Disclaimer: MARVEL & Disney ni sus personajes me pertenecen. Esta historia que es mi versión de End Game si lo es.

Notas de la autora: Empezamos con los nuevos capítulos (Había escrito sólo hasta el 10). Jamás han sido publicados acá y espero que les guste como irá la historia.


En el capítulo anterior...

De pronto, una figura apareció detrás de ambos muchachos. Voltearon a ver de quién provenía esa voz.

—Sí, soy yo —respondió él muy serio—, ¿Cómo sabes mi nombre?

—Thor, todos saben quién eres. —Carol rodó los ojos.

—Nosotros también recibimos la señal de auxilio —anunció él—, pensamos que era de ustedes, ya que se encuentran en el mismo radio.

—No —la voz de Carol se hizo notar—, vinimos hasta acá buscando la misma señal que ustedes...

—¿Quién eres? —preguntó finalmente Thor.

—Soy Adam Warlock. Mucho gusto a los dos.


Sanctum Sanctorum.

―¿Cómo sé que no intentan robar? ―inquirió Wong. Él protegería el santuario a toda costa. Más si ahora Strange había desaparecido en el chasquido.

―¿Nos vemos peligrosos? ―preguntó James y Wong tragó saliva.

―Ese brazo de metal dice lo contrario.

―Tranquilo Wong. No somos malas personas. ―Wanda intentaba persuadirlo― Somos buenos. No tenemos cara de Thanos o algo así.

―Está bien... ―los vio fijamente a los dos― Pasen... ¿nadie los vio verdad?

―Todo despejado amigo. ―respondió a la pregunta James Barnes.

James y Wanda entraron. Estaban admirados de todos los artilugios antiguos que estaban dentro de la mansión.

El ex soldado del invierno estaba tentado a tocar cosas, pero Wanda le golpeaba la mano cada vez que veía que lo haría. Ellos estaban siguiendo a Wong, el cual los estaba guiando a una especie de biblioteca antigua.

―¿A si que Thor les dijo que podían buscar el cetro? ―Wong interrumpió sus pensamientos a ambos.

―Si. ―dijo firme Wanda― Mencionó que con aquel aparato se pueden ir a mundos diferentes ¿es eso cierto?

―Algo así. Yo no sé manejarlo. Strange sí podía, ya que se trata de un artilugio sumamente poderoso. ―bajaron una escalera y Wong encendió la luz. Había un montón de libros. Ambos muchachos esperaron sentados en una de las sillas que había en aquella biblioteca― Denme unos minutos. Primero debo verificar la información acerca de aquello que buscan.

―¿Pero no se encuentra acá? ―preguntó James pero Wong ya no le respondió. Se había perdido en la inmensidad de los libros― Rayos, pensé que ese artefacto estaría acá.

―Quizás se encuentre en otro lugar protegido. Recuerda que este santuario no es el único en el planeta, Barnes.

Luego de unos diez minutos aproximadamente, Wong volvió con unos tres libros, los cuales dejó encima de la mesita de lectura y prendió más luces para sus invitados.

―Acá hay información acerca de lo que buscan. ―dijo finalmente― También existe la manera de cómo controlarlo y poder obtener su poder pero...

―¿Pero...? ―siguió James la conversación.

―No estoy seguro que un par de humanos comunes y corrientes puedan controlar tal poder como este. ―dijo sin más y ambos muchachos se entristecieron con esto.

―Bueno quizás nosotros no podamos, pero alguien más sí. ―sugirió Wanda― Thor sabía de este artefacto.

―Él es un dios. Debe conocer los artefactos más poderosos de los reinos que él vigila. No es un secreto a voces. Y dudo mucho que él pueda manipular los poderes dimensionales. Eso está hecho para magos poderosos... ―dijo Wong algo desesperanzado― Y sin Strange será algo complicado...

―Será mejor empezar a leer para ver cómo funciona este artefacto. ―dijo Barnes finalmente― Gracias por la información, Wong.

―No es nada. Pero si logran controlar y usar el cetro...créanme que todo será posible. ―una luz de esperanza se abría en los corazones de ambos chicos.

―Estudiaremos lo más que podamos para poder traer de vuelta a todo el mundo, y eso incluye a Strange. ―dijo Wanda, colocando su mano en el hombro del asiático― ¿Podemos quedarnos acá a leer verdad?

―Si claro. Después de todo estoy solo y me hacía falta algo de compañía. Sólo procuren no tocar las cosas. ―miró a James y éste se hizo el desentendido.

―Barnes... ya escuchaste. ―Wanda lo regañó.

