Advertencia: antes de leer, para aquellas personas que han seguido la historia desde antes de la fecha de subido este capítulo (27 de Noviembre del 2020), es importante que vuelvan a leer el capítulo anterior porque se cambiaron varios datos que son importantes para este. Si eres nuevo y llegaste después de la fecha indicada, entonces no hay problema, continúa leyendo. Sin más que decir:

La aventura de Subaru, Kazuma, Naofumi y Shin en el mismo mundo

Capitulo 10: Subaru, Kazuma, Naofumi y Shin, el primer encuentro

—Es para devolvérsela a la chica que se la robaron—Responde el joven de cabello azul con neutralidad y seriedad.

La respuesta fue fija, y sin algún tipo de duda. Shin no tuvo reparos en decir la verdad, y no lo hizo para parecer desafiante contra la joven mujer para que se de cuenta de los problemas que ocasionó, sino para decir las cosas como son, que él de dará la insignia a Satella como tuvo planeado desde el principio. Sin embargo, nunca se le vino a la mente que al decirlo, desencadenaría lo "inesperado", algo que también se lo podría interpretar como "un error"; de hecho, un par de segundos después de dar su respuesta, el ambiente en la bodega se vuelve intranquilizante, oscuro, incómodo, y en especial, siniestro. Un ambiente en tal condición, rápidamente es notado por el peliazul, por el anciano, y por la joven ladrona, quienes sienten… que están por pasar un muy mal rato.

—Oh, ya veo. Así que estás con ellos—Dice aquella joven mujer denominada Elsa. Aún cuando lleva gafas, se puede ver en su expresión como si entrecerrara sus ojos mientras miran al joven de cabello azul… más frío de lo que alguna vez lo hizo. Shin escuchó lo que dijo, sin embargo el terrible ambiente acompañado con su mal presentimiento le impide ser capaz de decir o hacer algo al respecto, ni siquiera se puede mover, apenas puede mirarla con el rabillo de sus ojos… y así…

*Toc* *Toc* *Toc*

Se escucha que alguien toca la puerta de la bodega de botines, con un patrón pasivo y nada malo, situación que hizo que el ambiente siniestro de la bodega se disipara casi al instante. Shin, Rom, y Felt son capaces de reaccionar con normalidad, ya no sentían la misma presión de antes, y sin que ellos lo notaran, cambian su atención hacia la puerta del establecimiento:

—¿Hola…? ¿Hay alguien allí?—Pregunta una voz joven del otro lado. Ni Shin ni ninguno de los presentes dice nada, sólo miran la puerta, sin estar seguros de cómo reaccionar. Shin queda como está, Felt y Rom en cambio miran con duda, y Elsa mantiene su mirada en el estado antes mencionado, pero hacia la puerta—¿¡Hola!?—Vuelve a hablar la voz, esta vez más fuerte.

—Hola. No queremos molestarlos, sólo queremos hacerles unas preguntas—Otra voz joven también hablan, dando a entender que hay dos individuos afuera.

—¿Qué está pasando? ¿Quiénes están llamando?—Pregunta el anciano, regresa a ver a Felt, y esta lo mira con la misma expresión de duda que ambos tienen, entonces, el anciano redirige su mirada hacia Shin—Muchacho, ¿Dijiste que alguien viniera?

—¿Eh? No. No dije nada—Responde, un poco sorprendido.

—¡Hola! ¡Solo queremos preguntar sobre Shin Wolford!—La primera voz dice otra cosa, en ello, Shin se sorprende al ser nombrado.

—¿Qué? ¿Acabó de nombrarme?—Se pregunta y también en reacción retrocede cerca de Felt y Rom.

—¿¡Hmm… Wolford!?—Murmura aquella mujer de naturaleza inquietante, volviendo a mirar al peliazul con la misma expresión. Para esperar y ver lo que pasa, sigilosamente retrocede, escondiéndose en la oscuridad de la bodega.

—¿¡Tu nombre!? ¿¡Qué significa esto!? ¿¡Planeabas una emboscada o algo similar!?—Felt exclama a Shin, estando molesta.

—¡No, claro que no! No hice nada como eso—Se defiende, estando preocupado.

—¿¡Entonces por qué esas personas preguntaron por ti!?

—N-no… no tengo idea, no le dije a nadie que vendría aquí.

—Ya, ya, cálmense—Interviene Rom, colocándose entre ellos—Yo me haré cargo, saldré y preguntaré qué quieren—Explica para después ir a la puerta.

.

—¿Seguro que es esta la bodega de botines? Nadie responde.

—Eso dijeron. Debe ser aquí, no me cabe la menor duda.

—Entonces hay que seguir llamando, tarde o temprano alguien abrirán.

Después de un largo viaje, los protagonistas: Subaru, Kazuma y Naofumi finalmente llegan a la bodega de botines de los barrios bajos. Preguntando de persona en persona, encontraron la ubicación exacta del lugar, y ahora están reunidos para entrar. Hace un momento, Subaru tocó la puerta, preguntando si hay alguien, Kazuma lo asiste, diciendo en cambio el motivo de su visita. Naofumi hace lo mismo que antes, pasar desapercibido, situándose a un lado de la puerta, arrimado a la pared y con los ojos cerrados, esperando a que la búsqueda termine.

—Espero que no sea demasiado tarde—Murmura el joven de deportivo blanco y negro antes de tocar otra vez la puerta—¡Hola! ¿Hay alguien? Por favor, contesten.

*Click*

Se escucha la cerradura de la puerta del otro lado, y la puerta abre.

—Hum… buenas tardes, lamentó molestarlo, pero quería hacerles unas… preguntas…—Cuando el grupo siente que alguien está saliendo, Subaru no pierde el tiempo y toma la palabra para explicar sus motivos, no obstante, este de inmediato queda en shock cuando se da cuenta que un anciano de seis pies de altura se presenta a su llamado. No sólo la enorme estatura lo intimida, sino que lleva consigo un garrote de madera de metro y medio con picos incrustados. La sorpresa le es tan grande que además de quedarse sin palabras, retrocede. Junto a él, Kazuma siente y hace lo mismo. Es bastante seguro que Naofumi siente su presencia, pero no reacciona, sólo abre los ojos, prestando atención para ver si el anciano hace un movimiento ofensivo.

—¿Dijiste algo, chico?—Pregunta el anciano a Subaru, este entre nervios, trata de responder lo mejor posible:

—Eh, yo… solo quería preguntar si… por aquí no ha pasado… un joven llamado Shin…

—¿Shin?

—Sí… Shin Wolford. Dijeron que vendría a este lugar.

—… ¿Cuál es tu relación con él?

—No. No tenemos ninguna relación, lo estamos buscando porque tiene algo que es mío, y quiero que me lo devuelva—Los nervios de Subaru poco a poco desaparecen, y la voz ya no se le acorta, ya que el anciano pese a su apariencia, tiene un tono de voz tranquilo, como si no tuviera intenciones de lastimarlos.

—Un objeto… hmm…—El anciano duda un poco en la explicación, es claro que no entiende del todo lo que ha estado sucediendo, así que con lo que tiene, va en búsqueda de otra explicación—Esperen un momento, no se muevan de aquí, ya regreso—Ordena y entra de nuevo al local, cerrando la puerta casi por completo. Ambos jóvenes de deportivo suspiran aliviados, pues se llevaron un buen susto con ese anciano gigante. A Naofumi le daba igual, incluso piensa que el anciano ni siquiera notó que estaba allí, y no había problema con ello. Vuelve a cerrar sus ojos.

—¿Qué habrá ido a buscar?—Hace una interrogante el joven de deportivo verde y gris en duda.

—No lo sé, pero lo bueno es que no nos evitó o rechazó, eso es un comienzo—Responde Subaru. Sin nada más que decir, los tres esperan, tal y como se les ordenó. Sólo que para Subaru le era difícil esperar, ya que su preocupación por su celular lo inquieta, lo que lo lleva a acercarse a la puerta de la bodega para ver si era posible ver u oír algo.

.

—¿Entonces qué viejo Rom? ¿Son guardias?—Preguntar Felt, con actitud seria y con una mano en la empuñadura de su daga.

—No, nada de eso—Responde, y luego mira a Shin—Pero hay tres tipos que te están buscando, muchacho.

—¿Tres tipos?—Pregunta confundido

—Sí. Son más o menos de tu edad, por lo que dijeron, escucharon que viniste a este lugar, así que también lo hicieron.

—¿Me buscan? No entiendo… ¿No… dijeron por qué me están buscando?

—Sí. Uno de ellos dijo que tienes algo que le pertenece y quiere que se lo devuelvas.

—¿Devolver?—Se pregunta para sí, entonces piensa en lo que sucede. Entonces, después de pensarlo más, abre sus ojos, con una idea de lo que puede estar pasando—¿Cómo se ve ese joven que dijo eso?

—Hmm… tiene cabello negro, es media cabeza más pequeño que tú… y viste una extraña ropa de color negro.

—Extraña ropa color negro…—Después de escuchar los detalles, no le cabe la menor duda: ese chico que está afuera, es el mismo con el que chocó, el mismo que volvió a ver en la cosecha de coles, el mismo que le ha dado intriga. Sí, no cabe duda… es el dueño del celular.

—¿Entonces sí sabes lo que quieren?—Pregunta Felt al darse cuenta de la reacción del peliazul.

—No cabe duda, vino a buscar… esto—Explica, y a la vez enseña el celular a los demás.

—¿Hmm? ¿El Metia?

*Smash*

—¡Ajá!— Una voz exclama desde la puerta. Todos miran hacia allá después de sorprenderse, descubriendo que se trata del joven dueño del celular, quien mira al peliazul con seriedad.

—¡Oye, te dije que esperaras!—Reclama Rom. Subaru lo ignora, y se acerca a los tres.

—¿Ah?—Por un corto momento, Felt alcanza a notar que Shin abre sus ojos, y junto con un gesto en su boca, señala sorpresa y preocupación, lo suficiente para que, por inercia, de un paso atrás. Entonces la joven ladrona obtiene un mal presentimiento de lo que va a suceder a continuación—¿Quién eres tú?—Pregunta al nuevo individuo de negro que entra y se acerca.

—¡Me llamo Subaru Natsuki, y he venido para recuperar mi celular!—Responde y señala el aparato que tiene el peliazul en su mano.

—¿¡Tu celular!? ¿¡El metia es tuyo!?—Pregunta sorprendida ante la revelación.

—¡Si por metia te refieres a mi celular, entonces sí, es mío!—Responde, aunque bajando el tono de voz un poco porque no sabe lo que quiso decir con la palabra metia.

—Con permiso—Dice alguien más que también aparece desde la puerta, siendo el joven que viste un deportivo verde y gris. Kazuma por cortesía, notifica su entrada al local junto con Naofumi que lo sigue detrás, ambos son notados, pero no los voltean a ver porque el asunto que tienen ahora es más clave.

—Eh… este… hola…—De una forma que incluso se la podría interpretar como… patética, Shin saluda a Subaru junto con un saludo de mano.

—¡Se nota que tienes las agallas suficientes para incluso saludarme como si nada!—De manera asertiva, rechaza el saludo, y a la vez, se acerca a Shin lo suficiente para que ambos queden frente a frente. Todos pueden notar que en la conversación, Subaru es el más dominante: actualmente su coraje, firmeza, seriedad y una pizca de adrenalina que su cerebro desprende, lo deja inmutable ante Shin, que ahora al encontrarse en esta penosa situación, no sabe qué hacer, está nervioso. Ahora que fue descubierto… y expuesto, lo que suceda después le puede traer otra consecuencia.

—E-E-Espera un momento por favor… no es lo que piensas… puedo explicarlo… si me dejas contártelo… entenderás por qué…

—¡No me interesa! ¡Y dame mi celular!—Le exclama, y de manera casi instantánea, le arrebata de la mano el teléfono celular, cosa que Shin no lo vio venir, dejándolo ligeramente estupefacto. Subaru para revisar el estado del celular, lo mira de diferentes ángulos—¡No le hiciste algo, ¿Verdad?!

—N-no… no le hice nada—Al principio queriendo decir algo, Shin es interrumpido por la pregunta de Subaru, por lo que lo lleva a responder primero.

—¿Seguro? ¿No estuviste manipulándolo y te apareció algo extraño?

—No. Nada de eso—Dado que su celular es un objeto único, Subaru tiene que tomar bastante precaución, pues una persona que no conoce el correcto uso del dispositivo móvil, podría llegar a dañarlo, así que le pregunta al peliazul, mientras revisa el software del celular, abriendo aplicaciones y todo lo demás tratando de encontrar algún error, pero a simple vista no parece que haya algo malo. Shin ahora tiene al legítimo dueño del celular frente a él, por lo que no sabe qué hacer, por ahora se limita a verlo mientras este manipula su celular, sin embargo, nota que cerca suyo, Felt no está a gusta con lo que pasa, pues no sólo un desconocido entró y comenzó a hacer escándalo, sino que este está reclamando el metia y diciendo que es suyo. Rápidamente, Shin trata de arreglar esto:

—Oye, no te tardes demasiado, lo necesito—Comenta, un poco preocupado.

—¿Qué quieres decir con que lo necesitas? No te pertenece.

—Lo… lo sé, pero estoy por hacer un trato y…

—¡Corrección: estabas por hacer un trato!—Entonces, con un tono de voz autoritaria, Felt le exclama, mirando a Shin con seriedad.

—¿Eh? ¿Estaba? ¿Qué quieres decir?—Entonces el peliazul pregunta sin entender.

—No sé qué tipo de historia tienen ustedes dos, pero por lo que entiendo, originalmente el metia es de ese chico—Señala a Subaru—Si él de el dueño y vino para reclamarlo, entonces no tienes nada que cambiar, así que ya no tenemos trato.

—¿Cambiar?—Antes de que Shin apele, Subaru es el que reacciona, sorprendiéndose para después molestarse—¿¡Así que para eso querías mi celular!? ¿¡Para cambiarlo!?

—Sé que se escucha mal… pero si me dejaras explicar…

—¿Explicar qué? ¿Que querías cambiar mi celular por dinero?

—No, no por dinero, es por una insignia que le robaron a una chica ayer y…

—¿¡Querías cambiar mi celular por un objeto que también fue robado!? ¡Eso es peor!

—¡No… no lo malinterpretes…!—Estás son las consecuencias que se dijo que le ocurrirían al joven nieto después de ser descubierto y expuesto: ahora todos tienen una terrible imagen de él. Todos lo miran con seriedad, frialdad, decepción, desagrado, incomodidad y hasta con indiferencia, cosa que complica mucho más las cosas para él—(Cielos… ¿Y ahora qué hago)—En su mente se pregunta… entonces… aunque no se sabe si fue por conveniencia o coincidencia… se siente que alguien nuevo entra al establecimiento:

—¿Hmm? ¿Qué es lo que pasa?—Dice aquella persona con su voz femenina… una voz… que tiene la habilidad de sobrepasar el ruido de la gente, algún ruido hecho por un objeto, y hasta por la propia respiración de los seres vivos. Todos los presentes la escuchan, y voltean a ver a la nueva individua, confundidos por su repentina aparición.

—¿Qué?—Una reacción rápida por parte del peliazul al reconocer al instante aquella voz lo deja atónito. Entonces la ve: es aquella hermosa chica de cabello plateado con la que ya ha tenido contacto, la chica que se hace llamar como: "Satella". Además de conservar su belleza (que es muy fácil de conservar), lleva puesto el mismo abrigo blanco y vestimenta interna del mismo color, no hay un cambio notable en ella, se ve igual a como se vio ayer.

La reacción de los demás presentes: Naofumi continúa con su actitud fría y seria. Kazuma y Subaru quedan impresionados ante la apariencia divina que tiene. Rom también abre sus ojos de sorpresa, ya que al verla con detalle, deduce que es la chica de cabello plateado que Shin mencionó antes. Y Felt… también abre sus ojos por sorpresa, pero no por algo positivo o neutral… también la reconoce: es la persona a la que le robó la insignia… algo malo para ella, porque existe la posibilidad de que la descubra.

—…—Satella mira dudosa a la gente que está dentro del local, antes de entrar, tenía en mente que no habría tanta gente: pensaba que habrían dos o tres… máximo cuatro personas, pero no seis. Mirando poco a poco, se da cuenta que uno de los presentes es alguien que… anteriormente conoció—¿? ¿Shin?

—¡Sa-Satella!—Aún sin poder creer que esté aquí, el peliazul camina hacia ella, y ella después de impresionarse, se alegra un poco.

—Hola de nuevo, es bueno verte otra…

—¡Que bueno que estés bien!—La reacción de Shin es tan rápida, que sin pensarlo dos veces y de forma impactante, después de llegar donde Satella… la abraza.

—¿¡Eh… Shin…!?—Ahora Satella queda atónita, sin saber lo que pasa, y de qué forma reaccionar. Por ahora no hace nada respecto al abrazo de Shin, no lo devuelve ni lo rechaza, se queda allí, sorprendida, y formando un muy ligero sonrojo en sus mejillas.

—Estaba tan preocupado. No sabía qué fue de ti después de separarnos.

—Estoy bien… no necesitas preocuparte…

—Satella, yo…—La interrumpe—Sé que te dije que volvería, pero no lo hice, te dejé sola, y no me acordé de ti hasta que fue de noche… de verdad, lo lamento mucho…

—Shin… no creí que estarías tan preocupado por mí… no se qué decir…—Le responde, bastante sorprendida de hecho, y tiene la razón de estarlo, Shin, siendo un desconocido casi por completo, que se preocupara por ella era irrelevante, sin embargo demuestra que realmente estuvo preocupado por ella, lo que la deja en su estado actual.

—Satella—Entonces el peliazul la deja de abrazar y la mira de frente—¿Cómo es que llegaste aquí? ¿Qué pasó después de que nos separamos?

—Es una larga historia, seguí con mi búsqueda y pensé que… ¡!—Cuenta su parte de la historia, hasta que por casualidad le hecha un rápido vistazo a los demás presentes en el local… y entre ellos, la ve a ella… a la joven ladrona, a Felt… la mira por un par de segundos por sorpresa, y después con seriedad—¡Tú!—Exclama, tomando su actitud seria. Felt abre sus ojos, sus presentimientos se volvieron reales, está mortificada, y su boca se retuerce en frustración. Sin saber qué hacer, da un paso atrás. Satella reconoció a la ladrona al instante, ya que además de acordarse más o menos cómo lucía cuando le robó la insignia, también se acuerda de que Shin le dijo cómo se ve: pelo rubio, parece una niña, un diente canino que sobresale, más pequeña que ella, pecho… bastante plano, y posiblemente de 12 o 13 años. Así que no había duda.

—Vaya, creí que a estas alturas ya eras parte del pasado, eres mucho más persistente de lo que creí ¿Por qué no te rendiste?—Dice Felt, sonando como si estuviera al borde de moler sus dientes.

—Desafortunadamente, esto no es algo con lo que me puedo rendir… ahora, si eres una buena niña y me devuelves la insignia, no te lastimaré—Replica Satella con un tono de voz que pasó de ser serio a frío en un dos por tres. Los demás, sienten que una tensión de la atmosfera en el establecimiento se eleva, por lo que no pueden evitar quedar en silencio.

Mientras Felt sigue retrocediendo, queda arrinconada en el mostrador, y Satella, mientras sigue en la entrada, bloqueándola, cambia su postura y coloca su palma hacia arriba: con el ligero sonido de romper el aire, activa su magia principal, la magia de hielo, generando carámbanos en el aire arriba de ella, la temperatura de la habitación desciende.

—Lo diré una vez más: regrésame mi insignia—Hay siete carámbanos flotando en el aire, las puntas son casi redondas, por lo que se deduce que su eficacia depende más de su peso que de su filo. Sin embargo, era claro que un golpe, haría más daño que una piedra. Subaru, Kazuma y Naofumi en una rápida reacción, salen del rango de visión de la chica plateada hacia la joven ladrona, porque si la primera iba a atacar a la segunda, estarían en su trayectoria de ataque. Shin en cambio no se mueve, pero si se sorprende al ver que la chica plateada opta por una actitud ofensiva.

—Rom…—llama Felt en susurro.

—No puedo hacer un movimiento. Está muy lejos, y ya tiene preparado un ataque—Replica nervioso, su enorme cuerpo se tensa mientras sacude la cabeza. Aún tiene su garrote, pero su brazo era flojo y no lo puede balancear. Lo único que puede hacer por el momento es sujetarlo.

—¿Vas a rendirte antes de que la pelea haya siquiera empezado?—Reprocha Felt, desafiando a Rom. Por supuesto que el anciano quería ayudarla, pero atacar cuando esta al frente de la semi-elfo y de su ataque no es una buena táctica. Entrecerrando sus ojos mientras ve a la chica peliplateada… con dos expresiones simultáneas: un extremo sentido de precaución y un elemento de admiración, le pregunta:

—Es una elfo… ¿Cierto, señorita?—Dice, conservando la calma y tratar de reducir el ambiente tenso que se formó en el local. Al escuchar la pregunta, Satella mira con una expresión de lamento, cierra los ojos por un momento, y después de un pequeño suspiro, responde:

—Soy mitad elfo para ser específica—Responde en un tono como si estuviera haciendo una confesión dolorosa. Sin embargo, Rom y Felt tienen una expresión mucho más exagerada, especialmente la segunda, porque con un escalofrió, añade:

—Una semi-elfo… ¿Y con cabello plateado…? ¡Quieres decir... que eres…!

—¡No! ¡No soy ella, solo nos vemos igual! Es… es un problema para mí, también…—Rápidamente exclama, sintiéndose mal en las últimas palabras. Shin comprende que ese tema es algo que Satella quiere evitar. Tristemente, no puede decir algo al respecto, lo único que puede hacer es mirarla con cierta expresión de lástima. En cambio, la negación de Satella no pareció calmar mucho Felt; sino que la hizo mover más al borde del mostrador, sus ojos rojos llenos de animosidad miran a Shin, dándose cuenta de la expresión de lástima que tiene, cosa que no entiende… hasta que al pensarlo un poco más, tiene una idea de lo que pasa:

—¡Tú… tú me engañaste! ¿¡Cierto!?— La joven ladrona exclama enojada al peliazul, y además lo apunta con un dedo.

—¿Qué?

—¡Dijiste todas esas cosas para ganarte mi confianza, me convenciste para traerme aquí diciendo que quieres negociar… pero resulta que estabas trabajando con ella para arrinconarme!

—No, Felt… no es lo que piensas…

—¡Mentiroso! ¿¡Crees que no te escuché!? ¡Dijiste que querías la insignia para devolvérsela!

—Yo… bueno… es que…

—Y además como otro de tus recursos, contrataste a esa gente para ganar tiempo—Señala a Subaru y compañía. Los nombrados se sorprenden, pero no dicen nada.

—¡Claro que no, no los conozco!

—¡Si claro, es difícil creerte después de todo esto! ¡Cretino, y pensar que confíe en ti!—Mientras Felt dice esas palabras, llena de odio, la chica peliplateada mira con duda al peliazul:

—Shin, ¿Por qué actúa como si ustedes ya se conocieron?—De verdad no entiende la actitud de Felt y del por qué le grita. Felt en respuesta, ríe:

—¡Ha! ¡Deja el acto! ¡Es el plan de ambos después de todo! Ahora estoy arrinconada. Así que adelante, quítenme la insignia, y luego ríanse de mí ingenuidad. ¿Por qué no hacerlo?—Termina, chasqueando su lengua. La chica plateada parece desaprobar la actitud poco cortés de Felt, y Shin pasa por el peligroso estado de las circunstancias y malentendidos, sin saber a qué chica poner su mirada y darle una explicación.

—Oye… Naofumi ¿Tal vez entiendes lo que está pasando?—Pregunta Kazuma susurrando, porque después de escuchar lo que sea que están hablando el nieto del mago Merlín y las dos chicas, no está seguro de qué hacer. En respuesta, el Héroe del Escudo se limita a negar con la cabeza:

—No tengo idea, y no me interesa, más bien hay que salir de aquí, Subaru ya recuperó su celular, ¿No? Vámonos—Dice, empujando un poco al mencionado para llamar su atención, porque estaba tan concentrado en lo que discutían Shin, la chica plateada y la joven ladrona que se perdió en sí.

—Eh, sí… tienes razón, hay que irnos…—Responde. Cuando Naofumi lo empuja, vuelve de su subconsciente, y anteriormente alcanzando a escuchar lo que dijo, considera que está en lo cierto.

Volviendo con los demás, el anciano Rom, nota muy bien la expresión conflictiva y dudosa que pone el peliazul, pues actúa como si no le creyeran. Recuerda parte de lo que dijo antes cuando habló solo con él: dijo que quería la insignia para la chica plateada.

—Felt… creo que el chico no está mintiendo del todo… deberíamos dejar que se explique—Opina. Por supuesto, está del lado de Felt, pero también quiere darle apoyo a Shin, dado que no lo considera tan malo como se piensa...

—¡No te dejes engañar viejo Rom!—Ella lo cuestiona—¿¡Realmente crees que dice la verdad después de traerla aquí!?—Pregunta, acomodando su cabello rubio y chasqueando de nuevo la lengua.

—(Ugh, maldición, quería ayudar… pero solo empeoré las cosas)—Piensa el peliazul, apenas conteniéndose de también chasquera la lengua con irritación, y aún tratando de descifrar cómo iba a responder a la mirada de ambas chicas. Entre todo el bullicio:

—Bueno, no sabemos qué es lo que pasa, pero nos tenemos que ir—De repente, Kazuma toma la palabra, tratando de llamar su atención, mientras lentamente junto a Subaru y Naofumi caminan a la puerta de la bodega—Ya recuperamos lo que queríamos, no tenemos más asuntos que tratar—Nadie les dijo algo, están más concentrados en su disputa, así que no les importaba que se fueran—Adiós, y buena suerte…—Hace una despedida formal cuando él y los demás están cerca de la puerta…

*¡Smash!*

Pero entonces… una sombra que se desplazó silenciosamente, cierra la puerta de golpe, es un golpe tan fuerte que los presentes se sobresaltaron, incluyendo a Shin, Satella, Felt y Rom, que se quedan en silencio para después dirigir sus miradas a la puerta. Y allí, todos miran que aquella mujer, que posee una naturaleza extraña y sombría, fue la causante de ese estruendo.

—(¿Elsa?)—Pregunta para sí el peliazul. Los más sorprendidos de esto fueron Subaru, Kazuma, Naofumi y Satella puesto a que no la vieron, ya que estaba bien escondida en la oscuridad de la bodega. Ella está allí, inmóvil y con la mirada baja, cerca de los jóvenes de deportivo y el Héroe del Escudo.

—Que…—Subaru, que es el que más cerca está de ella, le iba a hablar… hasta que por instinto, siente que algo está mal…—¡Ahhh!—De repente, Subaru siente un impacto repentino detrás suyo. El impacto es suficiente para hacerlo cae al suelo. Desde su perspectiva, primero sintió el dolor del impacto y después su visión da vueltas mientras golpea el suelo. Cuando alza la vista, ve que Naofumi está aferrado a él—¿Qué es lo que…?

—¿¡Eres un idiota!? ¡Presta atención y reacciona rápido! ¿¡Quieres morir!?—Antes de que pregunté lo que pasa, el Héroe del Escudo le grita. El joven de deportivo blanco y negro queda en estado de shock, sin entender aún lo que pasa, entonces, desde su punto de vista inferior, mira a aquella mujer que los interceptó:

—Oh, parece que se las arreglaron para esquivarlo—Dice, con la cabeza inclinada por la sorpresa junto con una sonrisa tranquila. Elsa tiene en la mano un arma que brilla con una luz opaca del sol, al principio se pensaba que era una espada, pero no, ninguno sabe qué es exactamente. Lo que Elsa tiene es una cuchilla kukri, de empuñadura negra y cuya hoja de acero además de tambien ser negra pero de un tono diferente, es curveada, de 30cm de longitud, y posee una punta en forma de hacha. La cuchilla kukri es un arma que a menudo se utiliza de manera similar a una espada o a un hacha para decapitar a los enemigos o presas, y con sólo mirarlo, no era difícil imaginar la brutalidad viciosa del arma, y mucho más de su punta, ya que no solo corta, desgarra. A pesar de que blandía la cuchilla, la sonrisa tranquila de Elsa estaba intacta. Por la forma en la que actúa y en la que la mueve, no era la primera vez que la utilizaba contra alguien. La única razón por la cual Subaru no fue cortado era porque Naofumi se dio cuenta del ataque y saltó para quitar a Subaru fuera de la trayectoria del ataque. Los reflejos de Shin, Satella, Felt, Rom y Naofumi, fueron capaces de también ver cuando Elsa sacó la cuchilla y tan rápido como lo hizo, atacó a Subaru. Kazuma no se dio cuenta sino después de ver a la joven mujer con el semblante tranquilo junto con su arma ya desenfundada… aunque… ¿Qué prueba realmente que Elsa tenía la intención de matar a Subaru?... fácil… además de aquel semblante frío y sus palabras, afortunadamente Subaru salió ileso, sin embargo aquel vendaje que tenía en su cabeza alcanzó a ser cortado, los trozos de tela del vendaje caen al suelo, no sin antes flotar un rato. Eso indica que Elsa realmente tenía la intención de matar a Subaru, el corte al ser cerca de la cabeza, se teoriza que originalmente iba dirigido al cuello.

El miedo, que tardó en llegar, hizo que las manos y pies de Subaru temblaran mientras comenzaba a sentir náuseas. Kazuma, Felt, Shin, Satella y Rom, quedaron más fríos que el hielo, con los ojos bien abiertos de tal acción de aquella mujer. El joven nieto aún no termina de procesar lo que acaba de pasar mientras mira a la mujer que estaba tan cerca de quitarle la vida a aquel chico… y cuando sus instintos vuelven a activarse, actúa igual de rápido:

—¡Cuidado, Pack, Satella!—Exclama desesperado.

Una sensual sonrisa se derrite dentro de la oscuridad mientras se desplaza rápido, un brillo plateado parece retorcerse mientras embiste hacia el cuello blanco de la chica plateada. En ese instante con los ojos de Shin abiertos completamente, la cabeza de la chica… logra salvarse a las justas.

Hay un sonoro choque, no el sonido de acero cortando hueso sino de acero rompiendo vidrio. La chica plateada es arrojada ligeramente hacía adelante por un ligero círculo mágico blanco azul cielo detrás de su cabeza. La luz del círculo mágico toma la punta de la hoja y salva a la chica, y todo gracias a un peludo animal gris en pie, Pack. Este alza su nariz, orgulloso de su salvada antes de mirar a Shin.

—¡Eso fue en el último segundo… bien hecho Shin!—Comenta el espíritu con apariencia de gato. El peliazul ya tenía el corazón en la boca cuando exclamó, así que uno no se imagina el alivio que sintió después.

Por el susto, la reacción que hizo fue tan rápida que al principio no se dio cuenta de un par de cosas antes de exclamar: Pack dijo que está aquí de 6:30 am a 6:30 pm, y afortunadamente, por la posición del sol señalando que aún faltaba un poco para el ocaso, se calcula que son las 6:20 pm, lo que significa que pese a faltar 10 minutos, el confiable compañero de refuerzo de la chica plateada seguía en sus horas laborales. La rápida advertencia de Shin fue clave, pero fue a causa de la increíble actuación de Pack que Satella seguía con vida. En cuanto al agresor, después de que su ataque rápido fue bloqueado…

—Vaya, jamás pensé que evitarían mis ataques dos veces seguidas… esto será interesante—Comenta, aún conservando su sonrisa y calma. Todos, ya no tan sorprendidos, la miran atentamente.

—¿Qu-qué estás haciendo?—Sin salir de la sorpresa, Felt de lejos le pregunta, preocupada he impactada.

—Una cosa. Solo tenías que hacer una cosa, y fallaste—Le responde, sonando fría y a la vez molesta y seria—Te dije claramente que evitaras a la dueña de la insignia, y no me hiciste caso, ahora por ti, yo debo encargarme de esto—Felt sigue sin comprender lo que pasa, ver a su cliente querer matar a todos hace que sienta miedo. De repente, Elsa apunta su arma a la joven ladrona—Así que más vale que te prepares, porque una vez que termine con ellos, sigues tú—Le dice, sin reparos en hacerlo con una voz genocida, y después hace una carcajada. Las palabras y la risa de la joven mujer, provocan que Felt abra más sus ojos, sienta más miedo, y retroceda más. Elsa al verla con miedo, sonríe sadicamente.

—¡Rrrragh!—El anciano Rom, tan rápido cuando vió a Elsa practicamente amenazando de muerte a Felt, suelta un rugido mientras se lanza hacia ella, balanceando el garrote que tuvo desde que las negociaciones comenzado. A pesar de que tiene un peso estimado a los diez kilogramos, Rom lo hace girar como si estuviera balanceando un palo de escoba, y corta el aire antes de golpear contra el suelo de la bodega. Al momento de impactar contra el suelo, se siente como todo el lugar de sacude. Varios artículos de los estantes volaron, y parte de los presentes pierden el equilibrio, aunque rápidamente lo recuperan, y después, Rom y Elsa comenzaron a intercambiar golpes en frente de todos:

—Esta es mi primera vez en un combate mortal con un gigante, nada mal.

—Sigue hablando jovencita ¡Te convertiré en carne molida y la usaré para alimentar a las ratas!—Mientras Rom grita sus insultos mientras balancea su garrote aún más rápido.

—¡Subaru! ¿¡Te encuentras bien!?—Pregunta preocupado Kazuma cuando llega hacia él y Naofumi, quien está atento a la pelea con una expresión seria, y ahora ligeramente preocupada, mirando cada movimiento que hacen.

—Si… estoy bien. Por suerte no me hizo nada—Responde, aún sin salir del shock mientras se levanta. Los tres miran la pelea de Rom y Elsa.

Ante el poder de los balanceos de Rom y su garrote, cualquier inexperto que intentara bloquearlo no sería más eficaz que una hoja de papel, y como la bodega es pequeña, permitir que los balanceos de ese garrote arrinconaran a uno, fácilmente podía ser un error fatal. Esto indica que Rom tiene la ventaja en la pelea gracias a su arma y al campo de batalla. No obstante, la habilidad de Elsa es de un nivel tan alto que sólo puede ser llamado como extravagante, aunque todavía empuñando su kukri, colgando de un lado, Elsa, como una sombra negra, es capaz de deslizarse entre cada uno de los balanceos mortales de Rom. Sus movimientos son precarios, caminando por una línea delgada, apenas alejándose del peligro mortal, y aun así, tiene el control de la batalla. En términos poco complejos: pese a estar a la defensiva, Elsa domina la batalla, no Rom.

—El anciano está en desventaja…—Murmura Subaru, apenas moviendo los labios.

—Esto es malo, hay que hacer algo, rápido—Comparte el sentimiento.

—¡No tiene de qué preocuparse!—A casi tres metros de distancia, Felt les exclama al escuchar a ambos jóvenes dudar del anciano—¡No hay manera de que el viejo Rom pierda! ¡Desde que puedo recordar, nunca lo he visto perder una pelea!—Por la forma en la que lo dice, parece que coloca toda su confianza en Rom, como si disipara cualquier duda. En las palabras de Felt están las experiencias acumuladas durante los largos años que ha estado con él, experiencias que forman una inquebrantable confianza, pero incluso sin que Felt le dijera a alguien directamente, se puede ver su confianza y seguridad. A pesar de eso, Naofumi se estaba preparando para lo peor…

—¡Toma esto!—Durante el transcurso, hay un distinto flujo de la lucha. Rom grita y patea una mesa, de hecho, la misma mesa de madera donde negociaron. La mesa se parte en dos por la fuerza de la patada, y por un instante Elsa, quien estaba contra una pared y oculta detrás de los trozos, su línea de visión le es interrumpida. Rom balancea su garrote hacia abajo con toda su fuerza. Si el golpe acertaba, era seguro que sería una muerte instantánea.

No obstante…

*¡CLANK!*

Todos… se paralizan al ver lo que sucedió, algo inesperado y que los dejó con la sangre fría… lo que pasó es algo como para decir… una escena de infarto.

—¿Qué?—Se pregunta Elsa, al ver que su ataque fue bloqueado... por un escudo.

—¡Naofumi! X2—Exclaman sorprendidos los dos jóvenes de deportivo. La sorpresa era bastante alta, y más cuando no se dieron cuenta que Naofumi dejó de sujetar a Subaru y corrió hacia Elsa para atajar su golpe. Naofumi, usando el escudo que le confiaron, saltó y bloqueó un ataque directo por sorpresa que hizo Elsa hacia Rom, se escuchó el fuerte choque de metales entre la hoja de la cuchilla kukri y el Escudo Santo. Cuando el choque terminó, Elsa retrocede con un salto, y Naofumi a las justas logra caer de pie delante del anciano al que salvo.

—¿Ah? ¿Qué…?—Intenta decir algo el anciano, pero no les salen las palabras. Naofumi sacude su brazo, el cual quedó ligeramente entumecido después el choque:

—(¡Rayos! Ese golpe fue más fuerte de lo que pensé. Si no hubiera intervenido, estoy seguro que era capaz de cercenarle el brazo al viejo)—Piensa para sí. Elsa, después de reincorporarse, mira a Naofumi, con una expresión sádica, temible e indiferente:

—Esta es la tercera vez que evitan mi ataque, ¿Por qué no simplemente se dejan matar? Así me ahorrarían tiempo y tendrían una muerte rápida he indolora… aunque no puedo garantizar ambas cosas—Tanto Naofumi cómo Rom hacen un gesto de enojo, molestos ante tal comentario:

—¡Puedo apostar que ibas a matarnos lenta y dolorosamente, incluso si no contraatacábamos!—Contradice el Héroe del Escudo.

—Si se mueven demasiado, por más hábil que sea, no puedo hacer un corte limpio. No soy tan experta con la cuchilla como creen—Responde, con un tono de que… realmente no le importa.

—Cómo nos vayas a matar no me interesa, ¿Exactamente quién eres? ¿Por qué nos atacas?—Pregunta, con su actitud seria y fría acorde a la situación. Los demás presentes, se mantienen alerta a cualquier movimiento que hace la joven mujer.

—Comprar la insignia robada ciertamente es lo que vine a hacer, así que lamentó esto, pero decidí hacer un cambio de planes.

—¿Cambio de planes? ¿De qué estás hablando?—Pregunta conservando su actitud.

—Cómo dije, vine para llevarme la insignia—Con el kukri, señala a Felt—Ese era mi plan original: contratar a esa niña para que hiciera el trabajo. Pero…—Ahora señala a Satella—No lo hizo bien, pues la dueña original de la insignia ya ha venido, y sabe de mí y de mis intenciones, así que tengo que deshacerme de todos los implicados… y como ustedes se involucraron—Refiriéndose a Naofumi, Kazuma y Subaru—También los tengo que tomar en cuenta—Por último, señala al Shin, quien se encuentra a lado de Satella y de Pack—Todo hubiera salido bien si no fuera por ti, Shin Wolford—Lo nombra, llamando su atención—Querías ayudar a esa semi-elfo, así que no se te ocurrió mejor idea que recuperar su insignia por cuenta propia, ¿No es así? Te metiste en un asunto que desde el principio no te incumbía. Bueno, gracias a tu "gesto a amabilidad", todos morirán. Así que si alguien quiere hacer algún reclamo, ahí tienen al responsable.

—…— Shin la mira con seriedad y enojo, no le agradó que Elsa prácticamente le echara la culpa de lo que sucede… hasta que… poniéndose a pensar, tal vez Elsa tenga razón: si no se hubiera ofrecido a ayudar a Satella, los eventos actuales no hubieran sucedido. Satella hubiera alcanzado a Felt y recuperaba su insignia, o perdía su rastro pero eventualmente la encontraría de nuevo. O que Felt hubiera logrado escapar y pasar desapercibida hasta que Elsa llegara y vendiera la insignia, así cada quien se iba con su camino. Todo eso puede significar que realmente no estarían en esta situación si él no se involucrara, tampoco hubiera involucrado al dueño del celular y a sus compañeros, que ahora también tendrán el mismo destino. Tal pensamiento deja en conflicto a Shin, lo que lo deja inseguro de qué hacer.

—Bueno, ya he hablado lo suficiente, espero que hayan disfrutado estos últimos segundos de vida, ¡Porque los mataré a todos! ¡Y entonces tomaré la insignia entre el mar de sangre que haré!—Vuelve a hablar Elsa, que con una gran velocidad, carga sobre Naofumi, quien reacciona rápido, retrocediendo con un salto hacia atrás, cosa que resultó ser mejor de lo que esperaba, porque en el momento en el que Elsa se movió, inmediatamente todos los carámbanos que creó Satella anteriormente, volaron hacia ella bajo sus órdenes. Un golpe directo, los carámbanos impactaron y generaron una niebla blanca, nadie podía ver a Elsa. La velocidad de los carámbanos era mucho mayor de lo que Naofumi esperaba, apenas pudo verlos con lel rabillo de sus ojos cuando se acercaron y alcanzó a esquivárlos a tiempo.

