas en el turístico archipiélago eran de locura, resultando muy altas. Y el segundo porque desde la última vez que habían ido él se había aventurado mucho junto Woo Bin con las chicas de varias islas del lugar. Yi Jeong no necesitaba que Ga Eul recordara el asunto, aun cuando él y su esposa ni amigos eran cuando fueron todos por primera vez a ese archipiélago francés. Claro que, luego de una discusión de varias horas entre F4 y las intervenciones de las chicas de vez en cuando, ya el dichoso viaje tenía fecha de salida.

El 8 de enero ya cada uno de ellos estaba arribando en el avión privado del heredero de Shinhwa a la paradisíaca Nueva Caledonia. Ga Eul veía encantada a través de la ventana: el azul del mar, y la capa fina de las nubes que los arropaba de vez en cuando.

—Yi Jeong-ssi, había olvidado que tan hermosa es Nueva Caledonia. Me encanta la vista —Ella le comentó a su esposo al lado de ella.

Yi Jeong llevaba rato leyendo un artículo en su celular sobre alfarería, levantó sus ojos y la vio a ella. Ga Eul volteó de nuevo hacia la ventana, su expresión de ilusión hacia sonreír a Yi Jeong.

—Sí, la vista es maravillosa —Él le respondió sonriendo al verla.

En ese momento Ji Hoo tomaba una siesta, Woo Bin tenía puestos sus audífonos, Jun Pyo y Jan Di discutían acerca de algo (como cosa rara), y él...él solo disfrutaba su compañía.


La brisa marina soplaba suavemente por la marea de Nueva Caledonia, se podía oír desde la ventana de su cabaña. Si le fuesen dicho a Yi Jeong ese día que fueron todos por primera vez aquel lugar que casi seis años después él volvería a allí y casado, él les fuera dicho que estaban locos. Y, si le agregaban a eso que su esposa sería esa amiga de Jan Di, seguramente hasta los fuese golpeado. Pero allí estaba inmensamente feliz de que todo aquello fuese pasado.

El joven So estaba recostado de la gran cama de aquella cabaña, esperaba pasar las próximas horas junto a Ga Eul, solo llevaban un par de horas en Nueva Caledonia, un descanso no estaría mal. Pero, Ga Eul no pensaba igual y lo supo cuando la muchacha salió del baño de la habitación usando un bikini. Yi Jeong se incorporó en la cama para detallarla mejor, la chica venía tarareando una canción mientras dándole la espalda a Yi Jeong frente al gran espejo de la habitación se continuaba arreglando.

El largo cabello oscuro de Ga Eul caía por su espalda, un sombrero enmarcaba mechones de su cabello, perfilando su fino rostro. Pero, Yi Jeong tuvo que tragar en seco al verla de nuevo de arriba abajo, la parte de arriba del traje de baño de Ga Eul modelaba perfectamente su busto, que, aunque no era tan grande perfectamente podía apreciarse, ese color azul rey hacia resaltar tanto la piel clara de ella, que el contorno de sus caderas y cintura se veían de maravilla, Ga Eul llevaba un short blanco, pero muy probablemente se lo iba a quitar cuando pisara la playa.

—Cariño —Yi Jeong llamó, haciendo que la muchacha se diera la vuelta y lo mirara. — ¿Dónde está el resto de la ropa? No vas a salir así ¿Verdad?

La muchacha frunció el ceño.

—No es la primera vez que me ves en traje de baño, o que salgo en traje de baño.

—Sí, pero…

— ¿Te queda más loción? La mía se acabó y…

Yi Jeong suspiró y se levantó de la cama para acercarse a Ga Eul. Desde el primer día de casados, ese tema de compartir cosas lo volvía loco. Primero ambos estaban lo suficientemente apenados como para dejar que el otro viera sus cosas personales, pero después de varios días comenzaron los usos de cosas personales del otro, y ahora que llevaban ocho meses viviendo juntos Ga Eul solía usar lociones, cremas, toalla, camisas, y casi todo lo de él, y eso no lo enojaba, pero Yi Jeong seguía siendo un hombre de gustos exquisitos y había ciertas cosas que tocaban una parte sensible de él.