Wanda y James se dispusieron a leer uno de los libros que Wong les recomendó para que busquen información, pero la mayor parte de los escritos estaban en otro idioma que ambos desconocían. Sólo entendían la mitad de todo y eso los hacía que se confundieran aún más.

―Me duele la cabeza. ―dijo James y Wanda se preocupó.

―¿Estás bien? digo, sé por todo lo que pasaste en tu mente... mejor descansemos un momento.

―Si, tal vez necesite algo de aire. ―respondió algo agobiado― Además estar leyendo en este lugar tan lúgubre me da un poco de ansiedad.

―Salgamos a dar una vuelta y recapitulemos todo lo que leímos. Tal vez podamos llevarnos los libros con Thor. Él quizás entiende este lenguaje. ―sugirió ella.

Ambos muchachos salieron del santuario, avisando a Wong que irían a pasear sus ideas de todo lo que leyeron y que regresarían lo más pronto posible. Además ambos iban con sus gorras para pasar algo desapercibidos. Aún estaban prófugos de la justicia y no sería nada agradable que los pillasen por ahí.

―Menos mal te pusiste una chaqueta, Barnes. ―dijo Wanda― La gente se espantaría al verte así en la calle.

―Dudo mucho que nos busquen, Wanda. Todos están más preocupados por el chasquido. Pero si, debemos estar cautos.

Fueron a dar una vuelta por el Central Park, ya que si querían despejar sus cabezas, ese era el mejor lugar para poder buscar un respiro.

―Lo que alcancé a entender acerca de este cetro, es que si logramos manipularlo, podremos viajar a cualquier lugar que queramos. ―habló la bruja escarlata.

―¿Y eso se puede hacer? ―James aún no creía en esas cosas tan fantasiosas― Me parece tan irreal que existan estas cosas...

―James, nos acaba de vencer un titán loco del espacio y sigues sin creer en esto. Y la mitad de la población desapareció. ―su voz era algo pesada.

―Tranquila, sólo te daba mi punto de vista de todo esto. Recuerda que también soy de otro tiempo como Steve. Él lleva más tiempo en este siglo...no me regañes.

―Lo siento, es que estoy nerviosa, eso es todo. ―se disculpó.

―No te preocupes. ―dijo y se sentó en una banca la cual estaba debajo de un gran árbol que daba sombra― Ahora relajémonos un momento para volver... ―ella se sentó a su lado― ¿Crees que podamos...traerlos a todos?

―No lo sé... ―suspiró Wanda. Rápidamente Visión vino a su mente. Y es que era inevitable no acordarse de él. Ambos estaban enamorados― Es lo que tenemos que intentar...

―Yo y mi bocota. Siempre logro hacerte sentir mal. Discúlpame por eso...

―Tranquilo, está bien. Sé que no lo hiciste con mala intención. ―ella tomó su mano no metálica y lo miró a los ojos― De verdad me hace bien estar contigo...

James no sabía qué hacer o decir. Sólo se limitó a dedicarle una sonrisa tímida. Sentía una obligación de cuidarla, y eso es lo que iba a hacer.

.


.

En alguna parte del espacio exterior...

―El gusto es mío, señor Warlock. ―Thor estrechó su mano con aquel ser misterioso. Su rostro mostraba cierta inseguridad.

―Sé que no me conocen, tranquilos. No soy una amenaza para ustedes. ―habló nuevamente la deidad.

―¿Tú también estabas siguiendo el rastro de auxilio? ―preguntó Carol. Warlock asintió.

―Así es. Vinimos inmediatamente para saber de qué se trataba. Y creo percibir que Thanos cumplió su cometido ¿no es así? ―ambos se sorprendieron ante esta revelación.

―¿Conoces a Thanos? ―Danvers preguntó.

―Claro que lo conozco. Ha sido una gran amenaza para todas las galaxias. Ese sujeto debería estar encarcelado. Es un peligro para todos. Además de haberme arrebatado una de las gemas. Pero pronto recibirá su merecido con el tribunal viviente, no se preocupen.

Ninguno de los dos entendía bien a lo que se refería Warlock, pero lo que sí les quedó claro, es que él poseía una de las gemas del infinito.

―Imagino que tiene muchas preguntas. Pero primero creo que es mejor que sigamos aquella señal de emergencia. Suban a mi nave.

Danvers miró de reojo a Thor. Ella tampoco confiaba en él, pero se veía amable y no percibía que fuese a hacer algo malo. Además por algo estaba buscando a Thanos. Ya le harían más preguntas luego.