—¿¡Le dio!?—Pregunta Rom, situado detrás del Héroe del Escudo. Todos entonces esperan que la niebla blanca se desvanezca para ver el resultado del ataque… pero no fue necesario porque con un salto, Elsa sale de la niebla. El ataque no le hizo algún daño visible, pero ahora se la ve diferente: el abrigo negro que tenía desapareció, quedando solo con su cota de malla negra, no se sabe si el abrigo fue destruido en el ataque de Satella o si se la quitó mientras estaba entre la niebla, pero el hecho es que ya no lo llevaba.

—¡Vaya! Si el abrigo no hubiera sido hecho con un hechizo que puede defender de la magia por una vez, estaría muerta—Elsa cortésmente comenta, antes de arrodillarse y golpear hacia arriba con la punta de su cuchillo con una velocidad increíble. El objetivo era Satella, y el golpe está dirigido a su pecho. Kazuma y Subaru le iban a advertir, pero…

—Me gustaría que no subestimaras a los magos espirituales. Somos bastante aterradores si nos haces tus enemigos—Satella junta sus manos delante de su pecho, formando un escudo de hielo de múltiples capas, aunque fue parcialmente atravesado, logra tomar la cuchilla y detener el ataque. Elsa inmediatamente salta hacia atrás para retirarse mientras unos pocos carámbanos se precipitan hacia ella. El contraataque es de parte de Pack, quien se sitúa en el hombro de Satella. Ambos entonces se colocan en guardia, extendiendo sus manos (patas delanteras en el caso de Pack) y generan cada quien un pequeño círculo mágico de donde salen disparados fragmentos de hielo como si fueran balas. Y así los tres forman un intercambio de ataques, por ahora siendo Satella y Pack los más dominantes, Pack atacando a discreción, y Satella protegiéndose junto con su gato con un escudo de hielo cuando Elsa intentaba atacarlos, de vez en cuando también atacando con fragmentos de hielo.

—Uno se encarga de la defensa y otro del ataque… en verdad, es un dos contra uno—Comenta Kazuma impresionado de la estrategia, y a lado de él, Subaru también está de acuerdo.

—Eso es lo más peligroso de los magos espirituales—Rom añade un comentario, siendo Naofumi el único que lo escucha—Uno ataca y el otro defiende. Dependiendo de la situación, uno podría usar simple magia para hacer tiempo, mientras el otro prepara un ataque especial. Es por eso que en el campo de batalla uno no se atreve a luchar con un mago espiritual, y menos si tiene un espíritu que lo ayude—El anciano no parece estar inventando esa explicación, porque el Héroe del Escudo analizando un poco, nota que la combinación de un mago espiritual y un espíritu es muy difícil de romper, la lucha entre Satella y Pack contra Elsa es tan intensa, no parece que hay lugar para que alguien interfiriera aunque quisieran.

Incontables carámbanos son creados por ambos, y rápidamente vuelan hacia Elsa, sin embargo, en medio de todo eso, la manera en que la joven mujer los maneja, solo podía ser descrita como sobrehumana: gira, se agacha tan abajo que parece que se arrastra por el suelo, y pisa las paredes para rebotar y evadir ataques como si estuviera ignorando por un momento la gravedad. Incluso si no podía evadir un ataque, usa su cuchilla para cortar el cristal de hielo y romperlo, algo impresionante.

—Realmente parece acostumbrada a luchar, a pesar de ser una niña—Comenta Pack, impresionado con las habilidades de Elsa.

—Bueno, ha sido mucho desde que alguien me llamo niña.

—Desde mi perspectiva, la mayoría de gente con la que trato son como bebes para mí. Pero aun así, eres tan fuerte que casi siento que debería tenerte lastima.

—Ser elogiada por un espíritu como tú, debo decir que estoy honrada—Mientras Elsa toma con alegría el elogio, se defiende contra otro pedazo de hielo con su cuchillo. En toda la batalla, más de 100 piezas de hielo fueron generadas y arrojadas contra ella, y a excepción del primer ataque, ninguno de ellos había dado en el blanco.

—Creo que si siguen así, ella se cansará antes que ellos…—Le comenta Subaru a Kazuma, quien está de acuerdo en lo que dice.

—Los movimientos de la mujer de negro son increíbles, pero no creo que puedan perder si siguen teniendo ventaja numérica… aun así, no es como si ese espíritu será capaz de mantenerse aquí por siempre. Tan pronto como el espíritu se vaya, el balance de poder cambiara—Replica Rom.

—¿Ah? ¿Qué quieres decir, viejo?—Pregunta Naofumi.

—Los espíritu no permanecen tanto tiempo, tienen un horario que les permite quedarse de día y desaparecer en la noche. Si miras la luz del sol, sabrás que no falta mucho para el anochecer—Señala una ventana del local, mostrando al sol estando a minutos de irse y darle pasó al anochecer.

—¿¡Qué!? ¡Maldición, no esperaba eso!

—Y eso que no menciono la energía que está usando en la batalla que le está acortando más su estadía.

—Justo cuando las cosas estaban empezando a ponerse divertidas… me duele ver que algo te distrae de ponerme atención—Murmura Elsa mientras retuerce su cuerpo para evadir otro ataque.

—Como un hombre popular, es realmente duro para mí. Nunca puedo poner a dormir a las chicas. Sin embargo, sabes que si te quedas despierta hasta tarde será malo para tu piel—Replica Pack con un tono ligero, pero no negó nada de lo que ella estaba diciendo. Los movimientos de Elsa inmediatamente se detuvieron en respuesta, Pack le parpadea sus ojos negros—¿No crees que es hora de que bajemos el telón de esta actuación? Cuando repetimos el mismo acto empieza a ser aburrido—Tan pronto como Elsa trato de dar un paso hacia adelante, casi se cae, reincorporándose gracias a su equilibrio.

—¿? Mi pie…—El pie derecho de Elsa ha sido congelado al suelo. Los fragmentos de pedazos de hielo de los anteriores ataques de Pack se apilaron, y algunos sirvieron para formar una capa de hielo que sirvió para atrapar el pie de la joven mujer.

—Realmente no pensaste que te estaba atacando con mis cristales de hielo solo porque sí, ¿Verdad?

—Supongo que esto significa que me atrapaste.

—Culpa a la brecha entre nuestras edades. Tienes bastantes razones para felicitarte por llegar hasta aquí. ¡Ahora, buenas noches!—Sacando pecho, el cuerpo de Pack, aun estando en el hombro de Satella, empieza a oscilar con alta frecuencia.

Está posicionado como si atacara con su movimiento definitivo, con ambas patas al frente, concentrando más poder mágico que nunca antes, y todos miran mientras el tiro mágico se dispara como una flecha. La magia no toma forma de hielo, sino simplemente como una carga de energía destructiva. A lo largo del camino de la luz blanco-azulada, todo se congela, y en un solo golpe la bodega de botines está llena de blanco y energía congelante residual. La energía pasa a través de Elsa y se rompe en la puerta que forma la entrada de la bodega, destruyendo sus bisagras, incluso llego afuera del establecimiento. Cuando la brillante luz finaliza, todo está congelado, desde el mostrador hasta los objetos robados, incluso el suelo en el que estaban. Por supuesto, si golpeaba directo, un humano se volvería una estatua de hielo al simple contacto, pero…

—¿¡Ah!? ¡No puede ser…!—Exclama.

—Por supuesto que puede. Ah, eso fue maravilloso. Realmente pensé que moriría…—Mientras el ataque de Pack fue evadido, este no se enojó porque Elsa lo haya esquivado, sino que no le agradó LO QUE HIZO para esquivarlo. Todos ven sangre goteando, y un poco de humo elevándose del suelo congelado. La sangre viene del pie derecho de Elsa. Está en pie descalza, apenas fuera de la línea de tiro del ataque de Pack y sangrando profundamente de su pie, y no era difícil de ver por qué… se había cortado la planta—Estaba tan asustada de por poco me iba a cortar todo el pie, pero recapacité a tiempo. Eso estuvo cerca.

—Incluso si te cortaste un poco, debe doler bastante.

—Bueno, en parte tienes razón… pero es maravilloso. Me hace sentir viva—En respuesta a las palabras preocupadas de Pack, Elsa asiente con éxtasis en sus ojos, y sin vacilar, coloca su pie sangrante contra un pedazo de hielo. Un sonido como aire rompiéndose llega sensualmente de la garganta de Elsa, y entonces lleva el cuchillo al hielo alrededor de su pie. Con eso crea una planta de hielo que además de servirle como un sustituto a su planta, detiene el sangrado—Es un poco difícil moverse, aunque esto debería ser suficiente—Dice con una risa, taconeando su zapato de hielo contra el suelo, viéndose como si se divirtiera.

No hay palabras para el estilo de lucha de Elsa, era capaz de mutilarse así misma si era necesario. ¿Realmente vale la pena este pelea como para hacerse algo así?

—Pack ¿Crees que puedas seguir?—Le susurra Satella.

—Lo siento, ya estoy cansado. La subestimé. A este paso voy a desaparecer por quedarme sin mana—Pack responde, por primera vez sin la confianza que llena su voz. Mientras el gato está en el hombro de la chica peliplateada, su figura brilla y parece como que desaparecería en cualquier momento.

—Encontraré una manera de arreglármelas, así que ve y descansa. Gracias por tu ayuda.

—Si algo sucede, obedeceré mi contrato. De ser necesario llámame, incluso si tienes que usar una sobredosis—Responde con una advertencia, mientras su cuerpo desaparece en un fragmento de niebla.

—¿Ah? ¿Qué le pasó al gato?—Pregunta Kazuma, preocupándose por ello.

—No tengo idea, simplemente desapareció—Le responde Subaru con el mismo sentimiento. Ambos jóvenes están preocupados de lo que pasó, pero no eran los únicos:

— Aw… ¿Se fue? Es terrible, quería que estuviese un poco más… nunca he cortado el vientre de un espíritu, quería que él fuera el primero—Comenta Elsa, sonando verdaderamente decepcionada, para después sonar sádica. Alista su kukri de nuevo y el tacón agudo de su zapato helado, y va hacia la chica plateada… tomando en cuenta sus movimientos que ahora son un poco más limitados. Un número de carámbanos se materializan alrededor de la chica plateada en respuesta y los arroja, pero no habían tantos como los que habían cuando Pack estaba con ella. Parece que ahora el encuentro entre ambas mujeres está igualado.

—Parece que ya no solo nos podemos quedar mirando, ¿Verdad?—Le dice Rom al Héroe del Escudo, apretando su garrote y preparándose para moverse y volver al combate.

—¿Piensas pelear cuando estuviste cerca de ser rebanado? No te confíes.

—Si solo esperamos, perderemos nuestra oportunidad de acabar con ella, hay que aprovechar que está débil para darle el golpe final, ¿Entiendes?—Naofumi se queda callado un momento, pensando un poco más en esto:

Es verdad que Elsa está más débil, pero no significaba que se volvió un blanco fácil, si era capaz de cortarse el pie, quién sabe de qué otras cosas puede llegar a ser, así que tenía que tener precaución. Rom tiene una gran fuerza, y junto con su habilidad con el garrote, lo vuelve el más fuerte respecto a daño físico, pero carecía de velocidad, lo que a la vez lo hace carecer de defensa y movilidad, ahora que saben gran parte de los movimientos de Elsa, esta se dejará de juegos y atacará para matar, lo que hace más peligroso que Rom vuelva a participar en la batalla… aunque… si une fuerzas con él, donde se encargaría de protegerlo de los ataques… tal vez haya posibilidades de ganar.

—Bien, entonces atacaremos. Te encargarás de atacarla, y yo de defenderé, ¿De acuerdo?

—De acuerdo—Acepta el plan sin dudarlo. Ahora que se hace mención, es interesante que los presentes como Satella, Felt, Rom o Elsa no le hayan dicho algo respecto a sí mismo, porque todo el país considera al Héroe del Escudo un criminal, tal vez no sea así con ellos porque: no saben que él es el Héroe del Escudo, o que si lo saben, pero la actual situación les impida hablar sobre ello, cualquiera de las opciones es válida, pero el hecho es que trabajarán juntos para derrotar a Elsa… pero también hay que dejar claro algo: la razón por la que todos están luchando juntos es porque Elsa los quiere matar a todos, puesto a que es muy hábil como ya se mencionó, que uno a uno peleen es prácticamente un suicidio, así que trabajar en equipo es lo mejor para todos.

Mientras tanto con Satella, nota que tiene un problema mientras ataca:

—(Mis ataques ya no son tan seguidos como antes)—Comenta en su mente mientras mira que Elsa esquiva con facilidad sus ataques, ya no se movía tanto como lo hizo cuando Pack estaba con ella, es como si ya no estuviera haciendo tanto esfuerzo, y eso es perjudicial porque la ayuda a recuperarse—(Me estoy quedando sin maná, esto es malo, necesitaré ayuda)—Piensa en una posible solución, aunque es difícil pensar en algo o alguien que la asista…—(¡Por supuesto!)—Hasta que piensa en una persona que conoce bien, de alguien hábil en el combate cuerpo a cuerpo y en la magia, alguien que se destaca por su sorprendente fuego azul… así es, se refiere a Shin Wolford—¡Shin, necesito que me ayudes…!—Entonces Satella planea múltiples estrategias en las que ella junto a Shin atacarían a Elsa: ya sea creando un ataque contínuo compuesto de bolas de fuego y cristales de hielo que causarían mucho daño, o también que ataque cuerpo a cuerpo mientras que ella hace un gran ataque, estrategias bastante efectivas—¿¡!?—Sin embargo cuando lo voltea a ver…

—¡Oye… reacciona de una buena vez!—Se topa con que Shin está arrodillado en el suelo y con la mirada baja, sin hacer nada, y a su lado está Felt, que lo sacude mientras exclama lo anterior dicho.

—¿Ah? ¿¡Qué está pasando!?—Pregunta.

—¡No lo sé! ¡Desde que comenzó la batalla no se ha movido de aquí! ¡Todo el tiempo estuvo tal y como lo vez!—Le responde la joven ladrona mientras lo sigue moviendo—¡Oye, ya! ¿¡No estás viendo que estamos en peligro!? ¡Levántate!—Vuelve a exclamarle, pero no consigue reacción alguna.

—¿Shin, qué sucede?—Le pregunta Satella preocupada al ver su estado.

.

Antes de que comenzara la batalla… Shin fue acusado como el responsable de los acontecimientos, cosa que al principio quiso ignorar, pero al darle más y más vueltas al asunto, pensó que de verdad era el responsable, y tiene razón: él fue el que atrasó a Satella de su búsqueda, el que chocó con Subaru y tomó su celular, el que convenció a Felt y Rom de hacer un intercambio con un objeto que no le pertenece… todos esos acontecimientos hicieron que todos los involucrados se reúnan en un solo lugar, metiéndolos en un gran problema. El peliazul tuvo buenas intenciones en ayudar a Satella y a Felt, pero no tomó en cuenta que perjudicaría a Subaru, quien ya nunca volvería a ver su celular. Si en cambio tomaba la insignia sin dar nada a cambio, ayudaba a Satella y a Subaru, perjudicando a Felt con una muerte a manos de Elsa. Si en vez, se hacía el de la vista gorda, ayudaba a Felt y Subaru, dejando a Satella sin devolverle el favor que le debía (aunque no le debía nada realmente pero sentía que sí). En conclusión, alguien saldría perjudicado con cualquier decisión que tomaba, y como no hizo nada al respecto, todos están saliendo perjudicados. ¿Entonces qué debió hacer? ¿Cuál era el mejor resultado? Preguntas que poco a poco le provocaron al peliazul un desmejoramiento de la razón, dejándolo en el estado que tiene actualmente. Además, sus ojos también dejaron de brillar.

.

Satella al preocuparse por Shin, deja de atacar, y Elsa nota eso al instante, así que aprovecha la oportunidad para atacarla de frente…

—¡Muy bien, vamos allá!—No obstante, el ataque contra ella continuaría con Rom, balanceado su garrote, trayendo una ráfaga de aire con él, Elsa se agacha y retrocede para esquivarlo, en ello, Naofumi aprovecha para colocarse delante de Rom.

—Oigan, que rudo de su parte interrumpir mi baile—Les dice Elsa.

—¡Si tanto quieres bailar, entonces te daré un buen ritmo, así que dame todo lo que tienes!—Le responde el anciano. Naofumi no es de las personas que dicen ese tipo de comentarios mientras pelea, así que aún si tuviera un comentario al respecto, no lo diría. Entonces se presenta el intercambio de golpes entre Naofumi y Rom contra Elsa, los dos primeros tratando de combinar sus movimientos: el ataque de Naofumi es demasiado débil, por lo que atacar sería inútil, eso se lo tiene que dejar a Rom, así que además de protegerlo contra cualquier ataque, también se mueve de un lado a otro, bloqueando ataques y ángulos de visión, y lanzando a los globos amarillos en su cuerpo con el fin de llamar su atención y distraerla mientras que Rom la ataca con su garrote. Elsa no puede negar que el ataque en combinación de ambos hombres la tomó por sorpresa, trata de contraatacar, pero el Héroe del Escudo bloquea sus ataques… pese a eso, no le dan tantos problemas como se piensa.

—¡Maldición! ¿¡Por qué no reaccionas!?—Volviendo con Satella, Felt y Shin: la segunda sigue llamando al tercero, lo sacude agarrándolo de la ropa, le hala el cabello, lo abofetea una y otra vez… sin embargo, por más que le hace todo eso, Shin no reacciona. No solo sigue arrodillado y caris bajo, sino que en sus ojos hay una mirada triste y vacía… si se tuviera una frase para describir lo que le pasa, seria: "es como si hubiera perdido el alma", pero era algo más… algo que solo él lo entiende.

—Yo… soy el responsable de esto…—Por un momento, Shin dice algo, con un tono de voz triste y vacío.

—¿Ah? ¿De qué estás hablando?—Le pregunta Felt, que apenas pudo escuchar lo que dijo.

—Elsa tiene razón… me involucré en un asunto que no debía… quise solucionar algo sin saber con qué circunstancias trataba… nunca estuve en posición para hacer algo…

—¿¡Qué estás diciendo!? ¡Deja de decir tonterías! ¡Más tarde reflexionas las consecuencias de tus actos, ahora tienes que ayudar a pelear!—Vuelve a exclamar.

—Shin… realmente necesitamos tu ayuda. Eres el que tiene más posibilidades de vencerla, así que por favor, ayúdanos—Ahora le dice Satella, aunque no parece haber alguna reacción por parte del peliazul.

—Hey, Kazuma—Comenta Subaru, mirando junto al nombrado el intercambio de golpes de Naofumi y Rom contra Elsa—Viendo cómo se está desarrollando la pelea, no creo que resistan mucho tiempo—No es sorpresa que se preocupara: la joven mujer es muy hábil, aún teniendo a todos en su contra, continúa peleando de un modo que lo hace ver muy fácil; además, aquel espíritu con forma de gato ya no está, Shin está fuera de sí, poco a poco Naofumi y Rom se están cansando. Si las cosas siguen así, tarde o temprano Elsa hará un contraataque, así que deben de pensar en algo para acabar con ella.

—Esto me sigue sin gustar… ¡Maldición!—Comenta Kazuma, lamentando que es débil como para hacer algo—¡Si pudiéramos hacer algo para ayudar…!

—¿Pero cómo? Dejamos nuestras armas, no somos más que peso muerto…

—Lo sé… y me frustra… no podemos quedarnos aquí por siempre, mientras los demás pelean… hay que pensar en algo, y rápido.

—Piensa… piensa…—Mientras tratan de buscar una manera de ayudar, ambos jóvenes de deportivo siguen resguardados.

Entre tanto, Naofumi, Rom y Elsa, siguen peleando. Ambos hombres dan todo lo que tienen para vencerla, y ella sigue esquivando sus ataques. Durante la pelea, Naofumi poco a poco se va cansando de tanto moverse, esquivar, bloquear, y recibir golpes y cortes… incluso llegando a dolerle. Es verdad que Naofumi tiene una defensa muy alta, pero si se toma en cuenta que Elsa es una combatiente profesional con años de experiencia, y él, que lleva menos de dos semanas en este mundo, y que es de nivel 4, entonces su defensa con ciertos ataques deja de ser tan efectiva como lo era, causándole dolor. El anciano Rom también se estaba cansando: mover un garrote de más de veinte libras cansa, aún cuando lo hace con dos manos, y si añadimos que su edad lo deja a un pie de la tumba, se puede decir incluso que es sorprendente que siga de pie.

Gracias a este "descanso" que obtuvo Elsa mientras pelea contra Naofumi y Rom, logra recuperar gran parte de sus fuerzas, además de acostumbrarse al dolor de su pie, lo que significa que está lista para un contraataque. Naofumi la ataca usando un últimos par globos amarillos que le quedan, y Elsa los destruye antes de que lleguen de ella, entonces toma impulso para desplazarse rápido y le brinda una patada a Naofumi a su costado. Éste no pudo esquivarlo a tiempo y es mandado a volar, estrellándose de espaldas contra una columna de madera de la bodega, Naofumi hace un gesto de estar resistiendo el dolor.

—¡Será tu fin!—Tomando una oportunidad, Rom balancea su puntiagudo garrote hacia Elsa, cambiando su línea de ataque por sorpresa. Empuja el garrote hacia la garganta, estando seguro que esta vez dará en el blanco, no obstante, en vez, Rom se congela—¿¡Qué… demonios!?

—Soy capaz de hacer esto porque eres fuerte—Dice Elsa desde arriba mientras está de pie en la punta del garrote de Rom. Ese tipo de técnica solo se puede realizada por un divino sentido del balance. Antes de que ese balance fuera roto, Elsa balancea horizontalmente su cuchilla hacia Rom. El golpe está al nivel del cuello del anciano, si lograba golpearlo, lo decapitaría.

—¡No te lo permitiré!—Satella vuelve al combate, lanzando un cristal de hielo a la cuchilla kurki de Elsa antes de que llegara a Rom.

*¡Spawn!*

*¡Corte!*

La colisión alteró el camino de la espada de Elsa… pero no por completo, porque la cuchilla alcanzó a cortarle parte del cuello… y un sonido seco resuena mientras un chorro de sangre sale de la garganta del anciano.

—¡Ggg.. ghh… gghhaa…!—Sonidos inentendibles que se los puede interpretar como gemidos de dolor se escuchan por parte de Rom.

—¡Viejo Rom!—El grito angustiado de Felt sacude el aire dentro de la bodega, todos lo escuchan, en especial Shin que está cerca de ella. Sólo escucharla, se puede sentir qué tan preocupada está la joven ladrona por el anciano—¡Aaaahhhh!—Vuelve a hacer un grito de horror.

—Viejo…—Limita el Héroe del Escudo… que abre más sus ojos al ver la sangre.

Shin, que está cerca, alza la mirada para ver lo que pasó, dirigiendo su mirada triste y vacía a un Rom tambaleante y cubierto de sangre mientras sostiene la herida de su cuello y trata de hacer su mayor esfuerzo por mantenerse de pie.

Paredes, suelo, y cualquier mobiliario o estructura que esté en un radio de dos metros de distancia o menos, es cubierto por sangre. Felt, Satella, Kazuma y Subaru, quedan en completo shock, terror, pánico, cualquier sentimiento que exprese miedo, sus ojos se abrieron bastante, un escalofrío corre por su cuerpo mientras miran la escena que se la clasificaría como "gore". Shin, aún en su estado, lo único que hace es abrir más sus ojos, es posible que la horrible escena lo fuerce a reaccionar diferente. Naofumi, siendo sincero, realmente no le importaba si el anciano era asesinado, sin embargo, lo necesitaba para pelear y vencer a Elsa, ya que él era el más fuerte respecto a daño físico. La razón por la que se sorprendió fue porque es la primera vez en presenciar frente a frente una escena sangrienta.

—¡Ggg… ghh… mal-maldición…!—Después de atacar, Elsa retrocede con un salto, encarando al anciano, se sorprende un poco de que siga de pie después de un daño fatal. Por la cantidad de sangre que expulsa el viejo, se deduce que alcanzó a cortarle la arteria carótida, una arteria de extrema importancia, encargada de llevar gran cantidad de sangre a todo el cuerpo, si es así, entonces es cuestión de minutos para que Rom se desangre y muera. No obstante, fuera de todo pronóstico, Rom se aferra a sus ganas de vivir, y usa parte de ellas para sujetar con su mano libre su garrote y encarar otra vez la joven mujer—¡S-Si… si voy a morir…! ¡Me aseguraré… de llevarte conmigo!—Con sus últimas fuerzas, carga hacia Elsa para atacarla en un último ataque con su garrote. Antes de que Elsa pudiera girar su cuchilla kukri, el garrote gigante de Rom la aplastaría. Pero en ese momento del último movimiento de Rom…—¡Agh!—El Héroe del Escudo salta y se aferra a Rom para tirarlo a un lado, evitando su enfrentamiento contra la joven mujer, algo bastante extraño por parte de él… hasta que uno se da cuenta del por qué.

Resulta que en la otra mano, Elsa posee algo pequeño y brillante, un objeto que nadie notó, salvo Naofumi. Mientras él, junto a Rom la atacaban, Elsa tomó ese objeto del suelo mientras esquivaba sus ataques. No se sabía qué era, por qué lo tomó, ni para qué lo iba a usar… hasta ahora. Elsa revela que ese objeto es un vaso de cristal roto, de hecho, el mismo vaso en el que le sirvieron leche durante las negociaciones por la insignia. Iba a usarlo contra el último ataque de Rom, y el Héroe del Escudo al percatarse, salta para quitar al anciano fuera del camino. Como se dijo antes: a Naofumi no le importa si Rom muere, pero al ver "la nueva arma" de Elsa, y en especial la trayectoria de su ataque, lo llevó a reaccionar, porque si Elsa alcanzaba a golpear a Rom con el vaso usando la trayectoria que vio, esta le hubiera atravesado la garganta de tal forma que uno tendría pesadillas durante el resto de su vida, ni siquiera Naofumi tendría el estomago fuerte para soportar algo así, si Rom iba a morir, era mejor desangrado en vez dell vaso en el cuello.

Gracias a Naofumi, Rom no recibe el ataque… pero involuntariamente, él lo hace en su lugar.

—¡Gghhaa!—Es el gemido de dolor que Naofumi exclama. En medio del agarre a Rom, Elsa alcanza a golpear al Héroe del Escudo con el vaso en la parte del cráneo donde se ubica el hueso temporal izquierdo, lo atacó de tal modo que por un momento se creía que le perforó el cráneo, pero gracias al cielo no fue así, sin embargo, no quitó el hecho de que le causó tanto daño. Le quedan incrustados pequeñísimos fragmentos de cristal que le provocan un mayor sangrado, un evento perturbador.

—¡Naofumi! X2—Exclaman en shock Kazuma y Subaru, que además abrieron bastante sus ojos. Satella también queda horrorizada de tal acto. Felt aún sigue en el shock ocasionado por lo de Rom. Shin mantiene su mirada triste y vacía, en esta ocasión en dirección al Héroe del Escudo.

—¡Gghh… mierda…!—Contiene el dolor mientras sujeta la zona herida con su mano izquierda. El ataque de hecho fue tan fuerte que ignoró gran parte de su gran defensa, por fortuna si no tuviera esa defensa, seguro gritaría bastante del dolor producido.

Después de que Rom cayera al suelo producto al salvataje del Héroe del Escudo, se quedó sin fuerzas y queda en el suelo mientras poco a poco se desangra.

Elsa luce moderadamente complacida por los sucesos que pasaron, mira por un momento el vaso de cristal en sus manos (El cual quedó roto y cubierto de sangre).

—Hum, ahora que lo pienso, nunca agradecí el vaso de leche que me dieron… así que… gracias—Comenta fríamente y con una sonrisa falsa mientras deja bajo sus pies los restos del vaso—Les devolveré esto. Ya no lo necesito—Ahora comenta, de tal manera como si se estuviera burlando, cosa que es demasiado irritante. Después de que Rom quedará fuera de combate y Naofumi incapacitado, los demás: Satella, Felt, Shin, Kazuma y Subaru miran a Elsa, y esta se voltea a ellos—Bien… ¿Y ahora quién de ustedes sigue?—Pregunta como si nada. Como Rom y Naofumi ya no pueden pelear, piensa en seleccionar a alguien más para su masacre.

Entre los restantes… Felt se levanta, dejando a Shin, mientras lo hace. Le da un par de golpes a sus piernas para hacer que estas dejen de temblar para después hechar su cabello hacia atrás:

—¿¡Cómo…!? ¿¡Cómo te atreves…!?—Exclama. Shin está situado a lado de Felt, así que puede ver la expresión que posee, la cual emana furia mientras derrama sus lágrimas.

Rom es la única familia que Felt tiene: la cuidó desde que tuvo memoria hasta la actualidad, siempre la ayudó y siguió incondicionalmente, se preocupó de su bienestar. Aunque no lo demostraba directamente, ella realmente lo quería… así que verlo morir, la afectó Ninguno de los presentes es capaz de saber en qué piensa la joven ladrona, pero saben que esto hará que sea la siguiente en enfrentarse a Elsa.

—¿Así que tu serás la siguiente con la que me enfrente? Por mí está bien—Mientras Elsa dice eso, hace girar su cuchilla kukri alrededor, jugando a practicar los cortes adecuados para asesinar a Felt. Si Felt iba a pelear, estará en completa desventaja: aún cuando es ágil y veloz, no está al nivel de la joven mujer, y si se suma el sentimiento que siente al ver que es la más joven de todos, la angustia se duplica. Es tan terrible el acto que personas como Kazuma y Subaru querían evitar a toda costa este enfrentamiento: si era necesario, iban a ir hacia Elsa para distraerla y darle un poco de tiempo a la joven ladrona para que escape, es demasiado joven como para que muera en estas condiciones. Pero si Kazuma y Subaru no hacen eso, es porque no garantizaba que iba a escapar.

Shin, quien sigue a lado de ella, la queda mirando, su semblante triste y vacío ligeramente se modifica, demostrando preocupación mientras la mira. Entonces, Felt regresa a ver a Shin por un momento, con una pequeña sonrisa de lástima en su rostro:

—No tienes que culparte por esto, no eres el responsable… de hecho, yo lamento mucho haberte involucrado en esto—Le dice al peliazul como una forma de disculpa, diciéndoselo un poco más fuerte que un susurro y con una voz pasiva—Quiero decirte que, aunque me engañaste, te agradezco que intentaras ayudarme. Resultaste ser una buena persona.

—Felt…—En respuesta, desde sus ojos, por alguna razón empiezan a salir lágrimas… lágrimas que provocan que sus ojos poco a poco recuperen el brillo que perdieron. El peliazul hacer un murmullo ahogado, como si quisiera llamarla de nuevo, pero Felt deja atrás sus anteriores sentimientos para volver a su furia, esta vez mezclada con determinación para encarar e ir contra Elsa en un ataque frontal.

Hay un fuerte sonido mientras se impulsa desde el suelo, es como si de repente soplara un viento a través de la bodega. Justo cuando los presentes pensaban que Felt desapareció de la vista, ven el giro del cuerpo de Elsa. Un sonido agudo resuena, y Felt desenfunda su daga, que al tenerla a la mano, comenzó a brillar de un color verde, de allí, con una reacción extraordinariamente rápida, ataca con una estocada, y Elsa a las justas consigue esquivar el ataque. Felt entonces da un salto hacia atrás, montando la ráfaga de viento que hizo antes de atacar, para saltar hacia una pared, tomando impulso para repetir el ataque. La habilidad que la joven ladrona posee hace que las paredes de la bodega se conviertan en suelo para ella. Elsa incluso parece sorprendida por las acrobacias de la joven ladrona.

—¡Vaya! Así que tienes la protección del viento… qué maravilloso. El mundo debe adorarte, tengo envidia de eso—La sonrisa de éxtasis de Elsa repente se tuerce, y sus ojos se llenan de odio mientras dobla su brazo con la cuchilla kurki hacia atrás.

Pese a tener ataque, velocidad y precisión extraordinarios, existe un gran fallo en el ataque especial de Felt: mientras lanza sus estocadas, descuida toda su defensa en medio aire, cosa perjudicial, pero la velocidad ayuda ese problema, como es rápida, no le da tiempo al enemigo para descubrir su debilidad, ni tampoco le permite hacer un contraataque. No obstante, como ya todos saben, Elsa no es un enemigo corriente, es bastante hábil en ataque y defensa, reflejos extraordinarios, está dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de ganar, así que no pasó mucho tiempo para que descubriera la falta de defensa de la joven ladrona. Entonces, cuando Felt vuelve a atacar con una estocada, Elsa dobla su brazo hacia atrás para un contraataque, en su ángulo de visión, mira que desde el cuello hasta el abdomen que la joven ladrona tiene descubierto, incluso tiene para escoger si decapitarla o partirla en dos. Así que sin más demora, después de esquivar otra estocada, ataca…

*¡Slash!*

—¿¡!?—El contraataque de Elsa sería lo suficiente para terminar al instante con la vida de la joven ladrona, con su fuerza, un solo corte en cualquier parte de su cuerpo atravesaría sus hueso y órganos, lo que provocaría una muerte rápida, y si no era así, sería una lenta pero muy agonizante… afortunadamente Felt no sufrió ese destino. Para la sorpresa de todos, justo antes de que Elsa contraatacara, Shin, con una velocidad superior a la de la joven ladrona, la toma en medio aire, evitando que sea lastimada. Felt realmente se sorprendió mucho, además de que la tomaron en medio aire mientras se movía a una gran velocidad, también lo hizo al ver que el peliazul fue el responsable. Su velocidad de hecho, fue lo suficiente para que ambos salieran ilesos, caso distinto al de Rom y Naofumi.

—¿¡Qué…!?

—¡Sh-Shin…!—Aún sorprendidas, la joven ladrona y la chica peliplateada miran la expresión de Shin, donde contemplan que la expresión triste y vacía que tenía desapareció. Seguridad, seriedad, determinación, y valor, son las palabras que describen la nueva expresión que el peliazul posee. El hecho de tenerlo, significa que el asunto con el que trata lo hace comportar serio. Después de una sorprendente atajada, aterriza, rozando fuerte sus pies sobre el suelo para frenar mientras se da la vuelta, encarando a Elsa. Tiene a Felt en sus brazos, la carga cómo si fuera una damisela en peligro. Una vez que eso pasó, dejando de estar sorprendida y colocando una expresión de éxtasis y tranquilidad, Elsa comenta mientras lo regresa a ver:

—Así que… por fin te pusiste de pie. Sin duda te tomó mucho tiempo—Shin no le responde, continúa con su nueva expresión, en vez, baja un poco sus brazos para que Felt baje de ellos. Ella lo hace, un poco lento porque aún no sale de su sorpresa, después se sitúa casi detrás del peliazul—Por un momento pensé que ni siquiera ibas a resistirte, que ibas a dejar que te mate a ti y a los demás como dije antes. Entonces… ¿Cambiaste de opinión y decidiste enfrentarme?—Pregunta, y por alguna extraña razón, con un tono de voz energético, como si esto la emocionara. Entonces vuelve a colocarse en guardia, preparándose para su batalla con el nieto del mago Merlín, atenta a cualquier movimiento que haga, y…

—¡Aaaahhhh!—Se escucha un fuerte grito de guerra mientras se sienten que alguien corre hacia Elsa por detrás. Es Subaru, que finalmente se armó del valor suficiente para unirse a la batalla, teniendo en sus manos una barra de acero que tiene un extremo roto, como si fuese una lanza. Estando cerca, salta y atacar con una punzada hacia el pecho de la joven mujer…

*Sujetar*

No obstante, la tortilla se le invierte porque ni siquiera estando cerca de golpearla, el chico de deportivo blanco y negro es sujetado del cuello en medio aire. Elsa lo interceptó con mucha facilidad, usando su mano derecha; de hecho, fue tan facil que en vez tener una expresión de alerta, tiene una de aburrimiento. Con esa misma expresión, mira a Subaru:

—¿No me digas que realmente pensaste que conseguirías vencerme atacándome por detrás cuando estuviera distraída?—Le pregunta. Dado que lo sigue sujetando del cuello y lo mantiene suspendido en el aire, Subaru prácticamente estaba siendo ahorcado, lo que no le permite hablar y apenas podía respirar, sin embargo entre la presión que recibe… sonríe.

—¡Aaagggghh!—Como si fuera un espejismo que se materializa con la luz, Kazuma aparece, sosteniendo también una barra de acero, cuyo extremo a diferencia del anterior no está roto. El joven de deportivo verde y gris corre hacia Elsa, también para saltar y atacarla, usando la barra como si fuera una espada… a diferencia de Subaru, aparece casi de la nada, a menos de un metro de distancia de donde se encuentra Elsa, lo que crea un ataque sorpresa con gran velocidad…

*Sujetar*

Desafortunadamente, Kazuma sufre el mismo destino que Subaru, porque también es sujetado del cuello en medio aire. Mientras Kazuma saltó para atacar, Elsa enfundó su cuchilla justo a tiempo para sujetarlo con su mano izquierda.

.

Sintiéndose frustrados al no serles posible ayudar de algún modo en la pelea, Kazuma y Subaru pensaron en un plan, acordaron en esperar a que Elsa bajara la guardia para hacerle un ataque sorpresa, un plan bastante común y sin las debidas precauciones… pero útil. Se prepararon tomando unas barras de acero que encontraron entre los escombros de la bodega, y esperaron a que Elsa tenga la guardia baja. Cuando Shin salvó a Felt, decidieron poner en marcha su plan: antes tomaron en cuenta que Elsa no es un enemigo corriente, así que usarían la siguiente estrategia: que Subaru atacara primero, no importa cómo, pero que atacara, entonces, conociendo lo que es capaz, Elsa lo esquivaría, bloquearía, contraatacaría, o algo similar que la haga concentrarse en Subaru, y allí Kazuma aprovecharía la distracción para un ataque sorpresa, usando su habilidad de ladrón "acecho" para volverse indetectable hasta que esté a punto de golpearla… no obstante, como ya se dijo antes, Elsa los atrapó, el plan de ambos fracasó. Subaru que incluso sonrió porque pensó que el plan iba a funcionar, se lleva una horrible sorpresa.

.

Ahora Elsa los tiene a su merced, sujetándolos del cuello, y manteniéndolos suspendidos en el aire, y sí, Elsa es lo bastante fuerte como para sujetar y levantar a cada uno con un brazo. Ambos jóvenes intentan resistirse, teniendo que soltar las barras de acero que tenían para que con sus manos traten de aflojar el agarre en sus cuellos, mientras que con sus piernas tratan de patear a la joven mujer. Ella ni se inmuta de las acciones de ambos, y sigue sujetándolos con la misma fuerza:

—Supongo que al final… sí tenían un poco de valor—Entonces les dice, mirándolos a los ojos, aún sin cambiar su semblante de aburrimiento—Pero no lo usaron para un mejor plan, que patético, pero no me tengo que sorprender, no esperaba nada de ustedes en realidad—De repente, Elsa aprieta más los cuellos de Kazuma y Subaru. Ambos en reacción, hacen sonidos que indican que les falta aire, continúan tratando de aflojar los agarres con sus manos, ya no tratan de golpear a Elsa con sus piernas, en vez, las mueven en desesperación—Al menos trataron de ayudar, así que en recompensa, les romperé el cuello. Así tendrán una muerte rápida, aunque agonizante—Declara, sonando hostil y seria.

—¡No dejaré que lo hagas!—Viendo este acto, Satella vuelve a crear un círculo mágico, con la intención de atacar con un cristal de hielo.

—No lo lograrás—Contesta, regresándola a ver, sonando desafiante y confiada—Soy capaz de romperles el cuello y salir de tu trayectoria de ataque antes de que siquiera dispares, tus esfuerzos serán en vano—Añade. Satella se frustra al saber eso, dejando de generar el círculo mágico. Si Elsa realmente matará a los jóvenes de deportivo antes de que ataque, entonces no atacará… pero sabe que de todas formas lo hará, así que el hecho de que no importa lo que haga, de todas maneras los chicos perecerán, la frustra más. Los reflejos de Elsa son tan avanzados que si siente que alguien se mueve de cualquier forma, no dudará en romperles el cuello a Kazuma y Subaru… no hay forma de salvarlos. Elsa regresa a verlos: ambos lucen muy desesperados, continúan tratando de aflojar el agarre en sus cuellos mientras sacudes sus piernas, la falta de aire provoca que ya no tengan fuerzas, por lo que sus esfuerzos son más débiles con cada segundo que pasa. La joven mujer hace una pequeña sonrisa, disfrutando la desesperación de ambos… puesto a que eso es lo último que harán antes de morir…

*Slam*

El ambiente se paralizó, de pronto se sintió una corriente de aire que invadió toda la bodega, casi nadie lo vio, ni comprendieron cómo sucedió, lo único que pudieron asimilar, fue el momento posterior a lo ocurrido, sintiendo que dos cuerpos cayeron al suelo, y que una pared de la bodega colapsó…

*¡Smash!*

Aprovechando que Elsa se confió demasiado, en tal punto de que dejó de fijarse en él, Shin, con una velocidad magistral, golpeó a Elsa con una patada giratoria horizontal a su cadera, lo que la mandó a volar hacia la pared donde está el mostrados, destruyéndola en el impacto. La velocidad del peliazul fue tan veloz que superó los reflejos de la joven mujer, así que no tuvo el tiempo suficiente para romperles el cuello a Kazuma y Subaru, en vez, los soltó justo después de ser golpeada. Se levanta una pequeña cortina de humo, producto de la destrucción de la pared, el polvo producido no permite ver cuál es el estado de Elsa, por ahora hay un momento de descanso para todos.