—Pues también acabaste la mía —Él sentenció, cruzándose de brazos frente a ella.

— ¡Upps! —Ga Eul exclamó sonriendo —Iré a dar una vuelta con Jan Di, nos vemos al rato.

Luego Ga Eul se inclinó sobre las puntas de sus pies y le dio un sonoro y corto beso en los labios a Yi Jeong, para luego salir de la habitación.

Yi Jeong respiró profundo y se tiró en la cama de nuevo.


Ya era de noche. El cielo lleno de estrellas brillantes les daba la bienvenida, y luego de toda una tarde animada a la orilla de la playa, donde todos habían estado jugando, pescando, y pasándola bien, ya para cuando la noche llegó cada quien tenía sus planes por individual, por lo que Yi Jeong había decidido llevar a Ga Eul a uno de los restaurantes con vista al mar y terraza para apreciar el espectáculo que el cielo les estaba regalando.

Ya estaban en su mesa disfrutando de una bebida y un platillo de entrada, un par de velas ambientaban la mesa. Ga Eul le comentaba a Yi Jeong sobre algún tema trivial que Ji Hoo se había encargado de sembrar duda en la mente de la muchacha. Y el pelinegro estaba siguiendo el hilo de la conversación pero quedó en blanco al ver como una chica alta, esbelta, cabello rubio, de impresionantes ojos azules se acercaba a ellos.

—My chevalier —La rubia saludó abalanzándose sobre Yi Jeong. Ga Eul se echó para atrás pegando a espalda de la silla por la impresión. La chica rodeaba el cuello de Yi Jeong quien estaba completamente atónito y empujaba suavemente a la chica hacia atrás por los hombros.

Ga Eul solo parpadeó viendo la escena. La voluptuosa mujer dijo unas cuentas cosas en francés, Yi Jeong nerviosamente respondió, y como si fuese dicho el chiste más gracioso del mundo la mujer empezó a reír.

Compartieron otras palabras más, en una conversación que para Ga Eul fue eterna. ¿Qué acaso Yi Jeong se había olvidado que estaba allí? O ¿la idiota rubia no podía ver sus anillos de casados?, Ga Eul apretaba fuertemente le tenedor entre sus manos.

—Paulette, ella es… —Yi Jeong tomó la mano de Ga Eul, pero la chica tomó asiento frente a ellos en la única silla libre que quedaba en la mesa.

—Es muy hermosa, ¿es tu hermana? —está vez la chica habló en inglés y aunque Ga Eul era un tanto torpe con ese idioma si pudo entender lo que ella había preguntado. Ga Eul cerró los ojos para evitar armar un escándalo, ella era bastante paciente y tranquila, pero que su esposo tuviera una confianza bastante amplia con una mujer despampanante solo hacía que su corazón latiera más rápido, que una venita saltase por su frente, y las ganas de apretar algo hasta aplastarlo no se quitaban.

Yi Jeong soltó una risa un tanto nerviosa, pero su mirada como siempre era confiada y coqueta.

—Lo sé, y gracias al cielo no. Es mi esposa —Yi Jeong aclaró para sorpresa de Paulette. Ga Eul forzó una sonrisa.

Intentaba organizar en su mente las palabras correctas para poder decírselas a la mujerzuela esa con pestañas falsas y…

—Oh, el cazador fue cazado. ¿Tienes que estar bromeando? —La rubia identificada como Paulette se rio. —Tenía las esperanzas de que regresaras después de aquella vez, hace tantos años. La pasamos divino, tú aquella otra chica de la isla y yo, sabes muy bien cómo complacer a una mujer. Tu esposa por el contrario se ve muy dulce, buena e ingenua.