El asgardiano miró a Carol y asintió, indicándole que estaba todo bien y se embarcarían entonces con Adam en la inmensidad del espacio. Al menos se iban a demorar menos en viajar.

Carol y Thor entonces entraron a la nave de Adam, la cual era gigante. Al parecer es más grande que la nave asgardiana.

―Bonita nave. ―dijo Thor más relajado― Necesitas espacio.

―Gracias, por favor póngase cómodos. ―dijo él. Ambos tomaron asientos uno al lado del otro― Estamos cerca de la señal. Iremos ahora hacia el lugar.

Thor estaba muy intrigado con saber más acerca de él, las gemas y todo lo que había mencionado anteriormente. Pero decidió guardar silencio y consultarlo con su compañera de viaje.

―¿Carol? ―susurró y ella le tomó atención― ¿Crees que sería prudente preguntarle cuál gema le arrebató Thanos?

―Es buena idea preguntar...pero debo admitir que tengo miedo. ―susurró de vuelta― ¿Le preguntas tú?

―¡No, ni de broma! ―dijo él― No sé qué tan poderoso sea, le tengo mis respetos.

―Si claro... ―bromeó Carol. Thor no entendía el por qué― Ahora se llama respeto.

―Claro que sí. Es más poderoso que yo, al menos eso lo percibo. Y si era guardián de una de las gemas...

―Vamos Thor. Acepta que te da un poco de miedo el tal Adam. No tiene nada de malo admitirlo. ―dijo ella riéndose un poco.

―No me da miedo...¿acaso no sabes respetar a alguien que es superior a ti? ―se enfadó un poco con aquel comentario.

―¿Carol no? ―ambos escucharon la voz de Warlock y dejaron de hablar entre ellos.

―Si, así me llamo. ―respondió ella.

―Eres terrana. ―ella asintió― ¿Thanos también ocasionó una catástrofe en tu planeta?

―Creemos que dejó aquel vestigio en todas las galaxias. ―suspiró ella― Pero él huyó y no sabemos donde pueda estar.

―Si, he estado monitoreando las ondas de energía en todas las galaxias y obtenemos la misma cantidad de energía. Entonces realizó el chasquido y la mitad de todo pereció...

―Oye... ―Warlock miró a Thor expectante― ¿Puedo preguntarte algo sin que te enfades o algo así? ―Carol rió ante esto. Ver a Thor como un cachorrito preguntando cosas le parecía adorable.

―Por supuesto, pregunta Thor de Asgard. ―sus manos volvieron al mando de la nave.

―¿Podemos saber qué gema te arrebató Thanos? ―Warlock se volvió a él, dejando el mando a la deriva. Thor temió por su vida unos instantes

―Pip, ¿puedes manejar el resto? creo que debo contarles una historia a mis queridos amigos.

―Por supuesto amo Warlock. ―el ser que parecía literalmente un troll, pero más alto, tomó el mando de la nave tal y como se lo pidió Adam.

―Si encuentras algo sobre la llamada de emergencia, no dudes en avisarnos. ―dijo esto y llamó a Carol con Thor para que lo acompañasen.

Salieron del cuarto de mando y se dirigieron a una sala para hablar más tranquilos acerca de aquella pregunta.

―¿Por qué tanto misterio? ―preguntó Danvers.

―Yo era el guardián de la gema del alma. ―confesó inmediatamente Adam Warlock― Thanos ha intentado mil maneras de obtenerla para así lograr su cometido.

―¡¿Qué?! ―dijeron al unísono Carol y Thor.

―¿Pero... ? ¿no que la gema estaba en Vormir? ―se preguntó el dios del trueno no entendiendo bien de qué se trataba todo esto.

―Así es. Yo la dejé en ese lugar, porque era obvio que Thanos en algún momento pelearía conmigo para arrebatármela... aún así pudo conseguirla y es mi error haber hecho eso.

―De todas maneras lo iba a hacer. ―lamentó Carol― Pero aún existe una posibilidad de encontrarlo y que pague por sus crímenes ¿no?

―Podemos tardar muchos años luz, pero es posible... si es que no me ponen sentencia. ―dijo Adam preocupado.

―Nosotros podemos ir tras Thanos. ―sugirió Thor― Pero primero debemos buscar a nuestros amigos que están varados en el espacio exterior...de eso se trataba esta misión.

―¿De ellos es la señal de auxilio entonces? ―ambos asintieron― Haremos todo lo posible para llegar hasta ellos.

―Muchas gracias Adam, de verdad la tierra agradece tu ayuda. ―dijo Carol hacia el humanoide.