Después de caer, Kazuma y Subaru dan un profundo respiro antes de toser en consecuencia a su falta de aire, tosen fuerte mientras respiran profundo, al menos se tardaron 15 segundos para recuperar todo el aliento, y después saber lo ocurrido. Satella, Felt y Naofumi, que presenciaron lo que pasó, quedaron con la boca abierta, jamás pensaron que tal acción iba a ocurrir, Shin mandó a volar a Elsa, lo que posiblemente le provocó un gran daño, el mayor daño hasta el momento, dejando en segundo lugar su herida en el pie (Que por cierto no debería contar, porque Elsa se lo hizo a sí misma). Shin mantiene su vista por un momento al lugar donde se estrelló la joven mujer, dado que su golpe fue efectivo, pero no lo suficiente para derrotarla.

—Shin…—Satella no tiene palabras que le pueda decir, así que solo murmura el nombre del peiazul. Felt está en las mismas, no sabe qué decir. Cuando Elsa tenía atrapados a los dos jóvenes, estaba a lado de él, y en menos de un parpadeo, se alejó, tan lejos y tan rápido, su velocidad no es nada comparada con la de él. Naofumi también se sorprendió, tanto que por un momento la sorpresa hizo que quebrara su semblante serio, aunque al cabo de unos segundos lo recupera, no dice nada al respecto. Kazuma y Subaru, después de recuperar el aliento, miran primero a la pared destruida, tardan otro par de segundos para concluir qué pasó, entonces miran a Shin, impresionados de la actitud que tiene ahora, no se parece en nada a la que tuvo antes de que Elsa los atacara. Shin, al darse cuenta de que los dos jóvenes lo miran, los regresa a ver:

—¿Están bien?—Les pregunta, con voz preocupada pero conservando su actitud. Ambos jóvenes tardan un poco antes de asentir en respuesta—*suspiro* que bueno—Shin entonces les sonríe, sintiéndose aliviado de que ambos estén sanos y salvos, extiende sus manos para ayudarlos a levantarse. Kazuma y Subaru vuelven a tardar un rato antes de aceptar la ayuda, levantándose.

—Gr-Gracias…—Agradece Kazuma, impresionado y a la vez admirado. Subaru también siente lo mismo. Shin en respuesta, asiente.

*Escombros*

Interrumpiendo un momento de alivio y de confianza, se escucha que los escombros del lugar donde Elsa se estrelló, está emergiendo alguien. La poca luz que queda y parte del polvo que ya se estaba disipando, permite que los protagonistas y compañía ver la silueta de una persona que poco a poco se levanta. Nadie tardó en darse cuenta que es Elsa.

—¿Qué? ¿Sobrevivió?—Se pregunta Kazuma, bastante impresionado de lo que ve.

—No es posible ¿Cómo puede seguir de pie después de recibir ese ataque?—Con el mismo sentimiento, también pregunta Subaru. Satella, Felt y Naofumi también se impresionan.

—No la ataqué con fuerza, tuve que contenerme para que ustedes no salieran heridos—Les responde Shin, refiriéndose a ellos. Dado el actual evento, vuelve a colocar su semblante ofensivo. Ambos chicos se estremecen al escuchar el dato, pero ver a Elsa levantarse, hace que dejen de hacerlo y prestan atención a cualquier movimiento.

—Hahahaha…—Todos la escuchan reír desde donde está—Ese sí fue un ataque, el más fuerte que me hayan dado—Comenta, saliendo por completo de los escombros de la pared destruida. No se ve que haya sufrido un daño físico además de quedar un poquito aturdida, pero todos observan que en la cara, brazos, piernas y en la vestimenta de Elsa hay manchas de polvo, producto al impacto que recibió—Espero que tengas más movimientos como ese—Hace otro comentario. Shin con discreción, llama la atención de Kazuma y Subaru a lado de ellos:

—No tardará en atacar de nuevo, tienen que irse de aquí mientras puedan—Les dice.

—¿Estas seguro de poder con ella?—Pregunta Subaru, inseguro pero preocupado.

—Eso no importa. Mientras me enfrento con ella, ustedes podrán escapar—Responde.

—Pero…—Subaru está en duda: después de presenciar lo que pasó, siente que no es correcto huir y dejarle toda la responsabilidad a Shin, y menos después de que los salvó. Le quiere decir algo más, pero Kazuma lo interrumpe:

—Subaru… tiene razón, es mejor irnos. Aún si nos quedáramos, sólo seríamos un estorbo, estamos muy lejos de estar al nivel de la pelea como para ayudar—Dice, teniendo la razón, aunque tampoco puede negar que también es incorrecto dejárselo todo a Shin. Subaru sigue en duda… aunque pensándolo más, es verdad: no están al nivel, lo mejor es irse.

—Está bien, nos iremos—Entonces responde Subaru, que junto a Kazuma, corre hacia Naofumi, manteniendo sus miradas hacía Elsa.

Shin y Elsa se miran: la primera gira su cuchilla kurki para después apuntarla hacia Shin, y él en cambio se coloca en posición de batalla, como no cuenta con un arma, toma una postura de combate marcial que le permita atacar y defender. Los dos están listos para enfrentarse, pero antes, Shin nota que alguien a su izquierda se sitúa cerca suyo, siendo Satella.

—¿Satella?—Pregunta Shin al verla.

—Sé que al quedarme poco maná tampoco estoy al nivel de la pelea, pero quiero ayudarte,

—Satella… ya has hecho suficiente, tu también deberías escapar.

—No me parece justo que pelees solo. Te puedo ayudar atacando a distancia, o curando una herida grave—Refuta. Shin vuelve a mirar a Elsa, tomando un gesto de preocupación por ella.

—¿Tal vez, por casualidad tienes un ataque definitivo que la pueda vencer?

—Sí, tengo un ataque lo bastante poderoso para eliminarla… pero…—Shin coloca una cara más preocupada al notar a Satella más seria—Si lo uso… seré la única que siga con vida—Si se toma en cuenta el tono de voz con el que habla y su actitud, habla muy en serio. No hay forma de deducir la forma del ataque definitivo de Satella, pero a de ser tan poderoso que ni Shin, siendo su aliado, pueda sobrevivir a él… y si dice la única ¿Querrá decir que Kazuma, Subaru y Naofumi también saldrán afectados? No se sabe, pero es mejor prevenirlo.

—Ya veo… bien, entonces conserva ese ataque, lo usaremos como último recurso, en vez, ataquemos cómo habíamos acordado—Con una pequeña sonrisa, le dice.

—¿Qué?—Queda un poco confundida, Shin la regresa a ver con una pequeña sonrisa.

—Te acuerdas que si nos metíamos en una pelea, usaríamos las "tácticas de equipo" que acordamos—Hace mención. Satella se sorprende un poco cuando menciona eso, ella incluso lo olvidó, pero al recordarlo, sabe a lo que se refiere: él atacará cuerpo a cuerpo y ella a distancia, estrategia con la que está de acuerdo.

Ahora sí parece que el enfrentamiento iniciará, no obstante, Shin ahora mira a su derecha, donde se percata que Felt también se sitúa a un lado, lista para atacar.

—No Felt, tú si debes irte—Le dice con preocupación y seriedad.

—¿¡Qué!? ¿¡Irme!? ¡Por supuesto que no!—Dado que sus emociones anteriores aún no desaparecen, Felt desiste la idea de irse.

—Por favor…—Trata de nuevo de convencer. Shin la entiende: mataron a Rom, la persona que la cuidó toda su vida, no es de sorprenderse que busque venganza, pero no conseguirá nada si se queda con ellos, lo más factible es huir. Shin, cuyo sentido común no está tan avanzado, sabe que eso es lo mejor… pero Felt no piensa así:

—¿¡De verdad quieres que corra como un perro con la cola entre las piernas después de ver al viejo Rom morir delante de mí!?—En ese punto, sus ojos brillan, señalando que va a llorar—¡Claro que no! ¡Debo quedarme y pelear para vengar su muerte!

—Felt…—El sentimiento de Felt es más fuerte de lo que pensó Shin, pues resulta que sí quiso a Rom más que nadie, es comprensible. Incluso Shin actuaría similar si su abuelo muriera de ese modo. El peliazul coloca una expresión triste mientras la mira—No quiero que huyas porque eres débil y no te necesitemos, quiero que huyas porque el señor Rom quiso que lo hicieras.

—¿¡!?

—Él peleó para protegerte, por tu seguridad, a costa de su propia vida. Peleó hasta su último aliento, y no le importó que se enfrentaba a alguien muy fuerte y que había una enorme posibilidad de que muriera en el intento, con tal de mantenerte a salvo, eso le bastaba y sobraba. Si te quedaras y llegaras a morir, habrás hecho que los esfuerzos del señor Rom fueran en vano—Ahora Shin mira a los ojos de Felt, con la suficiente seriedad como para que razone. Con las nuevas palabras, Felt ya no está tan alterada, al escuchar lo que dijo Shin… ya no está segura de su decisión—Además…—Continúa hablando, pero está vez con una pequeña sonrisa—Dijiste que querías llegar a ser alguien importante para el país, ¿No? Entonces el primer paso es que sigas con vida. ¡Debes vivir!—A diferencia de lo que dijo antes, ya no es tan simbólico, no es tan importante, pero lo dijo para que Felt no solo razone, sino que se calme… cosa que sucede y Felt ahora está mejor, así que después de quedarse un momento callada, asiente lentamente, y corre hacia la puerta…

—¿¡Realmente crees que voy a dejar que se vaya!?—Elsa, en un rápido movimiento, se impulsa con una fuerte pisada, y con gran velocidad trata de atacar a Felt antes de que salga. Para eso rodea a Shin y Satella. Al estar cerca de ella, una fuerte corriente de aire se presenta en la trayectoria de ambas. Con gran velocidad, Shin intercepta el ataque, tomando con su mano derecha el antebrazo izquierdo de Elsa.

—¡No, no lo harás!—Le exclama, aún sujetando fuerte el antebrazo. Felt se sorprende de nuevo, tanto por casi ser atacada, que por Shin protegiéndola. Quería decir algo, pero sabía que no era el momento, el peliazul le está dando una oportunidad para que escape, así que la aprovecha y sale de la bodega por la puerta. Shin al sentir que Felt escapa, ya está más aliviado, lo que le da más fuerzas para la batalla—¡No voy a permitir que la lastimes!—Exclama.

Cerca suyo, Satella prepara con sus manos un círculo mágico y lanza un carámbano hacia Elsa, la joven mujer forzosamente tuvo que esquivarlo, liberándose del agarre y saltando hacia atrás con un giro. Sin desistir, Shin corre hacia Elsa y la ataca con un fuerte puñetazo derecho hacía su rostro, pero ella lo bloquea con sus antebrazos en X. Allí ella aplica fuerza en sus brazos para hacer retroceder a Shin y atacarlo con su cuchilla a su cuerpo, Shin esquiva el ataque moviéndose a la izquierda y aprovecha lanzando una patada giratoria inclinada descendente hacia la derecha, movimiento que Elsa vuelve a bloquear con su antebrazo izquierdo. Ambos siguen enfrentándose, atacando, esquivando, bloqueando, y contraatacando con movimientos similares y envolventes. Shin bloquea una estocada de Elsa, bloqueando su antebrazo derecho con su antebrazo izquierdo, y opta por atacar con una patada ascendente con giro hacia atrás, ataque que Elsa alcanza a esquivar saltando con una voltereta también hacia atrás. Cuando Shin y Elsa se alejan en un espacio óptico, Satella ataca de nuevo a Elsa, usando varios cristales de hielo que hizo mientras ella y Shin intercambiaban golpes. Cerca de golpearla, Elsa los esquiva, saltando alto hacia atrás y después se apoya en una pared para impulsarse y ganar un ataque rápido dirigido a Shin. Desde su posición, el peliazul recepta el ataque, sujetando con sus manos los antebrazos de Elsa antes de que ataque con su cuchilla, el choque produce una pequeña onda expansiva, para después continúan peleando.

Tratando de predecir quién o quiénes serán los ganadores, hay ciertas ventajas y desventajas que hay que tomar en cuenta:

Shin: dado que fue el último en actuar (aunque no hay que tomarlo como algo bueno), tiene todas sus energías en comparación con las demás, ya sea en salud o en maná, esto le da una gran ventaja. También está el hecho de que es bastante hábil en el combate cuerpo a cuerpo y a distancia, peleando usando sus puños y patadas le da más velocidad de movimiento y precisión, por el momento mantiene su magia de fuego azul como respaldo, cosa que está bien. Otra ventaja es que no tiene mucho de qué preocuparse, porque Satella está bastante alejada para asistirlo y Felt le hizo caso y se fue. Lo único que falta es que los chicos de deportivo y el Héroe del Escudo también se vayan, pero aún están ocupados porque tratan de curar al tercero su herida en la cabeza, así que cuando se vayan, no tiene de qué preocuparse y contenerse. Si hablamos de las desventajas, iniciamos el hecho de que está desarmado, no parece tan malo, pero el hecho de que Elsa tenga una cuchilla kurki, le da cierta desventaja respecto a la eficacia de los ataques (Elsa lo puede cortar y él solo la puede golpear). Otra desventaja es que no prestó atención a los movimientos que hizo Elsa mientras peleaba contra Satella, Pack, Rom y Naofumi, si hubiera prestado atención a sus movimientos mientras peleaba contra ellos, podía predecir los movimientos de Elsa.

Satella: Uno no puede negar que su magia es fuerte, sus cristales y carámbanos de hielo la hacen implacable, y más cuando ataca a distancia y con velocidad. Desafortunadamente, sus desventajas la debilitan. Ella lo dijo antes: no le queda mucho maná, así que cuando se le acabe, no podrá ayudar a Shin, pero más importante, es que será un blanco fácil para ser eliminada, en el espacio de tiempo que hubo entre la batalla de Rom y Naofumi contra Elsa hasta el momento, recuperó un poco de maná, así que puede durar un poco más. Dado que ya es de noche, Pack ya no la puede ayudar, volvió a su recipiente… puede llamarlo de nuevo, pero eso la llevaría a aplicar una sobredosis, una en la que no se tiene idea de qué consecuencias le puede traer, por lo que será su último recurso.

Elsa: el enemigo más fuerte que se han enfrentado. Sus movimientos son rápidos y precisos, es bastante ágil para atacar y defender, es inteligente, calculadora y de mente fría, no subestima ni sobreestima a sus oponentes, piensa antes de actuar, su arma es peligrosa, y aunque no la tuviera, usa cualquier medio u objeto que sirva como arma (el vaso de cristal por ejemplo), demostró que es fuerte, acabando con Rom y Naofumi, y resistiendo los ataques de Satella y Pack juntos, y ha mostrado gran resistencia a los ataques de Shin… prácticamente es una combatiente profesional. Es difícil encontrar alguna desventaja en ella. Tal vez está el hecho de que está en una batalla handicap (uno contra dos o más), está sola, no tiene a nadie que la ayude. Otra posible desventaja es que está dispuesta a hacer todo lo que esté a su alcance para ganar, ya demostró eso cuando peleó contra Pack, donde se cortó la planta del pie para escapar de su ataque especial, tal vez no parezca una desventaja, pero si se toma en cuenta que si Elsa para atacar, defender, esquivar, bloquear, escapar o contraatacar, debe cortarse otra parte del cuerpo, ¡Lo hará! Infringiéndose una gran cantidad de daño a sí misma, cosa bastante peligrosa porque hasta el momento, no ha enseñado algún método que tenga para curarse daños así.

Con todos estos datos, se llega a una conclusión: es difícil saber quién será el vencedor, los tres tienen ventajas y desventajas que bien, puede jugarse a favor o en contra para sí mismos o para sus oponentes mientras pelean.

Shin y Satella continúan atacando en combinación, y Elsa pese a las circunstancias continúa peleando contra Shin y solo contra Shin, no parece que tenga problemas con Satella, ni siquiera le importa, está más activa y energética con el peliazul.

Mientras los tres pelean, nos situamos en donde están Kazuma, Subaru y Naofumi. Están a una distancia considerable de la batalla, aún no se han ido, debido a que Naofumi tiene la herida en su cabeza producto al ataque de Elsa con el vaso de cristal, así que después de ayudarlo quitándole los fragmentos de vidrio que le quedaron incrustados, esperan un poco a que deje de sangrar para irse.

—¿Cómo te sientes Naofumi? ¿Estás mejor?—Pregunta Kazuma, que usa un trapo color café claro y una botella de licor que sobrevivió a la pelea para detener el sangrado.

—No. Duele bastante—Responde, sin siquiera hacer el intento de tener una actitud positiva, y haciendo pequeños gestos de dolor.

—Es increíble que te hayan hecho una herida así usando un vaso—Comenta a su lado Subaru, este se encargar de ayudarlo a mantenerse de pie, sujetando su brazo derecho detrás suyo.

—Si esto me llegaron a hacer, imagínense lo que le hubieran hecho al anciano—Responde. Por un momento, los tres miran el cuerpo del anciano, está boca abajo, no muestra alguna señal notoria de seguir vivo, una mano está suelta, y la otra sigue en el cuello donde recibió el corte que acabó con su vida, debajo de él está un charco de su propia sangre, uno estima que hasta el momento ha perdido un poco más de dos litros—Al menos murió rápido y con poco dolor.

—Eso no sonó reconfortante—Le refuta Kazuma.

—No era mi intención hacer que suene así—Concluye. Kazuma vuelve a concentrarse en la herida, y Naofumi soporta el dolor mientras mira la batalla, Subaru continúa manteniendo de pie a Naofumi, y a la vez sigue observando el cuerpo sin vida de Rom, sintiéndose triste de su perecimiento:

—(Pobre anciano, murió de una manera injusta... es una lástima. Ojalá hubiera podido hacer algo para ayudarlo, pero no hubiera servido, soy débil, ni siquiera puedo…)—Mientras observaba el cuerpo de Rom y a la vez se lamentaba, Subaru alcanza notar algo extraño—¿?—No sabe si fue su imaginación, pero llegó a ver que… el torso de Rom se movió muy pero muy ligeramente. Aún no dice nada, continúa observando para confirmar si lo que vio era verdad… y en efecto, volvió a moverse. Se mueve tan despacio que alguien a simple vista no lo puede notar, pero si se lo ve continuamente, se puede apreciar el movimiento que hace su cuerpo, en especial su torso, se contrae y se expande muy despacio, con ello, indica que está respirando—¡!—Cuando esa idea pasa por la cabeza de Subaru, le es difícil actuar, no está seguro de qué hacer, pero de algo sí, si Rom sigue vivo, tal vez haya oportunidad de salvarlo.

—¿? ¿Sucede algo?—Naofumi estando muy cerca de él, nota la inquietud de Subaru, por lo que le pregunta.

—Naofumi… ¿Estas seguro que el anciano está muerto?—Responde con otra pregunta.

—¿?

—¿Qué quieres decir?—Ahora le pregunta Kazuma.

—Acabo de ver que su cuerpo se mueve… como si estuviera respirando.

—¿Qué? X2—Ambos se impresionan al escucharlo. Entonces, Subaru aparta a Naofumi, dejándolo ahora con Kazuma, y se acerca y se agacha a donde está el cuerpo de Rom, Kazuma y Naofumi también se acercan a comprobar. Lo miran… y tal como dijo Subaru… está respirando… sigue con vida.

—¡! X3—El descubrimiento sorprende a los tres. De todas las posibles explicaciones que se les vino a la mente, si incluyeron el hecho de que estaba vivo, pero aún así los sorprendió bastante. Naofumi estaba bastante seguro de que Rom murió, el corte fue contundente, y aún cuando trataba de detener el sangrado, no había marcha atrás, el corte a la carótida es fatal, nadie es capaz de sobrevivir a eso, aún si se tiene un avanzado equipo médico a lado… pero el anciano fue capaz de oponerse a la muerte ¿Por qué será? Algo que se les viene a la mente, es que Rom aún no pierde la suficiente sangre para morir, el cuerpo humano promedio posee 5 litros de sangre, y la media estadística indica que una persona puede vivir hasta con 3 litros, aunque eso lo lleva a tener dificultades en la salud en el futuro. Rom es grande y robusto, tal vez tenga entre 8 a 12 litros de sangre en su cuerpo, así que su descenso es más tardado.

—¿Lo ven? El anciano sigue vivo.

—Tiene razón—Afirma Kazuma.

—Rápido. Tenemos que ayudarlo…

—Lamento ser el que haga colocar los pies sobre la tierra, pero no hay forma de salvarlo.

—¿Qué?—Queda planamente sorprendido al escuchar a Naofumi.

—No está muerto, pero le cortaron la arteria, no hay forma de curar algo así.

—Pero… sigue con vida…

—No hay nada que podamos hacer.

—Lo siento…—Dan sus condolencias Naofumi y Kazuma. Tal noticia deja ligeramente en shock a Subaru, ver que al frente tuyo hay una persona que poco a poco está murieron y no hay nada que se pueda hacer, le provoca un sentimiento difícil de expresar. Kazuma también se siente fatal al ver que Rom está murieron, pero al entender rápidamente que no tiene salvación, no tiene otra opción más que aceptarlo. Naofumi lo aceptó desde el inicio. El único que no lo hace es Subaru:

—¡No podemos rendirnos!—Niega gritando—¡También ayudó en la batalla… dos veces, lo hizo para todos nosotros, aunque somos desconocidos! ¿¡No les parece injusto que muera de esta manera!?

—¡No escuchaste! Te dije que no hay nada que se pueda…

—¡No es cierto!—Sigue negando—¡Este es un mundo donde habita la magia! ¿¡No!? ¡Entonces debe de haber un hechizo para esto!

—Subaru…—Kazuma lo nombra, sintiéndose mal consigo mismo y de lo que pasa. Subaru no soporta tal coraje, lo único que puede hacer es gritar:

—¡No he hecho nada para ayudar, al menos quiero salvarlo! ¡Agghh! ¡El anciano sigue vivo maldición! ¡El anciano sigue vivo!—Exclama, de tal modo que en vez de estar gritando, está maldiciendo, pero ese no es el caso porque sus gritos son escuchados a la distancia:

Mientras Shin sigue intercambiando golpes contra Elsa, el grito del joven de deportivo blanco y negro llega a sus oídos:

—(¿Hmm? ¿El anciano sigue vivo? ¿Qué…? ¡…! ¿¡Ah!? ¿¡El viejo Rom aún está vivo!?)—Piensa, al principio confundido, pero al unir las piezas y darse cuenta de lo que sucede, queda bastante sorprendido por la noticia. Elsa hace un corte horizontal izquierdo hacia Shin, este a último segundo logra esquivarlo saltando hacia atrás. Podía hacerlo esquivado con facilidad, he incluso contraatacar, pero lo anterior escuchado lo distrajo por un momento—(¡Gracias al cielo, no está muerto… son buenas noticias para Felt!)—Vuelve a pensar mientras sigue en su batalla—(¿Pero cómo puede seguir con vida? Alcancé a ver que cortaron parte de su cuello…)—Trata de pensar, pero la actual situación no le permite tener una idea—(Hmm… bueno, eso no importa, lo importante es que está vivo… pero eso no significa que esté bien, debo hacer algo…)—Aún en su intercambio, trata de pensar—(Si tan solo tuviera magia sanadora para curarlo… hmm… ¡! ¡Un momento, me acabo de acordar que…!)—De repente, un recuerdo de hace poco se le viene a la mente:

«Sé que al quedarme poco maná, tampoco estoy al nivel de la pelea, pero quiero ayudarte, no me parece justo que pelees solo. Te puedo ayudar atacando a distancia, o curando una herida grave»

—(¡Por supuesto!)—Exclama feliz. Recuerda que Satella momentos posteriores a la batalla, le dijo que puede curar una herida grave, eso tal vez quiere decir que tiene magia sanadora, justo lo que necesita para salvar a Rom, así que ahora tiene que buscar el modo de distraer a Elsa lo suficiente para que decirle a Satella que vaya hacia donde está Rom con el objetivo de sanarlo.

—¿Qué tanto estás pensando? ¿Ya no tienes más trucos bajo la manga?—Pregunta Elsa, notando que en todo el tiempo que Shin estaba pensando su plan (cosa que no sabe), no atacaba, estaba defendiéndose, entonces eso la lleva a pensar que Shin no tiene más movimientos—¡Si es así, entonces te obligaré a usar uno!—Volviéndose más rápida, Elsa prepara un fuerte ataque rápido, gana impuso con el suelo y las paredes conforme va saltando, y al llegar a ser más rápida de lo normal, apunta hacia Shin para un ataque en línea recta…

—(¡Ahora!)—Aprovechando que Elsa hará un ataque frontal, usa una técnica para ganar tiempo. Rápidamente junta el oxígeno con su mano derecha, cuando tiene lo suficiente genera una chispa, y sin perder tiempo, apenas se genera la combustión entre ambos, lanza la magia sin forma en línea horizontal frente a él. Elsa en media trayectoria hacia Shin, es forzada a detenerse, porque de la nada aparece una línea de llamas azules gigantes que bloquean el paso. Si Elsa no se hubiera detenido se iba a quemar, el fuego es tan intenso que no lo hubiera soportado. Una vez que su plan da resultado, Shin retrocede con un gran salto hacia atrás, aterrizando cerca de Satella, quien por cierto se impresionó de la increíble hazaña.

—Shin… eso fue sorprendente…—Satella lo alaga.

—Jejeje—Ríe un poco en respuesta, sintiéndose apenado…—(¿Eh? ¡Un momento, no es tiempo para avergonzarse!)—Interrumpe su propia risa y toma su actitud seria—Satella, dijiste que puedes curar heridas, ¿Quiere decir que posees magia de sanación?

—¿Eh…? Hum… sí, es correcto—Responde con duda—¿Acaso estás herido?

—No, lo que pasa es que quiero que sanes al señor Rom.

—¿Al señor Rom?

—Quiero decir, al anciano que está allá—Apunta con su mano al lugar donde están los jóvenes de deportivo y el Héroe del Escudo—Escuché que uno de ellos dijo que sigue con vida. Por eso quiero que vayas y lo sanes, ¿Puedes ayudarme con eso?—Satella duda un poco mientras mira el lugar donde está el cuerpo del anciano, y después regresa a ver a Shin:

—Puedo intentarlo si quieres, ¿Pero estarás bien peleando solo?—Pregunta preocupada.

—Estaré bien, no te preocupes—Shin hace una pequeña sonrisa de confianza, antes de cambiar de nuevo a su semblante serio, mirando la línea de llamas azules que creó, que poco a poco se extinguen—Ahora, ve—Ordena. Satella entonces corre hacia allá, dejando a Shin por su cuenta.

—Hahahaha…—Las llamas azules, que sirvieron bastante como distractor, se extinguen. Ahora hay una cortina de humo provocado por la madera quemada del suelo, entonces de allí sale caminando Elsa, riendo mientras se presenta entre el humo—De manera que eso fue una pequeña demostración de tu magia... debo admitir que no estuvo mal—Shin no está seguro si Elsa se está burlando de él o lo está alagando, de todas maneras mantiene la guardia arriba. Elsa alcanza a observar que Satella ya no está donde la estaba atacando—No veo a la semi-elfo, ¿Ya no nos acompañará?

—Esta batalla es entre tu y yo, ¿No es así? Olvídate de ella—Le responde.

—Es verdad, tu eres con el que quiero pelear. De todas maneras ella ya no es tan fuerte como lo era antes, así que no hay mucha diferencia si está contigo o no—Elsa vuelve a colocar su pose de combate, Con ello, Shin también no puede tomar las cosas a la ligera, se prepara, tomando una pose de pelea más ofensiva y defensiva que antes, listo para continuar. Mientras...

—¡! X3—Volviendo con Kazuma, Subaru y Naofumi, estos se sorprenden cuando miran que después de que Shin Wolford creara una línea de fuego azul y fue donde está la chica de cabello plateado, esta va hacia ellos:

—¡Ustedes!—Comienza a hablar cuando llega hacia ellos—¿¡Es verdad que ese anciano aún está vivo!?—Pregunta con tono de prisa y señala a Rom.

—¡Eh… sí, lo está!—Aún inseguros de lo que pasa, Subaru es el que le responde. Como está cerca del cuerpo de Rom, señala su torso para indicarle a la chica plateada que sigue respirando. Satella entonces se sitúa a un lado del cuerpo de Rom donde le permita ver el corte en el cuello y su estado—¿Puedes salvarlo?—Pregunta preocupado. Satella revisa a Rom: mira que en efecto sigue respirando, lo hace muy lento pero no hay problema en eso, la herida que tiene es grande y profunda, le llegó a cortar la arteria carótida, lo que lo hace perder sangre en cantidad y sin forma de detener la pérdida, en todo este tiempo colocó su mano en la herida para disminuir la perdida de sangre, gracias a ello, continúa con vida.

—Sí, aún hay oportunidad para salvarlo—Una vez que Satella hace su análisis, se sitúa más cerca de Rom, sentándose cerca del cuello del anciano. Kazuma, Subaru y Naofumi miran los movimientos que hace.

Satella extiende sus manos hacia la herida de Rom, toma un profundo suspiro antes de iniciar: se concentra… medita un poco para concentrar su magia. Los chicos de deportivo y el Héroe del Escudo son testigos de lo que hace la chica plateada: mientras se concentra, sus manos empiezan a brillar de un pequeño brillo celeste, y junto a eso se genera una esfera transparente blanca del tamaño de una pelota para niños, tanto la herida de Rom como las manos de Satella están dentro de esa esfera mágica. Allí, aparecen pequeñas partículas de energía (posiblemente maná) que cubren casi por completo la herida, lo que significa que la está sanando. Los tres siguen mirando lo que hace Satella, sorprendidos he intrigados de la magia de sanación que posee.

Mientras tanto, Shin y Elsa hacen un choque de poder con sus propios cuerpos, chocando sus antebrazos y tratando de empujar al otro. Una onda de poder se generó al chocar.

En el gremio de aventureros, el sitio en donde todo tipo de aventureros provenientes de diferentes lugares viene y se va, aceptando misiones, en búsqueda de suministros, o buscando alojamiento. En la taberna, la otra parte del equipo protagonistas: Aqua, Megumin y Darkness, pasan el rato entre ellas, no hacen mucho: juegan un juego de cartas similar al póker. Todas concentradas en su mano y en las cartas que están en la mesa. Un dato es que ellas están jugando con apuesta: en el centro de la mesa hay varias columnas de eris, pequeñas, pero se ve que apuestan bastante, lo que indica que se toman el juego en serio.

—(Jajaja, este juego es mío)—La clérigo que a la vez es una deidad, piensa en su estrategia de juego, teniendo un buen juego en su mano, para ella, es el momento de actuar—Miren esto: ¡Escalera de color!—Enseña a las demás las cartas de su mano sobre la mesa, teniendo un tres, cuatro, cinco, seis y siete de corazón—¡Gané!—Exclama muy feliz.

—Es… un buen movimiento—Comenta la joven archimaga, un poco sorprendida, pero después toma una actitud confiada—Pero el mío es mejor.

—¿Ah?—Hace un sonido de confusión, en ello, Megumin coloca su juego en la mesa:

—¡Repoker!—Exclama, enseñando que posee el número 2 de cada palo y el comodín.

—¿¡Qué!?—Se sorprende Aqua, abriendo bastante sus ojos.

—Supongo que la suerte está de mi lado—Dice mientras estira su mano hacía los eris de la mesa.

—¡No tan rápido!—Sorprendiendo a las dos, Darkness interviene, teniendo una sonrisa confiada y tranquila.

—¿Qué pasa Darkness?—Pregunta Aqua.

—¿No me digas que tienes una jugada mejor que la mía?—Megumin la desafía con tono confiado—¿No viste? Tengo Repoker, lo único que le puede superarlo es…—Antes a de que pudiera terminar de hablar, Darkness también coloca su juego en la mesa, revelando que tiene: el diez, el Jack, la Reina, el Rey y el As de picas—Una… una…

—Así es ¡Una escalera real a color!—Termina la oración con una sonrisa—¡Gané!—Allí, toma todos los eris apostados. Tanto Megumin como Aqua, quedaron sorprendidas, haciendo gemidos de impresión:

—No puede ser, estaba segura que iba a ganar…—Comenta la clérigo decepcionada

—Yo también… ¡Exijo un nuevo juego! Quiero la revancha, estoy segura que esta vez voy a ganar—Llena de coraje, la archimaga exclama.

—Jaja, está bien—Responde la paladín con simpatía—¿Cuánto apostamos esta vez?

—15 mil. No acepto menos.

—Por mí está bien, entro—Responde mientras ordena su dinero para la apuesta, Aqua y Megumin hacen lo mismo.

—Hmm… me estoy quedando sin dinero—Comenta la primera, mirando su monedero que está casi vacío—Supongo que tendré que pedir un préstamo. Hmm… cuando vuelva, le diré a Subaru que me preste.

—Hablando de él ¿Dónde está?—Pregunta Megumin—No lo he visto desde el mediodía.

—Es cierto, y ahora que lo mencionan, tampoco he visto a Kazuma y al Héroe del Escudo—También dice Darkness.

—No lo sé, pero a decir verdad, no estoy preocupada. Estoy segura que están bien.

—¿Tu crees? Dejaron sus armas.

—Sí. Hoy está tranquilo, no creo que justo hoy les pasó algo—Termina de explicar, ya que de su monedero saca el dinero para la apuesta—Muy bien, estoy lista—Informa mientras coloca el dinero en el centro.

—Yo también.

—Y yo—La paladín y la archimaga también afirman y colocan su dinero—Esta vez yo reparto—La archimaga toma la baraja de cartas y las baraja.

—No pienses en hacer trampa.

—Claro que no, yo soy la que más juega de forma justa.

—Y aun así has perdido 3 veces.

—…

—Jajaja. X3

Aqua, Megumin y Darkness se divierten, bromeando y hablando entre ellas, todas muy felices… sin preocuparse del resto de su equipo que está involucrado en una batalla por sus vidas.

Durante los más de 10 minutos que se sentían eternos, Shin y Elsa siguen enfrentándose. Ninguno de ellos desiste, cada uno sigue presionando a su oponente con ataques cada vez más fuertes, más rápidos, y más precisos. La ropa de Shin durante la batalla recibió varios cortes en sus brazos, hombros, antebrazos, pecho, costados y muslos, mayormente en la zona del abdomen, indicando que Elsa se concentra en atacarlo en el vientre, afortunadamente Shin se las arregló para esquivar todos y cada uno de esos cortes sin recibir ninguna herida. Si hablamos de Shin en cambio, hasta ahora ha hecho un excelente trabajo atacando y defendiéndose, sus movimientos son rápidos, fuertes y fluidos, además de la línea de llamas azules que creó para ganar tiempo, hasta el momento no ha usado magia, tampoco depende de un arma, se encarga de pelear a puño limpio. No tiene una zona específica para causar un daño concentrado, todos sus puñetazos y patadas se concentran en todas las partes del cuerpo de Elsa, tratando de lastimarla lo más que pueda.

—Están a la par—Comenta Naofumi mientras mira junto con Kazuma y Subaru la batalla.

—Es raro decir esto, pero él es nuestra única esperanza—Ahora hace un comentario Kazuma, preocupado. Mientras ellos hablan, Satella sigue concentrada en sanar a Rom, sus manos siguen generando el brillo celeste, la esfera transparente y las partículas de energía.

—¿Ya casi terminas?—Le pregunta Subaru cerca de ella, volteándose para verla.

—Aún no—Responde a secas. Se puede ver que una parte de la herida de Rom se curó, gracias a ello, ya no sale tanta sangre como antes, y la profundidad también disminuyó—Logré regenerarle la arteria, ahora estoy curando el corte del músculo para que la sangre se detenga—Añade. Rom sigue respirando, algo bastante bueno, si seguía así, podía sobrevivir, solo es cuestión de tiempo hasta que Satella lo termine de curar.

—Eso es bueno—Comenta aliviado. Subaru está más pendiente en ver que proceso de sanación de Rom que la pelea entre Shin y Elsa, ya que al ver a la chica plateada, hace que le preste más atención—Hum… no sé si es el momento indicado, pero quiero agradecerte por ayudarnos... peleando contra ella… y lo demás…—Satella se sorprende un poco de lo que dice Subaru, pero no hace una reacción notoria, continúa con su concentración mientras sana a Rom:

—No necesito que me agradezcas, todos nos vimos involucrados en esto, así que entre todos tenemos que ayudarnos—Hace una pausa para hacer un profundo suspiro de des estrés—Jamás se me vino a la mente que esto pasaría por mi insignia… así que en parte tengo un poco de responsabilidad en ustedes.

—No es verdad, nos protegiste sin siquiera conocernos, y ahora estás sanando al anciano, que si no me equivoco, es parte de los tipos que te robaron la insignia—Recordando pequeños fragmentos de las menciones de una insignia que alcanzó a escuchar por parte de Shin, Felt y Elsa, tiene esa idea. Shin le dijo que necesitaba su celular para intercambiarlo, escuchó de la joven ladrona ya no la intercambiaría, y el objeto por el que Elsa está creando todos estos acontecimientos. Si es verdad que Shin y Elsa son los que querían negociar por la insignia, quiere decir que Felt y Rom son los que la robaron. Entonces eso le da a entender que la chica plateada es tan amable que llega a curar a uno de los responsables del robo.

—No es algo que se me ocurriera, Shin me dijo que lo hiciera—Responde—Además, puedo aprovechar esto para que después de curarlo, el anciano me pague con información sobre mi insignia. Esto lo hago por mi propio beneficio.

—¿?—A Subaru se le hizo un poco extraño ese comentario, no porque lo dijera, sino por la actitud que hizo al decirlo: lo dijo con una voz seria, pero a la vez preocupada, y no porque sigue concentrada en sanar a Rom, pareciera que no lo hace realmente por su propio beneficio o porque se lo haya pedido Shin, sino porque ella mismo quiere ayudarlo. Nada asegura que después de curar a Rom, este después le vaya a decir algo sobre su insignia.

Subaru al notar esas contradicciones, duda sobre la actitud y personalidad de la chica peliplateada, no es severa como pensaba, sino que posee un cierto nivel de amabilidad que la hace ayudar a las demás personas, aún si no consigue alguna ganancia, una personalidad interesante y casi única, una personalidad bastante atractiva, y combinada con lo hermosa y radiante que es la chica plateada, le agrada, tanto que hace una pequeña sonrisa mientras la mira:

—Creo que… ahora entiendo por qué Shin Wolford estaba tan interesado en obtener la insignia—Susurra para sí mismo.

—¿? ¿Dijiste algo?—Satella vuelve a mirarlo con el rabillo de sus ojos después de escucharlo susurrar.

—¡No, nada!—Responde desviando la mirada, un poco nervioso y con un pequeño sonrojo en sus mejillas.

Volviendo con Shin y Elsa, vuelven a atacarse a la vez, el choque de energía es insostenible, por lo que son forzados a retroceder con un salto. Ambos aterrizan y se quedan en donde están mientras se miran.

—Ahaha, quien iba a decir que después de tanto tiempo encontraría a alguien que esté a mi nivel y me divierta—Comenta Elsa, con éxtasis y satisfacción en sus palabras—En todos estos años nunca me topé con alguien que resistiera tanto una batalla contra mí… es emocionante. Dime ¿Qué te motiva a seguir peleando?—Pregunta, como si se familiarizada con el tema. Shin no está a gusto con ello, pero responde:

—... ¡Lo hago para proteger a la gente!—Exclama—¡No importa si son fuertes o débiles, la gente tiene derecho a vivir!—Con ello, mira por un momento a Satella y los demás que están cerca, en este caso se refiere a ellos como la gente que quiere proteger.

—Oh, ya veo…—De forma extraña para Shin, Elsa suena como si entendiera la situación, y no parece tener alguna objeción al respecto… pero lo que sí tiene es una idea, una que provoca que sonría de forma siniestra—Bien, entonces… ¡No te importará que te ponga a prueba ¿Verdad?!

—¿¡!?—En un segundo, Elsa se abalanza en un ataque frontal, pero no hacia Shin, sino a Satella y compañía, lo hace tan rápido que toma por sorpresa tanto a Shin como a ellos.