Aigoo, ¿Qué dices? No es…

Le tomó unos segundos más a Ga Eul comprender todo aquello, sin embargo la poca fluidez que Paulette tenía, le facilitó las cosas. Tenía que estar bromeando. Ga Eul tomó la copa de agua servida junto a ella y se la arrojó a la cara, interrumpiendo a Yi Jeong y provocando que la rubia gritara. Algunas personas en las mesas cercanas los comenzaron a mirar.

—Eres increíble, So Yi Jeong —Ga Eul comentó mientras se levantaba y se iba de allí. No era un halago, había sido una especie de advertencia.

Yi Jeong se levantó y fue tras de ella, dejando a Paulette empapada de agua, eso era lo menos que le importaba. ¿Por qué de todas las personas ella? No es como si acaso fuesen sido algo, solo fueron una aventura de una noche hace seis años, ¡seis!


Corrió desde el lugar en busca de su esposa, afortunadamente el restaurante quedaba muy cerca de las cabañas donde estaban quedándose, cuando a entro a la de ellos, todo estaba exactamente como lo habían dejado cuando se fueron más temprano: ordenado. No había rastro de Ga Eul por ninguna parte, Yi Jeong suspiró y se frotó las sienes, seguramente Ga Eul estaba con Jan Di, o alguno de los F4.

Iba a salir de nuevo de la cabaña cuando escuchó la puerta de la habitación cerrarse. Ga Eul salía tras de ella. Las cabañas eran lo suficientemente grande, como para tener una pequeña sala de estar, una cocina contigua, una gran habitación con baño incluido y una vista increíble al mar.

Ga Eul salió vistiendo una pieza de lencería bastante ajustada con una bata de seda abierta que lograba dejar algunas cosas a la imaginación del joven alfarero, ella se acercaba peligrosamente a Yi Jeong. ¿Qué estaba pasando?

—Ga Eul-yang, lo que pasó en el restaurante…

Ella rodó los ojos —Olvídalo, en el pasado hasta yo misma fui testigo de cómo te divertías hasta con tres chicas a la vez, eso no tiene por qué afectarme.

—Solo quiero que entiendas que tú eres lo más importante pa…

Pero Ga Eul se acercó más hasta quedar completamente de frente a él, tomó el pañuelo que rodeaba el cuello de Yi Jeong como parte del atuendo que cargaba, tiró de él haciendo que Yi Jeong guardara silencio y se inclinara un poco hacia ella.

—Ahora vas a escucharme tú a mí, sé que quizás antes eran horas de diversión con quien sabe cuántas chicas. Pero, voy a darte más razones para que tengas argumentos que decirles a esas mujerzuelas que se te acercan.

Yi Jeong parpadeó, Ga Eul lo tumbó en el sofá que estaba junto a ellos. El joven pelinegro cayó hacia atrás, mientras ella se sentaba a horcajadas en las piernas del chico.

Ga Eul podía parecer muy confiada en el exterior pero muy internamente estaba temblando, ya no estaba muy segura de aquello, apenas salió de aquel restaurante estaba muy ofuscada, siempre le molestaba que creyeran que ella era muy ingenua para estar con un casanova como Yi Jeong, y realmente ella quería demostrar lo contrario, no a los demás sino al propio Yi Jeong, y tal vez castigarlo un poquito.

Yi Jeong tragó en seco al verla tomar esa acción, y por más confundido que pudiese estar, no era de piedra y su esposa estaba verdaderamente irresistible, cuando quiso colocar sus manos en la cintura de ella, Ga Eul se lo impidió.

—No, yeobo. No puedes tocar nada

Ga Eul-yang…

Ella lo besó haciéndolo callar, un beso bastante rápido y agresivo para venir de ella, Yi Jeong le correspondió de inmediato, abriendo más sus labios y moviéndolos a la par de ella. Ga Eul estaba sobre él con cada pierna a un lado, y apretaba su cuerpo contra el de él.