―No es nada. Es mi deber como guardián de la gema poder resolver todo esto...fue mi culpa dejarlo en ese lugar. Y jamás pensé que Thanos la obtendría.

―Nosotros tenemos un plan... ―dijo Thor y Adam lo miró expectante― En la tierra existe un artefacto muy poderoso que permite moverse a cualquier parte.

―¿Como la gema del espacio? ―Adam arqueó una ceja.

―No sé como explicarlo, pero ya que tu eres el guardián de la gema, podrías tal vez ayudarnos a utilizarlo...tal vez a comprender su especie...

―Y así encontrar a Thanos más rápido. Me parece una excelente idea, Thor de Asgard. ―Adam palmeó el hombro del dios nórdico.

―No es para tanto... de verdad. ―el asgardiano se sintió con algo de vergüenza.

―Anda, acepta los elogios de Warlock, Thor. ―Carol le dedicó una sonrisa a su compañero y él le respondió de la misma manera.

«Señor, hemos encontrado algo por la señal de ayuda»

―Vamos para allá, Pip. ―respondió Warlock. Thor y Carol lo siguieron hasta el centro de mando.

Al llegar, la nave nodriza de Warlock se encontraba frente a otra nave, la cual estaba flotando en el espacio sin energía.

―El benatar... ―susurró Thor y Carol no entendió qué había querido decir con eso.

.


.

Sanctum Sanctorum.

De vuelta ya con la cabeza más despejada, James y Wanda siguieron leyendo aquellos libros.

No podían seguir averiguando más sobre ello, ya que el idioma era algo impredecible y Wong les había comentado que no sabía más al respecto, ya que al ser algo tan especial, no se le tenía acceso a nada más.

―Lamento no ser de mucha ayuda chicos. ―suspiró Wong.

―No te preocupes, Wong. De hecho ya nos ayudaste con estos textos. ―agradeció Wanda.

―¿Y qué tal si nos llevamos los libros y le pedimos a Shuri que nos ayude? ―sugirió Barnes y Wanda lo miró sorprendida― ¿Qué? ¿Es mala idea?

―Son libros sagrados, dudo mucho que nos permitan llevarnos esto. ―ambos miraron a Wong, quien estaba comiendo un sándwich de atún.

―No se preocupen. Pueden llevarlos. ―dijo él― Pero prométanme... que podrán revertir esto.

―No podemos asegurarlo, Wong, pero haremos todo lo posible. Estudiaremos cada hoja de estos libros. ―dijo Wanda para tranquilizar al sacerdote.

―¿Tienes wifi acá? digo para que podamos comunicarnos en caso de emergencia. ―preguntó James.

―Si, si tenemos. Será un santuario anticuado, pero a la vez usamos la tecnología a nuestro favor. ―James y Wanda sonrieron.

―Entonces estaremos avisando de cualquier cosa que sepamos y si nos puedes guiar en algunas dudas que tal vez tengamos. ―dijo Wanda.

―Si, no hay problema muchachos. ―Wong empacó los libros en un bolso y se los pasó― Quedaré atento por si me necesitan.

―¿Y si vienes con nosotros a Wakanda? ―preguntó James a Wong― Sería más fácil consultarte cosas.

―El santuario no puede quedar desprotegido. Y me encantaría ir a Wakanda. Gracias por la invitación muchachos. ―suspiró el asiático.

―Bueno, nos retiramos. Gracias por todo, Wong. ―Wanda se despidió de él con un abrazo― Nos vemos pronto.

James también se despidió de él y ambos iban camino al quinjet que habían dejado en modo furtivo en las lejanías de ahí.

―Me comunicaré con Wakanda. ―dijo James y encendió las comuniones― Quinjet a Wakanda ¿Me copian?

«Aquí Steve Rogers» ―recibió respuesta― «¿como está todo por esos lares»

―Todo bien. Conseguimos información y vamos de regreso hacia Wakanda para poder estudiarlo en conjunto con Shuri. ―se había escuchado un «¡bien!» por parte de la morena― Espérennos con la cena.

«Me parece perfecto» ―contestó Steve― «Estaremos esperándolos entonces. Nos vemos en unas horas.»

―No vemos. Cambio y fuera. ―colgó James y entonces comenzó a encender los motores. Wanda ya estaba a su lado y se había abrochado el cinturón― ¿lista para regresar?

―Siempre estoy lista. ―sonrió y entonces el Quinjet partió hacia Wakanda.

Aún no estaban seguros de que resultaría el plan, pero de que todos estaban poniendo de su parte, era un hecho.


[Continuará...]


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