—¡! X4—Satella, Subaru, Kazuma y Naofumi se percatan de que Elsa va hacia ellos, y lo hace tan rápido que no les da tiempo de reaccionar. Esta prepara su cuchilla para atacar.

*Slash*

Al último segundo, Shin logra bloquear el ataque de Elsa usando sus manos para bloquear otra vez los antebrazos de ella. Estuvo tan cerca que Shin para detener el ataque, se situó a un metro y medio delante de Satella y los demás. Ellos quedaron conmocionados, atónitos y estupefactos, ni siquiera les dieron tiempo de reaccionar, todo pasó tan rápido. Shin logró salvarlos por los pelos, un segundo más y cualquiera de ellos habría sido asesinado, se apresuró tanto que pese a sus esfuerzos, le cuesta resistir la fuerza de Elsa quien sigue presionando.

—¿¡Qué… qué estás haciendo!?—Entre el forcejeo, Shin le pregunta enojado—¡Tu pelea es conmigo, no con ellos!

—Lo sé—Responde, aún aplicando presión—Pero dijiste que peleabas para proteger a la gente ¿No? Te quise poner a prueba—La forma en la que lo dijo, la hace parecer como si no sintiera culpa alguna.

—¿¡Qu-¡?... ¿¡Qué!?—Exclama. Elsa aplica un poco más presión para dificultar al peliazul—¡Aaah…! ¡Aaaah!—Shin, estando en un punto en donde ya no resiste más la fuerza de Elsa, desata un poco más de poder, obteniendo más de la fuerza necesaria y empuja a Elsa a metros de distancia, y de inmediato esprinta y ataca en ráfaga con puños y patadas. Elsa reacciona rápido, y esquiva con una dificultad moderada todos los golpes. Shin al ver que sus ataques no consigue nada, en un ataque en combo lanza una patada giratoria horizontal a la derecha y de inmediato hace un golpe descendente tipo martillo con sus dos manos. Elsa esquiva tanto la patada giratoria como el golpe martillo, el primero con un pequeño salto hacia atrás y el segundo con un gran salto de media luna hacia adelante, saltando por encima de Shin. Elsa aterriza arriba del mostrador de la bodega, mostrando elegancia al aterrizar.

—Proteger a los demás es una tontería, no consigues nada de ellos, es mejor dejarlos morir y preocuparte por ti mismo, o si no, usarlos a tu favor, ¿No crees?—Le dice, con un tono que la hace parecer sabia. Ante el comentario, Shin se enoja más, tomando un impulso vuelve a ataca con puños y patadas, Elsa los vuelve a esquivar con la misma dificultad. Shin lanza un fuerte golpe con la mano izquierda, y Elsa lo esquiva con un salto corto a la derecha, aterrizando en el suelo, Shin no se detiene y corre hacía ella para darle una patada derecha, que otra vez Elsa esquiva, está vez con un giro de media luna hacia la izquierda… el intento de Shin de golpear a Elsa continúa, y ella también continúa esquivando—Esta batalla se alarga más y más, y ya no has hecho nada interesante. Debo decir que me estás decepcionando—Vuelve a comentar Elsa, perdiendo toda esperanza en su deseo—Así que… te mataré—Para cumplir su nuevo objetivo, deja la defensiva y ataca a Shin con su cuchilla. El peliazul esquiva los ataques, sintiéndose forzado a defenderse. Una de las estocadas de Elsa pasa de largo, dejándola desprotegida por un muy corto momento, Shin al notarlo, no duda en hacer un contraataque, ya que Elsa dejó desprotegido su abdomen, tiene la oportunidad de golpearla allí, así que intenta atacar usando su pierna izquierda, hasta que…

*Slash*

*Corte*

Con un giro de un poco más de 120 grados, Elsa se da un poco más de un cuarto de vuelta y ataca con gran velocidad, usando una cuchilla kurki con la mano izquierda a la cara del peliazul

—¡Ahhhhgg!—Gritando, Shin retrocede, cubriendo su cara con ambas manos. El ataque de hecho fue tan rápido y repentino que no tuvo forma de esquivarlo, ahora de su cara empieza a correr sangre.

—¡Shin!—Exclaman Satella al ver lo que pasó.

—¡! X3—Kazuma, Subaru y Naofumi también lo vieron, no dicen nada, pero están igual de preocupados, no solo porque el estado del peliazul se vio afectado, sino que por la forma en la que sostiene su cara, hace parecer que el ataque de Elsa le dio en los ojos, dejándolo ciego. Satella y los demás no notaron que Elsa atacó con su cuchilla kurki en la mano izquierda, algo extraño porque antes ya hizo un ataque con ella en la mano derecha, así que aún si se tratara de un contraataque, no era posible que hubiera un momento en el que cambiara la cuchilla de su mano derecha a la izquierda, aunque eso ya no es una duda porque una vez que Elsa se coloca en guardia frente a Shin, enseña una gran sorpresa:

Resulta que tiene una cuchilla kurki adicional, una con el mismo diseño y características que la primera. Dado que no le era posible realizar un contraataque con su cuchilla en la mano derecha, Elsa no se le viene a la mente una mejor idea que atacar con un arma que hasta el momento no ha revelado. En toda la batalla sólo ha usado una cuchilla, así que todos se confiaron en que era su única arma, además, en el momento que Shin la iba a atacar de tan cerca, no tendría otra oportunidad para realizarle un daño severo, así que desenfundando su otra cuchilla con la mano izquierda, realiza su ataque. En el momento en el que Elsa se coloca en guardia, hace un pequeño gesto en el que demuestra estar complacida con lo ocurrido.

—¿Qué… qué fue eso…?—Aún sosteniendo su cara y soportando el dolor, Shin pregunta para sí. A pesar de que no le es necesario responder, Elsa al escucharlo le dice mientras lo apunta con su cuchilla izquierda:

—No fue nada, sólo te ataqué con otra cuchilla que tenía.

—¿Otra…?

—Sí. Soy una depredadora después de todo, y un depredador siempre tiene dos colmillos—Comenta, sintiendo éxtasis mientras lame la sangre que quedó en la cuchilla kurki de la mano izquierda. No cabe duda que Elsa es una profesional en su materia, ya es muy fuerte con una cuchilla, teniendo dos lo es mucho más, al inicio no usó las dos porque no le pareció necesario, consideró que todos son débiles, pero al querer acabar rápido con Shin, decidió hacerlo—Bien, ahora que ya te lo expliqué, te daré el golpe final—Tomando una pose de combate con ambas cuchillas, Elsa se dispone a realizar su cometido, mira a Shin por un momento, viendo cómo sigue cubriendo su cara con sus manos, no evita sonreír con malicia al ver lo vulnerable que es, lo matará al instante, así que se impulsa mientras prepara sus brazos para un fuerte ataque con sus cuchillas. Los demás se quedan viendo el ataque de la joven mujer, y no pueden hacer algo al respecto: Satella sigue empleando su magia en la herida de Rom, y Kazuma, Subaru y Naofumi no podían detenerla, están lejos, y no poseen un movimiento para atacar a distancia, y aunque uno o todos ellos corrieran para detener el ataque o para quitar a Shin de la trayectoria, no lo lograrían, la muerte de Shin es inminente... hasta que, para la sorpresa de todos… Shin esquiva esquiva el ataque dando un paso hacia un lado.

—¡! X4

—¡!—Tanto Satella y compañía como Elsa se sorprendieron del acto… el cual no terminó allí, ya que después, Shin deja de cubrir sus ojos y aplica un sorprendente contraataque: con su mano izquierda, genera un pequeño círculo mágico azul, y de este, sale una espada, una espada mágica de empuñadura gris y delgada, y su hoja es azul, igual a su fuego.

*Slash*

*Corte*

Con la velocidad y precisión exacta, ataca a Elsa con esa espada. Igual al ataque sorpresa de Elsa, el ataque de Shin alcanza el rostro de la joven mujer, en la zona de sus ojos. La estocada alcanza a destruirle los lentes, partiéndolos por la mitad, y también le crea una cortada en la frente. Elsa en reacción, retrocede, deja caer sus cuchillas kurki y rápidamente cubre su rostro con su antebrazo. Al no cubrir su cara por completo, se ve que comienza a derramar un pequeño hilo de sangre que pasa a un lado de su nariz.

—… ¿Qué…?—Es lo único que se le ocurre decir Kazuma al ver lo que pasó. Subaru, Naofumi y Satella también están en las mismas, sin saber cómo reaccionar. No solo ellos, Elsa también está en las mismas, resistiendo el dolor, se limita a cubrirse la cara mientras presta atención a Shin, quien ya dejó de cubrir su cara

Tal y como los presentes temían, Shin recibió la cortada en sus ojos, en el ojo izquierdo para ser más preciso. Este actualmente está cerrado y derramando sangre, el corte fue lo suficientemente profundo para dejarle una cicatriz que sobresale en su cara. Pese a ser algo doloroso para cualquiera, Shin se mantiene fuerte.

—Resultaste ser una caja de sorpresas, todo este tiempo tuviste una espada mágica—Elsa, aún cubriendo su cara, comenta—Debo decir, que… eres más peligroso de lo que creí—Vuelve a hablar, pero deja de cubrir sus ojos para ver a Shin, y al hacerlo… revela algo que se convierte en lo más impactante para el peliazul y a los demás:

Los ojos de Elsa son rojos, y no, no se refiere al iris. La esclerótica de ambos ojos es de un tono de rojo tan intenso que se asemeja mucho a la sangre. Satella, Kazuma, Subaru y Naofumi se sorprenden bastante, la revelación provoca que casi no sean capaces de verle el rostro.

—Ojos… rojos…—Shin es el que más se sorprende, pues él reconoce esos ojos, no son algo que cualquiera puede tener, pues esos ojos rojos, le pertenecen a una especie en particular—Eres… eres… ¡Una archidemonio!—Exclama. Un silencio del peor tipo se manifiesta segundos después. Nadie dice nada por un momento… el silencio realmente es incómodo.

—¿Archidemonio?—Eliminando aquel silencio para él, su equipo y la chica plateada, Kazuma pregunta.

—¿Qué es eso?—También pregunta Subaru.

—Se los llama así a los seres que poseen parte del poder oscuro del Rey Demonio…—Para responder a esa duda, Satella hablar—Son seres de oscuridad, con deseos de matar y destruir todo lo que esté vivo. Son extremadamente peligrosos—Mientras responde, Kazuma, Subaru y Naofumi notan que la voz de la chica plateada se volvió más seria que antes, mientras tiene una mirada preocupante a la joven mujer.

—¿De verdad son tan peligrosos?—Pregunta con preocupación Kazuma.

—Demasiado. Son muy pocas las personas que les pueden hacer frente—Responde.

—¿Qué significa esto?—Shin pregunta, con seriedad y tensión mientras mira a la joven mujer—Eres una archidemonio con un sentido de la razón… perfectamente intacto.

—¿Sorprendido? Hahahaha—Ríe. Normalmente hay dos características más destacadas en un archidemonio: sus ojos rojos y su falta de razonamiento, en lo segundo se refiere a que ellos actúan sin pensar, sólo de forma violenta y descontrolada… pero en esta ocasión, ese caso no aplica: Elsa acaba de confesar que es una archidemonio, y una que puede razonar. En la historia jamás hubo un caso de un archidemonio que sea autodidacto, y como es la primera vez que pasa, es algo como para quedar impresionado. Shin sigue viendo a Elsa, bastante serio y enojado, mientras que ella no hace reacción alguna, se queda allí, parada, mirando a todos con sus ojos color sangre. Uno puede sentir que lo que sea que vaya a pasar, la involucra a ella:

De repente, alrededor de Elsa aparece un aura de energía, un aura púrpura oscura que sale de su cuerpo, todos son capaces de verla, y se sorprenden. El aura se intensifica, mientras más grande se vuelve, más poder demuestra tener Elsa, el suelo alrededor suyo se sacude, y pequeños fragmentos de suelo comienzan a levitar, el ambiente se vuelve siniestro, es como si estuviera acumulando poder, más, y más poder, hasta que… Elsa alza la mirada, mostrando una sonrisa sádica.

*¡Boom!*

Una explosión de energía oscura se expande y destruye todo lo que esté a su alcance. Shin al percatarse de la acumulación de energía, retrocede hasta quedar cerca de Satella y los demás. Se sitúa entre ellos y con sus manos genera un círculo mágico azul en el suelo, que al instante forma una cúpula mágica conformada por pequeños rombos del mismo color que rodea y cubre a todos.

Gracias a la cúpula de Shin, él, Satella, Kazuma, Subaru, Naofumi y Rom son protegidos de la explosión. Exceptuando a Shin que está de pie empleando la barrera y a Rom que sigue en el suelo inconsciente, todos se agachan para protegerse de la explosión de energía oscura generada, se mantienen dentro de la barrera, tratando de resistir también la onda explosiva que los quiere empujar. No hay forma de saber qué hubiera pasado si Shin no hubiera hecho eso, pero de seguro no hubiera sido bonito.

La explosión tarda alrededor de 20 segundos antes de terminar y desaparecer. Cuando el ambiente parece estar tranquilo, Kazuma, Subaru y Naofumi se levantan, tosiendo un poco por el polvo producido, los tres están bien. Satella también está bien, no se coloca de pie porque sigue sanando a Rom. Shin, después de revisar el estado de la cúpula mágica (la cual resistió bien la explosión), deja de generarla y hace desaparecer el círculo mágico. Por seguridad se mantiene atento a cualquier movimiento. Otros 10 segundos pasan, y el polvo desaparece, ahora revelando un nuevo escenario: gran parte de la bodega de botines fue destruida, parte de las paredes laterales y del mostrador hacia atrás son las estructuras que siguen de pie, la pared frontal y el techo fueron destruidos, debido a ello, también se revela que es de noche, el sol se fue por completo, dejando ver en el cielo a las estrellas que acompañan a la luna llena. Además de las paredes y el techo, cualquier otro mobiliario que estaba en la zona (cómo mesas y sillas del local) fueron destruidos, lo único que quedó después de la explosión, es la joven mujer causante de la misma.

Todos miran a Elsa, está de pie, con la mirada hacia abajo, físicamente no tiene ningún cambio, pero sí en poder, aquella aura púrpura oscura sigue alrededor suyo, es más densa y oscura que la que tenía al principio, a simple vista uno se puede dar cuenta de que el ambiente alrededor suyo cambió, es más intenso y siniestro, uno no sabría cómo acercarse a ella sin sentir repelús y miedo.

—Para ser honesta, no esperé que fueras capaz de descubrirme, pero lo hiciste, eres sorprendente… cómo muestra de mi agradecimiento ¡Te enseñaré mi verdadero poder!—Como si la explosión que causó no fuese nada importante, Elsa les comenta, sonando confiada y sádica—¡No hay nada ni nadie que pueda detenerme, soy invencible! Debes sentirte honrado, antes de morir serás capaz de verme en mi máximo esplendor, así que… ¿Quieres continuar nuestra batalla? Aunque debo decirte que ya no tienes posibilidad alguna de ganarme—Si Elsa está bastante confiada con su nuevo poder, diciendo que acabará con el peliazul siendo el único que le ha dado una batalla a la par, quiere decir que de verdad nadie la puede vencer… o que es una habladora. Para colocar las cosas en un punto más crítico, Elsa camina un poco hacía adelante, se agacha y recoge del suelo las cuchillas kurki que dejó caer cuando Shin la atacó en el rostro, luego las hace girar con las manos y las empuña en posición. Ahora teniendo sus dos cuchillas, está preparada continuar el combate.

—(El poder que tiene… es demasiado)—Piensa en su mente Shin, bastante preocupado—(Me sorprende que al tener tanto poder no se haya corrompido)—Coloca un gesto de preocupación notorio—(No tengo otra opción, si voy a vencerla, tengo que desatar todo mi poder)—Afirma, pero sin gustarle la idea. El verdadero poder de Shin es casi desconocido, su familia son las únicas personas que conocen su verdadero potencial… aunque es posible que no del todo. Una cosa que le dijeron sus abuelos, es que su poder es incalculable, y que por nada en el mundo debe usarlo por completo, ya que llamaría la atención de alguna potencia mundial que quisiera tenerlo para ellos, y además pondría en peligro la seguridad de quienes lo rodean. Si se topaba con un evento en el que realmente le era necesario pelear para resolverlo, tendría permitido usar como máximo el 20% de su poder. Desde la batalla contra Elsa, le era necesario ignorar un poco condición, usando entre el 24 al 28%, estando a la par de su contrincante. Pero ahora que Elsa desató su verdadero poder, se estima que es tres veces mayor y en el que posiblemente aumente conforme se alargue la batalla, estaba en un problema, así que la única solución para eso es pelear con todo su poder, pero como se dijo antes, es peligroso para la gente a su alrededor. Por un momento regresa a ver a Satella y las demás personas a las que protege—(Si lo hago, es muy probable que Satella, el señor Rom y los demás salgan lastimados)—Aún en conflicto para tomar la decisión, vuelve a ver a Elsa—(Pero… con mi poder actual no lograré nada, debo ir con todo)—Un momento después de pensarlo, decide optar por la idea, y en su interior, poco a poco libera su energía, acumulando más… y mas…

—¡Es suficiente!—Cómo si de un Dios se tratara, una voz de rotunda autoridad se escucha desde el cielo, y al segundo siguiente una llama aparece, quemando desde el centro de la bodega de botines. La llama está llena con una terrible malicia que atraviesa la habitación y detiene la acumulación de energía que Shin estaba haciendo. Justo ante los ojos de todo, en medio de un pilar de humo, ven una roja, ardiente y brillante figura—Lamento mucho la tardanza. Espero haber llegado a tiempo.

— T-tú eres…—Dice Elsa ligeramente impresionada al ver al nuevo individuo presente. Las llamas ondean y avanzan. Su sola existencia es suficiente para hacer que Shin, Satella, Kazuma, Subaru, Naofumi he incluso Elsa se detengan. Tomando las miradas de todos los presentes, sin ser sacudido ni un poco, está un absoluto sentido de voluntad, con ojos azul cielo brillando con un puro sentido de la justicia, el joven hombre sonríe débilmente:

—¡Ahora… es tiempo de bajar la cortina de este espectáculo!—Declara el héroe, peinando hacia atrás su cabello rojo.

Anteriormente

Por los barrios bajos, y alejándose cada vez más de la bodega de botines, Felt corre: asustada, desesperada y con miedo porque una temible batalla se desencadena detrás suyo, y se preocupa de lo que pueda pasar después.

Como las piernas de Felt se encargan de llevarla lo más lejos que puede, ella sacude su cabeza para tratar de negar el desorden de pensamientos que circulan a través suyo. Era claro que si se hubiera quedado allí, hubiera sido asesinada. Teniendo a Elsa como oponente, que demostró su poder al asesinar a Rom, incapacitar al tipo con el escudo, superar a la semi-elfo y su espíritu, casi matar a los dos jóvenes de deportivo, y en este momento librar una batalla contra Shin que a simple vista es la única persona actual que la puede mantener a raya, no tiene oportunidad, y también quedó demostrado eso cuando intentó atacarla pero casi muere en el intento. En dos ocasiones estuvo cerca de morir, la primera cómo ya se dijo antes, cuando trataba de atacar a Elsa con su protección del viento, y la segunda cuando iba a escapar, por fortuna, Shin la salvo en ambas ocasiones. Felt anteriormente demostró estar impresionada por las habilidades de Shin: cuando mandó a Elsa a estrellarse a una pared con una patada, y cuando retuvo un golpe. Al principio, ella pensaba que Shin apenas sí podía pelear, cuando lo conoció y lo atacó, demostró tener buenos reflejos para esquivar, pero nada más, no parecía tener experiencia luchando y tampoco estar acostumbrado a ello para nada. Sus limpias manos y dedos eran muestra de que nunca había tratado de agarrar un arma antes, y su limpio cabello y piel era prueba de que nunca antes había estado herido, como si hubiera vivido una vida refugiada, en la cual no era necesario luchar… vaya que estaba equivocada. Con dos movimientos, Shin demostró estar a un nivel superior al de los demás, como si fuera un prodigio en los combates, y todas esas características se formaron porque es bastante fuerte y nadie le ha dado un combate de su nivel… hasta hoy.

Es raro, pero Felt frota sus ojos llorosos, llorando por dos cosas: por la muerte de Rom, y por sentirse preocupada por Shin. Incluso si tiene razón para estar triste por Rom, Shin es alguien que acabó de conocer, ¿Por qué le importaría si muriera? No está segura, pero el hecho de que le dijo que Rom arriesgó su vida por ella, y que en estos momentos se enfrenta a Elsa para que ella escape, pudo influenciar en algo. Shin, a pesar de no saber nada de Felt, demostró una noción de caballería que sacó lo mejor de él, y también demostrando su razonamiento, algo más allá de sus medios. Felt simplemente debería reírse, el peliazul a pesar de haberla "engañado", fue y trató de actuar como un noble caballero y permitirle escapar… un evento con poco sentido. Pese a eso, ella no entendía lo que estaba sintiendo: es una sensación rara que la afecta emocionalmente y le hace sentir algo extraño en el pecho, es difícil para ella describir qué es, pero al no ser un buen momento, deja la respuesta para más tarde y sigue corriendo.

—¡Por favor…! ¡Que alguien me ayude!—Aunque sabía en su mente que debería estar volando por los callejones hasta desvanecerse, prefirió correr hacia la calle principal, sin aliento y con una expresión de pánico en su cara, mirando en todas direcciones para buscar a alguien que la ayude de cualquier forma—¡Alguien, quien sea…! ¡Por favor, necesito ayuda…!—Sigue rogando, realmente desesperada y preocupada, no obstante, la respuesta que recibía era terrible:

Mientras corre, como si fuera algo sucesivo, la gente en sus casas cierran de golpe las puertas y ventanas, apagaban luces y no hacen ruido, ignorando por completo los gritos de súplica de la joven ladrona. Es bastante desagradable que la ignoren de esa manera, pero esa gente tiene sus motivos: en los barrios bajos se conoce más o menos quién es de mala muerte, a qué se dedica y con quienes se relaciona. Muchos conocen a Felt, sabiendo que es una ladrona que se dedica al oficio: robar y engañar, además es de personalidad arrogante, siendo codiciosa y bastante retórica, así que no se sorprenden si ven que llega a meterse en problemas, lo mejor para ellos es no involucrarse, ignorándola y cerrándole las puertas, más aún si la ven correr desesperada y gritando ayuda, como si alguien la quisiera asesinar. Felt siente a la gente cerrar sus puertas y ventanas, no tiene tiempo reaccionar como lo sabe hacer, sigue gritando y buscando ayuda… y entonces, finalmente después de correr por varias calles con los ojos borrosos por sus lágrimas, llega a chocar con alguien. Felt por el impacto cae hacia atrás y en cambio el individuo con el que chocó sigue de pie. Un poco aturdida por el impacto, Felt seca sus ojos con sus manos y alza la mirada hacia arriba para ver a esa persona… dónde al verlo, se llega a sorprender de su apariencia.

—Entendido. Te ayudaré—Aquel individuo, sonando elegante, familiar, comprensible y serio, acepta acudir a su llamado.

—Reinhard...—Murmura Shin, que lo reconoce casi al instante, sorprendiéndose por volverlo a ver y en esta situación.

—Es un gusto volver a verlo, joven Shin. Supongo que no ha pasado mucho desde que nos vimos por última vez. Lamento llegar tarde—El joven pelirrojo Reinhard se gira hacia Shin, teniendo una sonrisa compungida. Incluso mientras Reinhard se voltea, cada movimiento parece perfectamente entrenado y meditado. La manera en que se manifestó a si mismo, fue distinta a la vez en la que conoció Shin por primera vez en el callejón. Mientras Shin lo mira, piensa que ahora contempla al verdadero Reinhard. Cerca de ellos, Satella, Kazuma, Subaru y Naofumi también están sorprendidos al verlo, en especial los tres últimos, además de ser testigos de su increíble aparición, sienten que este tipo es fuerte, muy fuerte.

Sin bajar su guardia por un momento, Reinhard mira adelante, y gira sus ojos hacia la belleza de negro que ahora concentra su animosidad hacia él. Los ojos azules de Reinhard se estrechan, como si recordara algo:

—Cabello negro y ropa negra, y una espada de curva particular de los países del norte. Con todas esas características alineadas no se puede confundir. Eres la "Cazadora de Entrañas", Elsa Gramhilde Cierto?

—... ¿Cazadora de Entrañas?—Murmura Shin, con un ligero tono serio en su voz.

—Es un alias basado en su forma única de matar. Es bien conocida en todo el país por ser una mercenaria de alto nivel de búsqueda, y por ser peligrosa—Responde fielmente en respuesta mientras centra sus ojos claros en Elsa—Aunque… quién iba a decir que fuera de todo pronóstico, también es una archidemonio—Hace una observación adicional al darse cuenta de los ojos rojos de la joven mujer.

—Reinhard. Ah, sí. El caballero entre caballeros… conocido como "El Maestro Espadachín". Asombroso, nunca pensé que conocería a un oponente tan agradable—Elsa comenta, sintiéndose admirada y extasiada.

—Hay muchas cosas que quiero preguntarte, así que te recomiendo que te rindas—Le advierte el joven pelirrojo, sonando serio.

—¿Esperas que una depredadora hambrienta como yo se detenga frente a su jugosa presa? ¿Un espécimen perfecto, ya cansado y goteando sangre?—Elsa lame sus rojos labios sensualmente con su look de éxtasis mientras mira a Shin.

—Ya veo...—Responde Reinhard, rascando el lado de su mejilla como si deseara que hubiera otra manera. Sin desviar su vista, habla—Joven Shin, debo pedirle que se haga a un lado..

—¿?

—Le agradecería que esperara allá, junto con ellos y descanse. No se preocupe de lo demás, yo me haré cargo—Sugiere, refiriéndose a Satella y los demás con "ellos". Shin siente el poder mágico de Reinhard, es bastante alto, posiblemente igual al de Elsa… sin embargo.

—Lo siento, pero no puedo dejar que lo hagas—Comenta, sonando serio pero con una pequeña sonrisa—Agradezco mucho que quieras ayudarnos, pero es tu día libre, no tienes que ser parte de esto…

—No diga eso. Que sea mi día libre no quiere decir que me abstenga de restaurar el bien. Si me pide que no participe, quiere decir que tiene todo bajo control a pesar de su estado, ¿No? Aún así quisiera ayudarlo.

—Hmm… sé que puedes ayudarnos… es solo que tampoco quisiera involucrarte, ya he involucrado a mucha gente… pero si de verdad quieres ayudarnos de todo corazón, está bien, acepto—Shin quiere abstenerse de involucrar a más gente en esta disputa, muchos resultaron heridos o están al borde de la muerte, es mejor evitar más bajas. No obstante, Reinhard demuestra su determinación, queriendo ser partícipe en esto, y como es un buen tipo, es difícil rechazar su ayuda, y como es fuerte, no hay motivos para dudar de su eficiencia. Así que acepta la ayuda—Entonces luchemos juntos contra ella, ¿Qué te parece?—Reinhard mira el ojo de Shin, donde hay un gesto de determinación y confianza que lo acogen, lo que lo lleva a asentir sin dudas, aceptando los términos con suma confianza.

—¿Está seguro que puede continuar? ¿No le causará problemas su ojo lastimado?—Pregunta.

—No, aún puedo ver, y eso es suficiente. Al igual que Elsa, también dejaré de jugar—Afirma, y entonces, el aire alrededor suyo se comprime de tal modo que todos lo ven, y acompañado de una pequeña onda expansiva, llamas azules rodean el cuerpo del peliazul… aunque más bien, Shin es rodeado por un aura azul tan intensa que lo hace parecer estar rodeado de su característico fuego.

Los demás al su alrededor se sorprenden de esta demostración de poder. A excepción de Reinhard… Satella, Kazuma, Subaru y Naofumi se dan cuenta que en todo este tiempo, Shin ha tenido habilidades escondidas y poder de sobra, y en estos momentos está listo para utilizarlo. Les molesta saber que todo el tiempo tuvo ese poder y no lo usó desde el principio, si lo hubiera hecho, se hubieran ahorrado muchos problemas. No descartan la posibilidad de que no lo utilizó por un motivo importante, por ejemplo que exista un efecto negativo en su uso, como la pérdida de control o el coste de su salud, o una norma inquebrantable que le obliga a contenerse. Si es así, entonces eso explica su abstinencia. Reinhard sigue mirando por un momento a Shin, impresionado de la energía mágica color azul que lo rodea, en una reacción, hace una pequeña sonrisa:

—Es como dicen... no, es incluso mejor, su poder es sorprendente—Alaga. Shin no tiene una respuesta para el alago, lo mira por un momento más antes de volver a ver a Elsa, y Reinhard hace lo mismo—Será un gran honor pelear a su lado.

—El sentimiento es mutuo—Le responde el peliazul, esta vez teniendo una respuesta—Confío mucho en que haremos un buen trabajo en equipo. Quisiera que tengas en cuenta que esa mujer es prácticamente un monstruo, así que no bajes la guardia en ningún momento.

—Entendido. Afortunadamente puedo decir que luchar contra monstruos es mi especialidad—Responde el joven pelirrojo confiadamente, situándose cerca de Shin, sin ninguna señal de que se preparara para la batalla, ni siquiera sujeta la espada en su cintura pero continúa desafiante.

Tal vez nadie lo puede notar, pero Elsa está bastante frustrada por tener que enfrentarse a Shin y Reinhard a la vez, dos individuos con un gran poder, le preocupa que la superen aún cuando usa su poder de archidemonio, pero no quiere decir que no lo intentará, tal vez si sea posible vencerlos. Así que después de inhalar afiladamente, el kukri en su mano vuela hacia adelante, en un momento, hacia el cuello de Reinhard. Todos pueden ser testigos de que en estos momentos Elsa ataca con todo desde el inicio. Hace una estocada con la que hace parecer que corta el mismo aire mientras apunta al cuello del joven caballero de cabellera roja. Algo preocupante en el proceso es que Reinhard está indefenso, no parece hacer alguna magia o pose de combate que le permita bloquear o evitar el ataque. Uno incluso ya estaba imaginando la cabeza de Reinhard separándose de su cuerpo. Sin embargo…

—Realmente no quiero ser violento contra una mujer, pero tendrás que disculparme— Reinhard, empezando de una manera caballerosa y con el tono de voz caído, dice mientras da un paso adelante bastante fuerte. De repente una presión fractura el suelo debajo de él que hace que Elsa al estar cerca de su objetivo se detenga, producto a un repentino choque que tiene con una onda expansiva creada por aquella presión. Eso provoca que por un momento quede suspendida en el aire. Aprovechando eso, Reinhard lanza una patada a un costado de Elsa y la envía a volar. A los demás que están de espectadores de la batalla quedan sin habla. Aún cuando solo dio un paso hacia adelante, la presión del aire causada fue suficiente para crear un viento que sacudió el edificio entero. Elsa quien recibió el impacto directo, es mandada a volar como una hoja. Durante su trayecto, en medio aire usa sus manos y pies para frenar usando el suelo, logra hacerlo después de tres segundos, cuando se detiene, alza la mirada para encarar a sus oponentes, y al hacerlo, reacciona lo más rápido que puede, porque de repente, Shin se impulsa hacia ella, teniendo preparado su espada con ambas manos.

*¡Clank!*

Al último segundo, Elsa bloquea la espada de Shin con sus cuchillas kurki en X, se mantiene de pie y usa sus fuerzas para que su guardia no se rompa. Shin aprovecha el momento para deja su mano izquierda libre y con ella forma un pequeño orbe de energía azul que lo apunta hacia Elsa, para después este orbe explotar y crear un fuego azul expansivo.

—¡Grrr… gghhaaaaaaah!—Elsa trata de resistir el fuego que la rodea, deja de resistir la espada de Shin y es mandada a volar, estrellándose en un fragmento de pared, viniéndose abajo mientras hace el sonido respectivo de un derrumbe y una nube de polvo se presenta después. Mientras el peliazul retrocede con un salto, Reinhard mantiene su guardia alta, atento a cualquier movimiento, pero no quiere decir que no se sorprendió, pues acabó de ser testigo de un sorprendente ataque combinado. Satella y los demás a diferencia, se sorprendieron mucho.

—No. No hay manera, eso no puede ser posible… ¿Cierto?… ¿¡Qué demonios fue eso!?—Rompiendo la tensión del ambiente, Subaru exclama, teniendo una mirada sobresaltada. Nadie cerca suyo supo qué decirle.

Shin aterriza cerca de Reinhard, relaja un poco su cuerpo y mantiene una postura de combate con la espada mientras mira al lugar donde se estrelló la joven mujer, ya que la nube de polvo se disipa, mostrando la pared destruida.

Desde los escombros, aparece una pequeña onda explosiva oscura, despejando los escombros alrededor y desaparecer, revelando a la vez a Elsa, estando de pie y mirando a sus oponentes. Para la sorpresa de Shin y los demás, ella no presenta tener heridas de haber sido lastimada por ese ataque, no hay rastros de quemaduras, lo único distinto en ella es que su aura oscura se volvió más débil:

—Eso estuvo cerca… muy, muy cerca—Comenta, doblando su cuello a la izquierda para reducir la tensión en su cuerpo. Shin no le responde, se mantiene firme y atento. Hay que volver a mencionar que Elsa no recibió ningún daño, ninguno de los presentes lo podía creer, ella fue prácticamente quemada, incluso hizo un gritó del dolor pero actúa como si nada le pasara—(Diablos... ese ataque estuvo muy cerca de lastimarme)—Elsa piensa para sí—(¿Cómo rayos hizo eso? Me hubiera dañado mucho si no tenía el aura oscura rodeando mi cuerpo, me ayudó a absorber el fuego alrededor mío. Maldición, debo tener más cuidado al enfrentarlo)—Termina, y empuña su cuchilla kurki para una posición de combate.

—Nunca he visto un movimiento como ese, debo decirle que me impresionó—Situándose a lado de Shin, Reinhard comenta—Pero si me permite sugerir, pienso que es mejor que yo esté al frente para atacar cuerpo a cuerpo, en cambio usted puede atacar con magia a distancia.

Reinhard no duda de la eficacia de Shin con la espada y con la magia, sugiere ese plan para que ambos se distribuyan equitativamente los roles: Reinhard ataca con la espada y Shin con la magia, así la tarea de derrotar a Elsa será más equilibrada y más fácil. Shin al escucharlo, duda un poco en la estrategia que Reinhard propone. Aún cuando cada uno hizo un movimiento, su formación está bien hecha y piensa es mejor que sigan así. Aunque, al pensarlo mejor, recuerda que Reinhard es un espadachín, tiene bastante experiencia en combate cuerpo a cuerpo, resulta más útil que vaya al frente, mientras que él, siendo experto en la magia, lo apoya con su magia de todo tipo.

—Bien, de acuerdo—Acepta el plan y se sitúa a un lado y atrás para dejar a Reinhard al frente—No bajes la guardia—Aconseja. Reinhard asiente, y camina para situarse delante, ahora encarando a Elsa:

—No importa que estrategia usen, nunca me ganarán—Le dice con un tono arrogante, mientras sacude con una mano su ropa limpiándola del polvo—Aunque debo admitir que me interesa pelear contra el caballero entre caballeros. Espero que seas lo que todos los demás dicen que eres.

—Solo espero poder cumplir con tus expectativas—Responde, preparándose para combatir, pero sigue sin desenfundar su espada, cosa que Elsa nota:

—Dime, ¿No usarás esa espada tuya? No me importaría tener una probada de su legendario filo—Después de preguntar, Elsa apunta a la espada de Reinhard, por alguna razón que todos desconocen, no la desenfunda para el combate. Este en respuesta sacude su cabeza negando:

—Esta espada está hecha para que solo pueda ser desenfundada cuando tiene que serlo. Si aún permanece en su funda, significa que no es necesario.

—Me estás subestimado. ¿No estás viendo? Soy una asesina, y una archidemonio consiente, necesitarás de todo tu poder para vencerme—Es raro, pero por cómo se ven las cosas, Elsa quiere enfrentar a Reinhard en su máximo poder.

—Es cierto, eres peligrosa. En circunstancias así, consideraría usarla. Pero como ya estás débil, y estoy luchando junto al joven Shin, no es necesario—Elsa coloca una expresión ligera de decepción, al ver que no hay nada que pueda decir para hacer que Reinhard use su espada, se da por vencida con el tema:

—Bien, como quieras, pero no digas que no te lo advertí.

Shin estando cerca, también piensa que Reinhard subestima a Elsa al no usar su propia espada, sin embargo, el poder que siente en Reinhard simboliza lo contrario, porque se vuelve más y más grande, queriendo decir que peleará con un poder que supere al de Elsa, así que Shin no dice nada y deja de Reinhard actúe como le parezca conveniente.

—Bien, entonces…—Reinhard repentinamente aleja sus ojos de Elsa y mira al otro lado dentro de la bodega de botines. Sus ojos eventualmente se colocan en una espada de aspecto viejo que se encuentra debajo de varios escombros, alcanza a verla gracias a su empuñadura marrón y amarilla. Usa su pie para patearla, enviándola por el aire en donde gira. Cuando está cerca de caer al suelo, la agarra fácilmente de la empuñadura con su mano y la balancea una vez, como si la estuviera probando—Usaré esta espada para enfrentarte. ¿Te opones?—Le pregunta, listo para enfrentarse.

— No. Es maravilloso... maravilloso—Responde Elsa, realmente sin tener alguna objeción—Bien, ¡Sera mejor que me hagas pasar un buen rato!—Exclama. Usando su cuchilla, hace el primer ataque, lanzándose a un lado con un movimiento deslizante para aumentar su velocidad. En respuesta Reinhard prepara su postura para balancear su espada desde abajo, directo hacia arriba. En ese momento de ataque y defensa, todos son capaces de tener una vista clara de lo que sucede: Reinhard ataca, de manera sublime y mágica, perfectamente maniobrado. Da en el blanco, justo en el espacio del kukri de Elsa donde conectan la empuñadura y la hoja. A pesar del hecho de que eran dos piezas de acero chocando juntas, la espada mostró una increíble cantidad de poder cortante, rebanando la hoja. Con un movimiento así, daba la sensación que en vez de tener en sus manos una espada vieja, oxidada, mellada y al borde de su desmantelamiento, Reinhard tiene un arma brillante, atesorada, nombrada como leyenda entre generaciones y destinada a acabar con la oscuridad en el mundo. La técnica de espada de Reinhard captura cada onza del desempeño que podía ser extraído de la espada y lo usa a voluntad. Después de ver a su arma siendo destruida, Elsa no tiene palabras para el destino del kukri que le quedaba en su mano. Sólo quedó la empuñadura, y el resto…

—Ahora que has perdido tu arma, te recomiendo que te rindas—Cuando Reinhard se da la vuelta, tiene la hoja del kukri que rompió en su mano libre. Con un golpe rápido de su muñeca, la arroja, y con un sonido afilado se atascó, se clava en la pared cerca de Elsa. Esta en reacción se sobresalta, abriendo un poco más sus ojos mientras hace un gemido de sorpresa. Hay un momento de pausa en la batalla, en donde todos lo usan para sorprenderse de aquel movimiento del joven caballero de cabellera roja, Shin es el menos sorprendido, y Kazuma y Subaru los que más están. Satella y Naofumi son los que están en un punto medio de sorpresa.

—Ese tipo tampoco es normal, ni siquiera puedo encontrar una explicación de cómo hizo eso—Subaru suelta un poco de lo que piensa para sí, nadie responde a eso porque tampoco tienen la respuesta, y en vez, continúan viendo el campo de batalla.

Elsa está de rodillas y con la mirada baja, uno puede pensar que Reinhard le quitó su voluntad de pelear y en vez, mejor se da por vencida. Shin no piensa en eso, antes ya fue víctima de engaños y sorpresas por parte de ella, está muy seguro que en esta ocasión también planea algo, y no piensa dejarla que lo haga. Se coloca de rodillas, con su mano izquierda genera un círculo mágico marrón en el suelo. Cuando es activado, el suelo tiembla, y justo en donde está el círculo mágico marrón, el suelo se fractura en una línea que se divide como una raíz, y cada punta se dirige hacia Elsa. El suelo se vuelve a estremecer, esta vez alrededor de Elsa, las grietas en el suelo comienzan a formar pilares puntiagudos de tierra, algunos de ellos van hacía la joven mujer, y otros la rodean. Uno puede pensar que con ello, Shin acabaría con Elsa… pero no fue así, porque los pilares al estar cerca de ella, Elsa vuelve a tener un aura de oscuridad y se mueve a un lado con gran velocidad, esquivando los pilares que iban hacia ella, y logra salir de los pilares que la rodeaban, quedando libre.