La chica pronto dejó su boca y empezó a trazar besos por el cuello de él y a mordisquear el lóbulo de la oreja de él, besaba con lentitud su barbilla y bajaba hasta donde unos botones de su camisa ya estaban sueltos. Yi Jeong jadeó ante el contacto, haciendo que Ga Eul sonriera, en ese momento las manos de él comenzaron a acariciar la tela de la bata que cubría la lencería de ella, Ga Eul negó con la cabeza y tomó ambos brazos de Yi Jeong y los pegó del espaldar del sofá.

¡So Ga Eul!

Ella misma se deshizo de la bata haciendo que está resbalara por sus hombros y cayera, la pieza de encaje negro que cubría sus pechos, y su parte baja. Volvió a callar a Yi Jeong de un beso mientras sus manos comenzaban a hacerse camino por la camisa del joven, quitándola y masajeando cada uno de sus abdominales. Ella pegaba sus pechos sobre él mientras sus manos sostenían las de él para que no pudiese tocarla.

Ga Eul sí que estaba disfrutando aquello, sobre todo por el calor del momento, ella podía sentir la presión del pantalón de Yi Jeong, después de todo ella estaba pegada a él, y para ella también era difícil porque quería a morir que Yi Jeong la tocara y ambos disfrutaran de esas sensaciones, pero no. Ella tenía un orgullo que salvar.

Mientras tanto para Yi Jeong, si existiese un Récord Guinness al autocontrol lo ganaba perfectamente él, aquello estaba matándolo, sus manos a cada lado de él querían desesperadamente arrancar ese sujetador de encaje negro, aprisionar las piernas de su esposa…El agonizante toque de las manos de Ga Eul, su húmedo aliento y besos, lo hizo entender de momento que aquello no era una demostración de deseo, era un castigo para él. Ahora no sabía si hacer molestar a Ga Eul era bueno o malo.

—Ga Eul —Volvió a decir, a causa de los besos y caricias que estaba recibiendo sonó más a un gemido, pero Ga Eul se separó de momento para verlo —No tienes que hacer esto para probarme algo. Eso que dijo aquella chica, es el pasado. Estoy contigo porque te amo, porque sin importar si es una noche desenfrenada, o solo un beso, es capaz de llenar todo mi interior, por el simple hecho de que eres tú.

Ella sonrió y lo besó, esta vez el beso fue tierno y lento. Yi Jeong comenzó a acariciar las caderas de ella y su espalda, Ga Eul echó la cabeza hacia atrás disfrutando de aquello, el castigo había terminado, y la fuese acostado contra el sofá, pero cuando sus manos llegaron al broche del sujetador Ga Eul lo detuvo, y de un movimiento se quitó de encima de él, ya de pie, se agachó para tomar la bata de seda y se la puso, esta vez la amarró, por lo cual estaba toda cubierta.

—Creo que ambos hemos hecho un punto hoy, sin embargo eso no quita que aún sigo enojada por tu amiga francesa. Así que iré a dormir, mañana podríamos continuar —Ella le dijo para luego guiñarle un ojo. Yi Jeong abrió la boca.

— ¿Qué? ¡No! Espera no… ¿Qué se supone que haga con esto? —Reclamó el chico señalando al bulto de su entrepierna.

—Pues una buena ducha para dormir no te vendría mal. Hasta mañana, mi amor —le sopló un beso y se dirigió a la habitación sonriendo. Se encargaría de que ambos se compensarán esa noche al día siguiente, pero mientras tanto Yi Jeong se lo merecía, al menos un poquito, y es que si no le fuese sonreído a la tal Paulette de esa manera, eso no fuese pasado. Suspiró, debía controlarse, después de todo Yi Jeong era todo de ella.


N/A: holaa, gracias por cada uno de sus comentarios. Espero estén pasando unas navidades increíbles.

Maria Rosa cisi, Cari-Bum, Tamibv9, Asanzu, Jenna507, JodiMarie2910, myrslayer, y cada persona que lee esta historia. ¡Gracias!

Haré varias actualizaciones esta semana porque estoy libre. ¡Nos estamos leyendo!

Cuidense y coman bastante estas navidades