Shin no desiste, se levanta mientras usa sus reflejos para saber dónde está la joven mujer, y al tenerla en la mira, dispara bolas de fuego de forma continua, Elsa también las esquiva, moviéndose con velocidad en otros sitio. Shin sigue atacando con fuego, y Elsa sigue esquivando, moviéndose rápido mientras se acerca a él y a Reinhard con intenciones de atacarlos. El segundo está preparado para cualquier movimiento que intente hacer la joven mujer, sin embargo su guardia está un poco baja, Elsa ya no tiene su arma, así que ya no es necesario ser tan brusco… pero Shin lo hace cambiar de idea al darse cuenta de algo:

—¡Reinhard, ten cuidado! ¡Tiene otra arma!—Cuando Elsa desenfunda su segunda cuchilla kurki de su cintura, las palabras de Shin llegan a Reinhard a tiempo, lo que lo llevan a reaccionar, inclinándose hacia atrás y contraatacando con su espada a la cuchilla para destruirla casi de la misma forma como lo hizo con la primera. Con su ataque sorpresa siendo evadido, Elsa gira sus ojos hacia Shin:

—¡Esta es la cuarta vez que te entrometerse en mis ataques! ¡Me estás comenzando a molestar!—Le comenta. Shin no responde, mantiene su guardia alta, preparándose para cualquier movimiento. Antes, cuando la golpeó con su orbe de fuego, la estrelló contra la pared y después se reincorporó, se dio cuenta de que Elsa enfundó una de sus cuchillas kurki, momentos antes de enfrentarse a Reinhard. En ese momento no sabía por qué lo hizo, por lo que no dijo nada al respecto, pero por si acaso, lo tendría en cuenta… al final resultó ser una buena decisión—Sin embargo…—De repente, Elsa prosigue—Están equivocados si creen que solo tengo dos colmillos—Desde su espalda, desenfunda otro par de cuchillas kurki, con el mismo diseño que las anteriores, sujeta cada una con cada mano—¿Qué dicen si empezamos de nuevo?—Pregunta.

Al no soportar la actitud orgullosa de la joven mujer, Shin ataca de nuevo con una bola de fuego, Elsa lo vuelve a esquivar, pero a diferencia de las otras veces, lo hace mucho más rápido, como si se moviera a la velocidad del sonido, se mueve tan rápido que a Reinhard y Shin les cuesta saber dónde está, sienten que se desplaza por todos lados de la bodega: delante, detrás, a la izquierda, a la derecha, en diagonal, en múltiples direcciones. Movimientos así son peligrosos, en uno de ellos Elsa los puede atacar, y peor aún, puede atacar a Satella y los demás, no pueden permitir eso. Shin se da la vuelta, y junto a Reinhard se colocan de espaldas para tener visión de toda la bodega. Con los rabillo de sus ojos, prestan atención a los movimientos de Elsa, sin embargo ella no les da tiempo para reaccionar, y ataca con sus cuchillas y su velocidad, atacando a discreción. Shin y Reinhard bloquean los ataques con sus respectivas espadas. Se escucha los múltiples choques de metales que provocan, y las chispas de los mismos. Mientras pelean, Shin y Reinhard siguen prestando atención a los movimientos de Elsa, tratando de encontrar un patrón en sus ataques para poder contraatacar.

—Supongo que sólo te rendirás si destruimos todas sus armas—Comenta Shin, mirando de derecha a izquierda los movimientos de Elsa.

—Por supuesto que no—Responde la joven mujer mientras se desplaza—Si pierdo mis colmillos, usaré mis garras. Si pierdo mis garras, usaré mis huesos. Si pierdo mis huesos, usaré mi vida. Así es como pelea una Cazadora de Entrañas.

—En ese caso, tendremos que hacer que abandones esos ideales—Comenta Reinhard, mirando de izquierda a derecha los movimientos de Elsa.

En el lapso en donde Reinhard y Shin miraron los movimientos de Elsa, se dieron cuenta de una cosa: sus movimientos ya no son como antes, es complicado explicarlo, Elsa parece volar por la habitación, como si ignorara otra vez la gravedad, usando todo espacio en el suelo y el aire disponible para ella, además se mueve como si hubiera optado el estilo de combate de un animal, se desplaza usando sus brazos y piernas como cuatro patas… (Supongo que se tomó el cumplido de depredadora demasiado en serio). Reinhard y Shin continúan observando los movimientos, fijándose en un momento exacto para atacar… esperan, esperan, y esperan…

—¡Allí! X2—Entonces, al mismo tiempo de encontrar el momento para atacar, los dos exclama y crean un corte aéreo. Ambos cortes van con dirección al mostrador de la bodega, donde impactan, creando un fuerte estruendo y destruyendo gran parte del mostrador. En medio del humo que se generó tras el impacto, Elsa sale de allí, suspendida en el aire, para después caer al suelo y rodar. Como quiera se las arregla para frenar y colocarse de pie, aunque no lo hace por mucho tiempo y se agacha, con eso, uno ve que el ataque doble del peliazul y del pelirrojo la alcanzó y la lastimó, parte de su ropa está rasgada, y el hilo de sangre en su frente se vuelve más grueso, además tiene dificultad de usar su pierna derecha, lo que explica por qué no se pudo mantener de pie. Ambos jóvenes la miran, sin bajar sus guardias, Reinhard se acerca mientras tras que Shin se aleja, preparándose para sus respectivos estilos de combate.

Apenas la joven mujer toma un par de respiros para recuperarse, vuelve a la ofensiva, saltando hacia Reinhard y lo ataca con ambas cuchillas kurki, Reinhard reacciona y lo bloquea, se escucha el sonido de dos cuchillas chocando una espada, dos hojas de acero chocando con una más gruesa, un sonido intenso y probablemente estremecedor. Elsa retrocede y vuelve a atacarlo con el mismo movimiento una y otra vez, cada violenta colisión que ambos hacen, hace chispas, y crean el sonido del acero contra acero. Cerca, Shin mantiene sus mano libre extendida, atacando con múltiples bolas de fuego que obstaculizan a Elsa. Ella las esquiva, mientras sigue peleando contra Reinhard con sus cuchillas.

Mientras la batalla parece que va de un sitio para otro, quienes los miran, están atentos a las técnicas y estrategias que usa cada uno, se nota de verdad la pelea está en un punto crítico.

—Que nervios… jamás estuve tan tenso en mi vida, espero que Shin y ese caballero la derroten—Kazuma hace un comentario para sí mismo, siendo escuchado por los demás.

—Estoy preocupado, esa mujer parece indestructible, incluso si ambos trabajan juntos, no parecen que tengan la habilidad para ganar—También dice Subaru. Las habilidades de Elsa han salido del reino de lo humanamente posible y era difícil para él y para otros seguir sus movimientos. Sin embargo, la habilidad de Shin y Reinhard son, en su distinto núcleo, legendarias. Su batalla es como si dos dioses se enfrentaran a otro mucho más poderoso que ellos, pero en términos de pura habilidad, Shin y Reinhard están mucho más por delante de Elsa. Pero entonces, ¿Por qué la batalla aún continúa?

—Se están conteniendo—Murmura Satella en respuesta a Subaru mientras mira el combate y a la vez continúa curando a Rom.

—¿Huh? X2

—Shin no puede usar su magia por completo, es demasiado peligrosa y se preocupa en que salgamos lastimados debido a ello. Reinhard en cambio no puede atacar con todo su potencial porque estoy usando mi magia, lo hará después de que termine con la curación.

—¿? ¿Y eso qué tiene que ver?—Pregunta Subaru.

—Si Reinhard decide luchar con toda su fuerza, todo el maná en la atmósfera a nuestro alrededor se alejará, si eso pasa, no podré seguir sanando al anciano—Después de escuchar, Kazuma y Subaru comprenden, asintiendo—Cuando termine de sanarlo, avísenles.

—O-okay—Subaru aún no lo entiende del todo, pero accede.

Él tiempo transcurre, Reinhard y Shin sigue luchando contra Elsa de la misma forma, ninguno cede, continúan presionándose. Mientras, Satella ya está cerca de terminar, se puede ver que los rastros de sangre y la abertura de la herida gradualmente desaparecer hasta que queda curado por completo. Cuando finaliza, Satella hace un profundo suspiro de cansancio mientras la luz de sus manos desaparece:

—Listo… terminé—Notifica. Subaru mira asombrado y admirado él trabajo bien hecho que hizo la chica plateada, pero aún estaba preocupado de que Rom esté bien, así que comprueba su estado:

—Anciano. Hey, viejo. Calvito, ¿Estás vivo?—Le pregunta mientras lo abofetea un par de veces.

—Uhg... ¿A quién… llamas… calvito…?—A pesar de que la respuesta de Rom es débil, demuestra que está vivo, sigue inconsciente, pero está fuera de peligro. Subaru deja salir un suspiro de alivio.

—Bien, ahora dile a Shin y Reinhard que ya terminé—Satella ordena.

—¡Ah, sí, tienes razón!—Exclama Subaru, y gira con dirección a los dos jóvenes que se enfrentan a la joven mujer—¡Shin, Reinhard! ¡No sé qué están planeando, pero aquí ya terminamos de curar al anciano! ¡Acaben con ella!—Les grita el mensaje. Shin y Reinhard lo regresan a ver, mirándolo a los ojos, asienten ligeramente al escucharlo y devuelven sus miradas.

Ahora que ambos saben que ya no es necesario contenerse, Shin y Reinhard se preparan: Reinhard toma una postura distinta con su espada, mientras que Shin se sitúa atrás suyo.

—Ahora que ya no hay nada de qué preocuparse, acabaré con esta pelea de una buena vez—Comenta el joven caballero de cabello rojo, siendo Shin el único que lo escucha—¿Está de acuerdo?—Pregunta, regresándolo a ver por un momento.

—No tengo problema, siempre y cuando acabes con ella—Responde—¿Qué tipo de ataque vas a usar?

—Es un ataque en donde reúno el maná del ambiente en mi espada y la desato en una potente estocada. Durante la batalla, ya he estado reuniendo maná, así que no tendré problemas en realizarlo.

—Ya veo… ¿Hay algo que quieras que haga para ayudarte?

—Si le es posible, quisiera que proteja al resto. Es posible que mi ataque afecte al lugar y salgan lastimados.

—Entiendo—Después de escuchar el plan y tomar la parte en donde tiene que proteger a Satella y compañía, Shin hace un suspiro de relajación y a la vez hace desaparecer su aura en forma de fuego alrededor suyo y su espada mágica—Bien, entonces te encargo lo demás, buena suerte.

—Gracias—Agradece, quedando solo frente a Elsa.

Shin salta hacia Satella y el resto, y ellos miran cómo se acerca.

—Shin…—Satella lo llama cuando ya está con ellos.

—Satella ¿Todo está en orden? ¿Es verdad que ya sanaste al señor Rom?—Pregunta, sonando un poco preocupado por la seguridad de ambos.

—Sí, todo está bien. Como puedes ver, el anciano sigue con vida—Responde, señalando al aún inconsciente anciano cuya herida ya está sanada. Shin iba a asentir, aliviarse y agradecer… pero se da cuenta de que Satella actúa rara.

—¿? ¿Te encuentras bien?—Pregunta preocupado. Mira que ella está teniendo dificultad para mantenerse de pie, mientras sostiene su frente con su mano, como si indicara que le duele la cabeza. Subaru y Kazuma que son los que están más cerca también se percatan de esto y se preocupan por ella.

—Si, estoy bien, solo… ughh…—Sin quedarle más fuerzas para siquiera hablar, Satella se desmaya hacia atrás. Por fortuna, Subaru estaba atrás de ella, y la alcanza a sujetar en sus brazos antes de que caiga. Cuando sujeta a Satella, Subaru se arrodilla con ella, haciendo que la chica peliplateada repose en una mejor posición. Shin, Subaru y Kazuma, reaccionan preocupados.

—¡O-oye!

—¿Qué sucede?—Dicen Kazuma y Subaru. Shin a simple vista y contacto, se percata de que Satella tiene la cara sonrojada, su cuerpo caliente, y el ritmo de su corazón es bastante rápido, las tres cosas son el resultado de un fuerte sobreesfuerzo. Satella además de padecer esos síntomas, le falta de aliento y su cuerpo está bastante adolorido, como si tuviera una fiebre alta—¿Está bien? ¿Por qué de repente se empezó a sentir así?—Pregunta Subaru.

—… Usó más maná del que debía… quedó agotada—Responde Shin con voz seria. Es normal que una persona presente esos síntomas cuando se esfuerza más de la cuenta, sin embargo Satella luce como si le quedaran un par de minutos de vida, lo que hace preocupar más a los chicos.

—¿Puedes hacer algo para ayudarla?—Pregunta Kazuma.

—Sí, pero no puedo hacerlo, no ahora que Reinhard va a atacar—Responde, regresando a ver al mencionado. Kazuma y Subaru hacen lo mismo.

Volviendo con Reinhard y Elsa, los dos están frente a frente, el primero conserva la misma postura de antes sosteniendo la espada por encima de sus hombros, y Elsa tiene una posición con ambas cuchillas kurki que le permiten atacar y defender:

—¿Qué es lo que vas a mostrarme?—Pregunta Elsa, después de ver a Shin con el resto.

—Te enseñaré el estilo de la familia Astrea—Responde, con pocas palabras y dignamente, manteniendo su postura.

Inmediatamente después, todo el espacio en la bodega se deforma. El aire se retuerce, y la habitación pierde algo de su luz. Aparte de eso, la temperatura cae de forma notoria. De un momento al otro, todos comienzan a sentir frío mientras miran el nuevo ambiente. En el centro de la habitación, Reinhard tiene su espada lista con ambas manos, con la misma postura, agarrando mejor la empuñadura, como si se estuviera preparando para algo grande. De repente, un aura rodea su cuerpo, un aura ligera de color celeste, no es intensa como la de Elsa o la de Shin, pero desprende un gran poder. Shin y los demás mantienen fijas sus miradas a lo siguiente.

—¡Cazadora de Entrañas, Elsa Granhilde!

—¡Reinhard van Astrea, del linaje de espadachines expertos!—Ambos contrincantes exclaman sus nombres y títulos, sintiéndose bastante seguros de sí mismos mientras posan.

La presencia de la espada de Reinhard abruma la habitación, y la animosidad entre Reinhard y Elsa sacude el aire. En este lugar, convertido en su mayoría en ruinas, una asesina de negro y un héroe ligeramente blindado se enfrentan. Todos contienen el aliento, expectantes a lo que va a pasar.

Reinhard se prepara, manteniendo su postura, comienza a desprender el maná que tiene acumulado en su interior, y al mismo tiempo reúne parte del maná en el ambiente. Pequeñas partículas de energía comienzan a aparecer alrededor suyo, y se juntan en la hoja de la espada de dos manos, más, más, y más partículas se juntan, hasta que llegan al punto de cubrir la hoja de una luz blanca brillante.

El lugar entero cambia mientras la inmensa luz llena la habitación y blanquea todo en un instante. Mientras se aclara la luz, el lugar es sujeto a otro cambio repentino, mientras el espacio desplazado trata de regresar a donde había estado antes. El aire se distorsiona, mientras olas residuales del ataque barren la habitación y causan fuertes ráfagas, girando de vuelta al centro de la habitación. Junto con esas ráfagas, objetos varios, muebles, e incluso materiales de la estructura del edificio son jalados.

Shin, al sentir que un inmenso poder está a punto de ser desatado, rápidamente toma acciones: se agacha y con un círculo mágico, crea otra cúpula mágica color azul, generada por un patrón de rombos del mismo color, igual a la cúpula que generó anteriormente, está vez se encarga de crearla lo más fuerte posible para soportar la tormenta de daño colateral.

Reinhard con todo su poder, balancea su espada una vez y solo una vez, creando como resultado una inmensa explosión…

*¡BOOM!*

—¡Aaaaaaaahhhhhhh! X5—Shin, Satella, Kazuma, Subaru y Naofumi gritan, tratando de resistir la súper onda explosiva generada por el inminente ataque. Kazuma se aferra de Naofumi mientras ambos se mantienen agachados. Subaru al tener a Satella en sus brazos, trata de resistir la exposición por los dos, usa su cuerpo para protegerla por si la cúpula no resistiera. Shin trata lo mejor posible para mantener la cúpula, le resulta difícil mantenerla fija en el suelo, la explosión poco a poco crea fracturas en diferentes lugares, pero se aferra con sus fuerzas y emplea más de ella para resistir.

Casi un minuto y 30 segundos después, la tormenta finalmente pierde su fuerza, y varios objetos caen al suelo, junto al coro de chirriantes sonidos secos del edificio que señalan el final. Shin hace desaparecer su cúpula, sintiéndose aliviado de haber resistido, después mira hacia atrás para comprobar que Satella, Subaru, Rom, Kazuma y Naofumi estén bien, todos demuestra seguir vivos e ilesos, y los dos últimos comienzan a levantarse. Ahora que todo parece estar en orden, Shin mira hacía donde estaban Reinhard y Elsa, en el ambiente aún hay residuos de polvo, pero poco a poco desaparecen para revelar un nuevo escenario:

Si antes la bodega de botines no estaba lo bastante destruida, ahora sí lo está. Ya no hay ninguna pared en pie, sólo parte de las columnas base que las forman, hay pilas de madera y escombros por toda la zona, todo el mobiliario que aún quedaba fue finalmente destruido, dejando como únicas estructuras sobrevivientes una buena parte del suelo, las columnas base, y los escombros (en términos de bodega de botines… no hay bodega de botines, sino ruinas de lo que alguna vez fue un establecimiento de compra y venta). Aún en medio del lugar, Reinhard, la causa raíz de toda esta destrucción, sigue situado allí, con una sonrisa débil mientras el viento sopla su ardiente cabello rojo, no parece tener algún tipo de culpa por los daños colaterales que causó.

—Agh… ¿Es normal que alguien que dice que se especializa en cazar monstruos, tenga el poder de uno?—Después de levantarse por completo y mirar el ambiente alrededor, Naofumi pregunta.

—No tengo idea, pero es mejor que lo esté usando a favor del bien—Cerca suyo, Kazuma le responde.

Mientras tanto, el joven caballero de cabello rojo le hecha un vistazo a la vieja espada que utilizó: desafortunadamente pero con mucha razón, el arma no pudo soportar el verdadero poder de Reinhard. Después de ser usada, toda la espada estaba desecha, hecha polvo, sólo es cuestión de segundos para que se desintegre:

—Lamento haberte pedido tanto—Dice, mirando a la espada y sintiéndose un poco triste—Gracias por toda tu ayuda, descansa—Despide, mientras que a la vez la espada se desintegra como si fuese arena. Cuando todos ya están mejor, miran a todos lados para ver el nuevo escenario, a la vez quedando impresionados del poder que tiene Reinhard.

—No sobrevivió ni un alma, mucho menos quedó un cadáver—Comenta Subaru, refiriéndose a Elsa, que está muy seguro de que murió después del ataque. El espacio donde Elsa había estado parada estaba por supuesto dentro del rango del ataque de Reinhard y su alta figura de negro no es vista por ningún lugar.

—¿Se acabó...?—Estando apoyada en el brazo de Subaru, Satella pregunta débilmente.

—Si… así parece—Le contesta. Satella aún presenta los síntomas de antes, pero se la ve mejor, corre sus dedos a través de su propio cabello, y con pasos aun inciertos trata de apartarse de Subaru, sin embargo al no tener fuerzas suficientes, se ve forzada a volverse a apoyar del joven de deportivo blanco y negro—Tranquila, no tienes que esforzarte más de la cuenta. Levántate cuando ya te sientas mejor—Le comunica, aún sintiéndose preocupado por ella. Satella sin tener otra opción, accede y afirma asintiendo ligeramente.

Shin, cómo muestra de relajación, hace un profundo suspiro de alivio, relajándose al ver que todo acabó. Después se acerca a Reinhard que lo regresa a ver.

—Finalmente acabó… gracias, por todo. Realmente nos salvaste… Reinhard van Astrea—Le dice con una pequeña sonrisa feliz.

—Bueno, ciertamente estaría orgulloso de mi mismo si lo hubiera hecho… Shin Wolford—Replica Reinhard, relajando sus hombros y también con una sonrisa. Con su barbilla, apunta a una columna base de lo que quedó de la bodega de botines—Pero la razón por la que vine, fue por causa de ella—Continúa, señalando a una persona cerca de esa columna… Felt—Esa chica de allí estaba corriendo frenéticamente por la calle pidiendo ayuda, y acudí a su llamado.

—Felt…—Dice Shin, sorprendido de verla. Cuando la joven ladrona se percata de la mirada del peliazul, se pone un poco nerviosa, insegura de qué hacer o decir. Shin mira ese comportamiento, no pudiendo evitar hacer una pequeña sonrisa en reacción, levanta una mano para saludarla. Ella al verlo, se impresiona un poco de la reacción familiar y pasiva que hace, lo que provoca que también haga una pequeña sonrisa y salude con la mano.

—¿? ¿Tú?—Satella también nota a Felt, pero a diferencia de Shin, esta la mira con seriedad. Felt al percatarse de la mirada de Satella, esconde parte de su cuerpo de la vista de todos a través de la columna, sintiéndose un poco más nerviosa y asustada. Subaru se percata de eso, y aunque no le corresponda hacerlo, dice:

—Espera un momento. No estoy seguro cuál es el problema exacto que tienes con esa niña, pero si ella no hubiera llamado a ese caballero, todos probablemente no estaríamos descansando en estosmomentos. Por favor, sólo mira su carita de culpa y no la conviertas en una estatua de hielo—Suplica.

—¿¡!? ¡Yo jamás haría eso! ¿Y qué tiene que ver su cara con que no le haga daño?—Satella pasa sus dedos sobre sus cejas, pareciendo cansada mientras responde y pregunta ofendida.

Después de una larga batalla, ahora todos están mejor, llegando a relajarse, el ambiente también deja de ser tenso, ayudando a que Felt dejará de estar nerviosa, permitiéndole ir hacia el grupo. Todo parece tranquilo entre ellos, no es posible que algo o alguien interrumpa este ambiente de paz… hasta que…

*Escombros*

—¿¡!? X7—Cerca, todos son capaces de escuchar el sonido de algo moverse, algo que está entre los escombros de la bodega. Todos apenas tuvieron un segundo y medio para reaccionar a ello, ya que después…

*¡Crash!*

Una pila de escombros son arrojados y apartados, y bajo ellos hay una sombra negra con cabello negro… Elsa.

Nadie sabe cómo, pero ella hizo lo que seguramente era imposible: sobrevivir al destructivo ataque de Reinhard. No salió ilesa: en su cara hay tres hilos de sangre, el de la frente, uno en los labios, y otro en la nariz, además hay marcas de quemaduras y moretones en su cara, torso, brazos, piernas y en la ropa. Es sorprendente el hecho de que se mueva después de recibir todo ese daño. Eso no es todo, en su rostro se puede ver un gesto de rotundo enojo, uno que hasta ahora nunca hizo, posiblemente porque nunca estuvo cerca de ser eliminada. Esto provoca que emane una intención asesina más grande que las anteriores.

Después de salir de los escombros a gran velocidad, Elsa, usando una de sus cuchillas kurki, se dispone a atacar. Cuando salió, se fijó en la persona que está más cerca de ella, siendo dos: Subaru y Satella, entonces los selecciona como blancos, y va hacia ellos con la intención de arrebatarles la vida.

—¿¡!? ¡Cuidado!—Gracias a sus reflejos, Reinhard se da cuenta del ataque de Elsa, por lo que advierte del ataque a Subaru y a Satella mientras corre hacia ellos. Desafortunadamente sus esfuerzos no iban a lograr mucho, ya que en el momento en el que ambos se den cuenta del ataque, será muy tarde y ya los habrán matado, y Reinhard está lejos, por lo que no alcanzará a bloquear el ataque. Todo parece indicar que Elsa acabará con la vida de Subaru y Satella.

*¡Smash!*

No obstante, al estar a un par de centímetros cerca de los objetivos, el ataque de Elsa es nuevamente bloqueado… nuevamente por el nieto del mago Merlín, que con una velocidad que parece superar a la de la luz, se situó entre ella y Subaru y Satella, bloqueando la estocada con su espada mágica que rápidamente generó al percatarse.

—¡! X7—Todos son testigos: Reinhard, Subaru, Satella, Kazuma, Naofumi, Felt, y la misma Elsa, contemplan la implacable resistencia de Shin, sorprendiéndose en el acto, y todo eso mientras una onda de poder se forma, creando una corriente de viento. Elsa, pese a estar impactada del bloqueo, trata de aplicar más fuerza para superar la de Shin, pero no lo logra, no solo porque ya está débil, sino porque Shin está utilizando más fuerza, tanta que comenzó a ser rodeado nuevamente por su aura azul en forma de fuego. Debido a que sus esfuerzos estaban siendo en vano, Elsa es forzada a retroceder con un pequeño salto mientras hace un gesto de incertidumbre:

—(¡Maldito! ¡Volvió a interferir!)—Chasquea muy molesta en sus pensamientos. Aún cuando todo parece estar acabado para ella, Elsa no está dispuesta a que las cosas terminen así: arroja la cuchilla kurki de su mano hacía Shin para matarlo, o al menos herirlo. El peliazul al instante se da cuenta del lanzamiento de Elsa y hace una estocada con su espada, rechazando el ataque y mandando a volar la cuchilla a otro lado. Elsa vuelve a frustrarse, pero no importaba, porque ahora aprovecha el momento para dar un gran salto hacia atrás, tratando de escapar… sin embargo, al estar cerca de aterrizar en una de las columnas base de la bodega, se lleva una sorpresa.

Desde que evitó que Elsa acabará con Subaru y Satella, ha demostrado fulgor, seriedad y temple, pero ahora demuestra severidad, como si expresara que él mismo iba a terminar esta pelea de una vez por todas, y si era necesario iba a rematar. Después de rechazar el ataque de Elsa y percatarse de que la misma trataba de escapar, Shin se impulsa y alcanza a la joven mujer en medio aire. Elsa al verlo abre sus ojos en sorpresa, y no evitar hacer un sonido involuntario del mismo sentimiento.

—¡Después de todo lo que hiciste… no pienso dejarte escapar!—Exclama, la vez su mano derecha es rodeada por una capa de fuego azul. Con ella, conecta un fuerte golpe en el pecho de la joven mujer, donde segundos después, todo su cuerpo comienza a arder.

—¡Grrr… ggrraaaahhhhh!—Elsa hace un grito de dolor mientras es quemada y enviada a volar al cielo.

Todos los presentes, una vez más se sorprenden de este suceso, no sólo por la fuerza, velocidad y habilidad del peliazul, también por la nueva actitud que posee, nunca mostró esa actitud por más ruin que haya sido Elsa anteriormente, pero desde que se reveló que ella es una archidemonio, ese sentimiento surgió. Al principio no lo notaron por la presencia de Reinhard, pero ahora es más claro, y debido a ese abrupto cambio de emoción, Satella, Felt y Reinhard, que son los que ya conocieron a Shin, expresándose como alguien inteligente, inocente y con una pequeña falta del sentido común, son los que más se sorprendieron del cambio de emoción. Subaru, Kazuma y Naofumi pese a no conocer la personalidad de Shin, se sorprenden a su manera, ya que hasta el momento no han visto a nadie más que tenga un poder tan temible, y pensar que ese poder lo posee alguien que al principio demostró ser pasivo, los sorprende al mismo nivel que el resto.

Uno imagina que con ese golpe, Shin finalizó su ataque, pero lo cierto es que no, porque después de aterrizar, genera una bola de fuego con una mano, apuntando a Elsa con ella.

—¡Fire Burning Wave!—Lanza un intenso rayo de ondas de fuego hacía la joven mujer, tomando gran velocidad y en varios segundos está cerca de Elsa.

Mientras tanto, Elsa tiene un gesto de dolor en su cara mientras sigue en el aire, con los ojo cerrados y apretando los dientes. Trata de resistir el dolor, pero no puede, ya que además de que parte de su cuerpo sigue ardiendo, el golpe de Shin le causó bastante daño físico. A diferencia de otros ataque que ya recibió antes, Elsa no tenía su aura oscura que la proteja, así que recibió el ataque por completo.

—(Entonces… ¿Este es… el fin?)—Aún cuando está adolorida, piensa, sintiéndose mal consigo misma—(¿Realmente… acabarán conmigo? ¿Después de todo lo que hice… para llegar hasta aquí?)—Haciendo un sobreesfuerzo, mira el rayo de calor que se dirige hacia ella, en cuestión de segundos la alcanzará. No puede hacer nada, llegó a su límite, apenas se puede mover por la inercia, y aún si tuviera las fuerzas suficientes para moverse, no encuentra el modo de esquivar el ataque estando en el aire. Simplemente se limita a cerrar sus ojos, esperando su fin… y mientras lo hace, parte de sus recuerdos le vienen a su mente.

Recuerdos por parte de Elsa.

Lugar desconocido.

Más de 20 años atrás.

Desde que tengo memoria, nunca he tenido una vida fácil. Nací pobre, no tuve padres ni amigos con quien contar, sólo era yo. Desde pequeña tuve que valerme por mí misma, robándole a la gente con tal de tener comida, y refugiarme en lugares abandonados. Nunca tuve un lugar al que podía llamar hogar. Cada día que pasaba era igual de difícil que el otro, a veces conseguía robarle a la gente y salirme con la mía, y otras me atrapaban y golpeaban hasta el punto de dejarme algo roto o perder la consciencia, para luego entregarme a los guardias que me trataban peor, mi vida era un infierno… pero por alguna razón quería seguir viviendo, tenía la sensación de que algo bueno me iba a suceder, no estaba seguro de qué era o en qué momento iba a pasar, pero seguí aferrándome a la vida para ese momento.

Un día le robé el monedero a un comerciante, un pez gordo, sus ganancias fueron lo suficiente para cubrir mis necesidades durante dos semanas, por supuesto el tipo me persiguió y me alcanzó, no sólo para recuperar lo suyo, también para darme una lección que no olvidaría, durante nuestro forcejeo, estaba a punto de perder, no sabía que hacer, era demasiado tarde para arrepentirme. Alcancé a ver una botella de vidrio cerca, supuse que ha llegado el momento de atacar, así que la agarré, la rompí, y comencé a apuñalar al tipo en el vientre, sentí como la botella lo cortaba mientras el comerciante gritaba de dolor, pidiendo que me detenga… pero lo le hice caso y lo seguí apuñalando. Cuando terminé, el tipo estaba muerto. Lo quedé viendo, su expresión de dolor y sus cortadas, era consiente que hice lo peor que una persona puede hacer: quitarle la vida a otra, pero por alguna razón, me sentí bien conmigo misma, lo disfruté, disfruté quitarle la vida, me vi a mi misma, sujetando la botella rota en mi mano y bañada en la sangre del tipo, estaba muy orgullosa.

Después de eso, opté por quitarle la vida a aquellas personas que iban tras de mí cuando les robara algo. Usaba botellas, navajas, tijeras, o cualquier otro objeto cortante o punzante. Al principio no salía bien, pues me enfrentaba a gente más grande y fuerte que yo, que al final me terminaba dando una paliza para después entregarme a los guardias que me aplicaban un peor trato, así que comencé a entrenar por mi misma, entrené todos los días, colocando a prueba mi resistencia en ejercicios difíciles, en climas terribles, me llevaba a los límites, pensé que en algún momento iba a morir por el sobre esfuerzo, pero no fue así, seguí, seguí y seguí, hasta volverme más fuerte, más rápida, más ágil, lo suficiente para hacerles cara a esas personas.

.

Al tener 14 años, adquirí esas fortalezas, y comencé una masacre, mataba a cualquiera que intentara resistirse a mis robos, no sólo llegué a matar a comerciantes, también a guardias que intentaban capturarme por mis robos y asesinatos. Al principio la gente me tomaba a la ligera, pero llegaron a temerme a tal punto de que comenzaron a colocar carteles de "se busca" con mi rostro. Eso provocó que los guardias doblaran sus rutinas, que estén mejor equipados, y en ciertas ocasiones, contrataban a aventureros para tener más apoyo… sus esfuerzos fueron en vano, ya tenía la suficiente habilidad para acabarlos, cada persona que intentaba hacerme frente terminaba siendo eliminada, lo único que me gustó de eso fue que hubo más gente interesada en mí, queriéndome capturar a como de lugar, no sólo por la recompensa que ofrecían por capturarme, también porque comencé a ser un peligro para la sociedad, mi nombre ya comenzaba a propagarse, estaba siendo reconocida, lo que llevó a más personas a quererme dar caza, pero siempre acababa con ellos, y disfrutaba el momento en el que los cortaba lentamente y desprendía sus entrañas, gracias a eso, comencé a ser conocida como "La Cazadora de Entrañas".

En mi adolescencia, ya había acumulado una gran cantidad de dinero, así que salí de mi ciudad natal para ir a otros sitios, no sólo porque quería conocerlos, también quería seguir propagando el nombre de la Cazadora de Entrañas en tantos lugares como me era posible. En poco tiempo ya fui considerada una amenaza a nivel nacional, me sentí bien conmigo misma, me volví un icono de terror, no había gente que no hablaba de mí y no me tuviera miedo, y por supuesto, apenas estaba iniciando, aún me quedaba una larga vida por delante. No siempre conseguía eliminar a mis víctimas, una que otra alcanzaba a escaparse de mis garras, y eso me enojaba, me hacía sentir débil, lo que me llevaba a entrenar para volverme más fuerte… pero ya no podía. Sin darme cuenta, alcancé el nivel máximo que me permitía mi cuerpo, si quería hacerme un poco más fuerte, tenía que esperar a ser mayor, lo que me enojaba todavía más, pero no valía la pena lamentarme, seguí como estaba, robándole a la gente y matando a aquellos que colocaban resistencia, como siempre… hasta que cierto día lo conocí…

.

Estaba en Luguvia en un día laborar al mediodía, seleccionando a mi siguiente víctima en una plaza donde circulaba bastante gente. Me fijé en un hombre más grande grueso que yo, no le hubiera dado importancia si no fuera porque vestía una túnica gruesa, y llevaba un bolso que se veía bastante grande. Al principio creí que sólo llevaba libros, pero me fijé que el tipo estaba siendo cuidadoso con su maleta, por lo que deduje que llevaba una gran cantidad de dinero, o un objeto de gran valor, así que lo seleccioné cómo mi siguiente objetivo. Oculté mi presencia entre la multitud mientras me acercaba, cuando llegué, siendo rápida y sutil, le quité su maleta y empecé a correr. Corrí rápido, tratando de no llamar mucho la atención de la gente a mi alrededor, todo lo hacía bien, pero sentí que algo extraño pasaba: después de arrebatarle la maleta, el tipo no hizo ruido alguno, no me gritó o exclamó que le robé su maleta, cosa que hasta el momento no me ha pasado en mis atracos, y era extraño pensar en eso porque incluso le robé la maleta de su mano. Además, tampoco sentí que me estaba persiguiendo, era como si se hubiera quedado en el mismo lugar, como si nada hubiera pasado. Por más hábil que soy, nunca me pasó que una víctima no se haya dado cuenta que le robé algo, cosa que hasta me comenzó a preocupar, pero no le di mucha importancia, y dejé ese asunto a un lado para seguir corriendo. No me detuve hasta estar a ocho calles de distancia de donde hice el robo.

Me escondí en un callejón, en uno oscuro y apartado de las calles principales, siempre llegaba a callejones así por si tenía que matar a alguien. Estaba un poco cansada por correr tanto, me di unos segundos de respiro para recuperar el aliento, me sentí aliviada y bien por lograr un robo perfecto. Cuando me recuperé, no evité tener ganas de revisar lo que había en la maleta que robé, me senté en el suelo apoyando mi espalda contra la pared. Cuando tuve la maleta en las manos, noté que el contenido era ligero y flexible, me llevó a pensar que dentro habían hojas de papel, pergaminos o libros, pero nada era seguro, así que me dispuse a abrir la maleta para ver.

Sin embargo, cuando la iba a abrir, me agarraron la muñeca. Pasó tan rápido que me hizo sobresaltar, y al regresar a ver a la persona que me sujetaba, me llevé una sorpresa: es ese tipo al que le robé la maleta. Que me haya atrapado no fue lo que me alarmó realmente, sino fueron dos cosas: lo primero fue que no pude sentir su presencia, esperaba escuchar un ruido que hiciera mientras se acercaba, como el sonido de sus pasos acercándose por ejemplo, o ver su sombra cuando estaba en la entrada del callejón, pero nada de eso pasó, se acercó sin que me diera cuenta. Y lo segundo fue su apariencia. Ahora que lo veo mejor, además de ser mucho más alto que yo y ser de contextura gruesa, tiene características que lo hacen resaltar sobre cualquier persona, es de piel morena, cabello semilargo color blanco, pero lo que más me impresionó, fue que tenía lentes… unos lentes cromados y con detalles y decoraciones en lineas con un margen cursivo que le da buen diseño, da la apariencia que en vez de llevar lentes, lleva una cinta en sus ojos.

Dejando la apariencia del tipo a lado, pero no descartándola, mis sentidos en seguida se activaron. Siendo rápida, solté la maleta, me levanté, y saqué con mi mano libre una daga que tenía oculta en mi bolsillo con la intención de atacarlo, no dudé, no me importó que solo me sostuvo la mano, al hacerlo, se había convertido en un obstáculo, tenía que matarlo para quedarme con lo suyo. Quién iba a pensar que al intentarlo cambiaría mi vida.

Estuve cerca de clavar mi daga en su pecho, pero con una velocidad mayor a la mía, sujetó mi otra muñeca con su otra mano y detuvo mi ataque, lo hizo tan rápido que otra vez me sorprendí, perdí parte de mis sentidos, hace mucho tiempo que nadie detuvo un ataque mío de esa manera. Traté de liberarme de sus agarres, pero por más fuerza que empleaba, no conseguía zafarme, por lo que intenté darle una patada lateral, pero el tipo no sólo la esquivó retrocediendo, aprovechó para hacerme girar, colocar mis brazos hacia atrás, y con una mano sujetar mis dos muñeca mientras que con la otra me empujó de la cabeza a la pared en donde me apoyé. Sentí su fuerza haciéndome presión tanto en mi cabeza como en mi torso y brazos, traté de zafarme de su nuevo agarre, no funcionó, la presión no me dejaba mover nada a excepción de mis piernas, pero estas ya estaban ocupadas manteniéndome de pie, traté de patearlo de nuevo, pero el tipo estaba lejos, no lo alcanzaba por más que me estiraba. Otra vez intenté zafarme del agarre, y otra vez no funcionó, no había forma de que me liberara por mi propia cuenta. Poco a poco perdía las ganas de resistirme, no sólo porque por más que trataba no conseguía liberarme, también el tipo me estaba dando mala espina, no decía nada, todo este tiempo se mantuvo en silencio, y no porque estaba concentrado en mí, sino porque no le daba la gana de hacerlo. Además era fuerte, lo di por hecho cuando me dejó inmóvil, al verlo, tuve el presentimiento de que no estaba empleando toda su fuerza, estaba tranquilo mientras me sujetaba, lo que me hizo percibir que apenas estaba usando una pequeña parte de su fuerza para sujetarme, aún tenía más fuerza en su interior.

Estuve alrededor de 2 minutos tratando de liberarme, y el resultado era el mismo: no lo lograba. Fue duro, y no quise aceptarlo, ya no podía negarlo. Ya no traté de forcejear ni de intentar atacar, me di por vencida. Solté la daga que tenía en mi mano, la cual cayó al suelo, haciendo un sonido de metal. Estaba muy segura que al estar a su merced, el tipo al usar más de su fuerza me podía matar. Estaba nerviosa, frustrada y preocupada, no porque tenga miedo a la muerte, en algún momento todos morimos, pero aún no viví lo suficiente, tenía 17 años, aún había más lugares a los que quería ir y sembrar terror, aún hay gente afuera que el destino los llevó a mí para matarlos, si el tipo me mataba, le daría el fin a mi vida, le daría el fin a la Cazadora de Entrañas, le daría fin a mis esfuerzos por tratar de sobrevivir en este mundo, no podía morir… pero no había nada que podía hacer, sólo cerré los ojos y esperé a cualquier movimiento que hiciera el tipo. Pero… siendo la mayor sorpresa de mi vida, el tipo dejó de hacerme presión para después soltarme. No tuve la reacción adecuada a esa acción, abrí mis ojos en sorpresa, cuando recuperé mis sentidos, no sentía mis piernas, provocando que me cayera. Revisé mi estado, mi cuerpo estaba bien, no tenía nada roto, golpeado o cortado, sólo me dolía un poco el pecho, las muñecas y la cabeza por la presión, pero fuera de eso estaba bien. Me senté, y vi que el tipo sin más ni menos tomó del suelo la maleta que le robé, la limpió del polvo con una mano y caminó en dirección a la salida del callejón. No pude creer tal acción, el tipo me tenía dominada, podía hacer lo que sea conmigo, mi vida estaba en sus manos, y estaba muy segura de que me iba a hacer algo en venganza por robarle su maleta, pero en vez, me dejó libre.

¡Espera!—Un momento antes de que aquel hombre saliera del callejón, le exclamé para que se detenga y no salga. Sé que no estaba en posición para hacerlo, originalmente debí dejar que se vaya, y después yo salir de allí, pero quería saber por qué me dejó ir. Estaba segura que el hombre no me iba a hacer caso, que me ignoraría y saldría, pero no fue así, estaba cerca de salir, estando visible a la gente que pasaba por la calle principal, y allí se quedó. Me sorprendí por eso, tanto que se me olvidó lo que iba a decir, aunque no estaba segura si se detuvo por mí, pero no iba a preguntar, agité mi cabeza antes de volverle a hablar—¿¡Por qué… me deja ir!?—Pregunto. El tipo no me dice nada, se queda allí, como si esperara a que diga algo más—Le robé su maleta, ¿No? ¿Acaso no me reportará a los guardias o me va a golpear?—Reanudo.

—... Te estaba buscando—Me responde. Su voz es gruesa, madura y a la vez joven, me sonó como si fuese alguien que apenas tenía razones para vivir, alguien que odia al mundo, alguien… sin felicidad. Su respuesta me impresionó, me dejó por un momento atónita, me complicó un poco volver a hablarle.

¿Buscando?—Aún sin comprender lo que pasa, pregunto para afirmar.

He escuchado muchas cosas de ti. Eres la Cazadora de Entrañas Elsa Gramhilde, ¿No es cierto?—Seguía sin estar segura de cómo reaccionar, el tipo me acabó de decir que sabe de mí, mi nombre, y mi título, lo que a su vez quiere decir que sabe de mis actos de vandalismo y genocidio, que he robado y matado a diestra y siniestra. Quiero decir, sé que gran parte de la gente sabe sobre mí, pero este tipo me reconoció al robarle su maleta ¿Quiere decir…?

Espere. Entonces, cuando dijo que me estaba buscando… ¿Sabía que le iba a robar su maleta?—Vuelvo a preguntar. El hombre me asiente con la cabeza, respondiéndome frío y con poca importancia.

Sabía que al verme llamaría tu atención, y llevando una maleta grande, tratarías de robarme.

Esto me lleva a pensar en que caí en una trampa, en una demasiado simple, pero a la vez efectiva, si en vez de que me viniera a buscar, este hombre trabajaba con los guardias he hizo este plan para detenerme… lo lograba, me atrapaba sin mas, esto me dejó sorprendida una vez más.

Tus actos de hurto y asesinato llamaron mi atención, quise ver por mi mismo si eras alguien con quien no deberían meterse… pero… veo que tuve demasiadas expectativas—Fue la primera vez que alguien me criticó, no me gustó, pero tenía que admitir que tenía razón, a él se le hizo fácil encontrarme y detenerme, como antes dije, este tipo tiene una fuerza oculta, y en la forma en la que me ve, no alcancé sus expectativas. Sin embargo, aún no tengo claro el asunto.

¿Para qué me estaba buscando?—Le pregunto.

Olvídalo—Me dice—No fuiste lo suficientemente fuerte, no sólo contra mí, perdiste también las ganas de luchar por tu vida, y dejaste que decida tu destino. Eso no es lo que buscaba—Abro mis ojos bastante, dándome cuenta del error que hice antes. Es cierto, al saber que no tenía oportunidad, me rendí, y dejé de luchar, dejando que él haga lo que sea conmigo. No tenía manera de justificarme, o razón para hacerlo, pero añadí:

Usted es más fuerte que yo, seguir peleando no iba a servirme de nada…

¡Esa no es excusa!—Ahora me interrumpe—Te dije que perdiste las ganas de luchar, no importaba que fuera más fuerte que tú, lo que importaba era que siguieras luchando, que busques una manera para librarte, que uses cualquier recurso que tengas disponible.

Para usted es fácil decirlo… me podía matar en cualquier momento, soy más débil que usted.

Si la falta de fuerza es tu problema, entonces hazte más fuerte, aún eres joven, no te conformes con el nivel que tienes.

Ya no puedo. Ya lo intenté, alcancé el nivel máximo que me permite mi cuerpo, no hay forma en la que vuelva más fuerte.

Ya veo—Comprende, y asiente un par de veces, pero luce como si lo que dije no fuese excusa. La verdad es que no entiendo cómo fue posible que de un momento a otro, estemos hablando de mi fuerza cuando yo quería hablar del por qué me buscaba, y a su vez tampoco sé por qué hablamos un poco más familiar, cuando yo le robé sus pertenencias y él me perdonó la vida. Por ahora tenía que mantenerme en el tema, y cuando tenga la oportunidad, lo cambio—Entonces…—Prosigue—Si ese es problema, sólo hace falta que te vuelvas más fuerte por otro medio, ¿No es así?

¿?—Eso fue extraño, actuó como si la solución a sus problemas fuese solucionar los míos. Sé que me dijo que me estaba buscando, sigo sin saber para qué, pero por lo que entendí, uno de los requisito era que tenga una inquebrantable pasión de luchar.

Bien, entonces…—Continúa, queriendo proponerme algo. Yo, aún con dudas, presté atención a lo que dijo—¿Te gustaría ser más fuerte?

—…—Yo… en ese momento todo pensamiento que tenía se fue a la nada, al escuchar lo que dijo me dejó estupefacta, perpleja, impactada. Incluso llegué a pensar que escuché mal, que confundí algo que dijo

¿Quieres ser más fuerte de lo que alguna vez pensaste? ¿Ser tan fuerte que elimines a tus objetivos de un solo golpe? ¿Qué seas capaz de destruir cualquier cosa como si fuese echa de papel? ¿Ser… igual de fuerte que yo?—Resultó que no lo escuché mal… es increíble. Es increíble ver cómo llegamos a esto, o más bien como YO llegué a esto: que un completo desconocido al que le robé una maleta y luego me detuvo para después dejarme ir, me ofrezca volverme más fuerte.

¿¡Q-qué está… lo dice en serio!?—Por supuesto que se me hizo raro que me propusiera eso, después de todo lo que pasó entre nosotros, la oferta me sorprendió tanto que no pude responder bien. Él me quedó viendo, esperando mi respuesta, no parecía tener prisa, ni tampoco esperaba una respuesta positiva, era como una simple oferta, no le importaba que aceptara o rechazara… ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Qué rayos es lo que quería de mí? Ante mis dudas estaba por negarme, y cuestionar más a fondo sus comentarios, sin embargo... otra parte de mí quería aceptar. Soy fuerte, lo suficiente para mis robos y para enfrentarme a la ley, pero enfrentarme a él me hizo dar cuenta de que no soy tan fuerte como pensaba, tuve suerte en que no me hiciera nada, estoy segura que en otra parte del mundo hay gente igual o más fuerte que él, y si por azares de la vida me encuentro con ellos e intentaran detenerme, estaría acabada… no puedo permitir eso—… ¿Y cómo piensa hacer eso?—Sigo cuestionando. Hacerme más fuerte No es algo como si me diera un par de alimentos y ya, lleva tiempo. Para tener mi poder actual tuve que entrenar 6 años, y 7 más mientras adquiría la experiencia, tuve que trabajar muy duro, y soportar bastante dolor, no conté con alguien que me guíe, o un estilo de combate en el cual basarme, mi método de batalla era atacar a matar, nada más. ¿Cómo pensaba ese hombre hacerme más fuerte? En ese momento no lo sabía, pero resultó que lo hizo sin siquiera dedicar esfuerzo.

El hombre se dio la vuelta para regresarme a ver y camina hacia mí, por cautela retrocedo, observando cada movimiento que hace. Al estar cerca, se agacha y toma mi daga que dejé caer al suelo, para después empuñadura con una mano, y tocar la punta de la daga con el dedo de la otra, y allí, se hace un pequeño corte en el dedo, lo suficiente para que de este salga sangre, la suficiente para que salga por gotas. Después, deja de nuevo caer mi daga, y me señala con el mismo dedo en donde se cortó.

Si quieres hacerte fuerte, lo único que necesitas hacer es beber mi sangre—Me dijo. Una vez más, todo pensamiento que tenía se disipó, lo que también provocó que no tenga en mente una respuesta. Creí que era una broma, que el tipo se estaba burlando de mi, sin embargo, cuando lo miro, me percató de que me mira con seriedad. Sus gafas le cubren sus ojos, pero al ver el resto de su expresión facial, me daba la sensación de que hablaba en serio, no había nada en su cara que me reflejaba alguna duda en lo que dijo… me inquietaba.

Supongo que el deseo de volverme alguien fuerte hizo que mi cuerpo se moviera solo, y lentamente se acercara a él, aún cuando no tenía mis ideas bien claras. Poco a poco me acerqué a su dedo cuya punta ya estaba por derramar una gota de sangre, estaba por abrir mi boca para tomar el dedo y beber la sangre, no obstante, aquel hombre alzó más su mano, dejándola lejos del alcance de mi boca…

Pero he de advertirte—Me dice—Si aceptas, no habrá marcha atrás, tu sed de sangre y destrucción aumentará. Perderás tu humanidad, ya no serás tratada como una persona, todos te mirarán diferente… tú vida cambiará para siempre. ¿Aún así quieres seguir?—Pregunta. No estaba segura con lo que quería decir con lo de perder mi humanidad, lo de ser tratada diferente y mucho menos con lo que mi vida cambiaría para siempre… pero no me importaba: soy una asesina, el mundo no me mira bien, y mi estilo de vida es distinto… no veo inconveniente alguno, pero eso no quiso decir que me hiciera dudar, era como si el hombre hablará de un modo distinto del que yo pienso, una forma diferente de perder la humanidad. En ese tiempo no sabía lo que quería decir, pero no le di importancia y acepté, asintiendo con la cabeza. Entonces el hombre volvió a acerca su mano, está vez situándola más alta que antes: eso me indicó que el tipo no quería que bebiera su sangre directamente de mi boca, sino que dejaría caer su sangre y yo tenía que beberla, cosa que no le vi ningún inconveniente, incluso se me hizo más cómodo. Entonces para recibir su sangre, abrí mi boca y saqué la lengua, esperando a que la primera gota de sangre cayera… pasaron un par de segundos para que sucediera.

Apenas la gota de sangre cayó y aterrizó en mi lengua, pasaron dos cosas, lo primero es que cerré mi boca mientras la degusté, y lo segundo es que ese hombre dejó de levantar su mano. Aún cuando parte de mi trabajo involucrara la sangre, jamás la he probado. Cuando sentí la gota de sangre con mi paladar, me vino un sabor dulce, y al mismo tiempo salado, no era espeso, se sentía como si fuera salsa, también sentí que estaba tibia. Seguí probando la sangre con el paladar mientras veía al hombre, que también me estaba mirando. Mezclé la sangre con un poco de saliva que reuní en mi boca para después ingerir el tajo, no pasó nada después de eso, no había nada diferente, no sentía ni veía algo fuera de lo normal…

¡!—Pero resultó que no fue así. De repente todo mi cuerpo recibió un fuerte shock, uno que me dejó por un momento inmóvil, luego sentí que mi garganta comenzó a arder al punto de también dificultar mi respiración… no podía respirar, me llevé las manos a mi garganta en reacción mientras comenzaba a toser, al principio tosía normal, pero con el pasar de los segundos, comencé a toser sangre, expulsaba una buena cantidad con cada tos que hacía. Como si fuese el remate de todo lo que me pasaba, también comencé a tener la vista distorsionada y la mente nublada, no podía pensar en nada más a excepción de todo dolor que sentía en ese momento, al perder la concentración, dejé de sentir mi cuerpo, haciendo que caiga al suelo. Estando en el frío suelo en donde caí, lo único que hacía era retorcerme del dolor mientras tosía sangre, todos los dolores poco a poco comenzaron a hacerse más y más fuertes… estaba agonizando, por beber una gota de sangre.

Aún cuando mi vista estaba distorsionada, alcancé a mirar al hombre, este estaba allí parado, mirándome retorcerme del dolor, no había una expresión en la que indicara que estaba preocupado por mi, por su cara, podría decir que estaba esperando si sobrevivía a lo que sea que me hizo.

Ahora que has bebido mi sangre, el resto depende si eres lo suficientemente fuerte para resistirla—Me dice mientras sigo adolorida, apenas alcanzo a escucharlo—Si logras resistir, te convertirás en un ser de poder absoluto, capaz de enfrentarte a quien seas… pero si no lo logras, morirás.

¡No mencionó eso antes de hacerme beber su sangre! ¡Maldito! Así podía pensar mejor su oferta, y si aceptaba al menos estaría preparada… pero por su culpa estaba sufriendo. En ese momento no importaba eso, ya bebí su sangre, y como dijo él, tengo que resistirla, de lo contrario moriré. Seguía así, tratando de resistir el dolor, pero sentía que tarde o temprano perdería la conciencia, así que me mantenía consciente, cosa que era difícil, porque parecía que la única solución que tenía para dejar de sentir todo el dolor que tenía, era desmayándome… no… no podía hacerlo, si lo hacía, moriría. Seguí soportando la falta de aire, toser sangre, mi mente nublada, mi cuerpo entumecido, mi vista distorsionada, en un punto sentí que iba a perder la consciencia, por más que trataba iba a ceder, así que busqué la manera de mantenerme consciente, alcancé a ver mi daga en el suelo, al verla tuve una idea: aún con el cuerpo entumecido, con mis manos tomé la daga, usé una mano para empuñarla y usarla para perforarme la otra… sentí más dolor que antes, pero gracias a eso dejé de desvanecerme. Supongo que a eso se refería el hombre con "las ganas de luchar", seguir peleando bajo cualquier medio, no era algo agradable, pero valía la pena si quería conseguir mi objetivo. Por suerte sólo necesité apuñalarme una vez, porque poco a poco, dejé de sentir dolor, volví a respirar bien, y dejé de toser sangre, mi mente se aclaró. Aún sentía mi cuerpo entumecido pero me podía mover lo suficiente, lo único que me dolía eran los ojos, ya no veía distorsionado, sin embargo me seguían doliendo. Estaba agotada, aún me faltaban las fuerzas para colocarme de pie, así que me quedé allí, acostada, mientras miraba mi mano que perforé con mi daga, me dolía, pero comparado al dolor de antes, no es nada, respiraba despacio para relajarme.

Sobreviviste… bien hecho—Acordándome de lo que me rodea, escucho al hombre volver a hablar, no tenía un tono como si confiaba en mí o como si le importaba, simplemente me felicitó sin expresar emociones.

Hijo… de… perra…—Aún seguía enojada con él por no advertirme de que pasaría por mucho dolor. Intenté levantarme para encararlo, pero seguía sin fuerzas.

Ahora que te has convertido en un ser poderoso, espero que tus ganas de luchar sean igual. Cuando eso pase, volveré a buscarte—El tipo se da la vuelta para caminar hacia el exterior del callejón.

¡! ¡E-espera…!—Intenté detenerlo, estiré mi mano hacía él. Volvió a detenerse antes de salir, sin embargo, no esperó esta vez a que dijera algo, en vez, gira un cuarto de su cuerpo, y con sus dos manos, se quita los lentes.

Ahora… eres una de nosotros—Dice, y después abre sus ojos. Ese fue el momento que más me dejó impactada.

Los ojos de ese hombre son rojos ¡Rojos! De un tono igual que la sangre, y no me refiero a que el iris sea rojo, sino su esclerótica, completamente roja, lo que hace que apenas se pueda notar la pupila y el iris. Es la primera vez que vi los ojos de un archidemonio. Anteriormente escuché la historia de los archidemonios: seres corruptos por la oscuridad, que existen con el único fin de traer el miedo, la desgracia y la muerte entre los seres vivos, son temidos por su terrible poder, el suficiente para destruir una nación completa, solo un puñado de personas son capaces de enfrentarse a la par con ellos. Reconocerlos es fácil, pues tienen algo que destaca en especial, y que resalta a la vista de los demás… y eso es: sus ojos rojos.

No podía creerlo, estaba frente a un ser humano archidemonio, uno consciente, pues en la mayoría de historias que escuché, los archidemonios pierden el razonamiento y actúan por instinto, así que ver a este hombre hizo que tenga una diferente perspectiva. No sabía cómo reaccionar en el momento, estaba impactada por su revelación. El hombre al ver que vi lo que realmente es, se volvió a colocar los lentes y salió del callejón, dejándome sola.

Aún no salía de mi sorpresa, no supe cómo reaccionar, tuve que esperar un momento a que mi cuerpo deje de estar entumecido para sentarme, apoyándome en la pared para así organizar mis ideas… ¿Qué rayos acabó de pasar? ¿Cómo es posible que de un robo, terminé viendo a un archidemonio? Nunca tuve preparación para eso, fue algo… único… he increíble. Verlo me impresionó, a diferencia de otra gente que se asustaría, me sentí genial, como si viera a alguien que me entendiera. Por ahora dejé eso de lado, y me concentré más en una cosa, fue en lo que me dijo el hombre cuando me reveló sus ojos: "Ahora eres una de nosotros". ¿Qué quiso decir con eso? Aunque no hizo falta preguntarlo, porque alguien me lo haría saber.

Mientras pensaba, una joven pareja pasaba por el callejón, alcancé a verlos felices entre ellos, no sé por qué pasarían por un callejón, pero seguro no era interesante. Entonces al pasar cerca mío me vieron, y de detuvieron, en los siguientes segundos que pasaron, ellos seguían viéndome, con una expresión de desdén. Me incomodó eso, y los miro mostrando mi enojo, cosa que los hace saltar del miedo, no entendía por qué, solo los miré mal, no era algo como para que se asustaran. Me levanté y los seguí mirando, ellos estaban paralizados del miedo mientras me miraban fijamente, ante ello se me vino la idea de que ellos se percataron que era la Cazadora de Entrañas, lo que hace que entienda su miedo… pero resultó no ser eso…

¡Un… un archidemonio…!—Exclama la chica, asustada mientras se esconde detrás de su acompañante, él en cambio me seguía viendo con miedo.

¿?—No me importó eso, lo que sí me importó es que esa chica me dijo archidemonio.

¡Un archidemonio!—Ahora el chico exclama, retrocediendo junto con su acompañante. Y entonces…

¡Aaaahhhh! X2—Ambos corren de mí, huyendo a toda prisa despavoridos, saliendo del callejón, si mal lo recuerdo, alcancé a escuchar que al salir seguían gritando "archidemonio". Yo me quedé confundida, confundida de su miedo y por llamarme archidemonio…

Agh…—El dolor en mis ojos aún no desaparecía, y no me dejó concentrar. Al pasarme el dolor, seguí pensando en por qué esa pareja me llamó así, no soy una archidemonio, no tengo los ojos rojos como para que me digan así… o…—¡!—Yo… no supe cómo llegué a esa idea, pero me pareció coincidencia recordar que el rasgo más destacado de un archidemonio son sus ojos rojos, y a mí me estén doliendo los ojos. Miré mi daga en el suelo, la tomé y la coloqué contra la luz para que la hoja refleje mi cara… entonces allí me vi.

¡Mis ojos se volvieron rojos! ¡Mi esclerótica, del mismo color de la sangre! ¡No importa de cómo lo veía o cuánto frotaba mis ojos, el rojo no desaparecía! Entonces… esa pareja estaba diciendo la verdad…—Un… archidemonio… ¡Soy una archidemonio!—Exclamé. Me impacté tanto que tiré mi daga y cubrí mis ojos con mis manos, mis ojos dejaron de dolerme, pero me los cubrir porque no quería aceptar el nuevo color.

*Sonido de un silbato*

De repente, el sonido de un silbato resuena cerca, al escucharlo, identifiqué rápidamente que se trataban de los guardias, se estaban acercando y silbando por una urgencia que tenían. Dejé de cubrirme la frente, y miré al lugar donde escuché el silbido: viene de la calle en donde la joven pareja entró y salió, en un momento, los guardias entraron en el callejón. Fueron alrededor de 8 guardias, todos con una armadura de metal brillante, llevando espadas en sus fundas. A diferencia de otros guardias que enfrenté, estos son de un rango superior, son más fuerte y hábiles, son considerados implacables porque están a cargo de la protección del Castillo Real y de los barrios de la nobleza, y si estamos hablando de Luguvina, la capital del país, era de esperarse. Ellos corrieron por el callejón hasta toparse conmigo, se detuvieron y me miraron a los ojos, percatándose de mi nuevo color.

¡Es verdad, hay una humana archidemonio en la capital!—Uno de los guardias exclama, impresionado de mi presencia—¡Caballeros, preparen sus armas!—El y los demás, no se hicieron esperar, y desenfundaron sus espadas, apuntándome con ellas. Ni siquiera dudé del por qué de inmediato tomaron una ofensiva contra mí: me convertí en una archidemonio, la criatura más temida, y mi sola presencia representa un peligro, tenían que eliminarme. No tardé mucho para reaccionar, las palabras no iban a solucionar esto, lo único que podía hacer era huir o pelear. Pude hacer lo primero, pero también recordé que antes de archidemonio, soy la Cazadora de Entrañas, así que me quedé a pelear. Tomé otra vez mi daga en el suelo y me coloqué en posición de combate. Pensándolo, también se me ocurrió tomar esta oportunidad para ver si de verdad me volví más fuerte como me prometió ese hombre, realmente no me sentí diferente de lo habitual, aún me dolía mi cuerpo por beber la gota de sangre, pero podía pasar ese dolor por alto, mis ganas de luchar corrieron a través de mi cuerpo, haciéndome sentir emocionada por probar mi nuevo poder. Entonces estuve allí, frente a ellos, yo mirándolos con deseos de sangre, y ellos mirándome con preocupación y seriedad, ambos bandos listos para el combate.

¡Ghhhaa!—Uno de ellos grita mientras corre hacia mí con su espada en mano, listo para un ataque… antes de que se diera cuenta, contraataqué, usando mi nueva velocidad para interceptar su ataque, hacerlo girar, y atacar su cuello con mi daga, la sangre de su cuerpo se desprende y mancha la zona, el guardia tardó unos segundos antes de caer muerto ante mí.

¡! X7—Los demás guardias se alarmaron al ver a su compañero muerto, sintieron miedo por un momento, pero rápidamente recuperan las agallas y vuelven a querer hacerme frente. Esa reacción hizo que me decepcionara un poco, antes dije que ellos son guardias de alto rango, los mejores, y acabé de matar a uno de ellos como si nada. O bien, me he vuelto tan fuerte que ellos ya no son rivales para mí, o ellos son débiles y no resultaron ser tan fuertes como la gente hablaba… realmente no importaba mucho, yo siendo la fuerte o ellos siendo los débiles, algo está claro: los supero. Ellos eran consientes de ello, no eran rivales para mí, sin embargo debían pelear como parte de su deber, sin importar las condiciones. Como ya sabían de mi existencia, no podían dejarme, tenían que eliminarme, por mí está bien, aún quería probar mi nueva fuerza, así que me preparé. Sentí una gran cantidad de energía que estaba siendo reunida dentro de mí, una que se hace más y más fuertes con cada segundo que pasa… entonces, llegó a un punto en el que no la pude contener…

.

Resultó que la pelea terminó mucho antes de que empezara. La energía que liberé género una fuerte explosión que acabó con todos, los guardias que me querían hacer frente murieron por la onda explosiva, sus armaduras no pudieron evitar que parte de sus cuerpos se desintegraran, esto les ocasionó una muerte dolorosa y casi lenta… cosa que disfruté.

Heme allí, rodeada por 8 guardias que yo misma asesiné. El placer que me produjo este evento hizo que disfrutara de mi nuevo poder, aún si esto me llevó a convertirme en una archidemonio. Reí, reí tan fuerte que estoy muy segura que alguien me escuchó en las calles principales, y no me importó, no importaba si un transeúnte o un guardia se asomara y me viera junto con lo que hice, es más, quería que lo hicieran, para que después huya, y cuente lo que pasó, que cuente sobre mi nuevo poder, que cuente… lo que ahora era capaz la Cazadora de Entrañas.

Pasaron los días después de ese incidente, reportaron a los guardias que asesiné, indicando que murieron de una forma atroz, y el responsable fue un archidemonio. Salí más limpia de lo que imaginé. Producto a eso, reforzaron la seguridad la ciudad: más guardias, más armamento, más vigías que se quedaban en la noche para reportar cualquier cosa que les resultara sospechoso… no tuve ningún problema con ello. Realmente mi vida cambió por completo, ya no podía estar entre la sociedad, mis ojos me delataban, si quería hacer algo, tenía que hacerlo en la noche, cuando nadie me viera, y mientras lo hacía, acababa con la vida de guardias y vigías que hacían patrullajes nocturnos, así, aunque no esté presente en el día, dejaba clara mi presencia en la noche.

Más días pasaron, y seguía deambulando en las noches como si fuese un fantasma. La gente se asustó más, tanto que la ciudad declaró toque de queda. Nadie podía salir en las noches. Se me hizo aburrido, no podía robar ni tampoco asesinar, me comenzó a molestar que no podía salir en el día, ahí había más productividad. Para volver a presentarme en el día, tenía que ocultar mis ojos rojos, sin ellos, la gente no reconocerá que soy un archidemonio. Se me ocurrió la idea de usar una gafas para cubrir mis ojos, como lo hizo aquel tipo, conseguí unas iguales a las que llevaba. Me veía rara, pero siempre y cuando me sirviera, lo dejaría pasar. Me hubieran sido más fácil adaptarme a ella si no levantaba sospechas entre los guardias y la gente, no era normal ver a gente con esos accesorios (Me pregunto cómo hizo ese hombre para no levantar sospechas). Supongo que no había otra forma para ocultar mis nuevos ojos.

Era satisfactorio volver a trabajar de día, aunque los rayos del sol me molestaban, no sabía si era por mis nuevos ojos o porque hace tiempo que no veía la luz del sol, aunque con el pasar del tiempo ya me pasó el malestar.

Como mi poder era mucho mayor, mis robos y asesinatos eran menos complicados: robaba, mataba, robaba, mataba, robaba, mataba, la misma rutina diaria, pero mucho más fácil… me comenzó a aburrir. Robar ya no era lo mismo, y sentía que al hacerlo desperdiciaba mi nuevo poder, no había nada en robar que me ofreciera un desafío y tampoco oponentes dignos que intentaran detenerme, además ganaba poco, tampoco me agradó que usara el poder de archidemonio en algo tan sencillo y poco beneficioso. Entonces busqué otra manera de ganar dinero, tenía que ser un trabajo que se adaptara a mis capacidades: no fui a la escuela, pero sabía sumar, restar, multiplicar, dividir, leer y escribir, que considero, son lo que más sirve en la vida, y también sabía robar y asesinar. No contaba con mucho, pero encontré un trabajo en el que soy más que apta: mercenaria.

En ese tiempo ya tenía 18 años, era mayor de edad, y como era fuerte, cumplía con los requisitos para serlo. Trabajé por mi cuenta, diciendo que puedo hacer cualquier trabajo en el que involucrara ensuciarse las manos. Comencé desde abajo, trabajando como guardaespaldas y cazando monstruos, no era lo que esperaba, pero ganaba más que cuando robaba. La gente con la que trabajé les pareció satisfactorio mis servicios, y comenzaron a hablar de mí con más gente. Obtuve notoriedad, fama, y más trabajo, ganaba más.

A los 21 años ya era bastante conocida en el submundo, y gente importante comenzó a solicitar mis servicios, entre ellos habían mercaderes de escala nacional, políticos muy conocidos, jefes de alto rango, y gente que se relaciona con la realeza. Además de darme trabajos con los que me especializo, me pagaban una fortuna. Lo interesante en mis clientes era que ellos sabían de antemano que era la Cazadora de Entrañas, sin embargo no les importó mis anteriores crímenes, es más, eso les hizo que me contraten más seguido al ya tener bastante experiencia. Sin duda volverme mercenaria fue la opción correcta. Comencé otra vez a viajar de ciudad en ciudad, ofreciendo mis servicios y dejando en alto el nombre de la Cazadora de Entrañas. Años después, cuando ya todo el país conoció mi nombre, decidí ir al país de a lado para hacer lo mismo.

Obtenía mucho dinero por hacer lo que amo, tanto que juré hacer esto hasta el final de mi vida… pero ahora… estoy cerca de ser eliminada. Se supone que este trabajo sería sencillo, solo tenía que robar una insignia, y cualquiera que fuera un obstáculo lo eliminaba. El trabajo era fácil, tanto que pagué a alguien más para que lo haga y yo simplemente recogería la insignia… pero ese insensato de Shin Wolford lo arruinó todo. Intervino para que la dueña de la insignia y otros más descubran mis planes y después se enfrenten a mí, incluyendo la persona que contraté. Me está derrotando, está acabando conmigo y con todos los logros que obtuve en mi vida. No puedo permitirlo, no puedo perder… ¡No puedo!

De vuelta al presente.

—¡No! ¡No voy a perder! ¡Soy la Cazadora de Entrañas, Elsa Granhilde! ¡Y no seré eliminada por alguien tan insignificante como tú!—Elsa exclama, estando en medio aire y cerca de ser alcanzada por el ataque de Shin. En su grito, abre sus ojos, que expresan una mirada de valor mezclada con furia. Empieza a acumular energías, lo que hace que vuelva a ser rodeada por un aura de oscuridad. Después, concentra toda esa energía en su mano derecha, que poco a poco es rodeada por la energía oscura que reunió—¡No dejaré que nadie salga de aquí vivo!—Extendiendo su palma, Elsa crea en un segundo, una gigantesca bola de energía oscura, una que desprende pequeños rayos de energía—¡Dark Magic Attack!.

El ataque de oscuridad colisiona con el ataque de fuego. Al simple contacto, provocan un choque de poder intenso. El aire alrededor de la colisión se comprime, incapaz de resistir tal poder. Abajo en tierra, aquellos que acompañan a Shin, son testigos de este evento. El choque de poder desprende un fuerte brillo que les dificulta ver del todo. Todos están impresionados, están viendo el poder de un individuo que lucha en nombre del orden contra el poder de una individua que lucha en nombre del caos. Ninguno muestra rastro de debilidad, están concentrados en sus respectivos ataques, empleando más poder para vencer a su oponente, dando como resultado un choque de fuerzas que estas a la par… hasta que con el pasar del los segundos esa igualdad se rompe, siendo el ataque de Elsa el más fuerte.

Al principio nadie lo nota, pero con el pasar de los segundos, todos miran que el ataque de Elsa está ganando terreno, empujando el de Shin hacia atrás. Más segundos pasan, y ahora ambos ataques están en la mitad de la distancia que hay entre Shin y Elsa. Si el ataque de Elsa seguía como estaba, en cuestión de segundos le revertiría la situación a Shin, siendo ahora él y los demás los que van a ser eliminados.

Satella, Reinhard, Felt, Kazuma, Subaru y Naofumi, están sintiendo cada vez más la presión del aire que causa el choque de poder. Están preocupados de que Shin sea superado, y el ataque de Elsa los elimine.

—¡Rápido! ¡Todos busquen un lugar en donde cubrirse!—Reinhard toma precauciones, y ordena a los demás refugiarse, por si acaso sucede lo peor. Ellos le hacen caso, y se alejan un poco para cubrirse entre los escombros y las columnas base de la bodega de botines. Reinhard después se sitúa a lado de Shin, sujetando la empuñadura de su espada—¡No se rinda joven Shin, enseguida lo ayudaré!—Le dice.

—… ¡No!—Justo cuando Reinhard iba a desenfundar su espada, Shin lo detiene.

—¿Ah? Pero…

—¡No te preocupes Reinhard, puedo con esto yo solo!—Mientras sigue con una mano extendida, y lanzando con ella su ataque de fuego, regresa a ver a Reinhard con una expresión de confianza y seguridad, como si tuviera todo bajo control—¡Sabía que esto iba a pasar, así que preparé algo más!—Esto deja confundido a Reinhard, no sabe qué decir, pues la confianza de Shin lo intriga. El peliazul vuelve a mirar hacia su ataque, a la vez que su espada mágica que tiene en su mano libre brilla, la hoja emana un brillo mucho más intenso que antes, y es cubierta por un aura de energía celeste en forma de fuego. Reinhard que mira esto, se sorprende.

.

Elsa sigue empleando su ataque, confiando mucho que con él derrotará a Shin. Aún suspensa en el aire, espera a que la esfera de energía oscura que creó colisione en la superficie. Elsa está débil, empleó sus últimas fuerzas en ese ataque, por lo que espera con mucha expectativa que así la batalla finalice.

—¡Este será el final de sus vidas!—Exclama—¡Me hubiera gustado abrirles el estómago a cada uno, pero me llevaron al límite, así que me conformaré con esto!—Por como van las cosas, ella ya se está declarando como la ganadora. El ataque de Shin está siendo empujado hacía él cada vez más, y no parece que este tenga alguna forma de remontar, lo que significa que ganó. En su tono de voz se nota que está extasiada, cansada, y expectante.

*Brillo*

Cuando ya en su mente pensaba que tenía la victoria en la bolsa, de repente, en el centro de la bola de energía que hizo, empieza a brillar. Es un brillo que parece perforar la esfera en diámetro, en un ángulo como si con un extremo, apuntara hacia ella. Antes de que Elsa se preguntara qué era eso, de la nada, su bola de oscuridad es rodeada por más brillos, tantos que provocaron un brillo más segador para después la esfera ser cortada en línea recta y explotar.

*¡Boom!*

La energía oscura en forma de esfera fue destruida por aquel brillo y el corte, creando una onda expansiva brillante y a la vez oscura. Mientras usa sus brazos para cubrirse, Elsa queda en shock, su ataque definitivo en el que colocó sus últimas fuerzas acabó de ser destruido. No lo podía creer, estaba segura que no había nada que pueda detener el ataque que hizo, estando a segundos de superar al de Shin.

—¿¡Qué…!? ¿¡Pero… cómo…!?—Elsa no tiene idea de cómo pasó, su ataque comenzó a brillar de luces para después ser destruido. Tiene un pequeño momento en el que piensa—¿Quién acabó con mi ataque? No... no pudo ser él, estaba atacando con ese rayo de fuego. ¿Entonces habrá sido… ese maestro espadachín? ¿Usó otra de sus habilidades con la espada?—Las hipótesis de Elsa tienen buenos puntos: no era posible que Shin hiciera eso, estaba concentrado en su ataque de fuego. Aún si hubiera aplicado más poder, no era posible que produjera un brillo, mucho menos un corte. Por otro lado, Reinhard también es fuerte, pudo ayudar a Shin con otro ataque con la espada. No obstante, sólo son hipótesis, no está segura de qué pasó con su ataque, quién lo hizo, y cómo lo hizo.

*¡Bam!*

Interrumpiendo los pensamientos de Elsa, algo entre los residuos de energía de luz y oscuridad está sucediendo. Hay una onda expansiva de aire, como si algo ganara impulso. Hay un brillo azul que sale a toda velocidad gracias a ese impulso, esa luz está en dirección hacia Elsa. Ella no entiende lo que ahora está pasando, se pregunta qué es eso que se acerca a ella. Por lo poco que alcanza a ver, es como una bola de fuego azul, nada anormal, excepto que en el centro de esa bola de fuego, hay un brillo intenso, similar a los brillos que destruyeron su ataque mágico oscuro. Elsa no se preocupa por lo que sea que se esté dirigiendo hacia ella… hasta que, cuando esa bola de fuego está más cerca, la joven mujer queda atónita de lo que ve:

—¿¡Qué…!?—Esa no es una bola de fuego, es Shin, que está siendo rodeado por su aura de fuego azul. Se dirige hacia ella a toda velocidad, como si volara. En su mano izquierda sujeta su espada, brillando de color celeste, por la forma en la que se ve, ese brillo y corte fueron causados por esa espada, ya que se puede sentir un intenso poder mágico en ella. El peliazul vuela hacia Elsa, con una expresión de determinación y seriedad, teniendo una nueva técnica que nadie ha visto, preparado para que con la espada, dar un buen golpe—¡Tú!—Elsa vuelve a tener una expresión de rotundo odio. No sólo se da cuenta de que el peliazul sigue con vida, también que él fue el responsable de destruir su ataque de oscuridad. Sintiéndose cansada de seguir lidiando con el joven nieto del mago Merlín, no es de sorprenderse que reaccione así—¡Desaparece de una vez!— Elsa usa la energía oscura residual que quedó en su mano para crear otra bola de oscuridad, no tan grande ni fuerte pero también representando un peligro. Elsa la apunta hacia Shin con el objetivo de eliminarlo. El ataque al estar cerca de dar en el blanco, es partido por la mitad por la espada de Shin. Las dos mitades al ser dejadas por el peliazul, explotan, creando una explosión oscura. Shin no se inmuta, no resulta lastimado, su aura de fuego lo cubre de la explosión, dejándolo como si nada hubiera pasado—¡Ahhh…!—Exclama Elsa en shock. Su ataque pese a explotar, no hizo nada. No afectó ni la velocidad, ni la trayectoria, ni la expresión del peliazul. En un acto de desesperación, Elsa le lanza su cuchilla kurki a Shin. La cuchilla también es desviada por la espada después de una estocada—¡Agghh!—Vuelve a exclamar.

—¡Tu reinado del terror termina aquí y ahora, Elsa!—Shin le grita, estando a metros de ella y cargando su brazo con su espada. Elsa no puede hacer nada en medio aire, sin energía ni armas.

La espada de Shin al estar cerca, la hoja se ilumina más, creando un brillo secador y siendo rodeada por el aura en forma de fuego…

*Slash*

Shin ataca en diagonal. Pasa de largo. Un aro de fuego azul inclinado lo rodea después de haber sacudido su espada justo cuando pasó a lado de Elsa…

*Corte*

Lo siguiente que se escucha es el sonido intenso de sangre combinado con órganos cortados y huesos triturados. El corte fue preciso y letal, la espada corta en diagonal a Elsa del hombro izquierdo a la cadera derecha, destruyendo sus órganos y huesos en el proceso. En el corte producido, se forman rastros de fuego azul, quemando la piel en los alrededores. La joven mujer después de recibir el ataque, escupe gran cantidad de sangre mientras deja de suspenderse en el aire y cae al suelo. Shin, voló gracias a un gran salto que hizo, su velocidad y trayectoria fueron lo suficiente para llegar a Elsa. Ahora que la atacó, pierde esa velocidad, y cae junto a Elsa.

Estando cerca del suelo, Shin extiende su mano libre y crea un ligero rayo de fuego con dirección al suelo para frenar su caída, cayendo despacio y de pie para después colapsar. Elsa en cambio cae con fuerza en los escombros de la bodega de botines, creando una nube de polvo mientras se escucha el ruido de madera y hormigón destruyéndose de golpe.

El peliazul al tocar tierra, empieza a respirar con profundidad, sintiéndose cansado. Sudado, sucio, con cortes en su ropa y un ojo perdido, Shin no hace más que des estresarse, recuperándose de una intensa lucha de la que resultó ganaron. Mientras respira, Satella, Reinhard, Felt, Kazuma, Subaru y Naofumi, se acercan, mirándolo con impresión, preocupación, o neutralidad. Al recuperar parte de su aliento, Shin también los mira.

Entre tanto, lejos de los demás, cuando el polvo se disipó, se ve a Elsa en estado terminal:

—Aaghg… aghhg…—Entre los sonidos débiles de dolor, se puede ver que los ojos rojos de Elsa pierden su brillo y la intensidad del rojo. Está inmóvil, no hay señales que indiquen que se pueda mover más. Poco a poco forma debajo suyo un charco de sangre. Lo único que hace en ese estado es ver el cielo nocturno, las estrellas y la luna llena. Su respiración poco a poco se debilita, y su vista se vuelve opaca, indicando que está a segundos de su descenso—Aghg… ahhgg… uh… supongo… que se este será mi final…—Con sus últimas fuerzas, dice para sí—Quién diría… que iba a perder. Agh… creo que… nunca tuve oportunidad contra Shin…—Hace una pausa para recordar. Recuerda a aquel hombre que conoció hace años, el hombre de piel morena, cabello semilargo y blanco. Recuerda cuando la inmovilizó, cuando la dejó ir, cuando hablaron sobre el poder máximo, y la última vez que lo vio, al salir del callejón—Ahgh… él me dijo… que debía tener ganas de luchar si quería hacerme más fuerte...—Cierra sus ojos—Tsk… resultó ser mentira… por culpa de eso… estoy muriendo… debí escapar más pronto. Lo único que… me sirvió de él… fue el poder que me dio…aunque resultó… no ser… suficiente…—Al terminar su monólogo, hace un profundo suspiro, y deja de respirar.

La batalla terminó. Una batalla que ha dejado secuelas a los que estuvieron presentes: tanto físicas, mentales, económicas, y emocionales.

Ahora todos descansan, aliviando los nervios, recuperando sus heridas, y hablando sobre lo ocurrido. Todos se dividieron en tres grupos: el primero conformado por Reinhard, Subaru, Kazuma y Naofumi. El segundo por Shin y Satella. Y el tercero por Felt y Rom. Cada quién en un asunto.

—Bien. Díganme cómo terminaron involucrándose—Aún en los territorios de la ex-bodega de botines, Reinhard hace un pequeño interrogatorio a Kazuma, Subaru y Naofumi, con el fin de recolectar información anterior a su llegada.

—Pues, Shin Wolford tuvo un objeto que me pertenecía, uno de suma importancia y valor que perdí ayer—Subaru es el que toma la palabra para narrar los hechos—Fuimos a su casa, donde nos dijeron que fue a este lugar. Caminamos y preguntamos mucho hasta llegar aquí, donde estaban haciendo negocios con mi objeto, y otra cosa que negociaba la niña rubia. Luego llegó esa chica de cabello plateado reclamando también por su objeto, y después…

—… Comenzó todo—Prosigue Kazuma—Esa mujer intentó matarnos, sin tener reparos en decírnoslo—Después de escuchar, Reinhard asiente, comprendiendo, y memorizando cada cosa que dicen los chicos de deportivo.

—¿Participaron en la pelea o se resguardaron?—Hace otra pregunta.

—Primero participó Naofumi—Kazuma señala al nombrado, estando apoyado en una columna base cerca del grupo actual, desviando la mirada al ser nombrado—Él protegió al anciano y después lucharon juntos, hasta que ambos resultaron heridos.

—…—Hay una pequeña pausa en el interrogatorio de Reinhard cuando mira a Naofumi, al mirarlo, no hay nada especial que lo haga destacar… salvo por una cosa… el escudo en su brazo—… El héroe del Escudo—Reconoce. El semblante de Reinhard se vuelve un poco más serio, ya que acaba de darse cuenta que está frente a un criminal muy reconocido, que a la vez es uno de los Héroes Santos. Su presencia no le agrada mucho al caballero del cabello rojo, no obstante, hay ciertos datos que hacen que se sienta menos disgustado, entre ellos, es el hecho de haber participado en la batalla, protegiendo al anciano y luchando contra la joven mujer. Una prueba de que luchó, es su herida en la cabeza. La herida se ve mal, pero no desprende peligro en la salud de Naofumi. No hace falta decir que Elsa le hizo esa herida, así que no preguntará sobre ello. Sin embargo, deja un poco impresionado al caballero de cabellera roja por escuchar que Naofumi fue partícipe en la pelea, protegiendo a la gente.

—¿Tu herida en el ojo se encuentra bien?—En otro lado, pregunta la chica peliplateada con un ligero tono de preocupación mientras toca con sus dedos el alrededor de la herida de Shin.

—Un poco—Responde, sonando calmado, aliviado, y preocupado—Cuando Elsa me hizo la herida, no me dolió mucho por la adrenalina que sentía en el momento. Ahora que la batalla terminó, ya puedo sentirla.

—Shin…—Preocupada por el Estado del peilazul, Satella baja un poco la mirada, actuando como si parte de esto fuera su culpa—Yo… lo lamento tanto. Por mi culpa perdiste el ojo, quedaste tuerto. Ojalá pudiera sanarlo también.

—¿También puedes curar mi ojo como lo hiciste con el señor Rom?—Pregunta, expectante, y en respuesta Satella asiente.

—Tu herida está fresca, se la puede regenerar… pero no estoy en condiciones para hacerlo, ya no tengo más maná. En el momento en el que lo recupere, ya será demasiado tarde, tu ojo ya no tendrá forma de… ¿Ahh?—Satella deja de hablar cuando mira a Shin que agarra su mano con la suya. Luego, Shin se encarga que la mano de él y ella entrelacen sus dedos—Shin… ¿Qué estás haciendo?

—No te preocupes, te voy a ayudar a que recuperes maná—Responde. Satella no está segura de lo que dijo Shin, y antes de que pueda preguntar, las manos entrelazadas empiezan a brillar.

—¿?—Las manos de ambos brillar de color celeste, a la vez que son rodeadas de una débil y pequeña aura blanca. Alguien capaz de sentir la magia, se da cuenta que el aura y el brillo recibe y transmite energía mágica. De hecho, con esa habilidad, Satella recibe energía mientras que Shin la transmite.

—No es nada malo, te estoy transfiriendo parte de mi energía mágica a ti.

—¿Cómo? ¿Puedes hacer eso?

—Sí. Con un muy buen control de magia, uno pasa sus energías a otra persona—Satella vuelve a quedar impresionada por las habilidades de Shin. Siendo alguien que se especializa en la rama de la magia, y que tiene muchos años de experiencia sobre la misma, Satella es consiente de que una persona le puede pasar sus energías a otra, pero requiere de mucha concentración y un buen control de su propia red de maná. Ni ella siendo una experta en el tema tiene la habilidad para hacerlo, sorprendiéndose de que Shin lo hace como si pasar su magia a alguien más no fuera la gran cosa.

—…—Satella siente el maná de Shin pasarse a ella, siente ese maná recorrer su cuerpo. Con sus energías siendo poco a poco renovadas, también deja de sentir aquellos síntomas cuando se quedó sin maná: su fiebre, su cara sonrojada, la falta de aliento. Su salud vuelve a la normalidad.

—¿Está bien así, o necesitas más?—Pregunta el peliazul, sin sentirme mal por darle sus energías, y sin tener problemas por si la semi-elfo necesita más.

—Sí. Te pediré que sigas—Responde, a la vez que estira la palma de su mano izquierda al ojo herido de Shin.

—¿?

—Tampoco te preocupes. Ahora que recuperé parte de mi maná, lo usaré para curarte el ojo—Informa, con una pequeña sonrisa que indica que indica que confíe en ella. Cuando tiene su mano lista, esta brilla de celeste, genera la esfera transparente blanca sobre el ojo de Shin, y las partículas de energía cubren desde el ojo hasta la cortada, iniciando el proceso de curación. Shin no siente nada malo, su ojo es rodeado por las partículas que le hacen un cosquilleo, y a la vez una sensación de alivio, no duda en dejar que Satella lo cure.

Shin y Satella una vez más se brindan ayuda: Shin le transfiere maná, y Satella lo cura. El intercambio equivalente perfecto entre ambos. Satella no lo nota, pero Shin está un poco apenado, sus mejillas se sonrojan ligeramente y desvía la mirada a otro lado con pena… ya que sostiene la mano de Satella, sintiendo su suave y tibia piel, y como los dedos de ambos están entrelazados, la sensación es mucho mayor, por lo que se entiende el comportamiento del peliazul, ya que siente algo especial por ella.

Los minutos pasan, y antes de que se den cuenta, Shin le transfirió el maná suficiente a Satella hasta quedar completa, y Satella sanó el ojo de Shin.

—Listo, ya terminé—Dice el peliazul satisfecho.

—También yo—Acompaña la peliplateada también satisfecha, dejando de generar la luz en su mano y bajándola. El ojo de Shin sanó por completo, la cortadura que sobresalía desapareció gracias a la regeneración de su piel, en cuanto al ojo en sí, Shin lo abre, revelando que también se regeneró: quedando igual que antes—¿Cómo te sientes?—Pregunta. Shin parpadea un par de veces, primero con ambos ojos, y luego con uno.

—Sí… no siento nada diferente, puedo ver, igual que antes… sí, me siento bien—Confirma. Satella en afirmación, asiente comprendiendo. Ambos se miran, como si esperaran que el otro diga algo, pero no lo hacen, así que se siguen mirando. El momento es pasivo, y nada extraño, salvo por una cosa que al ser notada, alarma al peliazul.

—¡! X2—Ambos se dan cuenta que sus manos siguen juntas, sus dedos continúan entrelazados, Shin dejó de darle maná a Satella, por lo que ya no es necesario seguir conectados. Cuando ambos se dan cuenta, además de soltarse despacio, Shin desvía la mirada, teniendo la cara bien roja por estar avergonzado—¡Ahh! ¡Lo lamento! ¡No me di cuenta que seguía sosteniendo tu mano! ¡Por favor no pienses mal!

—¿Por qué te alteras? No hiciste nada malo—Pregunta y responde indiferente. Satella queda mirando a Shin un poco confundida porque no entiende el repentino comportamiento del peliazul, pues a diferencia de él, ella no siente lo mismo.

—Perdón—Se disculpa otra vez, dejando de tener la cara roja y viéndola de nuevo.

—No hay problema.

—Pero…—Prosigue—De verdad estoy agradecido que me hayas curado el ojo. Cuando me hirieron, en el fondo estaba asustado, pensando que me había quedado tuerto para siempre. No sabía qué decirles a mis abuelos, pero gracias a ti, estaré bien. Así que gracias por tu ayuda, Satella—Termina con una sonrisa. Satella al ver esa sonrisa, se impresiona ligeramente. La sonrisa del peliazul es tan pasiva que provoca que sus mejillas se sonrojen un poco, lo que la hace tener un pequeño momento para pensar en su relación con Shin, y el nuevo nivel que alcanzó, provocando que sea más honesta con él:

—Hum… Shin… yo… sobre mi nombre…

—¿?

—Realmente no me llamo Satella. Te dije ese nombre porque cuando te conocí no confiaba en ti.

—…

—Lamento haberte mentido, pero tenía mis razones. Supongo que… has de estar molesto—Concluye, bajando un poco la mirada, y a la vez tiene la expresión de arrepentimiento.

—… No. No estoy enojado. De hecho ya lo sabía—Responde con neutralidad y con comprensibilidad. Satella entonces alza la mirada, sorprendida.

—¿Cómo? ¿De verdad sabías que todo este tiempo te mentí?

—No todo. Esta mañana mis abuelos me lo dijeron, les hablé sobre ti y me dijeron que por tu descripción era difícil que te llamaras Satella—Hace una pequeña pausa, como si la siguiente parte le costara un poco decírsela—Porque… ese es el nombre de alguien que le dicen la Bruja de los Celos, un ser que en un tiempo atrás casi destruye toda la vida en el planeta.

—…

—Tenías todo el derecho de ocultar tu nombre, como dijiste, recién nos conocimos. Es más, yo también te mentí.

—¿?

—Te dije que me llamo Shin Wolford y que no tenía nada que ver con el mago Merlín Wolford. Pues… no es verdad, el mago Merlín es mi abuelo. Te mentí porque no quería hacer un escándalo por ser el nieto del mago Merlín.

—…

—Supongo que… ahora tú eres la que está enojada—Termina, ahora siendo él el que baja la mirada, y coloca la expresión de arrepentimiento. Satella lo queda viendo, de la misma manera como lo había hecho Shin, comprendiendo por qué lo había hecho, lo que la lleva a responder:

—Para nada. También lo sabía.

—¿¡!?—El peliazul se sorprende, mucho más que cuando Satella se sorprendió—¿Ya lo sabías? ¿Cómo? ¿Fue… porque escuchaste de mí en la cosecha de coles?

—No. Lo supe cuando te presentaste—Explica con calma y con una pequeña sonrisa.

—¿¡Qué!?

—El apellido Wolford es único, no es un apellido que cualquiera tiene, no hay nadie que se apellide así excepto el mago Merlín, ni aunque fuera una coincidencia. Así que cuando dijiste que te apellidas Wolford, sabía que tenías algo que ver con el mago Merlín. Luego tomé en cuenta que tu magia es de un nivel muy avanzado, ni siquiera los magos de la realeza tienen ese nivel, la únicas personas que están en ese nivel son el mago Merlín y la Bruja Mélida, y como ellos ya son de avanzada edad y tu eres un adolescente, pensé que debías ser su nieto. El día siguiente confirmé mis hipótesis cuando hablaron de ti por la cosecha de coles.

—Vaya. Tú sola dedujiste todo eso en el momento en el que me presenté. Yo en cambio no me habría dado cuenta si no hubiera sido por la ayuda de mis abuelos—Baja un poco la mirada, decepcionado de sí, pero luego la vuelve a alzar para mirar con admiración a Satella—Muy bien, entonces…—Shin se pone de pie, sin quitarle la vista a Satella. Ella en cambio se sorprende de nuevo por la nueva acción del peliazul—Hay que presentarnos como es debido: mi nombre es Shin Wolford, y soy el nieto del mago Merlín y la Bruja Mélida. Soy hábil en la magia, en encantamiento, y en esgrima. Soy inteligente, pero mi sentido común poco desarrollado hace que no se note. De todas maneras, soy alguien dedicado, leal, y comprensible, si necesitas ayuda, puedes contar conmigo en cualquier momento—Los ojos de la chica se abren con sorpresa al escuchar el diálogo de Shin, que no mostró dudas ni indiferencias, sino veracidad y calma. Entonces, Shin estira su mano derecha, indicando que quiere un apretón de manos con ella—Así que es un gusto conocerte…—La frase queda incompleta, queriendo decir que Shin quiere que Satella se presente con su verdadero nombre. Un momento de silencio cae sobre los dos. La mirada de Shin no vacila, y mira a la chica de cabello plateado ante él directo a los ojos.

—Hm… ahajajaja—Satella entonces coloca su mano sobre su boca y empieza a reír, con sus blancas mejillas sonrojándose y su cabello plateado balanceándose detrás de ella mientras sonríe, a gusta de la simpatía de Shin. Esa sonrisa suya no era de resignación, o una sonrisa falsa, tampoco una sonrisa trágica, sonríe porque es feliz, eso es todo. Cuando su risa termina, continúa sonriendo y responde—… Emilia.

—… ¡!—Escuchando esa simple respuesta, Shin toma un pequeño respiro, y exhala. La sensación que siente cuando la chica plateada se presentó como "Emilia", es completamente diferente a lo que sintió cuando se presentó como "Satella". Es un nombre más familiar, quedando bien con su personalidad y apariencia. Además de haberlo dicho con energía, ánimo y felicidad. Sin duda alguna acaba de decir su verdadero nombre. La chica ahora conocida como Emilia, también se pone de pie, pone un dedo de su mano izquierda en sus labios, y sonríe en una manera burlona.

—Mi nombre es Emilia, solo Emilia—Dice Emilia, estirando su mano derecha para corresponder al apretón de manos— Es un gusto conocerte, Shin Wolford—Mirando las manos apretarse, Shin no evita sonrojarse de nuevo, ya que siente otra vez los dedos delgados y la piel suave de la chica peliplateada. Rápidamente sacude un poco su cabeza para recuperar la razón y asiente.

Shin está muy agradecido con ella, parece que no tuviera razón para hacerlo, pero de hecho si la tiene: por ayudarlo en el callejón, por dejar que la ayude en la búsqueda, por perdonarlo por dejarla ayer, por su participación en la batalla contra Elsa, por curar a Rom, por curar su ojo, por volverse a presentar… y sobre todo… por el tiempo que pasaron juntos. Durante el apretón, Shin es capaz de ver la sonrisa de Emilia en todo su esplendor, una sonrisa que nunca la vio hacer mientras estaban juntos, es una sonrisa de felicidad pura y dulce, una sonrisa que es para él y por él.

—(Vaya… una sonrisa, una sonrisa muy bonita, para mí…)—Piensa. Pues es verdad, Emilia jamás le sonrió, así que siente esto como una experiencia única e inolvidable—(Después de todos los problemas que causé y que tuve. Después de la lucha, del dolor de las heridas que recibí, de las malas impresiones que di, y de las consecuencias de mis actos… recibo como recompensa el nombre y la sonrisa de la chica que me interesa… *suspiro de alivio*… no hubiera pedido nada mejor)—Sonríe, feliz de sus sentimientos mientras sigue sujetando la mano de Emilia. No sonríe por ser optimista, sino por verla feliz, siendo una recompensa que le basta y le sobra… tanto que al verla, deja de sonreír y coloca una expresión triste de nostalgia para después dejar el apretón de manos.

—¿? ¿Pasa algo?—Pregunta Emilia al ver la expresión que tiene. Shin alza la mirada, y piensa en cómo decirle lo que tiene en mente, también preocupándole cómo reaccione.

—… ¿Esta será la última vez que te vea?—Pregunta. La interrogante vuelve a sorprender a la semi-elfo, abriendo más los ojos de la sorpresa.

—¿Por qué me preguntas eso?

—Es que… ya recuperarás tu insignia, ¿No? Ahora cada quien volverá a tomar caminos separados.

—Bueno… no puedo negarlo—Afirma.

La búsqueda de la insignia hizo que Shin y Emilia se conocieran y se juntaran para buscarla. Y ahora que llegaron al final del camino, tendrán que separarse, cada quien irá por el lado que tomaron antes de conocerse. Shin está un poco triste porque le tiene afecto a Emilia, y cuando llegue el momento de la despedida, no la volverá a ver, así que hace esa pregunta, con la esperanza de que algún día se reencuentren. Claro, no en una situación similar a la que tuvieron, sino en una en la que los dos pasen el rato de forma casual. Emilia no luce como una adolescente que tenga tiempo libre a diario, al ser mitad elfo debe tener muchos años, tiene responsabilidades que la mantienen ocupada, un trabajo por ejemplo, dando a entender que es muy poco probable que ella y Shin se vuelvan a ver. Sin embargo, Shin pregunta, por si acaso haya un rayo de esperanza que le permita contactar con Emilia.

—¿Crees que nos volveremos a ver?

—¿? … hum… es una pregunta que no puedo responder con seguridad, pero si tuviera que responder en este instante… diría que no lo sé. Supongo que el azar se encargará de volvernos a encontrar.

—Ah… claro—La respuesta fue ambigua, lo que deja a Shin decepcionado.

—Pero…—Añade—Si algún día necesitas mi ayuda, puedes contar conmigo.

—¿Eh? ¿De verdad?—Shin vuelve a tener esperanzas.

—Claro. Dijiste que podía contar contigo cuando fuera necesario, ¿Por qué no hacer lo mismo contigo? Así ambos nos ayudamos, ¿No crees?

—…— Shin vuelve a estar feliz. Esas palabras le aseguran que habrá más veces en las que él y ella se vuelvan a ver. Tal vez no en una situación amistosa, pero se reencontrarán, eso es lo importante.

—Así que tampoco dudes en pedirme ayuda cuando lo necesites.

—¡En ese caso yo…!—Shin de repente exclama, sorprendiendo a su a acompañante. Cuando estaba cerca de terminar su oración, se da cuenta que lo dice en voz alta, por lo que deja de hablar, arrepentido, desviando la mirada a otro lado—No… no es nada.

—¿Qué me ibas a decir?—Pregunta Emilia un poco intrigada y preocupada por la actitud del peliazul—¿Necesitas algo de mí?

—Hum… bueno, te quería pedir un favor, pero no es nada importante, olvídalo.

—Puedes decírmelo. Si es algo que pueda hacer, trataré de ayudarte.

—…—¿Continuar o retractarse? Esa es la duda que presiona a Shin.

Él quería pedirle un favor un poco complicado, que lo involucraba junto a Emilia a estar juntos, pero se retracta porque no es algo que realmente requiera la ayuda de Emilia, sólo era una simple excusa para que los dos estén juntos, así que no le dice lo que quiere. No obstante, Emilia insiste, diciendo que si está en sus posibilidades, lo ayudaría en lo que pide, y sería descortés de su parte rechazar su amabilidad, así que debe decírselo.

—Hm… umm… e-este… Emilia…

—¿Si?—A Shin se le hace muy difícil pedirle el favor, esto lo lleva a tener la cara sonrojada y un leve tartamudeo. Pese a eso, Emilia es paciente y le presta atención.

—Te… quería pedir si… tu… tal vez… tal vez…

—Continúa.

—Ehh… me… me… me... ¡Me… grr…!—Toma valor, y exclama—¿¡Me-me acompañarías a la Academia de Magia Avanzada!?

—¿¡!?

—…—Hay silencio, un inquietante he incómodo silencio entre ambos. Después que Shin dijera fuerte y claro su petición, ese silencio impide por un momento que hablen.

—¿La Academia de Magia Avanzada?

—¡S-sí!—Afirma… y sin perder tiempo por si acaso Emilia malentienda algo, explica—¡Es porque… vine a Axel para asistir a una académica de magia en la ciudad! ¡Las inscripciones comienzan en 5 días, y no sé qué tengo que hacer para entrar! ¡Por eso quisiera que me ayudes, para que no cometa un error!

—…—Emilia no dice nada, se queda allí, escuchando al peliazul. Lo mira con mucha seriedad, como si tomará el asunto del favor muy en serio.

—¡Sé que parece algo repentino y molesto, pero además de mis abuelos y del personal en mi casa, tú eres la persona en la que más confío desde que llegué a Axel, por eso te pido tu ayuda! Pero…—Baja el tono de voz—No tienes que hacerlo si no quieres. Debes ser alguien muy importante que siempre está ocupada con algo como para que tengas un tiempo para mí, así que entenderé si no quieres acompañarme—Termina. Al haber dicho que "no tiene que hacerlo si no quiere", está aceptando la ayuda que le quiere brindar la semi-elfo, y a la vez le da la opción en sí ayudarlo o no. Las opciones ya fueron colocadas, ahora es cuestión de que Emilia responda.

En la espera de su respuesta, Shin no evita estar tenso por si recibe una respuesta negativa, también porque le preocupa que Emilia tenga una mala impresión de él. Él ya tiene 18 años, prácticamente es un adulto, un hombre, debe hacer las cosas por sí mismo, y no pedir ayuda a los demás en cosas insignificantes. Además, si ambos están juntos, darían a la demás gente la impresión de que están en una cita, otro punto en contra, por lo que no le sorprendería que lo rechazase también por eso. Shin alza un poco la mirada, mirando a los ojos de Emilia que lo siguen viendo con seriedad. En este punto no puede hacer o decir nada, sólo esperar la respuesta. Otro par de segundos después, Emilia toma una decisión, y dice… acompañado de una pequeña sonrisa:

—Seguro.

—¿¡!?—Shin abre bien sus ojos, en reacción a su sorpresa—¿De-de verdad? ¿Lo dices en serio? ¿Me acompañarás?

—Sí. Dijiste que las inscripciones de la Academia de Magia son en 5 días, ¿No? Ese mismo día iré a hacer unos recados por la ciudad. Si te parece bien, una vez que termine te puedo acompañar, ¿Está bien?

—¡…!—El peliazul está sin palabras. Su petición simple, poco importante, poco formal, y que al principio usaba como excusa para querer pasar el tiempo con Emilia, la chica plateada accede a hacerlo. Shin en el fondo ya estaba preparado para que lo rechace, pero no para que lo acepte, por lo que no tiene una reacción adecuada. Deja que la felicidad se haga cargo de lo que siente—¡P-por supuesto! ¡Me haces un gran favor! ¡De verdad te estoy muy agradecido por tu ayuda!

—No hay problema—Responde con modestia—Estaré ocupada hasta el mediodía, deberíamos reunirnos a la una de la tarde. En cuanto al lugar de encuentro… debe ser un sitio que esté cerca del centro de la ciudad y que ambos conozcamos… ¿Te parece bien el callejón en donde nos conocimos?

—¡S-sí…! ¡Sí! ¡Claro! ¡Me parece genial!

—Que bueno. Entonces nos veremos otra vez en 5 días.

—¡Lo estaré esperando con ansias!—Acepta, y toma las manos de Emilia y las junta junto con las suyas. Emilia se sorprende de ello, pero se limita a sonreír, pues toma esta acción como una manera en la que Shin le agradece, por lo que no le dice nada.

El peliazul sigue feliz, sujetando las manos de la chica plateada mientras mira su pequeña sonrisa y toma nota en su mente de todo lo que dice, en especial en el día, la hora y el lugar donde se encontrarán. Ahora que la conversación terminó y Shin y Emilia ya no tienen nada más de qué hablar, ambos se quedan viendo, con ojos brillantes y una sonrisa feliz, a gustos con su acompañante. El momento vuelve a ser pasivo, y esta vez cálido, uno no quisiera arruinar el momento entre ambos… pero toca hacerlo.

—¿Interrumpo algo?—Alejándose del grupo de Kazuma, Subaru y Naofumi, Reinhard se acerca, preguntando primero por si el nieto del mago Merlín y la semi-elfo necesitan privacidad.

—¡! X2—Ambos se sorprenden un poco de la repentina presencia de Reinhard, soltándose las manos. Emilia regresa a mirarlo sin problema, mientras que Shin primero se vuelve nervioso, se sonroja un poco, y mira a Reinhard apenado—No. No hay problema—Emilia toma la palabra y le notifica—¿Necesita algo?

—Nada en especial, quería ver si se encuentran bien. Sentí que ambos usaban maná.

—Shin y yo nos ayudamos mutuamente. Él me cedió parte de su maná para recuperar fuerzas y yo le sané el ojo, eso es todo.

—Ya veo—Entiende, y verifica lo dicho al ver que el ojo izquierdo de Shin.

El peliazul al estar en mejor estado, dirige su vista a dos personas a su lejanía: Felt y Rom. La joven ladrona está arrodillada en el suelo, mirando con un poco de preocupación al anciano, quien está acostado en el suelo reposando, aún está inconsciente por su recuperación. Shin los queda mirando, estando un poco preocupado por ellos en su salud y en su destino. La batalla destruyó la bodega de botines por completo, no es posible que vivan allí ¿A dónde irán? Otra preocupación es Felt, que a estas alturas se sabe lo de su robo, tendrá que enfrentar cargos, y aunque en parte es lógico que los enfrente porque hizo algo malo, no tiene toda la culpa, Elsa fue la que la contrató para que robe la insignia, sólo seguía órdenes a cambio de dinero, no merece ser tratada con severidad por "hacer su trabajo". Es posible que después de esta pequeña convivencia, Reinhard se lleve a Felt a la estación de los guardias y la coloque tras las rejas.

—¿Pasa algo, joven Shin?—Pregunta Reinhard al notar la expresión de preocupación del peliazul. Mira a donde está viendo y se da cuenta que observa a la joven ladrona y al anciano. Segundos después de escuchar la pregunta, Shin asiente levemente:

—¿Qué pasará con ella?—Pregunta sin desviar la mirada.

—¿Está preocupado por ellos?

—Sí.

—…—Hay un breve silencio en el que Reinhard piensa en su respuesta—Antes de responderle, ¿Qué piensa usted de ella?

—…—Ahora hay otro breve silencio que Shin usa para pensar—Felt… es una buena persona. En el poco tiempo que la conocí, llegué a saber cosas sobre ella: tiene sueños y metas que quiere cumplir, tiene al señor Rom a su lado, ambos se consideran como familia. Día a día se las arregla para salir delante de la forma más honorable, no digo que su oficio de ladrona esté bien, pero como dijo ella: "es cuestión de supervivencia" ¿Qué otras opciones tiene?. Sé que le robó algo de suma importancia a Emilia, pero no se merece ir a prisión por culpa de Elsa.

—Ya veo…

—Así que…—Shin deja de mirar a Felt y Rom, para mirar a Reinhard he inclinarse para suplicar—¡Quisiera pedirte de favor que no la arrestes! ¡Sé que pido demasiado, y que va en contra de tu deber como caballero, pero ella también fue una víctima! ¡Sólo esta vez, por favor!—Exclama. El tono de su voz al suplicar suena tan agudo y fuerte, que pareciera que en algún momento se iba a quebrar. Shin alza la mirada y espera la respuesta de Reinhard, preocupado de lo que pueda decir, es difícil pensar en una forma para evitar o rechazar esa súplica, lo que lleva al caballero de cabellera roja a responder con seriedad, añadiendo un par de rodeos en el camino:

—Confío mucho en su juicio, y en parte tiene razón, ella también fue engañada por Elsa, no hay cómo negar ese hecho… pero un robo es un robo, no importa qué motivos haya tenido para robar la insignia o para qué lo hizo, eso está mal—Dándole la razón, Shin asiente ligeramente—El protocolo indica que debo llevármela a la comisaría por ser una implicada, y después de recolectar testimonios, construir los hechos y llegar a un veredicto, posiblemente sea sentenciada a estar un par de años en prisión, tal vez un poco antes si demuestra buen comportamiento.

—… Entiendo—Comprende el peliazul, bajando un poco la mirada.

—Pero…—Reinhard prosigue, sonando más pasivo—Estoy en mi día libre. Así que puedo… hacerme el de la vista gorda, por así decirlo, he ignorar lo sucedido—Reinhard provoca que Shin vuelva a alzar la mirada y abrir más sus ojos en señal de esperanza—Bueno, eso solo funcionará siempre y cuando la víctima del crimen no lo reporte—En eso, mira a Emilia, refiriéndose a ella como la víctima. Ella se sorprende he incómoda, porque le están diciendo que ella es la que tiene la última palabra en si detener o no a Felt, lo que también lleva a tener la mirada expectante del peliazul.

—… Si me devuelve la insignia, no tengo nada que decir—Responde, desviando un poco la mirada—Aunque debo decir que no es un acto apropiado por parte de un caballero—Susurra.

—Reinhard… Emilia…—Murmura, con sus ojos al borde de llorar de la felicidad. Usa su antebrazo izquierdo para limpiar sus ojos y después los mira otra vez—Gracias… de verdad, se los agradezco—Les agradece con una sonrisa.

—Claro.

—No hay de que—Reinhard y Emilia asienten mientras también sonríe.

—¡Voy a decírselo a Felt!—Informa para después correr hacia donde están ella y Rom. Al llegar a ella, repentinamente la abraza de la cintura—¡Felt!

—¡Ahh! ¿¡Qué rayos…!?

—¡Felt, Felt, Felt!—Exclama el peliazul feliz mientras la sacude de un lado al otro. Felt ni siquiera sintió a Shin acercarse, tomándola por sorpresa cuando la abrazó de atrás. No sabe el motivo del por qué de repente el peliazul la abraza, pero le resulta muy incómodo, molesto, y repentino. Sus mejillas se sonrojan también.

—¿¡Qué estás haciendo!? ¡Suéltame!—Le exige, sonando molesta, pero Shin no le hace caso, la sigue abrazando mientras la sacude y dice su nombre una y otra vez, feliz.

Reinhard y Emilia que vieron cómo Shin se alejó de ellos y fue a abrazar a la joven ladrona, y escuchan a ambos exclamar, se limitan a sonreír.

—Es… como un niño—Comenta la semi-elfo.

—Supongo que es parte de su forma de ser… lo que lo hace ser él—Responde el cabello pelirrojo—No cabe duda que el joven Shin es alguien interesante.

—Tienes razón.

—¡AAAHHH!—Los comentarios de ambos son interrumpidos cuando escuchan al nieto del mago Merlín gritar del dolor. Felt ya se cansó de que Shin la abrace, la sacuda he ignore, por lo que lo muerde en el antebrazo derecho para así liberarse. El peliazul además de gritar, suelta a Felt, sujetando en vez la marca de la mordida que le hizo—Oye, ¿Por qué me mordiste otra vez?

—¿¡Cómo que por qué!? ¡Me abrazaste y sacudiste contra mi voluntad! ¿¡En qué rayos estabas pensando!?

—Jeje, lo siento, es que estoy muy feliz. No te van a arrestar por robar la insignia.

—¿No?—La joven ladrona se sorprende.

—Solo si se la devuelves a la dueña original… ¿Lo harás, verdad?

—… Tampoco es como si tuviera otra opción, después de ser salvada por ustedes tres. Además mi clienta murió... sí, lo haré—Responde, dudando un poco en si devolver lo que hurtó, pero al final sede. Felt en su respuesta desvía un poco la mirada a otro lado, con sus mejillas un poco sonrojadas—Supongo que debo darte las gracias por convencerlos de que no me arresten.

—¿Nos escuchaste?

—¿Quién no? Gritaste: "quisiera pedirte de favor que lo la arrestes" y no se qué mas tan fuerte que estoy segura que te escucharon a kilómetros.

—¿De verdad?

—Exagero, pero sí gritaste lo suficiente para escucharte—Aclara—Aún así te agradezco.

—No hay nada qué agradecer, espero que así me perdones por el malentendido que causé—Shin en parte se disculpa por lo que pasó momentos antes de la batalla, ya que no le explicó sus fines cuando la conoció, su relación con Emilia, ni por qué quería la insignia.

—Aún estoy en duda, pero ya no importa—Responde, dejando de estar sonrojada.

—Cof, Cof…—Ambos escuchan que alguien tose con dificultad y cansancio. Rom, que ha estado inconsciente por un buen tiempo, finalmente despierta. Felt y Shin al escucharlo, lo miran preocupados, Shin también se agacha quedando igual que Felt—Uhg…

—Viejo Rom—Nombra Felt al verlo mejor.

—Felt…—El anciano aún no bien de la cabeza pero consciente y cuerdo, identifica a la joven ladrona, además alcanza a ver a Shin—Muchacho…

—Hola—Saluda el peliazul con una pequeña sonrisa de alivio y un ademán.

—¿Qu-qué fue lo que pasó?

—Ya todo terminó, ganamos… aunque no sé si nos corresponde decir eso—Le responde la joven ladrona—¿Te encuentras bien?

—Sí, lo estoy.

—¿Estas seguro?

—Me siento un poco mareado, pero nada más.

—Gracias al cielo.

—Tranquila, no tienes que preocuparte tanto.

—Recibiste una herida fatal, pudiste haber muerto, por supuesto que tengo que preocuparme.

—Es verdad señor Rom, y fue por mi culpa—Shin dice—Si no me hubiera quedado en blanco cuando Elsa los atacó, pude haber hecho algo, y así no hubiera salido lastimado, es mi culpa que haya resultado herido… lo siento.

—… Para nada—Refuta, sonando modesto y a la vez aliviado—No hiciste nada malo, tu cargo de conciencia interfirió con tus pensamientos, a cualquiera le puede pasar—Comenta—Esa mujer era muy fuerte, estoy seguro que de todas formas me hubiera herido al punto de quitarme la vida. *suspiro*… para ser honesto, eso hubiera sido lo de menos.

—¿¡!?

—¿¡Viejo Rom!?—Shin y Felt se sorprenden bastante que de repente Rom comience a menospreciarse.

—Ya soy alguien que está cerca del descanso eterno, ya hice mi vida, a diferencia de la ustedes que la están iniciando. Son la nueva generación, los que importan, y debe vivir un buen futuro. En cambio yo… no lo soy. No importa si hubiera muerto.

—¡No es cierto!—Exclama Felt, refutando con preocupación, a tal punto de que sus ojos están al borde de las lágrimas—Sí eres importante… para mí. Tal vez no nos une la sangre, pero hemos estado juntos tanto tiempo y nos cuidamos mucho entre nosotros que sin darnos cuenta nos hemos convertido en una familia, y es normal que esté preocupado por ti. Así que no te menosprecies y digas que no importa si mueres, porque yo quiero que sigas con vida y que estemos juntos hasta donde tu salud te permita.

—Felt…—Rom queda conmovido, cada palabra dicha por Felt fue acompañada por el tono de la preocupación. Rom no evita que sus ojos brillen por las lágrimas que contiene, los cierra, dándose un respiro. Felt usa su antebrazo derecho para secarse las lágrimas que iban a caer de sus ojos.

Cerca, Shin mira a ambos expresar su preocupación mutua. No le cabe duda de que ambos realmente sienten algo por el otro, pese a ser muy distintos. Esto le recuerda a Shin aquellos días en donde era un niño y pasaba su infancia, niñez y adolescencia con su abuelo, del cómo formaron un lazo tan fuerte que sin importar que no compartían sangre, llegaron a verse como abuelo y nieto.

—¿? ¿Por qué otra vez estás viéndome con esa cara de compasión?—Cuando Felt desvía un poco la mirada, alcanza a ver a Shin que la mira con melancolía y nostalgia—¿Exactamente qué estás pensando?—A diferencia de las otras veces que lo cuestionó, esta vez lo toma con calma y le pregunta.

—… Me recuerdas a mí—Le responde, mirando en un espacio vacío entre Felt y Rom, reflexionando—Viéndote con el señor Rom, recuerdo lo mismo que siento por mi abuelo. Hace años cuando era bebé, mis padres y yo fuimos atacados en un viaje por un grupo de archidemonios. Ellos murieron, y yo fui el único sobreviviente. Estando completamente indefenso, pudo también ser mi fin, pero mi abuelo que estuvo de paso escuchó mis llantos, y me salvó. Al ver que estaba solo, decidió adoptarme cómo su nieto. Gracias a él no me faltó nada, siempre estaba al tanto de mí, me dio y enseñó muchas cosas, empleando mucha energía, tiempo y dinero. De pequeño ya sabía que él no era mi verdadero abuelo, pero lo consideré como uno, lo sigo considerando de hecho. No importa si nuestra sangre es distinta, al estar juntos y compartir muchos momentos, formamos un fuerte lazo que nos convirtió en familia, un lazo que bajo ninguna circunstancia, se romperá—Regresa a ver a Felt—Así que al verte preocupada por el señor Rom, pienso que tu y yo tenemos algo en común... nuestros abuelos y el amor que les tenemos.

—…—Felt se queda en silencio, pues Shin le acabó de contar algo personal en respuesta a su pregunta. No puede negar que lo que le contó fue algo sorprendente, por lo que olvida cualquier comentario sarcástico, bromista, cuestionable o dudoso, respondiendo únicamente con un asentir de cabeza, y en respuesta, Shin le sonríe, provocando a su vez que Felt también lo haga.

Rom, además de escuchar la historia de Shin, también mira que él y Felt parecen estarse llevando bien, extraño, ya que conoce a Felt muchísimo tiempo, y sabe que ella nunca a actuado así con alguien, entonces lo lleva a sorprenderse de la relación entre ambos. Se supone que hoy se conocieron, que eran completos extraños, y que sólo se juntaron para un negocio, pero los eventos que sucedieron desde que se vieron por primera vez hasta ahora, hicieron que ambos compartieran experiencias personales y se brindaran ayuda mutua, lo que formó una relación entre ellos. ¿Esto qué quería decir? ¿Acaso si las cosas seguían así, Shin y Felt con el pasar del tiempo serían amigos? Es un poco extraño pensar en eso, pero mientras Rom piensa más en el tema, es bastante lógico que algo así suceda… incluso es posible que lleguen a ser algo más.

—Gya ga ga ga…—Al tener una idea de lo que puede pasar en un futuro cercano, Rom se limita a hacer una pequeña carcajada, siendo alcanzado a escuchar por el peliazul y la joven ladrona.

—¿? ¿Pasa algo señor Rom?—Pregunta Shin.

—No es nada. Estaba pensando en que Felt y tú se están llevando muy bien—Responde. Esto hace que Felt abra un poco más sus ojos al darse cuenta de que es cierto lo que dice, Shin a diferencia, no hace reacción alguna—Es la primera vez que conozco a alguien como tú, muchacho, se nota que no eres como los chicos engreídos de la clase alta, ni tampoco un retorcido de por aquí. Tú eres diferente.

—Eh… gracias, supongo.

—Me siento aliviado de que alguien así se junte con Felt, quisiera que ambos sigan como están, así, cuando ya sea hora de mi muerte, estaré tranquilo, sabiendo que Felt ya tiene a alguien que esté con ella y que la proteja.

—Señor Rom…

—Viejo Rom… ¿Qué estás diciendo?—Sin entender bien lo que dijo el anciano, pero ya teniendo una idea de qué quiso decir, Felt lo reprocha.

—Muchacho—Llama a Shin—Lo que te voy a pedir será repentino, pero si algo me llegara a pasar, quiero que te hagas cargo de Felt, que la asistas, que la guíes por el buen camino, que estés con ella cuando necesite ayuda…

—¡! X2—Felt y Shin reaccionan, muy sorprendidos de la petición del anciano. Felt por obvias razones es la que más se sorprende, provocando que casi quede sin habla, y sus mejillas se sonrojen. Shin por otro lado, no se lo toma extraño, se lo toma más como si lo que dijo Rom fuese un deseo.

Rom siempre a velado por la seguridad de Felt, siendo muy precavido y en ocasiones hasta sobreprotector. No es de sorprenderse que de la nada diga que si ya no puede continuar en este mundo, deja a Felt bajo el cuidado de Shin. Sí, lo conoció hoy, y no convivieron mucho que digamos, no obstante, al hablar con él, descubre que es una buena persona, de corazón puro, un poco inocente y no muy listo por su falta de sentido común, pero no impide que razone para hacer lo correcto. Se lleva muy bien con Felt, y se preocupa por ella, desde protegerla de ser asesinada, hasta apelar por ella para que no la arresten, además que sus progenitores murieron y que un hombre de avanzada edad los cuida como si fuera un abuelo es algo que tienen en común. Es verdad que pedir que cuide a Felt es algo repentino y complejo, pero Shin, es la persona ideal para cuidarla. No quiere decir que la lleve a vivir a su casa y la llene de lujos porque es de una familia adinerada, sino que sólo la asista cuando ella lo necesite, Felt se puede cuidar por sí misma, y alcanzar sus objetivos por su propia cuenta, sólo que de vez en cuando necesita uno que otro empujón para salir adelante, y allí es cuando Shin debe actuar.

—¡Rom! ¿¡Qué estás diciendo!?—Exclama la joven ladrona cuando recupera el habla. Continúa para cuestionar—Vivirás más tiempo, el suficiente para alcanzar mis metas, no necesito que me dejes al cuidado de otra persona. Además… ¡Míralo!—Esta parte lo dice cuestionante—Es un chico de clase alta, ¿Crees que alguien así va a cuidar de una chica pobre como yo? Por favor, es tonto siquiera imaginar que...

—¡Lo haré!—Exclama Shin, con afirmación, verdad y determinación.

—¿¡Qué!?—Felt, ni bien procesó lo que escuchó, se voltea a verlo.

—Opino lo mismo que Felt, señor Rom, usted vivirá lo suficiente para verla cumplir sus sueños… pero si llegara a ocurrirle algo, entonces acepto su petición. Si me dice algo así, significa que me tiene mucha confianza, me siento honrado. Aceptaré su voluntad y me encargaré de cuidarla justo como lo haría usted. Se lo prometo.

—¿P… p-por qué dices algo así de repente…?—Escuchar la promesa del peliazul, altera el estado emocional de la joven ladrona, no está segura qué pensar, qué decir o qué hacer. Involuntariamente sus mejillas se vuelven rojas, tan rojas que parecen tomates. Shin es alguien bueno, no puede negarlo, pero… ¿Habla en serio? Apenas si se conocen como para decir que son conocidos ¿De verdad la cuidará porque se lo está pidiendo el señor Rom? ¿Y cómo? La reacción de Felt es entendible, Rom dijo que la entrega al peliazul casi del mismo modo como lo diría un padre que le sede su hija a un hombre, no sólo es impactante, también está fuera de lugar, malinterpretando, y dando a entender que aprueba que Shin como un nieto, por así decirlo.

Si sólo era por el lado de Rom, su comentario no sería tomado en serio, sería interpretado como una locura que dijo por decir porque aún no se recuperaba de la cabeza, sin embargo Shin tomó la palabra de inmediato, y acepta la petición, no lo hace para seguirle el juego al anciano o para bromear, lo dijo con mucha seriedad y confianza, como si fuese algo muy importante para todos, incluyéndolo. ¿Lo hizo porque está interesado en Felt?... en parte sí, y en parte no.

Shin se siente responsable de los actos de hoy con Felt, Rom y Subaru, con los primeros dos por el malentendido con Emilia, y con Subaru por no devolverle el celular y casi intercambiarlo. Rom y Felt apenas tenían lo necesario para sobrevivir: la bodega de botines, en especial para Rom, y ahora que fue destruida, no tiene nada, perdió su sustento, lo que no le extraña que el anciano se preocupe por el futuro de Felt al ya no tener forma de ayudarla, ya que pese a ser un lugar poco lúgubre, la bodega de botines generaba ganancias, comprando, vendiendo o cambiando recursos. Esas ganancias se vinieron abajo junto con la bodega, y no tiene ni un eris, así que lo más razonable es que la deje bajo el cuidado de alguien más, sin embargo, Shin no esperó que fuera él el elegido. Confiar algo así a alguien que lleva menos de un día que conoció no es algo para tomarlo a la ligera, Rom no bromearía con un tema así, el peliazul sabe que Felt le es lo más importante en el mundo, haciendo que tome el tema con mucha seriedad, y porque también está preocupado por Felt que por enmendar sus errores con ellos, por ende, acepta la voluntad del anciano.

Al escuchar la respuesta de Shin, que lo dijo serio y determinado, Rom se sorprende ligeramente, y en el fondo se sorprende bastante, a la vez que se pone feliz. Sin perder la calma, acomoda su cabeza en el suelo como si fuera a descansar otra vez.

—Ahora estaré más tranquilo sabiendo que estarás con ella…—Murmura para sí, para después cerrar sus ojos.

—¿Viejo Rom?

—¿?—Felt y Shin se preocupan de que Rom le haya pasado algo. Afortunadamente sólo volvió a dormir, su cuerpo herido no soporta estar despierto mucho tiempo. Ambos se alivian de que Rom esté bien, lo quedan mirando, sin decirse nada. Por el lado de Shin no hay problema, pero por el de Felt es complicado, ya que está aún nerviosa de Shin por haber prometido que la cuidaría. Felt lo regresa a ver, mirándolo de perfil. De cerca, se da cuenta de que Shin es bastante guapo, su cabello, sus ojos, su nariz, su boca... su carisma definitivamente es de un nivel superior. Felt lo sigue viendo, y se sonroja un poco, sintiendo algo extraño dentro suyo, similar a lo que sintió por él cuando escapaba. Sigue sin está segura de qué es, pero es algo nuevo, que nunca ha sentido hasta ahora, y ocurre cuando mira o piensa en el peliazul. ¿Qué será?

Mientras Felt sigue mirando a Shin, este se da cuenta de que ella lo está mirando, y la regresa a ver. Ella se pone nerviosa y desvía la mirada a otro lado por varios segundos. Cuando vuelve a mirarlo, nota que ahora él la queda viendo, con una sonrisa, haciendo que ella se coloque más nerviosa.

—¿P-por qué me estás mirando?—Pregunta.

—Por nada, sólo quería verte, ¿Tiene algo de malo?

—N-no…

—Que bueno—Comenta—Jeje. Viéndote de cerca, me doy cuenta que te vez tan adorable.

—¿¡!?—La cara de Felt se vuelve roja de golpe al escuchar el halago, tan roja como el interior de una sandía. Toda nerviosa, le exclama—¡D-deja de verme así, me pones nerviosa!

—¿? Uh… lo lamento—Sin entender del por qué repentino comportamiento de la joven ladrona, Shin se disculpa.

—¿Qué te pasa? Tratándome como si fuera una niña—Refuta, dejando de estar avergonzada y nerviosa y a la vez su sonrojo desaparece, y trata de tomar una ofensiva casual—Por si no lo sabes tengo 15 años, no me falta mucho para ser una adulta. Además estoy muy segura que no estamos muy lejos de nuestras edades.

—Uhm… en realidad, no hace mucho acabé de cumplir los 18 años—Le informa, un poco indiferente.

—¿¡Eh!? ¡No puedes ser tan viejo, si tu cara parece igual de joven que la mía! ¿Por qué no envejeces un poco? Al menos en tu cara.

—Bueno no es mi culpa, así soy, ¿Qué puedo hacer?—Shin siente una falta de emoción después de que la joven ladrona cuestionara su juventud, así que después de responder un poco apenado, mira al suelo.

El nuevo tema hace que Shin y Felt se sientan mejor, como si fueran amigos cercanos. Pese a haber estado en una situación en donde se jugaban la vida, se sienten mejor, y hablan cómodos con ellos mismos. Solo ellos serían capaces de actuar así.

Ya arreglando las cosas con Felt, ahora Shin tiene que hacer una última cosa: hablar con Subaru y su grupo y explicarles lo sucedido. Después de terminar su diálogo con Felt, el peliazul va hacia ellos.

—Hum… hola—Comienza con un saludo.

—¿? Uh… hola—Saluda también Subaru, que no notó que Shin se acercó a él. Cerca, Kazuma también escucha el saludo, se sorprende un poco para después mover su mano en saludo acompañado de una pequeña sonrisa. Naofumi también lo alcanza a escuchar, y se limita a verlo con el rabillo de los ojos mientras sigue apoyado de espaldas en una columna con los brazos cruzados.

—Que día, ¿No?—Hace un comentario, no muy agradable. Subaru no está seguro de cómo reaccionar, sólo lo sigue mirando—Hum… este… hmm…

—Subaru—Se presenta.

—Sí. Subaru. Hum… yo, ehm…—A Shin se le hace complicado hablar con el grupo. Tiene en mente parte de lo que quiere decir, pero se le hace complicado decirlo, Subaru, Kazuma y Naofumi a diferencia de Emilia, Reinhard, Rom o Felt, no tuvieron una presentación, no tienen una confianza estable, y como de inmediato hubo una discusión y una pelea, tampoco tuvieron la oportunidad de hablar. El ambiente es un poco incómodo entre los cuatro, sin saber qué acción tomar—Este… primero que nada…—Reanuda—Lamento no haberte devuelto tu celular cuando debía—Dice, haciendo una reverencia de súplica.

—¿?—Subaru se impresiona, abriendo un poco más sus ojos.

—Sabía que era tuyo, y aún así no te lo devolví. Y al venir a buscarlo tu y tus amigos casi son asesinados. No tengo palabras para expresar que verdad estoy muy arrepentido.

—…—Se queda callado, con una expresión compleja. Kazuma y Naofumi no dicen nada, ya que Subaru es la conexión entre ellos, dejando que él responda lo que quiera. Kazuma también demuestra estar preocupado por ambos. Y Naofumi los sigue mirando sin hacer nada. Antes de decir algo, Subaru hace un profundo suspiro—Vamos, alza la cabeza.

—…—Shin hace caso, alzando la mirada y lo ve.

—Hmm… ¿Cómo lo digo?... Ah, ya sé—Aclara su voz—¡No hagas eso!

—¿?

—¿? X2—Tanto Shin cómo Kazuma y Naofumi que escucharon, se sorprende de la repentina muestra de confianza de Subaru, quien lo dijo con tono semi-amigable y cuestionable—Deja de sentirte responsable. Ya metiste la pata y lo solucionaste, no te sientas mal por nosotros.

—P-pero… prácticamente yo los traje hasta aquí, los puse en peligro...

—¡Para para para para! ¡No lo digas, no lo digas! ¡Te prohíbo hablar más que eso! ¡Deja de menospreciarte hombre!—Interrumpe. Shin se calla, lo que hace que Subaru prosiga—Se supone que eres el MVP de la pelea, peleaste muy bien contra esa mujer, y la eliminaste. ¡Eres un héroe! ¿Qué estás haciendo disculpándote? Salvándonos acabas de enmendar tus errores.

—¿? ¿En serio?

—¡Claro! Es cierto que no me devolviste mi celular y que lo intentaban cambiar, y después fuimos atacados. Cuando peleaste, nos salvaste la vida, que es más importante que cualquier otra cosa. Eso nos deja a mano.

—… ¿?—Shin queda muy confundido. De todas las cosas que imaginaba que Subaru y sus amigos le dijeran, no esperó algo así. No parece que Subaru mintiera o le dijera eso para sentirte mejor, lo hace con verdad, que al principio no fue notada porque habló con tono de poca seriedad—Aunque me digas eso… no me hace sentir mejor.

—¿Entonces qué pensabas que iba a pasar?

—Pues, para serte sincero, no estaba muy seguro en realidad. Supuse que me pedirías algo a cambio… como dinero o una disculpa publica, no lo sé.

—Si, eso sería lo normal—Comenta, mirando la cara del peliazul que expresa insatisfacción—¿Entonces qué? ¿Quieres que pida algo para que estemos a mano?

—Suena hasta extraño… pero sí—Afirma.

—… ¿Lo que sea?

—Sí. Claro, siempre y cuando sea algo que pueda hacer.

—… Sí que eres alguien extraño—Susurra. Subaru entonces, piensa en la situación. Si es cierto lo que dice el peliazul, entonces cualquier cosa que le pida, lo hará. Si le dice "rana", Shin saltará. Suena bien, y a la vez extraño. Ya le dijo que no era necesario que le de algo, sin embargo insiste en hacerlo, y duda en que pueda hacerlo cambiar de opinión, lo más recomendable es que acepte su oferta.

Ahora, Subaru debe buscar algo que le pueda pedir, que sea importante para que valga la pena en ambas partes, y a la vez que sea fácil para que ambos no se compliquen. Mientras piensa, mira por un momento a Kazuma y a Naofumi, que a la vez lo miran. Como alcanzaron a escuchar la conversación de ambos, les intriga lo que vaya a decir. Entonces, viendo a su equipo, conformado de hombres… tiene algo un tanto descabellado en mente.

—¡Bien, creo que ya lo tengo!—Dice para sí, girándose lentamente para después mirar a Shin que lo ha estado mirando desde antes.

Subaru se le acerca, hasta estar a dos pasos de distancia del peliazul. Si Subaru alzaba la mano, lo tocaría. Entonces hay un par de segundos en donde Subaru lo queda mirando mientras piensa un poco más. Allí, con su mano izquierda en su cadera y su derecha apuntando al peliazul, y declara en voz alta:

—¡Shin Wolford! Acabaste de decir que ibas a hacer cualquier cosa que pidiera, ¿Verdad? Bien, ya tengo algo que quiero que hagas, y espero que puedas hacerlo ¿Okey?

—¿? ¿Okey?—Pregunta. No para también confirmar sus palabras, lo hacer porque no sabe qué significa "Okey".

—Es una palabra corta en inglés que quiere decir que todo o si todo está bien. ¿Okey?—Subaru usa la parte superior de su cuerpo para formar una O y una K para facilitar el entendimiento de la palabra.

—O-okey…—Entiende Shin, y usa la palabra para afirmar que ya está bien. Pareció usar parte de su determinación para asentir firmemente.

—Eso espero. ¡Bien, ahora tengo un pedido, un solo pedido para ti!—Subaru pone su dedo en frente de él para enfatizar el punto, mientras Shin está expectante de lo que va a decir. Lejos, Kazuma y Naofumi hacen lo mismo—¡Así que… lo que quiero que hagas es…!

—…—Dejando todos a la expectativa, Subaru sonríe, mostrando sus dientes, entonces chasquea sus dedos y lo señala.

—¡Quiero que te unas a nuestro equipo!

—… ¿?... ¿¡!?—Los ojos de Shin se abren con sorpresa, y un momento de silencio cae sobre el ambiente. La mirada de Subaru no vacila, lo que indica que no está bromeando. Mira al peliazul directo a los ojos. A distancia, Kazuma se sorprende mucho del repentino pedido de Subaru a Shin, tanto que no sabe en qué pensar. Naofumi por su parte, no niega que no se sorprendió de Subaru y su inesperada solicitud, y el hecho de que Subaru pida eso, hace que ambos cuestionen al respecto.

—¿Su equipo?—Pregunta.

—Correcto. Nuestro equipo. Somos nosotros tres, y otras tres miembros más que no están aquí. Debo decir que no somos del todo eficientes a la hora de las misiones, pero nos esforzamos mucho para llevarnos la victoria, ¿Entonces, te interesa?—Le vuelve a preguntar.

—…—Una decisión importante debe de ser analizada de principio a fin, por lo que Shin semi-cruza sus brazos, colocándose una mano en el mentón y mirando al suelo de forma analítica.

—O-oye Subaru—Kazuma lo llama, yendo hacia él junto a Naofumi—¿Por qué le dijiste eso?

—¿Les sorprende?—Contrapregunta, sin sentir presión y con una pequeña sonrisa—Pensé en aumentar el repertorio del equipo con él. Sus habilidades son espectaculares y únicas, ustedes mismos lo vieron. Y ahora me debe una, así que qué mejor oportunidad para decirle que se una a nuestro equipo. ¿No creen que con su poder dejaremos de ser débiles?

—… En parte, tienes algo de razón—Interviene el héroe del Escudo—¿Pero qué te hace pensar que realmente nos sea útil? Viste que al principio se quedó en blanco, no participó en la batalla hasta después, arriesgando nuestras vidas. Sin mencionar que no parece ser muy consciente de lo que pasa en su entorno—Cuestiona, también mencionando la falta de sentido común del peliazul.

—Es verdad lo que dices. Sin embargo no quita el hecho de que sea fuerte. Además es cuestión de tiempo para que aprenda lo que está bien o mal, no interferirá mucho en que nos ayude—Responde. Pese a que sus respuestas responden más o menos bien las interrogantes, Kazuma y Naofumi no están convencidos del todo—Vamos. Ustedes dejaron entrar a Megumin y a Darkness, ¿Por qué no puedo hacer lo mismo?

—¡Oye! Megumin me estaba difamando, no tuve opción.

—Que Darkness se uniera no dependió de mí, todos votaron para que se quedara—Responde cada uno, Kazuma un poco alarmado y Naofumi desviando la mirada.

—…—Antes de decir algo más, Subaru prefiere pensarlo mejor, coloca su mano en su mentón y piensa el siguiente argumento—Bien, entonces dejen que yo me haga responsable de él. Seré su superior, su senpai, me encargaré de que haga su trabajo bien y que no cause problemas, así todo estará controlado, ¿Verdad?—Pregunta.

Kazuma y Naofumi sigue sin estar seguros de aceptar a Shin, no obstante, el último argumento de Subaru hacen que lo consideren mejor, y con el pasar de varios segundos de análisis, cada quien tiene su respuesta.

—Supongo que… si tanto insistes, debes estar seguro. Bien, te apoyaré—Dice Kazuma, haciendo que Subaru se alegre. Y ahora ambos esperan la respuesta del héroe del Escudo:

—*suspiro de paciencia* … Haz lo que quieras…—Se limita a decir. Con ello, ambos dan su aprobación. Subaru sonríe orgulloso, feliz, se da la vuelta para mirar a Shin:

—¿Y bien? ¿Qué nos dices, Shin?—Le pregunta. Al llamar su atención, Shin deja de pensar, dejando de entrecruzar los brazos y dejar de sostenerse la barbilla—Cómo también eres un aventurero, ya debes tener una idea de lo que hacemos. Sé que iniciamos con el pie izquierdo y que podemos parecer poco confiables, pero somos buenos, que no te afecte eso. Nos volveremos fuertes, lo suficiente para realizar nuestra misión principal: derrotar al Rey Demonio. Así que quiero que te esfuerces con nosotros como equipo.

—Te ayudaremos también a que entiendas el mundo y desarrolles tu sentido común—Apoya Kazuma, también con una sonrisa. Naofumi cerca, teniendo los ojos cerrados y con una expresión seria, asiente, dando tazón.

—¿De… verdad?—Pregunta. Sus ojos brillan, expresando que está conmovido mientras mira a los tres.

—Claro, ¿Entonces qué dices? ¿Te unes a nuestro grupo?—Pregunta otra vez, depositando toda su confianza en él. En ello, Shin vuelve a pensar:

—(Mis primeros amigos, desde mi llegada a Axel)—Analiza—(Parecen ser algo complicados, pero parecen amable... y Subaru… quién además de perdonarme, me ayudará a comprender el mundo. Una vida llena de aventuras, rodeado de gente interesante y buena, ¿Podría haber algo mejor?).

Los pensamientos de Shin terminan, reflexionando de lo genial que será esto. Entonces, al ya tener la respuesta, con una pequeña sonrisa, dice…

—… No… me niego. No están a mi nivel…

—… … ¿Eh? X3—Los tres adolescente se preguntan.

—Son muy amables y todo, pero si estoy con ustedes, en vez de avanzar, los estancaré. Nuestro poder está demasiado diferenciado para que peleemos juntos, será aburrido para ambas partes. Es mejor que sigan sin mí. De todas formas agradezco tu oferta.

—… X3—Tanto Subaru cómo Kazuma y Naofumi quedan en silencio, aún sin creer lo que acaba de pasar. La expresión de Shin irradiaba que iba a aceptar, pero… resultó ser que no.

—Bueno, ya es de noche, creo que ya deberíamos irnos cada quien a casa—Dice, mirando el cielo nocturno—Si no vuelvo pronto a casa, mis abuelos me harán un escándalo—Al terminar, se aleja fuera del territorio de la bodega de botines. Al alejarse, Reinhard, Emilia y Felt lo regresan a ver. Al estar fuera, el peliazul se da la vuelta, alza la mano, y la sacude en señal de despedida—¡Me tengo que ir, adiós a todos!—Comunica a todos.

—Hasta pronto, joven Shin. Espero que nos veamos algún día.

—Que te vaya bien. Te veo en 5 días.

—Claro… cuídate, espero verte pronto—Despiden casi de forma simultánea Reinhard, Emilia y Felt, en ese orden.

—¡Subaru!—Antes de partir, Shin llama al joven de deportivo blanco y negro, y este le presta atención—¡No me malentiendas: no me uní a tu equipo, pero sigo debiéndote un favor! ¡Si necesitas algo, puedes pedírmelo!

—… Sí… claro…—Responde, no muy animado. Una vez que se despide de todos, Shin se da la vuelta, y corre de vuelta a casa. Todos los demás dejaron de verlo cuando este dejó de estar a la vista de todos.

—… También deberíamos irnos—Comenta el Héroe del Escudo—Ya recuperamos tu celular, no hay nada que hacer aquí.

—… Claro—Afirma Subaru, aún sin animarse. Entonces, Subaru, Kazuma y Naofumi, sin nada más que decir o hacer, caminan fuera de la bodega de botines rumbo a casa.

—Adiós, gracias—Despide y agradece Kazuma a quienes quedan en la bodega, y estos los despiden alzando la mano, saliendo de la vista de ellos.

—…—Reinhard mira desde la distancia a la luna, la débil luz que ilumina el ambiente, y dando un aire de paz, que le provoca dejar salir un pequeño suspiro que nadie a su alrededor sería capaz de escuchar. Signos de dolor se podían ver en su hermoso perfil al igual que rastros de tensión dejados por la batalla. Si se tomara una foto de su figura en la forma en que está parado enfrente de las ruinas, seguramente sería una pieza de arte. Esa es la forma en que se encuentra ahí. Sin embargo, Reinhard tiene una fuerte sensación de remordimiento y el peso de este no puede ser reducido con simples asistencias—… Muy bien… ahora que esto ya acabó, señorita Emilia…—Dice mientras se acerca a Emilia he inclina su cabeza. Cada movimiento de Reinhard se ejecuta sin ninguna falla y se adhiere perfectamente a la etiqueta apropiada—Debido a mi tardanza, he causado una gran cantidad de problemas. Y como usted es la víctima principal de todo el asunto, estoy preparado para aceptar cualquier tipo de castigo que crea necesario por mis acciones—Reinhard coloca su espada al frente de él mientras se arrodilla y pide disculpas por su error. Como un caballero, esta es la forma más sincera de pedir disculpas. No importa que tipo de castigo le fuera impuesto, está preparado para recibir cualquiera. Emilia sin embargo, abre un poco más sus ojos en sorpresa:

—¿Por qué dices eso?

—¿? ¿Qué quiere decir…?

—Nos ayudaste a todos del inminente peligro y todos lograron salir con vida. A pesar de eso, estás aquí tratando de tomar responsabilidad del dolor y problemas que tuvimos—Emilia apunta con un dedo al camino que tomó Shin para irse—Toma de ejemplo a Shin, que también peleó contra esa mujer y la venció: no se comportó superior ni inferior a nosotros, nos trató como iguales. Incluso me pidió un favor. Deberías ser menos cortés y tratarnos como si fuéramos del mismo nivel—Reinhard mira el camino del peliazul, pensando en lo que dijo la chica plateada. Cuando Emilia hace una pequeña sonrisa al recordar ese momento, Reinhard también lo hace—Así que gracias por salvarnos. Eso es todo lo que tengo que decir. No veo que hayas cometido alguna falla, por lo tanto no hay necesidad de un castigo. Si no es suficiente para ti, entonces esfuérzate más la próxima vez que salves a alguien.

—Entendido. Gracias por tan amables palabras—Dice Reinhard, haciendo una reverencia incluso mayor para demostrar su respeto antes de levantarse.

—Me acabo de acordar. Hablando sobre Shin… ¿Ya se conocieron? ¿Cómo?—Emilia pregunta repentinamente.

—… Hoy es mi día libre, y andaba vagando sin destino por la ciudad. Si hubiera estado patrullando fuera de tiempo, mi líder de escuadrón se hubiera enojado, así que simplemente estaba caminando por ahí, pero entonces… lo escuché—Responde—El joven Shin gritó por ayuda contra unos ladrones, acudí a su llamado, los asustamos y después nos presentamos y hablamos un poco. Cuando nos despedimos, vi que se dirigió al este, donde está los barrios bajos, y alcancé a escuchar que mencionó sobre una bodega de botines. Se me hizo un poco extraño que alguien como él fuera a ese lugar, así que decidí pasear por allí por si algo sucedía. Entonces me encontré con la chica que está por allá… y el resto ya lo conoces.

—Sí, esa chica…—Hace mención a Felt.

—¿Y usted, señorita Emilia? ¿Qué relación tiene con él… con el joven Shin?

— Nos conocimos ayer en la tarde—Emilia responde de inmediato—Él estaba rodeado por tres cazadores de demonios que lo querían lastimar, decidí ayudarlo, aunque resultó no ser necesario. Después se ofreció a ayudarme a recuperar mi insignia. Estuvimos toda la tarde recolectando pista hasta el ocaso, donde… pasó algo extraño. Aquel chico de ropa negra del grupo que se acaba de ir chocó con Shin, y dejó caer algo. Cuando Shin se dio cuenta, me dejó y se fue a buscarlo para devolverle aquel objeto. De ahí no lo he vuelto a ver hasta hoy. En pocas palabras, somos conocidos.

—¿De verdad? Hm… creí que había algo más entre ustedes, amigos tal vez.

—No puedo decir que ayer nos conocimos lo suficiente como para entablar una amistad.

—El joven Shin también dijo que eran conocidos… pero decía que te estaba buscando.

—¿Buscando?—Pregunta sorprendida.

—Sí. Me preguntó si te he visto, dándome tu descripción. Dijo que te buscaba para saber si se encuentra bien.

—¿Bien? ¿De qué?

—No lo sé. Supongo que es algo que solo él lo sabe. Aunque creo que hizo bien al hacerlo.

—¿?

—Está el hecho de que estaba presente aquí por eso y… puso su vida en riesgo para protegerte… claro, también protegió a los demás, incluyéndome, pero creo que si tu no fueras de quien se preocupó, no hubiera venido, y el resultado de esto sería muy diferente.

—…—Sorprendiéndose de lo que dijo Reinhard, Emilia no sabe qué decir. Si es cierto eso, quiere decir que Shin estaba preocupado por ella desde hace mucho, y que vino hasta aquí sólo por ella. Queriendo decir que Shin la ha considerado más que una conocida desde antes—Es tan extraño…—Susurra Emilia, sonriendo un poco al recordarlo—Ya hablaré con él cuando nos volvamos a ver.

—Entendido. Si algún día Shin y yo nos encontramos, quisiera que me contara lo que pasó aquí desde su punto de vista. Ayudaría mucho para el informe de lo sucedido.

—¿Qué es lo que planeas hacer después de lidiar con el área?—Pregunta Emilia.

—Pienso señalar el área cómo zona restringida hasta que los daños sean reparados. Suena repentino, pero no tengo más ideas. Lo bueno es que también reportaré sobre el fin del reinado del terror de la Cazadora de Entrañas. Tantos años de asesinatos y robos finalmente terminaron y fueron pagados—En ello, mira el cuerpo sin vida de Elsa, rodeada de sangre y escombros.

—Ya veo…—Asiente Emilia, también viendo el cuerpo de la joven mujer.

—Bien, ahora queda un solo tema del cual hablar—Reinhard comenta, mirando al lugar donde se encuentran la joven ladrona y el anciano inconsciente.

—…—Emilia también la regresa a ver, con seriedad. La chica rubia voltea su mirada hacia abajo embarazosamente cuando siente la mirada de la semi-elfo y del caballero pelirrojo.

—Señorita Emilia…

—No te preocupes Reinhard, dije que no le haría nada si ella me devuelve la insignia.

—Comprendo… aunque estoy preocupado, se quedaron sin hogar— Cuando Reinhard mira las ruinas de la bodega de botines, cierra sus ojos ante la extensión del daño. Estaba frustrado de que no pudo controlarse apropiadamente. Toda esta destrucción fue debido a un error de cálculo que tuvo—¿Qué va a pasar con la chica y el anciano?. No me molestaría llevarlos a mi casa como mis invitados y hospedarlos allí hasta que reconstruyan su bodega.

—Hmm… no. Es mejor que los lleve conmigo. Seré capaz de saber más de ellos y de esta forma saber quién era esa mujer que intentó matarnos y qué quería exactamente.

—Es una buena idea. Si obtiene algún dato importante, no dude en compartirlo conmigo.

—Por supuesto—Asiente. Finalmente, después de que los pensamientos he ideas de cada quien estaban en orden. Emilia toma una actitud un poco seria para después caminar en dirección a la chica de pelo rubio.

—¿Señorita Emilia…?

—Reinhard, debo pedirle que no interfiera a partir de aquí… no se preocupe, como le dije antes, no pienso hacerle algo—Dice con un tono fuerte y que fue suficiente para evitar que Reinhard quisiera presionar más. Emilia cierra sus ojos, tratando de pensar en cómo hablar con Felt, mientras Reinhard mira la hermosa cara de Emilia.

Cuando Felt se da cuenta de que Emilia se acerca, ella voltea a verla con la guardia arriba. Shin le dijo que Emilia no le haría nada siempre y cuando le devolviera la insignia, suena bien, pero ahora que el peliazul no está, cualquier cosa puede pasar, así que Felt toma sus precauciones.

—… ¿Este anciano es tu familiar?—Pregunta Emilia, inclinándose para estar al mismo nivel que Felt, quien se sorprende. De todas las cosas que esperaba escuchar, lo que acababa de escuchar no era una de ellas. Incluso Reinhard, quien no sabía que había pasado entre ellas, podría decir que no están en muy buenos términos. Felt traga un poco de saliva para recobrar la compostura de los nervios y entonces, como si tratara de esconder lo tímida y apenada que se siente, mira a Rom para responder:

—Algo así. El viejo Rom es como mi abuelo. Mi única familia.

— Ya veo—Asiente Emilia, hablando con mucha amabilidad—¿Sabes? Yo también tengo a alguien quien considero mi familiar—Emilia hace una pequeña pausa, y enseña el collar en su cuello, refiriéndose a Pack—Él siempre está durmiendo cuando importa, y cuando está despierto no pienso que sea capaz de decirle eso. Aún así es alguien a quien quiero.

— Bueno… yo tampoco puedo decir ese tipo de cosas cuando Rom está despierto—Felt voltea a ver a Emilia, con una débil luz en sus ojos de color rojo—Estaba segura que ibas a estar enojada conmigo.

—Bueno, eso pudo haber pasado si las cosas fueran como antes, pero ya no me siento así. Así que, aunque me hayas quitado algo importante, te perdonaré—Comenta Emilia con una débil sonrisa y mientras se encoge de hombros.

—Gracias…

—No es necesario que me agradezcas, es a Shin a quién tienes que decirle eso, él habló con nosotros después de todo.

—…—Felt mira a Emilia, sorprendiéndose, y después mira hacia abajo antes de decir muy bajamente—El salvó mi vida, y también me ayudó para que no sea detenida… no puedo ser tan malagradecida como para ignorarlo. Cumpliré con lo que dijo: te regresaré lo que robé.

—Gracias. Eso hace las cosas más fáciles para mí—Felt entonces se levanta junto a Emilia.

—Bien, aquí tienes—Dice, buscando en su bolsillo—Si esto es importante para ti, la próxima vez asegúrate de guardarlo en un lugar seguro para que no te lo vuelvan a robar.

—Esa advertencia se siente un poco rara viniendo de ti. Si es posible también me gustaría que dejaras de ser ladrona.

—Eso es algo que no puedo hacer—Responde en un rechazo total—Solo para que lo sepas, te estoy devolviendo esto porque él me lo pidió. No pienso que haya hecho algo malo, y no tengo ningún plan de detenerme—Felt hace una sonrisa con mucha fuerza de voluntad. Es casi incómodo de ver como declaró sus intenciones frente a Reinhard, un caballero que resguarda la ley y el orden, este se limita a mirar en silencio. Dada su ocupación, Reinhard sabía que esto era algo que no podía dejar pasar, pero Shin ya mencionó sobre eso: ¿Qué otra forma de vida tiene ella? ¿Qué derecho tiene él de hablar de justicia sin ofrecerle otra alternativa? Reinhard ha visto suficiente de la ciudad como para ser tan iluso como para ignorar este hecho. Al parecer Emilia también se ha dado cuenta de esto, después de bajar sus ojos por unos breves momentos, ella le acerca su mano sin decir nada más.

—Entiendo… estaba preguntando demasiado.

—Si fuera capaz de ganar dinero sin tener que trabajar, lo hubiera dejado hace mucho, pero eso no pasó y no va a pasar. De cualquier forma, toma—Felt agarra de su bolsillo lo que había robado de Emilia y se lo da en la mano. Hasta ahí todo parece estar bien con la devolución, no obstante, Reinhard de repente reacciona:

Por un instante, el caballero de cabellera roja alcanza a ver una luz roja en frente de sus ojos. Esa brillante luz es algo que había visto antes. Entrecierra sus ojos, buscando a través del mar de sus recuerdos. Entonces, justo después de que encontró lo que estaba buscando, se acerca y agarra la mano de Felt mientras todavía tiene la insignia.

—¿¡Huh!?

—¿Reinhard?—Ambas chicas miran con sorpresa al caballero pelirrojo, pero cuando ven su expresión seria, ambas se sorprenden.

—E-eso duele… suéltame…—Dice Felt, sacudiendo su brazo tratando de resistirse. Sin embargo, Reinhard no redujo la fuerza de su agarre. La fuerza de su mano es tal, que, si quisiera, podría doblar el acero. Incluso si no estaba usando toda su fuerza, no es algo que una delgada chica como Felt pueda resistir.

—¿Cómo es posible?—Murmura, su voz tiembla, impactado mientras mira la joya de la insignia. Tras oír esas palabras, Emilia interviene con ojos temblorosos.

—Espera, Reinhard. Entiendo que es difícil dejarla ir sin preguntar nada, pero ella no entendía el valor que tiene la insignia. Además, no la culpó por eso, fue mi culpa que la dejara robar en primer lugar.

—¡Está equivocada señorita Emilia, ese no es el problema!—Responde en un tono forzado. Confundida, Emilia no tiene más opción que guardar silencio. Reinhard mira intensamente a Felt, tanto que ya había olvidado lo rudo que había sido con Emilia. Cuando Felt mira al joven con pelo tan rojo como sus ojos, sus propios ojos se llenan de angustia.

—¿Cómo dijiste que te llamabas?

—¿Eh...? M-me llamo Felt…—Responde angustiada.

—¿Cuál es tu apellido? ¿Cuál es tu edad?

—N-no tengo apellido, soy huérfana… y creo que tengo alrededor de quince años, no estoy muy segura, nunca supe qué día nací…—Como Felt habló, parece que ella ha recuperado algo de compostura y trataba de liberarse de Reinhard, y este sigue sin desistir:

—Señorita Emilia, me temo que no podré cumplir la promesa que le hice al joven Shin. Habrá un cambio de planes de último momento, voy a llevar a esta chica conmigo—Notifica con seriedad.

—¿Puedo preguntar por qué? Si es algo que tiene que ver con mi insignia…

—... Es verdad que robar la Insignia del Dragón no es un delito pequeño... pero no significa nada comparado con la gravedad de ignorar lo que ocurre ante mí—Emilia frunce sus cejas, en señal de confusión y duda. Pero Reinhard no dice nada más, aceptando la confusión de Emilia, pues siente que no hay forma de cambiarla. Después de todo, esto es algo a lo que ella no está acostumbrada, sería cruel decirle que entendiera lo que está sucediendo—Tú vienes conmigo. Lo siento, pero no te puedes negar—Le dice a Felt.

—¿Qué? ¡No fastidies! Solo porque nos ayudaste no quiere decir que…

*Smash*

—Ahh…—Justo cuando Felt iba a continuar su queja, Reinhard con un movimiento rápido le golpea el cuello con un tajo en su mano. En el momento en que pierde la consciencia, ella mira a Reinhard hasta el último momento.

—Eso tampoco fue algo apropiado de un caballero—Se limita a decir Emilia, sonando seria sobre este acontecimiento.

—Afortunadamente, esto es algo con lo que he vivido toda la vida, así que sé cómo mantener las cosas en control—Añade. Reinhard le quita gentilmente la insignia de la mano de Felt y se la da a Emilia. En la mano de Reinhard la joya es como es, no presenta ninguna irregularidad, pero cuando pasa a manos de Emilia, brilla. Es como si simbolizara que la insignia había regresado a su dueño original. Emilia la toma y continúa mirando a Reinhard en silencio—Señorita Emilia, probablemente la busque dentro de poco para hablar con el anciano—Mira a Rom—Al ser familiar de ella, también quiero hacerle varias preguntas.

—E-está bien…

—Y por último, quisiera pedirle de favor que no le diga nada de esto al joven Shin. No quisiera que se viera involucrado en los próximos sucesos que pasarán.

—¿?

Cuando Reinhard termina de hablar, se inclina y carga a Felt con ambos brazos. Sintiendo el poco peso de Felt en sus brazos, con una mano quita su cabello rubio de su frente para una mejor presentación. Un fuerte viento se hace presente y los flequillos de Reinhard bailan en la frente de su cara. A través de estos flequillos, mira al cielo, a través del crepúsculo de la ciudad, a la luna. Una luna llena que brilla con luz blanca y su belleza es atractiva y cautivadora.

—Esta puede que sea la última vez que veamos la luna con tranquilidad—Murmura, sus palabras solo siendo alcanzadas por la luna que todo lo ve.

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Y así, después de 6 meses de transcribir y editar un aproximado de 55 mil palabras, finalmente acabé y publiqué el capítulo 10 del fanfic (11 si se incluye el prólogo). Me costó mucho trabajo y tiempo, tratando de adaptar bien la historia (y aún así no me salió del todo bien). He perdido la inspiración tantas veces que perdí la cuenta. Lo mismo puedo decir con las partes de la historia con las que me he quedado estancado… pero lo logré, y estoy orgulloso de mi trabajo.

Una vez más me disculpo por mi demora, pero al reprobar los exámenes de la Universidad, he tenido que trabajar para tener un sustento, haciendo que deje el fanfic por mucho tiempo. No se preocupen, pese a que trabajo, no dejaré de hacer el fic porque me entretiene, y seguiré con él hasta darle un digno final… o hasta que Dios quiera (PD: Si no actualizo en 365 días, significa que estoy muerto), cualquiera de las dos cosas es válida.

Bien, antes de concluir, quisiera responder a varios comentarios sobre mi fic (en realidad uno) que señalaré por puntos:

1. Sí, es cierto, no escribo a Shin cómo debería. Le estoy dando las líneas originales de Subaru y se las adapto para que suenen como si fuera él el que las dijera. Esto ya lo hice en el capítulo 7, y no tuve problema alguno, en parte porque no se notaba mucha diferencia en las personalidades y sentimientos de Shin y Subaru en ese momento. Y ahora que volví a usar el mismo plan en el capítulo 9 (y en este), ya se volvió más obvio porque no coincidían. Días antes cambié varias expresiones, añadí, cambié y borré momentos y diálogos para que la personalidad de Shin se adapte a los acontecimientos de Re:Zero. Si hice esto, es porque quiero crear un futuro para Shin con los personajes de dicha entrega. Y antes de que se precipiten a escribir algo, no se preocupen, que Subaru también tendrá su papel en su propia historia. De hecho, aunque no lo parezca, ambos personajes estarán involucrados en los arcos de Re:Zero, cada quien por su lado.

2. Es verdad que el equilibrio de los cuatro protagonistas se desequilibra, siendo Shin del que más se habla, y en parte es mi culpa por combinarlo con un volumen completo de Re:Zero. Si notan la cantidad de palabras que hay en el capítulo donde se tiene a Shin como protagonista con los que se mencionan a Kazuma, Subaru y Naofumi, son bastantes. Antes, quería que Shin ya se encontrara con ellos, pero tenía que ser sutil, y no hacer que se conozcan tan rápido. En ello, mientras escribía sobre los cuatro y los tres cazadores de demonios, recordé que en Re:Zero, Subaru conoció a Emilia bajo circunstancias similares, entonces se me ocurrió la idea que hacer que Shin y Emilia se conozcan allí, también aprovechando para escribir parte de la historia de Re:Zero. Al final resultó ser buena idea.

3. Respecto a la habilidad del retorno de la muerte de Subaru, por supuesto que la añadiré, ¿Qué sería de Subaru sin la habilidad por la que tanto se le conoce? La usaré tanto en las tramas de los otros animes que en el suyo. En un futuro crearé un gran evento en donde descubra esa habilidad y donde la necesite, además de que comprenda las consecuencias de la misma. Trataré de hacerlo antes de que Subaru vaya a la mansión del señor Roswall.

4. No tengo ningún problema que me escriban comentarios que indiquen sus conflictos con mi historia, es más, me gusta ese tipo de comentarios para saber qué hago bien para seguir así o mejorarlo, y qué hago mal para arreglarlo o dejar de hacerlo. El entretenimiento es más entretenido con más personas ;)

5. Y respecto al español de Darius Red… lo entendí excelente, le doy un 89/100. Se nota que has hecho muy bien tus deberes de español xd.

Y ahora… ¿Cuál será el destino de mi fanfic ahora que eliminé a Elsa he hice un posible ShinXEmilia y un ShinXFelt?... No lo sé, algo se me ocurrirá. Así que no pierdan su esperanza en mí, y esperen al siguiente capítulo donde añadiré a una personaje de Konosuba muy popular entre los fans, y a dos de Tate no Yuusha, uno de ellos clave. Trabajaré muy duro, y espero estar a sus expectativas. Con eso en mente, hasta en un próximo capítulo.